SISTEMA INFORMATIVO
Obispos y agentes pastorales de Colombia, Ecuador y Venezuela consolidan articulaciones frente a los desafíos sociales en las fronteras
Tags: iglesia fronteras iglesia en colombia iglesia en Venezuela iglesia en ecuador frontera colombo-ecuatoriana frontera colombo - venezolana cáritas colombiana conferencia episcopal de colombia
En medio de contextos marcados por la violencia, el desplazamiento forzado, las economías ilegales y las dificultades sociales que afectan a las comunidades fronterizas, diversas jurisdicciones eclesiásticas de Colombia, Ecuador y Venezuela adelantaron durante las últimas semanas tres encuentros binacionales orientados a fortalecer la articulación pastoral, el acompañamiento humanitario y el apoorte a la construcción de paz en los territorios de frontera.
Los espacios, promovidos por Iglesias particulares y las Cáritas de los tres países y acompañados por diversos organismos eclesiales, permitieron compartir diagnósticos, escuchar las voces de las comunidades y definir compromisos concretos frente a desafíos comunes como la migración, el conflicto armado, la exclusión social y la fractura de los vínculos comunitarios.
Una respuesta binacional ante la crisis humanitaria en la frontera entre Colombia y Ecuador
El 28 y 29 de abril se llevó a cabo en Tulcán, Ecuador, el Encuentro de Pastoral Fronteriza Ecuador-Colombia, convocado por las jurisdicciones eclesiásticas de ambos países con la participación de organizaciones sociales, academia, organismos internacionales e instituciones que trabajan en la región fronteriza.
Durante las jornadas de diálogo y trabajo colectivo, los participantes coincidieron en la necesidad de consolidar respuestas articuladas frente a las crisis humanitarias que afectan a las poblaciones de frontera, marcadas por la violencia, la pobreza estructural, las economías ilícitas y la creciente desconfianza social.
“El mismo encuentro ya es un resultado: la posibilidad de reunirnos desde las ocho jurisdicciones que, de lado y lado de los dos países, se encuentran en este territorio. Es un paso decisivo y un compromiso para acompañar a todas las comunidades”, expresó el padre Nelson Ortiz Rozo, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.
Uno de los principales resultados fue la decisión de crear una mesa binacional permanente, integrada por representantes de las pastorales nacionales de Ecuador y Colombia, así como delegados de las jurisdicciones participantes.
“Hemos concretado básicamente la creación de una mesa binacional (…) que comenzará a trabajar desde ya para definir líneas de acción y responsabilidades específicas que deberán asumir las jurisdicciones eclesiásticas”, explicó el padre Diego Meza, director de la Pastoral Social de Ipiales.
En el encuentro también se presentó un análisis situacional sobre la realidad de la frontera colombo-ecuatoriana, donde se advirtió sobre el impacto que generan las economías ilegales, el narcotráfico, la minería ilegal, el tráfico de armas y la disputa territorial de grupos armados sobre las comunidades locales.
Los expertos y participantes alertaron sobre fenómenos como el reclutamiento de jóvenes, la normalización del miedo, el confinamiento de comunidades y la afectación de pueblos étnicos y campesinos.
En este contexto, monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado para las Relaciones Iglesia-Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, insistió en la necesidad de fortalecer una pastoral articulada y cercana a las comunidades:
“La labor de la Iglesia siempre es construir puentes (…) Este encuentro nos deja la expectativa de consolidar una pastoral más sólida, capaz de articularse con las comunidades y buscar caminos en medio de los desafíos que hoy se presentan en la frontera”.
Monseñor Henao también subrayó la importancia de que la Iglesia continúe siendo un espacio seguro de escucha, acompañamiento y reconstrucción del tejido social en medio de escenarios atravesados por la violencia y la fragmentación comunitaria.
Por su parte, el padre Euclides Carrillo, secretario ejecutivo de Cáritas Ecuador, invitó a no permanecer indiferentes frente a la realidad humanitaria de estos territorios:
“No seamos indiferentes frente a la situación que se vive en la frontera entre Colombia y Ecuador”.
