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Jornada Mundial de la Paz

Mar 21 Dic 2021

El Papa propone tres caminos hacia la paz: dialogo, educación y trabajo

Este 21 de diciembre fue dado a conocer el Mensaje del Santo Padre para la celebración de la 55 Jornada Mundial de la Paz, el próximo 1 de enero de 2022, en el que propone tres caminos para construir una paz duradera: el diálogo entre las generaciones; la educación, como factor de libertad, responsabilidad y desarrollo; y el trabajo para una plena realización de la dignidad humana. El clamor de los pobres y de la tierra imploran justicia y paz En su Mensaje, el Santo Padre comentando las palabras del profeta Isaías señala que, «todavía hoy el camino de la paz, que san Pablo VI denominó con el nuevo nombre de desarrollo integral, permanece desafortunadamente alejado de la vida real de muchos hombres y mujeres y, por tanto, de la familia humana, que está totalmente interconectada». A pesar de los numerosos esfuerzos encaminados a un diálogo constructivo entre las naciones, señala el Papa, el ruido ensordecedor de las guerras y los conflictos se amplifica, mientras se propagan enfermedades de proporciones pandémicas, se agravan los efectos del cambio climático y de la degradación del medioambiente, empeora la tragedia del hambre y la sed, y sigue dominando un modelo económico que se basa más en el individualismo que en el compartir solidario. Tres caminos para construir una paz duradera En este sentido, el Papa Francisco indica que, en cada época, la paz es tanto un don de lo alto como el fruto de un compromiso compartido. Existe, en efecto, una “arquitectura” de la paz, en la que intervienen las distintas instituciones de la sociedad, y existe un “artesanado” de la paz que nos involucra a cada uno de nosotros personalmente. Por ello, el Papa propone tres caminos para construir una paz duradera. En primer lugar, el diálogo entre las generaciones, como base para la realización de proyectos compartidos. En segundo lugar, la educación, como factor de libertad, responsabilidad y desarrollo. Y, por último, el trabajo para una plena realización de la dignidad humana. Estos tres elementos son esenciales para «la gestación de un pacto social», sin el cual todo proyecto de paz es insustancial. Diálogo entre generaciones para construir la paz Explicando el primer camino para conseguir la paz, el Santo Padre afirma que, en un mundo todavía atenazado por las garras de la pandemia, siempre hay una opción posible: el diálogo. El diálogo entre las generaciones. Y recuerda que, todo diálogo sincero, aunque no esté exento de una dialéctica justa y positiva, requiere siempre una confianza básica entre los interlocutores. Por eso, debemos recuperar esta confianza mutua. Además, el Pontífice recuerda que, dialogar significa escucharse, confrontarse, ponerse de acuerdo y caminar juntos. Fomentar todo esto entre las generaciones significa labrar la dura y estéril tierra del conflicto y la exclusión para cultivar allí las semillas de una paz duradera y compartida. Los grandes retos sociales y los procesos de construcción de la paz no pueden prescindir del diálogo entre los depositarios de la memoria ―los mayores― y los continuadores de la historia ―los jóvenes―; tampoco pueden prescindir de la voluntad de cada uno de nosotros de dar cabida al otro, de no pretender ocupar todo el escenario persiguiendo los propios intereses inmediatos como si no hubiera pasado ni futuro. Si sabemos practicar este diálogo intergeneracional en medio de las dificultades, «podremos estar bien arraigados en el presente, y desde aquí frecuentar el pasado y el futuro: frecuentar el pasado, para aprender de la historia y para sanar las heridas que a veces nos condicionan; frecuentar el futuro, para alimentar el entusiasmo, hacer germinar sueños, suscitar profecías, hacer florecer esperanzas». La instrucción y la educación como motores de la paz Asimismo, el Santo Padre señala que, el segundo camino hacia la paz es la instrucción y la educación. «Estas constituyen los principales vectores de un desarrollo humano integral: hacen a la persona más libre y responsable, y son indispensables para la defensa y la promoción de la paz. En otras palabras, la instrucción y la educación son las bases de una sociedad cohesionada, civil, capaz de generar esperanza, riqueza y progreso». Por tanto, es oportuno y urgente que cuantos tienen responsabilidades de gobierno elaboren políticas económicas que prevean un cambio en la relación entre las inversiones públicas destinadas a la educación y los fondos reservados a los armamentos. Por otra parte, afirma el Papa Francisco la búsqueda de un proceso real de desarme internacional no puede sino causar grandes beneficios al desarrollo de pueblos y naciones, liberando recursos financieros que se empleen de manera más apropiada para la salud, la escuela, las infraestructuras y el cuidado del territorio, entre otros. Invertir en la instrucción y en la educación de las jóvenes generaciones es el camino principal que las conduce, por medio de una preparación específica, a ocupar de manera provechosa un lugar adecuado en el mundo del trabajo. Promover y asegurar el trabajo construye la paz El tercer camino indicado por el Santo Padre es promover y asegurar el trabajo. Ya que el trabajo es un factor indispensable para construir y mantener la paz; es expresión de uno mismo y de los propios dones, pero también es compromiso, esfuerzo, colaboración con otros, porque se trabaja siempre con o por alguien. En esta perspectiva marcadamente social, el trabajo es el lugar donde aprendemos a ofrecer nuestra contribución por un mundo más habitable y hermoso. Pero, la situación del mundo del trabajo, que ya estaba afrontando múltiples desafíos, se ha visto agravada por la pandemia de Covid-19. Millones de actividades económicas y productivas han quebrado; los trabajadores precarios son cada vez más vulnerables; muchos de aquellos que desarrollan servicios esenciales permanecen aún más ocultos a la conciencia pública y política; la instrucción a distancia ha provocado en muchos casos una regresión en el aprendizaje y en los programas educativos. El trabajo, en efecto, es la base sobre la cual se construyen en toda comunidad la justicia y la solidaridad. Por eso, «no debe buscarse que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se dañaría a sí misma. El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal». Es más urgente que nunca que se promuevan en todo el mundo condiciones laborales decentes y dignas, orientadas al bien común y al cuidado de la creación. Es necesario asegurar y sostener la libertad de las iniciativas empresariales y, al mismo tiempo, impulsar una responsabilidad social renovada, para que el beneficio no sea el único principio rector. Avancemos con valentía y creatividad por estos tres caminos Finalmente, el Papa Francisco invita a unir los esfuerzos para salir de la pandemia, y renueva su gratitud a cuantos se han comprometido y continúan dedicándose con generosidad y responsabilidad a garantizar la instrucción, la seguridad y la tutela de los derechos, para ofrecer la atención médica, para facilitar el encuentro entre familiares y enfermos, para brindar ayuda económica a las personas indigentes o que han perdido el trabajo. «A los gobernantes y a cuantos tienen responsabilidades políticas y sociales, a los pastores y a los animadores de las comunidades eclesiales, como también a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, hago un llamamiento para que sigamos avanzando juntos con valentía y creatividad por estos tres caminos: el diálogo entre las generaciones, la educación y el trabajo». MENSAJE PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ 2022[icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar AQUÍ[/icon] Fuente: Vatican News

