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arzobispo de villavicencio

Sáb 31 Dic 2022

Monseñor Misael Vacca Ramírez, nuevo arzobispo de Villavicencio

Este sábado 31 de diciembre, el Papa Francisco ha nombrado a monseñor Misael Vacca Ramírez, hasta el momento obispo de la Diócesis de Duitama - Sogamoso, como nuevo arzobispo de Villavicencio, convirtiéndose en el séptimo prelado en ocupar este cargo. Desde el pasado 23 de abril de 2022, la Nunciatura Apostólica había designado como administrador apostólico “sede vacante” de Villavicencio a Mons. Nelson Jair Cardona Ramírez, actual obispo de la Diócesis de San José del Guaviare. BIOGRAFÍA Mons. MISAEL VACCA RAMÍREZ Nació en Somondoco (Boyacá) el 5 de Noviembre de 1955. Fue ordenado sacerdote el 3 de diciembre de 1983, incardinándose a la Diócesis de Garagoa. Cursó los estudios de primaria y secundaria en su tierra natal. Siguió los ciclos filosófico y teológico en el Seminario Mayor de Tunja. En la Universidad Santo Tomás de Bogotá obtuvo la licenciatura en Filosofía y Ciencias Religiosas (1988). En el Ateneo de la Santa Cruz, en Roma, cursó estudios de Teología sistemática (1990) y, en la misma ciudad, en la Pontificia Universidad Salesiana obtuvo la Licenciatura en Teología con especialización en Pastoral Juvenil y Catequesis (1992). Posteriormente hizo una nueva especialización en el Instituto Juan de Castellanos de Tunja, esta vez, en Ética y Pedagogía (1997). En el ejercicio de su ministerio presbiteral ha fungido los siguientes cargos: Vicario parroquial de la Catedral y Delegado para la Pastoral Juvenil y Vocacional (1984-1988), Capellán del Colegio San Luis de Garagoa (1985-1988). En 1992 se vinculó de medio tiempo con el Instituto Universitario Juan de Castellanos de Tunja, desempeñándose primero como Director de la Licenciatura en Ciencias Religiosas, luego como Vice-Rector Académico y, por último, como Rector. Simultáneamente en la Diócesis de Garagoa, a partir de 1992, fue de nuevo el Delegado para la Pastoral Juvenil y Vocacional. El 22 de Junio de 2001 Su Santidad Juan Pablo II lo nombró Obispo de Yopal. Recibió su consagración el 10 de agosto del mismo año. El 18 de Abril de 2015 el Papa Francisco lo nombró como obispo de la Diócesis de Duitama-Sogamoso. El 20 de noviembre de 2021, el Papa Francisco lo nombró administrador apostólico de la “sede vacante” de Málaga-Soatá, cargo que ocupó hasta julio 27 de 2022.

