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sínodo de la amazonía

Mié 5 Feb 2020

Experiencia de Padre Sinodal orienta reflexión del Episcopado

En el marco de la CIX Asamblea Plenaria del Episcopado, monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez, obispo de San José de Guaviare, Padre Sinodal por Colombia y miembro de la comisión de elaboración del documento final del Sínodo de la Amazonía, presentó a los señores obispos su experiencia como aporte a la proyección pastoral de la Iglesia colombiana. En diálogo con el departamento de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal (CEC), se refirió a los principales aspectos presentados durante su intervención. Monseñor Jair, acaba de tener un diálogo con los señores obispos sobre lo vivido en el Sínodo de la Amazonía, que se celebró en octubre del 2019 en Roma, ¿qué les compartió de esta experiencia? Respuesta: Las informaciones que se dieron hacia afuera del Sínodo fueron muy sesgadas en ciertos aspectos que en verdad no fueron relevantes para el Sínodo. Este diálogo con los obispos se trató, ante todo, de dar algunas ideas básicas para tratar de comprender el Sínodo. Ideas básicas que tienen mucho que ver con el magisterio del Papa Francisco. El Sínodo era un laboratorio para poner a marchar lo que él nos ha dicho en todo su magisterio; es decir, era un laboratorio para poner en marcha la Laudato Si’. No ya para hacer más reflexiones, sino para saber cómo se iba a constituir una opción pastoral en la Amazonía colombiana, en el asunto de la sinodalidad, que no es simplemente reunirse a hacer encuestas, sino ante todo discernir con el Pueblo de Dios, es decir un diálogo entre obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos, sobre cuáles son los caminos que la Iglesia debe tomar en la sinodalidad. Les recordé, también, algo en lo que el Papa nos ha venido insistido mucho y es la inculturación, de modo que las etnias y las culturas, sean valoradas en verdad por la Iglesia y que también tengan ellos algo que decirnos y algo que enseñarnos. Si nosotros entendemos ese magisterio del Papa Francisco, entendemos muy bien por qué se ha dicho que el Sínodo de la Amazonía es una especie de laboratorio para la Iglesia. Pero también, una clave de comprensión del Sínodo es cómo piensan los indígenas su vida. El Sínodo de la Amazonía se trataba de un diálogo con ellos, donde nos sentábamos a escucharlos con toda la dignidad que ellos tienen, donde ellos igualmente nos escuchaban. De ellos el Papa y el Sínodo nos han insistido aprender el arte del buen vivir, por el que ellos no asumen la vida como compartimentos estancos: por una parte va mi vida, por otra la sociedad, por otra la familia, por otra la naturaleza, sino como un todo integral en una armonía total. Eso es lo que hemos querido aprender sobre todo de los indígenas y en esas claves podemos entender muy bien el Sínodo Amazónico. Eso ha sido lo que he compartido hoy con los señores obispos, una especie de claves para comprender el Sínodo. Frente a este panorama vivido en el Sínodo de la Amazonía. ¿Cómo la Iglesia colombiana implementará acciones en su tarea pastoral? R: Hay cosas que podemos empezar a aplicar desde ya, porque hacen parte de la vida pastoral normal de los pueblos: Las vocaciones autóctonas, el darles más participación a los fieles, entre otras. Ahora, hay ciertas cosas que dependen de si el Papa las aprueba o no. Hasta que el Papa no diga “apruebo esto” nosotros no podemos emprender ninguna opción, porque un Sínodo no tiene capacidad decisoria, un sínodo se pone en las manos del Papa que es la autoridad suprema de la Iglesia para decir acepto todo lo que ustedes me han recomendado, pueden ponerlo en marcha, o acepto solamente una parte. Es decir, hasta que no salga la Exhortación Apostólica o el mensaje del Papa no tendremos propiamente unos derroteros en aquello que parece más extraordinario; en las cosas ordinarias: conversión cultural, conversión pastoral, conversión ecológica, conversión sinodal, muchas cosas pueden estar ya en funcionamiento de acuerdo a los obispos y a los líderes de las iglesias. Para el caso del país, ¿cómo hacer frente al extractivismo? R: Nosotros somos pastores de la Iglesia, por eso hay ciertas cosas que no son de nuestra competencia, pero en el mensaje de ecología integral que el Papa nos ha dado nos pide dos cosas: En primer lugar, mantener nuestra denuncia profética, es decir, no quedarnos callados ante la destrucción de la Casa Común y sobre esto ya hay experiencias de la Iglesia colombiana en algunos sectores, donde obispos se han reunido y en bloque han hecho sus manifestaciones en contra o pidiendo mayores estudios, entonces esto hace parte de esa dimensión profética. Hay otra propuesta que surgió del Sínodo y que tendremos que estudiarla mucho para buscar los caminos en su realización. En la propuesta del Sínodo y del Papa está el deseo de que empecemos desde la moralidad, desde la espiritualidad, desde la pastoral a cambiar el modo como los cristianos católicos nos relacionamos con el mundo. Esto exige que busquemos maneras desde nuestra evangelización y predicación para que mermemos esta sed de consumo que tenemos, que es una de las raíces de todo el desastre ecológico que estamos viviendo. Veremos entonces cómo desde la espiritualidad, desde una recuperación de la teología de la creación podemos aportar en eso. La denuncia profética y acciones concretas desde la evangelización son caminos a seguir. El aporte que cada diócesis, cada iglesia pueda hacer en esta materia será valioso, por ejemplo, espacios de reflexión, campañas de reforestación y también mirar la propia economía como puede estar afectando. ¿Cómo llegar a todas las empresas o instituciones que están acabando con el ecosistema? R: Afortunadamente en esto no estamos solos. El Papa con la Laudato Si’ ha generado toda una ola de conciencia ecológica. En el mundo de los jóvenes se está dando una conciencia por el cuidado de la Casa Común enorme, en el mundo muchos líderes se están de verdad preocupando. Si estuviéramos solos en esto, podríamos decir “va a ser muy difícil”, pero no estamos solos y aunque ciertamente hay una gran corriente predatoria, pues se ha hablado de entrar en contacto con los empresarios y con el gobierno para que juntos protejamos este mundo porque en realidad no es una opción, el mundo va por mal camino y va rumbo a no poder sostenerse más y cuando lo seres humanos vemos una amenaza inminente pues muchas veces reaccionamos y esperamos que esa reacción siga extendiendo como una ola. Tenemos que unirnos porque pienso que en este momento no hay nada más ecuménico que el trabajo por la Casa Común. Ya hay unas iniciativas interreligiosas para la protección de la selva, para la protección de los ecosistemas y en ellas queremos estar presentes.

