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Diócesis de Tumaco

Vie 9 Oct 2026

Pastoral Fronteriza de Colombia y Ecuador llama a proteger a las comunidades y sus territorios

Al concluir el Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, en Tumaco, las Iglesias advirtieron sobre las violencias que afectan a las comunidades, el control territorial y las amenazas ambientales. También pidieron a ambos Estados y a los actores sociales e internacionales articular respuestas que garanticen los derechos humanos, la protección humanitaria y la construcción de paz.Las Iglesias de Colombia y Ecuador hicieron un llamado a fortalecer la cooperación binacional para proteger la vida y los derechos humanos en los territorios fronterizos, afectados por dinámicas de violencia, economías ilegales, desplazamiento y deterioro ambiental. La exhortación hace parte del comunicado final del Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, celebrado en Tumaco, con la participación de representantes de las ocho jurisdicciones eclesiásticas que acompañan esta región, Cáritas Ecuador y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.En el documento, las Iglesias advierten que la frontera no puede entenderse únicamente como una línea que separa dos países, sino como un territorio compartido por pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y campesinas, familias y personas migrantes que buscan protección y oportunidades. Desde esta perspectiva, señalan que el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, el tráfico de armas, la extorsión y la trata de personas se entrecruzan con disputas por corredores estratégicos y formas de control territorial y social.Uno de los puntos de alerta del comunicado es que la disminución de los hechos violentos registrados no necesariamente significa que haya disminuido el sufrimiento de las comunidades. El miedo, el confinamiento y el control social pueden mantener ocultas situaciones que afectan la vida cotidiana de la población. Ante este panorama, las Iglesias reiteran que no pueden normalizarse estas violencias y expresan su especial preocupación por las comunidades indígenas y afrodescendientes, las familias campesinas, las personas migrantes y refugiadas, las mujeres y los niños, niñas y adolescentes.El mensaje también relaciona la protección de la vida humana con el cuidado de la casa común. La minería ilegal, los cultivos ilícitos, la deforestación, la contaminación de los ríos y las fuentes de agua, así como los efectos de la variabilidad climática, ponen en riesgo la salud, la alimentación y la permanencia de las comunidades en sus territorios.Frente a estos desafíos, el comunicado plantea que la seguridad fronteriza no puede limitarse al control de los pasos ni a respuestas exclusivamente militares. Si bien reconoce la responsabilidad de los Estados de proteger a la población, garantizar derechos, fortalecer la justicia y enfrentar las redes criminales, subraya que la construcción de paz también requiere oportunidades dignas, instituciones cercanas, protección humanitaria, cuidado ambiental y fortalecimiento del tejido comunitario.Como parte de los compromisos del encuentro, las Iglesias acordaron fortalecer tres líneas de trabajo: la lectura permanente de la realidad fronteriza y la conservación de la memoria de sus pueblos; la acción pastoral y comunitaria para proteger la vida, construir paz y reconciliación, responder a las necesidades humanitarias y cuidar la casa común; y la articulación e incidencia binacional mediante el trabajo con las comunidades y el diálogo con instituciones públicas, organizaciones sociales, cooperación internacional y otros actores.El documento recoge, además, un llamado fraterno a las autoridades de Colombia y Ecuador para que, junto con las organizaciones sociales y la cooperación internacional, impulsen respuestas coordinadas. Las Iglesias advierten que las dinámicas que atraviesan la frontera superan la capacidad de respuesta de un solo país y que la protección de la vida exige corresponsabilidad y decisiones centradas en las personas y las comunidades.Este proceso se apoya en 34 años de trabajo conjunto de las Iglesias particulares de Colombia y Ecuador frente a las violencias, las crisis humanitarias y las distintas formas de exclusión en estos territorios. La consolidación de una instancia binacional permanente busca fortalecer ese camino de cooperación, acompañamiento y solidaridad.Al concluir el encuentro, las Iglesias renovaron su compromiso de permanecer junto a las comunidades, acompañar a quienes sufren y fortalecer sus capacidades para resistir a la violencia y construir esperanza. Su mensaje final reafirma una convicción que orienta esta misión compartida: «Allí donde los límites políticos separan, el Evangelio nos llama a reconocernos hermanos».Vea a continuación la lectura del mensaje final por monseñor Franklin Misael Betancourt, obispo de Tumaco:Le puede interesar: Iglesias de Colombia y Ecuador avanzan hacia una agenda común para consolidar la pastoral fronteriza