Lun 5 Jul 2021

Monseñor Urbina: “No hay realidades insuperables ni enfermedades incurables

El primer día de la asamblea plenaria de obispos colombianos estuvo iluminado por la celebración de la Eucaristía, presidida por monseñor Óscar Urbina Ortega, arzobispo de Villavicencio y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), quien centró su reflexión en cuatro momentos: El símbolo de la Escala, la presencia de Dios, la promesa y la fe. El símbolo de la Escala Tomando la primera lectura del día (Génesis 28,10–22a), donde se lee que Dios a través de un sueño le habla a Jacob, el prelado, confrontando este pasaje bíblico, se refirió a los momentos complejos y oscuros que vive hoy Colombia e indicó que Dios, misteriosamente, cuida de cada persona y no la abandona, ni siquiera en los momentos de desolación o abatimiento. “En el sueño de Jacob, la palabra de Dios le revela coordenadas invisibles, pero indispensables para su vida, necesita la certeza fundamental para que sea esa realidad la que lo acompañe, que a pesar de todo Dios lo busca y lo cuida”. Observó cómo en la sociedad actual, donde se está perdiendo el sentido de Dios y crece el fenómeno de la degradación, la imagen de la Escala, que “se apoya en la tierra y llega al cielo”, Dios revela que le interesan sus hijos y le preocupa los acontecimientos de la vida diaria de cada persona, de la historia y de las dificultades por las que atraviesa. “Hoy también nosotros necesitamos la certeza fundamental de la preocupación y cercanía de Dios por nosotros, por nuestra Iglesia (…) Él, misteriosamente, nos envuelve, nos protege, nos envía en sabios que suben y bajan por aquella escala en la cual él aparece en lo más alto”. La presencia de Dios El obispo presidente de la CEC recordó que tanto Jesús como a Jacobo, nos dicen a cada uno de nosotros “que es nuestro amigo, que conoce nuestro corazón con sus emociones, sus desequilibrios, sus decisiones, sus búsquedas y nos acepta donde estamos”. La promesa Frente a este aspecto, monseñor Urbina Ortega invitó a sus hermanos obispos a mirar de nuevo las coordenadas de la vida ministerial, recordándoles las palabras que el Papa Francisco les dirigió durante su visita a Colombia en septiembre de 2017: “Ustedes ven con los propios ojos, y conocen como pocos la deformación del rostro de este país; son custodios de las piezas fundamentales que lo hacen uno, Colombia tiene la necesidad de ustedes, para reconocer en su verdadero rostro cargado de esperanza, a pesar de sus inferpefecciones…”. Asintió cómo las pruebas que el país enfrenta hoy no son todas negativas, sino que hacen parte de una dinámica de las relaciones invisibles, donde Dios está presente. “La palabra de Dios siempre es promesa que se traduce en: ‘Yo estoy con ustedes’. Él es para nosotros y está con nosotros, solo así podremos afrontar los caminos indescifrables y dolorosos y responder a las llamadas que hoy nos hace la palabra”. Frente a esta realidad los invitó para que de manera sinodal salgan llenos de esperanza y confianza en Dios, confiados en que él todo lo puede y no los abandona. “Así Jacob se pone en camino, y como nosotros, llamados a recuperar la dimensión sinodal de nuestra Iglesia, partiremos llenos de esperanza como él, de confianza, de ánimo, de alegría, de fraternidad, sin miedo, sin amarguras, sin frustraciones, pues emprenderemos el camino con la certeza que Dios es fiel y su voluntad trabaja misteriosamente y preanuncia tiempos diferentes a los nuestros”. La fe Expresó que la fe ayuda a ver en las realidades que vivimos nuevas posibilidades que pueden ser invisibles ante los ojos de quienes no cree en Dios. Por ello, agregó: “Nosotros creemos y somos llamados a ver nuevas posibilidades y transformar la realidad de muerte en vida (…) Si tenemos fe como aquel hombre que le pide a Jesús que levante a su hija, descubriremos que no hay realidades insuperables ni enfermedades incurables”. (Mateo 9,18–26)

Mar 13 Abr 2021

Unidos en oración por el aniversario episcopal del presidente de la CEC

Los obispos de Colombia expresan un saludo especial a monseñor Óscar Urbina Ortega, arzobispo de Villavicencio y presidente de la Conferencia Episcopal (CEC), por su 25 aniversario de ordenación episcopal y le agradecen por su servicio fiel a la Iglesia. Asimismo, aradecen a Dios por el fecundo ministerio de monseñor Urbina, siempre manifestado en el servicio a las comunidades de las jurisdicciones que lo han tenido como pastor, así como en la presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia. Monseñor Oscar Urbina, nacido en la vereda El Peñón, del municipio de Arboledas, en Norte de Santander, el 13 de abril de 1947, recibió su ordenación presbiteral el 30 de noviembre de 1973, de manos del Cardenal Aníbal Muñoz Duque. Cinco años después (1978) fue enviado a Roma a realizar la Licenciatura y el Doctorado en Filosofía como alumno del Colegio Pio Latinoamericano y de la Pontificia Universidad Gregoriana. En marzo de 1996, fue nombrado por Su Santidad Juan Pablo II como Auxiliar de la Arquidiócesis de Bogotá y el 13 abril del mismo año recibió la ordenación episcopal. Fue también Juan Pablo II quien lo nombró, en noviembre de 1999, obispo de la Diócesis de Cúcuta. Y, más tarde, en noviembre de 2007, el Papa Benedicto XVI lo nombró Arzobispo de Villavicencio. El 5 de julio de 2017, en la 103 Asamblea Plenaria del Episcopado, fue elegido presidente de la CEC para un periodo de tres años (2017-2020), el cual se ha extendido porque la pandemia ha impedido la reunión presencial de los obispos para elegir nueva junta directiva.

