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Conversión

Jue 31 Mar 2022

El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA Abril 03 de 2022 Primera lectura: Isaías 43, 16-21 Salmo: 126(125), 1-2ab.2cd-3.4-5.6 Segunda lectura: Filipenses 3, 8-14 Evangelio: Juan 8, 1-11 I. Orientaciones para la Predicación Introducción Este domingo nos apartamos del evangelio de Lucas para entrar, dentro del evangelio de Juan, en un bellísimo pasaje que de todas formas tiene sabor lucano y no pierde de vista la experiencia de la misericordia. Se trata del episodio de la mujer sorprendida en adulterio (Juan 8,1-11). Frente a ella y también frente a sus acusadores hoy vemos a Jesús como Señor de la misericordia y del perdón, que penetra en lo más íntimo del corazón del hombre. El contexto del pasaje es del conflicto. Como vimos el domingo pasado, la misericordia de Jesús escandalizó a los fariseos y escribas de su tiempo. Por eso desaprobaron la praxis de Jesús y buscaron la manera de demostrarle que solamente su comportamiento era el que correspondía a la voluntad de Dios. Para ellos el punto de referencia era estrictamente la Ley. Precisamente en este punto es que ahora ponen a prueba a Jesús y ésta será la ocasión para una magnífica enseñanza sobre el dinamismo del perdón: reconocer el pecado, ser perdonado y perdonar a los demás. Y viceversa, así como no está autorizado para juzgar quien tiene motivos para ser juzgado, igualmente sólo quien perdona puede ser perdonado por Dios[14]. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? A Jesús le presentan una mujer sorprendida en adulterio, con ello buscaban algún motivo para hacerle caer. Según la ley de Moisés, la mujer adúltera debía ser lapidada. Si Jesús aceptaba la lapidación, la misericordia que él predicaba quedaría desvirtuada; si la rechazaba, estaría contrariando la Ley. La respuesta de Cristo es una lección de justicia y misericordia: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Quienes pedían castigo por el pecado, estaban llenos también de culpa. A la mujer, quien ha quedado sola con Él, Jesús, le ofrece su misericordia diciéndole: “yo tampoco te condeno”, pero la invita a la conversión: “vete y no peques más” 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? [15] 1. Después de pasar la noche en el monte de los Olivos, Jesús madruga para ir al Templo y allí lo rodea una gran cantidad de gente que busca su enseñanza. El texto dice que el auditorio estaba compuesto por “todo el pueblo”. Pareciera exagerado, pero es la manera de ambientar la escena y preparar lo que viene: Jesús está ante la Ciudad Santa en calidad de “Maestro”, por eso dice “se sentó y se puso a enseñarles”. El reconocimiento de la autoridad de Jesús llega al máximo entre la gente. Puesto que “todo” el pueblo está allí, un fracaso ante los otros maestros podría desautorizarlo definitivamente. La situación es peligrosa. La situación será aprovechada por los enemigos de Jesús para emboscarlo en una trampa jurídica, desacreditarlo y llevarlo al patíbulo. 2. En esa circunstancia, “los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio”. Parece ser que el hecho es indudable. Al respecto la Ley es muy clara: “Si un hombre comete adulterio con la mujer de su prójimo, será muerto tanto el adúltero como la adúltera” (Levítico 20,10). Jesús es abordado como Maestro que debe dar el veredicto. Los acusadores le presentan a Jesús el hecho; le recuerdan la norma de la Ley: “Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres”; le piden el veredicto: “¿Tú que dices?”. Jesús es colocado entre la espada y la pared, en principio no le queda más alternativa que asociarse a la praxis de sus adversarios y responder pidiendo la pena de muerte de la mujer. De no hacerlo daría suficientes motivos para ser señalado de actuar contra la Ley de Dios. El evangelista nos dice que “esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle”. Oportuna precisión que saca a la luz la cuestión de fondo: Si Jesús aprueba el comportamiento de sus enemigos, también acepta su posición contra los pecadores; en consecuencia, tendría que ponerle fin a su praxis de misericordia y aparecer ante el pueblo como un falso maestro. Pero si Jesús no lo hace, resulta que termina desaprobando una Ley inequívoca ante un hecho inequívoco, e igualmente daría motivos para ser acusado de falso maestro que aparta a la gente de la Ley de Dios y, en consecuencia, debería ser quitado de en medio del Pueblo. Jesús responde con un gesto y con una frase. El gesto silencioso: “Inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra”. Jesús no se precipita para dar el veredicto, se toma un tiempo. Quizás esto sea lo más importante puesto que lo hace dos veces, enmarcando la única frase que pronuncia. Su primera respuesta es el silencio, un silencio que invita a todos a la reflexión. Jesús se comporta como si estuviera completamente solo, concentrado en su juego de hacer garabatos en la tierra. Este gesto podría ser interpretado como una indicación de la calma y la seguridad que Jesús tiene; como una manera de cansar e irritar a sus enemigos; como un gesto simbólico. Muchos han explorado la tercera posibilidad, una de las más interesantes es la que ve allí la referencia de Jeremías 17,13: “Los que se apartan de ti, en la tierra serán escritos, por haber abandonado el manantial de aguas vivas, Yahveh”. De ser así, ¿Jesús le estaría recordando a sus adversarios que son infieles