Lun 28 Oct 2019

Las 20 propuestas imprescindibles del Documento final del Sínodo para la Amazonía

Los padres sinodales que componen la Asamblea Especial para la Región Panamazónica han dado luz verde al Documento final tras una intensa jornada de votaciones de los 120 puntos sobre los que se ha dialogado durante tres semanas de trabajo. ¿El resultado? Decenas de propuestas que a partir de ahora están en manos del papa Francisco para que se conviertan en punto de partida para una futurible exhortación apostólica. Vida Nueva recoge las 20 sugerencias más significativas que buscan, tal y como señala el texto, actuar con “urgencia” para “abrir nuevos caminos para la Iglesia en el territorio”. ¿El objetivo? “La única conversión al Evangelio vivo, que es Jesucristo, se podrá desplegar en las dimensiones interconectadas para motivar la salida a las periferias existenciales, sociales y geográficas de la Amazonía. Estas dimensiones son: la pastoral, la cultural, la ecológica y la sinodal” (19). 1. Puerta abierta a la ordenación de hombres casados El documento final del Sínodo reclama, “en el marco de ‘Lumen gentium’ 26”, la posibilidad de “ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad, que tengan un diaconado fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable, para sostener la vida de la comunidad cristiana mediante la predicación de la Palabra y la celebración de los Sacramentos en las zonas más remotas de la región amazónica” (111). Este argumento ha recibido 128 votos a favor y 41 en contra. Es el punto que más resistencia ha suscitado del total de 120 ítems que se han votado. 2. A favor del diaconado femenino y del ministerio de “la mujer dirigente de la comunidad” Aunque el documento final no pide explícitamente la aprobación del diaconado permanente femenino, sí lo hace de forma implícita al hacerse eco del alto número de consultas en el que se ha solicitado y deja en manos del Papa y de la comisión creada a tal efecto por Francisco “sus resultados” (103). Junto a esto, los padres sinodales sí reclaman que las mujeres “puedan recibir los ministerios del lectorado y acolitado, entre otros a ser desarrollados”, además de que “sea creado el ministerio instituido de ‘la mujer dirigente de la comunidad’”. Esta propuesta ha recibido el refrendo de 137 obispos, frente a 30 que se han manifestado en contra. “Reconocemos la ministerialidad que Jesús reservó para las mujeres” (102), recuerdan los obispos, que considera “necesario fomentar la formación de mujeres en estudios de teología bíblica, teología sistemática, derecho canónico, valorando su presencia en organizaciones y liderazgo, dentro y fuera del entorno eclesial”. 3. Definir un nuevo pecado: el pecado ecológico Los padres sinodales quieren incluir “el pecado ecológico” entre la lista de faltas para los cristianos. “Proponemos definir el pecado ecológico como una acción u omisión contra Dios, contra el prójimo, la comunidad y el ambiente” (82), han aprobado los obispos del Sínodo. “Es un pecado contra las futuras generaciones y se manifiesta en actos y hábitos de contaminación y destrucción de la armonía del ambiente, transgresiones contra los principios de interdependencia y la ruptura de las redes de solidaridad entre las criaturas y contra la virtud de la justicia”, explicitan. 4. Instaurar un Organismo Eclesial Regional para la Amazonía Los padres sinodales piden al Papa crear “un organismo episcopal que promueva la sinodalidad entre las iglesias de la región” (115) que permita trabajar en red en tanto que sea “permanente y representativo que promueva la sinodalidad”. Junto a ello, conscientes del poder y alcance de los medios de comunicación, los padres sinodales respaldan la creación de “una red de comunicación eclesial panamazónica” (61), apunta el texto. El documento final también insta a Francisco a “crear un Observatorio socioambiental pastoral, fortaleciendo la lucha en defensa de la vida” (85), que trabaje en alianza con organismos latinoamericanos de la Iglesia como CELAM, CLAR, Cáritas, REPAM, los Episcopados, las universidades católicas, sociedad, civil y pueblos indígenas. “Proponemos crear ministerios especiales para el cuidado de la ‘Casa común’ y la promoción de la ecología integral a nivel parroquial y en cada jurisdicción eclesiástica, que tengan como funciones, entre otras cosas, el cuidado del territorio y de las aguas, así como la promoción de la encíclica ‘Laudato si’” (82), expone también el texto sinodal. 5. Crear un rito amazónico propio Junto a los 23 ritos existentes y reconocidos por la Iglesia universal, el Sínodo propone “constituir una comisión competente para estudiar y dialogar, según usos y costumbres de los pueblos ancestrales, la elaboración de un rito amazónico que exprese el patrimonio litúrgico, teológico, disciplinario y espiritual amazónico” (119). 6. Una Iglesia que denuncie “los atentados” contra los indígenas y su tierra El documento final sentencia que “la Iglesia se compromete a ser aliada de los pueblos amazónicos para denunciar los atentados contra la vida de las comunidades indígenas, los proyectos que afectan al medio ambiente, la falta de demarcación de sus territorios, así como el modelo económico de desarrollo depredador y ecocida” (46). Es más, se recuerda que “la defensa de la tierra no tiene otra finalidad que la defensa de la vida”. A renglón seguido, el texto llama a “defender los derechos a la libre determinación, la demarcación de territorios y la consulta previa, libre e informada”, teniendo en cuenta que “para la Iglesia, la defensa de la vida, la comunidad, la tierra y los derechos de los pueblos indígenas es un principio evangélico, en defensa de la dignidad humana” (47). En este sentido, se dedica un punto especial a los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario, que no superan el centenar en la Amazonía, con quienes también se compromete la Iglesia en la defensa de sus derechos, en especial, la inviolabilidad de sus territorios, a través de “acciones de incidencia” (50) hacia los Estados. 7. “Rechazamos una evangelización de estilo colonialista” “Rechazamos una evangelización de estilo colonialista” (55), sentencia el Documento final del Sínodo Panamazónico, al igual que todo “proselitismo” (56). Frente a ello se plantean “procesos claros de inculturación de nuestros métodos y esquemas misioneros”. Se propone a los centros de investigación y pastoral que estudien “las tradiciones de los grupos étnicos amazónicos” para defender su identidad y cultura a través de “acciones educativas” (57) que favorezcan la inculturación. Para ello, urge conocer “sus lenguas, sus creencias y aspiraciones, sus necesidades y esperanzas”. Estos planes educativos han de tener “la ecología integral como eje transversal”. “La Iglesia tiene la oportunidad histórica de diferenciarse de las nuevas potencias colonizadoras escuchando a los pueblos amazónicos para poder ejercer con transparencia su actividad profética” (15), se expresa. 8. La ecología integral como único camino posible En el Documento final se asevera que “la ecología integral no es un camino más que la Iglesia puede elegir de cara al futuro en este territorio, es el único camino posible, pues no hay otra senda viable para salvar la región” (67). “Es urgente enfrentarnos a la explotación ilimitada de la ‘Casa común’ y de sus habitantes”, reclaman los obispos sinodales, para lo que llaman a la comunidad internacional a proporcionar más recursos económicos, “un modelo de desarrollo justo y solidario” y herramientas para frenar el cambio climático. “Resulta escandaloso que se criminalice a los líderes e incluso a las comunidades, por el solo hecho de reclamar sus mismos derechos”, denuncia, a la par que subraya que promover los derechos humanos “no es un deber político o una tarea social, sino también y, sobre todo, una exigencia de fe” (70). Conscientes del limitado campo de acción de la Iglesia, los padres sinodales reflexionan: “Tal vez no podemos modificar inmediatamente el modelo de un desarrollo destructivo y extractivista imperante, pero, sí tenemos la necesidad de saber y dejar en claro: ¿dónde nos ubicamos? ¿al lado de quién estamos?” (70). 9. Una Iglesia defensora de los derechos de los indígenas El Documento hace especial incidencia en la necesidad de que la Iglesia se comprometa con los derechos de los habitantes de la Amazonía, bien en los espacios rurales o en las ciudades, con una especial atención a los migrantes y a los jóvenes. “Es necesario defender el derecho de todas las personas a la ciudad” (35), apunta el texto, desde los principios de “sostenibilidad, democracia y justicia social”. Así se destaca el papel de las comunidades de base y se insta a la Iglesia local a “estar presente en los espacios de participación de políticas públicas donde se articulan acciones para revitalizar la cultura, la convivencia, el ocio y la celebración” (36). “Debemos luchas para que las ‘favelas’ y las ‘villas miseria’ tengan asegurados los derechos básicos fundamentales”, se asevera, para lo que sugieren instituir un “ministerio de acogida” en las comunidades urbanas para migrantes, refugiados, personas sin hogar… 10. Contra las compañías extractivas y por una transición energética “radical” Los padres sinodales dan un paso al frente en su compromiso en la defensa de los Derechos Humanos con algunas denuncias en voz alta sobre la explotación de las multinacionales: “Denunciamos la violación de los Derechos Humanos y la destrucción extractiva. Asumimos y apoyamos las campañas de desinversión de compañías extractivas relacionadas al daño socioecológico de la Amazonía, comenzando por las propias instituciones eclesiales y también en alianza con otras iglesias. Llamamos a una transición energética radical y a la búsqueda de alternativas” (70). En esta misma línea, reclaman “una economía solidaria y sostenible, circular y ecológica” (73) a los Estados en los territorios amazónicos con la participación de los pueblos indígenas “proponiendo modelos de aprovechamiento del bosque en pie” (71). 11. Crear un fondo mundial para reparar la deuda ecológica Otra iniciativa pionera de este Sínodo es la “creación de un fondo mundial para cubrir parte de los presupuestos de las comunidades presentes en la Amazonía que promueven su desarrollo integral y autosostenible” (83) con el fin de “reparar la deuda ecológica que tienen los países con la Amazonía”. A partir de ahí, también se sugieren “hábitos saludables” (84) y “estilos de vida sobrios” como cambiar “la cultura del consumo excesivo”, promover el reciclaje, la reforestación, reducir la dependencia de combustibles fósiles y usos de plásticos… 12. Descentralizar las estructuras de la Iglesia para una mayor sinodalidad El Documento final reclama “audacia evangélica” (91) para lograr una Iglesia sinodal que se traduce en una petición de reformar las estructuras eclesiales para sean “descentralizadas en sus diversos niveles (diocesano, regional, nacional, universal), respetuosas y atentas a los procesos locales, sin debilitar el vínculo con las demás Iglesias hermanas y con la Iglesia universal” (92). ¿El objetivo? “Una sincronía entre la comunión y la participación, entre la corresponsabilidad y la ministerialidad de todos”. Los obispos defienden “una conversión que promueva la creación de estructuras en armonía con el cuidado de las creación, una conversión pastoral basada en la sinodalidad, que reconozca la interacción de todo lo creado. Conversión que nos lleve a ser una Iglesia en salida que entre en el corazón de todos los pueblos amazónicos” (18). “Nuestra conversión pastoral será samaritana, en diálogo, acompañando personas con rostros concretos de indígenas, de campesinos, de afrodescendientes y migrantes, de jóvenes, de habitantes de las ciudades”, apostillan. 13. Más voz, voto y liderazgo de los laicos “Reconocemos la necesidad de fortalecer y ampliar los espacios para la participación del laicado, ya sea en la consulta como en la toma de decisiones, en la vida y en la misión de la Iglesia” (94), defienden los obispos en aras de “la corresponsabilidad de todos los bautizados”. Es más, se llega a afirmar que “el obispo pueda confiar, por un mandato de tiempo determinado, ante la ausencia de sacerdotes en las comunidades, el ejercicio de la cura pastoral de la misma a una persona no investida de carácter sacerdotal, que sea miembro de la comunidad” (96). Eso sí, se apostilla a continuación que “deberán evitarse personalismos y por ello será un cargo rotativo”. Del mismo modo, se reclama una mayor promoción y mejor formación del diaconado permanente (104). En otro punto se reclama que “se confieran ministerios para hombres y mujeres de forma equitativa” (95). El texto aprobado llama a respetar la piedad popular de los pueblos amazónicos, evitando la clericalización, impulsando el papel de los laicos desde “una catequesis apropiada” (53). Los padres sinodales aprecian también el desarrollo de “la teología india, una teología de rostros amazónico”(54). 14. Más inculturación y ecología integral en la formación de seminaristas y sacerdotes El Documento final plantea una mayor inculturación y ecología integral en los programas de formación “de los futuros presbíteros de las iglesias en la Amazonía (108),que aborde la historia de los pueblos indígenas, la espiritualidad ecológica, las teologías indias… 15. Promover los sacerdotes indígenas Los padres sinodales plantean al Papa que es “urgente dar a la pastoral indígena su lugar específico en la Iglesia” (27), lo que pasa por “definir, elaborar y adoptar acciones pastorales que permitan desarrollar una propuesta evangelizadora en medio de las comunidades indígenas”. Así proponen “una pastoral indígena y de la tierra” con una “especificidad propia” desde “una opción preferencial por los pueblos indígenas”. En sentido, se subraya la necesidad de “organismos diocesanos de pastoral indígena”, así como “sacerdotes y ministros” indígenas. 16. Reforzar la atención educativa y sanitaria de la Iglesia “donde el Estado no llega” “La Iglesia asume como tarea importante promover la educación en salud preventiva y ofrecer asistencia sanitaria en lugares donde la asistencia del Estado no llega” (58), subraya el Documento. 17. Constituir una red escolar indígena y una Universidad Católica Amazónica El texto insta al Papa a incrementar la labor educativa eclesial, “empoderando a las personas con un sano sentido crítico” (59). Para hacerlo realidad, dan la idea de “una red escolar de educación bilingüe para la Amazonía –similar a Fe y Alegría– que articule propuestas educativas que respondan a las necesidades de las comunidades, respetando, valorando e integran en ellas la identidad cultural y la lingüística” (62). Los obispos del Sínodo aterrizan hasta tal punto en el Documento final que plantean establecer una Universidad Católica Amazónica “basada en la investigación interdisciplinaria (incluyendo estudios de campo), en la inculturación y en el diálogo intercultural” (114). 18. Traducir la Biblia a lenguas indígenas con otras confesiones cristianas El Documento hace una apuesta por diálogo interreligioso, pero, sobre todo, por el ecumenismo, o lo que es lo mismo, por tender puentes entre la Iglesia católica y pentecostales, carismáticos y evangélicos. ¿Cómo? “La centralidad de la Palabra de Dios en la vida de nuestras comunidades es factor de unión y diálogo” (24), señala el documento final que propone algunas medidas: “En torno a la Palabra se pueden dar tantas acciones comunes: traducciones de la Biblia a lenguas locales, ediciones en conjunto, difusión y distribución de la Biblia y encuentros entre teólogos y de teólogos y teólogas católicos y de diferentes confesiones” (24). 19. Crear una red itinerante de misioneros ante las distancias kilométricas Ante las enormes dificultades de desplazamiento en la Amazonía, el Sínodo ha puesto en valor el trabajo de los equipos misioneros itinerantes que se dedican a la llamada “pastoral de visita”. “Proponemos una red itinerante que reúna los distintos esfuerzos de los equipos que acompañan y dinamizan la vida y la fe de las comunidades” (40), se lee en el documento final, que abran “caminos de incidencia política para la transformación de la realidad”. 20. Más congregaciones misioneras en el Amazonas El Documento final también invita a las congregaciones religiosas “que aún no están involucradas en misiones” a que establezcan “al menos un frente misionero en cualquiera de los países amazónicos” (40). Tomado de: Portal web Vida Nueva Video: Rome Reports