Vie 1 Ene 2021

“2021: Año lleno de esperanza y alegría en Dios Padre”

Así lo expresó el arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, monseñor Luis José Rueda Aparicio, quien recordó, además, tres momentos significativos en el inicio de este año que marcarán el caminar de la Iglesia católica: la Jornada Mundial de la Paz, la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, y la proclamación hecha por el papa Francisco del 'Año de San José'. Jornada Mundial de la Paz Cada año, el primer día del mes de enero, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Paz, que para esta ocasión el Papa Francisco ha propuesto como tema: "La cultura del cuidado como camino de paz". Al respecto, el prelado animó a interiorizar este mensaje, agregando que la paz es una tarea y un don que cada persona recibe de Dios y que se debe asumir con responsabilidad. “Que este sea un año para luchar, para trabajar por la paz que empieza en nuestro corazón y continúa siendo vivida en la familia y en la sociedad (…) que sea un año para construir relaciones de paz en Dios con la fuerza del Espíritu Santo”, apuntó. Solemnidad de la Santísima Virgen Monseñor Rueda Aparicio observó que este primero de enero la Iglesia católica celebra la solemnidad de la Santa María, Madre de Dios, una de las fiestas marianas más antiguas que se conoce en Occidente. Ante esto, el prelado pidió comenzar el año bajo el amparo de María, como protectora de toda la humanidad. “Con el Concilio de Éfeso, se reconoce que la santísima Virgen María es madre de Dios y madre del Salvador (…) Hoy celebramos que María es la elegida para ser la madre del Salvador, para ser madre de Dios porque Cristo Jesús es hombre verdadero y es Dios verdadero”, afirmó. Año de san José La Iglesia universal convocó al 'Año de San José', que inició el pasado 8 de diciembre y se extenderá hasta el 8 de diciembre del 2021. Frente a esta invitación hecha por el papa Francisco, monseñor Rueda destacó tres características importantes que marcan la figura de José, esposo de María. Fidelidad. Para vivirla con Dios y en las relaciones familiares. Silencio. San José es el hombre del silencio. Él no hablaba mucho, pero estuvo dispuesto a acompañar a la Virgen María y al niño Jesús, es decir, a cumplir la voluntad de Dios. Él en el silencio realiza la obra de Dios. Trabajo. San José es hombre del trabajo, el trabajo lo santifica. Ante este último punto, el prelado recordó a tantas personas que hoy se encuentran sin empleo y les exhortó a pedir la intercesión de san José, para la consecución de un trabajo digno y poder llevar así el sustento diario a la familia.

