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Episcopado al día

Mié 13 Jun 2018

Obispo Castrense, pastor y guía de las Fuerzas Públicas

Monseñor Fabio Suescún Mutis, Obispo Castrense de Colombia celebra su 32 aniversario episcopal. El prelado ha tenido entre sus labores pastorales la organización de las visitas apostólicas de San Juan Pablo II en 1986 y el Papa Francisco en 2017. Monseñor Suescún recibió el orden episcopal, luego de que San Juan Pablo II, lo nombrara como obispo auxiliar de Bogotá el 3 de mayo de 1987. Así mismo, se desempeñó como administrador Apostólico de la Diócesis de Zipaquirá, obispo de la Diócesis de Pereira y hace 17 años es Obispo Castrense de Colombia, desde donde guía la vida espiritual de los hombres y mujeres de la Fuerza Pública y sus familias. Obispo Castrense Conduce el camino de una "Iglesia en estado permanente de misión" y entrega una voz de esperanza en las filas de los militares y policías. Su vocación de pastor se ha centrado en la premisa de la Nueva Evangelización. Fue el primer Obispo que aplicó este método en Colombia, que se ha extendido poco a poco entre las diócesis de nuestro país. Acompañado de un grupo de profesionales, es portador de esperanza en diferentes ámbitos del mundo castrense. Por ejemplo, con atención espiritual y psicológica a familias, esposas de militares, parejas, situaciones de duelo que viven los integrantes de las Fuerzas Públicas. Monseñor Suescún también anima la formación de nuevas vocaciones sacerdotales, a través del Seminario Mayor Castrense Jesucristo redentor, pionero en América Latina en la formación de sacerdotes castrenses y fortalece a los jóvenes, en las escuelas y colegios, de la Fuerza Pública.

Mar 5 Jun 2018

"No quiero decirles adiós, sino:¡Sigamos caminando!"

Con estas palabras el obispo saliente de Montelíbano, Monseñor Luis José Rueda Aparicio se dirigió a los fieles de este territorio en el cual estuvo prestando sus servicios pastorales durante 6 años. El prelado, quien el pasado mes de mayo fue nombrado como Arzobispo de Popayán, a través de un sentido video-mensaje, invitó a los montelibanenses a seguir transitando por los caminos de la reconciliación y la paz. Así también, motivó a seguir en los procesos de evangelización, como el que impulsa la Escuela de formación básica en la Fe en esta región. "Estamos hablando de un proceso con niños desde los 3 años que van conociendo a Cristo y los sacramentos, por ello necesitamos más catequistas", señaló. El obispo, integrado a la realidad de este territorio, expresó su deseo de quedarse, pero también explicó su compromiso y obediencia. "Me quedaría aquí en el nombre de Cristo, pero quiero obedecer la voluntad de Dios Padre y decirles: gracias por ser hermanos en la Iglesia, por ser hermanos en Cristo. Sigan trabajando en el sur de Córdoba, la diócesis de Montelíbano los necesita". Así mismo, gradeció al presbiterio que lo acompañó durante este tiempo. "Hermanos sacerdotes, gracias por tanta paciencia y gracias por ese entusiasmo misionero y por esa capacidad de vivir pobres entre los pobres sirviendo a las comunidades parroquiales que el Señor les a asignado. Continuen, creo en la madurez de los sacerdotes, creo en la responsabilidad de las religiosas y animo a los seminaristas para que continuen". Finalmente, se encomendó a las oraciones de los fieles y los consagrados. "Oren por mi y pidan a la virgen María que me ayude a ser humilde y sencillo en el servicio", concluyó. Tras el nombramiento de Monseñor Rueda Aparicio, monseñor Iván Antonio Marín López se desempeña como Administrador Apostólico de esta Arquidiócesis, hasta la toma de posesión de su sucesor que se realizará el próximo 7 de julio.

Mié 30 Mayo 2018

“Mi mensaje para el pueblo caucano siempre será de gratitud”

Así lo manifestó Monseñor Iván Marín, tras ser aceptada su renuncia al oficio pastoral. En un emotivo mensaje, el prelado expresó su gratitud y afecto a la población del Cauca, y en particular a la ciudad de Popayán. “La ciudad de Popayán y todas las ciudades que conforman la Arquidiócesis, me han enriquecido inmensamente y he aprendido a pensar con ellos, a caminar con ellos y a orar con ellos”, señaló el prelado. Puedo decir que me he ‘caucanizado’ desde lo más profundo de mi corazón”, agregó, al tiempo que resaltó el trabajo que se realizó desde 1546, cuando el Papa nombró un Obispo para Popayán, que tenía como jurisdicción medio país y desde donde se forjó “una Iglesia viva”, que actualemente cuenta con 92 parroquias. El jerarca también recordó que en el departamento hay comunidades rurales que en su mayoría están desprotegidas y la ausencia del Gobierno permitió la proliferación de fenómenos como los cultivos ilícitos y el narcotráfico. “Pero hay retos, hay esperanzas y una juventud maravillosa (…) Decirle al Cauca y a Popayán cuanto los quiero, uno como Obispo y Pastor se enamora del pueblo, quiero mucho a mi gente a la que me he entregado con toda mi generosidad, no hay pueblo, vereda ni corregimiento que no haya visitado, seguiremos muy unidos en la oración”, señaló. Finalmente, animó a la comunidad a tener esperanza y alegría. “Saber que la obra la lleva el Señor a pesar de nuestras debilidades. Es Él quien la está haciendo, de manera que estoy profundamente agradecido con todas las comunidades; con todas las personas; con los niños; con los jóvenes, con quien me encuentro frecuentemente y con el clero, los sacerdotes son realmente los protagonistas de cada pastoral en cada parroquia”. Cabe recordar que el artículo 401.2 del Código de Derecho Canónico establece que los Obispos pueden renunciar por enfermedad u otra causa grave que les impida ejercer su oficio como pastores de la Iglesia, en este marco canónico el Arzobispo presentó su dimisión, la cual fue aceptada por el Papa Francisco. El Arzobispo electo de Popayán, Monseñor Luis José Rueda Aparicio, tomará posesión el 07 de julio.

Sáb 19 Mayo 2018

“Los ancianos son un don de Dios": Mons. Elkin Álvarez

La Asociación Colombiana de Gerontología y Geriatría (ACGG) realizó en Barranquilla el 'XIII Congreso Colombiano e Iberoamericano de Gerontología y Geriatría: Rompiendo barreras para una atención integral centrada en la persona mayor', del 17 al 19 de mayo con la participación de invitados internacionales. Entre los temas a tratar estuvo el envejecimiento exitoso, la nutrición en la vejez, sexualidad y vejez, programas de subsidio a las personas mayores vulnerables, vacunas en la persona mayor, literatura y vejez, deterioro cognoscitivo en Colombia, vejez y derechos humanos, entre otros. Monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero, Secretario General del Episcopado Colombiano, estuvo presente en el evento académico en representación de la Iglesia colombiana como ponente invitados, iluminó su ponencia desde la dimensión espiritual hacia la atención al adulto mayor. Durante su intervención, el prelado expuso que la Iglesia se siente comprometida a procurar la atención humana integral de todas las personas mayores, ayudándolas a vivir el seguimiento de Cristo. “Los ancianos son un don de Dios, su aporte y riqueza de vida son de mucha ganancia para la comunidad, pues nadie conoce mejor que ellos los problemas y la sensibilidad de esa fase de la vida humana”, resaltó monseñor Álvarez. Enfatizó sobre el Impacto de atención espiritual en la salud de las personas adultas mayores. La atención y asistencia a las personas adultas mayores no autosuficientes, o a los que por debilitamiento han perdido las propias facultades mentales, es también una atención espiritual a través de los signos mediadores de la oración y de la cercanía en la fe. Por último, expuso las Claves para la atención de los adultos mayores. 1. No al estereotipo de la decadencia y a la cultura del descarte 2. Se trata de un grupo humano heterogéneo; no todos viven la ancianidad de igual manera. 3. Hay que encontrar el sentido de la edad y la riqueza de la ancianidad. 4. La "madurez" es entender lo que es verdaderamente importante. 5. El "respeto a las canas" es una obra de humanidad. 6. Los adultos mayores nos abren la posibilidad de conectarnos con la historia. 7. Es necesario pensar en procesos más que en acciones. 8. Es muy importante el paso a la "Reconciliación". Al finalizar agradeció a los asistentes que tienen al cuidado algún adulto mayor en ancianidad, por su dedicación y voluntad e invitó a que conocieran el Manual para el Cuidado de los Adultos Mayores y un instructivo con actividades lúdicas que la Conferencia Episcopal de Colombia, desde esta dimensión pastoral, está promoviendo en procura de una mejor y más adecuada atención a la población de adultos mayores en el país. Por: Delegación de Comunicaciones Arquidiócesis de Barranquilla

Jue 3 Mayo 2018

Catatumbo: “La gente como que perdió el miedo”

El obispo de Tibú ha sido uno de los protagonistas de las movilizaciones en Catatumbo para parar la violencia desatada en la zona en estos meses. Su visión del problema de la coca y del papel de guerrillas y Estado es clarificadora. Monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, Obispo de Tibú, ha sido una voz crítica y valiente en aquella región abandonada por el Estado. Monseñor también ha liderado las recientes protestas en el Catatumbo en contra de la guerra. Cerca de cien mil personas se han visto afectadas por la confrontación que mantienen el Ejército Popular de Liberación (EPL) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), dos guerrillas que se disputan el control de la zona. Colombia Plural conversó con él para entender mejor lo que está pasando en el Catatumbo. La siguiente es la entrevista que Monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, Obispo de Tibú, concedió al portal COLOMBIA PLURAL. — ¿Cómo está la crisis humanitaria hoy después de cuatro meses de enfrentamientos entre las dos guerrillas? Hasta donde sabía estábamos cerca de los seis mil desplazados, hay veredas confinadas. La cifra de muertos es incierta, porque a lo mejor si han caído en el campo ellos no van a dejar ver sus víctimas, pero las ha habido, de hecho esta semana mataron a un líder conocido del EPL. El EPL tiene tomados unos muchachos como rehenes, que no sé si ya los estarán devolviendo. — Usted dice que nunca había visto movilizaciones tan grandes y potentes en el Catatumbo exigiéndole a los grupos armados que cesen la confrontación. ¿Algo está cambiando? Por venir de afuera uno puede tener la percepción de que la cultura en el Catatumbo es de resignación frente a los grupos armados, es decir, vamos a sobrevivir con este grupo y lo tenemos que tolerar. La gente se ha adaptado para sobrevivir y tiene un código de resignación muy alto. ¿Qué es lo nuevo? Al comienzo de la confrontación lo que uno percibía es que los líderes deseaban que las guerrillas sólo se pusieran de acuerdo, consideraban que eso era suficiente. Pero el pueblo del Catatumbo es un pueblo parado, valiente, fuerte, que aguanta muchas cosas, así que el boicoteo que hizo el EPL con el paro armado fue muy mal pensado porque sumó todas las voluntades contra la guerra. El paro fue una estrategia que no se sabía si era de guerra o de paz: poner la gente en la mitad para presionar una negociación con el ELN, pero finalmente les sucedió al revés porque la gente hizo unas expresiones contra la guerra tremendas, que no es tan fácil porque estos grupos están muy insertados y vinculados con la comunidad, pero en ese sentido ahí hay una circunstancia nueva: la gente como que perdió el miedo. Nuestras comunidades están viendo que pueden hacer algo más que aguantar la guerra. Si un pueblo logra pasar de su mentalidad derrotada o derrotista empieza a imaginarse nuevos escenarios, por ejemplo, yo en una de esas manifestaciones les preguntaba: ¿por qué no podemos soñar que mañana no hay coca? Imaginémonos cómo sería esto sin coca, imaginémonos qué pasaría si este Catatumbo no tuviera ni un grupo armado. ¿Cómo viviríamos? ¿Cómo nos relacionaríamos? ¿Cómo produciríamos? Imaginémonos que el Estado no es el enemigo nuestro que nos olvidó, sino que es el aliado en la construcción de futuro. Ese imaginario hay que despertarlo porque ellos no lo tienen, pienso que la tarea nuestra es en esa dirección. — Justo en el Catatumbo empezó a fracasar el programa de sustitución de cultivos porque el Estado le incumplió a los campesinos, ¿Cómo va eso? Nosotros dijimos “mientras estos están en guerra nosotros salvemos el programa de sustitución voluntaria y los planes especiales para los municipios priorizados, que nuestras comunidades no se quedaran sin esos marcos de proyección a diez años”. Esa fue nuestra apuesta