Jue 24 Oct 2019

Obispo de Yopal anima a los sacerdotes a seguir evangelizando en los territorios de la Amazonía

Faltando una semana para llegar a la recta final del Sínodo de la Amazonía, monseñor Édgar Aristizábal Quintero, obispo de Yopal, envió desde Roma un saludo a todos los bautizados, sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos que trabajan por el bioma colombiano, resaltando la labor que hacen por el cuidado de la casa común. El prelado compartió la alegría de estar viviendo este espacio convocado por el Papa Francisco, que “nos invita a reflexionar, a orar y a escuchar las comunidades para seguir trabajando el bien de esta región tan maravillosa”. Subrayó dos aspectos importantes que pueden ayudar en el fortalecimiento de la misión de la Amazonia. Primero, el papel del laicado y de la mujer en esta tarea misionera y evangelizadora; segundo, recordó que los sacerdotes están llamados a evangelizar donde hay hermanos necesitados, abriéndose a esta realidad amazónica. Finalmente, pidió continuar orando a Dios para que sigan creciendo las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras, que apoyen el trabajo de estas regiones amazónicas. Por: P. Julio Caldeira IMC

Mar 22 Oct 2019

Padres sinodales firman histórico ‘Pacto de las Catacumbas por la Casa Común’

Como había sido anunciado, el 20 de octubre ha sido renovado el histórico Pacto de las Catacumbas. Esta vez, con un particular acento, en consonancia con el Sínodo Panamazónico, pues se trata de un ‘Pacto de las Catacumbas por la Casa Común’. En las Catacumbas de Domitila En las Catacumbas de Domitila, el mismo memorable lugar donde don Hélder Câmara y un grupo de padres conciliares afirmaron, hace 54 años, su firme compromiso por una Iglesia pobre y para los pobres, tuvo lugar el significativo acto, que fue presidido por el cardenal Cláudio Hummes, arzobispo emérito de São Paulo y presidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM). “Este Sínodo es fruto del Concilio Vaticano II”, recordó el cardenal Hummes durante la homilía, en la que animó a los presentes a volver la mirada sobre la Iglesia primitiva que, aunque perseguida, celebraba en las catacumbas la memoria de Jesús y se fortalecía con el testimonio de los mártires. Hummes también acentuó que “las grandes reformas del papa Francisco nos invitan a mirar a la Iglesia primitiva” y particularmente, en este Sínodo Panamazónico, a “proclamar la palabra sin miedo en la Amazonía”, sin dejar de “creer en la fuerza de la oración y en nuestros pueblos”, para hacer realidad la Ecclesia Semper Reformanda. Este ambiente de oración, compromiso y solidaridad con los más pobres y con la Casa Común, predominó esta mañana en las Catacumbas de Domitila, durante la Eucaristía que inició en torno de las 7 a.m., concelebrada por unos 40 obispos participantes del Sínodo –entre quienes se encontraba el cardenal Pedro Barreto, arzobispo de Huancayo y vicepresidente de la REPAM–, casi medio centenar de sacerdotes, además de religiosas, religiosos, laicas y laicos que, en total, sumarían más de 200 personas, la mayoría de América Latina. Por una Iglesia con rostro amazónico Para el teólogo e historiador brasileño José Oscar Beozzo, con este signo “la Iglesia ha retomado el espíritu del Concilio, hemos vuelto a las fuentes, pero para enfrentar los nuevos retos que tenemos ahora”, refiriéndose expresamente a la ecología integral, la defensa de los pueblos originarios, y todo aquello que contribuya a “una Iglesia con rostro amazónico, pobre y servidora, profética y samaritana”. A ello se refieren los 15 ítems del ‘Pacto de las Catacumbas por la Casa común’, donde se asume “el compromiso por defender la selva amazónica en pie”, reconociendo que “no somos los dueños de la madre Tierra, sino sus hijos e hijas“, y acogiendo y renovando “cada día la alianza de Dios con todo lo creado”. De este modo, el documento firmado en las Catacumbas de Domitila –al concluir la Eucaristía–, recoge el propósito de “renovar en nuestras iglesias la opción preferencial por los pobres, especialmente por los pueblos originarios y, junto con ellos, garantizar el derecho a ser protagonistas en la sociedad y en la Iglesia”, lo cual conlleva a “abandonar en nuestras parroquias, diócesis y grupos, todo tipo de mentalidad y postura colonialista, acogiendo y valorando la diversidad cultural, étnica y lingüística en un diálogo respetuoso con todas las tradiciones espirituales”. Contra toda forma de violencia La denuncia profética de “todas las formas de violencia y agresión a la autonomía y a los derechos de los pueblos originarios, a su identidad, a sus territorios y sus formas de vida”, no podrá ser ajena a esta renovada Iglesia, comprometida, además, con el anuncio de “la novedad liberadora del Evangelio de Jesucristo” y abierta a “caminar ecuménicamente con otras comunidades cristianas” para hacerlo posible. Se trata, en últimas, de “un acto de amor cósmico”, como se menciona al final del documento, que pone a la Iglesia “al lado de los que son perseguidos por su servicio profético de denuncia y reparación de injusticias, de defensa de la tierra y de los derechos de los pequeños, de acogida y apoyo a los migrantes y refugiados”. Y sin embargo, el Pacto también conduce a una conversión personal frente a “la avalancha del consumismo”, para abrazar “un estilo de vida sobrio, sencillo y solidario con los que poco o nada tienen”. Dos testigos del compromiso con los pobres Dos signos fueron particularmente relevantes al concluir la celebración Eucarística y la firma del Pacto, hacia las 9 a.m., cuando el cardenal Hummes comentó que el cáliz que se utilizó en la celebración perteneció al misionero comboniano Ezequiel Ramin, quien dio su vida por la Amazonía en 1985. Asimismo, el obispo emérito de Xingú, Erwin Kräutler, recibió de Hummes la estola que fue de don Hélder Câmara –y que el cardenal había utilizado en la Eucaristía de hoy. “Usted merece tener la estola de don Hélder”, fueron sus palabras. Fuente: Portal digital Vida Nueva Fotos: P. Julio Caldeira

Sáb 19 Oct 2019

Debemos atrevernos a pensar en nuevos caminos para la evangelización de nuestra Amazonía

Monseñor Francisco Javier Múnera Correa, obispo de San Vicente del Caguán, uno de los catorce obispos colombianos en el Sínodo, nos comparte la experiencia sinodal de caminar juntos, con la tarea de pensar nuevos caminos para la evangelización y para el cuidado de la Casa Común. Según el prelado, el gran desafío y con la perspectiva del Papa Francisco, es “construir algo nuevo desde nuestra tradición cristiana católica en diálogo con las perspectivas culturales, religiosas y espirituales que hay en la Amazonía”. El Sínodo Especial de Obispos para la Amazonía, sigue su camino en esta segunda semana de trabajos, ya con los trabajos en grupos pensando en la elaboración del documento final que será entregado al Papa Francisco en el final del Sínodo el próximo 27 de octubre, en el Vaticano. Por: P. Julio Caldeira IMC

Jue 17 Oct 2019

Formación integral para el clero y los ministerios laicales un reto de la Iglesia como apoyo a la Amazonía

