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mensaje de cuaresma

Lun 22 Feb 2021

Rasguen su corazón, y no sus vestidos (Joel 2,13)

Por: Mons. Omar de Jesús Mejía Giraldo - MENSAJE DE CUARESMA – AÑO 2021 - Para la Sagrada Escritura, el corazón es el asiento de las actitudes, de las emociones y de la inteligencia, del ser humano. Se refiere a la mente, los pensamientos, los sentimientos y al intelecto en general. En síntesis, el corazón, es la interioridad de la persona. El corazón es toda la parte interna que le da la vida al cuerpo. Así las cosas, es necesario entender que, el ser humano, se transforma desde dentro hacía afuera y no desde fuera hacía dentro. Es decir, lo primero que se debe cambiar es el corazón y luego, como consecuencia lógica, cambiaran también nuestros actos. Al iniciar la cuaresma, nos dice el profeta Joel: “Rasguen su corazón, y no sus vestidos, y vuelvan a Yahvé su Dios, porque él es bondadoso y compasivo; le cuesta enojarse, y grande es su misericordia; envía la desgracia, pero luego perdona” (Joel 2,13). La Palabra de Dios al proclamar: “Rasguen su corazón, y no sus vestidos”, nos está diciendo que antes de proponernos a cambiar nuestra conducta, es decir, nuestra manera de actuar o nuestra moralidad, es fundamental cambiar nuestra manera de pensar. Como consecuencia de la invitación cuaresmal a una nueva vida, en este tiempo litúrgico, estamos convocados de una manera reiterativa a practicar la limosna, la oración y el ayuno. Estos (limosna, oración y ayuno), deben ser la manifestación externa de una realidad interna por la cual se ha optado desde lo profundo de nuestro corazón. La Palabra de Dios nos dice: Cuando des limosna, cuando ores, cuando ayunes, hágalo en silencio, en actitud de recogimiento y con la mayor discreción posible (Cf Mt 6,1-6. 16-18). Se nos invita a la ascética cristiana, una ascética que debe ser practicada discretamente y no contada a los cuatro vientos. Con esto, se nos quiere hacer entender que las grandes realidades del Evangelio se pueden y se deben ofrecer a los hombres, pero jamás se deben imponer. “La Iglesia católica crece por atracción y no por imposición” (Benedicto XVI). Como Iglesia arquidiocesana de Florencia, la gran invitación para la cuaresma de este año 2021, es que nos sintamos atraídos a crear entre nosotros la cultura del silencio. El silencio no se impone desde fuera, el silencio se edifica desde dentro. Al proponer el silencio como conducta propia para incrementar en la cuaresma del presente año, quisiera insistir fundamentalmente en el silencio interior, más que en el silencio exterior. Vivimos en un mundo demasiado bullicioso. Nuestros sentidos externos están híper comunicados y a causa de esto, con frecuencia sentimos que nuestros sentidos internos se embotan y hasta se ven perturbados. Sin embargo, es necesario caer en la cuenta, qué, nada nos perturba tanto cómo cuando nuestros sentidos internos están en medio del ruido que genera al interior de nuestro ser nuestros pecados. Basta hacer memoria y recordar muchísimas circunstancias pecaminosas que han dejado grandes heridas en nosotros y que aún nos siguen atormentando. Por las circunstancias que vivimos en la actualidad, por obligación, nos hemos tenido que aislar. Este aislamiento para muchos ha sido beneficioso, pero, para la inmensa mayoría, ha sido un aislamiento doloroso y hasta desastroso. La propuesta para la presente cuaresma es que, nos aislemos en silencio voluntario, para que en la profundidad que genera el silencio tengamos la oportunidad de comunicarnos con Dios, con nosotros mismos, con la naturaleza. “Dios siempre habla en el silencio” (Santa Teresa). Necesitamos espacios y tiempos de silencio. Cierto aislamiento pedagógico y oportuno es necesario. La propuesta es que, nos aislemos voluntariamente y en silencio, para meditar, orar, contemplar, para entrar en comunión con Dios. Cuando nos aislamos voluntariamente y en silencio, recibimos fuerzas y poder, para comunicarnos mejor y de una forma más saludable entre nosotros. Una persona vocacionalmente silenciosa se vuelve sensible a las realidades espirituales. Una persona silenciosa por opción se abre con mayor facilidad a las realidades trascendentes y trascendentales. Una persona silenciosa por vocación es un ser humano maduro y sensible al dolor de los hermanos. Tengamos en cuenta: El silencio depura la fe. El silencio decanta las situaciones existenciales de la vida. El silencio purifica. El silencio alimenta el espíritu. El silencio da fortaleza, confianza y perseverancia. El silencio nos hace osados y libres frente al mal. El silencio nos da herramientas para combatir el mal. El silencio nos madura en lo humano