a Dios y merecen ser escritos en el polvo y extinguidos? De cualquier forma, ellos pierden la paciencia y presionan a Jesús para que les dé una respuesta. Jesús se levanta y les dice la siguiente frase: “Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra”. Por fin Jesús los toma en cuenta y se dirige directamente a sus adversarios citando de forma adaptada la norma de Deuteronomio 17,7. Con sus palabras, les hace caer en cuenta de un tercer elemento que no han tenido en cuenta: ellos apuntaron el delito, lo confrontaron con la Ley; pero no han tenido en cuenta sus propios pecados. Ellos no pueden presentarse como si no tuvieran ninguna falta y por eso también necesitan de la paciencia, de la misericordia y del perdón de Dios. ¿Por qué tienen tanto afán en la condenación de la mujer adúltera? Los escribas y fariseos quieren tratar a la mujer como un caso más, fríamente, como si fuera un problema de aritmética. Jesús introduce una nueva consideración: la situación de los acusadores ante Dios. Los lleva a examinarse a sí mismos, ¿cómo quisieran ser tratados? Jesús deja un nuevo espacio de reflexión. Los adversarios son honestos y aceptan en su corazón la palabra de Jesús: “al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro”. Lo mismo hace todo el auditorio. ¡Qué increíble lección recibieron aquel día! Ninguno de los presentes afirmó que no tuviera ninguna culpa ni arrojó la primera piedra. Todos se fueron. Jesús y la mujer quedan solos. 3. Jesús se levanta y se percata de que no quedan sino la mujer y él. Hasta el momento Jesús se ha dedicado a los acusadores, ahora se dirige a la mujer acusada. Este grandioso momento final gira en torno a un diálogo delicado y concreto entre los dos. Jesús hace dos preguntas y dos afirmaciones: Las dos preguntas aclaran la nueva situación: los acusadores ya no están y ninguno ha condenado a la mujer. En las dos afirmaciones Jesús plantea su propia posición: tampoco él la condena a la pena de muerte y la despide exhortándola a comenzar una nueva vida. En otras palabras: una absolución y el encargo de una nueva tarea. Interesante esta postura de Jesús: no le aprueba el pecado, pero tampoco se lo relativiza como si no hubiera pasado nada. Jesús le habla enérgicamente pidiéndole que se abstenga del comportamiento que la apartó de la voluntad de Dios y la expuso a la muerte. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? “Ayúdame Señor, a que mis ojos sean misericordiosos para que yo jamás sospeche o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarle. Ayúdame Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos. Ayúdame Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás critique a mi prójimo, sino que tenga una palabra de consuelo y de perdón para todos” (Sor Faustina Kowalska) _________________ Recomendaciones prácticas: • Comienza la semana de dolor. Por tanto, una oportunidad privilegiada para convocar a una celebración comunitaria del Sacramento de la Penitencia. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hermanos, en este domingo venimos como la mujer pecadora del Evangelio, a postrarnos ante Jesús, reconociendo en Él no un verdugo, sino un juez justo que dicta sentencia de amor, un médico que sana las heridas de nuestro corazón y un guía que nos indica el buen camino. Sintiéndonos acogidos por su amor fraternal, celebremos con alegría estos Sagrados Misterios. Monición a la Liturgia de la Palabra Hermanos, Dios promete sanar la aridez de nuestra vida y transformar nuestro corazón. Como san Pablo estamos llamados a reconocer esas maravillas que Cristo realiza en nuestra vida, a darle a él el primer lugar. Aun cuando todos nos rechacen, el Señor estará a nuestro lado, perdonando, amando y cambiando lo malo que hay en nuestro interior. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Oremos al Padre del cielo por las necesidades e intenciones de todos los que se preparan para vivir la pascua de su Hijo, con un corazón contrito y humillado. Digamos con fe: R. Padre de amor y misericordia, escucha nuestra oración. 1. Pidamos al Señor por el Papa y todos los ministros de la Iglesia, para que, escuchado el mandato del Señor a seguirlo y negándose a sí mismos, permanezcan fieles al amor que profesaron en la respuesta que dieron a su vocación. 2. Supliquemos al Señor por la Iglesia y por todos los fieles que viven este tiempo de Cuaresma, para que caminen como compañeros, uno al lado del otro en el mismo camino. 3. Imploremos al Señor por nuestros gobernantes, para que no dejen de atender las súplicas y necesidades del pueblo, promoviendo la justicia, la equidad y los valores del respeto a la dignidad humana y trabajen siempre por el bien común. 4. Oremos al Señor, por el don de la palabra, para que en este camino del Sínodo nos animemos a hablar con valentía y parrhesía, integrando la libertad, la verdad y el amor. 5. Roguemos al Señor por las necesidades particulares de nuestra comunidad, especialmente, por todos los hermanos que buscan ser cada vez más fieles a la misericordia de Dios y sufren en su cuerpo y alma, la persecución por causa de la predicación del evangelio. Oración conclusiva Escucha Padre de bondad, estas súplicas que te dirigimos, te lo pedimos por Jesucristo tu Hijo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. R. Amén. _________________ [14] Cfr. P. Fidel Oñoro. Pistas para Lectio Divina Ciclo C. [15] Cfr. P. Fidel Oñoro. Pistas para la Lectio Divina Ciclo C.