Jue 17 Dic 2020

Jornada Mundial de la Paz: "La cultura del cuidado como camino de paz"

El Vaticano hizo oficial el día de hoy el mensaje del Papa Francisco para la 54ª Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1 de enero de 2021, en la fiesta de la Solemnidad de María Santísima, Madre de Dios, se titula "La cultura del cuidado como camino de paz". Practicar y educar para cuidar, escribe el Santo Padre, es la manera de "erradicar la cultura de la indiferencia, el descarte y la confrontación, que a menudo prevalece hoy en día". La cultura de la atención, como "compromiso común, solidario y participativo para proteger y promover la dignidad y el bien de todos", y "disposición a interesarse, a la atención, a la compasión, a la reconciliación y a la curación, al respeto mutuo y a la acogida recíproca". Se necesitan artesanos de la paz para iniciar procesos de curación En las ocho páginas del texto, el Papa "se dirige a los Jefes de Estado y de Gobierno, a los responsables de las Organizaciones internacionales, a los líderes espirituales y a los fieles de las diversas religiones, y a los hombres y mujeres de buena voluntad". A ellos les recuerda lo que escribió en su última encíclica, Fratelli tutti: "En muchas partes del mundo se necesitan caminos de paz que lleven a la curación de las heridas, se necesitan artesanos de la paz dispuestos a iniciar procesos de curación y de encuentro renovado con ingenio y audacia". La pandemia agravó las demás crisis Francisco observa los acontecimientos del 2020, marcados por "la gran crisis sanitaria de Covid-19", que ha agravado crisis que están muy estrechamente vinculadas, "como las climática, alimentaria, económica y migratoria, y que han causado grandes sufrimientos y dificultades". Piensa en primer lugar en "los que han perdido a un familiar o a un ser querido, pero también en los que han perdido su trabajo". Recuerda de manera especial a los médicos, enfermeros, farmacéuticos, investigadores, voluntarios, capellanes y personal de los hospitales y centros de salud, "que han trabajado duramente y siguen haciéndolo, con gran esfuerzo y sacrificio, hasta el punto de que algunos de ellos han muerto en el intento de estar cerca de los enfermos, de aliviar su sufrimiento o de salvar sus vidas". Vacunas y asistencia también para los más pobres y frágiles Pensando en ellos, el Pontífice renueva su llamamiento a los dirigentes políticos y al sector privado, que hizo en su vídeo-mensaje con motivo del 75° aniversario de las Naciones Unidas, "para que adopten las medidas adecuadas a fin de garantizar el acceso a las vacunas contra el Covid-19 y a las tecnologías esenciales necesarias para asistir a los enfermos y a todos los que son más pobres y frágiles". Cultura del cuidado contra la indiferencia, el descarte y la confrontación El Papa Francisco lamenta que, "junto a los numerosos testimonios de caridad y solidaridad", se están impulsando diversas formas de "nacionalismo, racismo, xenofobia e incluso guerras y conflictos que siembran muerte y destrucción". Y subraya la pandemia y los demás eventos que han marcado el camino de la humanidad en el año 2020: “Nos enseñan la importancia de hacernos cargo los unos de los otros y también de la creación, para construir una sociedad basada en relaciones de fraternidad. Por eso he elegido como tema de este mensaje: La cultura del cuidado como camino de paz. Cultura del cuidado para erradicar la cultura de la indiferencia, del rechazo y de la confrontación, que suele prevalecer hoy en día” El cuidado de los primeros cristianos por los más frágiles Siguiendo el ejemplo del Maestro, continúa el Pontífice, los primeros cristianos "practicaban el compartir para que nadie entre ellos estuviera necesitado y se esforzaban por hacer de la comunidad una casa acogedora, abierta a todas las situaciones humanas, dispuesta a hacerse cargo de los más frágiles". Y luego cuando "la generosidad de los cristianos perdió algo de impulso, algunos Padres de la Iglesia insistieron en que la propiedad está destinada por Dios al bien común". San Ambrosio, recuerda el Papa Francisco, argumentó que la naturaleza dio "todas las cosas para los hombres para el uso común", pero la codicia convirtió este derecho común para todos en "un derecho para unos pocos". Una vez libre de la persecución, la Iglesia implementó la "charitas christiana", instituyendo o suscitando el nacimiento de "hospitales, refugios para los pobres, orfanatos y hospicios" para