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sinodalidad

Mié 9 Feb 2022

Año nuevo 2022 caminando juntos

Por: Mons. Luis Fernando Rodríguez Velásquez - Cada que damos inicio a un nuevo año hacemos buenos propósitos como personas individuales, o como miembros de una familia o comunidad. Son propósitos que tienen que ver con la paz interior, la paz social, la superación de alguna dificultad, el asumir una nueva responsabilidad, etc. Son, pues propósitos tanto espirituales como materiales, como los que tienen que ver con la salud y el conjunto de relaciones sociales, sin olvidar, para muchos, el restablecimiento de las relaciones con Dios. Como pueblo de Dios que peregrina en el mundo, quisiera proponer que para este año que comenzamos tengamos presente el gran propósito de caminar juntos, en estilo sinodal. Será para Colombia un año complejo desde donde se mire, especialmente en los campos social y político. En lo social porque siguen vivas heridas y necesidades que no han sido satisfechas; en lo político, porque es un año de tinte electoral que hace que ese caminar juntos se vuelva una exigencia. No podemos negar que para superar los retos de manera más eficiente tenemos que redescubrir la importancia de tener metas comunes, objetivos claros y métodos responsables y respetuosos de todos. Esta clave de acción la propongo, no solo para lo que en las parroquias y comunidades eclesiales se va a llevar a cabo entorno del tema de la sinodalidad, sino también en la sociedad civil, que también conformamos, de manera que Colombia muestre gallardía y madurez, dejando a un lado intereses personales y partidistas, para buscar en todos los casos el bien común. A nivel eclesial, la propuesta de hacer una Arquidiócesis y parroquias en estilo sinodal, ha de servirnos para identificar la Iglesia distinta capaz de responder a los retos y problemáticas del mundo contemporáneo. En el mes de febrero celebramos la Solemnidad de la Presentación del Señor, fiesta litúrgica que tradicionalmente conocemos como La Candelaria. La Sagrada Familia de Nazaret sube al templo para presentar la ofrenda. José y María, con el Niño, caminan juntos, oran juntos, escuchan del anciano Simeón y de la profetisa Ana mensajes que describen la vida del recién nacido. Es la palabra de Dios pronunciada a través de estos personajes, que María escucha y guarda en su corazón. Seguramente fueron palabras proféticas e iluminadoras para entender todo lo que habría por venir en adelante. Este ejemplo nos sirva para poner en práctica el ejercicio de la escucha confiada en Dios. Ánimo, que el caminar juntos sea signo de la esperanza que tenemos en un futuro mejor para la Iglesia y el mundo. + Luis Fernando Rodríguez Velásquez Obispo auxiliar de Cali

Vie 4 Feb 2022

Subsidio: Minorías étnicas en el camino de la sinodalidad

El área de Etnias del Centro de Animación Misionera de la Conferencia Episcopal de Colombia CEC, presenta un subsidio en el que expresa la visión general sobre el camino de la sinodalidad propuesto por el papa Francisco, quien invita a asumir una actitud de “conversión pastoral en clave misionera y también ecuménica”. El encuentro diario, personal y comunitario, con la diversidad de minorías étnicas en nuestro país, es ya parte vital del camino sinodal que, sin lugar a dudas, se ha venido realizado en cada lugar donde la Iglesia hace presencia. En este contexto, la invitación es “para que, unidos, demos el paso necesario de crear redes de comunicación entre nosotros, como un medio de apoyo en este camino que nos lleva a comprendernos mejor como Iglesia”. Este material, plantea además unas preguntas que servirán de guía en las asambleas locales que se puedan realizar con los grupos étnicos que acompañan estos procesos de escucha. Se aclara que es importante tener presente el deseo del Papa de “encaminarnos estructuralmente hacia una Iglesia sinodal”, que sea un “lugar abierto donde todos se sientan en casa y puedan participar”. Finalmente, los miembros del área de Etnias, resaltan que en el camino sinodal que ha emprendido la Iglesia, los hermanos Indígenas, Afros, Palenqueros, Raizales y pueblos Rrom, tienen un lugar especial. DESCARGAR SUBSIDIO[icon class='fa fa-download fa-2x'] AQUÍ[/icon]