Como parte de las proyecciones definidas en el encuentro, las organizaciones eclesiales y sociales acordaron impulsar acciones conjuntas para fortalecer iniciativas económicas dirigidas a jóvenes vulnerables, respaldar procesos de pueblos étnicos que habitan ambos lados de la frontera y consolidar una articulación permanente entre Iglesia, academia y organizaciones sociales para responder de manera más efectiva a la crisis territorial.
Asimismo, se planteó fortalecer escenarios de incidencia internacional que permitan visibilizar las afectaciones humanitarias que viven las comunidades fronterizas y promover respuestas centradas en la dignidad humana y la construcción de paz.
Iglesias hermanas claman por la reapertura de la frontera entre Ecuador y Colombia
Días antes, el 22 de abril, las Iglesias hermanas del Vicariato Apostólico San Miguel de Sucumbíos (Ecuador) y la Diócesis de Mocoa-Sibundoy (Colombia) se congregaron en el Puente Internacional de San Miguel para elevar una oración conjunta por la paz, la unidad entre los pueblos y la reapertura de la frontera.
En un mensaje emitido tras el encuentro, los obispos expresaron su preocupación por las consecuencias sociales, familiares y económicas derivadas del cierre fronterizo, señalando que esta situación “abre una herida entre dos pueblos hermanos”.
Inspirados en los llamados del Papa León XIV a construir una paz “desarmada y desarmante”, los representantes eclesiales exhortaron a los actores armados a cesar la violencia y pidieron a los gobiernos trabajar conjuntamente por la reconciliación y el desarrollo de las comunidades fronterizas.
“Compartimos el río, la selva, la música, la fe, los apellidos, como también las problemáticas de la pobreza, los grupos armados y las economías ilegales. Así, si los problemas son comunes, las soluciones también tienen que ser comunes”, señala el mensaje.
Las Iglesias fronterizas solicitaron además la reapertura segura y ordenada del puente internacional, el fortalecimiento de la cooperación binacional y mayores inversiones en educación, salud y oportunidades para las poblaciones que habitan esta región.
El pronunciamiento fue suscrito por monseñor Moacir Goulart de Figueredo, vicario apostólico de San Miguel de Sucumbíos, y monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, administrador apostólico de Mocoa-Sibundoy.
Obispos de Colombia y Venezuela buscarán fortalecer la pastoral migratoria en la frontera
El 4 de mayo, en la ciudad de Cúcuta, se desarrolló un nuevo Encuentro de Obispos de la Frontera Colombo-Venezolana, que reunió a pastores de distintas jurisdicciones eclesiásticas de ambos países para reflexionar sobre la movilidad humana, la migración y los desafíos pastorales de la región.
El encuentro estuvo inspirado en el mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado: “Migrantes, misioneros de esperanza”, en el que el Santo Padre invita a reconocer a los migrantes como portadores de fe, dignidad y esperanza.
Desde Roma, el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, envió un mensaje en el que destacó que estos espacios representan “un testimonio de una Iglesia que crea vínculos fraternos para acoger, promover e integrar a los hermanos migrantes”.
El obispo anfitrión de este encuentro, monseñor José Libardo Garcés Monsalve, agradeció el cardenal Czerny y afirmó: "Tomamos nota atenta de sus indicaciones para seguir caminando juntos en esta pastoral para los migrantes. Ellos, que son también misioneros de la esperanza".
Durante el diálogo, los obispos compartieron experiencias pastorales y alertaron sobre las nuevas dinámicas de desplazamiento forzado derivadas de la violencia en regiones como el Catatumbo.
“Una causa fuerte de la migración en la frontera es la violencia que se ha vivido en los últimos años en la zona del Catatumbo, que está generando nuevos desplazamientos de familias campesinas que abandonan sus tierras para salvaguardar sus vidas”, afirmó monseñor Israel Bravo Cortés, obispo de Tibú.
Por su parte, monseñor Jaime Cristóbal Abril González, obispo de Arauca, destacó el testimonio de fraternidad y solidaridad que las comunidades eclesiales han sostenido en ambos lados de la frontera.