Mar 6 Oct 2026

Iglesias de Colombia y Ecuador avanzan hacia una agenda común para consolidar la pastoral fronteriza

El Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza se desarrolla del 5 al 8 de octubre en Tumaco, con la participación de obispos y agentes pastorales de ambos países. El encuentro da continuidad al proceso de articulación retomado en abril en Tulcán, donde representantes de las Iglesias, organizaciones sociales, autoridades, academia y cooperación analizaron los desafíos de seguridad y las nuevas dinámicas de violencia en la frontera colombo-ecuatoriana.La Iglesia Católica de Colombia y Ecuador inició en Tumaco (Nariño) el Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, un espacio de trabajo que busca fortalecer la respuesta eclesial ante las realidades que viven las comunidades en los territorios de frontera.Por Colombia participan monseñor Franklin Misael Betancourt, obispo de Tumaco; monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo de Ipiales; y monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo de Pasto. Por Ecuador participa monseñor Carlos Yepes Naranjo, obispo de Tulcán. También acompañan el encuentro monseñor Juan Carlos Barreto, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social; el padre Diego Meza, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana; y el equipo de Cáritas Ecuador.Tras la llegada de los participantes el 5 de octubre, este martes inició la agenda de trabajo con una revisión del camino recorrido y una lectura compartida de las dinámicas actuales de la frontera. En esta primera etapa participan 43 representantes de las jurisdicciones y equipos de pastoral social de ambos países.La jornada contempla el análisis de las coincidencias, tensiones y vacíos presentes en los territorios, así como un trabajo por nodos territoriales para identificar situaciones que requieren una respuesta conjunta. El propósito es pasar de la lectura de la realidad a la definición de prioridades binacionales y líneas de acción.Una agenda para los próximos añosEl encuentro busca avanzar en la consolidación de la Pastoral Fronteriza Colombia–Ecuador mediante la definición de prioridades, líneas de trabajo y mecanismos de articulación. Entre los resultados esperados está establecer una agenda común frente a situaciones que, por su carácter binacional, no pueden ser abordadas de manera aislada por una sola jurisdicción.Las líneas de acción que se definan deberán orientar el trabajo conjunto durante los próximos dos o tres años. Asimismo, los participantes buscarán acordar una estructura mínima de articulación, sus responsabilidades y mecanismos de funcionamiento, o alternativas que permitan garantizar la continuidad del proceso.Este proceso tiene como antecedente el Primer Encuentro Binacional de Pastorales Sociales de Colombia y Ecuador, realizado en Ipiales en julio de 2017, que permitió, especialmente, intercambiar experiencias sobre movilidad humana y abordar el seguimiento al proceso de paz. Desde entonces, las Iglesias de ambos países han mantenido espacios de diálogo y coordinación permanente frente a los desafíos de estos territorios.Además, este encuentro da continuidad al proceso retomado en el mes de abril en Tulcán, donde se analizaron los desafíos que enfrenta la frontera ante las nuevas dinámicas de violencia, las economías ilícitas y las afectaciones a las comunidades.El trabajo de este Segundo Ecuentro Binacional continuará el 7 y 8 de octubre con la construcción de una propuesta de fortalecimiento de la Pastoral Fronteriza tras los acuerdos del primer día de la Asamblea. Esta fase será dinamizada por la organización católica alemana de cooperación internacional para el desarrollo AGIAMONDO y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.Rueda de prensaLa jornada de este 6 de octubre contempla, además, una rueda de prensa a las 4:30 p.m., que será transmitida a través de la página de facebook de la Diócesis de Tumaco. En ella, se socializarán los primeros resultados y llamados del encuentro. Participarán representantes de las jurisdicciones de Tumaco e Ipiales y del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.

Vie 12 Dic 2025

“Vengo a ofrecerles mi humilde servicio en nombre de Dios”: Mons. Franklin Betancourt durante posesión en la Diócesis de Tumaco