Vie 4 Feb 2022

La pastoral familiar cundiboyacense se fortalece y camina en sinodalidad

En un ejercicio de escucha mutua, los agentes de la pastoral familiar de la región cundiboyacense se reunieron en la ciudad de Duitama, para trabajar entre otros temas, las directrices que a nivel diocesano se seguirán en la construcción de los aportes que la Iglesia colombiana presentará en el próximo Encuentro Mundial de las Familias, que tendrá lugar en Roma del 22 al 26 de junio de 2022. Monseñor Misael Vacca, obispo de la Diócesis de Duitama y anfitrión de la reunión, acompañó a los delegados durante el encuentro y los exhorto a asumir los nuevos retos que plantea hoy la pastoral familiar. Por su parte, el padre Juan Carlos Liévano, director del Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), expuso los proyectos que desde esta dependencia se están desarrollando, con miras, según explicó el directivo, a ser articulados en el trabajo que adelantan las Jurisdicciones Eclesiásticas del país. Así también, con el fin de seguir en camino de sinodalidad, los participantes, uno a uno, presentaron la evaluación del trabajo realizado en cada Jurisdicción. Luego de ello, se construyó una propuesta de agenda que marcará a nivel regional el caminar de la pastoral familiar para el año 2022. Fruto de este encuentro, se establecieron compromisos para la formación y acompañamiento de los responsables de la catequesis prematrimonial, con quienes se tendrá un encuentro virtual a nivel nacional el próximo dos de abril del presente año. Además, en el contexto del año internacional de la familia Amoris Laetitia, se programó realizar una peregrinación de los equipos de pastoral familiar de la región cundiboyacense al Santuario de nuestra señora de Chiquinquirá. Al encuentro asistieron representantes los delegados de las Jurisdicciones Eclesiásticas de Bogotá, Obispado Castrense, Engativá, Zipaquirá, Chiquinquirá y Duitama Sogamoso y el director del Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC).

