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Cardenal Luis José Rueda Aparicio

Vie 29 Ago 2025

La Voz del Pastor | 31 de agosto de 2025

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 14, 1. 7-14

Vie 22 Ago 2025

La Voz del Pastor | 24 de agosto de 2025

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 13, 22-30

Vie 15 Ago 2025

La Voz del Pastor | 17 de agosto de 2025

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 12, 49-53

Mié 13 Ago 2025

Colombia despide a Miguel Uribe Turbay con un clamor por la unidad y la paz

Bogotá se vistió de luto para despedir al senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, víctima de un atentado que acabó con su vida el pasado 11 de agosto. Durante tres días de duelo nacional, miles de personas, líderes políticos, diplomáticos, autoridades y ciudadanos de a pie lo acompañaron en su último adiós, que tuvo como momento central la misa exequial, celebrada este 13 de agosto, en la la Basílica Metropolitana de Bogotá – Catedral Primada de Colombia.Durante la emotiva y solemne eucaristía, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá manifestó a la familia y amigos del senador su cercanía y oración, ante el sufrimiento por esta “tragedia que trae ecos del pasado, de una violencia política (…) Un momento especialmente triste, trágico y doloroso”.“Le pedimos al Señor que conceda paz y fortaleza a su papá, a su hermana, a su esposa, a su hijo, a sus hijas y a todos los seres queridos más cercanos. Que nos dé a todos la luz de su Palabra, la presencia viva del Espíritu Santo, y la ternura de la Virgen María, solo así podremos avanzar con el dolor de estas heridas hacia la cultura del respeto social, de la dignidad humana y de la libertad con justicia”, afirmó.Un llamado urgente a sanar las heridas de ColombiaRetomando el pasaje evangélico de las bodas de Caná (Jn 2, 1 – 11), el cardenal invitó a seguir el ejemplo de la Virgen María, capaz de detectar las crisis y buscar soluciones verdaderas en Jesús.“Ella se dio cuenta de la crisis en las bodas de Caná y por eso se acerca a su Hijo para decirle: «No tienen vino». No tienen el vino de la alegría y de la fiesta, solo les queda tristeza y luto, solo tienen la tinaja vacía, como vacías están nuestras familias, cuando la absurda guerra les arrebata la vida a los jóvenes.En medio de este dolor y desconcierto, afirmó: “El dolor nos puede dejar con la tinaja vacía y desanimados; el sufrimiento nos puede robar la capacidad de discernir el camino, pero la Virgen nos enseña a dar los pasos necesarios y oportunos, para salir de esta crisis, y para salir mejor".En un tono firme y pastoral, el purpurado denunció la polarización agresiva y el empobrecimiento ético que —dijo— “nos arruina como país”.Es la hora, aseguró, “para tejer juntos nuevas relaciones, con nosotros mismos, con Dios, y en el ambiente social, porque estamos viviendo tiempos de relaciones enfermas debido al egoísmo (…) Reconozcamos sinceramente que estos son tiempos de empobrecimiento ético y de polarización agresiva, que nos arruina, que acaba con nuestro país”, advirtió al tiempo que exhortó a que cada colombiano aporte lo mejor de sí para reconstruir la unidad social.“Les propongo que nos preguntemos si estamos dispuestos a respetarnos y a trabajar para dejarle a las próximas generaciones una Colombia unida… Que juntos paremos esta fábrica de muertos en campos y ciudades. Que estas dos preguntas nos ayuden a reflexionar, y que la respuesta sea positiva para el bien de nuestro país…”.Semillas de paz y esperanzaHaciendo eco del mensaje de la Conferencia Episcopal, afirmó que “no podemos dejarnos robar la esperanza” y, citando al papa León XIV, invitó a sembrar “semillas que, incluso en la tierra más árida, puedan dar fruto de vida y futuro”.Reiteró que el amor, y no la violencia, tiene la última palabra“El amor se expresa en palabras de bondad y verdad, educa para curar y cuidar a la sociedad herida. Ese amor es el vino nuevo que nos da Jesús para llenar la tinaja vacía de nuestra historia”.Finalmente, el cardenal expresó gratitud a quienes, en silencio, trabajan y oran por la unidad del país, mencionando de manera especial a la esposa del senador, María Claudia Tarazona, por su valentía y testimonio de fe en medio del dolor; y por, junto a sus familiares “hablarle desde el corazón a Colombia”.Ahora nos corresponde, precisó, “continuar nuestro camino con valentía para servir al bien común y a la unidad de nuestra amada Patria, movidos por la fuerza de la esperanza, sin ocultar la atrocidad de los hechos que nos entristecen, sin someternos con resignación a la anticultura de muerte, que se quiere ensañar con nuestro país, y a las estructuras de pecado. Más bien, con la certeza de que nada nos podrá separar del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús”.Acompañaron la misa exequial expresidentes y sus esposas; el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán; el Nuncio apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli; el presidente y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, respectivamente; obispos y presbíteros colombianos; miembros del cuerpo diplomático acreditados en el país; altas cortes; magistrados; ministros; representantes de delegaciones internacionales; fuerzas militares y de policía; alcaldes; gobernadores; diputados; concejales; demás autoridades del país; familiares y amigos del senador.Un eco que no puede apagarseTras la misa y los honores militares, el cortejo fúnebre recorrió varios puntos del centro de Bogotá hasta el Cementerio Central, última morada de Miguel Uribe Turbay, junto importantes figuras de la vida política y administrativa del país.El asesinato de Miguel Uribe Turbay vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de blindar la vida de los líderes y erradicar la violencia política.Las últimas palabras del cardenal, inspiradas en el Salmo 27, resonaron como compromiso nacional: “Sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor”. Un mensaje que se alza como hoja de ruta para un país que, entre el dolor y la esperanza, busca dejar atrás el ciclo de muerte.Crédito:Oficina Asesora de ComunicacionesArquidiócesis de Bogotá