Mié 2 Mar 2022

Jornada de ayuno y oración por la paz de Colombia y el mundo

Este Miércoles de Ceniza, inicio de la Cuaresma 2022, monseñor Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, ha extendido una invitación a todos los católicos a vivir en este día, una Jornada de ayuno y oración por la paz de Colombia y el mundo entero. “Unámonos desde la Cuaresma, comenzando este Miércoles de Ceniza, recibiendo el signo de la ceniza en nuestra cabeza. Vinculémonos totalmente para que podamos hacer un camino con Cristo, un camino de reconciliación y para que juntos oremos por la paz de Colombia y del mundo”. Advirtió que para este tiempo de Cuaresma, es importante que tanto hombres, mujeres, avancen caminando con Cristo, para vivir “un tiempo de conversión, un tiempo de gracia que nos lleva a la vida nueva del Resucitado en la Pascua”. Trae en mención, el mensaje de Cuaresma que el Papa Francisco presentó recientemente, donde invita a un incansable ayuno y oración permanente, para luchar contra toda forma de mal personal y social; así también, exhorta a realizar obras de solidaridad y fraternidad que expresen el amor y la caridad hacia los más necesitados. Por todo esto, y al recordar la dolorosa situación de guerra que se libra en Ucrania y en nuestro país, por cuenta del conflicto armado, el prelado anima a seguir la invitación del papa Francisco para que este Miércoles de Ceniza, “hagamos en nuestras familias, en nuestras parroquias una jornada de ayuno y oración, que tienen un fundamento bíblico y que nos da la oportunidad de orar por la paz de Colombia y del mundo”. Leer mensaje de Cuaresma 2022 [icon class='fa fa-download fa-2x'] AQUÍ[/icon] Conozca Campaña Comunicación Cristiana de Bienes [icon class='fa fa-download fa-2x'] AQUÍ[/icon] Mensaje de monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia Cortesía: Oficina de Comunicaciones Arqidiócesis de Bogotá

Dom 13 Feb 2022

Guión litúrgico para vivir y celebrar el Miércoles de Ceniza

El miércoles 02 de marzo, con la imposición de la ceniza se da inicio al tiempo de la Cuaresma. La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través del Departamento de Liturgia, pone a disposición un subsidio para animar la celebración de este día. En este año el camino cuaresmal tiene un ingrediente particular, se trata de la consulta Sinodal que se está desarrollando en las Iglesias particulares y que se ven iluminadas por la imagen de la conversión de Cornelio y Pedro, que, con sus testimonios nos interpelan y adentran en el camino de la conversión. La celebración de la ceniza es el inicio de una estación espiritual, particularmente relevante para todo cristiano, que conduce a celebrar el Misterio Pascual, a través del ayuno, la oración y la penitencia. El acto litúrgico del Miércoles de Ceniza, que se caracteriza por el mensaje bíblico: "Conviértete y cree en el Evangelio", y por la expresión: "Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás", invita a todos a reflexionar acerca de la necesidad que tenemos de abrirnos a la conversión, recordando la fragilidad de la vida humana sujeta a la muerte. Este material que podrá ser utilizado por Ministros ordenados y no ordenados, ofrece la Liturgia de la Palabra, pautas para la reflexión y bendición e imposición de la ceniza. DESCARGAR SUBSIDIO [icon class='fa fa-download fa-2x'] AQUÍ[/icon]