Mar 30 Mar 2021

“Hemos visto un redescubrir y despertar en la fe”: Mons. Oscar Urbina

“La esperanza hoy es más necesaria que nunca”. Así lo señala monseñor Óscar Urbina Ortega, arzobispo de Villavicencio y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, durante una entrevista concedida al diario El Nuevo Siglo. El arzobispo explica cómo funcionarán los templos y la aplicación de los protocolos de bioseguridad en estos días santos, al tiempo que analiza cómo le ha ido a Colombia tras un año de emergencia por la pandemia y las lecciones que la crisis ha dejado. LEA COMPLETA LA ENTREVISTA EL NUEVO SIGLO: ¿Cómo se vivirá esta Semana Santa? MONSEÑOR ÓSCAR URBINA: Para nosotros la Semana Santa es la celebración más importante de nuestra fe, la Pascua, Cristo murió y resucitó, mostrándonos el gran amor que Dios nos tiene. Los obispos hemos recibido indicaciones de la Santa Sede, las cuales ya se han adoptado en las jurisdicciones eclesiásticas, pues la Iglesia ha implementado rigurosamente el cumplimiento de las medidas de bioseguridad emanadas por los entes gubernamentales. En los templos se guardará el distanciamiento entre las personas establecido por las autoridades, uso del tapabocas durante toda la ceremonia y desinfección de manos al ingreso a estos. No están permitidas las procesiones ni los eventos que generen aglomeraciones fuera de los templos. ENS: ¿Cuál será el mensaje que se le dará a los colombianos? MOU: El Papa Francisco nos invitó al inicio de la Cuaresma, que prepara la celebración de la Pascua, a crecer juntos en la fe, la esperanza y el amor. La fe es ante todo un encuentro y una respuesta a la Palabra de Dios, ello nos permite un renacer de nuestra vida, cambiando lo que vemos se debe superar y comprometiéndonos a amar como Dios nos ha amado. La esperanza hoy es más necesaria que nunca, pues es la fuerza para vivir los momentos difíciles como los que estamos compartiendo. Ahí tenemos una oportunidad para acercarnos a los que sufren y acompañarlos en sus tristezas y desánimos, ayudarlos a encontrar el significado de la Cruz en el plan de Dios. Todas las celebraciones de la Semana Santa nos alimentan la esperanza. El amor, Dios es amor y nos salvó con un exceso de amor manifestado en la Pasión, Muerte, Sepultura y Resurrección del Señor. Por eso, la Pascua nos transforma en personas nuevas, que buscan al Señor, presente en todos nuestros hermanos a quienes acogemos, acompañamos, escuchamos, corregimos y perdonamos. La fraternidad que nace de la Eucaristía, que es síntesis del misterio de la Pascua, es el camino más seguro para transformar nuestra sociedad violenta, inequitativa e injusta a nivel familiar y social, para que se convierta en un espacio amable y fraterno donde todos podamos vivir en paz. ENS: ¿Cómo ha visto el manejo de la pandemia por parte del Gobierno? MOU: Esta pandemia ha sido algo nuevo para todos, hay mucho que aprender, liderar, organizar y articular. Veo que el Gobierno ha asumido como le ha correspondido con responsabilidad y seriedad, y a pesar de que en sus manos tiene todas las posibilidades, existen grandes limitaciones económicas, políticas, ideológicas e históricas. Esto, destapó otras pandemias, la de la corrupción, las limitaciones del sistema de salud -especialmente en las regiones de la Colombia profunda-, en la educación y en el mundo laboral. No es una situación fácil porque la pandemia tocó todas las esferas y dimensiones sociales; cualquier decisión beneficia una y perjudica otra. Es importante resaltar la