la humanidad que sufre. La "gramática" del cuidado en la doctrina social de la Iglesia Estos ejemplos de "caridad activa de tantos testigos luminosos de la fe", escribe el Santo Padre, se reflejan en los principios de la doctrina social de la Iglesia, que ofrecen a todos los hombres de buena voluntad la "gramática" del cuidado: “La promoción de la dignidad de toda persona humana, la solidaridad con los pobres y los indefensos, la preocupación por el bien común y la salvaguardia de la creación” Ruta común siguiendo la brújula de estos principios El Pontífice invita, por tanto, a "los responsables de las organizaciones internacionales y de los gobiernos, del mundo económico y científico, de la comunicación social y de las instituciones educativas", ante "el agravamiento de las desigualdades en el interior de las naciones y entre ellas", a retomar la "brújula" de los principios de la doctrina social de la Iglesia, para dar al proceso de globalización un curso común y "verdaderamente humano", como ya lo indicó en Fratelli tutti. “Esta permitiría apreciar el valor y la dignidad de cada persona, actuar juntos y en solidaridad por el bien común, aliviando a los que sufren a causa de la pobreza, la enfermedad, la esclavitud, la discriminación y los conflictos”. Y añade: “A través de esta brújula, animo a todos a convertirse en profetas y testigos de la cultura del cuidado, para superar tantas desigualdades sociales. Y esto será posible sólo con un fuerte y amplio protagonismo de las mujeres, en la familia y en todos los ámbitos sociales, políticos e institucionales”. Demasiadas violaciones del derecho humanitario Una brújula útil también para las relaciones entre las naciones, "que deben inspirarse en la fraternidad, el respeto mutuo, la solidaridad y la observancia del derecho internacional". Proteger y promover los derechos humanos fundamentales, y respetar el derecho humanitario, "especialmente en este momento en que los conflictos y las guerras se suceden sin interrupción". De hecho, el Papa Francisco lamenta que "muchas regiones y comunidades han dejado de recordar una época en la que vivían en paz y seguridad", y muchas sufren violencia, hambre, exilio y falta de educación. Fondo contra el hambre, con el dinero que se utiliza hoy para las armas La pandemia y el cambio climático, subraya Francisco, ponen de manifiesto la gran "dispersión de recursos" para las armas, "en particular para las armas nucleares", que podrían utilizarse para "la promoción de la paz y el desarrollo humano integral, la lucha contra la pobreza, la garantía de las necesidades de salud". Y relanza la propuesta hecha en el pasado Día Mundial de la Alimentación: “Qué valiente decisión sería constituir con el dinero que se usa en armas y otros gastos militares un Fondo mundial para poder derrotar definitivamente el hambre y ayudar al desarrollo de los países más pobres”. El papel irremplazable de los líderes religiosos Los líderes religiosos en particular, explica el Pontífice, pueden desempeñar "un papel insustituible en la transmisión a los fieles y a la sociedad de los valores de la solidaridad, el respeto a las diferencias, la acogida y el cuidado de nuestros hermanos y hermanas más frágiles". “A todos los que están comprometidos al servicio de las poblaciones, en las organizaciones internacionales gubernamentales y no gubernamentales, que desempeñan una misión educativa, y a todos los que, de diversas maneras, trabajan en el campo de la educación y la investigación, los animo nuevamente, para que se logre el objetivo de una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión. Espero que esta invitación, hecha en el contexto del Pacto educativo global, reciba un amplio y renovado apoyo”. Una comunidad de hermanos que se cuidan unos a otros Los cristianos, es la invitación final de Francisco, deben mirar a la Virgen María, "Estrella del Mar y Madre de la Esperanza": “Trabajemos todos juntos para avanzar hacia un nuevo horizonte de amor y paz, de fraternidad y solidaridad, de apoyo mutuo y acogida. No cedamos a la tentación de desinteresarnos de los demás, especialmente de los más débiles; no nos acostumbremos a desviar la mirada, sino comprometámonos cada día concretamente para formar una comunidad compuesta de hermanos que se acogen recíprocamente y se preocupan los unos de los otros”, puntualizó. Fuente: Vatican News Foto: Tomada de Internet [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar mensaje[/icon]