Vie 12 Nov 2021

4 C’s en la Jornada de los Pobres

La Jornada Mundial de los Pobres, instaurada por el papa Francisco, alcanza este domingo, 14 de noviembre, su quinta edición, con el deseo de que “arraigue cada vez más en nuestras Iglesias locales y se abra a un movimiento de evangelización que en primera instancia salga al encuentro de los pobres, allí donde estén” (Mensaje del Santo Padre para la V Jornada Mundial de los Pobres, n. 9). El lema escogido para la ocasión está tomado de la escena evangélica de la unción en Betania: “A los pobres los tienen siempre con ustedes” (Mc 14,7). Mi primera propuesta –la más sencilla, obvia y directa– es que aprovechemos este momento para leer y orar el Mensaje del papa Francisco, fácilmente accesible en la página web del Vaticano y en otros lugares. Como invitación a ello, ofrezco en los párrafos siguientes un posible esquema de lectura, centrándome en cuatro palabras, las 4 C’s: la convicción de que los pobres son un lugar sagrado, la necesaria contemplación de la realidad, la imprescindible y gozosa conversión que el mundo de los pobres exige de nosotros y el compromiso al que somos lanzados por el Señor Jesús y por la Buena Noticia de la Redención. Convicción. En el relato evangélico “Jesús les recuerda [a los comensales y a nosotros] que el primer pobre es Él, el más pobre entre los pobres, porque los representa a todos. Y es también en nombre de los pobres, de las personas solas, marginadas y discriminadas, que el Hijo de Dios aceptó el gesto de aquella mujer” (Mensaje, n. 1). De este modo, captamos “el vínculo inseparable que hay entre Jesús, los pobres y el anuncio del Evangelio” (Mensaje, n. 2). Aquí aparece una convicción central en la vida de la Iglesia: “Los creyentes, cuando quieren ver y palpar a Jesús en persona, saben a dónde dirigirse, los pobres son sacramento de Cristo, representan su persona y remiten a él” (Mensaje, n. 3). De un modo semejante a como afirmamos la presencia de Cristo en la Eucaristía, debemos afirmar la presencia real de Cristo en el cuerpo de los pobres, tal como Él mismo indicó: “Os aseguro que lo que hayáis hecho a uno solo de estos mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis” (Mt 25, 40). Contemplación. Esta mirada sacramental de los pobres pide afinar nuestro talante contemplativo: “El rostro de Dios que Él revela, de hecho, es el de un Padre para los pobres y cercano a los pobres. Toda la obra de Jesús afirma que la pobreza no es fruto de la fatalidad, sino un signo concreto de su presencia entre nosotros. No lo encontramos cuando y donde quisiéramos, sino que lo reconocemos en la vida de los pobres, en su sufrimiento e indigencia, en las condiciones a veces inhumanas en las que se ven obligados a vivir” (Mensaje, n. 2). Esta mirada contemplativa va más allá de los casos individuales: “El Evangelio de Cristo impulsa a estar especialmente atentos a los pobres y pide reconocer las múltiples y demasiadas formas de desorden moral y social que generan siempre nuevas formas de pobreza” (Mensaje, n. 5). El Papa indica que, ante la cambiante realidad de nuestro mundo, “se requiere un enfoque diferente de la pobreza” (Mensaje, n. 7). Y añade: “Es decisivo que se aumente la sensibilidad para comprender las necesidades de los pobres, en continuo cambio como lo son las condiciones de vida… Debemos estar abiertos a leer los signos de los tiempos que expresan nuevas modalidades de cómo ser evangelizadores en el mundo contemporáneo” (Mensaje, n. 9). Conversión. Este ejercicio contemplativo exige, y a la vez provoca, una verdadera conversión de la mirada y de la vida. Dice el Papa: “Esta conversión consiste, en primer lugar, en abrir nuestro corazón para reconocer las múltiples expresiones de la pobreza y en manifestar el Reino de Dios mediante un estilo de vida coherente con la fe que profesamos. A menudo los pobres son considerados como personas separadas, como una categoría que requiere un particular servicio caritativo. Seguir a Jesús implica, en este sentido, un cambio de mentalidad, es decir, acoger el reto de compartir y participar” (Mensaje, n. 4). Obviamente, esto tiene implicaciones para nuestra vida cotidiana: “Un estilo de vida individualista es cómplice en la generación de pobreza, y a menudo descarga sobre los pobres toda la responsabilidad de su condición. Sin embargo, la pobreza no es fruto del destino sino consecuencia del egoísmo” (Mensaje, n. 6). Por eso, “servir eficazmente a los pobres impulsa a la acción y permite encontrar los medios más adecuados para levantar y promover a esta parte de la humanidad, demasiadas veces anónima y sin voz, pero que tiene impresa en sí el rostro del Salvador que pide ayuda” (Mensaje, n. 7). De este modo, entramos ya en el cuarto punto de nuestra reflexión. Compromiso. El Papa recuerda un texto de su exhortación apostólica Evangelii Gaudium: “Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos. Nuestro compromiso no consiste exclusivamente en acciones o en programas de promoción y asistencia; lo que el Espíritu moviliza no es un desborde activista, sino ante todo una atención puesta en el otro considerándolo como uno consigo” (Mensaje, n. 2). Reconoce que “la solidaridad social y la generosidad de la que muchas personas son capaces, gracias a Dios, unidas a proyectos de promoción humana a largo plazo, están aportando y aportarán una contribución muy importante en esta coyuntura” (Mensaje, n. 5). Aclara que “no se trata de aliviar nuestra conciencia dando alguna limosna, sino más bien de contrastar la cultura de la indiferencia y la injusticia con la que tratamos a los pobres” (Mensaje, n. 8). Y, a la vez, subraya que “la ayuda inmediata para satisfacer las necesidades de los pobres no debe impedirnos ser previsores a la hora de poner en práctica nuevos signos del amor y de la caridad cristiana como respuesta a las nuevas formas de pobreza que experimenta la humanidad de hoy” (Mensaje, n. 9). En definitiva, esta Jornada Mundial es una invitación a plantar cara, a la pobreza y a ayudar a los pobres, saliendo a su encuentro, enjugando sus lágrimas, tendiéndoles la mano, descubriendo en su rostro el de Cristo. “No podemos esperar a que llamen a nuestra puerta, es urgente que vayamos nosotros a encontrarlos en sus casas, en los hospitales y en las residencias asistenciales, en las calles y en los rincones oscuros donde a veces se esconden, en los centros de refugio y acogida… Es importante entender cómo se sienten, qué perciben y qué deseos tienen en el corazón. […] Los pobres están entre nosotros. Qué evangélico sería si pudiéramos decir con toda verdad: también nosotros somos pobres, porque solo así lograremos reconocerlos realmente y hacerlos parte de nuestra vida e instrumentos de salvación” (Mensaje, n. 9). Mons. Fernando Chica Arellano Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA

Jue 15 Jul 2021

Presentación segunda temporada de la serie “Encuentros”

Luego del éxito mostrado en el primer ciclo de la serie web “Encuentros”, donde se evidenciaron testimonios de conversión y esperanza, la Fundación Tierra de Gracia, presenta el próximo 16 de julio el estrene de la segunda temporada de esta maravillosa serie de dramatizados. Así lo anunció el padre Edgar Rivera García, director espiritual de la Fundación, quien aseguró que para esta segunda temporada los libretos están siendo escritos a partir de lo que está pasando por cuenta de la pandemia en los diferentes escenarios de la vida familiar, carcelaria, entre otros. El sacerdote, se mostró agradecido por la acogida que ha tenido la primera temporada de la serie web en todos los países de Latinoamérica, en Estados Unidos y en España. Una serie de 12 dramatizados, donde se conocieron testimonios de conversión de algunas personas que, por tener problemas en algún momento de sus vidas, pensaron tomar decisiones erróneas; así como también, la experiencia de aquellos que no conocían a Dios o se declaraban ateos, pero por alguna razón al ver estas series sintieron el llamado hacia la fe. “Por eso hemos hecho una apuesta muy grande para presentar la segunda temporada. El próximo 16 de julio tendremos el estrene que mostrará el mundo carcelario, el mundo de la delincuencia y el mundo de la familia, hoy muchas de ellas están descompuestas. A partir de estas realidades concretas queremos mostrar como nuestro buen Dios actúa en medio del crimen, del secuestro, del homicidio. Ahí está nuestro buen Dios, invitándonos a la conversión y a la salvación”, asintió el sacerdote. Esta nueva serie de Encuentros, en la que actuarán nuevos actores y actrices de gran trayectoria colombiana, busca promover los valores católicos, plantear la necesidad del perdón y transmitir un mensaje de esperanza en medio de la pandemia que devela dificultades familiares, sociales, económicas, entre otras. La serie de estrene podrá ser vista a través del canal de Youttube o en el Facebook de la Fundación Tierra de Gracia. Finalmente, el sacerdote pidió oraciones por el proyecto y animó a donar a la Fundación Tierra de Gracia, para “seguir produciendo esta serie, y difundiéndola en las redes sociales de cada persona e institución católica, para que esta iniciativa evangelizadora llegue cada vez a más y más corazones”. Las personas interesadas en aportar a la fundación y conocer más sobre sus proyectos pueden ingresar a la página web de Tierra de Gracia. Fundación Tierra de Gracia Es una entidad sin ánimo de lucro que nace de la necesidad de crear proyectos audiovisuales con un alto contenido espiritual para la promoción de la fe y de los valores de la iglesia Católica. El objeto principal es crear, contenidos audiovisuales en todo tipo de formato como documentales, cortometrajes, largometrajes, y proyectos multimedia. VER EL TRAILER "ENCUENTROS" SEGUNDA TEMPORADA - ESTRENO 16 DE JULIO Invitación Mons. Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal a seguir compartiendo la #SerieWebEncuentros.

