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reflexión del día

Sáb 21 Sep 2024

22 de septiembre | Lectura del santo Evangelio según San Marcos 9, 30-37

Mc 9,30-37El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todosLectura del santo Evangelio según san Marcos.EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.Les decía:«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará».Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle.Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó:«¿De qué discutían por el camino?».Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:«El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».Palabra del Señor.

Vie 20 Sep 2024

21 de septiembre | Lectura del santo Evangelio según San Mateo 9, 9-13

21 Septiembre, Sábado.Mt 9,9-13Sígueme. Él se levantó y lo siguióLectura del santo Evangelio según san MateoEN aquel tiempo, vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y lo siguió. Y estando en la casa, sentado a la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que su maestro come con publicanos y pecadores?». Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Vayan, aprendan lo que significa “Misericordia quiero y no sacrificio”: que no he venido a llamar a justos sino a pecadores».Palabra del Señor.

Jue 19 Sep 2024

20 de septiembre | Lectura del santo Evangelio según San Lucas 8, 1-3

20 Septiembre, Viernes. 24ª Sem. del TOLc 8,1-3.Las mujeres iban con ellos, y les servían con sus bienesLectura del santo Evangelio según san Lucas.EN aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que los servían con sus bienes.Palabra del Señor.

Mié 18 Sep 2024

19 de septiembre | Lectura del santo Evangelio según San Lucas 7, 36-50

19 Septiembre, Jueves. 24ª Sem. del TOLc 7,36-50.Sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho.Lectura del santo Evangelio según san Lucas.EN aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él y, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. En esto, una mujer que había en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo:«Si este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, pues es una pecadora».Jesús respondió y le dijo:«Simón, tengo algo que decirte».Él contestó.«Dímelo, Maestro».Jesús le dijo:«Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de ellos le mostrará más amor?».Respondió Simón y dijo:«Supongo que aquel a quien le perdonó más».Le dijo Jesús:«Has juzgado rectamente».Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón:«¿Ves a esta mujer? He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me ha regado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco».Y a ella le dijo:«Han quedado perdonados tus pecados».Los demás convidados empezaron a decir entre ellos:«¿Quién es este, que hasta perdona pecados?».Pero él dijo a la mujer:«Tu fe te ha salvado, vete en paz».Palabra del Señor.

Mar 17 Sep 2024

18 de septiembre | Lectura del santo Evangelio según San Lucas 7, 31-35

18 Septiembre, Miércoles. 24ª Sem. del TOLc 7,31-35Hemos tocado y no han bailado, hemos entonado lamentaciones, y no han lloradoLectura del santo Evangelio según san LucasEN aquel tiempo, dijo el Señor:«¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes?Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de:"Hemos tocado la flautay no han bailado,hemos entonado lamentaciones,y no han llorado".Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y dicen: "Tiene un demonio"; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Miren que hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores".Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón».Palabra del Señor.

Mié 7 Ago 2024

08 Agosto | Lectura del santo Evangelio según San Mateo 15,21-28

08 agosto, jueves. Semana XVIII del T.O.Mt 16, 13-23Tú eres Pedro, y te daré las lleves del reino de los cielosLectura del santo Evangelio según san Mateo.EN aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:«¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?».Ellos contestaron:«Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».Él les preguntó:«Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?».Simón Pedro tomó la palabra y dijo:«Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo».Jesús le respondió:«¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,y el poder del infierno no la derrotará.Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:«¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte».Jesús se volvió y dijo Pedro:«¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios».Palabra del Señor.