Mié 1 Ene 2020

Hoy la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Paz 2020

Cada 1 de enero la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Paz y, como es costumbre, se propone para la reflexión de todos los fieles el mensaje del Papa Francisco que este 2020 lleva por título: “La Paz como camino de Esperanza: Diálogo, Reconciliación y Conversión ecológica”. En su mensaje, el Santo Padre afirmó que “la paz, como objeto de nuestra esperanza, es un bien precioso, al que aspira toda la humanidad. Esperar en la paz es una actitud humana que contiene una tensión existencial, y de este modo cualquier situación difícil «se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino”. En este sentido, resaltó el Papa Francisco, “la esperanza es la virtud que nos pone en camino, nos da alas para avanzar, incluso cuando los obstáculos parecen insuperables”. Tras alertar sobre los peligros y los estragos de las guerras, el Papa alentó a “buscar una verdadera fraternidad, que esté basada sobre nuestro origen común en Dios y ejercida en el diálogo y la confianza recíproca. El deseo de paz está profundamente inscrito en el corazón del hombre y no debemos resignarnos a nada menos que esto”. El Santo Padre, recordando su reciente viaje a Tailandia y Japón, refirió luego que “los Hibakusha, los sobrevivientes de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, se encuentran entre quienes mantienen hoy viva la llama de la conciencia colectiva, testificando a las generaciones venideras el horror de lo que sucedió́ en agosto de 1945 y el sufrimiento indescriptible que continúa hasta nuestros días”. “Su testimonio despierta y preserva de esta manera el recuerdo de las víctimas, para que la conciencia humana se fortalezca cada vez más contra todo deseo de dominación y destrucción”. El Papa indicó asimismo que “en nuestra experiencia cristiana, recordamos constantemente a Cristo, quien dio su vida por nuestra reconciliación. La Iglesia participa plenamente en la búsqueda de un orden justo, y continúa sirviendo al bien común y alimentando la esperanza de paz a través de la transmisión de los valores cristianos, la enseñanza moral y las obras sociales y educativas”. Sobre la importancia del cuidado de la creación, el Papa dijo que “ante las consecuencias de nuestra hostilidad hacia los demás, la falta de respeto por la casa común y la explotación abusiva de los recursos naturales —vistos como herramientas útiles únicamente para el beneficio inmediato, sin respeto por las comunidades locales, por el bien común y por la naturaleza—, necesitamos una conversión ecológica”. Además, subrayó, “necesitamos un cambio en las convicciones y en la mirada, que nos abra más al encuentro con el otro y a la acogida del don de la creación, que refleja la belleza y la sabiduría de su Hacedor". “El camino de la reconciliación requiere paciencia y confianza. La paz no se logra si no se la espera. En primer lugar, se trata de creer en la posibilidad de la paz, de creer que el otro tiene nuestra misma necesidad de paz. En esto, podemos inspirarnos en el amor de Dios por cada uno de nosotros, un amor liberador, ilimitado, gratuito e incansable”, destacó el Papa Francisco. Tomado de: Aciprensa [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar Mensaje de la Jornada[/icon]

Lun 30 Dic 2019

Un año nuevo, trae esperanzas, expectativas y nada mejor que empezarlo con la bendición