A mitad de camino del Sínodo de la Amazonía, que se desarrolla en Roma desde el pasado 06 de octubre, el arzobispo de Florencia, monseñor Omar Mejía Giraldo, participante en el Sínodo Especial para la Región Panamazónica, compartió su experiencia y reflexión acerca de las temáticas que han sido debate y preocupación por parte de los padres Sinodales. En una entrevista concedida en Roma al padre Julio Caldeira, quien participa del Sínodo por la REPAM, el prelado recordó como el Papa Francisco en sus diferentes intervenciones ha insistido en la necesidad de un clero que esté inserto en la realidad misionera de la Amazonía. “Muy específicamente con las comunidades campesinas e indígenas, un clero que sea capaz de conocer las lenguas originarias, la cultura, la identidad, es decir que pueda inculturarse en esta realidad. Convirtiéndose esto en un reto para nuestros seminarios y casas de formación”. Así mismo, dijo que otro gran reto fruto de debates en el Sínodo ha sido el de ofrecer una formación integral a los diferentes ministerios laicales, hecho fundamental para la Iglesia amazónica y por ende para la Iglesia universal. Finalmente, expresó que el Sínodo ha servido para reflexionar sobre el importante papel de los laicos y la mujer en la misión evangelizadora de la Iglesia. TEMA RELACIONADO: Ofrecemos a continuación texto de la entrevista de VATICAN NEWS, a monseñor OMAR MEJÍA GIRALDO, Arzobispo de Florencia Monseñor Mejía: Los Centros urbanos amazónicos interpelan al Sínodo “En la Amazonía no solamente tenemos indígenas, aunque ciertamente tienen una representatividad grandísima, también tenemos colonos, campesinos, tenemos grandes urbes que necesitan ser atendidas, tenemos también el reto que desde la Amazonía pensemos en la cultura urbana, en la atención pastoral a todas estas metrópolis que se han ido formando”, lo dijo Monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo, Arzobispo de Florencia Caquetá, Colombia, participante en el Sínodo Especial para la Región Panamazónica. La evangelización y la espiritualidad amazónica El Arzobispo de Florencia explicando los temas que han sido tratados en esta segunda semana de trabajos sinodales señaló que, “en estos días hemos debatido sobre varios temas en el Aula, ha aparecido el tema de la migración, del urbanismo, de los ministerios, los temas de la evangelización que desde luego es el tema fundamental y principal de la Iglesia, la Iglesia existe para evangelizar. También, Monseñor Mejía agregó, al interior de los círculos menores han aparecido las grandes discusiones sobre los retos que tenemos hoy para evangelizar en estos territorios amazónicos y el tema de las culturas indígenas. Esto nos ha llevado a pensar en la inculturación, la liturgia que celebramos con ellos y la manera de diálogo con estas culturas indígenas y como poder llegar para poder aprender de su espiritualidad”. La Amazonía también tiene población urbana Asimismo, Monseñor Omar Mejía explicó que en los territorios amazónicos no solo existen los pueblos originarios y pueblos indígenas amazónicos, sino que también hay grandes ciudades amazónicas que representan un reto para la evangelización de la Iglesia. “En la Amazonía no solo existen los pueblos indígenas, por ejemplo en mi Arquidiócesis – precisó el Arzobispo – la presencia indígena es el 1%, pero también tenemos muchos campesinos, colonos que han venido de otros territorios y se han instalado allí y que tenemos el reto de evangelizarlos. Y tenemos también la migración y el desplazamiento de los campos y las pequeñas poblaciones hacia la gran ciudad que tiene la amazonia colombiana como lo es Florencia”. La problemática urbana en la Amazonía Este fenómeno urbano en la Amazonía, afirmó Monseñor Mejía, se da a partir de la migración de muchos campesinos e indígenas a los centros urbanos a raíz del abandono, por diferentes factores, de sus territorios amazónicos. “Muchas personas vienen sobre todo del interior del país y van comprando grandes extensiones de terreno hasta terminar haciendo grandes haciendas y los campesinos empiezan a vender sus fincas atraídos por el dinero que les pagan, vienen a las ciudades y aquí van engrosando los cordones de desempleo y a veces de trabajo informal y todo esto por su puesto va generando nuevos retos para la evangelización”. Los ‘Cristo-nautas amazónicos’ Ante este desafío del desplazamiento de personas a los centros urbanos y la creciente problemática social en estas ciudades amazónicas, el Arzobispo de Florencia dijo que, “como Iglesia estamos tratando de hacer fuerza en la evangelización con los jóvenes, son ellos, como dice el Papa no solo el futuro, sino el presente. Hemos establecido un grupo de mujeres que se llama ‘Misioneras de la juventud’, con las que estamos difundiendo la Palabra de Dios a través del programa ‘Cristo-nautas amazónicos’ para poder aprender a leer la Palabra de Dios e interpretarla desde el lenguaje amazónico, para poder llegar con estos jóvenes a evangelizar a las culturas indígenas”.

Lun 7 Oct 2019

Inician sesiones de trabajo en el Sínodo Especial para la Amazonía

La jornada, convocada por el Papa Francisco, tiene como propósito “identificar nuevos caminos para la evangelización de esa porción del Pueblo de Dios, especialmente de los indígenas, frecuentemente olvidados y sin la perspectiva de un futuro sereno, también como resultado de la crisis de los bosques amazónicos, pulmón de capital importancia para nuestro planeta”. Durante la sesión inaugural, con un discurso pronunciado ante los padres sinodales en el Aula Pablo VI, el Santo Padre pidió “caminar bajo la guía del Espíritu Santo”, “actor principal del Sínodo”. Recordando las dimensiones que se contemplarán en este encuentro: la dimensión pastoral, cultural, social y ecológica, el Papa insistió en que “nos acercamos con corazón cristiano y vemos la realidad de la Amazonía con ojos de discípulo para comprender e interpretarla (…) También con ojos de misioneros, porque el amor que el Espíritu Santo puso en nosotros nos impulsa al anuncio de Jesucristo”. En el Sínodo participan obispos de los nueve países cuyos territorios abarcan porciones de la Amazonía: 4 de Antillas, 12 de Bolivia, 58 de Brasil, 15 de Colombia, 7 de Ecuador, 11 de Perú y 7 de Venezuela. Sobre las pretensiones y alcances del Sínodo Francisco explicó que “nos acercamos a los pueblos amazónicas en punta de pie, respetando su historia, sus culturas, su estilo del buen vivir, en el sentido etimológico de la palabra, no en el sentido social que tantas veces le damos. Porque los pueblos poseen entidad propia, todos los pueblos, poseen una sabiduría propia, conciencia de sí. Los pueblos tienen un sentir, una manera de ver la realidad, una historia, una hermenéutica, y tienden a ser protagonistas de su propia historia con estas cosas, con estas cualidades”. Finalmente explicó que “estar en el Sínodo es animarse a entrar en un proceso, no es ocupar un espacio en la sala, entrar en un proceso. Y los procesos eclesiales tienen una necesidad. Necesitan ser custodiados, cuidados, como el bebé, acompañados al inicio, cuidados con delicadeza. Necesitan calor de comunidad, necesitan calor de Madre Iglesia”. El documento de trabajo es El Instrumentum laboris, aprobado por el Consejo Presinodal, publicado por el Vaticano el 17 de junio. A continuación, el discurso completo: El Sínodo para la Amazonía podemos decir que tiene cuatro dimensiones: la dimensión pastoral, la dimensión cultural, la dimensión social y la dimensión ecológica. La primera, la dimensión pastoral, es la esencial, la que abarca todo. Nos acercamos con corazón cristiano y vemos la realidad de la Amazonía con ojos de discípulo para comprender e interpretarla con ojos de discípulo, porque no existen hermenéuticas neutras, hermenéuticas asépticas, siempre están condicionadas por una opción previa. Nuestra opción previa es la de discípulos. Y también con ojos de misioneros, porque el amor que el Espíritu Santo puso en nosotros nos impulsa al anuncio de Jesucristo, un anuncio que, todos sabemos, no se tiene que confundir con proselitismo. Pero nos acercamos a considerar la realidad amazónica con este corazón pastoral, con ojos de discípulos y misioneros, porque nos apura el anuncio del Señor. Y también nos acercamos a los pueblos amazónicas en punta de pie, respetando su historia, sus culturas, su estilo del buen vivir, en el sentido etimológico de la palabra, no en el sentido social que tantas veces le damos. Porque los pueblos poseen entidad propia, todos los pueblos, poseen una sabiduría propia, conciencia de sí. Los pueblos tienen un sentir, una manera de ver la realidad, una historia, una hermenéutica, y tienden a ser protagonistas de su propia historia con estas cosas, con estas cualidades. Y nos acercamos ajenos a colonizaciones ideológicas que destruyen reducen la idiosincrasia de los pueblos. Hoy es tan común esto de las colonizaciones ideológicas, y nos aceramos en el afán empresarial de hacerles programas preconfesionales, de ‘disciplinar’, entre comillas a los pueblos amazónicos: disciplinar su historia, su cultura. Eso no. Ese afán de domesticar a los pueblos originarios. Cuando la Iglesia se olvidó de esto, de cómo tiene que acercarse a un pueblo, no se inculturizó, incluso se llegó a menospreciar a ciertos pueblos. Y cuántos fracasos de los cuales hoy nos lamentamos. Pensemos en (Roberto) De Nobili en India, en (Mateo) Ricci en China, y tantos otros. El centralismo homogeneizante y homogeneizador no dejó surgir la autenticidad de la cultura de los pueblos. Las ideologías son un arma peligrosa. Siempre tendemos a agarrar una ideología para interpretar un pueblo. Las ideologías son reductivas y nos llevan a la exageración en nuestra pretensión de comprender intelectualmente, pero sin aceptar. Comprender sin admirar. Comprender si asumir. Entonces se recibe la realidad en categorías. Las más comunes son las categorías de ‘ismos’. Entonces, cuando tenemos que acercarnos a la realidad de algún pueblo, hablamos de ‘indigenismo’, y cuando queremos darle alguna pista de salida a su vivir mejor no le preguntamos, hablamos de ‘desarrollismo’. Estos ismos reformulan la vida desde el laboratorio ilustrado e iluminista. Son lemas que van echando raíces y programan el acercamiento a los pueblos originarios. En nuestro país (Argentina), un lema: ‘Civilización y barbarie’ sirvió para dividir, para aniquilar, y llegó al culmen, hacia fines de los años 80, a aniquilar a la mayoría de los pueblos originarios. Porque eran barbarie, y la civilización venía de otro lado. Es el desprecio de los pueblos. Y eso, voy a la experiencia de mi tierra, esa ‘Civilización y barbarie’ que sirvió para aniquilar pueblos, todavía sigue en mi patria con palabras ofensivas. Entonces se habla de civilización de segundo grado, los que vienen de la barbarie y hoy son los ‘bolitas’, los ‘paraguas’, los ‘cabecitas negras’, siempre ese alejarnos de la realidad de un pueblo calificándolo y poniendo distancia, esa es la experiencia de mi país. Y después, el desprecio. Ayer me dio mucha pena escuchar aquí dentro un comentario burlón sobre ese señor piadoso que llevó las ofrendas con plumas en la cabeza. ‘Díganme: ¿qué diferencia hay entre llevar plumas en la cabeza y el tricornio que usan algunos oficiales de nuestro dicasterio?’. Entonces corremos el riesgo de proponer medidas simplemente pragmáticas, cuando por el contrario se nos pide una contemplación de los pueblos, una capacidad de admiración que hagan hacer un pensamiento paradigmático. Si alguno viene con intenciones pragmáticas, rece el ‘Yo pecador’, se convierta y abra el corazón hacia una perspectiva paradigmática que nace de la realidad de los pueblos. No hemos venido aquí a inventar programas de desarrollo social o de custodia de culturas, de tipo museo, o de acciones pastorales con el mismo estilo no contemplativo con que se están llevando adelante las acciones de signo contrario: deforestación, uniformización y explotación. Ellos también hacen programas que no respetan la poesía, me permito la palabra, la realidad de los pueblos que es soberana. También tenemos que cuidarnos de la mundanidad en el modo de exigir puntos de vista, cambios en la organización. La mundanidad se infiltra siempre y nos hace alejar de la poesía de los pueblos. Venimos a contemplar, a comprender a servir a los pueblos, y lo hacemos recorriendo un camino sinodal. Lo hacemos en sínodo, no en mesas redondas, o conferencias ulteriores. Lo hacemos en Sínodo. Porque el Sínodo no es un Parlamento, no es un locutorio, no es demostrar quién tiene más poder sobre los medios y quién tiene más poder entre las redes para imponer cualquier idea o cualquier plan. Esto configuraría una Iglesia congregacionalista. Si pretendemos buscar por medio de las encuestas quién tiene mayoría. O una Iglesia sensacionalista, tan lejana, tan distante de nuestra Santa Madre la Iglesia Católica, o como gustaba decir a San Ignacio, nuestra Santa Madre la Iglesia jerárquica. Sínodo es caminar juntos bajo la inspiración y la guía del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el actor principal del Sínodo. Por favor, no lo echemos de la sala. Se hicieron consultas, se discutieron en las conferencias episcopales, en el Consejo Presinodal, se elaboró el Instrumentum laboris, que como saben es un texto mártir destinado a ser destruido, porque de ahí es como punto de partida para lo que el Espíritu va a hacer en nosotros. Y ahora caminar nosotros bajo la guía del Espíritu Santo. Ahora hay que dejar que el Espíritu Santo se exprese en esta asamblea, se exprese entre nosotros, se exprese con nosotros a través de nosotros y se exprese pese a nosotros. Pese a nuestras resistencias, que es normal que las haya, porque la vida del cristiano es así. Entonces, ¿cuál será nuestro trabajo aquí para asegurar que esta presencia del Espíritu Santo sea fecunda? Primero de todo, orar. Hermanas y hermanos, yo les pido que recemos mucho. Reflexionar, dialogar, escuchar con humildad sabiendo que yo no lo sé todo, y hablar con coraje, con parresia, aunque tenga que pasar vergüenza, decir lo que siento, discernir, y todo esto dentro, custodiando la fraternidad que debe existir aquí dentro. Y para favorecer esta actitud de reflexión, de oración, de discernimiento, de escuchar con humildad y hablar con coraje, después de cuatro intervenciones tendremos un espacio de cuatro minutos de silencio. Alguno decía: ‘Es peligroso, Padre, porque se van a dormir’. La experiencia en el Sínodo sobre los Jóvenes en el que hicimos lo mismo, era más bien la contraria, que tendían a dormirse durante las intervenciones, al menos sobre algunas, y se despertaban en el silencio. Y finalmente, estar en el Sínodo es animarse a entrar en un proceso, no es ocupar un espacio en la sala, entrar en un proceso. Y los procesos eclesiales tienen una necesidad. Necesitan ser custodiados, cuidados, como el bebé, acompañados al inicio, cuidados con delicadeza. Necesitan calor de comunidad, necesitan calor de Madre Iglesia. Un proceso eclesial crece así. Por eso la actitud de respeto, de cuidar la atmósfera fraternal, el aire de intimidad es importante, y se trata de no ventilar todo como viene afuera. Pero no se trata, respecto a quienes debemos informar, de un secreto más propio de las logias que de la comunidad eclesial, pero sí de delicadeza y de prudencia en la comunicación que haremos fuera. Esta necesidad de comunicar fuera a tanta gente que quiere saber, a tantos hermanos nuestros, periodistas, que tienen la vocación de servir a que se sepa, y para ayudar a esto están previstos los servicios de prensa, los ‘briefings’, etcétera. Pero un proceso como el de un Sínodo se puede arruinar un poco si yo, al salir de la sala, digo lo que pienso, digo la mía. Entonces se da esa característica que se dio en algunos Sínodos, del Sínodo de adentro y el Sínodo de afuera. El Sínodo de adentro que sigue un camino de Madre Iglesia, de cuidado de los procesos. Y el Sínodo de afuera que, por una información dada a la ligereza, dada con imprudencia, mueve a los informadores de oficio a equivocaciones. Gracias por esto que ustedes están haciendo. Gracias por rezar unos por otros, y ánimo. Y por favor, no perdamos el sentido del humor. Muchas gracias. Foto internet