Lun 22 Feb 2021

Rasguen su corazón, y no sus vestidos (Joel 2,13)

Por: Mons. Omar de Jesús Mejía Giraldo - MENSAJE DE CUARESMA – AÑO 2021 - Para la Sagrada Escritura, el corazón es el asiento de las actitudes, de las emociones y de la inteligencia, del ser humano. Se refiere a la mente, los pensamientos, los sentimientos y al intelecto en general. En síntesis, el corazón, es la interioridad de la persona. El corazón es toda la parte interna que le da la vida al cuerpo. Así las cosas, es necesario entender que, el ser humano, se transforma desde dentro hacía afuera y no desde fuera hacía dentro. Es decir, lo primero que se debe cambiar es el corazón y luego, como consecuencia lógica, cambiaran también nuestros actos. Al iniciar la cuaresma, nos dice el profeta Joel: “Rasguen su corazón, y no sus vestidos, y vuelvan a Yahvé su Dios, porque él es bondadoso y compasivo; le cuesta enojarse, y grande es su misericordia; envía la desgracia, pero luego perdona” (Joel 2,13). La Palabra de Dios al proclamar: “Rasguen su corazón, y no sus vestidos”, nos está diciendo que antes de proponernos a cambiar nuestra conducta, es decir, nuestra manera de actuar o nuestra moralidad, es fundamental cambiar nuestra manera de pensar. Como consecuencia de la invitación cuaresmal a una nueva vida, en este tiempo litúrgico, estamos convocados de una manera reiterativa a practicar la limosna, la oración y el ayuno. Estos (limosna, oración y ayuno), deben ser la manifestación externa de una realidad interna por la cual se ha optado desde lo profundo de nuestro corazón. La Palabra de Dios nos dice: Cuando des limosna, cuando ores, cuando ayunes, hágalo en silencio, en actitud de recogimiento y con la mayor discreción posible (Cf Mt 6,1-6. 16-18). Se nos invita a la ascética cristiana, una ascética que debe ser practicada discretamente y no contada a los cuatro vientos. Con esto, se nos quiere hacer entender que las grandes realidades del Evangelio se pueden y se deben ofrecer a los hombres, pero jamás se deben imponer. “La Iglesia católica crece por atracción y no por imposición” (Benedicto XVI). Como Iglesia arquidiocesana de Florencia, la gran invitación para la cuaresma de este año 2021, es que nos sintamos atraídos a crear entre nosotros la cultura del silencio. El silencio no se impone desde fuera, el silencio se edifica desde dentro. Al proponer el silencio como conducta propia para incrementar en la cuaresma del presente año, quisiera insistir fundamentalmente en el silencio interior, más que en el silencio exterior. Vivimos en un mundo demasiado bullicioso. Nuestros sentidos externos están híper comunicados y a causa de esto, con frecuencia sentimos que nuestros sentidos internos se embotan y hasta se ven perturbados. Sin embargo, es necesario caer en la cuenta, qué, nada nos perturba tanto cómo cuando nuestros sentidos internos están en medio del ruido que genera al interior de nuestro ser nuestros pecados. Basta hacer memoria y recordar muchísimas circunstancias pecaminosas que han dejado grandes heridas en nosotros y que aún nos siguen atormentando. Por las circunstancias que vivimos en la actualidad, por obligación, nos hemos tenido que aislar. Este aislamiento para muchos ha sido beneficioso, pero, para la inmensa mayoría, ha sido un aislamiento doloroso y hasta desastroso. La propuesta para la presente cuaresma es que, nos aislemos en silencio voluntario, para que en la profundidad que genera el silencio tengamos la oportunidad de comunicarnos con Dios, con nosotros mismos, con la naturaleza. “Dios siempre habla en el silencio” (Santa Teresa). Necesitamos espacios y tiempos de silencio. Cierto aislamiento pedagógico y oportuno es necesario. La propuesta es que, nos aislemos voluntariamente y en silencio, para meditar, orar, contemplar, para entrar en comunión con Dios. Cuando nos aislamos voluntariamente y en silencio, recibimos fuerzas y poder, para comunicarnos mejor y de una forma más saludable entre nosotros. Una persona vocacionalmente silenciosa se vuelve sensible a las realidades espirituales. Una persona silenciosa por opción se abre con mayor facilidad a las realidades trascendentes y trascendentales. Una persona silenciosa por vocación es un ser humano maduro y sensible al dolor de los hermanos. Tengamos en cuenta: El silencio depura la fe. El silencio decanta las situaciones existenciales de la vida. El silencio purifica. El silencio alimenta el espíritu. El silencio da fortaleza, confianza y perseverancia. El silencio nos hace osados y libres frente al mal. El silencio nos da herramientas para combatir el mal. El silencio nos madura en lo humano y en lo espiritual. El silencio nos