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conferencia episcopal de colombia

Vie 19 Jun 2026

La Voz del Pastor | 21 de Junio del 2026

Reflexión delseñor Cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá: Lectura de Sal 68, 8-10.14 y 17.33-35 (R.: 14c)

Vie 19 Jun 2026

“Si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre…”

DÉCIMOSEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO21 junio 2026Primera lectura: Jr 20, 10-13Salmo: Sal 69(68), 9-10.14.33-34 (R. 35,10)Segunda lectura: Rm 5,12-15Evangelio: Mt, 10,26-33.I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIONIntroducción•El profeta Jeremías experimenta la persecución, la calumnia y el miedo, pero en medio de la amenaza proclama su confianza: el Señor está con él como guerrero poderoso y no lo abandona. El salmo recoge el clamor del justo que sufre por fidelidad a Dios, pero que espera en su auxilio y alaba su misericordia.•San Pablo, en la carta a los Romanos, presenta un contraste decisivo: por un solo hombre entró el pecado y la muerte en el mundo, pero por Jesucristo ha venido la gracia sobreabundante que trae justificación y vida para todos.•En el Evangelio, Jesús invita a sus discípulos a no tener miedo ante la persecución ni ante el juicio humano. Les recuerda que la verdad será manifestada y que el Padre cuida incluso de los detalles más pequeños de la creación. Por eso, quien lo reconozca delante de los hombres será reconocido por Él ante el Padre. Es una llamada a la confianza, a la valentía y a la fidelidad en medio de la adversidad.1.Lectio: ¿Que dice la Sagrada Escritura?La identidad del cristiano se traduce en alimentar todos los días, la confianza en el Señor, y desechar el temor de raíz, pues quien confía en Dios no tiene miedo.Al estilo de los apóstoles, los tiempos que nos correspondió vivir, exigen una relación plena con Jesús, para exhibir valentía ante los detractores del evangelio, y para esparcir la fragancia del amor de Dios, pues la ilusión de un fiel cristiano, es misionar al estilo de Jesús.Siempre habrá dificultades, como las que le toco afrontar en su tiempo al profeta Jeremías, quien es consciente de que sus adversarios, buscaron un momento para acecharlo y causarle daño, como lo escuchamos en la primera lectura., es decir a pesar del paso de los años y de los siglos, a un seguidor de Jesucristo, le corresponde enfrentar al mundo terreno, que cree tener la sabiduría que transciende, pero lo que exhibe es la dimensión de pecado de los hombres. 2.Meditatio: ¿Que me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?Por un hombre entró el pecado al mundo, así lo menciona el capítulo 5 de la carta a los romanos. Pero lo más importante no es el establecimiento del pecado, sino la gracia de Dios, que purifica, que sana, que levanta y construye. Solo el que tiene conciencia del encuentro con el Señor, sabe qué No debe tener miedo, pues Dios es el dueño de todo, pues hasta los cabellos de la cabeza están contados, y los seres humanos valemos más que muchos pajarillos.Las comunidades que conformamos la gran iglesia de Jesucristo, deben estar impregnadas por la presencia infinita de Dios, que las lleva a distinguirse como comunidades valientes, que dan testimonio del amor de dios, así construiremos, la iglesia, que él fundó, y que nosotros ayudamos a edificar día tras día.3.Oratio y Contemplatio: ¿Que suplicamos al señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La dimensión cristiana, se refleja en el arte de descubrir permanentemente el alcance de la palabra Misión, hasta el punto que se hacen uno solo, la misión y el enviado; que tiene claro que no hay nada encubierto, que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo importante es encontrarle sentido a la vida, entregando todo por el evangelio, para que se cumpla la sentencia del Señor, si alguien se declara a mi favor ante los hombres, también yo me declararé a su favor ante mi Padre que está en los cielos.Anunciar la misión, requiere discípulos auténticamente cristianos, según el corazón de Dios, Pues Él es el que le da sentido a toda la existencia. Así que la misión evangelizadora no es una opción sino una responsabilidad de amor, que nos compromete como persona, como familia, como comunidad, como integrante de la iglesia, que se funda en el amor, y en la certeza de que Dios siempre, pero siempre está al lado, del que lo invoca sinceramente.Misión es reconocer que los dones recibidos se reciben para transmitirlos. Lo que recibiste gratis dadlo gratis. De tal manera que, despojados de toda consideración mundana, que nos aleje de Dios, llenemos el mundo que vivimos con la fragancia plena del compartir todo lo que tenemos, porque solo así, haremos presente al Dios que nos dio la vida, para ser como Él.Recomendaciones Practicas•Hoy, en la segunda vuelta presidencial, recordemos que participar responsablemente en la democracia, votando con conciencia y buscando el bien común, es también una forma concreta de vivir nuestra fe y amar a Colombia.II.MONICIONES Y ORACION UNIVERSAL O DE FIELESMonición introductoria de la MisaLa Palabra de Dios hoy nos habla del temor, de la persecución y de la confianza. El profeta Jeremías experimenta la hostilidad y la calumnia, pero proclama con firmeza: “El Señor está conmigo como fuerte soldado”. San Pablo nos recuerda que donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Y Jesús nos exhorta: “No tengan miedo”, invitándonos a confiar en la providencia del Padre.En este día en que nuestra nación vive la segunda vuelta de la elección presidencial, venimos a la Eucaristía para poner a Colombia en manos de Dios. Que esta celebración fortalezca nuestra esperanza, ilumine nuestra conciencia y nos ayude a vivir este momento con responsabilidad, serenidad y fe.Monición a la liturgia de la PalabraA pesar de nuestras limitaciones y miedos, el Señor, nos acompaña, y nos acoge con el verdadero valor de sus fieles, que somos más valiosos que muchos pajarillos.Oración Universal o de los FielesPresidente: Confiando en el Señor que cuida de cada uno de sus hijos, presentemos nuestras súplicas diciendo:R/. Señor, en ti confiamos.1.Por la Iglesia, para que en medio de las tensiones sociales anuncie con valentía la verdad, promueva la justicia y sea signo de reconciliación y esperanza.2.Por nuestra nación en esta jornada electoral, para que los ciudadanos participen con responsabilidad y conciencia, y el proceso se desarrolle en paz, respeto y transparencia.3.Por quien sea llamado a ejercer la presidencia, para que gobierne con sabiduría, sentido de servicio y compromiso con el bien común, especialmente de los más pobres y vulnerables.4.Por quienes sienten miedo, incertidumbre o división ante la situación del país, para que la palabra de Cristo —“No tengan miedo”— fortalezca sus corazones y los abra al diálogo y a la fraternidad.5.Por nosotros aquí reunidos, para que demos testimonio público de nuestra fe con coherencia, sin avergonzarnos de Cristo, y seamos constructores de paz en nuestras familias y comunidades.Oración ConclusivaPadre bueno, tú que conoces hasta el número de nuestros cabellos y sostienes la historia con tu providencia, escucha nuestras oraciones y guía a nuestra nación por caminos de justicia y paz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