con los alcaldes y el Gobierno entendió eso, ahora, no es claro que en estos tres meses tengan la capacidad de moverse más rápidamente. Pero realmente sí hay muy pocas personas que se inscribieron en el programa de sustitución de cultivos y el Gobierno no tiene la gerencia ni la habilidad para cumplirle a los campesinos que dan ese paso de dejar la coca. Definitivamente, la gente está lista pero no frente a un Estado tan débil y tan poco asertivo, si el Estado cumpliera la gente daría pasos más rápidos. — ¿Ha habido presión de los grupos armados para que la sustitución no avance? No se han enfrentado porque hay tanta coca, es tan masiva, que el programa todavía no representa una amenaza para ellos, la tendencia es a que la coca no se quita. Los campesinos que firmaron los acuerdos son muy poquitos, están en Caño Indio en una vereda en particular y en este momento están centralizados sólo Tibú y Sardinata. Aunque sí hubo un caso de amenaza a un líder de una comunidad que se ha puesto en la tarea de promover la sustitución, le dijeron: “Quédese callado, no se meta en eso”. Hay intereses concretos de mucha gente que vive de la coca, no sólo de las guerrillas. — El Ejército de Liberación Nacional se negó durante muchos años a mezclarse con el narcotráfico ¿Están involucrados ahora en ese negocio? Sí, eran muy reacios, de hecho yo creo que fueron ellos los que acabaron la coca en Arauca. Acá es diferente, diciéndolo francamente ellos tuvieron que decidir entre ser cómplices o enfrentarse a la gente, porque la gente se lo impuso. Digamos que no manejan líneas ni cargamentos, pero la cultura coquera lo que hace es mover mucha plata. Por ejemplo, por cada canasta de cerveza son diez mil pesos de ganancias para las guerrillas. — Además, el Catatumbo tiene un problema de superposición territorial muy fuerte: hay tierras despojadas y reclamantes, hay Parques y Reservas Naturales, hay colonos, hay resguardos indígenas y hasta un proyecto de Reserva Campesina… Es un territorio que tiene toda la informalidad en tema de tierra y va a ser muy difícil solucionar eso porque casi nadie tiene escrituras públicas, son posesiones o documentos de compraventa. El tema de tierras para mí en este momento no es un problema fundamental, lo será en otro momento, cuando la gente vaya a pedir un préstamo en el banco y necesite las escrituras de su finca. Para mí, el punto de quiebre en ese territorio, en la línea que abrieron los acuerdos de La Habana, sería administrar correctamente el problema de los cultivos ilícitos, si la coca comienza a disminuir en el territorio va a haber un problema porque es la riqueza que trae la coca la que alimenta los grupos armados, es mucho dinero que se mueve. — El Ejército Popular de Liberación es menospreciado por el gobierno, que los llama la banda de “Los pelusos” ¿Usted cree que sean un actor político? El EPL tiene una cepa muy revolucionaria, ahí hay unos “cacaos” de lo que quedó del EPL original que son muy radicales y no dieron el paso a la paz cuando hubo el acuerdo con esa guerrilla. Esa base existe, es ideológica, pero es una base pequeña, casi que invisible, incluso se dice que no están en el territorio. Es indudable que el ELN tiene una mayor formación política e ideológica en sus miembros. El EPL empezó a reproducirse a partir de Megateo [Víctor Ramón Navarro, comandante del EP, muerto en 2015] porque él tenía el propósito de hacer crecer esa guerrilla, pero lo hizo de un modo no muy revolucionario, enrolando jóvenes sin formación política, sólo por la atracción de las armas. Megateo se estaba convirtiendo en un estorbo para esa cepa original del EPL, era algo así como una especie de mafioso que desfiguraba la cosa. Yo pensé que después de la muerte de Megateo se iba a calmar la situación y fue al revés, empezó a crecer y ahora no hay una unidad de mando, hay un montón de caudillismos. Fuente: Colombia plural