hace madurar en la fe. El silencio fortalece el corazón y da brillo al alma. El silencio es el espacio más propicio para escuchar la voz de Dios. El silencio es el lugar más apropiado para escuchar nuestro ser: nuestra corporeidad y nuestro espíritu. El silencio alimenta, purifica y da fuerza interior. El silencio fortalece nuestras virtudes. El silencio nos pone de cara a Dios, de cara a nosotros mismos, a los demás e incluso de cara a la misma naturaleza. Sin silencio no hay escucha. Sin un espíritu de silencio no somos capaces de descubrir el sufrimiento de nuestros hermanos. ¿Cuántos padres, mueren ancianos sin un hijo que los escuche? ¿Cuántos hijos mueren, aún más, se suicidan, sin encontrar un hermano, que desde su silencio capte el dolor que lo atormenta? Imperativo categórico: hacer silencio. Hagamos silencio si queremos crecer en el amor. Hagamos silencio si queremos entender el momento presente que estamos viviendo. El ruido nos aturde y ensordece, nos confunde, nos desbarata y nos puede volver agresivos. El ruido no nos permite escuchar la voz de Dios y el sufrimiento de nuestros hermanos. Uno de los protocolos más urgentes y necesarios ante la crisis que vivimos en la actualidad es el silencio. Pero no se trata de un silencio agresivo y resentido, es decir, un silencio masticando el dolor, el resentimiento y la rabia, este silencio hace muchísimo mal, destruye nuestras relaciones e incluso nuestro sistema inmunológico. La propuesta para esta cuaresma es que optemos por disponernos a un silencio reflexivo, dialógico, activo, propositivo y creativo, un silencio palabra. Este silencio es fuente de vida nueva. El silencio no es un fin, el silencio es un camino pedagógico, no se trata de permanecer en silencio, el silencio nos debe impulsar a la acción. No basta el silencio externo, a veces, es el menos importante. El silencio necesario y urgente hoy y siempre es el silencio interior. Es fundamental, esencial e imprescindible el silencio de nuestra memoria, nuestro entendimiento, nuestra voluntad y nuestra imaginación. “Rasguen su corazón, y no sus vestidos”. Estimados sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, laicos y comunidad en general, personas de buena voluntad… En la presente cuaresma, por favor, crezcamos en la cultura del silencio. Silenciemos nuestro corazón, nuestro entendimiento, nuestra, memoria, nuestra imaginación. Escuchemos con atención la Palabra de Dios que continuamente nos invita a la conversión. Por algún tiempo determinado, durante el día, apaguemos nuestros aparatos electrónicos y dejemos que nuestra conciencia se silencie, para que allí, desde lo más intimo de nuestro ser escuchemos la voz de Dios e incluso para que escuchemos los gritos y los reclamos de silencio que surgen de nuestra propia interioridad Queridos sacerdotes, con paciencia, prudencia, respeto y responsabilidad, insistamos en la necesidad del silencio en nuestros templos, capillas y lugares de culto. Insistamos en la participación en los retiros espirituales, los cuales, este año los realizaremos por medios virtuales (oportunamente, les haremos llegar el enlace de comunicación). En sus parroquias, centros de culto y lugares de evangelización, realicen ejercicios espirituales y formen a sus fieles en la cultura del silencio. Sacerdotes, con fe, esperanza y amor por nuestro pueblo, volvamos a revitalizar el sentido litúrgico del domingo, el día del Señor. Enseñémosles a nuestros fieles la centralidad del domingo. Qué no se nos olvide nuestro lema: “Ningún domingo sin misa”. Seamos creativos en la liturgia dominical, hagamos de la Santa Misa, un espacio propicio para incrementar en nuestra fe, la cultura del silencio. No permitamos que la divina Eucaristía se nos convierta en un ambiente bullicioso, rutinario y aburridor. Vinculemos a nuestros laicos a la preparación de la Santa Misa dominical, durante la semana, hagamos con nuestros fieles el ejercicio de la lectura orante de la Palabra; crezcamos en el amor a la Palabra y veremos cómo Dios va haciendo la obra en medio nuestro. Querido pueblo de Dios, impulsemos entre nosotros el amor por el silencio, permitámosles a nuestros sentidos externos que descansen de tanta información falsa y sin sentido. Hagamos silencio interior y dejemos que desde dentro fluya la voz de Dios. Recordemos aquellas bellas palabras de San Agustín: “Tarde te amé, hermosura tan antigua y nueva, yo te buscaba fuera de mi y Tú estabas más dentro de mi que mi misma intimidad” (Confesiones). No busquemos fuera a quien ya habita al interior de nuestro ser, hagamos silencio para que lo escuchemos. + Omar de Jesús Mejía Giraldo Arzobispo de Florencia