Primera Lectura: Nm 6,22-27 Salmo: Sal 67(66) ,2-3.5.6+8 Segunda Lectura: Ga 4,4-7 Evangelio: Lc 2,16-21. Introducción • Con esta celebración iniciamos un nuevo año civil, y nada mejor que bendecir y ser bendecidos. • Quien mejor bendice a sus hijos es la Madre, por ello quiso el Papa san Pablo VI, colocar en este día la jornada mundial por la paz • El niño que nos ha nacido es Dios, Jesús (Dios Salva), luego su Madre es la Madre de Dios. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Un año nuevo, trae esperanzas, expectativas y nada mejor que empezarlo con la bendición que el pueblo de Israel tenía para dicha ocasión, el año nuevo, Dios mismo lo pide para que dicha bendición la haga el rey o el sacerdote; bendecir, es decir bien de otro, es desear lo mejor a otro, decir buenas palabras para otros, desear lo mejor para los otros. Lo mejor es desear ver el rostro de Dios sin temor alguno, obtener la paz que viene de Dios, la alegría, la justicia y todo ello se extienda a toda la tierra. El nacimiento del Hijo de Dios de una mujer, nos pone en el cara a cara de la humanidad con el creador, que en el Hijo convierte a todos los hombres en sus hijos, el Abba de cara a la Madre del Hijo, dignifica en Ella a la humanidad y por ello el Hijo asume toda la condición bajo la ley. Y la gran bendición la encontramos en la madre que muestra a los pastores el Hijo que le ha nacido, ellos no llegaron allí como curiosos, sino como testigos, y así se lo cuenta a la madre que guarda todo lo dicho en su corazón de discípula que creyó desde el primer momento de la anunciación lo que el ángel le decía del plan de Dios en ella. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Dios está en toda la historia y el tiempo presente acompañado y bendiciendo a la humanidad, puso su rostro frente al nuestro en la Encarnación del Hijo, para lo cual tuvo que contar la misma condición humana en María, Virgen, y en ella depositó la gran bendición de su presencia en el Hijo amado, al cual hay que buscar, escuchar y seguir. Si Dios como Padre, es capaz de darnos tan gran bendición con su Hijo, cuánto más también una buena madre sabe bendecir a sus hijos. El Hijo que la madre mostró a los pastores es el príncipe de la paz, y ella es elevada a Madre de Dios por la Encarnación del Hijo de Dios en su vientre, como verdadero Dios y verdadero hombre, para traer a Dios a los hombres y llevar a hombres a Dios, y en este encuentro está la paz; cuyos pilares son la verdad, la justicia y la libertad que tanto necesita la humanidad, para avivar la reconciliación, los valores humanos y políticos, como ya lo manifestaba san Juan XXIII en la Pacem in Terris. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Señor y Dios nuestro al iniciar este año nuevo, deseamos de vivo corazón que tu Madre y Madre nuestra, venga con nosotros a caminar durante este espacio de tiempo que nos regalas, porque en su compañía sabemos que tenemos todas tu bendiciones más grande de ella, después de habernos dado a tu Hijo Jesucristo, que es la paz, que está en el corazón del hombre y que solo brota de éste, cuando el hombre se convierte de sus rencores, odios, sed de venganza, cuando se despoja de sus pretensiones e idolatrías de cualquier orden. Porque solo la paz llega cuando el hombre se convierte de corazón a las palabras y exigencias de Jesucristo, que son para el bien de la humanidad. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. La solemnidad del 1° de enero, de Santa María, Madre De Dios, ofrece un espacio propicio para el encuentro entre la piedad litúrgica y la piedad popular, ya que litúrgicamente se celebra con las formas que le son propias, y popularmente, expresiones que motivan la alabanza y felicitaciones a la Virgen por el nacimiento de su Hijo divino (Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia 115). 2. Es muy recomendable que, desde antes de la celebración litúrgica, se guarde silencio en el templo, en la sacristía y en los lugares anexos. De modo que todo se disponga devota y debidamente para la acción sagrada (Cfr. OGMR 45). 3. Prepara y disponer convenientemente una imagen de la Virgen María con el niño en brazos. 4. Con motivo de la Jornada Mundial de Oración por la paz, se puede colocar el debido lema en un cartel, que sea de fácil visibilidad y lectura para los fieles e invitar a orar por la paz. 5. La solemnidad de Santa María, Madre de Dios, tiene esquema propio de celebración. 6. Al finalizar la oración después de la comunión, y antes de impartir el sacerdote la bendición, pedir que entre los presentes se expresen palabras de bendición con motivo del año nuevo. Seguidamente, utilizar la bendición propia para la ocasión: En el primer día del año, Misal, p.471. 7. Es conveniente, preparar y ofrecer, en la hora más indicada, la exposición y bendición con el Santísimo Sacramento para orar por la paz y reflexionar el respectivo mensaje del Papa.