En una celebración eucarística presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, se llevó a cabo este 11 de diciembre la ceremonia de posesión canónica de monseñor Franklin Misael Betancourt como obispo de la Diócesis de Tumaco. El acto solemne se realizó en la Catedral San Andrés, ante la presencia de ocho obispos, sacerdotes, religiosos, fieles laicos y autoridades civiles y militares.El nuevo pastor, nombrado por el Papa León XIV el pasado 23 de octubre y ordenado obispo el 28 de noviembre en Ipiales, su diócesis natal, tomó posesión de la cátedra episcopal tumaqueña, marcando el inicio oficial de su servicio pastoral en esta región del Pacífico colombiano.Palabra y símbolo: la liturgia de la toma de posesión y el mandato misionalEn su homilía, el Nuncio Apostólico, monseñor Paolo Rudelli, delineó con claridad la naturaleza y el alcance de la misión que monseñor Franklin Betancourt inicia. Destacó la sencillez y solemnidad del rito, compuesto por dos momentos esenciales cargados de significado teológico y pastoral: la lectura de la Bula de las Letras Apostólicas del Papa y la toma de la cátedra episcopal.“Será la palabra misma del Papa que resuena en esta catedral que nos recuerda que, como católicos, estamos unidos a su persona”, expresó el representante del Papa, subrayando que el ministerio del nuevo obispo se funda en la comunión con el Sucesor de Pedro. Al referirse al segundo signo, la ocupación de la cátedra renovada, explicó su profundo simbolismo: “Es el lugar donde el obispo enseña como maestro en la fe...Desde aquí usted, Monseñor Misael, seguirá guiando como maestro y pastor el camino de los fieles en la fe, en la esperanza y en la caridad, consciente de que el don recibido no es para sí mismo, sino para servir a la causa del Evangelio”.El Nuncio Apostólico describió el carácter específico y urgente de esta misión para el contexto de Tumaco: “Desde esta cátedra, estará también llamado a ser pregonero y constructor de paz, así como lo fueron sus antecesores en una tierra que por haber conocido los golpes de la violencia, valora de especial manera la paz y añora a ella”.Monseñor Paolo Rudelli también transmitió el saludo y la cercanía del Santo Padre, recordando las palabras del Papa León XIV durante el Jubileo de los Obispos, que sirven como hoja de ruta para el nuevo pastor: “Cuando el camino del pueblo se hace más difícil, el pastor, por virtud teologal, ayuda a no desesperar, no con las palabras, sino con la cercanía…Cuando las familias llevan cargas excesivas…Cuando los jóvenes están decepcionados…Cuando los ancianos…se sienten abandonados, el obispo está cerca y no ofrece recetas, sino la experiencia de comunidades que tratan de vivir el Evangelio”.Finalmente, el Nuncio encomendó al obispo Betancourt y a toda la diócesis bajo su cuidado: “Pido al Señor, querido Monseñor Misael, que le conceda la gracia de continuar la tarea de la evangelización como el mayor servicio a la Casa de la Paz”.Un mensaje de esperanza para la “Perla del Pacífico”En su primera intervención como obispo diocesano, monseñor Franklin Misael Betancourt afirmó que toma posesión “no solo como un acto jurídico eclesial, sino como una misión que Dios me encomienda realizar”. Dirigiéndose a la comunidad, aseguró: “Vengo a ofrecerles mi humilde servicio en nombre de Dios”.Con un mensaje centrado en la esperanza, propio del tiempo de Adviento, monseñor Betancourt animó a no tener miedo. “A pesar de los problemas y las dificultades de la vida, no tengamos miedo, no perdamos la esperanza, porque se acerca nuestro liberador”, exhortó.El Obispo de Tumaco hizo un realista diagnóstico de los desafíos que aquejan a la región: la pobreza extrema, la violencia que desplaza familias, el reclutamiento de niños, la falta de oportunidades para los jóvenes, la corrupción y el narcotráfico. “Todas estas realidades...desafían nuestra esperanza y nos invitan a caminar más de cerca de nuestro pueblo y del Señor”, afirmó.Citando al Papa León XIV, hizo un llamado a “no olvidarnos de los pobres. Optemos por los pobres, porque Dios ha optado por ellos”. También dedicó palabras de agradecimiento y aliento al clero diocesano y a las comunidades religiosas que por décadas han hecho misión en la región, pidiéndoles que no se marchen, pues “la Iglesia los necesita...Yo los necesito”.Agradecimientos y compromiso de servicioEl nuevo Obispo, así como el Nuncio Apostólico, reconocieron la labor del padre José Ricardo Cruel Angulo como Administrador Diocesano.Dirigiéndose directamente a los fieles de Tumaco, les dijo con emoción: “He deseado estar entre ustedes para conocerlos, porque ya los amo...No tengan miedo. No están solos. Dios está con ustedes y Él me ha enviado para quedarme con ustedes”. Y concluyó su discurso poniendo su ministerio bajo el amparo de María, “Madre de la Esperanza”.Contexto de la Diócesis de TumacoLa Diócesis de Tumaco, sufragánea de la Arquidiócesis de Popayán, fue erigida en 1999, tras haber sido Prefectura Apostólica (1927) y Vicariato Apostólico (1961). Comprende nueve municipios del departamento de Nariño, en una región estratégica y biodiversa del litoral Pacífico, con grandes desafíos sociales y una rica vida eclesial sostenida por comunidades religiosas históricas como las Carmelitas Misioneras y los Frailes Carmelitas Descalzos, presentes desde 1954.Monseñor Franklin Misael Betancourt sucede en el gobierno pastoral a monseñor Orlando Olave Villanoba, asumiendo el liderazgo de una Iglesia llamada a ser fermento de reconciliación y esperanza en el territorio.

Vie 28 Nov 2025

Del altiplano al pacífico nariñense: ordenan a monseñor Franklin Betancourt como obispo de Tumaco

Este jueves 28 de noviembre, en la Catedral San Pedro Mártir de Ipiales, y en medio de una solemne celebración que congregó a gran parte del episcopado del suroccidente colombiano y a tres obispos ecuatorianos, monseñor Franklin Misael Betancourt fue ordenado como obispo de la Diócesis de Tumaco.El acto, presidido por monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo de Ipiales, estuvo marcado por un llamado al servicio humilde y una profunda reflexión sobre el ministerio pastoral.En representación de la Comunidad de Presidencia, en la ceremonia estuvo presente el vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja.Exhortación episcopal: monseñor Grisales describe la misiónEn una homilía que fue a la vez una exhortación paterna y un mapa espiritual para el nuevo ministerio, monseñor Grisales describió la misión que aguarda a monseñor Betancourt. Subrayó que su designación por el Papa León XIV es un “signo de afecto” que fortalece la comunión eclesial.Con claridad, definió el corazón de la tarea episcopal: “Recuerda, querido monseñor Franklin, que los que Dios pone delante de ti para que los cuides como padre y pastor, no te pertenecen. Son de Cristo, y Él los confía a tu cuidado pastoral”. Esta idea central se tradujo en varios desafíos concretos:- Guía para su presbiterio: Le encomendó un “amor especial y solícita atención” a sus sacerdotes, sus colaboradores inmediatos.- Opción por los pobres: Le instó a mantener “muy al corazón el cuidado de los más pobres y de aquellos que ven conculcados sus derechos”.- Arquitecto de paz: En un mensaje crucial para Tumaco, lo llamó a dedicarse con todas las fuerzas a la “arquitectura y artesanía de la paz”, buscando transformar las dinámicas de violencia y cultivar la concordia a través del diálogo y el perdón.- Humildad en el servicio: Grisales recordó a todos que la condición de obispo “no es fruto de méritos humanos, sino manifestación de la misericordia divina”, un llamado a la humildad que libera de “las vanas pretensiones y de caer en las redes de las grandezas humanas”.Finalmente, puso el ministerio del nuevo obispo bajo el amparo de la Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de las Lajas, pidiendo para él obediencia, fidelidad y una solicitud materna por los más humildes."Aquí estoy, Señor": la respuesta agradecida del nuevo obispoCon emoción y un palpable sentido de gratitud, monseñor Franklin Misael Betancourt tomó la palabra, trazando un recorrido íntimo por su vocación. “Aquí estoy, Señor Jesús, como el leproso sanado que vuelve a dar gracias. Aquí estoy, como el hijo pródigo que recibe el abrazo del Padre”, inició su mensaje.Revivió los orígenes de su llamado, que brotó a los ocho años tras una Eucaristía en su pueblo natal: “María fue mi primer encuentro consciente con Cristo, un amor a primera vista”. Relató cómo, ese mismo día, le dijo a su madre que quería ser acólito. A pesar de la advertencia de que “no sería fácil”, su perseverancia lo llevó a acercarse al párroco, quien con una pregunta sencilla —“¿eres honrado?”— confirmó el primer sí de una vida de servicio.Hizo un sentido homenaje a sus formadores en el seminario, a sus padres —“que hoy descansan en la paz del Señor”— y a su madre Inés, a quien encontraba siempre “con el rosario en las manos” al regresar de sus labores pastorales. Dirigiéndose a los futuros sacerdotes que formó, les dejó una convicción: “Vale la pena gastar la vida sirviendo a Dios y a los hermanos. Vale la pena cargar la cruz de Cristo”.Al dirigir su mirada a Tumaco, sus palabras transmitieron un amor anticipado y una confianza inquebrantable: “Mi mente aún no los conoce, mi corazón ya los ama porque Cristo me los ha confiado como hijos y hermanos”. Pidió oraciones para ser un “santo Pastor” y cerró su intervención refiriéndose a su lema episcopal, “Ven, Santo Espíritu”, como la fuerza que iluminará y hará fructificar su servicio.La posesión en TumacoLa posesión canónica de monseñor Franklin Misael Betancourt como Obispo de Tumaco está programada para el 11 de diciembre de 2025. Se llevará a cabo en la Catedral San Andrés de Tumaco.

