Pasar al contenido principal

conferencia episcopal de colombia

Lun 1 Jun 2026

Imitemos a María en la fe, esperanza y caridad

Por Mons. José Libardo Garcés Monsalve - Concluimos hoy el mes de mayo venerando a María que en salida misionera visita a su prima Santa Isabel, para anunciarle al Salvador del mundo. Durante 70 años de historia diocesana, en el anuncio gozoso del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, tenemos la certeza que María ha caminado con nosotros y nos ha fortalecido en el Proceso Evangelizador, siendo modelo de fe, esperanza y caridad, a quien queremos seguir imitando, cumpliendo con nuestra misión; tal como lo expresa el lema pastoral para este mes: vayan y hagan discípulos, imitando a María.Imitamos a María como mujer de fe, reconocida esta virtud en la visita que le hace a su prima Isabel. Tal como lo narra el Evangelio: “¡dichosa tú que has creído¡ Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá” (Lc 1, 45), palabras que reconocen la fe de María, en el acto de entrega a la voluntad de Dios que pronunció cuando el Arcángel Gabriel le anunció que iba a ser la madre del Salvador; respondiendo ella con palabras que expresan su fe entregada a la voluntad de Dios: “he aquí la esclava del Señor, há¬gase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38), afirmando con ello el Evangelio la actitud de fe de María y que Isabel reconoce y lo exclama con entusiasmo cuando le dice: “¡dichosa tú que has creído” (Lc 1, 45).Imitando la fe de María, es posible que se engendre en nuestro corazón la virtud de la esperanza. En los momentos más oscuros y tormentosos de su vida, María “brilla como signo de esperanza segura y de consuelo” (Lumen Gentium 68). Desde la Anunciación, María sabe que Cristo es la roca firme sobre la que se edifica la vida cristiana y la respuesta a Dios. María espera contra toda esperanza, incluso en el momento de la muerte de Jesús en la cruz, cuando continúa su camino por la oscuridad, pero con el corazón lleno de esperanza. María enseña a cada cristiano a estar junto a la cruz del Señor, con dolor, pero de pie y con esperanza, “alcanzó así a estar al pie de la cruz en una comunión profunda, para entrar plenamente en el misterio de la Alianza” (Documento de Aparecida 266).María mujer de fe y de esperanza nos enseña a vivir la caridad, ella puso en práctica la cari-dad con todos los que se encontró en el camino. Reconocemos que el amor oblativo, de caridad sin límites de la Virgen, nace de la comunión que tenía con el corazón de Dios, que la llevó a aceptar ser la madre del Redentor para entregar¬le la salvación a toda la humanidad. La caridad y el amor de María por cada uno de nosotros, conduce de inmediato hasta Jesús, una caridad silenciosa, prudente, que de nuevo al pie de la Cruz de su Hijo, calla y ofrece por la humanidad el acto de amor más grande de entrega. “La Virgen de Nazaret tuvo una misión única en la historia de salvación, concibiendo, educando y acompañando a su Hijo hasta su sacrificio definitivo” (DA 267); siendo esta misión la caridad más silenciosa, pero la más efectiva para cada uno de nosotros.María al entregarnos a Jesús, nos trae con Él todo el amor, el perdón, la reconciliación y la paz, “como madre de tantos, fortalece los vínculos fraternos entre todos, alienta a la reconciliación y el perdón, y ayuda a que los discípulos de Jesucristo se experimenten como una familia, la familia de Dios” (DA 267). Por eso, estamos llamados a imitarla en la virtud, que Ella misma vivió, acompañando a los discípulos y a la Iglesia como la madre de la fe, la esperanza y la cari¬dad.Esta es la tarea de la Iglesia en su vocación de evangelizar y en este compromiso estamos en nuestra Diócesis de Cúcuta con el Proceso Evangelizador de la Iglesia Particular (PEIP); con la certeza que transmitir a Jesucristo a otros es la obra de caridad más grande que podemos hacer. Así nos lo enseñó el Papa Francisco: “la Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio” (Evangelii Gaudium 14), recordando que la primera obra de caridad que hemos de hacer a nuestros hermanos será mostrarles el camino de la fe, la esperanza y la caridad. Así lo indicó el Papa Francisco, retomando palabras de sus antecesores: “el anuncio de Jesucristo es el primer acto de caridad hacia el hombre, más allá de cualquier gesto de generosa solidaridad” (Mensaje para las mi-graciones 2021). En esto la Virgen María, como maestra de la fe, la esperanza y la caridad, nos da ejemplo de un amor total a todos nosotros, entregándonos a Jesús y llevándonos hasta Él.La profunda vida interior y contemplativa de nuestra madre del cielo, nos exhorta a mirar fijamente a Jesucristo y a vivir con fe, esperanza y caridad, todo nuestro peregrinar humano y cristiano, con las incertidumbres y tormentas diarias, poniendo nuestra vida en las manos del Padre, con los ojos fijos en Jesucristo, hasta que lleguemos a participar de la Gloria de Dios. Los convoco a poner la vida personal y familiar bajo la protección y amparo de la Santísima Virgen María, en todas las circunstancias de la existencia. Que el Glorioso Patriarca San José, unido a la madre del cielo, nos alcancen de nuestro Señor Jesucristo la fortaleza en la fe, la espe¬ranza que no defrauda y la caridad sin límites, para que sigamos siendo discípulos misioneros del Señor.En unión de oraciones,reciban mi bendición.+José Libardo Garcés MonsalveObispo de la Diócesis de Cúcuta