Vie 8 Ago 2025

La Voz del Pastor | 10 de agosto de 2025

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 12, 35-40

Vie 1 Ago 2025

La Voz del Pastor | 3 de agosto de 2025

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 12, 13-21

Vie 25 Jul 2025

La Voz del Pastor | 27 de Julio de 2025

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 11, 1-13

Mar 15 Jul 2025

Servir a la vida, evangelizar con alegría y perseverar en la oración: compromisos de los obispos colombianos durante su jubileo en Chiquinquirá

El pasado sábado, 12 de julio, en el contexto del Año Santo de la Esperanza, los obispos colombianos celebraron su Jubileo en Chiquinquirá. La Eucaristía fue presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, quien reiteró la urgencia de proteger la vida, promover la reconciliación y revitalizar la evangelización desde la alegría del Evangelio, siguiendo el ejemplo de la Virgen María.Con esta celebración en la ‘Diócesis Mariana de Colombia’ los prelados cerraron un ciclo de reflexión sobre su labor pastoral desde la CXIX Asamblea Plenaria, reiterando su compromiso con la unidad, en sintonía con el mensaje del Papa León XIV.Peregrinación y renovación espiritualPrevio a la celebración, los prelados se reunieron en la Capilla de la Renovación para orar el Santo Rosario, posteriormente, recorrieron en procesión las calles del centro de Chiquinquirá hasta la Basílica, donde atravesaron la puerta santa como símbolo de conversión.La Misa, que congregó a cientos de fieles, tuvo como concelebrantes principales a los miembros de la comunidad de presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia: monseñor Francisco Múnera Correa (presidente), monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos (vicepresidente) y monseñor Germán Medina Acosta (secretario general). También, a monseñor Luis Felipe Sánchez Aponte, administrador apostólico de Chiquinquirá y por monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa, obispo electo de Chiquinquirá, y a monseñor José Leonardo Gómez Serna, O.P, obispo emérito de Magangué.Tres claves para la Iglesia y para Colombia“Hemos peregrinado hasta esta casa de la Virgen María Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, para expresarle nuestro amor de hijos, para traer hasta su corazón las angustias y tristezas, los gozos y las esperanzas de todas las familias colombianas. Estamos convencidos de que Ella nos acoge con ternura y nos renueva en la felicidad que solo Dios nos puede dar”, así inició su homilóa el cardenal Rueda Aparicio.En su mensaje, el Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia no solo trazó un diagnóstico de las realidades que duelen a Colombia, sino que propuso tres caminos concretos para responder, desde la fe, a los desafíos del país y de la Iglesia. Con un tono pastoral y esperanzador, el purpurado invitó a mirar a María como modelo de entrega y fortaleza:1. María, servidora de la vida: Una respuesta ante la cultura de muerteEl cardenal Rueda hizo un llamado urgente a proteger la vida, especialmente en un contexto donde "las cunas vacías" —como lo advirtió el Papa Francisco— reflejan una crisis de esperanza. Pidió al Señor que, por mediación de la Virgen Madre de Dios, "le conceda a las familias jóvenes la alegría de la misión procreadora". Además, recordó que "toda madre en Colombia es una misionera de la vida, pero su felicidad, como la de nuestro pueblo, pasa por dolores de parto", señaló, recordando que el don de la vida debe ser custodiado con responsabilidad.Frente a las violencias que azotan al país —homicidios, feminicidios, suicidios y conflictos armados—, el cardenal fue contundente: "Toda guerra es un fracaso, es un atentado contra la vida. Es una economía de muerte". Por eso, pidió a los más de 6.000 sacerdotes de Colombia y a las comunidades ser "puentes de reconciliación", siguiendo el ejemplo del Papa León XIV, para sanar las heridas sociales.2. Evangelización con alegría: La fuerza de lo pequeñoEn medio de un clima de desencanto y sinsentido, el purpurado insistió en que la Iglesia debe salir al encuentro de los más heridos con un mensaje de esperanza. "La felicidad del evangelizador no está en grandes estrategias, sino en la sencillez de los panes y los peces, en servir como María, que cantó las misericordias del Señor", afirmó.Destacó que la verdadera evangelización nace del encuentro personal con Cristo, especialmente a través de la Palabra de Dios y los sacramentos. "La Eucaristía, ya sea en esta Basílica o en una capilla humilde, es el corazón de nuestra fe", recordó, subrayando la importancia de llevar el Evangelio a los territorios más golpeados por el abandono y la violencia.3. El Rosario, semilla de paz para ColombiaEn un país marcado por el conflicto, el cardenal presentó el Santo Rosario como un arma espiritual para transformar realidades. "Con María, contemplamos a Cristo en cada misterio, y esa oración sencilla puede convertirse en una sonrisa, un gesto de amistad o un servicio gratuito que siembre esperanza", dijo. Además, invitó a las familias, religiosas y agentes pastorales a hacer del Rosario una práctica constante.El purpurado también resaltó el protagonismo de los sacramentos —especialmente la Eucaristía y la Reconciliación— como pilares para "transformar los signos de muerte en signos de esperanza".Un mensaje que interpelaEstas tres claves —defensa de la vida, evangelización con alegría y oración perseverante— no son solo un discurso, sino un plan de acción para la Iglesia en Colombia. En un momento donde el país clama por soluciones, los obispos, desde Chiquinquirá, reafirmaron su compromiso de ser "profetas, testigos y servidores de la esperanza", llevando el consuelo del Evangelio, especialmente, a quienes más sufren.Vea a continuación los momentos más destacados de la celebración jubilar del Episcopado Colombiano: