Pasar al contenido principal

pastoral familiar

Lun 19 Oct 2026

Presidente del episcopado colombiano llama a fortalecer la pastoral familiar tras encuentro en el Vaticano

Al concluir en el Vaticano el encuentro internacional sobre la exhortación apostólica del papa Francisco, monseñor Francisco Javier Múnera Correa destacó el protagonismo evangelizador de las familias y la necesidad de acompañarlas en sus distintas realidades. El papa León XIV invitó a compartir los frutos de esta reflexión con las Iglesias locales.La necesidad de renovar el compromiso evangelizador con las familias, fortalecer el acompañamiento pastoral y reconocer su protagonismo en la vida de la Iglesia fueron algunos de los principales énfasis del encuentro internacional «Diez años después de Amoris Laetitia: proclamando el Evangelio con las familias hoy», que concluyó el 14 de octubre en el Vaticano con la participación de monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C., arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia.Al término de las jornadas, desarrolladas del 7 al 14 de octubre por convocatoria de la Santa Sede, el prelado colombiano señaló que este aniversario constituye una oportunidad para profundizar en la riqueza doctrinal y pastoral de Amoris Laetitia, exhortación apostólica publicada por el papa Francisco en 2016, como fruto de los dos Sínodos de los Obispos sobre la Familia realizados en 2014 y 2015.«Tal vez la primera invitación que necesitamos todos es volver a conocerla, profundizar la riqueza doctrinal y pastoral que ella nos ofrece», expresó monseñor Múnera en un mensaje grabado desde Roma el día de la clausura del encuentro.Las familias, protagonistas de la evangelizaciónUno de los énfasis del presidente del episcopado colombiano fue el papel de las propias familias en la transmisión de la fe y en el acompañamiento a otros hogares. Destacó que aquellas que viven su vocación evangelizadora pueden convertirse en referentes para los nuevos matrimonios y, al mismo tiempo, brindar apoyo concreto a quienes atraviesan dificultades.«Las familias evangelizadoras son, por una parte, faro para ayudar a los nuevos matrimonios, a las nuevas familias. Pero también se necesita esa lámpara concreta, cercana, que apoya, que acompaña a las familias en dificultades, a las familias heridas», afirmó.Esta perspectiva estuvo en sintonía con las reflexiones del encuentro, en el que se abordaron las transformaciones sociales, culturales y económicas que inciden en la vida familiar, así como la necesidad de acompañar las fragilidades de los hogares y ofrecer respuestas pastorales acordes con sus circunstancias.Entre los asuntos destacados estuvo la importancia de brindar ayuda espiritual y concreta ante situaciones de violencia y maltrato en el hogar, con especial atención a la protección de los niños y las personas vulnerables. También se insistió en la necesidad de promover espacios de escucha y apoyo que permitan a las familias buscar ayuda sin estigmatización.Ante estos desafíos, monseñor Múnera hizo un llamado a fortalecer la articulación pastoral y la participación de las comunidades eclesiales. «Es una invitación para que podamos construir pastorales más articuladas, más sinodales, más centradas en la acción evangelizadora de la familia», señaló.Papa León XIV: compartir los frutos del encuentro con las Iglesias localesAl concluir las jornadas, el papa León XIV envió un mensaje a los participantes, en el que agradeció las oraciones, el trabajo realizado y el intercambio de experiencias, así como los testimonios de las familias que compartieron sus alegrías, dificultades y esperanzas.El Santo Padre anunció que leerá los resultados de las deliberaciones y ofrecerá sus reflexiones posteriormente. Entretanto, invitó a los participantes a compartir lo vivido y aprendido con sus respectivas conferencias episcopales y diócesis, y a continuar anunciando el Evangelio con las familias, inspirados en la riqueza de Amoris Laetitia.En particular, expresó su deseo de que las familias sigan participando activamente en la vida y la misión de las Iglesias locales, contribuyendo también al discernimiento de los caminos pastorales por seguir.El mensaje pontificio refuerza una de las orientaciones centrales de las jornadas: las familias no son únicamente destinatarias de la acción pastoral, sino participantes activas en la evangelización y en la construcción de comunidades eclesiales más cercanas a las realidades de las personas.La familia, escuela de humanidad y solidaridadEn su balance, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia destacó el aporte de la familia al cuidado y la protección de la vida, la formación humana y el surgimiento de las vocaciones. También la describió como una escuela de solidaridad, cuyo valor trasciende el ámbito doméstico y repercute en la vida comunitaria.Por ello, agradeció a los movimientos, asociaciones, comunidades parroquiales, obispos, matrimonios y familias que asumen la tarea de acompañar y sostener a otros hogares. De manera especial, reconoció el testimonio de quienes proponen a las nuevas generaciones la belleza del matrimonio y la vida familiar.«Las familias son y están llamadas a ser protagonistas de la acción misionera y evangelizadora para con todas las familias, en todas sus situaciones concretas, apoyarlas y sostenerlas», concluyó monseñor Múnera.El encuentro culminó con la presentación y discusión de un documento de síntesis que recoge las principales reflexiones de las jornadas. Entre sus ejes se encuentran los cambios que afrontan las familias en el mundo contemporáneo, la fragilidad, el acompañamiento pastoral y la necesidad de encontrar respuestas a los nuevos interrogantes que surgen en una sociedad en transformación.Vea a continuación el mensaje conclusivo del presidente del episcopado colombiano:

Mié 19 Mar 2025

Obispos promueven formación de los sacerdotes colombianos para ser guías de las familias en tiempos de crisis

En medio de los múltiples desafíos que enfrentan las familias hoy —desde la desintegración de los hogares hasta la pérdida de valores cristianos—, la Iglesia católica colombiana está tomando medidas concretas para fortalecer su pastoral familiar.Del 12 al 13 de marzo, el Seminario Mayor La Providencia, en El Espinal (Tolima), fue sede del Congreso “Familia, prioridad pastoral”, un espacio de formación y reflexión que reunió a sacerdotes de la Arquidiócesis de Ibagué, las diócesis de Líbano-Honda, Girardot, Neiva, y los anfitriones, la Diócesis de El Espinal.A través de este evento se buscó brindar a los sacerdotes herramientas prácticas y conocimientos actualizados para acompañar de manera más efectiva a las familias en su vida cotidiana.La iniciativa se enmarca en un esfuerzo más amplio de la Iglesia colombiana por responder a los desafíos de la sociedad contemporánea. Con el respaldo de los obispos que conforman la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia, se espera que este tipo de encuentros se conviertan en espacios permanentes de formación para los sacerdotes, contribuyendo así, desde los valores cristianos, a la construcción de familias unidas y sólidas, fundamento de una sociedad más justa y humana.Herramientas prácticas para enfrentar desafíos contemporáneosEl congreso contó con la participación de destacados expertos en temas familiares, como la doctora Victoria Cabrera y el doctor Cristian Conen, profesores del Instituto Latinoamericano de la Familia (ILFARUS) de la Universidad de La Sabana. A través de conferencias magistrales y espacios de diálogo, los sacerdotes profundizaron en temas como la salud relacional de las parejas, la importancia de los vínculos familiares y la promoción de valores cristianos en el hogar.La salud relacional de las parejas: un pilar para familias unidasEl doctor Conen, especialista en Derecho Matrimonial, compartió herramientas prácticas para fortalecer la “salud relacional” de las parejas: “El amor no es solo un sentimiento, es una acción. Se trata de trabajar en hábitos saludables que permitan la unidad, la armonía y el bienestar en la relación”, explicó. Además, destacó la importancia de prevenir la toxicidad en las relaciones y fomentar la benevolencia entre los cónyuges.La crisis de las familias y el rol de los sacerdotesConen también hizo hincapié en la crisis global que afecta a las nuevas generaciones, donde cada vez es más difícil promover y entusiasmar a los jóvenes para formar matrimonios y familias unidas.“Este es un gran desafío, no solo de Colombia, sino del mundo entero. Hay una crisis profunda en las vocaciones de las nuevas generaciones para fundar familias. Por eso, es fundamental que los sacerdotes cuenten con herramientas para promover y fortalecer estos vínculos”, afirmó.El experto resaltó el rol protagonista de los sacerdotes en esta labor:“Los sacerdotes tienen esa posibilidad de llegar a las familias porque tienen olor a familia, porque están cerca de las familias. Su cercanía y compromiso son esenciales para guiar y acompañar a las familias en su camino”, añadió. Incluso, resaltó la importancia de fortalecer cada vez más este trabajo pastoral para las vocaciones sacerdotales:“Formando familias generamos también la posibilidad de pedir vocaciones sacerdotales, porque sin vocaciones familiares no hay vocaciones también sacerdotales".Los tres vínculos esenciales de la familiaPor su parte, la doctora Cabrera enfatizó la importancia de fortalecer los vínculos conyugales, filiales y fraternales para construir familias estables y resilientes. Al respecto, afirmó:“En este congreso hemos podido trabajar acerca de tres vínculos muy importantes: 1. El vínculo conyugal. Es importante que un cónyuge privilegie a otro, en contraste con otros miembros de la familia. Él debe ser el más importante en la vida de una persona. 2. Las relaciones padres hijos, todos los hijos deben tener la misma importancia para los papás. No privilegia ninguno de los hijos, todos son importantes 3. La relación entre hermanos. Un hermano nunca se olvida. En la ley de la vida los papás se mueren, los papás se van, pero la relación entre hermanos debe ser fuerte, cercana, más allá de conflictos y riñas”.Una apuesta pastoral que buscará replicarse en todo el paísMonseñor Miguel Fernando González Mariño, obispo de El Espinal y presidente de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia de la Conferencia, destacó la importancia de este congreso como una experiencia piloto que, con ayuda de instituciones como la Universidad de la Sabana, se buscará replicar en otras diócesis del país para fortalecer la pastoral familiar.“Este evento surge de la necesidad de formar a nuestros sacerdotes en el acompañamiento a las familias. Es un tema de todos los días: saber asesorar, guiar y ayudar a las familias en sus desafíos”, afirmó.Con este tipo de iniciativas, la Iglesia Católica colombiana reafirma su compromiso de acompañar a las familias en su misión de ser “iglesias domésticas” y de transmitir la fe y los valores cristianos a las nuevas generaciones. Como lo expresó el doctor Conen: “Formando familias unidas, formamos al ser humano en su capacidad de amar, que es su vocación fundamental”, aspecto que fue el espíritu del congreso.