Jue 23 Oct 2025

El Papa León XIV nombra nuevo obispo para Tumaco: Pbro. Franklin Misael Betancourt

El Santo Padre León XIV designó al padre Franklin Misael Betancourt como nuevo Obispo de la Diócesis de Tumaco, en el departamento de Nariño. El sacerdote es originario de la Diócesis de Ipiales.Esta designación pone fin al periodo de sede vacante iniciado en septiembre de 2024, luego de que monseñor Orlando Olave Villanoba se posesionara como obispo de la Diócesis de Ocaña, tras el nombramiento del Papa Francisco. Desde entonces, esta jurisdicción del pacífico nariñense estaba bajo el liderazgo del padre José Ricardo Cruel Angulo, quien había sido elegido como administrador diocesano por sus hermanos sacerdotes, miembros del Colegio de Consultores.Pastor, teólogo y formador: pilares de su trayectoriaEl padre Franklin Misael Betancourt nació en el municipio de Guaitarilla, Nariño, el 30 de octubre de 1967. Fue ordenado sacerdote el 1 de noviembre de 1996 para la Diócesis de Ipiales.Su formación académica incluye estudios de Filosofía en el Seminario Mayor Los Sagrados Corazones de Pasto, y de Teología en el mismo seminario y en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, donde obtuvo el bachillerato en Teología en 1995.Posteriormente, se licenció en Teología Moral en la Pontificia Universidad Gregoriana y realizó una especialización en Pedagogía y Ética en la Universidad Juan de Castellanos de Tunja en 2013.Su trayectoria pastoral es extensa y variada. Ha desempeñado roles como Delegado Diocesano de Pastoral Juvenil, párroco en varias parroquias de Ipiales –incluyendo el emblemático Santuario de Nuestra Señora del Rosario de las Lajas (2008-2016)–, Vicario para la Vida Consagrada y Ecónomo Diocesano. En los años más recientes, se ha dedicado a la formación de nuevos sacerdotes, en el Seminario Binacional Nuestra Señora de la Paz en Tulcán, Ecuador, y, desde 2020, en el Seminario Mayor Los Sagrados Corazones de Jesús y María de la Diócesis de Pasto.En contextoLa Diócesis de Tumaco, sufragánea de la Arquidiócesis de Popayán, abarca una región estratégica en el suroccidente colombiano. Comprende los municipios de Barbacoas, El Charco, Francisco Pizarro, La Tola, Magui, Mosquera, Olaya Herrera, Roberto Payán y Tumaco, limitando con el Océano Pacífico y la República de Ecuador.Su historia eclesial se remonta a 1927, cuando fue erigida como Prefectura Apostólica. Fue elevada a Vicariato Apostólico en 1961 y finalmente a Diócesis en 1999. Entre sus pastores anteriores se encuentran monseñor Gustavo Girón Higuita, quien lideró la transición a diócesis, y más recientemente, monseñor Orlando Olave Villanoba, quien estuvo allí por siete años.