Dom 29 Dic 2019

Seamos todos "artesanos de la paz"

Por: Mons. Juan Carlos Cárdenas Toro - Una fecha que normalmente pasa inadvertida por caer en primero de enero es la Jornada Mundial de Oración por la Paz. Es muy importante no dejar pasar por alto esta actividad que cada año convoca la Santa Sede y es animada por algún mensaje del Santo Padre. Aunque al momento de la publicación no se conocía el contenido del mensaje del Papa Francisco para esta fecha, propongo tres (3) puntos que sobre el tema compartió el Sumo Pontífice al Cardenal Carlos Osoro, con ocasión del Encuentro de Oración por la Paz: “Paz sin fronteras”, realizado en Madrid en septiembre del año que acaba de concluir. La paz, brota de la oración En su mensaje a personas de diferentes religiones congregadas en España para este encuentro, el Santo Padre destacó cómo que «como creyentes somos conscientes de que la oración es la raíz de la paz. Quien la practica es amigo de Dios, como lo fue Abraham, modelo de hombre de fe y esperanza». Como discípulos misioneros de Jesús, el “Príncipe de la paz”, debemos entender que la paz va más allá de consideraciones políticas, ideológicas o económicas. En el más hondo sentido, la paz se identifica con nuestra fe en Dios, Creador de todos sin distinción ninguna de condiciones y que nos invita a ser generadores de sana convivencia y fraternidad respetuosa. El verdadero cristiano reza por la paz, no como la da el mundo, y la pide como un don de Dios. El poder de la oración es innegable; en este sentido, el Papa comentó: «Cayó el Muro de Berlín y se puso fin a esa lacerante división del continente que causó tanto sufrimiento. Desde Berlín a toda Europa del Este se encendieron ese día nuevas esperanzas de paz, que se extendieron por todo el mundo. Fue la oración por la paz de tantos hijos e hijas de Dios la que contribuyó a acelerar esa caída». Y concluye el Papa: «Por eso es necesario rezar siempre y dialogar en la perspectiva de la paz: ¡los frutos vendrán! No tengamos miedo, porque el Señor escucha la oración de su pueblo fiel». La insensatez de la guerra Al constatar la dolorosa realidad de que se multiplican los conflictos en el mundo y las puertas se cierran de unos pueblos para otros, el Papa dice: «Si se busca el bien de los pueblos y del mundo, es insensato cerrar espacios, separar a los pueblos, o más aún, enfrentar a unos con otros, negar hospitalidad a quien lo necesita». Y aprovecha la ocasión para invitar a cultivar la cultura del encuentro y a tender puentes que, antes que generar rupturas, animen los acercamientos, los diálogos, la búsqueda razonable y pacífica de salidas a los conflictos. En fin, es necesario tener «puertas abiertas que ayuden a comunicarse, a encontrarse, a cooperar para vivir juntos en paz, respetando la diversidad y reforzando los vínculos de responsabilidad». Habitar la morada de la paz Por último, el Sucesor de Pedro destacó que «la paz es como una casa con muchas estancias en la que todos estamos llamados a habitar». No es, pues, justo permanecer en la trampa de los resentimientos, la sed de venganza sin darse la oportunidad para creer, soñar y luchar por un mundo en el cual todos podamos gozar del derecho a “habitar la paz”. Para el momento de esta publicación el mensaje del Papa para esta Jornada ya será público. Recomiendo vivamente conocer su contenido, leerlo, meditarlo y comprometernos a ser “artesanos de la paz” en nuestros círculos de vida: familia, barrio, amigos, trabajo, estudio, ciudad, región y país. +Juan Carlos Cárdenas Toro Obispo Auxiliar

Lun 31 Dic 2018

Descarga el mensaje de la 52 Jornada Mundial de la Paz

Es el título del Mensaje para la 52° Jornada Mundial de la Paz, que se celebra el próximo 1 de enero de 2019, en el marco de la Solemnidad de Santa María Madre. En el texto publicado el 18 de diciembre, el Papa Francisco insiste en que “la política es un vehículo fundamental para edificar la ciudadanía y la actividad del hombre, pero cuando aquellos que se dedican a ella no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso de destrucción”. En este sentido, el Santo Padre reitera la importancia del “compromiso por el bien común”, que “cuando está inspirado por la caridad, tiene una valencia superior al compromiso meramente secular y político”. La función y la responsabilidad política, agrega, “constituyen un desafío permanente para todos los que reciben el mandato de servir a su país, de proteger a cuantos viven en él y de trabajar a fin de crear las condiciones para un futuro digno y justo”. Finalmente, al enfatizar que la “buena política está al servicio de la paz”, señala que este es su deseo para el año nuevo: “Paz a esta casa”, que se traduce en la paz que debe germinar en las familias, las comunidades y en el cuidado del entorno, de nuestra Casa Común. Descarga el mensaje completo