Jue 18 Jun 2026

En Colombia ya peregrina una reliquia de San Francisco enviada desde Italia; la Diócesis de Santa Marta fue la primera en recibirla

La primera diócesis fundada en Colombia, Santa Marta, fue escogida para abrir el recorrido nacional de una reliquia de primer grado del santo de Asís enviada desde Italia. La iniciativa, promovida por la Orden de Frailes Menores en el marco del Jubileo Franciscano, busca llevar a distintas regiones de Colombia un mensaje de paz, reconciliación, cuidado de la creación y renovación espiritual.La peregrinación es protagonizada por un fragmento óseo de San Francisco de Asís, considerado una reliquia de primer grado. Se trata de un signo de profundo valor espiritual para la Iglesia, pues custodia la memoria viva de quien, hace ocho siglos, decidió seguir a Cristo con radicalidad evangélica, convirtiéndose en una de las figuras más influyentes de la historia del cristianismo.Una jornada de fe que reunió a la Iglesia en Santa MartaCientos de fieles, sacerdotes, religiosos y religiosas participaron en esta jornada que comenzó con actos de veneración en la Catedral Basílica de Santa Marta.Posteriormente, una procesión recorrió las calles del centro histórico de la ciudad, encabezada por sacerdotes diocesanos y miembros de la Orden de Frailes Menores, acompañando el traslado de las reliquias hasta la parroquia San Francisco de Asís, donde se celebró una solemne Eucaristía presidida por el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios.Los participantes tuvieron, además, la oportunidad de recibir la indulgencia plenaria concedida en el marco de este Jubileo Franciscano.Santa Marta: una historia franciscana que vuelve a encontrarse con sus raícesLa elección de Santa Marta como punto de partida de esta peregrinación nacional tiene un profundo significado histórico y espiritual. Fue desde este territorio donde los frailes franciscanos comenzaron, hacia mediados del siglo XVI, una intensa labor evangelizadora que marcaría los orígenes de la Iglesia en Colombia.Durante la Eucaristía, monseñor José Mario recordó que la historia de la evangelización de Santa Marta está estrechamente ligada a la presencia de los hijos de San Francisco y destacó que esta herencia sigue viva en la identidad de la Iglesia local.“Santa Marta es franciscana desde su origen”, afirmó el prelado, al recordar la contribución que esta familia religiosa ha realizado durante siglos a la vida espiritual de la región mediante su predicación, cercanía a los pobres, vida fraterna y testimonio evangélico.Incluso, definió la llegada de las reliquias como un acontecimiento profundamente simbólico. “De algún modo, la llegada de estas reliquias constituye un regreso a casa”, expresó, al señalar que el legado espiritual de San Francisco no pertenece únicamente a la Orden Franciscana, sino que constituye un don para toda la Iglesia.La visita adquiere, además, una relevancia especial en el camino que recorre la diócesis hacia la celebración de los 500 años de su creación, prevista para el año 2033.San Francisco y la renovación que nace del EvangelioUno de los mensajes centrales de la celebración estuvo relacionado con la actualidad del testimonio de San Francisco para la Iglesia de hoy.Durante su homilía, monseñor Bacci invitó a contemplar al santo de Asís más allá de las imágenes que suelen asociarlo exclusivamente con la pobreza o el cuidado de la creación. Recordó que el núcleo de su experiencia espiritual fue su profunda configuración con Cristo y su decisión de dejar que el Evangelio transformara completamente su vida.“La grandeza de Francisco no consistió en criticar la Iglesia de su tiempo, sino en amarla. No pretendió reformarla desde fuera. Más bien, permitió primero que Cristo reformara su corazón”, afirmó.El obispo explicó que esa enseñanza conserva plena actualidad para los cristianos de hoy, pues las transformaciones verdaderamente fecundas nacen de la conversión personal y de una adhesión cada vez más profunda al Evangelio.“La historia demuestra que las reformas verdaderamente fecundas nunca comienzan con estructuras o estrategias. Comienzan con los santos. La Iglesia se renueva cuando hombres y mujeres vuelven a poner a Cristo en el centro de su vida”, señaló.A partir del ejemplo de San Francisco, también destacó el valor de la pobreza evangélica entendida no como miseria, sino como disponibilidad total ante Dios. Una actitud que permite descubrir la fraternidad universal, reconocerse hermano entre hermanos y asumir una relación de cuidado y responsabilidad con los demás y con la creación.Para el prelado, esta espiritualidad representa una inspiración para la Iglesia samaria en el camino hacia sus cinco siglos de historia. “También nosotros queremos para esta Iglesia, en camino hacia la celebración de sus 500 años, una transformación misionera que no es apenas de planes ni de proyectos, sino de testimonio renovado y creíble de Jesucristo y su Evangelio”, afirmó.Un mensaje vigente para ColombiaLa familia franciscana ha querido que esta peregrinación sea también una oportunidad para compartir con el país los valores que inspiraron la vida del santo de Asís: la fraternidad, la reconciliación, la paz, la sencillez y el cuidado de la casa común.En un contexto marcado por múltiples desafíos sociales, la figura de San Francisco vuelve a presentarse como un referente capaz de inspirar caminos de encuentro y convivencia.“Necesitamos renovar la esperanza y la fraternidad, sembrar la paz y la reconciliación, esos sentimientos que nos llevan a reconocernos como hermanos”, expresó fray Jorge Torregroza, secretario provincial de la Orden de Frailes Menores.Por su parte, fray Luis Alberto Toro, vicario provincial de OFM, afirmó que el santo de Asís continúa invitando a los creyentes a convertirse en “instrumentos de paz y de bien”, especialmente en tiempos que reclaman reconciliación y unidad.Una semilla de vida eterna para ColombiaBajo el lema “Francisco de Asís: una semilla de vida eterna”, la reliquia recorrerá durante los próximos meses diversas regiones del país como Barranquilla, Cartagena, Medellín, Pereira, Cali, Villavicencio, Bogotá y Bucaramanga. Visitará parroquias, comunidades religiosas y lugares significativos de la presencia franciscana en Colombia.La peregrinación se extenderá hasta enero de 2027 y constituye uno de los principales acontecimientos conmemorativos del Jubileo Franciscano en el país.Vea el informe audiovisual a continuación:

Mié 17 Jun 2026

Obispos colombianos se reúnen con el Papa León XIV y envían mensaje de esperanza y unidad al país antes de las elecciones

Tras sostener una audiencia con el Papa León XIV en el Vaticano, los integrantes de la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia dirigen un mensaje al pueblo colombiano en el que invitan a vivir con esperanza, responsabilidad y serenidad la jornada electoral del próximo 21 de junio, y a seguir construyendo caminos de reconciliación, fraternidad y concordia.Durante el encuentro, el Santo Padre recibió a monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente; y monseñor Germán Medina Acosta, secretario general. Los obispos le transmitieron el saludo y el afecto del pueblo colombiano, mientras que el Pontífice reiteró su amor y preocupación por Colombia, animando a la Iglesia y a la sociedad a perseverar en la búsqueda de la paz, la unidad y la reconciliación.En el mensaje difundido desde la Ciudad del Vaticano, los prelados afirman que, en vísperas de los comicios presidenciales, Colombia está llamada a confiar en sí misma, a reconocer el valor y la dignidad de cada persona y a manifestar la bondad de la que es capaz como nación.“Más allá de los problemas que nos afectan y de las diferencias que nos distinguen, es posible construir juntos el país que anhelamos”, expresan los obispos, invitando a fortalecer aquello que une a los colombianos por encima de las divisiones.Un clamor que no esperaLos integrantes de la Presidencia del Episcopado colombiano acogen también el clamor que, según señalaron, resuena en todos los rincones de la geografía nacional: “No más injusticias, no más violencias, no más odios, no más muertes”.A partir de este llamado, reiteran que el país tiene la capacidad de trabajar unido por el bien común y de seguir construyendo una nación reconciliada, fraterna y en paz, que pueda ser habitada y disfrutada por las actuales y futuras generaciones.Invitación a la oración y al discernimientoLos obispos renuevan, además, la invitación a participar en la jornada nacional de oración convocada para este viernes 19 de junio, que contempla dos momentos: la Vigilia de Oración por Colombia en parroquias, comunidades eclesiales y diócesis del país, y la oración en familia con el encendido de una luz en los hogares.Según expresan en su mensaje, esta jornada busca “serenar los espíritus” y favorecer el buen juicio de los ciudadanos para elegir “con responsabilidad, libertad y conciencia” a quien tendrá la misión de conducir los destinos del país durante los próximos cuatro años.En ese mismo sentido, exhortan a todos los colombianos a acudir a las urnas con “alegría, esperanza y serenidad”, así como a acoger con madurez y confianza los resultados que arroje el proceso electoral, reconociendo y validando la seriedad y consistencia de las instituciones democráticas del país.Al concluir su mensaje, los obispos encomendaron el país a la bendición de Dios con las palabras del salmista: “¡Que el Señor bendiga a su Pueblo con la Paz!” (Sal 28,11).Una misión de comunión y trabajo con la Santa SedeLa audiencia con el papa León XIV hace parte de una agenda de trabajo que la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia desarrolla esta semana en Roma con diversos organismos de la Curia Romana.El martes 16 de junio los obispos sostuvieron un encuentro en el Dicasterio para la Evangelización. Este miércoles, además de la audiencia con el Santo Padre, visitaron el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.La agenda continuará hasta el viernes 19 de junio con encuentros en la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y la Secretaría de Estado.Estos espacios permiten compartir con la Santa Sede los desafíos, esperanzas y realidades que vive la Iglesia en Colombia, así como recibir orientaciones que fortalezcan la misión evangelizadora y el servicio pastoral en favor de la reconciliación, la dignidad humana, la construcción de la paz y el desarrollo integral de las comunidades.A continuación, la lectura del mesaje por parte del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia:

Mar 16 Jun 2026

Vengan a mí que yo los aliviaré

Por Mons. José Libardo Garcés Monsalve - Vamos caminando juntos en este mes de junio que es consagrado a contemplar el Sagrado Corazón de Jesús, que centra nuestra vida y misión en el amor mismo de Dios, que en nuestro Señor Jesucristo, nos da fortaleza para seguir afrontando la misión confiada a cada uno de nosotros. La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe, todo lo que Dios nos ama con su corazón y todo lo que nosotros debemos hacer para amarle. Jesús nos ha demostrado su amor entregándose en la cruz por nosotros, quedándose en la Eucaristía y enseñándonos que Él es el camino para la salvación eterna, “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie puede llegar al Padre, sino por mí” (Jn 14, 6); un camino que recorremos con la esperanza puesta en el destino que es la gloria de Dios, conscientes