Pasar al contenido principal

iglesia en Venezuela

Jue 25 Jun 2026

Episcopado colombiano expresa su cercanía espiritual y solidaridad con Venezuela tras los devastadores terremotos

La Iglesia en Colombia manifiesta su cercanía espiritual y solidaridad con el pueblo venezolano luego de los devastadores terremotos registrados el 24 de junio, una tragedia que ha dejado más de 160 personas fallecidas, cientos de heridos y graves afectaciones materiales en distintas regiones del país.El mensaje fue enviado por la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) a monseñor Jesús González de Zárate Salas, arzobispo de Valencia y presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, como expresión de comunión eclesial ante una emergencia que enluta a toda la nación.Una Iglesia que acompaña en medio del dolorEn su comunicación, los obispos colombianos reafirmaron la cercanía de la Iglesia con quienes hoy sufren las consecuencias de esta tragedia y aseguraron su oración por las víctimas, sus familias y las comunidades afectadas.“Conocedores de la emergencia en la que se encuentra el pueblo venezolano, a causa de los terremotos del día de ayer, la Iglesia Católica en Colombia se solidariza con el pueblo venezolano, en primer lugar, a través de la oración, y con sentimientos de profundo dolor y espíritu de comunión eclesial”.Condolencias para las familias y comunidades afectadasEl Episcopado Colombiano expresó también su pesar por la pérdida de vidas humanas y su cercanía con quienes enfrentan el impacto de la emergencia, especialmente las familias que han perdido seres queridos, viviendas o medios de sustento.“Expresamos a Su Excelencia y, a través suyo, a todos los afectados, nuestras más sinceras condolencias por la irreparable pérdida de los fallecidos, a quienes encomendamos a Dios Misericordioso para que les conceda el descanso eterno; así como acompañamos, con respeto y solidaridad, a las comunidades y familias que perdieron a sus seres queridos, sus viviendas y medios de sustento”.Reconocimiento a quienes sirven en la emergenciaLos obispos dirigieron también una oración y una palabra de aliento a los equipos de rescate y a las numerosas personas e instituciones que participan en la atención de los damnificados, destacando que este momento exige una respuesta solidaria que trascienda fronteras.“Enviamos nuestra bendición a los equipos de rescate y a todos los que se unen desde Colombia y otros países a las iniciativas para responder a esta situación que pone a prueba la solidaridad”.Confiados a la protección de Nuestra Señora de CoromotoEl mensaje concluye con una invocación a Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela, para que acompañe al pueblo venezolano en esta hora de sufrimiento y fortalezca los esfuerzos de recuperación y esperanza.

Jue 7 Mayo 2026

Obispos y agentes pastorales de Colombia, Ecuador y Venezuela consolidan articulaciones frente a los desafíos sociales en las fronteras