Sáb 10 Mar 2018

Voto responsable, libre y consciente

Por Monseñor Edgar de Jesús García Gil - La democracia bien manejada y vivida es obrar con la verdad, es decir con la luz que nos lleva por los caminos del bien común. Esta dimensión también es un compromiso cristiano. “Construir un país que sea patria y casa para todos es la consigna de nosotros los obispos para los comicios que tendrán lugar en este primer semestre del año 2018. Hoy 11 de marzo elección del congreso de la república: senado y cámara de representantes. Todos estamos comprometidos a cumplir con nuestro derecho democrático de votar para que entre todos miremos el futuro con esperanza. El voto es un derecho inalienable y un deber fundamental. Es inmoral e ilegal comprar y vender votos por dinero, regalos o puestos, pues esta práctica no solo vicia el mismo proceso democrático, sino que atenta contra la dignidad de la persona humana. Las campañas políticas que se sustentan en intereses particulares, que se financian ilícitamente o que derrochan injustamente el dinero atenta contra la democracia y genera confusión en el electorado. Para dar nuestro voto responsable, tenemos que llegar a la convicción moral de que la persona, el proyecto político y el equipo de trabajo que se elige aportaran realmente al bienestar de todos los colombianos. Pensemos en las necesidades más urgentes de nuestra nación. No nos dejemos llevar simplemente por propuestas populistas, por simpatías y antipatías o por intereses particulares. Debemos elegir a quienes quieran afrontar las situaciones de injusticia, enfermedad, drogadicción, desempleo y falta de oportunidades que está padeciendo el país en las ciudades y en los campos. No a la colonización ideológica de opciones políticas y legislativas (la eutanasia para niños y adolescentes) que contradicen los valores fundamentales y los principios éticos de la persona humana. Apoyemos, siguiendo la enseñanza de la Iglesia, a quienes defienden la dignidad de la persona humana, el matrimonio entre un varón papa y una mujer mamá, el derecho primario de los padres en la educación de sus hijos, la libertad religiosa y las instituciones democráticas”. Criterios y fundamentos para un voto responsable. Conferencia episcopal de Colombia. 2018. + Edgar de Jesús García Gil Obispo de Palmira