Al cierre del encuentro, los participantes reafirmaron su compromiso de fortalecer la comunión entre las Iglesias particulares, promover acciones pastorales conjuntas y consolidar espacios permanentes de articulación para responder de manera más efectiva a los desafíos de la movilidad humana.
Monseñor Jorge Alberto Ossa Soto, arzobispo de Nueva Pamplona, destacó la importancia de mantener viva la acogida y el acompañamiento a quienes se ven obligados a dejar sus hogares:
“Nos alegra establecer esos lazos de fraternidad y seguir atendiendo a la gente sencilla y pobre de la Iglesia, al hermano que tiene que dejar su país y caminar. Poder acompañarlos en la fe también es un signo de esperanza para todos nosotros”.
Estos encuentros ratifican el compromiso de la Iglesia Católica en las fronteras de Colombia de seguir siendo presencia cercana, articuladora y esperanzadora en territorios atravesados por profundas crisis sociales y humanitarias, promoviendo el diálogo, la dignidad humana y la construcción de paz desde las comunidades.
La migración, una realidad que nos sigue interpelando
Vie 25 Sep 2026
Por el cuidado del agua
Jue 24 Sep 2026
Jue 24 Sep 2026
Alimentos, equipos y voluntarios: la respuesta de la Iglesia ante emergencia por incendios en el Tolima
La Arquidiócesis de Ibagué, a través de la Pastoral Social y el Banco Arquidiocesano de Alimentos ha movilizado ayudas humanitarias, voluntarios y equipos para apoyar a las comunidades y a los organismos de socorro que enfrentan la emergencia.Más de 5.000 familias afectadas por los incendios forestales que desde finales de julio golpean diferentes zonas del Tolima han recibido el acompañamiento de la Iglesia Católica a través de la Arquidiócesis de Ibagué, que ha desplegado una respuesta que incluye ayudas humanitarias, voluntariado y equipos para apoyar la atención de la emergencia.Al 22 de septiembre, las autoridades departamentales reportaban 270 incendios forestales atendidos en 44 de los 47 municipios del Tolima, con ocho conflagraciones activas y dos controladas. Ese mismo día, la Gobernación señaló que el departamento completaba 50 días de incendios y que más de 60.000 hectáreas habían sido deterioradas por el fuego.La emergencia ha dejado afectaciones ambientales, daños en zonas rurales y pérdidas para comunidades campesinas, además del impacto sobre la fauna silvestre. Frente a esta realidad, el Banco Arquidiocesano de Alimentos de Ibagué y la Pastoral Social han llevado ayudas directamente a las comunidades afectadas.La Iglesia llega a las zonas afectadasEn el municipio de Coello, uno de los territorios afectados por los incendios, la Arquidiócesis entregó 3.035 kilos de ayudas, entre alimentos, agua, elementos de aseo, cobijas, linternas y colchonetas.La atención también llegó a las veredas Chagualá, Cunira, Dosquebradas y Santa Bárbara, en el corregimiento de Coello, donde fueron entregados alimentos, colchonetas, linternas y frazadas a familias damnificadas.“Gracias a nuestros hermanos en Colombia, que a pesar de tantas situaciones, están ayudando a nuestro Tolima”, explicó el padre José Ferney Quimbayo Garrido, director del Banco Arquidiocesano de Alimentos de Ibagué, quien destacó la participación de parroquias, empresas, voluntarios, otros bancos de alimentos y la Pastoral Social en esta respuesta.Más de $100 millones en ayudas y equiposLa respuesta de la Iglesia también ha buscado apoyar a quienes están en primera línea frente al fuego.Además del apoyo espiritual, el Banco Arquidiocesano de Alimentos puso a disposición de los equipos de emergencia una motobomba para fortalecer su capacidad de respuesta. La adquisición del equipo fue posible gracias a la articulación entre la Arquidiócesis de Ibagué, la Pastoral Social, ABACO (Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia), empresas, benefactores y ciudadanos.De acuerdo con el padre Quimbayo, la Arquidiócesis también ha destinado más de 100 millones de pesos en diferentes elementos para atender la emergencia, entre ellos bombas estacionarias, equipos de fumigación de espalda, elementos de protección, agua y