que el camino es cargar la cruz cada día.Estamos viviendo en la actualidad en el mundo, en Colombia, en nuestra región y en la ciudad momentos de incertidumbre y de división que causan violencia y muerte. Esto se debe a que en el corazón de muchas personas hay odio, resentimiento, rencor, venganza y muchos males que hacen que la sociedad esté enferma, porque el corazón de muchos está enfermo. El profeta Jeremías experimentó esta realidad cuando dijo: “nada más falso y enfermo que el corazón del hombre” (Jer 17, 9) y Jesús en el Evangelio nos previene de la enfermedad del corazón cuando dice: “sin embargo lo que sale de la boca viene del corazón, y eso es lo que mancha al hombre. Porque del corazón vienen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios y las injurias. Eso es lo que mancha al hombre” (Mt 15, 18 - 20); quedando claro que al revisar nuestra vida podemos encontrar nuestro corazón lleno de muchos males que causan división y violencia en cada familia y en la sociedad.Esta realidad interior por la que pasa el ser humano tiene purificación, alivio y descanso en Jesucristo. Poner nuestra vida en Él, es abandonarnos a la esperanza que no defrauda, porque nos ofrece su perdón y su misericordia que brotan de su corazón que está lleno de amor para con cada uno de nosotros. Él viene a sanar las dolencias internas y darnos paz y sosiego en medio de las tormentas por las que pasamos. Abramos el corazón a Jesús que con su gracia nos permite que descansemos en Él y en los momentos más difíciles de nuestra vida, tengamos la certeza que Él es nuestro alivio: “vengan a mí, los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su vida” (Mt 11, 28- 30).El pecado que dejamos entrar en nuestra vida agobia el camino y la misión que recorremos, causa desastres, destruye la propia existencia y deteriora la relación con Dios y con los demás. Por eso, hay que descansar en las manos de Dios, recibiendo la gracia del perdón por nuestros pecados y el alivio que brota del Corazón amoroso de Jesús, que es rico en misericordia, que sigue teniendo compasión de nosotros y del mundo entero, para que ninguno se pierda, porque “Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva” (Ez 33, 11), ya que Él no vino al mundo para juzgar y condenar, sino para salvar (Cf. Jn 12, 47) y ofrecer a todos una vida nueva que brota de su amor y misericordia, hasta llevarnos al Padre a participar de la morada que tiene preparada para nosotros.La Revelación nos manifiesta que el Hijo único de Dios quiso asumir un corazón de carne, precisamente para convertirse en el mediador deseoso de la realización de nuestra reconciliación. Este Corazón quiso conocer y experimentar la desintegración de la muerte y el odio de la humanidad a fin de cumplir en nosotros su voluntad reconciliadora, reconciliándonos con nosotros mismos, con nuestros hermanos, con Él mismo y con su Padre. Aceptó, pues, detener, en la muerte, sus latidos amorosos para darnos, con la Sangre y el Agua de los sacramentos, el Espíritu, que es la reconciliación en forma de remisión de los pecados (Jn 19, 30, 34; 20, 22-23), el Espíritu de amor, que es el soplo vivificante de su corazón, que nos lleva a la verdadera paz.Cristo no murió para dispensarnos de sufrir y morir, sino para que pudiésemos con Él, amar al Padre, incluso en nuestros sufrimientos, en nuestras dificultades y en los momentos de cruz, a pesar de nuestras debilidades y de nuestros pecados. De aquí, la institución del sacramento de la penitencia, reparadora de la gracia, que nos da la capacidad de amar con un corazón manso y humilde como el de Jesús. Cuando en los momentos difíciles no entenda-mos algo de lo que nos sucede, tengamos la certeza que Dios entiende y eso nos da paz y esperanza.La gracia que Dios nos da gratuitamente en Jesucristo al ser perdonados de todos nuestros pecados, la recibimos como Palabra de Dios que nos libera de todas las esclavitudes, de los males que sufrimos en el corazón y nos da la capacidad de amar y transmitir a los demás la misericordia con el amor del Corazón de Jesús. Todo viene de Dios, que nos ha reconciliado consigo por el Corazón de Cristo. Alimentemos esta gracia con la Eucaristía, que es el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo que nos transforma en Él y fortalezcámonos diariamente con la oración, para que recibamos del Señor las palabras: “dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5, 8). Que la Santísima Virgen María y el Glorioso Patriarca San José, nos alcancen del Señor la misericordia y el perdón, para transmitir a nuestros hermanos esta gracia, como un acto de caridad, cumpliendo con el mandato del Señor, tal como lo vivimos este mes en nuestro trabajo misionero: vayan y hagan discípulos, viviendo la caridad.En unión de oraciones, reciban mi bendición.+José Libardo Garcés MonsalveObispo de la Diócesis de Cúcuta