Sáb 5 Nov 2016

Dios de vivos

Por Mon. Omar de Jesús Mejía Giraldo - San Lucas a la altura del capítulo 20 nos presenta a Jesús en Jerusalén, la ciudad capital, allí como en toda ciudad existe una gran variedad de culturas, de pensamientos y por lo tanto de dudas, discusiones y planteamientos de mil situaciones. La cultura Judía en la época de Jesús ya existía bajo variadísimas maneras de expresar y vivir la fe. Había sobre todo dos tendencias fuertemente marcadas: fariseos y saduceos. Los fariseos creían en la resurrección de los muertos y como lo dice expresamente el texto del evangelio los saduceos negaban explícitamente la resurrección. Por eso se organizan y plantean al Señor la cuestión de la resurrección; para ello se valen de un ejemplo típicamente humano(…). Como era natural no podían ir más allá, porque no creían en la posibilidad de la Vida Eterna. Jesús, el Señor, le enseña a los saduceos que el hombre tiene un fin. Jesús no se queda en la pregunta racional y meramente humana que los saduceos le plantean. Él le da vuelta a la pregunta. El problema de los saduceos partía de la realidad del hombre como única medida, de modo que la realidad de la vida en el marco de una resurrección quedaba sumergida en un mar de dudas. Jesús invierte este cerrado punto de referencia e indica que la cuestión de la resurrección no puede plantearse (en orden a una solución) a partir de la simple experiencia humana, sino sólo dentro de un horizonte muchísimo más amplio y abarcador: el horizonte de Dios, para quien todos los hombres están vivos. Por eso vale la pena entender que el misterio de la resurrección como problemática final y definitiva de la existencia humana la tenemos que entender y asumir desde las siguientes perspectivas: Desde la alianza Alianza es pacto, compromiso mutuo, es juramento. En el antiguo testamento la alianza entre Dios y el hombre se sella con la siguiente manifestación: “Yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo” y en el nuevo testamento esta alianza se plenifica con la vida de Jesucristo, el Señor. Por eso, hay que entender una cosa: El Dios de los cristianos es el Dios de Jesucristo, Dios de vivos y no de muertos. La resurrección es el centro del cristianismo y de los cristianos cuando nos reunimos para orar. Los cristianos comenzamos la alianza con el Señor el día de nuestro bautismo y renovamos la alianza con el Señor todos días al celebrar la Santa Misa, recordemos las palabras de la consagración: “Tomen y coman todos de Él, porque está es la sangre de la alianza, alianza nueva y eterna…” También dice Jesús, el Señor: “el que come mi carne y bebe mi sangra, habita en mí y yo en él.” Además reitera la Palabra de Dios: “el que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida Eterna” y Vida Eterna es vida en Dios, vida para siempre; por eso, desde la alianza con el Señor es imposible morir, porque “no es Dios de muertos sino de vivos: porque para él todos están vivos.” Desde la fe Aunque parezca paradójico la fe en la otra vida es la única que puede dar sentido humano a la historia y al progreso. La persona de fe sabe y entiende que Dios ama la vida hasta el punto de haberla hecho el don de una existencia que no termina nunca. Recordémoslo siempre: la vida eterna es una continuidad del existir en la fe. Cuando la fe es realmente profunda nos da una escala de valores y de fidelidades. Así lo deja ver hoy la primera lectura del libro de los Macabeos, éstos son hombres llenos de fidelidad… Para nosotros hoy son un buen ejemplo para insistir en los valores que se requiere para sumir con fe y responsabilidad nuestra vida cristiana. Será necesario creer siempre en la vida, en la posibilidad de reconstruirla, en la rectitud, en el mantenimiento de unas convicciones... Poseer el don de la fe es creer en la vida. Porque se cree en la vida, se ama, se lucha, se busca la alegría, se procura huir de la mediocridad, se aprecia todo lo que es humano. En efecto, la vida del hombre de fe adquiere sentido a partir de una vida plena, iniciada ya, ahora, en la que cada uno camina con responsabilidad. El Dios cristiano es el Dios de la vida, por eso, nuestra fe cristiana nos enseña a vivir con alegría, a vivir con plenitud cada “instante vital.” Hay que entender algo más hermanos, el cristiano dispone de una certeza: Dios ha resucitado a su Hijo Jesús. Este, luchador entregado a la verdad, a la justicia y al amor, triunfa del dominio de la muerte. Todo aquél que se une a este combate de Jesucristo, por la fe, participará de su victoria. Aquí se abre la perspectiva de la esperanza. La fe en la resurrección es la fuente de la valentía y de la capacidad de mantener la firmeza hasta la muerte si es necesario. Puesto que se cree en la resurrección, las tareas del mundo encuentran un nuevo sentido (son trabajo por el Reino, abonan la tierra para construirlo). En éste aspecto, entendamos una cosa más: la fe en Cristo sería mera palabrería si no pudiésemos traspasar el umbral de la muerte. Solamente si vivimos para la eternidad vale la pena creer y solamente la fe en Cristo nos da la eternidad. “Dios no es un Dios de muertos sino de vivos, porque para él todos están vivos.” No podemos perder la fe. Fe, hermanos fe. Tenemos que ir a nuestras tumbas con dos principios bien claros y contundentes: Con dignidad y con fe. Desde el amor Así oramos en cada Eucaristía: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ven Señor Jesús.” Nuestra experiencia nos enseña que solo invocamos a quien amamos. El amor nos vincula al otro, el amor nos acerca y nos permite compartir el destino de la existencia. Sin amor no hay salvación. Sin amor no hay vida. Solamente en el amor de Jesús, quien en la cruz donó la vida por nosotros, podemos entender el misterio de la muerte. A Jesús no le arrebataron la vida, él la entregó por amor, para salvarnos. La muerte no es algo que ocurre, es alguien que llega, el amor no es algo, sino alguien, no es una abstracción, es una persona, es la Palabra. Con la muerte en cruz, Jesús, el Señor, nos trae la plenitud de la salvación; es la cruz la máxima manifestación de amor de Dios hacía el mundo. “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.” El amor verdadero es hasta el final, hasta que duela, hasta agotar existencia, es decir hasta la muerte. ¿Prometes fidelidad hasta que la muerte los separe? El único amor verdadero es el amor divino, el amor que viene de Dios. Entender y asumir la muerte desde el amor de Dios, es entender y asumir la eternidad, es vivir con la certeza de no morir jamás. Sin amor no hay acogida. Cristo que nos ha llamado, nos acoge; por eso, hay que entender una cosa fundamental para aprender a vivir con libertad y serenidad: El Señor no condena a nadie, se limita a ratificar lo que el hombre decide, a dar satisfacción a sus deseos”. Nuestra tarea es vivir con sentido de eternidad, con sentido de trascendencia, con fe y esperanza. No podemos ser pesimistas, ni podemos ser personas derrotadas por el mundo, no. Nosotros sabemos en quien hemos puesto nuestra confianza. Para comprender lo que en definitiva es la muerte asumida desde el amor de Dios, contemplemos lo que nos dice San Agustín,: “Después de esta vida, Dios mismo será nuestro lugar. No hay otro lugar en la vida futura, sino Dios”. Dios, en cuanto que llama al hombre a comparecer ante El, es la muerte; en cuanto juez, es el juicio; en cuanto beatificante, es el cielo; en cuanto ausente, es el infierno; en cuanto purificador, es el purgatorio. Tarea: Por favor que no pase un día sin realizar una sencilla oración en la que nos acordemos de nuestros seres queridos que han muerto; oremos por ellos, para que el Señor les conceda el descanso eterno. Vivamos siempre preparados para morir: “de morir tenemos, el día y la hora no lo sabemos.” Pensemos en clave de vida, por eso hablemos de: “vida más allá de la vida.” Por Monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo Obispo de Florencia