Vie 28 Ene 2022

Sigamos adelante escuchando la Palabra de Dios

Por: Monseñor José Libardo Garcés Monsalve - Hemos comenzado un nuevo año con propósitos, metas y proyectos renovados y con la esperanza puesta en Dios, que nos permite fortalecer nuestra vida y vocación en el lugar y la misión que el Señor ha confiado a cada uno. En este sentido también en nuestra Diócesis a nivel pastoral nos hemos propuesto caminar juntos, con el lema: “Desde el punto a donde hayamos llegado, sigamos adelante” (Flp 3, 16), que nos permite agradecer a Dios las gracias recibidas hasta este momento y ponernos en salida misionera, para seguir adelante en este proceso de fe, esperanza y caridad que vamos iluminando desde la Palabra de Dios. Sigamos adelante construyendo sobre roca firme, para ello es necesario seguir escuchando al Señor en su Palabra, que se convierte en norma de vida para nuestro caminar juntos escuchando al Espíritu Santo. Precisamente estamos celebrando el día de la Palabra de Dios, que nos invita a ser más conscientes durante todo el año, de la necesidad de escuchar la voz de Dios, que ilumina todos los acontecimientos y circunstancias de la vida, sobre todo, los momentos de cruz e incertidumbre. Se hace necesario seguir profundizando en el conocimiento de Jesucristo como Verdad suprema que nos conduce por los caminos del bien. La Palabra de Dios es la Verdad sobre la cual podemos fundamentar nuestras vidas con la máxima seguridad que vamos por el mejor de los caminos. En esa Palabra se habla de Jesucristo como “el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6) y de todo el bien que hace en nosotros cuando la escuchamos atentamente y la ponemos en práctica. El Plan Pastoral de nuestra Diócesis de Cúcuta tiene como prioridad conocer y amar a Jesucristo que es nuestra esperanza, centrando todo el contenido de la reflexión en la Palabra de Dios, con el objetivo de formar a los miembros de las comunidades eclesiales misioneras en el conocimiento del Señor Jesús y en la transmisión del Evangelio en todos los ambientes, para seguir adelante fundamentados en la Palabra de Dios tal como lo enseña Aparecida cuando afirma: “junto con una fuerte experiencia religiosa y una destacada convivencia comunitaria, nuestros fieles necesitan profundizar el conocimiento de la Palabra de Dios y los contenidos de la fe, ya que es la única manera de madurar la experiencia religiosa” (DA 226c). Un cristiano que profundice en la Sagrada Escritura y se alimente de ella en la oración diaria, tendrá contenido para comunicar a los hermanos, mediante una vida coherente con el Evangelio y con sus palabras que resuenan como anuncio del Reino de Dios en el corazón de muchos creyentes. Eso constituye una siembra del Reino de Dios que puede hacer todo creyente que se siente interpelado por la Palabra de Dios y que siente en su corazón el deseo de comunicarla, primero en el ambiente del hogar y luego en los lugares en los que Dios nos pone para dar testimonio de Él, entregando cada día la vida al Señor. En el Proceso Evangelizador de la Iglesia Particular, pastores y fieles en este hoy de la historia estamos llamados a caminar juntos, fundamentados en la Palabra de Dios, así lo expresa Aparecida cuando hace el llamado misionero, “hemos de fundamentar nuestro compromiso misionero y toda nuestra vida en la roca de la Palabra de Dios” (DA 247), para encontrarnos con Jesucristo que es nuestra esperanza. Por eso el anuncio misionero en nuestra Iglesia particular lo vamos a centrar y a fortalecer en la Palabra de Dios entregada a los fieles en su integridad, como lo ha pedido Aparecida: “se hace, pues, necesario proponer a los fieles la Palabra de Dios como don del Padre para el encuentro con Jesucristo vivo, camino de ‘auténtica conversión y de renovada comunión y solidaridad’. Esta propuesta será mediación de encuentro con el Señor si se presenta la Palabra revelada, contenida en la Escritura, como fuente de evangelización” (DA 248). Desde el bautismo todos somos discípulos misioneros del Señor que anhelamos nutrirnos con el pan de la Palabra y el Pan de la Eucaristía, para seguir adelante comunicando el mensaje de salvación a todos los hermanos. Palabra de Dios y Eucaristía siembran en el creyente las semillas del Reino de Dios, que le permite llenarse de fervor pastoral, para comunicarlo con la vida y las palabras en un deseo sincero de evangelizar, transmitiendo el mensaje de la salvación a todos. Un deseo evangelizador que brota del conocimiento y amor por la persona, el mensaje y la palabra de Jesucristo. Así lo enseña el Papa Francisco cuando afirma: “La Palabra de Dios escuchada y celebrada, sobre todo en la Eucaristía, alimenta y refuerza interiormente a los cristianos y los vuelve capaces de un auténtico testimonio evangélico en la vida cotidiana. La Palabra proclamada, viva y eficaz, prepara para la recepción del Sacramento, y en el Sacramento esa Palabra alcanza su máxima eficacia” (EG 174). Vivimos momentos de cruz e incertidumbre por múltiples razones, que en muchos casos se debe a la ausencia de Dios en muchos ambientes y sectores de la sociedad. Como creyentes, discípulos misioneros, estamos llamados a seguir sembrando el Reino de Dios, comenzando por el ambiente familiar y extendiendo el anuncio también a otros, incluso aquellos donde no se conoce a Jesús o es abiertamente rechazado. Así lo ha pedido el Papa Francisco en Evangelii Gaudium cuando afirma: “remarquemos que la evangelización está esencialmente conectada con la proclamación del Evangelio a quienes no conocen a Jesucristo o siempre lo han rechazado. Muchos de ellos buscan a Dios secretamente. Todos tienen el derecho de recibir el Evangelio. Los cristianos tienen el deber de anunciarlo sin excluir a nadie, no como quien impone una obligación, sino como quien comparte una alegría, señala un horizonte bello, ofrece un banquete deseable” (EG 14). Sigamos adelante poniendo la vida personal y familiar bajo la guía de la Palabra de Dios que escruta nuestros corazones y nos permite renovar la vida interior, hasta el punto de convertir nuestra vida en Cristo, que es el centro de nuestra existencia y punto de apoyo en nuestras decisiones. Para todos, mi oración y mi bendición. + José Libardo Garcés Monsalve Obispo de la Diócesis de Cúcuta

Mié 29 Dic 2021

Episcopado concluye el 2021 y proyecta su trabajo de camino al Sínodo

Al concluir este periodo del año 2021, monseñor Luis Manuel Alí Herrera, secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), ofreció un balance del trabajo realizado por la Institución en este último semestre. El prelado recordó, que luego de las restricciones propias generadas por la pandemia, en el mes de julio de 2021 los obispos pudieron regresar de manera presencial para participar de la CXI Asamblea Plenaria del Episcopado, donde se eligieron las nuevas directivas para el trienio 2021-2024. “Fue una asamblea electiva, precisamente la nueva directiva la conformamos: monseñor Luis José Rueda Aparicio, como presidente, monseñor Omar Sánchez Cubillos, vicepresidente y mi persona como secretario general asumimos está responsabilidad”. El también obispo auxiliar de Bogotá, destacó el trabajo realizado por las directivas salientes, quienes durante el trienio 2017 – 2020, que se extendió por pandemia hasta el 2021, desarrollaron una tarea orientada a la evangelización de lo social, respondiendo así, al plan global que el episcopado venía desarrollando durante los últimos nueve años. Así mismo, dijo que este segundo semestre las directivas entrantes, en conjunto con los arzobispos y obispos miembros de la Comisión Permanente y los directores de los diferentes departamentos del Secretariado Permanente del Episcopado (SPEC), se reunieron en varias ocasiones con la misión de iniciar un trabajo de evaluación y proyección del trabajo pastoral para el próximo trienio. Primera Asamblea Eclesial Latinoamericana Otro aspecto que destacó, fue la participación en la primera Asamblea Eclesial, que se adelantó del 21 al 28 de noviembre de este año, en ciudad de México. Allí Colombia estuvo representada por 18 obispos, 18 sacerdotes y diáconos permanentes, 18 religiosas – religiosos – consagradas - consagrados, 27 laicas - laicos y 9 personas en condición de periferia. “Este semestre fue marcado por la preparación y formación para el equipo de personas que finalmente participaríamos en la Asamblea Eclesial, entre los que estaban: laicos, religiosos, religiosas, sacerdotes y obispos”. El Sínodo de la Sinodalidad Subrayó que otro aspecto que marcó y seguirá marcando la agenda del episcopado para el 2022, es el "Sínodo de la Sinodalidad", aprobado por el Papa Francisco para la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que debe tener lugar en octubre de 2023 con el lema: 'Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión'. “Con mucha alegría y satisfacción recibimos la apertura de este sínodo de la sinodalidad en toda la Iglesia Universal y en cada una de las circunscripciones eclesiásticas de nuestro país. Allí ya empezamos a animar todo ese trabajo de sinodalidad que marcará el ritmo y el trabajo del próximo año”. Finalmente, informó que la Asamblea Plenaria que se realizará en el mes de febrero de 2022, estará enmarcada en realizar una consulta sinodal con todos los obispos activos, así como también con los obispos eméritos.