Mar 16 Jun 2026

La Iglesia en Colombia se une a la misión evangelizadora y caritativa del Papa León XIV con la Colecta del Óbolo de San Pedro 2026

La Iglesia en Colombia celebrará el domingo 28 de junio la Colecta del Óbolo de San Pedro 2026, una jornada de comunión y solidaridad que invita a los fieles a unirse al ministerio del Santo Padre mediante la oración y el aporte voluntario para apoyar su misión al servicio de la Iglesia universal y de quienes más necesitan ayuda.Promovida por la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) bajo el lema “Unidos al Papa, sembramos esperanza en el mundo”, esta iniciativa se llevará a cabo en las parroquias y comunidades eclesiales del país, en el marco de la solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, celebración estrechamente vinculada a esta tradición de la Iglesia.La colecta constituye una expresión concreta de comunión con el Sucesor de Pedro y de corresponsabilidad con la misión evangelizadora de la Iglesia. A través de ella, los fieles contribuyen al sostenimiento de las acciones pastorales, educativas, humanitarias y de promoción humana que el Santo Padre impulsa en distintos lugares del mundo, así como a la atención de personas, familias y comunidades afectadas por situaciones de pobreza, conflictos armados, desastres naturales y otras emergencias.Una ofrenda sencilla con un profundo significado eclesial y humanoEl Óbolo de San Pedro es una contribución voluntaria que, independientemente de su cuantía, posee un alto valor espiritual y simbólico. Representa el sentido de pertenencia a la Iglesia, la cercanía con el Papa y el compromiso de los bautizados con la misión evangelizadora y caritativa que la Iglesia desarrolla en los cinco continentes.La práctica tiene sus raíces en las primeras comunidades cristianas. Las Sagradas Escrituras testimonian cómo los creyentes compartían sus bienes para sostener la misión apostólica y ayudar a quienes atravesaban dificultades. A lo largo de los siglos, esta tradición fue consolidándose como una manifestación concreta de unidad eclesial y solidaridad fraterna en torno al ministerio del Sucesor de Pedro.Una ayuda que llega a donde más se necesitaGracias a los aportes recibidos mediante esta colecta, el Santo Padre puede responder a numerosas necesidades que surgen en diferentes regiones del mundo, especialmente en contextos marcados por la guerra, las crisis humanitarias, los desastres naturales y las condiciones de vulnerabilidad social.La contribución de los fieles también permite respaldar el servicio que la Santa Sede presta diariamente a la Iglesia universal mediante sus diversos organismos, promoviendo iniciativas relacionadas con la evangelización, la educación, la construcción de la paz, la fraternidad entre los pueblos y el desarrollo humano integral.De esta manera, una ofrenda realizada desde una parroquia colombiana puede convertirse en apoyo concreto para comunidades que enfrentan situaciones de emergencia o requieren acompañamiento para reconstruir sus proyectos de vida.Invitación a participarLa Conferencia Episcopal de Colombia anima a todos los fieles, parroquias, movimientos eclesiales, comunidades religiosas y personas de buena voluntad a sumarse a esta jornada de caridad y comunión con el Papa, y a través de él, con quienes más sufren en diferentes lugares del mundo.Los aportes podrán realizarse durante las celebraciones eucarísticas del domingo 28 de junio en las parroquias del país. Asimismo, quienes deseen contribuir podrán hacerlo mediante consignación a la cuenta Davivienda No. 000014542872, a nombre de la Nunciatura Apostólica, o a través del portal oficial del Óbolo de San Pedro.

Sáb 13 Jun 2026

El 19 de junio, Colombia se unirá en una sola plegaria: vigilia comunitaria y oración en familia antes de las elecciones

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) convoca a los fieles del país a participar el próximo viernes 19 de junio en una gran jornada de oración por el país. La propuesta contempla, por una parte, la celebración de la Vigilia de Oración por Colombia en catedrales, parroquias y demás comunidades eclesiales. Además, invita a las familias a reunirse en sus hogares para encender una vela, cirio o velón y elevar una oración por Colombia, como expresión de confianza en Dios y compromiso con el futuro de la nación.La jornada, promovida por el Episcopado Colombiano, se realizará dos días antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y busca, particularmente, encomendar el país al Señor, pedir por la paz, la reconciliación y el discernimiento de los ciudadanos, así como fortalecer la esperanza y la unidad nacional en un momento decisivo para la democracia colombiana.El Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano ha preparado un subsidio para la celebración que presenta esta jornada como un llamado a escuchar la voz de Dios en medio de las tensiones del actual contexto electoral. El texto recuerda que los colombianos han escuchado en los últimos meses “demasiadas palabras que hieren, que dividen, que señalan”, e invita a creyentes de distintas sensibilidades políticas a encontrarse en aquello que los une: el amor por Colombia, la esperanza en su futuro y la búsqueda del bien común.Una vigilia centrada en la paz y la reconciliaciónLa reflexión propuesta para la celebración presenta el Sagrado Corazón de Jesús, a quien este viernes 12 de junio el país renovó su consagración, como fuente de amor, mansedumbre, reconciliación y paz. Desde esta espiritualidad, se invita a contemplar a Cristo como un corazón “desarmado y desarmante”, capaz de derribar los muros de la división, sanar heridas y abrir caminos de encuentro entre los colombianos.En las peticiones de la vigilia se ora especialmente por el fin de la violencia verbal, por los candidatos presidenciales y sus equipos, por los votantes, por las instituciones encargadas de garantizar la transparencia del proceso electoral y por la reconciliación nacional.De manera particular, en el subsidio se pide que quienes tienen voz pública comprendan la responsabilidad que implica su palabra y eviten alimentar la confrontación social. También invita a los ciudadanos a ejercer el voto “sin miedo y sin odio en el corazón”, reconociéndose como hermanos aun en medio de las diferencias políticas.El llamado a “desarmar” el corazón, las palabras y las manosLa convocatoria se da en sintonía con el mensaje pronunciado este viernes 12 de junio por el cardenal Luis José Rueda Aparicio durante la Eucaristía de renovación de la consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús, celebrada en la Catedral Primada de Colombia.Durante la homilía, el Primado de Colombia recordó que el amor de Dios constituye la base sobre la cual deben edificarse las relaciones sociales, económicas, ambientales y políticas orientadas al bien común. En ese contexto, propuso tres compromisos concretos para avanzar hacia una sociedad más fraterna y reconciliada.El primero consiste en desarmar el corazón, dejando atrás el odio, el resentimiento y la autosuficiencia para abrirse a la escucha, la humildad y la conversión personal. El segundo invita a desarmar las palabras, renunciando a las expresiones agresivas, las descalificaciones y los discursos que alimentan la confrontación, especialmente en las familias, las redes sociales y los debates públicos. Finalmente, llamó a desarmar las manos, rechazando toda forma de violencia y promoviendo una cultura de la no violencia activa basada en el amor y la verdad.El Cardenal también elevó una oración por quienes participan en la vida democrática del país y pidió a los fieles encomendar a Dios a los líderes políticos y sociales de Colombia para que ejerzan sus responsabilidades con sabiduría y espíritu de servicio.Un llamado que recoge el magisterio reciente de los obispos colombianosLa jornada de oración se enmarca en una serie de pronunciamientos realizados por la Conferencia Episcopal de Colombia durante el actual proceso electoral.En sus recientes mensajes al pueblo colombiano, a los sacerdotes y a los candidatos presidenciales, los obispos han insistido en la necesidad de superar la polarización, rechazar el odio, respetar las instituciones democráticas y favorecer un clima nacional de serenidad y paz.Particularmente, en el mensaje “Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar a Colombia”, difundido tras la primera vuelta presidencial, expresaron su preocupación por la creciente agresividad verbal y por la instrumentalización de emociones como el miedo, la indignación y la venganza dentro de la contienda electoral.Los obispos exhortaron entonces a centrar los debates en propuestas concretas para responder a los grandes desafíos del país y recordaron que la política está llamada a ser una forma de servicio orientada al bien común, la justicia, la reconciliación y la paz.En sintonía con el magisterio del papa León XIVLa convocatoria de la Iglesia en Colombia también encuentra eco en el magisterio reciente del papa León XIV, quien ha insistido en la necesidad de construir una comunicación capaz de escuchar, dialogar y tender puentes.Tanto en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2026 como en diversos discursos y documentos de su pontificado, el Santo Padre ha advertido sobre los riesgos de la polarización y de la utilización agresiva del lenguaje en la vida pública. Por ello, ha invitado reiteradamente a “desarmar las palabras”, purificando la comunicación de prejuicios, rencores, fanatismos y expresiones de odio.En su encuentro con los miembros del Parlamento español, celebrado el pasado 8 de junio en Madrid, el Pontífice exhortó a los dirigentes políticos a favorecer una auténtica cultura del encuentro, capaz de superar las narrativas divisivas y polarizantes. Además, los animó a pasar de las simplificaciones estériles a una apreciación más profunda y fecunda de la complejidad de la realidad, convencido de que el diálogo sincero y la búsqueda del bien común constituyen el camino para fortalecer la convivencia democrática.En este contexto, la Vigilia de Oración por Colombia y la oración en familia con el encendido de una luz convocadas por los obispos se presentan como signos concretos de fe, esperanza y comunión, a través de los cuales la Iglesia busca acompañar espiritualmente a los colombianos en vísperas de una nueva jornada electoral, confiando en que el encuentro prevalezca sobre el enfrentamiento y que la paz sea fruto de la justicia, la reconciliación y el respeto por la dignidad de todos.