y en lo espiritual. El silencio nos hace madurar en la fe. El silencio fortalece el corazón y da brillo al alma. El silencio es el espacio más propicio para escuchar la voz de Dios. El silencio es el lugar más apropiado para escuchar nuestro ser: nuestra corporeidad y nuestro espíritu. El silencio alimenta, purifica y da fuerza interior. El silencio fortalece nuestras virtudes. El silencio nos pone de cara a Dios, de cara a nosotros mismos, a los demás e incluso de cara a la misma naturaleza. Sin silencio no hay escucha. Sin un espíritu de silencio no somos capaces de descubrir el sufrimiento de nuestros hermanos. ¿Cuántos padres, mueren ancianos sin un hijo que los escuche? ¿Cuántos hijos mueren, aún más, se suicidan, sin encontrar un hermano, que desde su silencio capte el dolor que lo atormenta? Imperativo categórico: hacer silencio. Hagamos silencio si queremos crecer en el amor. Hagamos silencio si queremos entender el momento presente que estamos viviendo. El ruido nos aturde y ensordece, nos confunde, nos desbarata y nos puede volver agresivos. El ruido no nos permite escuchar la voz de Dios y el sufrimiento de nuestros hermanos. Uno de los protocolos más urgentes y necesarios ante la crisis que vivimos en la actualidad es el silencio. Pero no se trata de un silencio agresivo y resentido, es decir, un silencio masticando el dolor, el resentimiento y la rabia, este silencio hace muchísimo mal, destruye nuestras relaciones e incluso nuestro sistema inmunológico. La propuesta para esta cuaresma es que optemos por disponernos a un silencio reflexivo, dialógico, activo, propositivo y creativo, un silencio palabra. Este silencio es fuente de vida nueva. El silencio no es un fin, el silencio es un camino pedagógico, no se trata de permanecer en silencio, el silencio nos debe impulsar a la acción. No basta el silencio externo, a veces, es el menos importante. El silencio necesario y urgente hoy y siempre es el silencio interior. Es fundamental, esencial e imprescindible el silencio de nuestra memoria, nuestro entendimiento, nuestra voluntad y nuestra imaginación. “Rasguen su corazón, y no sus vestidos”. Estimados sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, laicos y comunidad en general, personas de buena voluntad… En la presente cuaresma, por favor, crezcamos en la cultura del silencio. Silenciemos nuestro corazón, nuestro entendimiento, nuestra, memoria, nuestra imaginación. Escuchemos con atención la Palabra de Dios que continuamente nos invita a la conversión. Por algún tiempo determinado, durante el día, apaguemos nuestros aparatos electrónicos y dejemos que nuestra conciencia se silencie, para que allí, desde lo más intimo de nuestro ser escuchemos la voz de Dios e incluso para que escuchemos los gritos y los reclamos de silencio que surgen de nuestra propia interioridad Queridos sacerdotes, con paciencia, prudencia, respeto y responsabilidad, insistamos en la necesidad del silencio en nuestros templos, capillas y lugares de culto. Insistamos en la participación en los retiros espirituales, los cuales, este año los realizaremos por medios virtuales (oportunamente, les haremos llegar el enlace de comunicación). En sus parroquias, centros de culto y lugares de evangelización, realicen ejercicios espirituales y formen a sus fieles en la cultura del silencio. Sacerdotes, con fe, esperanza y amor por nuestro pueblo, volvamos a revitalizar el sentido litúrgico del domingo, el día del Señor. Enseñémosles a nuestros fieles la centralidad del domingo. Qué no se nos olvide nuestro lema: “Ningún domingo sin misa”. Seamos creativos en la liturgia dominical, hagamos de la Santa Misa, un espacio propicio para incrementar en nuestra fe, la cultura del silencio. No permitamos que la divina Eucaristía se nos convierta en un ambiente bullicioso, rutinario y aburridor. Vinculemos a nuestros laicos a la preparación de la Santa Misa dominical, durante la semana, hagamos con nuestros fieles el ejercicio de la lectura orante de la Palabra; crezcamos en el amor a la Palabra y veremos cómo Dios va haciendo la obra en medio nuestro. Querido pueblo de Dios, impulsemos entre nosotros el amor por el silencio, permitámosles a nuestros sentidos externos que descansen de tanta información falsa y sin sentido. Hagamos silencio interior y dejemos que desde dentro fluya la voz de Dios. Recordemos aquellas bellas palabras de San Agustín: “Tarde te amé, hermosura tan antigua y nueva, yo te buscaba fuera de mi y Tú estabas más dentro de mi que mi misma intimidad” (Confesiones). No busquemos fuera a quien ya habita al interior de nuestro ser, hagamos silencio para que lo escuchemos. + Omar de Jesús Mejía Giraldo Arzobispo de Florencia