En medio de contextos marcados por la violencia, el desplazamiento forzado, las economías ilegales y las dificultades sociales que afectan a las comunidades fronterizas, diversas jurisdicciones eclesiásticas de Colombia, Ecuador y Venezuela adelantaron durante las últimas semanas tres encuentros binacionales orientados a fortalecer la articulación pastoral, el acompañamiento humanitario y el apoorte a la construcción de paz en los territorios de frontera.Los espacios, promovidos por Iglesias particulares y las Cáritas de los tres países y acompañados por diversos organismos eclesiales, permitieron compartir diagnósticos, escuchar las voces de las comunidades y definir compromisos concretos frente a desafíos comunes como la migración, el conflicto armado, la exclusión social y la fractura de los vínculos comunitarios.Una respuesta binacional ante la crisis humanitaria en la frontera entre Colombia y EcuadorEl 28 y 29 de abril se llevó a cabo en Tulcán, Ecuador, el Encuentro de Pastoral Fronteriza Ecuador-Colombia, convocado por las jurisdicciones eclesiásticas de ambos países con la participación de organizaciones sociales, academia, organismos internacionales e instituciones que trabajan en la región fronteriza.Durante las jornadas de diálogo y trabajo colectivo, los participantes coincidieron en la necesidad de consolidar respuestas articuladas frente a las crisis humanitarias que afectan a las poblaciones de frontera, marcadas por la violencia, la pobreza estructural, las economías ilícitas y la creciente desconfianza social.“El mismo encuentro ya es un resultado: la posibilidad de reunirnos desde las ocho jurisdicciones que, de lado y lado de los dos países, se encuentran en este territorio. Es un paso decisivo y un compromiso para acompañar a todas las comunidades”, expresó el padre Nelson Ortiz Rozo, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.Uno de los principales resultados fue la decisión de crear una mesa binacional permanente, integrada por representantes de las pastorales nacionales de Ecuador y Colombia, así como delegados de las jurisdicciones participantes.“Hemos concretado básicamente la creación de una mesa binacional (…) que comenzará a trabajar desde ya para definir líneas de acción y responsabilidades específicas que deberán asumir las jurisdicciones eclesiásticas”, explicó el padre Diego Meza, director de la Pastoral Social de Ipiales.En el encuentro también se presentó un análisis situacional sobre la realidad de la frontera colombo-ecuatoriana, donde se advirtió sobre el impacto que generan las economías ilegales, el narcotráfico, la minería ilegal, el tráfico de armas y la disputa territorial de grupos armados sobre las comunidades locales.Los expertos y participantes alertaron sobre fenómenos como el reclutamiento de jóvenes, la normalización del miedo, el confinamiento de comunidades y la afectación de pueblos étnicos y campesinos.En este contexto, monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado para las Relaciones Iglesia-Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, insistió en la necesidad de fortalecer una pastoral articulada y cercana a las comunidades:“La labor de la Iglesia siempre es construir puentes (…) Este encuentro nos deja la expectativa de consolidar una pastoral más sólida, capaz de articularse con las comunidades y buscar caminos en medio de los desafíos que hoy se presentan en la frontera”.Monseñor Henao también subrayó la importancia de que la Iglesia continúe siendo un espacio seguro de escucha, acompañamiento y reconstrucción del tejido social en medio de escenarios atravesados por la violencia y la fragmentación comunitaria.Por su parte, el padre Euclides Carrillo, secretario ejecutivo de Cáritas Ecuador, invitó a no permanecer indiferentes frente a la realidad humanitaria de estos territorios:“No seamos indiferentes frente a la situación que se vive en la frontera entre Colombia y Ecuador”.Como parte de las proyecciones definidas en el encuentro, las organizaciones eclesiales y sociales acordaron impulsar acciones conjuntas para fortalecer iniciativas económicas dirigidas a jóvenes vulnerables, respaldar procesos de pueblos étnicos que habitan ambos lados de la frontera y consolidar una articulación permanente entre Iglesia, academia y organizaciones sociales para responder de manera más efectiva a la crisis territorial.Asimismo, se planteó fortalecer escenarios de incidencia internacional que permitan visibilizar las afectaciones humanitarias que viven las comunidades fronterizas y promover respuestas centradas en la dignidad humana y la construcción de paz.Iglesias hermanas claman por la reapertura de la frontera entre Ecuador y ColombiaDías antes, el 22 de abril, las Iglesias hermanas del Vicariato Apostólico San Miguel de Sucumbíos (Ecuador) y la Diócesis de Mocoa-Sibundoy (Colombia) se congregaron en el Puente Internacional de San Miguel para elevar una oración conjunta por la paz, la unidad entre los pueblos y la reapertura de la frontera.En un mensaje emitido tras el encuentro, los obispos expresaron su preocupación por las consecuencias sociales, familiares y económicas derivadas del cierre fronterizo, señalando que esta situación “abre una herida entre dos pueblos hermanos”.Inspirados en los llamados del Papa León XIV a construir una paz “desarmada y desarmante”, los representantes eclesiales exhortaron a los actores armados a cesar la violencia y pidieron a los gobiernos trabajar conjuntamente por la reconciliación y el desarrollo de las comunidades fronterizas.“Compartimos el río, la selva, la música, la fe, los apellidos, como también las problemáticas de la pobreza, los grupos armados y las economías ilegales. Así, si los problemas son comunes, las soluciones también tienen que ser comunes”, señala el mensaje.Las Iglesias fronterizas solicitaron además la reapertura segura y ordenada del puente internacional, el fortalecimiento de la cooperación binacional y mayores inversiones en educación, salud y oportunidades para las poblaciones que habitan esta región.El pronunciamiento fue suscrito por monseñor Moacir Goulart de Figueredo, vicario apostólico de San Miguel de Sucumbíos, y monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, administrador apostólico de Mocoa-Sibundoy.Obispos de Colombia y Venezuela buscarán fortalecer la pastoral migratoria en la fronteraEl 4 de mayo, en la ciudad de Cúcuta, se desarrolló un nuevo Encuentro de Obispos de la Frontera Colombo-Venezolana, que reunió a pastores de distintas jurisdicciones eclesiásticas de ambos países para reflexionar sobre la movilidad humana, la migración y los desafíos pastorales de la región.El encuentro estuvo inspirado en el mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado: “Migrantes, misioneros de esperanza”, en el que el Santo Padre invita a reconocer a los migrantes como portadores de fe, dignidad y esperanza.Desde Roma, el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, envió un mensaje en el que destacó que estos espacios representan “un testimonio de una Iglesia que crea vínculos fraternos para acoger, promover e integrar a los hermanos migrantes”.El obispo anfitrión de este encuentro, monseñor José Libardo Garcés Monsalve, agradeció el cardenal Czerny y afirmó: "Tomamos nota atenta de sus indicaciones para seguir caminando juntos en esta pastoral para los migrantes. Ellos, que son también misioneros de la esperanza".Durante el diálogo, los obispos compartieron experiencias pastorales y alertaron sobre las nuevas dinámicas de desplazamiento forzado derivadas de la violencia en regiones como el Catatumbo.“Una causa fuerte de la migración en la frontera es la violencia que se ha vivido en los últimos años en la zona del Catatumbo, que está generando nuevos desplazamientos de familias campesinas que abandonan sus tierras para salvaguardar sus vidas”, afirmó monseñor Israel Bravo Cortés, obispo de Tibú.Por su parte, monseñor Jaime Cristóbal Abril González, obispo de Arauca, destacó el testimonio de fraternidad y solidaridad que las comunidades eclesiales han sostenido en ambos lados de la frontera.Al cierre del encuentro, los participantes reafirmaron su compromiso de fortalecer la comunión entre las Iglesias particulares, promover acciones pastorales conjuntas y consolidar espacios permanentes de articulación para responder de manera más efectiva a los desafíos de la movilidad humana.Monseñor Jorge Alberto Ossa Soto, arzobispo de Nueva Pamplona, destacó la importancia de mantener viva la acogida y el acompañamiento a quienes se ven obligados a dejar sus hogares:“Nos alegra establecer esos lazos de fraternidad y seguir atendiendo a la gente sencilla y pobre de la Iglesia, al hermano que tiene que dejar su país y caminar. Poder acompañarlos en la fe también es un signo de esperanza para todos nosotros”.Estos encuentros ratifican el compromiso de la Iglesia Católica en las fronteras de Colombia de seguir siendo presencia cercana, articuladora y esperanzadora en territorios atravesados por profundas crisis sociales y humanitarias, promoviendo el diálogo, la dignidad humana y la construcción de paz desde las comunidades.