Sáb 25 Dic 2021

El Papa: En esta Navidad pidamos a Jesús la gracia de la pequeñez

En la Misa de Nochebuena, el Santo Padre habló de la pequeñez como el camino elegido por Dios para llegar a nosotros. Y así nosotros debemos acoger y abrazar a Jesús en los pequeños, pobres y últimos. Un llamado también a una dignidad del trabajo que no haga esclavos ni provoque muertes, un llamado a una Iglesia unida, en camino y sinodal. “Dios no cabalga en la grandeza, sino que desciende en la pequeñez”. Esta frase del Papa Francisco en su homilía de la Misa de Nochebuena, celebrada este viernes, 24 de diciembre, en la Basílica de San Pedro, está en el corazón de su mensaje para esta Navidad: pedir a Jesús la gracia de la pequeñez y honrarlo con la acogida y el abrazo a los más pobres y últimos. Una reflexión la del Santo Padre que, partiendo del anuncio del nacimiento del Mesías, “un niño en la dura pobreza de un pesebre”, pone de relieve el contraste entre la grandeza del emperador César Augusto y el Salvador que nace “donde no hay nada grande”, en pañales y rodeado de pastores: “Allí está Dios, en la pequeñez” – dijo el Papa. “La pequeñez es el camino que eligió para llegar a nosotros, para tocarnos el corazón, para salvarnos y reconducirnos hacia lo que es realmente importante”. Y esta es la primera invitación del Pontífice, la de contemplar ante el pesebre, “más allá de las luces y los adornos”, al Niño Dios, a “Aquel que abraza al universo” pero necesita ser cargado, mimado, arropado. "El Amor infinito tiene un corazón minúsculo, que emite ligeros latidos. La Palabra eterna es infante, es decir, incapaz de hablar. El Pan de vida debe ser alimentado. El Creador del mundo no tiene hogar”. Jesús nació para servir El desafío, subrayó el Papa, es saber acoger a ese Dios que viene al mundo pequeño y cuya grandeza se ofrece en la pequeñez. “Dios se revela, pero los hombres no lo entienden”, afirmó el Pontífice, porque “seguimos buscando la grandeza según el mundo” y mientras “Dios se abaja, nosotros queremos subir al pedestal”, mientras pide “humildad, nosotros pretendemos brillar”. Mientras “nosotros pasamos los años persiguiendo el éxito, Dios no busca fuerza y poder, pide ternura y pequeñez interior”, aseguró el Papa, porque “Jesús nació para servir". “Esto es lo que podemos pedir a Jesús para Navidad: la gracia de la pequeñez". “Señor, enséñanos a amar la pequeñez. Ayúdanos a comprender que es el camino para la verdadera grandeza” “Me hice pequeño por ti” El Santo Padre explicó que acoger la pequeñez es creer que Dios quiere estar en las pequeñas cosas de nuestra vida, habitar las realidades cotidianas, en la casa, la familia, la escuela, el trabajo: “Quiere realizar, en nuestra vida ordinaria, cosas extraordinarias”, afirmó Francisco. Pero además quiere llegar hasta nuestra propia pequeñez, allí donde somos débiles, frágiles, incapaces o fracasados. “Hermana, hermano, si como en Belén, la oscuridad de la noche te rodea, si adviertes a tu alrededor una fría indiferencia, si las heridas que llevas dentro te gritan: Cuentas poco, no vales nada, nunca serás amado como anhelas”, esta noche Dios responde. Esta noche te dice: “Te amo tal como eres. Tu pequeñez no me asusta, tus fragilidades no me inquietan. Me hice pequeño por ti. Para ser tu Dios me convertí en tu hermano”. Jesús cerca de los olvidados de las periferias Acoger la pequeñez en nuestras vidas significa también, como dijo el Pontífice, “abrazar a Jesús en los pequeños de hoy; es decir, amarlo en los últimos, servirlo en los pobres”, no herir a Dios despreciando a los pobres con la indiferencia: “Cuidemos a Jesús ahora, acariciándolo en los necesitados”. Además, Jesús no solo se identificó con los más pobres y humildes, sino que nació rodeado de ellos, pastores entregados a su trabajo y a su grey. “Jesús nace allí, cerca de ellos, cerca de los olvidados de las periferias”, dijo el Papa al aclarar que Jesús “viene a ennoblecer a los excluidos y se revela sobre todo a ellos; no a personajes cultos e importantes, sino a gente pobre que trabaja”. Un llamado entonces a dar dignidad al trabajo del hombre. “Esta noche, Dios viene a colmar de dignidad la dureza del trabajo. Nos recuerda qué importante es dar dignidad al hombre con el trabajo, pero también dar dignidad al trabajo del hombre, porque el hombre es señor y no esclavo del trabajo. En el día de la Vida repitamos: ¡No más muertes en el trabajo! Y esforcémonos por lograrlo” Iglesia sinodal, en camino, vayamos a Belén Por último, en su homilía, el Santo Padre hizo notar que cuando contemplamos a Jesús “todo vuelve a la unidad”, pues en Belén los ricos, los pobres, los pastores, eruditos y magos estaban unidos, porque “todo se recompone cuando en el centro está Jesús”, y eso es lo esencial, volver a Belén, a los orígenes, “a lo esencial de la fe, al primer amor, a la adoración y a la caridad”. “Contemplemos a los magos que peregrinan y como Iglesia sinodal, en camino, vayamos a Belén, donde Dios está en el hombre y el hombre en Dios; donde el Señor está al centro y es adorado; donde los últimos ocupan el lugar más cercano a Él; donde los pastores y los magos están juntos en una fraternidad más fuerte que cualquier clasificación. Que Dios nos conceda ser una Iglesia adoradora, pobre y fraterna. Esto es lo esencial. Volvamos a Belén”. Fuente: Vatican News Fotos: Internet