Sáb 29 Dic 2018

Política y Paz

Por: Mons. Ismael Rueda Sierra - El tema de la jornada mundial de la paz 2019 dirigido por el papa Francisco, como es usual el 1.º de enero de cada año, aborda un tema que puede ser recurrente por lo esencial pero como ocurre en el pensamiento social de la Iglesia, busca provocar y conmover el discernimiento hacia la paciente y perseverante construcción de la paz y dar un paso adelante en el compromiso de construirla. Este año el papa, inspirado en el saludo misionero indicado por Jesús a sus enviados, “Paz a esta casa” (Lc 10,5) como modo apropiado de “abrir camino” en el anuncio del Evangelio, propone el tema de la profunda relación que existe entre la paz y el ejercicio de la buena política. La casa a la que llega este anuncio es en primer lugar, cada persona y toda persona, así como también cada familia, cada comunidad, cada país, cada continente y el mismo planeta que como lo ha mencionado en otras intervenciones, es nuestra “casa común”, con la propia historia y características de cada uno (Cfr. JM, 1). A sabiendas de que es tan frágil la construcción de la paz, advierte Francisco de entrada, que “la búsqueda de poder a cualquier precio lleva al abuso y a la injusticia” lo cual representa la antítesis de la política, diríamos con mayúscula, que busca el bien común lejos de toda corrupción o imperio del individualismo y los intereses personales. La buena política por tanto, como desafío permanente, entendida ésta como servicio, a ejemplo de Jesús, en cuanto forma sublime de realizar la caridad, luchará por defender la vida, la libertad y la dignidad de las personas en busca de un futuro también justo para todos.(Cfr.2) Pero sería difícil construir la paz desde la dimensión política y en favor de los derechos humanos si no está acompañada de otras virtudes que confluyen en la caridad como son “la justicia, la equidad, el respeto mutuo, la sinceridad, la honestidad, la fidelidad.”. Aquí menciona el papa las “bienaventuranzas del político”, citando al cardenal vietnamita Francois-Xavier Nuyen Van Thuan, añadiendo así otras virtudes como la credibilidad, interés por los demás, coherencia, unidad, búsqueda de cambio y capacidad de escuchar y no tener miedo (Cfr. #3). Lamentablemente existen también los vicios de la política, o sea la mala política, a veces por ineptitud de las personas que quieren ejercerla o por la deformación en los ambientes donde se aplica. La corrupción, en sus diversas expresiones y derivados es sin duda, la principal. La ilegalidad, el enriquecimiento ilícito, el poder mediante la fuerza, el racismo, xenofobia y la depredación del medio ambiente, entre otros, la completan. A los vicios se añade la preocupación por la amenaza constante de la guerra, con sus consecuencias de intimidación, miedo y la proliferación incontrolada del armamentismo que, como siempre, victimiza a los más vulnerables. (Cfr.4;6) El Santo Padre no omite su preocupación, por las nuevas generaciones que han de heredar una buena o mala política, a sabiendas que son los jóvenes y los niños los encargados de consolidar auténticos proyectos de paz para el futuro. Si son marginados, obviamente el futuro está en peligro, si ganan en confianza para participar y aplicar sus propios carismas y capacidades, hay una segura esperanza. (Cfr.5) Para construir la paz con responsabilidad política, que se ha de fundar en el derecho y el diálogo sincero entre sus actores, se necesita, por una parte, de un gran proyecto fundado en la “recíproca responsabilidad y la interdependencia de los seres humanos” pero también requiere una conversión del corazón que se expresa en tres dimensiones que no se pueden separar: la paz con nosotros mismos, la paz con el otro y la paz con la creación. Y la política de la paz se inspira también en María, Reina de la paz cuando en el Magníficat canta la misericordia de Dios que “llega a sus fieles de generación en generación” (Lc 1,50). (Cfr.7) Con mi fraterno saludo de paz. + Ismael Rueda Sierra Arzobispo de Bucaramanga