Vie 12 Feb 2021

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2021

El Vaticano hizo público este 12 de febrero el Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma de 2021, titulado “Miren, estamos subiendo a Jerusalén... (Mt 20,18). Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad”. A pocos días de iniciar el tiempo de la Cuaresma el Papa Francisco en su mensaje, anima a renovar la fe, a saciar la sed con el “agua viva” de la esperanza y a recibir con el corazón abierto “el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo”. Así mismo, invita además a renovar las promesas de nuestro Bautismo. En este contexto, observa que el ayuno, la oración y la limosna, son la expresión de una verdadera conversión que “permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante". También recomienda acoger y vivir la Verdad que se manifestó en Cristo. "Esta Verdad no es una construcción del intelecto, sino que es un mensaje que recibimos y podemos comprender gracias a la inteligencia del corazón, abierto a la grandeza de Dios". El Papa exhorta para que en este tiempo de Cuaresma se viva el ayuno, pero como una 'experiencia de privación'. "Haciendo la experiencia de una pobreza aceptada, quien ayuna se hace pobre con los pobres y “acumula” la riqueza del amor recibido y compartido (...) Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, incluso de la saturación de informaciones —verdaderas o falsas— y productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro corazón a Aquel que viene a nosotros pobre de todo, pero «lleno de gracia y de verdad» (Jn 1,14): el Hijo de Dios Salvador". También, en su mensaje se refiere a la esperanza como un manantial de "agua viva" que permite continuar el camino de todo cristiano. “En el recogimiento y el silencio de la oración, se nos da la esperanza como inspiración y luz interior, que ilumina los desafíos y las decisiones de nuestra misión: por esto es fundamental recogerse en oración y encontrar, en la intimidad, al Padre de la ternura”. Por último, se refiere a la caridad, señala que esta se evidencia viendo al prójimo crecer. "La caridad es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión (…) Lo poco que tenemos, si lo compartimos con amor, no se acaba nunca, sino que se transforma en una reserva de vida y de felicidad". Finalmente, observa el momento de abandono, angustia y sufrimiento que viven muchas personas por causa la pandemia del Covid-19, advirtiendo que es ahí donde se puede expresar la caridad, cuidando de quienes se encuentran en estas condiciones de vulnerabilidad. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar mensaje[/icon]