Mié 15 Dic 2021

Novena de Navidad del episcopado en formato radiofónico

Familias y comunidades cristianas colombianas se preparan para reunirse durante nueve días junto al pesebre y rezar con alegría la novena de Navidad. Por su parte, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), como es tradicional elaboró “la línea impresa” de la novena de Navidad, además, en esta ocasión realizó la producción de manera radiofónica. Allí encontraremos, en palabras del padre Francisco Mejía, director del Departamento de Catequesis y Animación Bíblica de la CEC, el significado e importancia de la novena de Navidad. Durante su intervención nos recordó, que, por siglos esta celebración ha recogido "unos elementos que le son propios, incluso han calado tan hondo en el alma de la piedad popular que ya son parte de nuestra cultura". Esta producción contiene: Una reflexión para que después de la consideración diaria pueda seguirse una línea temática que recuerde la presencia de Jesús en la sagrada familia, "en este sentido las meditaciones siguen un ritmo sencillo un texto bíblico, una reflexión, una oración y luego invita a una acción que pueda servir para que la familia piense en su valor y en su misión en la actual realidad de la humanidad". El padre Mejía, observó además que la novena se elaboró pensando en el camino sinodal al que el Papa Francisco nos está invitando a nivel diocesano, por tanto -agregó- "estamos en estado de sínodo, es decir, que, como lo indica la expresión ‘sínodo’ caminar unidos, se nos recuerda que el camino a Belén es también un camino de encuentro, camino con los que saben que Jesús es la meta de toda la peregrinación en la fe". Finalmente, el sacerdote motivó a vivir este momento de fe como un sendero familiar, en el que la familia de Jesús, es quien nutre las esperanzas en los hogares e invitó a imitarlos. Esta producción radiofónica se moverá en los medios de comunicación digitales y redes sociales institucionales /episcopadocol Así también se publicará por el canal de audio del episcopado Spotify Breve reseña histórica La creación de la novena de aguinaldos que se celebra en Colombia, se debe a fray Fernando de Jesús Larrea, un franciscano quiteño (Quito, 1700 - Santiago de Cali, 1773) quien, hacia mediados del siglo XVIII, elaboró estas oraciones. Dicha novena con el paso del tiempo ha sufrido algunas modificaciones, sin embargo, en esencia es la misma a la que conocemos hoy en día. Descargue Día 1º y 9º [icon class='fa fa-download fa-2x'] AQUÍ[/icon] Descargue Día 2º y 3º [icon class='fa fa-download fa-2x'] AQUÍ [/icon] Descargue Día 4º y 5º [icon class='fa fa-download fa-2x'] AQUÍ [/icon] Descargue Día 6º [icon class='fa fa-download fa-2x'] AQUÍ [/icon] Descargue Día 7º [icon class='fa fa-download fa-2x'] AQUÍ [/icon] Descargue Día 8º [icon class='fa fa-download fa-2x'] AQUÍ [/icon] También puede descargar los audios de la Novena por wetransfer​ [icon class='fa fa-download fa-2x']AQUÍ[/icon] Texto de la Novena de Navidad [icon class='fa fa-download fa-2x'] AQUÍ[/icon]