participación ciudadana en el cuidado del otro. Lecciones de la crisis ENS: Estamos cumpliendo un año de pandemia ¿Qué se ha aprendido en esta época? MOU: Hemos aprendido a ser familia, todos, independientemente de nuestro credo, formación académica, cultura, estrato. Hay un referente común, la casa y la familia. Cuando estuvimos confinados nos tocó volver a ser familia. El campo de la salud está muy delicado, la salud ha estado enferma en nuestro país desde hace muchos años. La tecnología y plataformas digitales son una prolongación de la humanidad, pero nunca reemplazan el corazón. La importancia del trabajo, la salud mental, la economía, el sistema educativo frágil e insuficiente, la pobreza y la marginación. El abandono del campo y de los territorios ancestrales. El cuidado de la creación. Y aprendimos en todos los niveles, familiar, social, político, religioso, que debemos volver a lo fundamental en cada uno de esos campos, y que el corazón de todo lo que se quiera trabajar es la persona humana. Es difícil creer que de algo tan malo y perjudicial, como lo ha sido esta pandemia, salga algo bueno. Pero, podemos decir que el hecho de que nos haya puesto otra vez la mirada en nuestra centralidad de la persona humana es algo muy positivo. Porque estamos corriendo el riesgo de deshumanizar. ENS: ¿La pandemia ha hecho que los feligreses se acerquen más a la Iglesia? MOU: Hemos visto un redescubrir y despertar en la fe de muchas personas, en familia se participa de la oración, de la Santa Misa, del rosario y otros momentos de piedad. Hemos visto que muchas familias se han organizado para hacer un día a la semana o todos el santo rosario o la coronilla de la misericordia. Hemos constatado la solidaridad. Por ejemplo, los bancos de alimentos, administrados por la Iglesia, dan fe de la generosidad de las personas e instituciones. La purificación de las falsas imágenes de Dios que lo han presentado como un juez castigador, y ahora, redescubrir que es un Padre amoroso, que educa, perdona, ama, corrige y acompaña. ENS: ¿Le preocupa que en medio de la pandemia el país esté polarizado? MOU: No solo en la pandemia, sino en cualquier tiempo la polarización nace de una negación del valor de cada uno como persona, como hermano y como constructor solidario de una casa donde todos podemos estar. Vacunación ENS: ¿Cómo ha visto el proceso de vacunación? MOU: Ha dado sus primeros pasos, esperamos que con la implementación que se está haciendo en todos los lugares sea más ágil e invitamos a todos los que pueden recibirla a no tener miedo, pues es la manera de protegernos juntos y de garantizar vida y bienestar para todos. ENS: Usted sufrió de covid ¿Cómo lo superó? MOU: Con profunda confianza en Dios, que fue apoyada por la oración de muchos cristianos en el país. He servido a la Iglesia en Bogotá, Cúcuta y en Villavicencio. Esto me ha permitido conocer muchas personas, y reconocer que cuando uno ora por alguien, Dios Padre escucha las oraciones y construye nuestra vida con las personas que encontramos a lo largo del camino. Agradezco a todo el personal que trabaja en el campo de la salud, pues he experimentado que, junto a la medicina, la compañía, la ternura, el sacrificio de todos ellos, es también una medicina. Esto me conduce, en primera persona, después de haber sufrido esta experiencia, (a señalar que) lo importante es cuidar la propia vida, para que ese cuidado repercuta en la vida de todos, la familia, el trabajo, el vecindario y la comunidad eclesial. Fuente: El Nuevo Siglo