Lun 24 Feb 2020

Dejarse reconciliar por Dios, insistencia del Papa Francisco en esta Cuaresma

Inspirado en la Segunda Carta a los Corintios, “En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios”, el Papa Francisco presentó el mensaje para la Cuaresma, ofreciendo cuatro reflexiones que exhortan a seguir el camino de la conversión en este tiempo litúrgico para la Iglesia católica. 1. El Misterio pascual, fundamento de la conversión La alegría del cristiano brota de la escucha y de la aceptación de la buena noticia de la muerte y resurrección de Jesús, indica el texto. Quien cree en este anuncio rechaza la mentira de pensar que somos nosotros quienes damos origen a nuestra vida, mientras que en realidad nace del amor de Dios Padre, de su voluntad de dar la vida en abundancia. Por eso, escribe el Papa, en esta Cuaresma 2020: “Mira los brazos abiertos de Cristo crucificado, déjate salvar una y otra vez. Así podrás renacer, una y otra vez”. 2. Urgencia de conversión En segundo lugar el pontífice señala que “la experiencia de la misericordia, efectivamente, es posible sólo en un «cara a cara» con el Señor crucificado y resucitado. Un diálogo de corazón a corazón, de amigo a amigo. Por eso la oración es tan importante en el tiempo cuaresmal”, subraya Francisco. “Más que un deber, nos muestra la necesidad de corresponder al amor de Dios, que siempre nos precede y nos sostiene. Por eso el Papa aconseja: “no dejemos pasar en vano este tiempo de gracia, con la ilusión presuntuosa de que somos nosotros los que decidimos el tiempo y el modo de nuestra conversión a Él”. 3. La apasionada voluntad de Dios de dialogar con sus hijos El hecho de que el Señor nos ofrezca una vez más un tiempo favorable para nuestra conversión nunca debemos darlo por supuesto, advierte el Santo Padre y subraya: “Esta nueva oportunidad debería suscitar en nosotros un sentido de reconocimiento y sacudir nuestra modorra. A pesar de la presencia —a veces dramática— del mal en nuestra vida, al igual que en la vida de la Iglesia y del mundo, este espacio que se nos ofrece para un cambio de rumbo manifiesta la voluntad tenaz de Dios de no interrumpir el diálogo de salvación con nosotros”. 4. Una riqueza para compartir, no para acumular sólo para sí mismo Finalmente Francisco indica que poner el Misterio pascual en el centro de la vida significa “sentir compasión por las llagas de Cristo crucificado presentes en las numerosas víctimas inocentes de las guerras, de los abusos contra la vida tanto del no nacido como del anciano, de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada de ganancias, que es una forma de idolatría”. El Papa recuerda que justamente por este motivo, en la Cuaresma de 2020, del 26 al 28 de marzo, convocó en Asís a jóvenes economistas y empresarios, con el objetivo de contribuir a diseñar una economía más justa e inclusiva que la actual. El mensaje del Papa para la Cuaresma 2020 concluye invocando la intercesión de la Bienaventurada Virgen María sobre la próxima Cuaresma, para que escuchemos el llamado a dejarnos reconciliar con Dios”. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar mensaje de Cuaresma[/icon]

Mié 27 Mar 2019

Claves para vivir el Tiempo de Cuaresma

Retomando el mensaje de Cuaresma del Papa Francisco para este año, titulado «La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm 8,19), Monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero, Obispo auxiliar de Medellín y Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia, presenta tres claves para vivir este tiempo de reflexión y cambio que nos prepara para la Semana Mayor. Tomar conciencia del camino que recorremos Reconocer la fuerza destructiva del pecado Considerar y vivir la fuerza regeneradora del arrepentimiento y el perdón. Estos aspectos hacen parte de la invitación del obispo, quien nos hace extensivo el llamado del Santo Padre a la conversión y el cuidado de nuestra relación con la Obra Creadora. “En este tiempo estamos llamados a orar más, ayunar o hacer penitencia y ofrecer signos concretos de caridad”, recuerda el prelado. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar mensaje de Cuaresma 2019[/icon]