Vie 4 Oct 2019

Sínodo debe ir más allá de "discursos verdes"

A tan sólo horas del inicio del Sínodo de la Amazonía, Monseñor Francisco Antonio Ceballos, Vicario Apostólico de Puerto Carreño, en el departamento de Vichada, en el extremo oriental de Colombia, cercano a la frontera sur de Venezuela, es uno de los 15 obispos colombianos que se darán cita en este evento que inicia este 6 de octubre. Son muchas sus expectativas, espera que esta cita sirva para “encontrarnos como hermanos” y “no dar solo discursos verdes”; para él es esencial abordar lo que el papa Francisco propone: una ecología integral, donde las comunidades amazónicas sean las protagonistas. En conversación con Vida Nueva ha dicho que desde su jurisdicción –camino al Sínodo – “hemos hecho varias reuniones con las comunidades, en especial, con los capitanes y gobernadores indígenas para reflexionar sobre Laudato Si’, además, de escuchar sus inquietudes”. Descubrir las semillas del verbo Pese a ser un territorio indígena en más de un 40%, el prelado considera que debe fortalecer esta pastoral, para ello una de las claves será apostar por el laicado. “La evangelización de Puerto Carreño depende mucho de los laicos, podemos llegar más al mundo indígena y a las comunidades colonas si formamos un laicado que responda a estas exigencias”, ha dicho. “No sé si esto sea una frase de cajón, aunque muchos no quieran, el Espíritu Santo ya estaba en las culturas originarias antes de que llegáramos nosotros, es decir, descubrir las semillas del verbo e integrarlas a nuestra espiritualidad occidental me parece que ese es uno de los desafíos más importantes del Sínodo, no para decir quitemos esto y pongamos aquello, sino ver qué hay de bueno en cada Cultura para poder integrarlo”, destacó. También ha aclarado que el papel de la Iglesia es ser referente importante para acompañar a los pueblos originarios en sus luchas, ser aliados, pues hay mucho respeto por la cosmogonía de cada comunidad. Por ello agrega: “los acompañamos en cada proceso ellos mismos dicen que a lo largo del camino van mirando cuál es el compromiso que tienen con la Iglesia”. Iglesia que aprende El prelado ve en la figura del ‘viri probati’ una posibilidad que hay que estudiar, aunque insiste más en los diáconos permanentes, en los catequistas indígenas de la región, porque “encontramos mucha gente con potencialidades que pudiera darle la mano a su comunidad para integrarlos”. Además, es urgente pasar de una Iglesia docente a una Iglesia discente, que aprenda del mundo indígena para entender la espiritualidad que allí hay. “Ellos tienen mucho que enseñarnos, en su cultura existe una gran riqueza”, ha añadido. Un problema de todos A juicio del obispo, “la iglesia colombiana tiene que volcarse hacia la Amazonía, pues es un problema que nos atañe a todos”, porque “muchas veces se piensa que es solo un problema de los vicariatos. Es la casa común y si destruimos moriremos todos”. Aprovechó la ocasión para invitar a sus hermanos obispos “a entender que la Amazonía es un sitio privilegiado de trabajo pastoral”, de hecho, ha mencionado que a través de la Comisión Permanente del Episcopado “tenemos un proyecto que es el de la ‘Hermandad entre las iglesias’, donde proponemos que las jurisdicciones apadrinen a vicariatos y a algunas diócesis mucho más necesitadas”. “De hecho, hemos dependido de Europa y ellos ya no están colaborando”, por tanto “tenemos que ponernos en la tarea de colaborarnos mutuamente, no solo con dinero, sino implicar a toda la Iglesia en el proceso evangelizador y trabajo pastoral”, finalizó. Verdades incómodas En Puerto Carreño la violencia no es la excepción, cuenta que recibió una carta de uno de los líderes indígenas diciendo que lo habían amenazado, “por supuesto, yo saqué un comunicado para pedir a las autoridades asumir las responsabilidades para salvaguardar la vida de nuestros indígenas”. A partir de estas denuncias hechas desde el vicariato ha levantado resquemores por quienes detentan el poder. “Esto no gusta. No le gusta al coronel de la policía, no le gusta al alcalde, no le gusta a nadie porque ellos pretenden tapar muchas cosas, es lo que me parece”. De todo ello saca una conclusión: “El denunciar trae sus problemas, pero la labor nuestra es la labor de la Iglesia, si callan los profetas hablarán las piedras. Esa es la labor del obispo cuidar a su rebaño, estar del lado del pueblo”. Tomado de: Portal web Vida Nueva