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Episcopado al día

Mar 10 Abr 2018

Iglesia de frontera firma declaratoria en defensa de los migrantes

Ante la difícil situación que atraviesan los migrantes, prelados de Colombia y Venezuela, se reunieron para analizar y buscar acciones pastorales conjuntas que ayuden a solventar esta crisis que crece cada día más. Al cierre de esta reunión, los presentes emitieron una declaratoria en la que manifiestan con gran preocupación la creciente oleada de migrantes a las ciudades fronterizas como Puerto Carreño y Puerto Inírida. “La llegada de ciudadanos de Venezuela no se va a detener. La magnitud que ya tiene la crisis venezolana y, sobre todo, las mínimas posibilidades para que se resuelva o minimice en el corto plazo, podrían desbordar nuestras precarias estructuras de acogida y las posibilidades de ofrecer una mínima ayuda”. La misiva advierte, que el crecimiento de inmigrantes está generando inseguridad, desconfianza y en algunos casos xenofobia por parte de algunos pobladores, que ven en los venezolanos una amenaza al comercio, por lo que piden una mayor presencia del gobierno municipal y departamental. “Aún, sabiendo de que esta tarea la deben asumir los entes gubernamentales, como Iglesia, tenemos la firme voluntad de acoger, escuchar y acompañar a nuestros hermanos venezolanos, de tal manera que puedan vivir con dignidad en este lado de la frontera que los acoge”. Por último piden a las jurisdicciones eclesiásticas, entidades públicas y privadas realizar un acuerdo de voluntades, que ayuden a incidir positivamente en la promoción integral de la población más vulnerable. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon] Este encuentro se realizó en Puerto Carreño, en las instalaciones de Ceres Uniminuto. Asistieron por Colombia: Mons. Joselito Carreño Quiñónez, Vicario Apostólico de Inírida; Mons. Raúl Alfonso Carrillo Martínez, Vicario Apostólico de Puerto Gaitán, Mons. Francisco Ceballos Escobar; Monseñor Héctor Fabio Henao, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social - Caritas Colombia; y por Venezuela: Padre Dagoberto Zambrano, representante de la diócesis de San Fernando de Apure y el padre Félix Brito, del Vicariato de Puerto Ayacucho.

Lun 2 Abr 2018

Obispo de Barranca hizo llamado para que desastres ecológicos no se repitan

Tras la tragedia ambiental por el derrame de petróleo, ocurrida en la vereda La Lizama ubicada en la ciudad de Barrancabermeja, el obispo de esta ciudad, monseñor Camilo Castrellón Pizano, emitió una carta en la que expresa la tristeza por la magnitud de este desastre. “El estallido de este pozo de petróleo no es un simple pozo que expulsó petróleo, gas, barro y que con la intervención para limpiar la naturaleza, quedará mucho mejor que antes. ¡NO! Se trata de una tragedia ambiental de proporciones desastrosas y muy difíciles de cuantificar”, afirmó el obispo. En su mensaje, evocó algunas palabras del Papa Francisco en su Encíclica “Alabado sea mi Señor”, sobre el cuidado de la casa común, “El principio máximo de la ganancia, que tiende a aislarse de toda otra consideración, es una distorsión conceptual de la economía: si aumenta la producción, interesa poco que se produzca a costa de los recursos futuros o de la salud del medio ambiente” Pidió a los responsables de este desastre tomar las medidas necesarias para que se evite este tipo de desastres y que la burocracia e intereses particulares no destruyan los derechos de las víctimas y la protección del medio ambiente. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar carta obispo de Barrancabermeja[/icon] La pastoral Social de esta Jurisdicción y miembros del programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, se reuniarán en los próximos días para analizar la situación actual de este desastre y así atender la situación que afronta la población de esta zona del país. Cabe recordar que la tragedia inició el pasado 12 de marzo, cuando se evidenció por primera vez la presencia de petróleo en la vereda La Lisama, en el corregimiento de La Fortuna, esta se ubica en la ciudad de Barrancabermeja De acuerdo con la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla, con el vertimiento de al menos 550 barriles de petróleo, se contaminaron 49 cuerpos de agua y hasta 25 kilómetros del Río Sogamoso. Murieron alrededor de 2.460 animales y número de personas han visto su salud afectada.