mercados.Una respuesta que moviliza a parroquias y voluntariosLa emergencia ha generado además una amplia movilización de voluntariado. Los días 3 y 4 de septiembre, jóvenes, adultos, empresas, instituciones y ciudadanos participaron en una jornada convocada por el Banco Arquidiocesano de Alimentos para clasificar y organizar los productos destinados a las familias afectadas.Las parroquias de la Arquidiócesis también se han sumado con aportes económicos y voluntarios, mientras otros bancos de alimentos del país han contribuido con donaciones. Entre ellos, el Banco de Alimentos de Zipaquirá, que entregó ayudas para apoyar a las familias afectadas por estas conflagraciones en el Tolima.La respuesta continúa mientras el departamento enfrenta una de las temporadas de incendios forestales más prolongadas registradas en este periodo. Desde el territorio, la Arquidiócesis de Ibagué mantiene el acompañamiento a las comunidades afectadas y articula esfuerzos con organizaciones, empresas, voluntarios y organismos de socorro para atender las necesidades que deja la emergencia.En palabras del padre Quimbayo, se trata de una respuesta que ha sido posible gracias a la solidaridad de distintos sectores: una red que permite que las ayudas lleguen a las familias y que también contribuya a fortalecer la capacidad de quienes trabajan para contener el fuego.Vea el informe audiovisual a continuación:
Mié 23 Sep 2026
Conferencia Episcopal de Colombia expresa su cercanía a monseñor Ovidio Giraldo Velásquez tras el fallecimiento de su madre
La Conferencia Episcopal de Colombia expresa su solidaridad y cercanía fraterna a monseñor Ovidio Giraldo Velásquez, obispo de Barrancabermeja, ante el fallecimiento de su madre, la señora Judith Velásquez de Giraldo.Los obispos elevan sus oraciones al Señor Resucitado por el eterno descanso de la señora Judith y piden que conceda consuelo y fortaleza a monseñor Ovidio, a sus familiares y seres queridos.En esperanza cristiana, la Iglesia en Colombia acompaña a la familia Giraldo Velásquez, confiando en la promesa de la vida eterna.
Mié 23 Sep 2026
Concejo de Bogotá reconoce al padre Darío Echeverri González por su trayectoria al servicio de la paz y la reconciliación
El Concejo de Bogotá entregó al padre Darío Echeverri González la Orden Civil al Mérito José Acevedo y Gómez, en el grado de Gran Cruz, como reconocimiento a una trayectoria de más de 25 años dedicada al acompañamiento de comunidades, la defensa de la vida, la reconciliación y la construcción de paz en Colombia.El sacerdote, párroco de la Basílica Menor del Voto Nacional en Bogotá desde el año 2004, fue durante más de dos décadas secretario general de la Comisión de Conciliación Nacional de la Conferencia Episcopal de Colombia, desde donde acompañó escenarios de diálogo, gestiones humanitarias y procesos orientados a generar confianza entre actores enfrentados por el conflicto armado.Una vocación de servicio inspirada en el carisma claretianoEl padre Darío Echeverri González es misionero claretiano, una pertenencia que ayuda a comprender la raíz espiritual de una vida sacerdotal marcada por la evangelización, el servicio y el compromiso con la realidad de quienes viven situaciones de vulnerabilidad.El carisma claretiano, inspirado en san Antonio María Claret, se comprende desde la misión evangelizadora y el servicio a las personas y comunidades. La propia Congregación se reconoce como servidora de la Palabra y plantea entre sus rasgos la escucha de los pobres, la denuncia de estructuras injustas y la búsqueda de alternativas, así como un diálogo que favorezca la paz y la reconciliación.En esta perspectiva, la opción por el diálogo y el acompañamiento a quienes sufren la violencia no aparece como un elemento separado de la misión evangelizadora, sino como una manera concreta de hacer presente el Evangelio en realidades marcadas por el conflicto, la exclusión y la vulneración de derechos. La familia claretiana señala, además, el compromiso social con la justicia, la paz y la integridad de la creación como parte de su identidad misionera.Esta dimensión encuentra un