Mié 17 Feb 2021

Católicos oraron por los enfermos y el bienestar de los colombianos

Monseñor Oscar Urbina Ortega, arzobispo de Villavicencio y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), inició la “Jornada Nacional de Oración por la Salud y el Bienestar de Todos", que se celebró este martes 16 de febrero, agradeciendo a Dios y a quienes se unieron en oración por su salud durante su convalecencia causada por el Covid 19.El prelado, durante su saludo, observó que en esta ocasión él se unía a todos los enfermos para orar con ellos, con quienes les sirven y con sus familias, pidiendo de Dios su pronta recuperación. Así mismo, trajo a la memoria a todas aquellas personas que en este tiempo de pandemia han fallecido por distintas causas, y pidió el consuelo para quienes han tenido especial dificultad para procesar sus duelos por la pérdida de sus seres queridos. “Señor, acompaña a las familias que ahora tienen a sus seres queridos en las clínicas y hospitales. Tú sabes mejor que nadie el dolor de todos ellos, recoge con tus manos amorosas sus lágrimas y llénalos también de fortaleza y esperanza (…) Acoge en tu casa de Padre amoroso a los que ya partieron de entre nosotros, tú eres el Señor de la vida, tú eres el Padre al que no se le mueren los hijos; por eso, a ellos, acógelos y a los que lloran como un único lenguaje para expresar su amor a sus seres queridos”. También se refirió al personal de la salud y a todos los que de una u otra forma colaboran en las clínicas y hospitales de los pueblos y ciudades, prestando su servicio en atención a todos los enfermos. “A ellos, Señor, bendícelos, fortalécelos y protégelos. Sus sonrisas, voz de ánimo, su caricia en las manos del enfermo, su voz de esperanza de que mañana será mejor que hoy, son también una medicina. Ayuda Señor a todos los que prestan este amoroso servicio a sus hermanos”. “Podemos entregarle a Jesús el sufrimiento que vivimos y él nos escucha” Por su parte, monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero, secretario general de la Conferencia Episcopal, participó con una reflexión en la que agradeció a Dios el poder vivir de manera comunitaria esta Jornada de oración. Pidió por todos los enfermos, de manera especial por aquellos que preguntan por el sentido de esta situación que viven. Recordó el pasaje del Evangelio: "Si dos o más se ponen de acuerdo para pedir algo, mi Padre se lo concederá". Hoy, agregó, "confiamos en esa promesa del Señor, más aún cuando nos hemos querido reunir tantos hermanos de todas las jurisdicciones del país para orar juntos a Dios". El también obispo de Santa Rosa de Osos expresó que, aunque la enfermedad, el dolor y la muerte causan en las personas muchas preguntas, es bueno poner todos estos interrogantes en las manos de Jesús y confiarlas a él. Finalmente, pidió orar por los que se encuentran solos, por los que no tienen asistencia "los confiamos a ti, te los entregamos y en ti juntos depositamos nuestra confianza". “Dadnos la paz Señor y que se haga lo que tú quieras” Durante el acto eucarístico que estuvo presidido por monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, obispo de Fontibón, el prelado explicó que si bien la enfermedad, la soledad o la tristeza son momentos duros, estos se pueden enfrentar con la gracia Divina y estando dispuestos a ponerlos en las manos de Dios. Hizo notar que la cruz de cada persona, unida a la de Cristo, se vuelve redentora. “Estos males sin Cristo, se vuelven tristeza, maldición y se vuelven depresión más aguda (…) Debemos pedirle al Señor que nos ayude a asumir estos momentos. No que nos quite la enfermedad, si él nos la quiere quitar que nos la quite, pero si esta es nuestra santificación y esta es nuestra redención, que con esa enfermedad, vejez o soledad, con la paz de Dios yo la pueda enfrentar, asumir y ayudar a Cristo uniendo mi cruz a la salvación de las almas”, destacó. Luego, pidió poner en manos de Dios a los enfermos que se encuentran en las UCI o en sus hogares convalecientes, por los que están tristes y sufren la soledad, por los hogares en dificultades, y, por último, por los que padecen las consecuencias económicas de esta pandemia. Vivencia de fe y entrega a Dios La jornada estuvo marcada por momentos de oración, cantos, catequesis y alabanzas, en los que las personas pudieron participar de manera síncrona y asíncrona. Los espacios que hicieron celebrativa la jornada fueron el rezo de la Coronilla y del Santo Rosario, la Eucaristía y la adoración al Santísimo; con este último se concluyó esta celebración de espiritualidad programada por la Conferencia Episcopal. Una jornada pensada en comunión Cabe resaltar el agradecimiento expresado por las directivas de la Conferencia Episcopal para la organización de este evento eclesial, que permitió que miles de católicos se unieran a través de los medios tradicionales y las redes sociales. “Agradecemos el trabajo en red que se logró articular entre los directores de Departamentos del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC), los departamentos de comunicaciones de las jurisdicciones eclesiásticas, los cuatro canales católicos de la Iglesia, las emisoras católicas, oficinas de comunicaciones de órganos eclesiales (CELAM, CONACED, CLAR, CRC, Paulinos, entre otros), a ellos gracias por su generosidad y entrega, que el Señor les regale la sabiduría para seguir comunicando la verdad”.

Vie 27 Nov 2020

Estado de salud monseñor Oscar Urbina Ortega

Se emite este comunicado para informar sobre el estado de salud de monseñor Oscar Urbina Ortega, arzobispo de Villavicencio y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Lun 23 Dic 2019

Presidente del Episcopado: “En Dios somos una sola familia”

A través de un mensaje audiovisual, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Óscar Urbina Ortega, expresó su saludo de Navidad y año nuevo a los colombianos y a quienes “han llegado por diversas razones a residenciarse entre nosotros”, animando a todos a abrir el corazón a la reconciliación y la paz. “En esta Navidad y con motivo del inicio de un nuevo año, me uno a los sentimientos de todos los colombianos que están dispuestos a abrir su corazón a la reconciliación y a la paz; a pedir y ofrecer perdón; a crear una cultura del encuentro, superando viejos odios y enemistades, para avanzar juntos por caminos de verdad, justicia, solidaridad y fraternidad”. El también arzobispo de Villavicencio manifestó que el camino de la paz, que ofrece el nacimiento de Cristo, “implica reconocer que en Dios somos una sola familia”. En esa línea, exhortó a que se abran espacios de respeto para los niños, adolescentes y jóvenes, donde sean protegidos, escuchados y valorados, en la “conquista de sus nobles ideales”. También llamó la atención para que se reconozca al adulto mayor y sea aceptado e incluido en la sociedad, en la que “amar, defender y promover la vida y el cuidado de la creación sean el culmen de la paz”. En nombre de todos los obispos de la Iglesia católica romana, monseñor Urbina Ortega pidió encontrar las acciones necesarias para que “en armonía y fraternidad hagamos de Colombia casa y patria para todos”. Concluyó su mensaje animando a los gobernantes locales recién elegidos a promover en sus regiones “modelos de desarrollo integral, solidario y sostenible, y nuevas economías incluyentes que propicien el progreso del país”.

Lun 1 Jul 2019

Presidente del Episcopado instala CVIII Asamblea Plenaria

En la mañana de hoy, monseñor Óscar Urbina Ortega, arzobispo de Villavicencio y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, fue el encargado de hacer la instalación de la asamblea plenaria de obispos que llega a su versión ciento ocho. En esta ocasión, el tema principal de discernimiento se centrará en “la economía al servicio de la dignidad y del bien común.” Monseñor Urbina Ortega, inició su intervención recordando que “la dignidad de la persona, creada a imagen de Dios, es un misterio. Pero, también, es una conquista que está a la base de la construcción de toda sociedad que coloque a las personas en el centro de las transformaciones sociales”. El arzobispo de Villavicencio, expuso que las cuestiones sociales y económicas deben ir encaminadas, en la reflexión y anuncio de la Iglesia, a despertar las conciencias de los responsables de ellas, para recuperar el sentido de humanidad y justicia. Dijo, además, que “Los derechos humanos no son simples concesiones sociales, sino, elementos nucleares de la propia dignidad humana, y el poder político y la sociedad están llamados a protegerlos”. Al referirse al tema del bien común, expresó que se requiere de una ética responsable para el manejo de la economía “que debe pasar por la responsabilidad en el consumo, en el cuidado de la casa común y en la protección de los más vulnerables”. El prelado develó durante su alocución que es evidente ver como la tenencia de tierras se concentra en manos de unos pocos, por lo que advirtió que las medidas que acompañen la reforma agraria no pueden quedarse solo en un reparto de tierras, sino que debe contribuir al desarrollo integral de los pueblos. En su discurso, se refirió también al cambio de época que conlleva nuevas dinámicas de ver el mundo en una “aldea global” interdependiente. “El desarrollo humano y el bienestar social tienen necesidad del amor en la verdad, en una sociedad que pasa por momentos difíciles: la crisis financiera, sus consecuencias sociales, sicológicas, políticas y antropológicas; la globalización con la reducción del nivel de protección social, el eclecticismo cultural, la ambigüedad de la ciencia con aplicaciones cuestionables en el dominio de la vida y la falta de reflexión sobre el fin de la economía”. A la vez que resaltó que solo el amor permitirá vivir y guiar la creciente interdependencia de la humanidad en términos de relación, comunión y de participación, monseñor Urbina Ortega mencionó y reflexionó sobre algunas pistas que el Papa Francisco sugiere para redescubrir el camino del respeto y la equidad de las personas. Son ellas: La opción preferencial por los pobres; las periferias; la inequidad; la corrupción; la injusticia política, social y económica; el techo, la tierra y el trabajo; los emigrantes; la tarea profética y las nuevas generaciones. Al dirigirse a los obispos presentes en la asamblea, dijo que a pesar de que los tiempos son difíciles siempre hay una esperanza. “Todo lo que acontece, por más negativo y terrible que sea, siempre servirá para el bien; por eso los invito a proseguir en el trabajo que las jurisdicciones han realizado”. Finalmente, afirmó que, ante esta compleja realidad, los obispos durante la asamblea se darán a la tarea de escuchar, discernir y trazar tareas de acción para la tarea evangelizadora de la Iglesia que acompaña a las comunidades. “Sabemos que no hay fórmulas mágicas, pues la historia la construimos paso a paso, en el tiempo más que en el espacio, pero podemos ayudar a colocar la economía al servicio de todo nuestro pueblo y no de unos pocos, luchar contra la exclusión, la corrupción y la inequidad, en la que el dinero domina en menoscabo de las personas”. La asamblea del episcopado que congrega en esta ocasión a 85 prelados de las diferentes jurisdicciones del país, sesionarán en plenaria hasta el próximo 5 de julio. El sábado 6, los obispos peregrinarán hacia la Basílica de Chiquinquirá donde celebrarán el centenario de la coronación de Nuestra Señora del Rosario como reina y patrona de Colombia. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar discurso inaugural Mons. Óscar Urbina[/icon]