Lun 27 Mar 2023

CEC anima consolidación del trabajo regional en la pastoral familiar

Convocados por el Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), los días 17 y 18 de marzo, diecinueve representantes de pastoral familiar de las jurisdicciones eclesiásticas ubicadas en los departamentos de Chocó y Antioquia se dieron cita en el Seminario Diocesano Nuestra Señora en Marinilla (Antioquia), para desarrollar el ‘Encuentro regional de agentes de pastoral familiar´. Tres fueron los objetivos centrales bajo los cuales se llevó a cabo este espacio en el que participaron sacerdotes y laicos de las arquidiócesis de Medellín, Santa Fe de Antioquia y de las diócesis de Sonsón-Rionegro, Santa Rosa de Osos, Apartadó, Quibdó e Istmina-Tadó: Compartir experiencias pastorales en torno al trabajo que adelanta cada una de estas iglesias particulares, facilitar actividades formativas para el acompañamiento a las familias en crisis y para el trabajo pastoral al servicio de la vida y el amor; y socializar la actualización del Plan Nacional de Pastoral Familiar. Para la consecución de estos propósitos, uno de los enfoques centrales del encuentro consistió en avanzar hacia la consolidación del equipo de trabajo regional, por lo que se pusieron en marcha espacios de escucha desde la experiencia de cada diócesis, que permitieran vislumbrar con enfoque sinodal nuevas líneas de proyección pastoral. Desde la CEC, participó en el evento el padre Nelson Enrique Ortiz, director del Departamento de Matrimonio y Familia, quien, según lo ha indicado, halló allí elementos importantes para conocer la realidad actual y las necesidades concretas de cada jurisdicción, para, de esta manera, pensar estrategias de acompañamiento. Uno de los aspectos que más resalta el presbítero como signo de esperanza, es la presencia de los laicos comprometidos liderando esta importante misión pastoral en la región. Entre los aspectos y avances logrados desde el trabajo de cada jurisdicción están, entre otros: Los 17 centros de pastoral familiar con programas de preparación al matrimonio, fortalecimiento de la familia, acompañamiento al servicio de la vida con el reconocimiento de la fertilidad y asesoría jurídica para las familias en la Arquidiócesis de Medellín; el apoyo que desde la pastoral familiar de la Diócesis de Sonsón-Rionegro se le brinda a los colegios del territorio; el primer centro de escucha y acompañamiento fundado en la Diócesis de Quibdó; el encuentro con pajeras en unión marital de hecho que ha podido convocar la Diócesis de Istmina-Tadó; y el soporte recibido en la Diócesis de Santa Rosa de Osos desde la Universidad Católica del Norte para prestar el servicio de escucha en diversas comunidades. Para el abordaje de los temas, el encuentro contó también con la participación de dos invitadas especiales, la doctora María Piedad Puerta de Klinkert, directora de WOOMB COLOMBIA (Organización Mundial del Método de la Ovulación Billings) y la doctora Diana Carmenza López, docente de la Universidad Católica de Oriente, quien aportó ideas clave a los delegados para para el acompañamiento de las situaciones de crisis.

Vie 24 Feb 2023

Diócesis Chiquinquirá, comprometida con la Pastoral Familiar

El Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal acompañó a monseñor Luis Felipe Sánchez, obispo de la Diócesis de Chiquinquirá y a su presbiterio en el Centro de Evangelización y Pastoral de Sáchica, Boyacá, en el encuentro de reflexión y planeación de la Pastoral Familiar. El encuentro aconteció inicialmente con la presentación de las conclusiones de un análisis que hicieron sobre la realidad de la Pastoral Familiar de la Diócesis, a cargo del Padre Luis Alberto Bustos y el equipo diocesano, cuyo objetivo macro del plan de la Diócesis es: “Desarrollar estrategias de Pastoral Familiar, que fortalezcan la dimensión humana y espiritual de las familias pertenecientes a la Diócesis de Chiquinquirá, en el período 2022 - 2027, como aporte eclesial en la construcción de una sociedad fraterna, en igualdad de oportunidades y enamorada de la paz”. Entre tanto, se continuó con la intervención del padre Nelson Ortiz, director del Departamento, quien iluminó sobre los fundamentos y las perspectivas de la pastoral familiar diocesana y parroquial como una dimensión esencial y transversal de la evangelización. Fue acompañado del matrimonio de Luisa Fernanda y Leonardo Cruz, quienes compartieron la experiencia de realizar un acompañamiento evangelizador de acuerdo a las diferentes etapas y situaciones de la familia, respondiendo a las propuestas dadas por el Papa Francisco en la Exhortación Amoris Laetitia. Y además hicieron una presentación con las claves para la renovación e implementación de la pastoral familiar parroquial que se adecue a las necesidades y a la medida de cada realidad parroquial. Concluyendo, el señor obispo y los sacerdotes quedaron motivados para continuar e implementar el trabajo en sus parroquias. Fueron notando que hay en sus comunidades muchas oportunidades para empezar o continuar la Pastoral Familiar y también expresaron el deseo de vincular laicos en este servicio. En la presentación de su proyecto diocesano, reconocieron el trabajo que vienen haciendo y acogieron el proyecto, en el que la familia es un protagonista insustituible.

Jue 28 Jul 2022

Concluyó encuentro de Pastoral Familiar con una invitación a la renovación

Siendo conscientes de las dificultades a las que la familia de hoy se ve expuesta y con el propósito de dinamizar el trabajo de la Pastoral Familiar, el Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia, reunió entre el 26 y 27 de julio en la ciudad de Sincelejo a delegados de la pastoral familiar - regional Caribe. Un punto central de la agenda fue socializar el documento de “Itinerarios catecumenales para la vida matrimonial”, preparado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y dirigido a los pastores, a los cónyuges y a todos los que trabajan en la pastoral familiar. Como anfitrión del encuentro actuó monseñor José Clavijo Méndez, obispo de Sincelejo, quien recodó que el Año de la Familia que acaba de celebrarse, significó una profunda reflexión en el mundo sobre el papel de la familia, esta aseguró, se hizo a partir de la exhortación apostólica post-sinodal Amoris laetitia (La alegría del amor). Demostró su preocupación advirtiendo que este mensaje llega en “un mundo en el que la familia está cada vez más en entredicho y en expectativa, donde los valores familiares que conocíamos han ido desapareciendo” Enfatizó además, en la importancia de renovar la pastoral familiar, donde se fortalezca, articule y proyecte el trabajo, apuntando a una formación humana espiritual y pastoral, para que en las diferentes Jurisdicciones se brinde un apoyo eficaz a las familias. “Estamos reflexionando precisamente sobre la propuesta que hace el Papa de una Pastoral familiar fortalecida y de una preparación para el matrimonio de la vida afectiva y la vida familiar mucho más consistente, creo que lo necesitamos con urgencia”, aseveró el prelado. Por su parte el padre Juan Carlos Liévano, director del Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia, intervino presentando las propuestas y construcción conjunta del itinerario que podrá guiar el plan de trabajo de la pastoral de familiar en las Jurisdicciones Eclesiásticas. La reunión estuvo acompañada por momentos de oración, disertación, conferencias y folclor, que hicieron de este encuentro un momento de comunión y participación. Asistieron delegados y parejas de laicos que hacen parte de las comisiones pastorales de familia de las Jurisdicciones Eclesiásticas de Cartagena Barranquilla, El Banco, Magangué. Montelíbano, Sincelejo, Montería y Santa Marta.