Mar 25 Feb 2020

Mensaje del episcopado colombiano para el Tiempo de Cuaresma

Inicia la Cuaresma, tiempo de preparación para la vivencia del misterio central de la fe católica: pasión, muerte y resurrección del Señor Jesucristo. En este contexto, la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de su Secretario General, monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero, presenta tres claves para un mejor provecho espiritual de este tiempo. Deseo sincero de conversión. Darse cuenta de los pasos que se deben dar para mejorar la relación con Dios, con nuestros hermanos, para acoger la gracia y volver al Señor. Hacer propósitos concretos de caridad.Vivir la misericordia con los más necesitados, con los enfermos: acoger, brindar nuestro tiempo, acompañar y orar por los demás; se trata de hacer visible y presente el amor de Dios a nuestros hermanos. Buscar la reconciliación. Acabar con los odios, pedir y ofrecer perdón como un acto de fe, de querer implantar entre nosotros la paz que el Señor nos trae con su misterio pascual.

Lun 24 Feb 2020

Dejarse reconciliar por Dios, insistencia del Papa Francisco en esta Cuaresma

Inspirado en la Segunda Carta a los Corintios, “En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios”, el Papa Francisco presentó el mensaje para la Cuaresma, ofreciendo cuatro reflexiones que exhortan a seguir el camino de la conversión en este tiempo litúrgico para la Iglesia católica. 1. El Misterio pascual, fundamento de la conversión La alegría del cristiano brota de la escucha y de la aceptación de la buena noticia de la muerte y resurrección de Jesús, indica el texto. Quien cree en este anuncio rechaza la mentira de pensar que somos nosotros quienes damos origen a nuestra vida, mientras que en realidad nace del amor de Dios Padre, de su voluntad de dar la vida en abundancia. Por eso, escribe el Papa, en esta Cuaresma 2020: “Mira los brazos abiertos de Cristo crucificado, déjate salvar una y otra vez. Así podrás renacer, una y otra vez”. 2. Urgencia de conversión En segundo lugar el pontífice señala que “la experiencia de la misericordia, efectivamente, es posible sólo en un «cara a cara» con el Señor crucificado y resucitado. Un diálogo de corazón a corazón, de amigo a amigo. Por eso la oración es tan importante en el tiempo cuaresmal”, subraya Francisco. “Más que un deber, nos muestra la necesidad de corresponder al amor de Dios, que siempre nos precede y nos sostiene. Por eso el Papa aconseja: “no dejemos pasar en vano este tiempo de gracia, con la ilusión presuntuosa de que somos nosotros los que decidimos el tiempo y el modo de nuestra conversión a Él”. 3. La apasionada voluntad de Dios de dialogar con sus hijos El hecho de que el Señor nos ofrezca una vez más un tiempo favorable para nuestra conversión nunca debemos darlo por supuesto, advierte el Santo Padre y subraya: “Esta nueva oportunidad debería suscitar en nosotros un sentido de reconocimiento y sacudir nuestra modorra. A pesar de la presencia —a veces dramática— del mal en nuestra vida, al igual que en la vida de la Iglesia y del mundo, este espacio que se nos ofrece para un cambio de rumbo manifiesta la voluntad tenaz de Dios de no interrumpir el diálogo de salvación con nosotros”. 4. Una riqueza para compartir, no para acumular sólo para sí mismo Finalmente Francisco indica que poner el Misterio pascual en el centro de la vida significa “sentir compasión por las llagas de Cristo crucificado presentes en las numerosas víctimas inocentes de las guerras, de los abusos contra la vida tanto del no nacido como del anciano, de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada de ganancias, que es una forma de idolatría”. El Papa recuerda que justamente por este motivo, en la Cuaresma de 2020, del 26 al 28 de marzo, convocó en Asís a jóvenes economistas y empresarios, con el objetivo de contribuir a diseñar una economía más justa e inclusiva que la actual. El mensaje del Papa para la Cuaresma 2020 concluye invocando la intercesión de la Bienaventurada Virgen María sobre la próxima Cuaresma, para que escuchemos el llamado a dejarnos reconciliar con Dios”. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar mensaje de Cuaresma[/icon]