Mié 2 Mayo 2018

Iglesia emite mensaje de paz y esperanza

Obispos, sacerdotes y laicos se reunieron durante tres días en la ciudad de Cali para reflexionar sobre los desafíos y su aporte en la construcción de la paz. Al cierre del evento emitieron una declaración en la que hacen un llamado al Estado y a todos los grupos armados para que asuman un compromiso serio y de confianza ante los colombianos. “Constatamos que hay situaciones difíciles en este momento, por eso hacemos un llamado para que se hagan de manera urgente los ajustes necesarios que se requieren para que la implementación del Acuerdo de Paz sea efectiva y coherente, de modo que no se ponga en duda el camino andado”. Los prelados, igualmente valoraron la Mesa de diálogo de Paz con el ELN y esperan que continúe en búsqueda de un acuerdo que permita avanzar hacia una Paz completa. Por otro lado, dada la proximidad de los comicios electorales, el mensaje fue claro para el pueblo colombiano, pidieron estudiar y analizar las propuestas de los candidatos, para que se tomen decisiones acertadas que favorezcan la convivencia, en una sociedad quebrantada por la corrupción. Finalmente, reafirmaron el compromiso de la Iglesia católica para seguir impulsando los diálogos pastorales e iniciativas de paz, que lleven a la construcción de un mejor país. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar declaración final[/icon] Hicieron parte de este encuentro: El arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve; el obispo de Tibú, monseñor Omar Alberto Sánchez; el obispo de Quibdó, monseñor Juan Carlos Barreto; el obispo de Sonsón Rionegro, monseñor Fidel León Cadavid; el obispo de Yopal, monseñor Édgar Aristizábal; el obispo auxiliar de Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez; el obispo de Buenaventura, monseñor Rubén Darío Jaramillo; el obispo de Apartadó, monseñor Hugo Alberto Torres; el obispo de San Vicente del Caguán, monseñor Francisco Javier Múnera; y el obispo emérito de Magangué, monseñor Leonardo Gómez Serna. El encuentro: “Iglesia y Construcción de Paz hoy en Colombia”, que se realizó del 29 de abril al 1 de mayo, sirvió para debatir y generar las estrategias que determinen el papel de la Iglesia, de cara a los desafíos que tiene el país en la construcción de escenarios que hagan viable la Paz y la reconciliación.

Jue 26 Abr 2018

Iglesia en Tumaco convoca a marcha por la paz y la justicia

Ante la compleja y difícil realidad que atraviesa todo el territorio del pacífico, la Diócesis de Tumaco, la Cámara de Comercio, la sociedad civil y otras organizaciones de esta región, se han unido para realizar el próximo viernes 27 de mayo la marcha por la vida y la justicia, así lo dio a conocer el obispo de esta ciudad, monseñor Orlando Olave Villanova. “Esta marcha hace parte de una propuesta global, no queremos que se quede como un hecho aislado, esta es una primera voz dentro de toda la estrategia que hemos venido pensando para decirle al Gobierno Nacional actual y a los venideros que den su mirada a estos territorios del pacífico. “Queremos que se escuche a las comunidades de esta región y en este caso a nosotros como organizaciones de la sociedad. Deseamos ser esa voz dentro de muchas voces que existen en el territorio, anhelamos ayudar a construir esa agenda de desarrollo integral para Tumaco”. El prelado dijo comprometerse con su vida para ayudar en la transformación de la realidad de esta perla del pacífico; considera además, que ese municipio del suroeste de Colombia y fronterizo con Ecuador, está asfixiado entre el olvido estatal y el recrudecimiento de la violencia de grupos armados ilegales. Asimismo, monseñor Olave Villanova informó que en los dos últimos años se ha recrudecido en este territorio los hechos de violencia, por ello la manifestación de la marcha tendrá dos grandes componentes: La vida y la justicia. “No queremos más víctimas, ni más violencia, por ello nos hemos reunido un grupo de instituciones para realizar esta marcha. Primero por la vida, porque nos duele nuestra gente que muere, los jóvenes, soldados y aquellos hombres o mujeres que están en los grupos armados irregulares, porque también son vidas humanas; pero también por la justicia, porque aquí hay unas estructuras de injusticia que se han registrado en el territorio que han hecho que muchas personas tomen caminos equivocados”, aseguró. El prelado recordó que en el pacífico el 30 % de la población es menor de 30 años, son 350 mil habitantes, cerca de 100 mil son jóvenes y cuentan con pocas oportunidades, hecho que hace que los jóvenes sean las primeras víctimas y los victimarios de la violencia en estos territorios del pacífico. “Uno ve a los jóvenes caminando por las calles sin ilusiones. Por ello la marcha quiere hacerle un llamado al Gobierno para que se interese en la construcción de alternativas en la educación de los jóvenes que es precaria; el tema del desempleo para los jóvenes desborda el 60 %, esto hace que ellos sean las primerasvíctimas y los victimarios de esta violencia que estamos viviendo en nuestro pacífico”. La marcha se realizará el próximo viernes 27 de abril a las 8:00 de la mañana, saliendo de 4 puntos estratégicos de la ciudad de Tumaco, para llegar hasta el emblemático parque San Judas, lugar donde hace más de 20 años el Papa Juan Pablo II visitó. Se podrá dar seguimiento a través de redes sociales se moverán con el #TumacoNoAguantaMás. El Comité Tumaco, Unidos por la vida y la Justicia, envió una carta al presidente Juan Manuel Santos para pedirle de manera "urgente" realice un Consejo de Ministros en Tumaco con el fin de tomar medidas para resolver la crisis de orden social y económico [icon class='fa fa-download fa-2x']Descargar carta del Comité Tumaco al presidente Juan Manuel Santos[/icon] [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicadi diócesis Tumaco[/icon] [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar declaratoria día cívico en Tumaco[/icon] Foto: Revista Semana