Vie 29 Mayo 2026

La Voz del Pastor | 31 de mayo de 2026

Reflexión delseñor Cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá: Lectura de la segunda carta a los corintios 2 Cor, 11-13

Jue 28 Mayo 2026

El Congreso Nacional de Liturgia proyectó la construcción del cancionero litúrgico para la Iglesia en Colombia

La Iglesia católica en Colombia dio un nuevo paso en el fortalecimiento de su vida litúrgica con la realización del Congreso Nacional de Liturgia 2026, convocado por la Conferencia Episcopal de Colombia a través de su Comisión Episcopal de Liturgia y el Departamento de Liturgia del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano.Del 19 al 21 de mayo, más de 270 personas provenientes de las 78 jurisdicciones eclesiásticas del país —entre obispos, sacerdotes, delegados episcopales de liturgia, directores de ministerios de canto litúrgico, músicos, religiosos y laicos— se reunieron para reflexionar sobre uno de los aspectos centrales de la vida de la Iglesia: la celebración del misterio de la fe a través de la liturgia y el canto sagrado.El Congreso tuvo como propósito avanzar hacia la construcción de un cancionero litúrgico nacional, una iniciativa que busca fortalecer criterios comunes para el canto litúrgico en Colombia y ayudar a que las celebraciones expresen cada vez más la riqueza espiritual, teológica y comunitaria de la liturgia católica.“Fue un espacio de reflexión y de formación para nuestra Iglesia colombiana que tiene que ver, particularmente, con algo que es nuclear de la vida de la Iglesia: el celebrar el misterio del Señor”, afirmó monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo de Ipiales y presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia.Un Congreso para reflexionar sobre el presente y el futuro del canto litúrgicoLa agenda académica incluyó ponencias, paneles y conversatorios sobre composición litúrgica, espiritualidad del músico católico, ministerio del canto, participación de la asamblea, iniciación cristiana, canto gregoriano e inculturación de la música sagrada.El invitado internacional del encuentro fue monseñor Marco Frisina, reconocido compositor de canto litúrgico y director del coro de la Diócesis de Roma, maestro de capilla de la Catedral de Roma y rector de la Basílica de Santa Cecilia en Trastevere, cuya presencia marcó profundamente la reflexión pastoral y musical del Congreso.Al cierre del encuentro, monseñor Frisina valoró especialmente la riqueza musical y el entusiasmo pastoral que encontró en las comunidades colombianas vinculadas al ministerio litúrgico.“Han sido unos días bellísimos al encontrar la realidad colombiana que gira en torno a la animación musical litúrgica”.El sacerdote italiano aseguró además que Colombia posee una identidad musical que representa una oportunidad significativa para seguir fortaleciendo la vida celebrativa de la Iglesia:“Creo que Colombia tiene por sí misma una vocación musical que debe cultivar”.Monsñor Frisina destacó especialmente el compromiso de jóvenes, sacerdotes y músicos que sirven en las parroquias y, bajo la perspectiva del cancionero nacional, animó a consolidar procesos que permitan que la música litúrgica siga ayudando al pueblo de Dios a vivir más profundamente la oración y la fe.El canto litúrgico como parte esencial de la celebraciónUno de los énfasis más fuertes del Congreso fue comprender que el canto litúrgico no es un elemento decorativo dentro de la celebración, sino parte integral de la acción litúrgica de la Iglesia.