Mié 20 Jul 2022

Un “Catecumenado” para el matrimonio

Por: Mons. Ricardo Tobón Restrepo – El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida ha elaborado un documento que ofrece a los sacerdotes, a los esposos y a todos los que trabajan en la pastoral familiar, una visión y una metodología renovadas acerca de la preparación al sacramento del Matrimonio y a toda la vida matrimonial. Se trata de unos itinerarios y unas orientaciones a las Iglesias particulares para acompañar las diversas etapas del camino sacramental: los tiempos de preparación, el momento de la celebración, los años sucesivos y las situaciones de crisis. La novedad del documento, según señala una nota de dicho Dicasterio, es que da una mirada al futuro de la familia, con una preparación remota a la vocación matrimonial. Se trata, en efecto, de preparar el terreno iniciando el trabajo con los niños, los adolescentes y los jóvenes, plantando semillas cuyos frutos se verán más adelante. La propuesta no es simplemente renovar la preparación inmediata al matrimonio, sino de plantear una pastoral vocacional que anuncie a los niños y a los adolescentes la vocación matrimonial. Una preparación rápida de los novios, poco antes de la celebración del rito, no es suficiente hoy para que la Iglesia pueda hacerse cargo de los que el Señor llama a casarse y a construir una familia cristiana. El documento también subraya la importancia de que, al lado de los sacerdotes, estén parejas de esposos que acompañen la formación de quienes piden el sacramento del Matrimonio. Su experiencia les permitirá ofrecer comprensión, acogida y gradualidad en este recorrido dirigido aun a parejas que ya conviven. Con una preparación superficial, las parejas corren el riesgo de celebrar matrimonios nulos o con cimientos tan frágiles que no resisten el paso del tiempo. Siguiendo la sugerencia de San Juan Pablo II, que, así como para el Bautismo de los adultos el catecumenado es parte del proceso sacramental, también una sólida preparación debe ser parte integrante de la celebración del Matrimonio (cf FC,66), se propone un completo replanteamiento del acompañamiento pastoral de novios y esposos. Es necesario prevenir los fracasos y evitar los traumas de la separación, que traen un gran sufrimiento y producen profundas heridas en las personas; después de una ruptura, los esposos se amargan y dejan incluso de creer en la vocación al amor, inscrita por Dios mismo en el corazón del ser humano. Este documento ofrece, entonces, indicaciones para “un itinerario catecumenal para la vida conyugal” diseñado para ayudar a los jóvenes a comprender y celebrar el sacramento y para animar a los esposos en su vida matrimonial. El “catecumenado matrimonial”, en su primera fase, debería durar alrededor de un año y comenzar con un “rito de compromiso”. La segunda fase debe incluir unos meses de preparación más inmediata y un retiro previo antes de la boda. La tercera fase de asistencia a los recién casados debería durar dos o tres años. Es un camino que debe poner en el centro la fe y el encuentro personal con Cristo y debe incluir varias etapas: reflexión, diálogo, oración, comunidad, vida litúrgica, celebraciones. Tal vez, en la Arquidiócesis, no podamos poner en marcha de un modo inmediato este itinerario completo, pero sí debemos comenzar a dar los pasos que nos permitan hacerlo en un futuro no lejano. Concretamente, debemos comenzar por hacernos conscientes del grave reto que tenemos con tantos jóvenes que no quieren casarse, con otros que se casan sin saber qué hacen, con la corta duración de muchos matrimonios y con los problemas de validez de no pocas celebraciones matrimoniales. Todo por falta de evangelización. Debemos también fortalecer los programas de los 17 Centros de Pastoral Familiar de nuestra Arquidiócesis e, igualmente, multiplicar los grupos de Agentes de Pastoral Familiar en nuestras parroquias, para el acompañamiento de los novios y de los recién casados. Comprendamos que podemos estar ante una nueva etapa que nos permita tener esposos que vivan de verdad el sacramento y familias que sean en serio iglesias domésticas. Pero, esta esperanza nos exige fe y responsabilidad para hacer un profundo replanteamiento de la pastoral familiar. + Ricardo Tobón Restrepo Arzobispo de Medellín