Vie 12 Jun 2026

“Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”

DÉCIMOPRIMER DOMINGO DEL TIEMPO ORDIANARIO14 junio 2026Primera lectura: Éx 19,2-6aSalmo: Sal 100(99),1-2.3.5(R.3c)Segunda lectura:Rm 5,6-11Evangelio: Mt 9,36–10,8I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónAmar, formar y enviar son tres verbos que describen la relación entre Dios y el ser humano en la liturgia de la Palabra. La iniciativa del Señor, al revelarse a la humanidad, se fundamenta en un amor que se convierte en proyecto, el cual propone un camino e implica una respuesta personal y comunitaria, anclada en la fe y en la fidelidad. Tal proyecto de amor recibe el nombre de “Alianza”, el modo como Dios decide acercarse sin imposiciones, sino desde la libertad, para hacer una invitación en la cual encontramos plenitud y vida nueva. Vivir la Alianza como un proyecto de vida que corresponde al amor del Señor implica formar el corazón, es decir, disponer la vida para que la Palabra nos moldee, nosconfronte e impulse al crecimiento. Este es el itinerario de Jesús con sus discípulos, quien, amándolos a la manera del Padre, los forma desde la Palabra y las acciones en el sentido del Reino, y camina junto a ellos para acompañar y cuidar. Finalmente, vivir la Alianza tiene un componente misionero y evangelizador. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento hay un envío a la misión: ser testigos de la manera como Dios ama y transforma, a través de la cotidianidad de nuestras acciones y relaciones.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En el relato del libro del Éxodo se describe el propósito de Dios para su pueblo: ser su propiedad personal y hacer de ellos una nación santa. Este propósito es comunicado a Moisés de forma íntima, contundente y tierna. Sube la montaña (lugar que en la Sagrada Escritura representa el encuentro con el Señor) y, al estilo de los profetas, lo encarga de expresar al pueblo su mensaje. En lo que Dios comunica hay detalles clave necesarios de resaltar: les recuerda quién los ha liberado de la esclavitud y los ha conducido a Él sobre alas de águila (gesto que simboliza protección, ternura y cuidado). Los invita a la escucha de su voz y a la vivencia de su alianza, lo que se traduce en una vida colmada por la obediencia y la fidelidad al amor.Es Dios llamando a su pueblo a caminar y permanecer junto a Él. Este llamado resuena también en el evangelio. Jesús, como enviado del Padre, proclama el Reinado de Dios y, de manera progresiva, involucra a los discípulos en esta tarea. Los ha instruido en la Palabra esperanzadora y en la acción justa; ahora ha llegado el tiempo del envío. Tras invitarlos a la oración al dueño de la mies para que mande obreros, los llama a cada uno por su nombre, lo que simboliza el gesto amoroso del Señor y la responsabilidad personal para la misión, con la autoridad para transformar y sanar.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?La alianza es nuestro proyecto de vida personal y comunitario; es el deseo de Dios para nosotros: que vivamos la libertad pascual sin renunciar a su amor que nos convoca, y viviendo según la inspiración de su Palabra. Para vivir la certeza y el camino de este proyecto, debemos tener en cuenta algunas claves:1. Subir a la montaña para el encuentro:En diversos relatos del Pentateuco, Dios llama a Moisés a las alturas. Allí lo forma, lo exhorta y le indica la forma como debe ejercer su liderazgo. Nosotros somos invitados a la montaña en la vivencia de los sacramentos, la oración personal y la vida en comunidad, que se teje desde una espiritualidad fraterna y servicial. Subimos a las alturas para ser formados e inspirados por la Palabra. Que siempre haya lugar en el corazón para peregrinar a la montaña donde el amor nos encuentra y nos indica el camino.2. Escuchar la Palabra y guardar la alianza:La escucha es la capacidad de direccionar el corazón a Dios, para discernir, decidir y actuar. Es la acción que suscita la formación humana y espiritual, que posibilita la obediencia y garantiza la disposición a que el Señor actúe en nosotros. Ante los múltiples ruidos de la sociedad que nos conducen a la dispersión y nos desenfocan de lo fundamental, escuchar