“El canto litúrgico no es algo que se añade, sino una manera de celebrar nuestra alegría de que el Señor nos comunica vida cuando nos encontramos con Él en la liturgia”, explicó monseñor José Saúl Grisales.Desde esa perspectiva, el encuentro permitió identificar importantes desafíos pastorales que hoy representan también oportunidades de renovación y formación para las comunidades católicas del país: fortalecer los procesos de formación litúrgica y musical, promover una participación más activa de las asambleas y profundizar en la identidad espiritual y ministerial de quienes sirven a través de la música.Un documento base trabajado durante el Congreso insiste precisamente en la necesidad de impulsar procesos permanentes de formación litúrgica para sacerdotes, seminaristas, músicos y fieles laicos, así como en recuperar el valor del canto sagrado como expresión auténtica de la fe celebrada.Hacia la construcción de un cancionero litúrgico nacionalEl padre Jairo de Jesús Ramírez Ramírez, director del Departamento de Liturgia, explicó que el trabajo adelantado durante estos días constituye el punto de partida de un proceso eclesial más amplio:“Con todo este material que hemos intentado recoger fruto de las grandes ponencias y de los diálogos y momentos de escucha, vamos a comenzar entonces a confeccionar el cancionero litúrgico para entregarlo a todos los directores de canto litúrgico del país, a los sacerdotes y a los señores obispos”.El sacerdote aclaró además que el proceso deberá continuar posteriormente en la Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano y en el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.Formación y espiritualidad para el servicio del canto litúrgicoOtra de las reflexiones centrales del Congreso estuvo relacionada con la comprensión del músico litúrgico como un verdadero ministro al servicio de la oración y de la comunidad.“El músico debe comprender que es un ministerio al que está llamado, igual de importante a los otros ministerios”, afirmó Cristina Lopera, licenciada en música y estudiante de Teología de la Universidad Pontificia Bolivariana.La participante destacó también que estos espacios permiten integrar la formación musical con la dimensión espiritual, pastoral y teológica del servicio litúrgico.En la misma línea, el padre Juan David Muriel, doctor en liturgia, docente de la Universidad Pontificia Bolivariana en la Arquidiócesis de Medellín, recordó que el canto litúrgico tiene una profunda dimensión evangelizadora y comunitaria:“Si el canto litúrgico permite la plegaria, permite la unidad y fomenta la santidad, es un canto para hacer parte de la estructura misma de nuestra celebración”.El padre Muriel señaló que uno de los grandes desafíos es seguir fortaleciendo procesos formativos que ayuden a las comunidades a comprender mejor el sentido de la música dentro de la liturgia y a consolidar una mayor participación de toda la asamblea celebrante.Una Iglesia que busca celebrar con belleza, participación y comuniónEl Congreso también dejó planteada la necesidad de recuperar el valor de la “misa cantada” y de seguir promoviendo celebraciones vivas, participativas y profundamente arraigadas en la espiritualidad litúrgica de la Iglesia.“Qué bueno que nosotros hiciésemos conciencia y realidad de cantar la misa para Dios, porque solamente puede cantar un corazón enamorado”, expresó el padre Etilio Aldana Lozano, delegado episcopal de Liturgia en la Diócesis de El Espinal, refiriéndose a una reflexión compartida por el padre Juan David Muriel durante el congreso.Al cierre del encuentro, los participantes coincidieron en que el Congreso no solo permitió reflexionar sobre música y liturgia, sino fortalecer la experiencia de comunión y sinodalidad entre las Iglesias particulares del país.Tras este encuentro, la Iglesia colombiana reafirma su compromiso con una liturgia viva, seria, sencilla y hermosa, donde el canto siga siendo camino de oración, evangelización, participación y encuentro con Cristo.Vea a continuación el informe audiovisual del evento:

Lun 25 Mayo 2026

Magnifica humanitas: el papa León XIV pide humanizar el desarrollo tecnológico y “desarmar la IA”

El papa León XIV presentó este 25 de mayo la encíclica Magnifica humanitas, primer documento magisterial de su pontificado, dedicado a reflexionar sobre la dignidad humana, el trabajo, la justicia social, la paz y el bien común en el contexto de la inteligencia artificial (IA).Firmada el pasado 15 de mayo, en el marco del 135º aniversario de la encíclica Rerum novarum de León XIII, la carta propone una actualización de la Doctrina Social de la Iglesia frente a uno de los fenómenos más determinantes de la época contemporánea: el desarrollo acelerado de las tecnologías digitales y de la IA.En el documento, el Santo Padre advierte que la humanidad atraviesa “una elección decisiva”: construir “una nueva torre de Babel” o edificar una sociedad donde la tecnología esté verdaderamente al servicio de la persona humana y del encuentro entre los pueblos.Lejos de condenar el desarrollo tecnológico, el Pontífice reconoce que la inteligencia artificial puede contribuir al alivio del sufrimiento humano y abrir nuevas posibilidades para el desarrollo. Sin embargo, subraya que la tecnología “no es neutral” y que nunca debe imponerse sobre la dignidad de la persona ni quedar sometida únicamente a intereses económicos, militares o ideológicos.Una encíclica social para la era digitalDividida en cinco capítulos, Magnifica humanitas retoma los grandes principios de la Doctrina Social de la Iglesia y los proyecta sobre los desafíos contemporáneos relacionados con la inteligencia artificial, la economía digital, la manipulación de datos, la desinformación, las nuevas formas de desigualdad y los riesgos de deshumanización.El Papa insiste en que la dignidad humana no depende de la productividad, del rendimiento ni de la capacidad tecnológica. En ese sentido, alerta sobre modelos económicos y culturales que reducen a la persona a “un recurso que se usa y se explota” o a aquello que produce.También advierte sobre el riesgo de que el conocimiento y las tecnologías queden concentrados “en manos de unos pocos”, ampliando la brecha entre quienes participan de la revolución digital y quienes permanecen excluidos de ella.Verdad, educación y trabajo humanoUno de los llamados más fuertes de la encíclica está dirigido a la protección de la verdad y del pensamiento crítico en el entorno digital. El papa León XIV propone construir una verdadera “ecología de la comunicación”, capaz de enfrentar la desinformación, la manipulación algorítmica y la polarización.En este contexto, el pontífice resalta el papel de la educación y de la escuela como espacios fundamentales para formar personas libres, críticas y capaces de discernir. Incluso, invita a “educarse en el ayuno de la IA”, para evitar que las máquinas sustituyan la capacidad humana de preguntar, pensar y relacionarse.La encíclica dedica también una amplia reflexión al mundo del trabajo. El Papa reconoce que la automatización puede liberar al ser humano de tareas pesadas o repetitivas, pero advierte que la transición digital no puede justificar nuevas formas de exclusión, vigilancia o precarización laboral. Por ello, pide que los sistemas tecnológicos estén centrados en la persona y no únicamente en la eficiencia o el beneficio económico.“Desarmar la IA” y rechazar la lógica de la guerraEn uno de los apartados más contundentes del documento, el Santo Padre hace un llamado a “desarmar la IA”, evitando que las nuevas tecnologías sean absorbidas por dinámicas de competencia militar, control social o concentración de poder.El papa León XIV cuestiona la creciente automatización de los conflictos armados y afirma que “ningún algoritmo puede hacer que la guerra sea moralmente aceptable”. En esa línea, propone superar la teoría de la “guerra justa”, fortaleciendo en cambio el diálogo, la diplomacia, el multilateralismo y la cultura del encuentro.Asimismo, denuncia el crecimiento de la industria armamentística, la carrera nuclear, las guerras híbridas y el uso de la desinformación para alimentar el miedo y justificar el rearme.Una llamada a custodiar lo humanoA lo largo del texto, el Santo Padre reitera que el progreso tecnológico solo será auténtico si fortalece la fraternidad, la justicia y la paz. También llama la atención sobre nuevas formas de esclavitud y colonialismo vinculadas al control de datos, a la explotación de recursos estratégicos y a la mercantilización de las personas.En la conclusión de la encíclica, el papa León XIV invita a los fieles y a toda la sociedad a vivir esta nueva etapa tecnológica a la luz del Evangelio, promoviendo “la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios”.Recursos pastorales para profundizar la encíclicaJunto con la publicación de Magnifica humanitas, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral puso a disposición un kit pastoral orientado a facilitar la comprensión, reflexión y aplicación del contenido de la encíclica en comunidades, instituciones educativas, ambientes pastorales y espacios de formación.El material incluye subsidios para cada capítulo del documento con síntesis temáticas, citas seleccionadas, preguntas para la reflexión personal y comunitaria, propuestas prácticas, referencias bíblicas y oraciones. Además, contiene actividades dirigidas a jóvenes y niños, así como infografías explicativas en varios idiomas.Los recursos pueden consultarse en el portal oficial del Dicasterio.

Lun 25 Mayo 2026

El Papa León XIV nombra dos nuevos obispos auxiliares para la Arquidiócesis de Cali

El Papa León XIV ha nombrado dos nuevos obispos auxiliares para la Arquidiócesis de Cali: el padre Arnulfo Moreno Quiñonez, sacerdote del Vicariato Apostólico de Guapi, y el padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo, sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín.Con esta designación, el Santo Padre León fortalece el servicio evangelizador de la Iglesia en el Valle del Cauca. Los nuevos obispos auxiliares acompañarán la misión pastoral del arzobispo de Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, asistiendo el gobierno pastoral y la atención de las diversas necesidades eclesiales de esta arquidiócesis.Padre Arnulfo Moreno Quiñonez: liderazgo pastoral y servicio misionero en el Pacífico colombianoEl padre Arnulfo Moreno Quiñonez nació el 25 de marzo de 1979 en el municipio de El Charco (Nariño). Realizó sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Mayor San Pedro Apóstol de Cali y fue ordenado presbítero el 17 de julio de 2010 para el Vicariato Apostólico de Guapi.En su ministerio sacerdotal ha desarrollado una amplia labor pastoral y misionera en comunidades del Pacífico colombiano. Entre sus encargos pastorales se destacan los servicios como vicario parroquial de la Catedral La Inmaculada Concepción de Guapi; párroco de la parroquia San Antonio de Padua de Guapi; administrador parroquial de la parroquia La Santísima Trinidad de López de Micay y de la parroquia Nuestra Señora de los Ángeles, en Chelva (Valencia, España); así como párroco de la parroquia Nuestra Señora del Rosario Santa María de Timbiquí.También ha sido delegado para la Pastoral Familiar del Vicariato Apostólico de Guapi, vicario delegado y párroco de la Catedral La Inmaculada Concepción de Guapi.Su nombramiento episcopal llega después de haber asumido una importante responsabilidad de gobierno eclesial como provicario del Vicariato Apostólico de Guapi entre 2024 y 2025, periodo en el que acompañó la conducción pastoral de esta jurisdicción durante la sede vacante, antes del nombramiento de monseñor Alfonso García López como vicario apostólico de Guapi.Padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo: un servicio especialmente dedicado a la formación sacerdotalEl padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo nació el 21 de septiembre de 1967 en Itagüí (Antioquia). Fue ordenado sacerdote el 5 de diciembre de 1992 en la Arquidiócesis de Medellín.Realizó sus estudios de Filosofía y Teología en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.A lo largo de más de tres décadas de ministerio sacerdotal, ha desempeñado diversas responsabilidades pastorales y formativas. Fue vicario parroquial de Santa Teresita del Niño Jesús, párroco de Jesús Nazareno y de San Blas, así como viceasesor del Movimiento Familiar Cristiano.Su servicio ha estado marcado especialmente por la formación sacerdotal. Fue formador del Seminario Conciliar de Medellín en dos periodos distintos, rector del Seminario Mayor de la Diócesis de Armenia y, desde 2010 hasta la fecha, se ha desempeñado como vicerrector y formador del Seminario Conciliar de Medellín.Actualmente también es arcipreste del Arciprestazgo Beato Mariano Euse y miembro del Colegio de Consultores, del Consejo Presbiteral, del Consejo de Pastoral y del Consejo Directivo de la Asociación Privada de Fieles Fundación Canónigo Jesús Antonio Gómez Gómez, en la Arquidiócesis de Medellín.Un servicio episcopal al fortalecimiento de la misión de la IglesiaSegún el Código de Derecho Canónico, los obispos auxiliares son llamados a colaborar estrechamente con el obispo diocesano en la administración y vida pastoral de la Iglesia particular, apoyando la misión evangelizadora, el acompañamiento al Pueblo de Dios y la conducción pastoral. En este contexto, el nombramiento de los padres Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo y Arnulfo Moreno Quiñonez cobra especial relevancia en un momento en el que Cali y la región continúan afrontando importantes desafíos sociales, humanos y espirituales que reclaman el compromiso de la Iglesia con la reconciliación, la esperanza y la construcción del bien común.

Vie 22 Mayo 2026

Implementación de la Sinodalidad en la Diócesis de Pasto

Por Pbro. Carlos Eduardo Contreras Grijalba - La Diócesis de Pasto, en comunión con la Iglesia universal y en fidelidad al camino sinodal promovido por el Documento de las Conclusiones de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (2024), ha asumido la sinodalidad como expresión constitutiva de su ser y actuar, configurándola como estilo permanente de vida eclesial orientado a la comunión, la participación y la misión.En este horizonte, la fase de implementación ha estado marcada por un proceso orgánico que integra la formación espiritual, la renovación de las relaciones, la estructuración pastoral y la dinamización misionera, con el propósito de pasar de una comprensión conceptual de la sinodalidad a su vivencia concreta en la vida diocesana y parroquial.Acciones significativas de implementaciónUna de las acciones más significativas ha sido la implementación progresiva de las Ejercitaciones de Espiritualidad Sinodal, concebidas como un itinerario pedagógico y espiritual que busca suscitar una auténtica conversión personal y comunitaria. Estas ejercitaciones, estructuradas en tres tiempos: espiritualidad de las relaciones, espiritualidad de los procesos y espiritualidad de los vínculos, han sido desarrolladas a nivel diocesano y replicadas en las parroquias mediante los equipos pastorales, llegando a aproximadamente 500 agentes de pastoral. Su metodología, centrada en los dinamismos de EscucharME, EscucharLO y EscucharNOS, y a través de la Conversación en el Espíritu, ha permitido generar espacios reales de escucha, diálogo y discernimiento, favoreciendo la transformación de actitudes, el crecimiento en la vida espiritual y la consolidación de una cultura eclesial marcada por la corresponsabilidad y la comunión. De este modo, la sinodalidad comienza a asumirse no solo como contenido formativo, sino como experiencia vivida que configura el corazón de los agentes pastorales.En estrecha relación con este proceso formativo, se ha impulsado el fortalecimiento de los procesos pastorales participativos, especialmente en el ámbito parroquial, mediante la dinamización de los Equipos y organismos de animación Pastoral, entre ellos: Equipo de Animación Pastoral (EPAP), el Consejo Económico Parroquial (CEP), y los Equipos de Evangelización Parroquial (Betania – Emaús - Samaritano). Estos organismos han sido revitalizados desde una lógica sinodal, promoviendo la planificación participativa, el discernimiento comunitario y la evaluación constante de la acción pastoral. Este dinamismo ha permitido avanzar de una pastoral centrada en actividades aisladas hacia una pastoral basada en procesos sostenidos, en los que la comunidad discierne, decide y actúa en comunión, fortaleciendo así la corresponsabilidad de todos los bautizados y la integración de carismas y ministerios en la misión eclesial.De esta manera, la Diócesis ha avanzado en la restructuración de su acción pastoral mediante la configuración de Centros de Pastoral, como mediaciones concretas que garantizan la continuidad y articulación de los procesos evangelizadores. Esta reorganización ha permitido integrar las distintas dimensiones de la acción pastoral, superando la fragmentación y promoviendo una visión orgánica de la vida eclesial. En este contexto, se han consolidado diversas estrategias pastorales sinodales que dinamizan la misión desde enfoques complementarios: el Centro Cafarnaúm dinamiza las ejercitaciones de espiritualidad sinodal como proceso formativo permanente; el Centro Betania, orientado al proyecto de vida, promueve la maduración de la identidad y vocación del discípulo misionero; el Centro Emaús impulsa los itinerarios catecumenales comunitarios, diferenciales y espirituales favoreciendo la iniciación cristiana y la corresponsabilidad en la organización eclesial; el Centro Samaritano promueve la cultura de la ecología integral, integrando la dimensión social, ambiental y espiritual de la evangelización; el Centro Galilea orienta los procesos formativos para la ministerialidad sinodal, preparando líderes y agentes pastorales para el ejercicio corresponsable del servicio, y el Centro Belén promueve la cultura de la administración pastoral. Esta articulación ha permitido consolidar una estructura pastoral sinodal caracterizada por la integración de carismas, la coordinación entre niveles diocesanos y parroquiales, y la continuidad de los procesos en clave misionera.Finalmente, se destaca la experiencia “Familia en el Carisma”, desarrollada en comunión con la Congregación de las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada, como un signo concreto de la sinodalidad vivida en el ámbito espiritual y comunitario de la vida consagrada. Esta iniciativa ha permitido integrar la espiritualidad eucarística y carismática en la vida pastoral, fortaleciendo la dimensión fraterna y la comunión entre diversos estados de vida. En el contexto de la preparación al centenario de la adoración perpetua, esta experiencia ha generado espacios de encuentro, formación espiritual y renovación misionera, consolidando vínculos eclesiales que expresan una Iglesia que camina unida en torno a la Eucaristía y se proyecta hacia la misión.En conjunto, estas acciones evidencian un avance significativo en la implementación de la sinodalidad en la Diócesis de Pasto, al integrar procesos formativos, estructuras pastorales y experiencias de comunión que configuran progresivamente una Iglesia más participativa, orgánica y misionera. Este camino ha permitido iniciar una verdadera conversión relacional, estructural y pastoral, en la que la Iglesia aprende a escucharse, a discernir y a caminar junta bajo la guía del Espíritu Santo.De este modo, la sinodalidad se consolida no como un proyecto transitorio, sino como un camino permanente de renovación eclesial, mediante el cual la Diócesis busca responder con fidelidad a los desafíos del tiempo presente y anunciar con mayor credibilidad el Evangelio, configurándose como comunidad de discípulos misioneros que viven la comunión como misión y la misión como expresión de la comunión.Pbro. Carlos Eduardo Contreras GrijalbaCoordinador Centro Pastoral EmúsDiócesis de Pasto

Vie 22 Mayo 2026

La Voz del Pastor | 24 de mayo de 2026

Reflexión de monseñor Edwin Vanegas Cuervo, Obispo Auxiliar de Bogotá: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 20, 19-23

Vie 22 Mayo 2026

“Recibid el Espíritu Santo”

DOMINGO DE PENTECOSTÉSMayo 24 de 2026Primera lectura: Hch 2, 1-11Salmo: Sal 104 (103), 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 (R. cf. 30)Segunda lectura: 1Co 12, 3b-7. 12-13Evangelio: Jn 20, 19-23I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEsta solemnidad concluye el Tiempo Pascual, la cincuentena pascual, o Pentecostés, que forman un único periodo festivo: el “día en que actuó el Señor”. El evangelio de san Juan que escuchamos hoy relata la entrega de su Espíritu por parte de Jesús a sus discípulos, el mismo día de su resurrección.El Espíritu Santo es el Espíritu del Padre y del Hijo, el “lazo” de unión. Al ser derramado sobre la Iglesia, la une al misterio del Dios uno y trino, comunión íntima de vida y amor. Así, la Iglesia brota de la comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; tiene su fuente en el misterio de amor de la Trinidad, como afirma san Cipriano.La Iglesia está llamada a vivir esta comunión, lo que exige que cada miembro le abra espacio en su corazón al Espíritu Santo; esto, sin embargo, no es posible sin un esfuerzo sincero y decidido de cada bautizado.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, san Lucas narra el acontecimiento extraordinario ocurrido cincuenta días después de la resurrección del Señor: el cumplimiento de la promesa de enviarles el Espíritu Santo. Jesús no falla; Él es la Verdad en persona. La lectura describe los efectos del Espíritu: todos escuchaban en su propia lengua. Mientras el pecado produce división y destrucción, el Espíritu Santo genera unidad y entendimiento. Por su intervención, el mundo es recreado, tal como expresa el salmo: “Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra”. Sin el aliento del Espíritu es imposible vivir verdaderamente.El Evangelio nos presenta a Jesús derramando su Espíritu sobre los discípulos el mismo día de su resurrección. Él cumple la promesa y se derrama en los corazones de quienes lo acogen con fe y amor.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La solemnidad de Pentecostés concluye el Tiempo Pascual, que forma un todo desde la resurrección. Dios Padre no abandonó a su Hijo al poder de la muerte; mediante su Espíritu lo levantó de la tumba y lo exaltó, y ahora derrama sobre su Iglesia el Espíritu que da vida y vida en abundancia. “Este es el día en que actuó el Señor; sea nuestra alegría y nuestro gozo”, dice el salmista. Por el bautismo y mediante el Espíritu somos introducidos en este “día” salvífico, participando de la vida divina y de la comunión de amor del Padre, del Hijo y del Espíritu. La Iglesia es el lugar donde habita el Espíritu, que continuamente la alimenta, custodia y renueva. Cada bautizado está llamado a darle espacio en su corazón para que toda la Iglesia sea más y más renovada y presentada a Dios como virgen inmaculada.La Iglesia es el “lugar” en donde habita como en su propia casa el Santo Espíritu, en ella Jesús lo está derramando continuamente, tal como lo hizo en sus inicios. El Señor no abandona nunca a su Esposa, siempre la alimenta y la nutre, la custodia y la protege, la defiende y la libera de todo mal; en ella se encuentra presente continuamente por su Espíritu que entrega con abundancia. Cada bautizado está llamado, como miembro de su Cuerpo místico, a darle espacio en su corazón para que, de este modo, cada vez sea más y más renovada