Vie 4 Feb 2022

La pastoral familiar cundiboyacense se fortalece y camina en sinodalidad

En un ejercicio de escucha mutua, los agentes de la pastoral familiar de la región cundiboyacense se reunieron en la ciudad de Duitama, para trabajar entre otros temas, las directrices que a nivel diocesano se seguirán en la construcción de los aportes que la Iglesia colombiana presentará en el próximo Encuentro Mundial de las Familias, que tendrá lugar en Roma del 22 al 26 de junio de 2022. Monseñor Misael Vacca, obispo de la Diócesis de Duitama y anfitrión de la reunión, acompañó a los delegados durante el encuentro y los exhorto a asumir los nuevos retos que plantea hoy la pastoral familiar. Por su parte, el padre Juan Carlos Liévano, director del Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), expuso los proyectos que desde esta dependencia se están desarrollando, con miras, según explicó el directivo, a ser articulados en el trabajo que adelantan las Jurisdicciones Eclesiásticas del país. Así también, con el fin de seguir en camino de sinodalidad, los participantes, uno a uno, presentaron la evaluación del trabajo realizado en cada Jurisdicción. Luego de ello, se construyó una propuesta de agenda que marcará a nivel regional el caminar de la pastoral familiar para el año 2022. Fruto de este encuentro, se establecieron compromisos para la formación y acompañamiento de los responsables de la catequesis prematrimonial, con quienes se tendrá un encuentro virtual a nivel nacional el próximo dos de abril del presente año. Además, en el contexto del año internacional de la familia Amoris Laetitia, se programó realizar una peregrinación de los equipos de pastoral familiar de la región cundiboyacense al Santuario de nuestra señora de Chiquinquirá. Al encuentro asistieron representantes los delegados de las Jurisdicciones Eclesiásticas de Bogotá, Obispado Castrense, Engativá, Zipaquirá, Chiquinquirá y Duitama Sogamoso y el director del Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC).