es una actitud sabia y contundente que silencia las exterioridades pasajeras y se concentra en la vitalidad de un proyecto de amor construido desde las relaciones que se hacen camino, familia y comunidad. ¡Que la escucha determine nuestros discernimientos y decisiones!3. Transformar y sanar, la razón por la que somos enviados:El espíritu de una Iglesia sinodal se vislumbra en la misión, en tener buenas noticiaspara proclamar con sencillez, alegría y convicción. Del mismo modo que a los discípulos, Jesús nos llama por nombre propio, porque cada uno, desde lo que es y hace, puede ser noticia de esperanza para otros. Al llamarnos, nos da la autoridad que se refleja en la coherencia y el servicio, y pone en nuestras manos la artesanal obra de ayudar a cicatrizar las heridas y vencer, desde el amor, las rupturas del mundo. Nuestros contextos cotidianos son escenarios de misión; como discípulos, asumamos el desafío de sanar a los heridos y amar los corazones que odian.Estos tres aspectos expresan un modo cotidiano como podemos vivir, personal y comunitariamente, el proyecto de la alianza, como invitación a caminar y permanecer junto al Señor.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La meditación de la Palabra orienta el corazón a la contemplación de la ternura y la cercanía de Dios. Los textos leídos suscitan en nosotros la plegaria y el deseo de subir a la montaña para que su amor nos encuentre, de acrecentar en nosotros la escucha como actitud que nos impulsa a crecer en la fidelidad y el amor. Finalmente, a reconocer que en el Señor somos llamados y enviados para sanar a los heridos y vencer las rupturas del mundo en clave de amor. Hoy pidamos al buen Dios que fortalezca en nosotros su alianza, la escucha y la certeza de nuestro llamado a pasar por el mundo haciendo el bien, al estilo de Jesús.Recomendaciones prácticas:•Día del padre.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la MisaLa Palabra de Dios hoy nos recuerda que somos un pueblo elegido, propiedad suya, llamado a ser reino de sacerdotes y nación santa. San Pablo nos anuncia el amor inmenso de Dios, que nos amó cuando aún éramos débiles y pecadores. Y en el Evangelio vemos a Jesús compadecerse de la multitud y enviar a sus discípulos como obreros a su mies.Celebramos la Eucaristía agradeciendo el amor que nos precede, nos reconcilia y nos envía. Que esta celebración renueve en nosotros la conciencia de ser pueblo amado y enviado a anunciar el Reino con obras de misericordia.Monición a la Liturgia de la Palabra Los textos propuestos por la Iglesia para este domingo nos sitúan en la experiencia del encuentro, el llamado y el envío. En el relato del Éxodo, Dios indica a Moisés que comunique al pueblo la vivencia de su proyecto de amor. Por su parte, san Pablo, en la carta a los Romanos, nos recuerda la acción salvífica de Dios por la Pascua, que nos reconcilió con su amor, y en el evangelio se nos recuerda que somos llamados y enviados.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Al Dios que nos ha hecho su pueblo y nos envía como servidores de su Reino, elevemos nuestras súplicas diciendoR. Señor, envíanos como obreros a tu mies.1.Por la Iglesia, para que viva con gratitud su elección y anuncie con valentía el amor reconciliador de Cristo en medio del mundo.2.Por quienes tienen responsabilidades de gobierno y liderazgo en nuestra sociedad, para que ejerzan su misión con espíritu de servicio, buscando siempre el bien común y la dignidad de los más vulnerables.3.Por las comunidades que se sienten cansadas o desorientadas, para que experimenten la compasión de Cristo y encuentren pastores y servidores que las acompañen con cercanía y verdad.4.En este Día del Padre, por los padres de familia, para que, fortalecidos por el amor de Dios que nos reconcilia, vivan su vocación con responsabilidad, ternura y fidelidad.5.Por todos nosotros, para que respondamos con generosidad al llamado del Señor y hagamos de nuestra vida un servicio concreto a los hermanos.Oración conclusivaPadre bueno, que en tu Hijo nos has reconciliado y nos llamas a trabajar en tu mies, escucha nuestras súplicas y haznos fieles a tu envío. Por Jesucristo, nuestro Señor.R. Amén.