toda la Iglesia y pueda ser presentada a Dios como virgen inmaculada y sin mancha.Abrir el corazón al Espíritu requiere renunciar a nuestro espíritu egoísta, vanidoso, orgulloso o perezoso. Si lo hacemos, se restablece la paz y la armonía interior robadas por el pecado. Este camino de docilidad es exigente y requiere una batalla constante, pero produce efectos saludables: alegría, gozo interior y esperanza frente a un mundo deteriorado por el pecado.Al acoger plenamente al Espíritu, nos convertimos en agentes de transformación: nuestra vida, testimonio y coherencia cristiana pueden animar a otros a abrir su corazón y experimentar la gracia y los frutos del Espíritu.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La solemnidad de Pentecostés es ocasión propicia para pedir una nueva efusión del Espíritu sobre toda la Iglesia, para que se renueve en sus miembros y sea signo creíble de unidad y caridad en un mundo dividido por el egoísmo.Cada bautizado debe examinar su corazón y descubrir lo que impide al Espíritu actuar plenamente. Pidámosle a Dios fuerza y fortaleza para vencer el egoísmo y acoger radicalmente su obra transformadora, caminando, corriendo y volando tras el Espíritu, hacia una existencia que refleje el espíritu de Jesús.Pidamos especialmente el don de fortaleza, pues las asechanzas del mundo hacen cada día más exigente vivir una vida cristiana coherente. Solo en Dios tenemos vida verdadera; todo lo que no es Él conduce a la ruina. Que podamos comunicar, con valentía y sin temor, la fuente de la vida en abundancia: Jesucristo, que nos entrega su Espíritu._______________________Recomendaciones prácticas:•Hoy concluye el Tiempo Pascual. Después de la última misa, se apaga el cirio pascual y se retira del presbiterio; conviene colocarlo en el bautisterio para que arda durante la celebración del bautismo y para encender los cirios de los bautizados.•Comienza la semana de oración por la unidad de los cristianos.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia universal celebramos hoy el día en que Jesús cumplió la promesa de enviar el Espíritu Santo sobre los discípulos reunidos en el Cenáculo. Que la participación en esta Eucaristía disponga nuestro corazón a recibirlo y dejarlo actuar en nuestra vida diaria. Celebremos con fe y alegría.Monición a la liturgia de la PalabraLa efusión del Espíritu Santo que escuchamos en la primera lectura de los Hechos y en el Evangelio de san Juan nos dispone a recibirlo como comunidad de fe, generando unidad y caridad, tal como nos recuerda la primera Carta a los Corintios.Oración universal o de los fielesPresidente: En el día en que Jesús cumplió la promesa del envío del Espíritu Santo, presentemos al Padre nuestras súplicas con un corazón confiado y agradecido.R/. Escúchanos, Señor.1.Por la Santa Iglesia: para que el Espíritu Santo le otorgue luz y fuerza para anunciar la Palabra de Dios y comunicar su amor y gracia a todos. Oremos.2.Por los gobernantes de las naciones: para que, iluminados por el Espíritu, guíen a los pueblos por caminos de justicia y paz. Oremos.3.Por los que sufren en cuerpo o alma: para que, fortalecidos por el Espíritu, unan sus padecimientos a los de Cristo y contribuyan a la redención de la humanidad. Oremos.4.Por nuestra comunidad parroquial y todos los que participamos de esta Eucaristía: para que nos abramos al Espíritu Santo, renunciando a todo lo que lo contrista. Oremos.Oración conclusivaEscucha, Padre Santo, nuestras súplicas; que lleguen a tu presencia y nos concedan lo que te pedimos con fe y confianza. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.