particular eco en la trayectoria del padre Darío, quien durante décadas ha ejercido su ministerio en territorios y escenarios atravesados por diferentes expresiones de violencia y ha puesto su experiencia pastoral al servicio del encuentro, la defensa de la vida y la reconciliación.El reconocimiento a una labor construida en distintos escenariosEl homenaje también reunió a personas que compartieron con el padre Darío distintos momentos de esta trayectoria. Juan Mayr, exministro de Medio Ambiente y antiguo integrante de la Comisión de Conciliación Nacional, recordó que conoció al sacerdote cuando este lo invitó a integrar esta instancia de la Iglesia Católica dedicada a aportar a los procesos de paz y reconciliación.Mayr destacó los numerosos escenarios nacionales e internacionales en los que trabajaron conjuntamente, incluidos espacios relacionados con las negociaciones de paz en Cuba y acercamientos con la comunidad internacional. Resaltó la “convicción profunda por la paz, por la reconciliación, por el diálogo en nuestro país” que caracterizó aquel trabajo y recordó el vínculo construido durante esos años.Una vocación de servicio que nació en el territorioAl recibir la condecoración, el padre Darío llevó el reconocimiento a sus raíces familiares y pastorales y a las personas que han acompañado su camino. Recordó especialmente a su madre, a quien dedicó el homenaje, y evocó las experiencias que marcaron su vocación de servicio desde su infancia y posteriormente durante su ministerio sacerdotal.El sacerdote recordó también sus años de servicio pastoral en el Chocó, su trabajo con comunidades afrodescendientes e indígenas y su compromiso con los derechos humanos. Relató que, durante su ministerio en la Diócesis de Quibdó, acompañó situaciones relacionadas tanto con comunidades afectadas por el conflicto como con integrantes de la fuerza pública, experiencias que, según expresó, marcaron su decisión de dedicar su vida a la construcción de una Colombia reconciliada y en paz.Aquella experiencia en el territorio fue también el punto de partida de una trayectoria en la que la cercanía con las comunidades, la escucha y la búsqueda de caminos para superar la violencia ocuparon un lugar central.“El único camino posible es el diálogo”Su trayectoria también ha estado vinculada a iniciativas de diálogo en diferentes regiones del país y a procesos de acercamiento con actores enfrentados por la violencia. Desde la Comisión de Conciliación Nacional, junto con su equipo de trabajo y diferentes integrantes de la sociedad civil, acompañó iniciativas que tuvieron como horizonte la reconciliación nacional.Durante su intervención en el Concejo, el padre Darío reiteró una convicción que ha atravesado buena parte de su labor: “para la Comisión de Conciliación el único camino posible para construir una Colombia reconciliada y en paz es el del diálogo”. A esta apuesta sumó la necesidad de avanzar en el perdón y la reconciliación y de reconocer la dignidad humana incluso en medio de profundas diferencias.Una Iglesia que acompaña la búsqueda de la pazEl homenaje tuvo lugar en el marco del Día Internacional de la Paz, una fecha que llevó a los participantes a reafirmar el compromiso con la vida y con la búsqueda de caminos no violentos para afrontar los conflictos.Para la Iglesia Católica en Colombia, la trayectoria del padre Darío Echeverri constituye también un testimonio de una presencia pastoral que, durante décadas, ha buscado acompañar a personas y comunidades en escenarios de especial complejidad, tendiendo puentes, promoviendo el diálogo y poniendo al servicio de la reconciliación las capacidades de la Iglesia y de sus agentes pastorales.En ese camino, su experiencia como sacerdote y misionero claretiano se ha encontrado con una realidad colombiana que ha exigido presencia, escucha y capacidad de acompañamiento. Su trayectoria permite reconocer una dimensión de la misión de la Iglesia que se desarrolla en medio de las comunidades y junto a quienes han vivido de manera directa las consecuencias de la violencia.“Todos podemos poner nuestras semillitas de paz”Al cerrar su intervención, el sacerdote manifestó que ofrecería el reconocimiento en la Eucaristía por Colombia, por quienes han perdido la vida en el conflicto armado y por las víctimas, reiterando su esperanza de que el país pueda continuar avanzando hacia una sociedad reconciliada y en paz.“Todos podemos poner nuestras semillitas de paz”, expresó el padre Darío, al referirse a la responsabilidad que cada persona puede asumir en la construcción de una Colombia reconciliada.Vea a continuación la transmisión del evento en el Concejo de Bogotá:
Mar 22 Sep 2026
Monseñor Angelo Accattino ya está en Colombia para iniciar su misión como Nuncio Apostólico
La Conferencia Episcopal de Colombia da la bienvenida a monseñor Angelo Accattino, quien ya se encuentra en el país para iniciar su misión como Nuncio Apostólico de Su Santidad, el papa León XIV.El nuevo representante pontificio llegó a Bogotá el pasado 18 de septiembre, luego de que el Santo Padre anunciara su nombramiento el 15 de agosto de 2026. Con esta designación, monseñor Accattino asume la representación de la Santa Sede en Colombia y retoma un vínculo con el país que comenzó hace más de dos décadas, cuando se desempeñó como Segundo Secretario de la Nunciatura Apostólica en Colombia, entre 2001 y 2003.Al conocer su nombramiento, la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia le expresó su alegría y los mejores deseos para el desarrollo de su misión, destacando precisamente el conocimiento que ya tiene de la realidad colombiana.“Su presencia entre nosotros no solo demuestra las buenas relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Estado Colombiano, sino que estrecha nuestros vínculos con el Santo Padre”, señalaron los obispos en la comunicación enviada a monseñor Accattino el pasado 15 de agosto.La Presidencia de la CEC también resaltó que su anterior servicio en Colombia le permitió “ver nuestra realidad, escuchar nuestros clamores y valorar nuestras búsquedas y esfuerzos”, y manifestó su confianza ante esta nueva etapa, marcada por desafíos y anhelos para el país.Una amplia trayectoria al servicio diplomático de la Santa SedeNacido en Asti, Italia, el 31 de julio de 1966, Angelo Accattino fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Casale Monferrato el 25 de junio de 1994. Es licenciado en Teología Dogmática, con especialización en Escatología, por la Pontificia Universidad Gregoriana, y doctor en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino.En 1999 ingresó al Servicio Diplomático de la Santa Sede, después de graduarse de la Pontificia Academia Eclesiástica, donde obtuvo la habilitación para este servicio.A lo largo de su trayectoria diplomática ha prestado servicio en diferentes representaciones pontificias y en la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Además de Colombia, estuvo destinado en Trinidad y Tobago, Perú, Estados Unidos y Turquía, y desempeñó funciones en la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, con responsabilidad sobre asuntos relacionados con países de Suramérica y el Caribe.El 12 de septiembre de 2017 fue nombrado Nuncio Apostólico en Bolivia y, el 25 de noviembre de ese mismo año, recibió la ordenación episcopal como Arzobispo Titular de Sabiona. Posteriormente, el 2 de enero de 2023 fue nombrado Nuncio Apostólico en Tanzania. Ahora, por designación del papa León XIV, regresa a Colombia para asumir una nueva responsabilidad como representante pontificio.Una misión que la Iglesia colombiana acompaña con fraternidad y oraciónLa Conferencia Episcopal de Colombia manifestó desde el anuncio de su nombramiento su disposición para acompañar el servicio de monseñor Accattino. En su mensaje de bienvenida, la Presidencia de la CEC le aseguró: “Cuenta con nuestra fraternidad, disponibilidad y oración”.Asimismo, los obispos encomendaron su vida, su ministerio episcopal y su servicio diplomático a la intercesión de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y de San José, como expresión de la acogida de la Iglesia en Colombia a quien, en nombre del Santo Padre, inicia esta nueva misión en el país.