Mié 25 Abr 2018

¿Quiénes se merecen la región del Catatumbo?

En el marco de la fiesta del Buen Pastor, el obispo de Ocaña, monseñor Gabriel Villa Vahos, tras referirse a esta figura bíblica, que describe el cuidado de Dios por los seres humanos, llamó la atención sobre la difícil situación que atraviesa el Catatumbo y aseguró que la población se “encuentra cansada y agobiada a causa del miedo, de la amenaza y de la violencia en todas sus formas”. “Esta tierra del Catatumbo, de gente buena, esta provincia repleta de recursos humanos, de recursos naturales incalculables, de paisajes hermosos, ha tenido que vivir en muchos sectores sometida a la violencia, a las luchas fratricidas. Tal vez precisamente porque algunos que quizá un día recibieron el bautismo, nacieron en el seno de familias cristianas, no se han dejado finalmente guiar por Jesucristo, el Buen Pastor”, señaló. En este sentido, llamó la atención “de los que se han levantado para clamar justicia, para reivindicar los derechos de los pobres, de los campesinos”, afirmando que “no pueden contradecirse en su discurso. Nuestro pueblo es de gente pobre, sencilla, trabajadora. En el nombre del Señor Jesús, Buen Pastor, les pedimos a los que persisten en la lucha armada, en la violencia, que sean coherentes en su modo de obrar. Que den garantías a quienes precisamente deben ser defendidos y protegidos: los más desfavorecidos, los campesinos, los pobres, la gente sencilla de nuestros pueblos”. “Clamamos porque nuestros hermanos desplazados puedan regresar a sus casas, que puedan salir a comercializar los frutos de sus cosechas, que los niños y jóvenes regresen a sus escuelas y colegios, que los comerciantes puedan abrir sus establecimientos para entregar los servicios con el fin de satisfacer sus necesidades básicas. Que los enfermos puedan ser atendidos en los centros de Salud. Que todos puedan recibir la atención pastoral y espiritual”, insistió. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar homilía[/icon] Finalmente, el obispo invitó a preguntarse ¿quiénes se merecen esta región del Catatumbo?, afirmando, que sin lugar a dudas la merecen “quienes han trabajado con descomunal sacrificio, los que la han sufrido, los que han perdido sus seres queridos en los distintos momentos de estas guerras, los que la han ayudado a transformar para bien, los que la quieren como su tierra bendita para quedarse en ella”. “Esta tierra debe ser para los ocañeros y catatumberos buenos, trabajadores; esta tierra debe ser para el bien, y para gente en el bien. Y, también, porque no, para aquellos que venidos de otros lugares se sumen para construir con respeto un territorio incluyente y digno, honesto y respetuoso del otro”.