Mar 26 Nov 2024

A través de un documental, la Diócesis de Tumaco narra sus 25 años de misión en el pacífico colombiano

En lo corrido de este año 2024, la Diócesis de Tumaco ha estado celebrando los 25 años de su creación. En el marco de dicha conmemoración, esta Iglesia particular lanzó un documental a través del cual dan a conocer los hitos más importantes de su trayectoria al servicio la evangelización en medio de las comunidades del pacífico nariñense; son "Relatos del camino en la fe" que tienen su raíz en los tiempos del papa Pío XI, en 1927.“Hacer zoom audiovisual” en 30 minutos a la Diócesis de Tumaco es permitirse descubrir una historia de fe, entrega, servicio, esperanza, resiliencia comunitaria y riqueza territorial; la historia de cientos de presbíteros, religiosas, religiosos y laicos que, transmitiendo la Buena Nueva, han llevado luz en medio de la oscuridad; esa que, en muchas ocasiones, representan las brechas y dificultades sociales, humanitarias y económicas que han tocado este territorio."25 años, un cuarto de siglo. Y en cada rincón de Tumaco resuena la voz de los que antes caminaron en esta tierra sembrando esperanza y tejiendo un manto de fe en medio de aguas y montañas que guardan el eco de nuestra historia. Desde los primeros pasos llegaron pastores con corazones llenos de amor y rostros marcados por el servicio. Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, quienes nos han acompañado en este caminar de evangelización", explica el narrador detrás de las imágenes.El padre José Ricardo Cruel Angulo, actual administrador diocesano, representa la voz testimonial que conecta los momentos más representativos de esta historia. El presbítero descata, de manera especial, la presencia permanente del Espíritu Santo en el proceso de consolidación de la Iglesia en el Pacífico nariñense:"Qué bueno es comprender que el Espíritu de Dios ha estado a lo largo y ancho de todos estos acontecimientos importantes de la estructuración y consolidación de la Iglesia...Ha estado siempre el Espíritu de Dios animando los procesos pastorales y todas aquellas acciones que la Iglesia desarrolla para el bien de las almas del pueblo de Dios".Según esta narración, la historia de la Diócesis de Tumaco se remonta al 1 de mayo de 1927, cuando fue creada como Prefectura Apostólica por el Papa Pío XI, separándose de la Diócesis de Pasto. Desde finales del siglo XIX, bajo el liderazgo del entonces obispo de Pasto, ahora san Ezequiel Moreno, los Agustinos Recoletos asumieron la misión evangelizadora en la región.Un momento destacado de esta misión fue el conocido milagro eucarístico o “Milagro de la Ola” de 1906, cuando, por Gracia y guía del Señor, el fraile agustino Gerardo Larrondo condujo al pueblo de Tumaco a orar y contemplar un milagro de salvación ante la inminente destrucción; cuando al aproximarse un tsunami, puso el Santísimo Sacramento frente al mar, como un símbolo de protección, fe y abandono en el Señor.La Prefectura Apostólica de Tumaco, liderada inicialmente por monseñor Bernardo de Elizalde, pasó por varias etapas de transformación. En 1954, la jurisdicción fue entregada a la Orden de los Carmelitas Descalzos. Finalmente, bajo el liderazgo del carmelita colombiano monseñor Gustavo Girón Higuita, en 1999 se constituyó oficialmente como Diócesis.En los años 70, cuando, frente al alacance de las emisoras ecuatorianas, eran pocas las emisoras colombianas que se lograban sintonizar, surgió Radio Mira, "la voz del pueblo y el alma de la comunidad". Fue el sacerdote carmelita Félix Acosta, con sus cualidades innatas de comunicador, aficionado de la radio, quien le propuso a monseñor Miguel Ángel. La agencia de ayuda internacional de la Iglesia Católica en Alemania Adveniat, dio los recursos para la compra de los equipos. Hoy por hoy, Radio Mira extiende las palabras de Dios y el calor de la fraternidad a los más alejados en diez municipios de la costa pacífica nariñense.Otro momento memorable en la historia de esta jurisdicción eclesiástica es la visita de Su Santidad San Juan Pablo II el 4 de julio de 1986. Durante esta histórica ocasión, se proclamó al pacífico nariñense como pueblo misionero. También con la visita del pontífice se vivió un ambiente de paz y esperanza para el pueblo nariñense:"No había en ese momento violencia en el territorio...Nos anunciaba un Cristo que deseaba para el territorio del Pacífico una vida digna y en paz", narra el padre José Ricardo.La Diócesis también ha enfrentado grandes desafíos, especialmente en la década de 1990, cuando acompañó a las comunidades afrodescendientes en la defensa de sus derechos, promoviendo la implementación de la Ley 70 de 1993, que reconoce y garantiza los derechos de las comunidades negras, raizales y palenqueras.Hoy, la Diócesis de Tumaco continúa su misión pastoral, fortaleciendo la participación del laicado y recordando la riqueza de su historia y cultura. Este aniversario número 25, que han celebrado a través de diferentes actividades litúrgicas, pastorales y culturales, ha sido una invitación especial a renovar la fe y el compromiso con la comunidad, honrando el legado de quienes han trabajado incansablemente por el bienestar espiritual y social del pacífico colombiano.Vea el documental a continuación:

