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eucaristía

Vie 20 Mayo 2016

Eucaristía y Misión

Por: Mons. Ismael Rueda Sierra - Queridos hermanos y hermanas: en el mes pasado meditábamos en el encuentro con Jesús en la Eucaristía, siguiendo el énfasis de este bimestre. Ahora les propongo, pensando también en nuestro Congreso Nacional Misionero de este mes, que pensemos en la Eucaristía y su relación profunda con el envío misionero. En efecto, podemos referirnos a aquel episodio de los discípulos de Emaús cuando reconocieron al Señor al partir el pan y luego, “se levantaron al momento” para ir a anunciar, a comunicar a los demás discípulos, con alegría, la experiencia de Cristo resucitado que acababan de tener (Lc 24,33). De la misma manera podemos pensar y preguntarnos, si después de habernos alimentado con el cuerpo y la sangre del Señor en nuestra participación eucarística, salimos con la misma alegría a anunciarlo entusiasmados en la vida cotidiana. No podemos olvidar, por otra parte, la aclamación que hacemos todos juntos como Pueblo de Dios, cuando el sacerdote una vez realizada la consagración nos anuncia: “Este es el sacramento de nuestra fe”, y respondemos: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ¡Ven, Señor Jesús! ¿No es esto, por tanto, una invitación y a la vez, un compromiso misionero? San Juan Pablo II decía que “La Eucaristía no sólo proporciona la fuerza interior para dicha misión, sino también, en cierto sentido, su proyecto. En efecto, la Eucaristía es un modo de ser que pasa de Jesús al cristiano y, por su testimonio, tiende a irradiarse en la sociedad y en la cultura” (M.N.D. Carta, “Quédate con nosotros Señor”, # 25; 2004). Qué bueno sería pensar en este momento, cuán distinto sería el ambiente y el entorno donde vivimos, si nuestra participación en la misa llevara siempre consigo para todos, este compromiso de dar testimonio y transformar con los valores del Evangelio, las actitudes, la calidad de nuestras relaciones, el servicio mutuo, la solidaridad y el amor fraterno. Este debe ser un gran propósito en la construcción permanente de las Comunidades Eclesiales Misioneras (CEM) que estamos trabajando en nuestro proceso pastoral. La fórmula antigua de despedida de la Celebración eucarística era: “Ite, missa est”, y significaba en últimas, terminación. Pero ahora, en este saludo, se puede apreciar la relación entre la misa que se acaba de celebrar y el compromiso misionero en el mundo. En realidad, la expresión “missa”, se convierte ahora en “misión”. Los invito a hacer el ejercicio al terminar cada celebración de la Eucaristía, de decirnos y comunicarle al Señor: “soy discípulo misionero y llevaré a Jesús donde quiera que vaya”. + Ismael Rueda Sierra Arzobispo de Bucaramanga

Vie 6 Nov 2015

'Qué triste es ver sacerdotes y obispos apegados al dinero': Papa Francisco

El santo padre Francisco ha pedido que los obispos y los sacerdotes venzan la tentación de vivir “una doble vida” recordando que la Iglesia está llamada a servir, no a convertirse en un lugar de negocios. Lo ha hecho durante la homilía de la misa celebrada este viernes en Santa Marta. De este modo, el Papa ha reflexionado sobre la figura de Pablo, que aparece en la liturgia del día. El apóstol “se ha donado completamente al servicio, siempre” para terminar en Roma “traicionado por alguno de los suyos” terminando después “condenado”. Por eso, el Santo Padre ha recordado que la grandeza de san Pablo venía de Jesucristo y “él presumía de servir, de ser elegido, de tener la fuerza del Espíritu Santo”. Era un siervo que servía, “administraba, sentando las bases, es decir anunciando a Jesucristo” y “nunca se detenía por tener la ventaja de un lugar, de una autoridad, de ser servido. Él era el ministro, siervo para servir, no para servirse”. A propósito, el Pontífice ha asegurado la alegría que siente y lo que le conmueve cuando sacerdotes que van a la misa de Santa Marta le dicen al saludarle: “he venido aquí para ver a los míos, porque desde hace 40 años soy misionero en el Amazonas”. O una monja que le dice: “trabajo desde hace 30 años en un hospital de África”. O cuando encuentra a una monjita que desde hace 30 o 40 años está en el hospital trabajando con discapacitados siempre sonriente. “Esto se llama servir, esta es la alegría de la Iglesia: ir más allá, siempre; ir más allá a dar la vida. Esto es lo que ha hecho Pablo: servir”, ha explicado el Papa. Por ello, ha recordado también que en el Evangelio el Señor nos hace ver la imagen de otro siervo “que en vez de servir a los otros se sirve de los otros”, indicando que “hemos leído qué ha hecho este siervo, con cuánta astucia se ha movido para permanecer en su puesto”. Así, el Pontífice ha advertido que “también en la Iglesia están estos, que en vez de servir, pensar en los otros, sentar las bases, se sirven de la Iglesia: los escaladores, los apegados al dinero”. Por eso se ha preguntado: “¿cuántos sacerdotes, obispos, hemos visto así? Es triste decirlo ¿no?” De este modo ha subrayado “la radicalidad del Evangelio, de la llamada de Jesucristo: servir, estar al servicio de, no pararse, ir siempre más allá, olvidándose de uno mismo. Y la comodidad del estatus: 'yo he llegado a un estatus y vivo cómodamente sin honestidad, como esos fariseos de los que habla Jesús que paseaban en las plazas, dejándose ver por los otros'”. Para finalizar su homilía el Santo Padre ha propuesto dos imágenes: “dos imágenes de cristianos, dos imágenes de sacerdotes, dos imágenes de monjas”. Francisco ha explicado que Jesús “nos hace ver este modelo en Pablo, esta Iglesia que nunca se detiene” que “siempre va adelante y nos hace ver que ese es el camino”. “Sin embargo, cuando la Iglesia es tibia, cerrada en sí misma, también con negocios muchas veces, esto no se puede decir que sea una Iglesia que ministra, que está al servicio, sino que se sirve de los otros”, ha advertido. Y así, ha concluido pidiendo que “el Señor nos dé la gracia que ha dado a Pablo, ese punto de honor de ir siempre adelante, siempre, renunciando a las propias comodidades muchas veces, y nos salve de las tentaciones, de estas tentaciones que en el fondo son tentaciones de una doble vida: me hago ver como ministro, es decir como el que sirve, pero en el fondo me sirvo de los otros”. Fuente: Radio Vaticana

Lun 26 Oct 2015

Concluyó Sínodo sobre la vocación y misión de la Familia

Con la aprobación del documento final concluyó en Roma el Sínodo de los obispos sobre la vocación y misión de la Familia. Fue aprobado el documento final. Todos los 94 parágrafos han superado los 2/3 de votos. Estas proposiciones servirán al Papa para escribir la Exhortación post sinodal sobre la Vocación y Misión de la Familia en la Iglesia y el mundo contemporáneo. El mismo Documento final elaborado y votado por los obispos será publicado, dentro de poco, con las respectivas votaciones de cada uno de los 94 parágrafos. Al cierre de los trabajos Francisco habló a toda la asamblea de 270 personas, agradeciendo al Señor y a todos. Subrayando la acción del Señor, explicó que el haber puesto las dificultades de las familias delante del Señor es lo más importante. jesuita Guillermo Ortiz, Raúl Cabrera RADIO VATICANA Lea: Discurso de Papa Francisco Foto: Agencia AFP