Sáb 11 Dic 2021

Sinodalidad en Navidad

Por: Mons. Luis Fernando Rodríguez Velásquez - Hemos insistido mucho en el significado de la palabra sínodo, descrita como caminar juntos. La Iglesia quiere que, en este tiempo tan especial, tomemos conciencia de la importancia de este caminar juntos. Por otra parte, es clave hacer caer en la cuenta, de que la dinámica de la sinodalidad no es exclusiva de la Iglesia, aunque se use más en ella, porque para que la familia, el barrio, la ciudad, el país puedan crecer y superar mejor las adversidades, se necesita aprender a caminar juntos, haciendo a un lado intereses personales, que a veces se vuelven mezquinos cuando afectan el bien común. Si el ejercicio sinodal, que estamos invitando a hacer en la Iglesia, deja como fruto que las familias y la sociedad civil en general entiendan la importancia de recuperar ese caminar juntos, buena parte de la tarea se ha hecho. Así las cosas, las parroquias, las familias católicas y las pequeñas comunidades en los sectores, salones sociales, urbanizaciones o centros comerciales, tienen en la realización de la Novena de Navidad la mejor de las oportunidades para hacer el ejercicio sinodal que tiene dos componentes importantes: la escucha de la palabra de Dios y la escucha de la palabra de los hermanos. Una escucha que hoy se vuelve tan necesaria para descubrir lo que Dios quiere de cada uno. Por tanto, sugiero que se acoja y aproveche la Novena de Navidad que la Arquidiócesis de Cali ha preparado, con reflexiones apropiadas a la sinodalidad, acercándonos al espíritu de lo que ella significa e invitándonos a poner la mirada en un grupo especial de personas, que no solo entendieron lo que era ese caminar juntos -sínodo-, sino que lo pusieron efectivamente en práctica. Me refiero a la Sagrada Familia de Nazaret. Primero los esposos José y María, estuvieron dispuestos a escuchar la palabra de Dios a través del ángel Gabriel; ambos fueron capaces de acoger su mensaje; ambos se pusieron en marcha, caminaron juntos a Belén, a Nazaret, a Egipto… Y luego, nacido Jesús, expresaron el fruto de la sinodalidad, en el servicio solidario al Hijo de Dios. Sugiero pues, que el esquema de la Novena de Navidad en Cali, sirva para el diálogo sinodal entre los que asistan, niños, jóvenes y adultos: ¿qué nos dice el mensaje?, ¿a qué nos comprometemos con dicho mensaje? Finalmente, ojalá seamos capaces de ponderar, en su justa medida, la realización de las novenas. Que el canto de los villancicos y las panderetas, las maracas y los gozos, no apoquen el momento del silencio, la escucha y el diálogo, de forma tal que de las celebraciones navideñas no queden solo los regalos, la natilla y los buñuelos, quede sobre todo el compromiso de ser mejores y de dejar que el Niño Dios nazca efectivamente en corazón de todos. Puede ser que celebremos Navidad y que Jesús nazca solo en los pesebres y no en los corazones de quienes lo invocamos cantando: “Ven, ven, no tardes tanto”. Feliz navidad y venturoso año 2022. +Luis Fernando Rodríguez Velásquez Obispo Auxiliar de Cali