Vie 4 Oct 2024

La Diócesis de Tumaco designó a su Administrador Diocesano: Pbro. José Ricardo Cruel Angulo

Tras el nombramiento y reciente posesión de monseñor Orlando Olave Villanoba como obispo de Ocaña, el Colegio de Consultores de la Diócesis de Tumaco eligió a su nuevo administrador diocesano. Se trata del padre José Ricardo Cruel Angulo, quien se venía desempeñando desde el año 2019 como Vicario General.La decisión por parte de este órgano diocesano, conformado por sacerdotes, se produce de acuerdo a lo dispuesto en el Código de Derecho Canónico. Desde ahora, y mientras la sede esté vacante, es decir, hasta que el papa Francisco designe un nuevo obispo, el padre José Ricardo será el encargado de animar los procesos pastorales y custodiar la buena marcha de esta jurisdicción eclesiástica ubicada en el pacífico nariñense.En diálogo con la Oficina de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia, el Administrador Diocesano manifestó su gratitud con sus hermanos sacerdotes y con el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, por la confianza que han depositado en él para llevar a cabo esa importante misión de liderazgo en la Diócesis de Tumaco. También, con los obispos, quienes le han expresado su cercanía, apoyo, solidaridad y disponibilidad para apoyar ese servicio.El padre José Ricardo afirmó que, aunque es consciente del desafío y la responsabilidad tan grande que significa el rol, confía en las oraciones y el apoyo de todos para sacarlo adelante; para seguir avanzando en los proyectos pastorales diocesanos, en función de la construcción del Reino en ese territorio, a partir de las realidades y necesidades de sus comunidades.“No nos queda sino ser fieles al Evangelio, al magisterio de la Iglesia y estar atentos, como dice el Papa Francisco, a escuchar las necesidades de nuestras comunidades y responder a ellas con generosidad; siempre buscando el bien común, el respeto por la vida y la construcción de paz. Esperamos que, con la ayuda de todos, caminemos juntos y podamos seguir creciendo como Iglesia particular de la Diócesis de Tumaco”, expresó.BiografíaEl padre José Ricardo Cruel Angulo nació el 28 de julio de 1961 en el municipio de Tumaco. Realizó sus estudios de primaria en el Colegio Divino Niño (1974) y secundaria en el Liceo Nacional Max Seidel (1980). Realizó su formación sacerdotal en el Seminario Intermisional “San Luis Beltrán” y la académica, en el Seminario Mayor Arquidiocesano San José de de Bogotá (Filosofía y teología,1981-1988).Fue ordenado sacerdote el 10 de diciembre de 1988 en la Catedral San Andrés de Tumaco (Nariño) por monseñor Gustavo Girón Higuita, obispo de Tumaco entre 1990 y 2015.Servicios parroquiales prestados:Parroquia San Juan Bautista de El Charco - Nariño:Vicario Parroquial: 1988 -1992Párroco: 1993Parroquia Catedral San Andrés de Tumaco - Nariño:Vicario Parroquial: 1994-2006Párroco: 2007-2012Vicario Parroquial Adscrito: 2020-2022Parroquia Santísima Trinidad de Tumaco - Nariño:Párroco: 2013-2019Parroquia Nuestra Señora de la Merced de Tumaco – Nariño:Párroco: 2023Servicios diocesanos prestados:Director Vicarial de Pastoral Juvenil: 1994-1998Coordinador de Proyectos Sociales: 1998-2019Vicario de Pastoral: 1995-2001Director Vicarial de Pastoral Social: 2001-2002Canciller Diocesano: 2017-2018Vicario General: 2019-2024

Mié 12 Jun 2024

Obispos de Nariño y Cauca convocaron a líderes sociales y entes territoriales para generar propuestas de transformación en torno a los cultivos ilícitos