Mié 28 Mar 2018

El Catatumbo no es para la guerra: obispo de Tibú

Ante el constante miedo y zozobra que viven las comunidades de la región de Catatumbo por causa de la confrontación armada entre el Epl y el Eln, el obispo de la diócesis de Tibú, Omar Alberto Sánchez Cubillos, animó y acompañó lo que se denominó la “Caravana de la esperanza”. Más de 20.300 personas afectadas en 35 veredas y representantes de movimientos ciudadanos participaron de esta marcha, que según monseñor Sánchez no tenía otra razón diferente a la de hacer un llamado para que el Catatumbo pueda vivir en paz. ‘’Creamos este ciclo que nos llena de satisfacción por la respuesta positiva de nuestras comunidades, que finalmente expresaron un deseo inequívoco, el derecho a la paz’’, aseguró monseñor Sánchez. Cabe recordar que el pasado 16 de marzo monseñor Gabriel Villa Vahos, obispo de Ocaña y monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, obispo de Tibú, habrían presentado a la opinión pública un comunicado donde clamaban por el respeto y protección de la población catatumbera. Monseñor Sánchez Cubillos, quien promovió y acompañó la “Caravana de la esperanza”, hace un llamado para que el Catatumbo pueda vivir en paz. Le habla tanto a los civiles como a los armados, cree que el diálogo es la salida a un momento tan difícil como el que se vive en la región y resalta la importancia de la movilización social en medio de la guerra. Presentamos a continuación la entrevista realizada por el Diario El Espectador, a través del Colectivo Colombia 2020, a Monseñor Omar Sánchez Cubillos, obispo de Tibú. ENTREVISTA MONSEÑOR OMAR SÁNCHEZ" Fotos: Tomadas de internet

Jue 22 Mar 2018

Obispo electo de Ipiales recibe Ordenación Episcopal

En la Catedral Nuestra Señora de Chiquinquirá de Sonsón en Antioquia, monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo electo de Ipiales, recibió el pasado sábado 17 de marzo, la Consagración Episcopal, por imposición de manos, unción y oración consecratoria de monseñor Ettore Balestrero, Nuncio Apostólico del Papa Francisco en Colombia. La Eucaristía comenzó a las 11 de la mañana y se extendió por más de dos horas y contó con la presencia de más de 20 obispos de diferentes lugares del país, aproximadamente 250 sacerdotes, delegaciones de visitantes de la Diócesis de Ipiales, de otras jurisdicciones eclesiásticas, seminaristas, religiosas, fuerzas cívicas y fieles de la localidad. Durante la ceremonia litúrgica se leyó el mandato apostólico, expedido por el Papa Francisco y en el cual lo nombraba obispo y le pide ser solícito pastor del rebaño a él encomendado “Haz fielmente, querido hijo, que el gravísimo oficio de Obispo sea ejercido de tal manera, que los fieles a ti confiados te den crédito y permanezcan fuertes en la ley del señor y caminen alegremente recordando estas palabras: “Hijo mío, guarda mis preceptos en tu corazón por todos los días y años de tu vida y tendrás paz”. La luz, la fuerza y el gozo del Espíritu Santo y la protección de Nuestra Señora de Chiquinquirá sea siempre contigo y con la queridísima comunidad eclesial en la amada Colombia” dice el mandato. Posteriormente, en la homilía el Nuncio Apostólico, recordó el misterio al que será promovido monseñor Grisales, hijo de esa tierra sonsoneña, donde la iglesia ha sido presencia salvadora de su gente y la fe de ellos un terreno fecundo del que Dios se ha servido para suscitar vocaciones para su santo servicio. “Hoy contemplamos dicho sacramento, la realidad de que nos abre el pasaje del profeta Isaías. El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el señor me ha ungido, me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, para curar los corazones desterrados, proclamar la amnistía a los cautivos y a los oprimidos la libertad”. “Si dirigimos nuestra mirada la acción misteriosa de la trinidad, descubrimos que cada una de las divinas personas actúa según su propiedad. Realizando dicha profecía, el Padre es el que ha ungido, el Hijo ha sido ungido y el Espíritu Santo es la unción. Así el mismo espíritu que se derramó sobre Cristo, el ungido y enviado del padre hoy vuelve a difundirse en el alma de monseñor José Saúl, para agregarlo al número de los apóstoles y para no dejarnos nunca más”. Esta infusión del espíritu que se comunica al elegido va unida a la unción, un don gratuito, concedido en orden a una misión: Ser mensajero de la buena noticia, consolar a los abatidos, liberar a los cautivos y llevar a todos la alegría. De esta manera el obispo pertenece exclusivamente a su misión, es decir, a quien lo ha consagrado por la unción. Por tanto, decía el Nuncio “oremos con fuerza, para que monseñor José Saúl se identifique también subjetivamente, psicológicamente, con cristo obispo y buen pastor; se done a Él sin reserva y desde hoy viva con alegría, empeño y total dedicación el ministerio que recibe”. Es una inmensa responsabilidad, que él puede y debe vivir con coherencia en cada instante y en caso de circunstancias de su vida. “Entre el evangelio y en el elegido actúa el Espíritu Santo, que colma la pobreza del hombre y lo transforma en un servidor fiel. La palabra cubre y protege la persona y ministerio del obispo; la palabra viva de Dios debe, por así decirlo, invadirlo, de manera que se convierta totalmente en una sola cosa con él; que cristo viva en monseñor José Saúl y dé forma a su vida y de contenido a su vida. No existe más José Saúl, existe Cristo que se ha identificado y vive con Él”. El nuncio recordó que el obispo necesita dejarse permear por el evangelio, para convertirse en un humilde servidor. El gesto de la Unción sobre la cabeza que reciben todos los obispos, debe conducir a pensamientos de humildad y conciencia de la común pobreza en el Espíritu y debe inducir a vivir una vida auténtica y ordenada en la Oración “la oración se convierte en el pulmón que nos hace respirar en las actividades apostólicas, la luz que ilumina y la fuerza que hace vencer toda dificultad”. “Ser pastor consiste en decir no tengo nada mejor que hacer que cuidar de mis ovejas. Esta imagen es trasladada a Dios, supone que su principal quehacer es llamarnos y cuidar de nosotros. Y no lo hace y personalmente, sino personalmente con cada uno; de aquí que el primer don que puede ofrecerle el obispo a su grey es la paternidad, y está especialmente manifestada a sus sacerdotes, por quienes debe orar, velar, animar y acompañar”. Monseñor Balestrero recordó las palabras del papa Francisco a los obispos en su visita a Colombia, “¿Qué cosa pueden dar a sus sacerdotes? El primer don es aquel de la paternidad que asegure que la mano que los ha generado y ha ungido no se ha retirado de sus vidas. El corazón de un padre -dijo el Papa- de un obispo, no puede limitarse a la precaria, impersonal y externa comunicación con su presbiterio; los sacerdotes precisan con necesidad y urgencia vita, de la cercanía física, afectiva y efectiva de su obispo. Los sacerdotes requieren sentir que tiene un padre; al mismo tiempo, la imagen del amor apasionado de un pastor que dedican su tiempo y su vida a amar y cuidar nos hace descubrir que nuestra fe en Dios no se puede concluir en creer que Dios es Padre en cuanto nos ha creado y nos ha traído a este mundo. No. Su paternidad va mucho más allá, no solo creemos en que Dios nos ha creado, sino que creemos en que nos acompaña y en todo momento camina junto a nosotros. El pastor nos cuida, nos alienta, nos indica el camino”. “Yo confío tu ministerio episcopal a la Virgen María que preside esta catedral y también a la Diócesis de Ipiales, te ayude a guardar en el corazón lo que Dios dice y lo que a veces calla, para que, siendo un servidor fiel y prudente, te ayude con su intercesión, a ser pastor según el corazón de Cristo”, finalizó monseñor Balestrero. Ver la homilía completa: Rito de Ordenación Después de la homilía, se realizó el rito de consagración Episcopal; inició con el interrogatorio, por parte del presidente de la celebración. Ser Obispo de la Iglesia del Señor supone que quien es elegido para este Ministerio, esté dispuesto a cumplir con fidelidad las tareas a él encomendadas, a saber: anunciar el Evangelio, conservar la Tradición Apostólica, edificar la Iglesia, obedecer al Sumo Pontífice como Sucesor de san Pedro, y cuidar de su pueblo con amor de Padre. Sobre estos aspectos fue interrogado monseñor Grisales. Posteriormente, se postró rostro en tierra, en signo de escucha profunda y de entrega generosa al Señor, mientras todos los asistentes invocaban la protección de los Santos, mostrando la comunión íntima entre la Iglesia peregrina y el coro de los bienaventurados del cielo. La Imposición de las manos sobre el elegido, es un signo muy antiguo de la Iglesia, empleado para manifestar la invocación del Don del Espíritu Santo sobre quien es destinado a una misión especial. Este gesto, realizado por todos los Obispos presentes, unido a la imposición del Libro de los Evangelios y a la Oración Consecratoria, constituyó el momento cumbre de la Ordenación Episcopal. Luego se realizó la unción del Santo Crisma sobre su cabeza, así como Dios ungió a su hijo como Sacerdote Supremo; se le entregó el libro de los Evangelios, pues su misión primera es ser maestro de la verdad para sus fieles; se le entregó el anillo, como símbolo de compromiso con la Iglesia de Dios; se le impuso la Mitra, que lo compromete a ejercer su ministerio episcopal en fidelidad; se le entregó el báculo, como signo del Pastor que empieza a ser en las comunidades y se ubicó en la sede de primer concelebrante, como lo indica la liturgia en estos casos. Monseñor Fidel León Cadavid Marín, obispo de Sonsón Rionegro, y monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero, obispo auxiliar de Medellín y secretario de la Conferencia Episcopal de colombia, fueron los primeros obispos ordenantes de la Consagración Episcopal. Al término de la celebración, monseñor Grisales agradeció a todos los presentes por su compañía en esta fiesta de la Iglesia. La Eucaristía continuó como de costumbre, y al término de la celebración, monseñor José Saúl Grisales Grisales presentó un saludo a todos los presentes, que compartimos a continuación. Palabras de Gratitud de Mons. Saúl Grisales: Fuente: Oficina de comunicaciones diócesis de Sonsón Rionegro (Antioquia)

Dom 18 Mar 2018

Fallece hermano del arzobispo de manizales

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) expresa sus más sentidas condolencias a monseñor Gonzalo Restrepo Restrepo, Arzobispo de Manizales, por el sensible fallecimiento de su hermano Guillermo León Restrepo Restrepo. Los Obispos al elevar sus plegarias por el eterno descanso del señor Guillermo León, manifiesta su compañía y solidaridad con la familia de monseñor Gonzalo Restrepo Restrepo.

Jue 8 Mar 2018

Vaticano nombra a Obispo colombiano asesor del Consejo pre-sinodal

Luego que la Santa Sede anunciara el tema del Sínodo especial de los Obispos sobre la Amazonía, dio a conocer también los nombres de los 18 miembros que asesorarán en su organización esta actividad eclesial, entre ellos se encuentra el obispo colombiano del Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano, monseñor Joaquín Humberto Pinzón Güiza. Estas personas tendrán la tarea de colaborar con la Secretaría General en la preparación de esta importante Asamblea Especial, convocada por el Papa Francisco para el mes de octubre del año 2019. El tema será “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. Con base a este tema, se realizarán pre-sínodos y asambleas temáticas en todos los países Panamazónicos y en toda la Iglesia Latinoamericana. La Red Eclesial Panamazónica junto a otras entidades como la CLAR, CARITAS, comunidades religiosas y las propias Conferencias Episcopales, desarrollará diversas iniciativas para promover y apoyar estos eventos. La asamblea sinodal no se centrará únicamente en los desafíos pastorales que presenta la región pan-amazónica a la Iglesia católica, también analizará aspectos sociales como el rol de los gobiernos, las multinacionales, la corrupción y el narcotráfico. “Trataremos el tema desde el punto de vista eclesial y también civil, para englobar a todos”, anticipó el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los Obispos Lista de los miembros del Consejo pre-sinodal: Card. Cláudio Hummes, Arzobispo emérito de São Paulo (Brasil), Presidente de la Red Eclesial Panamazónica. Card. Peter Kodwo Appiah Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Card. Carlos Agiar Retes, Arzobispo de México (México). Mons. Pedro Ricardo Barreto Jimeno, S.I., Arzobispo de Huancayo (Perù), Vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica. Mons. Paul Richard Gallagher, Arzobispo titular de Hodelm, Secretario para las Relaciones con los Estados. Mons. Edmundo Ponciano Valenzuela Mellid, S.D.B., Arzobispo de Asunción (Paraguay). Mons. Roque Paloschi, Arzobispo de Porto Velho, Rondônia (Brasil). Mons. Óscar Vicente Ojea, Obispo de San Isidro, Presidente de la Conferencia Episcopal (Argentina). Mons. Neri José Tondello, Obispo de Juína, Mato Grosso (Brasil). Mons. Karel Martinus Choennie, Obispo de Paramaribo (Surinam). Mons. Erwin Kräutler, C.PP.S., Prelado emérito di Xingu, Parà (Brasil). Mons. José Ángel Divassón Cilveti, S.D.B., ex Vicario Apostólico de Puerto Ayacucho (Venezuela), Obispo titular de Bamaccora. Mons. Rafael Cob García, Vicario Apostólico de Puyo, Obispo titular de Cerbali (Ecuador). Mons. Eugenio Coter, Vicario Apostólico de Pando, Obispo titular de Tibiuca (Bolivia). Mons. Joaquín Humberto Pinzón Güiza, I.M.C., Vicario Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano, Obispo titular de Ottocio (Colombia). Mons. David Martínez de Aguirre Guinea, O.P., Vicario Apostólico de Puerto Maldonado, Obispo titular de Izirzada (Perù). Sor María Irene Lopez Dos Santos, Delegada de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas (CLAR). Mauricio López, Secretario Ejecutivo de la REPAM (Ecuador). Fuente: Con información de Redamazonica

Mar 6 Mar 2018

Obispo de Istmina Tadó recibe ordenación y posesión canónica

La Iglesia particular de Istmina-Tadó, ha celebrado gozosamente durante los días 2, 3 y 4 de marzo la llegada, consagración y posesión episcopal de su 4° obispo Monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, quién con toda generosidad y disponibilidad misionera quiso recibir la consagración en su propia iglesia catedral, acontecimiento muy bien recibido por toda la comunidad diocesana pues es la primera consagración episcopal que ocurre en suelo chocoano. Los diversos actos celebrativos comenzaron el viernes 2 de marzo, cuando se dio cita la comunidad en las afueras de Istmina, “ciudad amable y acogedora”. Para conducir al Señor Obispo, familiares y delegaciones provenientes de diversos lugares del país, Perú, Honduras y Barcelona, hasta la Iglesia Catedral San Pablo, donde fue acogido por Monseñor Orlando Antonio Corrales García, Administrador Diocesano de Istmina-Tadó, autoridades civiles, militares y de policía, y con la entrega de las llaves de la ciudad convertirse en un nuevo chocoano. El día cerró con un acto cultural en el que el pueblo chocoano, expresó con cantos de “alabao”, danzas y poesías tradicionales, la identidad de un pueblo que goza de la selva y las tradiciones ancestrales. Igualmente todos los visitantes pudieron escuchar en lengua Wounan los sentimientos y las esperanzas de los pueblos indígenas de nuestra tierra, dando la bienvenida al Pastor Bonus. El sábado 3 de marzo se dieron cita en la Iglesia catedral, el Señor Nuncio Apostólico, monseñor Ettore Balestrero, 32 Obispos y más de un centenar de presbíteros, entre diocesanos y extra diocesanos, consagrados de diversas congregaciones, seminaristas de las Diócesis de Quibdó e Istmina-Tadó, delegaciones de parroquias, representantes de gobierno, Fuerzas Militares y de Policía, Organizaciones civiles e instituciones académicas, para celebrar la Consagración Episcopal y Posesión canónica. El Domingo 4 de marzo, tuvo lugar la presentación del nuevo obispo de Istmina-Tadó en la catedral de Tadó, fue él quien presidió la eucaristía acompañado de varios obispos, religiosos y laicos, manifestado en ella los sentimientos de espiritualidad del pueblo chocoano, su identidad y sus tradiciones. El día de ayer lunes 05 de marzo Monseñor Mario de Jesús Alvarez Gómez, tuvo la primera jornada de encuentro pastoral con el clero y los agentes pastorales de la diócesis Istmina Tadó. Cabe recordar que el pasado 03 de febrero el Papa Francisco designó como obispo de la diócesis de Ismina – Tadó a Monseñor Mario de Jesús Álvarez Fuente: Oficina de comunicaciones diócesis de Istmina - Tadó

Jue 22 Feb 2018

A Ipiales llega un obispo formador y con la misión de evangelizar

El padre José Saúl Grisales, obispo electo de Ipiales, tiene una importante experiencia como formador y conoce ampliamente el área de la Liturgia. Estas son algunas características del nuevo pastor de esta diócesis que está ubicada al suroeste del país. No la conoce muy bien, pero poco a poco se ha ido empapando de su realidad. En una entrevista concedida a la Oficina de Comunicaciones y Tecnología del episcopado, el padre Grisales comenta sus impresiones tras su nombramiento como obispo de Ipiales. CEC: ¿Padre José Saúl Grisales, en la pasada Asamblea se encontró con sus hermanos obispos, ¿cómo se ha sentido? PJG: Muy acogido por todo el colegio episcopal que me han manifestado su apoyo y cercanía, algunos de ellos me han brindado sus consejos, sobre todo me han motivado a desempeñar este servicio con una gran disposición a la gracia del Señor que lo asiste a uno para esta tarea. CEC: ¿Recién recibió la noticia de su nombramiento cómo se siente Usted? PJG: Voy pasando de los nervios a la serenidad, porque uno tiene que abandonarse en la gracia del Señor es Él que si da la misión también da la gracia para poder cumplir esa misión encomendada. CEC: ¿Quién es padre José Saúl Grisales? PJG: Soy oriundo del municipio de Sonsón Rionegro del oriente antioqueño, allí residía mi familia; una familia sencilla, con unos padres de procedencia campesina que me enseñaron a amar a las personas que estaban a mí alrededor, con una sólida vinculación al interno de mi hogar. Allí hice mi primaria y secundaria, pasados los 15 años me fui al seminario menor de Sonsón, iniciando así la formación hacia el ministerio presbiteral, luego pasando a Cristo Sacerdotal, donde hice la teología y filosofía, y me ordené en el mes de noviembre de 1989. A lo largo de los 28 años de vida ministerial he tenido múltiples experiencias, la más fuerte ha sido la de trabajar en la formación sacerdotal en distintas entidades como ser el Seminario de Cristo Sacerdote en Yarumal, Seminario Intermisional Colombiano, Seminario Cristo Sacerdote de La Ceja y el Seminario Diocesano Nuestra Señora en Marinilla. También presté un período corto de servicio en la Nunciatura Apostólica. Hice estudios de Liturgia en el Ateneo de San Anselmo en Roma. Y ahora había tenido una experiencia de párroco. CEC: Usted es experto en liturgia, esa será la línea que trabajará en la diócesis PJG: La liturgia es una impronta de la iglesia, es toda la iglesia que está comprometida con la experiencia de la celebración de la fe, el encuentro con el Señor, a través de los sacramentos, el consolidar una vida de relación con él por medio del espíritu oracional de la Iglesia. La experiencia litúrgica no es de unos expertos, sino es del pueblo de Dios, porque todos tenemos relación con él, a partir de nuestra oración. Sin duda trataremos de motivar a que redescubramos cada vez más ese patrimonio, esa riqueza que nos regala el Señor en esa experiencia litúrgica. CEC: ¿Usted qué conoce de la realidad de Ipiales? PJG: Conozco lo que me han ido informando, porque realmente no he visitado esa tierra, tuve alumnos allí en la experiencia como formador, ellos me han llamado a saludarme y acogerme con cariño. Ahora, el Señor me da la gracia de acompañar a esta Iglesia. Lo que voy conociendo es un pueblo sencillo, cercano, afectuoso de una gran piedad y un gran amor a la Santísima Virgen María, una diócesis que viene trabajando con un proyecto pastoral de más de 30 años con frutos significativos y que trataremos de apoyar e impulsar en todos los campos de lo que allí se viene haciendo con esta Iglesia particular. CEC: ¿Ha hablado con el obispo saliente, monseñor Arturo Correa? PJG: A Monseñor Arturo yo lo conocía de tiempo atrás y hacía muchos años que no nos encontrábamos. Ahora sucedió, en este momento tan particular para la vida de él y para mi vida personal. Hemos tenido un encuentro muy fraterno y cercano, él como un gran padre me ha ido ayudando a entrar en esta nueva experiencia, y le agradezco mucho, le he manifestado mi aprecio y respeto y mis expresiones de consideración por toda la obra pastoral que él ha hecho allí. CEC: ¿Cuál ha sido el contacto que ha tenido con el clero de la diócesis Ipiales? PJG: Sí. He tenido ocasión de hablar con varios de ellos. Ayer no más tuve aquí una grata visita de cuatro miembros que el presbiterio eligió para que vinieran a encontrarme a darme un saludo, no a darme ningún otro detalle, sino expresarme la alegría del clero y del pueblo de Dios de esa comunidad de Ipiales por el nombramiento que el Santo Padre bondadosamente me ha otorgado. CEC: ¿Sus hermanos sacerdotes de la diócesis de origen qué le han manifestado? PJG: Me he sentido muy rodeado por ellos, por su cariño y cercanía, ellos sin duda que se alegran de estos momentos en la vida de sus hermanos, ha sido para mí un apoyo muy grande, me ha sostenido mucho en estos días la oración que cada uno de ellos ha ofrecido y que me aseguran ofrecer siempre para que pueda tener un ministerio muy fecundo. CEC: ¿La familia que le han dicho? PJG: Gozosos. Saben que esto implica un distanciamiento geográfico. Mi madre y todos mis hermanos viven en Medellín, pero gozosos por esta gracia del Señor y recibiéndolo como una bendición de Dios al interno del hogar. Doy gracias a mi Dios porque me ha concedido poder tener, para este momento particular de mi vida y de mi ministerio, a mi madre de 93 años y medio, muy gozosa, agradecida y bendiciendo mucho a Dios por este regalo que también ella recibe en su vida personal. La ordenación episcopal se realizará el 17 de marzo en la Catedral de Nuestra Señora de Chiquinquirá en Sonsón a las 11 a.m. La ceremonia será presidida por el Nuncio Apostólico, Monseñor Ettore Balestrero. La posesión será el 14 de abril en la Catedral de San Pedro Mártir de Ipiales. Datos: La Diócesis de Ipiales fue erigida el 23 de septiembre de 1964. El primer obispo fue Monseñor Miguel Ángel Arce Vivas. Hasta el momento esta jurisdicción ha sido regentada por 5 generaciones de obispos. Población: 620,969 Católicos: 560,288 Sacerdotes diocesanos: 87 Sacerdotes religiosos: 8 Religiosas: 70 Parroquias: 45 Fuente: http://www.catholic-hierarchy.org/diocese/dipia.html