Mié 27 Oct 2021

Caminando hacia el Encuentro Mundial de las familias

Por: Mons. Marco Antonio Merchán Ladino - En el contexto de la fiesta de San Juan Pablo II, aquel santo abanderado de la pastoral familiar, y precisamente en el día del agente de pastoral familiar, Como presidente de la comisión episcopal de familia, presento mi saludo muy especial y fraterno, unido a mi felicitación por ser ustedes los designados por Dios para que sean los agentes de pastoral familiar en este momento histórico que vivimos. Mi saludo a cada uno de los Señores Obispos, a los sacerdotes miembros de la comisión nacional, a cada una de las familias y de los laicos comprometidos en esta preciosa tarea que nos empeña a trabajar por resaltar la belleza del matrimonio y de la familia y por defender a nuestras familias de los tantos ataques de las que son objeto en la actualidad. Que el Señor bendiga, sus vidas, los esfuerzos y sacrificios que el cumplimiento fiel de esta misión, conlleva, pero estamos convencidos que valen la pena, en realidad todo aquello que se haga en bien de la familia, del matrimonio y de la defensa de la vida siempre valdrá la pena, no importan los sacrificios que se tengan que afrontar. Estamos ya en el contexto de preparación del encuentro mundial de familias que como bien sabemos, por querer del Santo Padre, tendrá lugar al mismo tiempo en Roma, como sede principal, y en cada diócesis, del 22 al 26 de junio de 2022 bajo el lema: “El amor familiar: vocación y camino de santidad”. Como ha subrayado el Santo Padre, se desarrollará de forma inédita y multicéntrica, con iniciativas locales en las diócesis de todo el mundo, similares a las que tendrán lugar simultáneamente en Roma, con lo que se favorece la implicación de las comunidades diocesanas de toda la Iglesia universal. Con esto, cada diócesis podrá, o mejor tendrá que ser el centro de un encuentro local para sus propias familias y comunidades, con el fin de que todos se sientan protagonistas. En Roma, durante estos tres días, se celebrará: el Festival de las Familias y el Congreso Teológico-Pastoral, en el Aula Pablo VI; y una solemne Eucaristía presidida por el Santo Padre y que tendrá lugar en la Plaza de San Pedro. En particular, se espera que participen algunos delegados de las conferencias episcopales y de los movimientos internacionales comprometidos con la pastoral familiar. Pero el querer del Santo Padre es que, al mismo tiempo, en cada una de las diócesis, los obispos puedan actuar a nivel local, organizando iniciativas similares, partiendo del tema del Encuentro y utilizando los símbolos que la Iglesia ha ya predispuesto como son (el logotipo, la oración, el himno y la imagen). El Papa Francisco nos ha recordado que, en los Encuentros anteriores, la mayoría de las familias se quedaban en casa y se percibía el Encuentro como una realidad lejana, a lo sumo seguida por televisión, y normalmente desconocida para la mayoría de las familias”. “Esta vez en cambio, seguirá una modalidad inédita: será una oportunidad para realizar un evento mundial capaz de involucrar a todas las familias que quieran sentirse parte de la comunidad eclesial”. Esto porque en realidad las familias son y están llamadas a ser parte esencial, célula básica, columna y fundamento de la Iglesia El Santo Padre nos pide y nos anima a todos como miembros de la Iglesia ser “dinámicos, activos y creativos para organizarse con las familias, en sintonía con lo que se celebrará en Roma”. “Es una oportunidad maravillosa para dedicarnos con entusiasmo a la pastoral familiar: ¿quiénes?: los esposos, las familias y nosotros los pastores, Obispos y sacerdotes, siempre en clave de sinodalidad que es el contexto en el cual debemos movernos. El Cardenal Farrell Prefecto del Dicasterio Vaticano para los Laicos, la Familia y la Vida nos hace ver que “No debemos ver esta modalidad inédita y multicéntrica como un límite. Al contrario, será una preciosa oportunidad, para hacer que las familias de cada diócesis se vinculen, se encuentren y participen”. Además, “las familias no pueden ser vistas como si fueran un terreno de irrigar que solo reciben pasivamente discursos, enseñanzas e iniciativas pastorales desde ‘el alto’, sino que son la semilla que puede (y agrego, que debe) fecundar el mundo, son ellos los evangelizadores, pues más que los discursos abstractos, ellos son los verdaderamente llamados a testimoniar al mundo la belleza del mundo familiar”. Esto como vemos, coincide con la propuesta del caminar juntos, camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio, camino que es propio de su naturaleza y de su misión: Obispos, sacerdotes, religiosos, laicos, familias, profesionales, etc. caminar juntos, que es el camino propio de la sinodalidad que estamos redescubriendo en toda su profundidad e iniciando en cada diócesis desde el pasado domingo. Debemos ver entonces esta propuesta y aprovecharla como “una oportunidad preciosa y única para reiniciar la pastoral familiar con renovado impulso misionero y creatividad, a partir de las indicaciones que nos da el Santo Padre en la exhortación Amoris Laetitia, es decir, con la implicación de los esposos, las familias y los pastores juntos”, como comentaba el también cardenal vicario para la diócesis de Roma, Angelo De Donatis. Logotipo Considero que el logotipo del evento, promovido por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y organizado por la Diócesis de Roma, nos presenta todo un programa de pastoral para las familias y para nuestras realidades de la pastoral diocesana. Permítanme resaltar los elementos de este logotipo, ya por todos ustedes muy bien conocido: La forma elíptica, que recuerda el columnario de Bernini de la Plaza de San Pedro, hace referencia a su significado original, que es el abrazo acogedor e inclusivo de la Madre Iglesia de Roma y su Obispo dirigido a todos los hombres y mujeres de todos los tiempos. Las figuras humanas que se encuentran bajo la cúpula, representan al marido, la mujer, los hijos, los abuelos, los nietos, los enfermos. Se trata de evocar la imagen de la Iglesia como “familia de familias” propuesta por Amoris Laetitia (AL 87) en la que “el amor vivido en las familias es una fuerza constante para la vida de la Iglesia” (AL 88). La cruz de Cristo que se alza hacia el cielo y los muros que protegen, son sostenidos por las familias, pues son ellas auténticas piedras vivas de la construcción eclesial. En el lado izquierdo, en la delgada línea de la columnata, se observa la presencia de una familia en la misma posición que las estatuas de los santos colocadas en las columnas de la plaza. Éstos nos recuerdan que la vocación a la santidad es una meta posible para todos en la vida ordinaria. La familia de la izquierda, que aparece detrás de la línea de la columnata, indica también a todas las familias no católicas, alejadas de la fe y ajenas a la Iglesia, que miran desde fuera el acontecimiento eclesial que está teniendo lugar. La comunidad eclesial siempre las ha mirado atentamente, subraya la explicación oficial. El dinamismo de las figuras que se mueven hacia la derecha. Se mueven hacia el exterior. Son familias en salida, testigos de una Iglesia no autorreferencial. Van en busca de otras familias para intentar acercarse a ellas y compartir con ellas la experiencia de la misericordia de Dios. Resumiendo: Hay una propuesta clara para la Iglesia, imagen del Padre misericordioso, y para cada uno de nosotros, llamados a abrazar, a acoger, a incluir a todos, pues todos somos llamados a la salvación, ninguno puede ser excluido o considerado como irrecuperable. La Iglesia está llamada a ser una familia, conformada por todas las familias, y cada una de las familias a su vez, está llamada a dar con su amor, fuerza y vigor a la gran familia que es la Iglesia, y a recibir de a Iglesia todo lo necesario para su salvación; es una retroalimentación recíproca. Las familias están llamadas también a ser piedras vivas, y a sostener a la Iglesia en este momento difícil que atravesamos; el Señor hace a cada familia, la misma llamada que hizo a San Francisco de Asís: Ven a reconstruir, a revigorizar, ven a sostener la Iglesia. La vocación al amor familiar, es definitivamente una llamada a buscar la santidad, meta última de todo nuestro peregrinar. El fin del matrimonio es la santidad de los dos cónyuges, junto a sus hijos, esto no lo podemos olvidar nunca, sucede a menudo que hasta en los cursos prematrimoniales se nos olvida hablar de la santidad como la meta última del proyecto de vida matrimonial. Los no católicos, los alejados de la fe, los ajenos a la Iglesia, también son llamados a la salvación, de manera que la pastoral familiar debe abrir los espacios de participación de acuerdo a la situación que estén viviendo y de acuerdo a las posibilidades, que siempre serán muchas en la Iglesia. Finalmente, la misión que nos urge a todos y que nace de la experiencia de comunión y de participación propia de la sinodalidad. Esta propuesta contrasta con la realidad que nos hacía ver Mons. Mauricio Vélez en el pasado encuentro con la comisión nacional: La creciente violencia intrafamiliar La crisis económica, La falta de solidaridad y de comunión familiar Los procesos de descristianización y la baja nupcialidad. De manera que el horizonte para nuestra misión es demasiado grande, y que trabajo por hacer tenemos y bastante… ORACION POR EL X ENCUENTRO MUNDIAL DE FAMILIAS El amor familiar: vocación y camino de santidad Padre Santo, estamos aquí ante Ti para alabarte y agradecerte el gran don de la familia. Te pedimos por las familias consagradas en el sacramento del matrimonio, para que redescubran cada día la gracia recibida y, como pequeñas Iglesias domésticas, sepan dar testimonio de tu Presencia y del amor con el que Cristo ama a la Iglesia. Te pedimos por las familias que pasan por dificultades y sufrimientos, por enfermedad, o aprietos que sólo Tú conoces: Sostenlas y hazlas conscientes del camino de santificación al que las llamas, para que puedan experimentar Tu infinita misericordia y encontrar nuevas formas de crecer en el amor. Te pedimos por los niños y los jóvenes, para que puedan encontrarte y responder con alegría a la vocación que has pensado para ellos; por los padres y los abuelos, para que sean conscientes de que son signo de la paternidad y maternidad de Dios en el cuidado de los niños que, en la carne y en el espíritu, Tú les encomiendas; y por la experiencia de fraternidad que la familia puede dar al mundo. Señor, haz que cada familia pueda vivir su propia vocación a la santidad en la Iglesia como una llamada a ser protagonista de la evangelización, al servicio de la vida y de la paz, en comunión con los sacerdotes y todo estado de vida. Bendice el Encuentro Mundial de las Familias. Amén + Marco Antonio Merchán Ladino Obispo de Vélez - Santander