Por tercera vez, el pasado 5 de junio, las seis jurisdicciones que conforman la Provincia Eclesiástica de Popayán convocaron el foro sobre "Cultivos de Uso Ilícito y Economías Ilegales". Un evento que buscó propiciar reflexiones y aportes en torno a problemáticas relacionadas con estos cultivos en el suroccidente colombiano. En esta oportunidad, se llevó a cabo en la Diócesis de Pasto.De manera especial, al foro fueron convocados líderes comunitarios, representantes de organizaciones de la sociedad civil y agentes pastorales, de los departamentos de Nariño y Cauca. Estuvieron acogidos por monseñor Juan Carlos Cárdenas, obispo de Pasto, monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo de Ipiales, monseñor Orlando Olave Villanoba, obispo de Tumaco, y el padre Arnulfo Moreno Quiñonez, pro-vicario de Guapi. Estuvo presente también el gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar Jaramillo; así como diversos funcionarios y académicos locales.El arzobispo de Popayán y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Omar Alberto Sánchez, junto a los obispos de Tumaco, Pasto, Ipiales, Guapi y Tierradentro, convocaron el primero de estos foros en junio de 2022. Desde esta primera versión, desarrollada en la Arquidiócesis de Popayán, lo concibieron como un espacio de reflexión, acción y articulación regional para seguir consolidando una pastoral para la reconciliación y la paz, capaz de responder a los desafíos y necesidades actuales de los territorios. Al respecto, monseñor Orlando Olave enfatizó que allí no se buscan culpables, sino soluciones, desde un enfoque de transformador en el que se contribuya a la identificación de nuevas alternativas y economías para el sustento y desarrollo de las comunidades."Nuestra misión es acompañar a nuestras comunidades en su lucha por una vida digna. Debemos trabajar juntos, desde todas las esferas, para erradicar las causas que llevan a nuestros hermanos a recurrir a las economías ilegales", expresó al respecto monseñor José Saúl Grisales.Jully Jazmín Caicedo, beneficiaria Pastoral Indígena, resaltó la importancia de estos eventos en los que se buscan alternativas para cambiar las dinámicas ilícitas que se viven en los territorios, en función de la construcción de paz.“Somos víctimas de la presencia de estos cultivos que, de alguna manera, han afectando toda nuestra cultura, todo nuestro buen vivir. Los indígenas históricamente hemos sido protectores del territorio y, al no haber alternativas para poder solventar nuestras necesidades, hemos estado obligados a cultivar la coca”, comento la lideresa indígena.Durante su intervención en el foro, el Gobernador de Nariño destacó los diálogos regionales para la paz que han venido desarrollando recientemente en el departamento, como una oportunidad para trazar el camino de transición de las economías ilegales a economías lícitas. Especialmente, ante el crecimiento de estos cultivos en los últimos años, ligado a otros problemas aún más graves en términos humanitarios, como el reclutamiento de niños y jóvenes por parte de grupos armados.Durante el conversatorio de líderes y representantes comunitarios, se abordaron estrategias para enfrentar los desafíos relacionados con los cultivos ilícitos y las economías ilegales. Allí, se destacó la necesidad de fortalecer el desarrollo comunitario y apoyar el emprendimiento local para brindar alternativas sostenibles en los territorios; se enfatizó en la importancia de la participación activa de la comunidad en la creación e implementación de políticas públicas que favorezcan dicho desarrollo. Además, se discutió sobre la necesidad de contar con programas educativos y de capacitación para empoderar a la población, especialmente a los jóvenes, y alejarlos de estos contextos.En el foro también se abordaron reflexiones pastorales en torno a la problemática. Allí, los obispos y directores de pastoral social de la provincia hicieron énfasis en tres dimensiones: compromiso pastoral, justicia social, y solidaridad.“Los obispos reafirmaron su compromiso con la promoción de la paz y el desarrollo integral en sus diócesis. Subrayaron la necesidad de una presencia activa de la Iglesia en los territorios afectados por las economías ilegales. Destacaron la importancia de trabajar por la justicia social, abordando las causas estructurales de la pobreza y la exclusión que alimentan las economías ilícitas. Llamaron a la solidaridad entre las comunidades y a fortalecer los lazos de apoyo mutuo para enfrentar los desafíos comunes”, así lo indicó la oficina diocesana de comunicaciones de Tumaco.El evento concluyó con un llamado a la acción coordinada entre el gobierno, la Iglesia, las organizaciones comunitarias y la sociedad civil para atender de manera conjunta esta realidad. Las reflexiones propuestas en los diferentes espacios proporcionarán ahora una hoja de ruta desde la cual se pueda seguir avanzando en la búsqueda de una paz regional, que priorice el desarrollo sostenible.Vea a continuación el informe elaborado por la Oficina de Comunicaciones de la Diócesis de Tumaco: