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la familia

Lun 26 Oct 2020

Ecos del Encuentro Nacional de Pastoral Familiar

“En medio del confinamiento han sido muchos los aspectos a resaltar en el caminar de las familias, uno de ellos, en positivo, ha sido el rescatar el papel de la familia como 'iglesia doméstica'”, así lo destacó monseñor Óscar Urbina Ortega, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), durante el Encuentro Nacional de Delegados y Agentes de Pastoral Familiar, que se celebró de manera virtual para conmemorar el 50 aniversario del departamento de matrimonio y familia de la CEC. “El primer fruto, sin duda, durante el confinamiento, ha sido redescubrir la misión de la 'célula fundamental de la sociedad y la Iglesia', espacio de creación y crecimiento de las relaciones interpersonales, refugio y protección ante las adversidades. Pero, aparecieron también los vacíos que existen en ese papel propio de la familia. La violencia intrafamiliar, la incapacidad para superar demandas individuales y comunitarias, también se manifestaron”, expresó. Durante su intervención, advirtió que es en el hogar donde se empieza la transmisión de la fe y se aprende el abecedario del amor, la fraternidad, el perdón, la preocupación efectiva por los pobres y necesitados. “Las familias tienen necesidad de la Iglesia y son necesarias para que ella esté presente en el centro de la vida y en los diversos ambientes existenciales”. También enfatizó cómo en este tiempo la pobreza, que ya existía en el país, se está viendo aumentada por cuenta de la emergencia sanitaria, donde el cierre de actividades productivas ha dejado en evidencia aspectos negativos como el desempleo, la precariedad en las viviendas, la deficiencia en servicios básicos de salud, agua, educación y conectividad para los trabajos tanto de estudiantes como de trabajadores. Si bien destacó que el trabajo realizado por las familias campesinas, indígenas y afrocolombianas dedicadas a las labores agrícolas, ha sido una bendición para que no falte el pan en los hogares, también dijo que “aparecieron las desigualdades y las urgencias por no ser los poseedores de las tierras, y no tener acceso a los mercados”. Además agregó que “muchas familias enfrentan hoy grandes dificultades: los desplazados, los migrantes, los pobres, los desempleados que no pueden llevar una vida digna. Las condiciones económicas y laborales influyen sobre la cohesión y convivencia familiar. La familia sigue siendo el camino normal de la persona como lo ha develado la Pandemia”. El también arzobispo de Villavicencio, se adelantó a decir que después de la pandemia le esperan grandes retos a la Iglesia en materia de ‘pastoral familiar’, entre ellas la de realizar un “reengendramiento” de la familia. “Hemos avanzado en los procesos de preparación al matrimonio, pero es preciso ayudar a las parejas a sanar sus heridas sicológicas, a discernir su misión en un mundo pluricultural que cada día transforma la imagen de familia por la crisis antropológica existente. Que se preparen para vivir el amor conyugal y familiar en lo cotidiano”, afirmó. Finalmente, el prelado agradeció el trabajo de todas las personas que desde su testimonio, talento y profesión le han aportado, a lo largo de estos 50 años, al departamento de matrimonio y familia de la CEC. Monseñor Vicenzo Paglia, invitado internacional Por su parte, monseñor Vicenzo Paglia, presidente de la Pontificia Academia para la Vida y gran canciller del Pontificio Instituto para la familia Juan Pablo II en Roma, quien intervino virtualmente en el encuentro, dijo que ciertamente el covid-19 ha puesto de relieve, a veces de manera trágica, las fragilidades internas de las familias y las dificultades sociales, pero al mismo tiempo resaltó que las familias han mostrado recursos y potencialidades inimaginables que han permitido a la mayoría de la población superar este grave momento de crisis. “Esto me lleva a decir que, a pesar de todas las crisis por las que estamos pasando, la familia sigue siendo una dimensión decisiva del tejido social. La familia apareció una vez más de manera rotunda como el lugar de cuidado por excelencia, el lugar donde se atiende las necesidades de los demás”, asintió. El prelado dijo que, si bien esta experiencia de la pandemia ha permitido el fortalecimiento en algunos aspectos dentro de la familia, también deja dificultades que se deben enfrentar. “Muchas familias cristianas son hoy un lugar de profunda y verdadera catequesis de testimonios excepcionales para no ceder a la tristeza y la desesperación, pero junto a esta riqueza, sin embargo, no podemos olvidar las muchas dificultades a las que se ven expuestas las familias en un momento tan difícil”. Mencionó aspectos como la crisis económica generada por el Covid-19 y los efectos devastadores en las familias que ya padecen condiciones de pobreza graves; el tema de la violencia doméstica, especialmente contra las mujeres; el aumento de los embarazos entre las mujeres jóvenes; y el abandono de los ancianos. “El covid-19 nos recuerda que, desafortunadamente, nuestras familias pueden ser verdaderos infiernos que no le importan a nadie”. Una teología de la familia es indispensable y urgente Para este obispo, la cultura del ‘hiper individualismo’ que se está viviendo hoy, invita a proponer una fuerte reflexión sobre la familia, su vocación y misión en el mundo contemporáneo que pueden ser guiadas, entre otras, por la exhortación apostólica ‘Amoris laetitia’ (La alegría del amor). “Estamos llamados a emprender nuevas perspectivas teológicas y pastorales, porque desafortunadamente la reflexión que se hace hoy sobre la familia como tal, es débil”. Explicó que desde el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia, se está proponiendo elaborar un nuevo plan de estudios donde se pueda rescatar la densidad humana y cristiana de la institución familiar. “Es indispensable iniciar una nueva reflexión teológica si queremos que el trabajo pastoral encuentre un nuevo vigor”. Giro eclesiológico para entender la Iglesia como familia de Dios Explicó que el Papa Francisco, en la exhortación ‘Amoris laetitia’, llama a una profunda renovación de la Iglesia. “Hoy en día las iglesias, todas las iglesias, no pueden llevar a cabo la tarea que Dios les ha asignado en relación con la familia, sin asumir ellas mismas los rasgos de una comunión familiar”. Por lo que insistió que cuando la iglesia habla de familia, en realidad se refiere primero a sí misma, en este sentido, cuando habla de pastoral familiar, significa hacer familiar a toda la iglesia. Afirmó que, si bien las familias tienen la responsabilidad de comunicar al mundo el Evangelio, también ellas requieren de la ayuda y guía de los ministros ordenados. A este respecto dijo que a menudo dentro de la Iglesia se carece de una formación adecuada para hacer frente a los complejos problemas actuales de las familias y pidió que se preste una atención renovada a la formación de los seminaristas. Por último, se refirió a la relación que debe existir entre las familias y las comunidades parroquiales, asintiendo que es importante hacer una reflexión frente al tema. “Hoy, por desgracia, estamos siendo testigos de una brecha a menudo profunda que separa a las familias de la comunidad cristiana” (…) Podríamos decir que las familias no son muy eclesiásticas porque a menudo están encerradas en sí mismas y las comunidades parroquiales no son muy familiares porque a menudo están atrapadas en una burocracia desesperante. Lo que nos llevaría a decir que no se trata de revisar la pastoral familiar, sino de transformar toda la pastoral en una perspectiva familiar”.

Jue 22 Oct 2020

El matrimonio y la familia en clave de comunión de amor

Por: Edgar de Jesús García Gil - La pandemia del covid 19 que estamos sufriendo en todo el mundo ha sacado a flote la riqueza y la belleza de las familias que han podido pasar esta emergencia sanitaria, gracias a la fortaleza de su comunión de amor; pero también ha sacado a flote las debilidades y fracasos de muchos matrimonios y familias, que por no tener la convicción de una fuerte comunión de amor han tenido que separarse o renunciar lamentablemente a su máscara de amor por que nunca fue lo que ellos creyeron vivir con los criterios superficiales de una sociedad de consumo, materialista, hedonista, de usar y botar, como dice Papa Francisco. Iluminemos este hecho con las palabras de la exhortación apostólica post sinodal “La alegría del amor” del papa Francisco: “La Biblia está poblada de familias, de generaciones, de historias de amor y de crisis familiares, desde la primera página, donde entra en escena la familia de Adán y Eva con su peso de violencia, pero también con la fuerza de la vida que continúa (cf. Gn 4), hasta la última página donde aparecen las bodas de la Esposa y del Cordero” (cf. Ap 21,2.9). A.L. 8. Leer la historia de la salvación en clave de familia nos permite descubrir una evidente intención de Dios, o también podemos decir, su sueño de salvación, que, siendo Dios Trinidad, es decir, comunión de amor, envía a su Hijo, el Verbo, como primer misionero de la comunión de amor para la humanidad. “Y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” Jn. 1,14. Jesús, Dios hecho hombre, sale de su comunión de amor original para hacer su primera misión en medio de su familia humana de Nazaret y mostrarnos con esta evidencia que durante treinta años vivió la experiencia de comunión de amor en la realidad histórica, social y política de su hogar de Nazaret. Cuando observamos la misión de Jesús en medio de su realidad geográfica de Galilea, de Samaría y de Judea descubrimos que todo su ministerio apostólico está enmarcado en medio de dos banquetes nupciales. Las bodas de Caná en Galilea y la última cena en Jerusalén. El evangelista San Juan tiene el cuidado de mostrarnos que la primera manifestación de Jesús como Dios se realizó en las bodas de Caná de Galilea en medio de un banquete nupcial. El vino nuevo de Jesús embriaga el amor de los esposos y hace alegrar el corazón de los invitados. Juan 2, 11 “Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos”. Y al final de su ministerio público, antes de sufrir la muerte y resurrección, Jesús vive con los apóstoles, en la última cena de la tarde del jueves santo otro banquete nupcial. Jesús, el novio, el esposo, se entrega en amor sacrificando a su novia, la esposa, la Iglesia. 1Cor 11, 23 “Porque yo recibí del Señor lo que les he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, 24 y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Este es mi cuerpo que será entregado por ustedes; hagan esto en recuerdo mío». 25 Asimismo también la copa después de cenar diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la beban, háganlo en recuerdo mío»” Tanto en las bodas de Caná como en la última cena Jesús nos enseña que el fundamento de su propuesta de salvación está en vivir a plenitud la comunión de amor que Él vive en el seno de la Trinidad. Y para confirmar lo dicho anteriormente, antes de ascender a los cielos, Jesús reunió a sus apóstoles y discípulos en Galilea y les dijo: Mateo 28, 18 «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.19 Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo». La misión que Jesús les encomendó a todos sus discípulos está marcada evidentemente por la enseñanza y vivencia de la comunión de amor, presente desde el bautismo en nombre de la Trinidad, que a lo largo de nuestras vidas se realiza en la vida del matrimonio, de la familia y de la nueva comunidad, Pueblo de Dios, llamada Iglesia. En medio de las fragilidades que sufren nuestros matrimonios y familias, rescatemos con la verdad de Dios que Jesucristo ha venido a restaurar entre nosotros, la comunión de amor que debemos restaurar, sembrar y enseñar en todas las parejas que le apuntan a vivir en profundidad su amor y su comunión de amor. + Edgar de Jesús García Gil Obispo de Palmira Presidente de la comisión episcopal de matrimonio y familia

Vie 31 Jul 2020

Acompañamiento a familias: desafío en cuarentena

Inspirados por las palabras de san Pablo VI “La Evangelización comporta una diversidad de aspectos íntimamente relacionados, como la promoción humana o la transformación cultural de la sociedad”, el departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia, ha continuado con su tarea pastoral en diferentes espacios virtuales, realizando acciones orientadas a fortalecer el acompañamiento a las familias. A través de las plataformas YouTube y zoom, apoyados en especialistas de diversos campos, han desarrollado espacios formativos (catequesis y charlas), liderados por delegados diocesanos de pastoral familiar de las jurisdicciones eclesiásticas del país. En esta línea, cada miércoles se comparte una video- catequesis con el testimonio de vida y servicio evangelizador de personajes de la Biblia como: Aquila y Priscila, Abraham y Sara, Zacarías y Elizabeth, Booz y Rut, Jacob y Raquel, Isaac y Rebeca, José y María, entre otros. Por otra parte, a través de los centros de escucha y acompañamiento, que se vienen manejando desde el departamento de familia, se ha brindado apoyo a la arquidiócesis de Bucaramanga y se proyecta realizar asesorías virtuales y procesos de formación a esta jurisdicción. Adicionalmente, por invitación de Monseñor Luis Felipe Sánchez, Obispo de la diócesis de Chiquinquirá, se viene adelantando el proceso de formación de voluntarios, con temas como: escucha asertiva, el silencio en la escucha, las pérdidas, el duelo, entre otros. “Esta propuesta permitirá ofrecer un servicio integral a las personas y familias que se encuentran en crisis y necesitan ser acogidas, escuchadas y acompañadas, buscando herramientas que les permitan empoderarse y encontrar caminos de solución en sus dificultades, especialmente en este tiempo de pandemia”, explica el equipo líder de la iniciativa. Conozca las distintas acciones del departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia, ingresando al canal de YouTube https://www.youtube.com/channel/UCU53OH9sFjrqtqyTb0IFS3Q

Dom 22 Mar 2020

"Es momento de superar la indiferencia, preocupémonos por cuidarnos entre nosotros": Cardenal Salazar

En el cuarto domingo de Cuaresma, el cardenal colombiano Rubén Salazar Gómez, celebró la santa misa, a puerta cerrada en la Capilla del Sagrario en Bogotá. Durante su homilía el prelado afirmó que este virus que hoy ataca a la nación y al mundo entero no debe llevar a la indiferencia y por tanto invitó al cuidado de los unos por los otros. “La luz que el Señor nos da nos permite mirar a nuestro país Colombia y al mundo, descubrir cómo este virus, que tiene prácticamente acorralado al mundo entero, es un virus que nos invita a preocuparnos los unos por los otros (…) Esto no nos puede dejar indiferentes, tenemos que orar por todos para que el Señor tenga misericordia y, si es su voluntad, frene este contagio, que haga posible que la humanidad recobre la salud y podamos vivir en paz”. Jesús curó a un ciego de nacimiento, hoy le pedimos que nos cure a nosotros Guiado por la lectura del Evangelio del día, el cardenal recordó cuando Jesús curó a un ciego de nacimiento y cómo este acuartelamiento que hoy vivimos por cuenta del coronavirus nos lleva a reflejar en cada uno de nosotros este ciego, que por la ausencia de Dios y por nuestra soberbia nos hace pensar que no necesitamos de Él, creyéndonos autosuficientes. “Hoy, de manera especial, con esa pandemia de coronavirus se nos invita a que entremos en nuestro corazón, que reconozcamos nuestra fragilidad, nuestra incapacidad, nuestra impotencia, que reconozcamos que necesitamos de Dios, que tenemos que construir según Dios y no a espaldas de Él, como lo pretendemos todos los días”. “Nosotros tenemos ese peligro de estar envueltos por las tinieblas y el error, por eso el Señor viene a nosotros, se acerca a nosotros, así como el Señor se acercó al ciego. Hoy le pedimos a Él que nos cure, que nos limpie y abra nuestros ojos para que podamos ver con la luz que Él nos da y comprender el verdadero sentido de nuestra existencia, de nuestra misión en este mundo, el verdadero sentido de la historia y el sentido de estas tragedias espantosas que nunca nos imaginaríamos íbamos a vivir”. Debemos convertirnos en verdaderos cuidadores de la familia Frente al tema de la familia, dijo que en estos tiempos de confinamiento es probable que aumente la violencia intrafamiliar, propio del encierro “porque cuando se está en permanente contacto con las personas pueden surgir todos esos males que aqueja la relación, la indiferencia, la falta de comunicación, la violencia que se expresa de tantas maneras diferentes”. Al explicar cómo el Señor nos abre hoy los ojos para que descubramos el verdadero sentido de la familia en la que vivimos y de la cual Él nos regaló, invitó a que cuidemos de ella y la protejamos, de manera especial pidió prestar mayor atención a los niños, adultos mayores, a las personas enfermas y por su puesto a la población más débil y frágil. No olvidemos a los que sufren Si bien es cierto que Colombia debe cumplir con la medida de cuarentena decretada a partir de este martes 24 de marzo y que rige hasta el 13 de abril por causa de la pandemia, es preocupante la situación de aquellas personas vulnerables y que viven del sustento diario, a lo que el cardenal invitó a no ser indiferentes, ser solidarios y buscar caminos prácticos para ayudarlos. “Tenemos que preocuparnos especialmente por aquellos que, por causa de las medidas extraordinarias tomadas por esos días por la pandemia, están viviendo una situación económica desesperada, pensemos no solo en aquellas personas que viven de la miseria, sino también en aquellos que dependen fundamentalmente de su trabajo, cuando lo dejan de hacer no tienen de donde tener recursos para su sustento”, aseveró. Cuidémonos y seamos responsables los unos de los otros En este sentido, hizo un firme llamado a cumplir con las disposiciones dadas por las autoridades gubernamentales y la misma Iglesia, acatando las prevenciones necesarias para no expandir más la pandemia “Tomemos las prevenciones necesarias para no ser contagiados y no convertirnos en vectores de la enfermedad”. Finalmente, pidió la sabiduría de Dios y la luz del Espíritu Santo “para que podamos siempre tomar las decisiones más oportunas y adecuadas, de tal manera que contribuyamos a que la epidemia pare y se detenga, que no siga haciendo daño a tantas personas que sufren y mueren a causa de ella”. A la eucaristía que fue transmitida a través del Canal RCN, estuvieron presentes, monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá, el padre Jorge Marín, párroco de la Catedral, el padre Carlos Andrés Castillo, Vicario de la Catedral y unas religiosas de las Hijas de la Iglesia, cuyo carisma es la adoración al Santísimo Sacramento.

Vie 3 Ene 2020

¡Él se llama Carlos Calero!

El comunicador social Carlos Calero es un hombre de fe, confía en la misericordia de Dios y considera la familia “como el regalo más grande que Dios le puede entregar a una persona.” Casado con Paulina Ceballos, y padre de Sofía y Carlos, el talentoso presentador del programa de Caracol Televisión “Yo me llamo”, llegó a Bogotá hace 31 años con el deseo de formarse como comunicador social y abrirse camino profesional en la capital del país. ¡Y lo logró! Afirma que los momentos difíciles los afronta aceptando la voluntad de Dios. Comenta que él y su familia son creyentes, participan de la Eucaristía y rezan el santo rosario. “Desde muy niño he sentido la presencia de Dios en mi corazón y en mi vida”, expresa con alegría. De paso por la sede del episcopado, Calero nos compartió su mensaje de año nuevo para los colombianos, en el que resalta la importancia de “la reconciliación, el perdón y la esperanza”, como pilares para que Colombia avance en este 2020 hacia un mejor futuro.

Jue 26 Dic 2019

Obispo de Socorro y San Gil anima a niños y jóvenes a vivir la Navidad en familia

El obispo de la diócesis de Socorro y San Gil, monseñor Carlos Germán Mesa Ruiz, compartió que en su jurisdicción el mes de noviembre fue dedicado a la misión evangelizadora del Kerigma, dando paso a la celebración de la post misión en la Navidad. En este sentido animó a todos los hombres y mujeres a vivir estas fiestas con la alegría cristiana que da la fe. “Nuestra diócesis entra en una fase muy especial dedicada a la familia, servidora de la humanidad. Nos proponemos servir desde todos los ámbitos de nuestra Iglesia a la familia. Qué mejor tiempo privilegiado de gracia que la Navidad para reunirse en familia, vivir la fe y compartirla, porque esa es la misión”, aseveró. Hizo una invitación de manera particular a los niños y jóvenes para que, al ritmo del villancico, “llegó diciembre, mes de alegría” vivan con fraternidad esta época del nacimiento del Niño Jesús. “Por eso el villancico que nos invita a cantar en un mes tan especial: Diciembre mes de alegría, que este llene de alegría a niños y jóvenes porque también entran en este caminar y a todas las familias”, puntualizó.

Vie 25 Ene 2019

Mensajes de Madre Teresa

Escrito por: Mons. Froilán Casas Ortiz - Si hay una mujer que admiro enormemente es a la Madre Teresa de Calcuta, tuve el privilegio de abrazarla cuando todavía no era tan famosa en una audiencia con el papa Pablo VI en mi época de estudiante en Roma; veía en su rostro a una santa: totalmente despojada de arrogancia y vanagloria, es decir, una persona libre. “Pienso que hoy el mundo está de cabeza, y está sufriendo tanto porque hay tan poquito amor en el hogar y en la vida de familia. No tenemos tiempo para nuestros niños, no tenemos tiempo para el otro, no hay tiempo para poder gozar uno con el otro”. Oía por ahí en mis años juveniles un mensaje, palabras más, palabras menos que me decía: Un padre estaba tan ocupado en su trabajo, llegaba tarde a su casa, a altas horas de la noche y salía muy temprano a trabajar; nunca tenía tiempo para dialogar con su esposa, para besar y jugar con sus hijos; siempre la excusa, no tengo tiempo. Un día el niño de ocho años le preguntó al papá, ¿cuánto vale una hora de tu trabajo?, -a duras penas tuvo tiempo el padre de responderle, -$30.000.oo, hijo-. El hijo se propuso conseguir los treinta mil pesos y un día pudo conversar con su padre: mira aquí tienes los treinta mil pesos, por favor, véndeme una hora. ¡Cuántos padres hoy, no tienen tiempo para sus hijos! ¿Cuáles son los referentes de sus hijos? Las redes sociales, la pandilla de amigos y … ¿los padres? Continúa MadreTeresa: “El amor comienza en el hogar, el amor vive en los hogares, y esa es la razón por la cual hay tanto sufrimiento y tanta infelicidad en el mundo de hoy … Todo el mundo hoy en día parece estar en la terrible prisa, ansioso por desarrollos grandiosos y riquezas grandiosas y lo demás, de forma que los niños tienen muy poco tiempo para sus padres. Los padres tienen muy poco tiempo para ellos y, en el hogar empieza el rompimiento de la paz del mundo”. Es verdad que falta el pan material en muchas mesas, pero es verdad, también, que hace falta el pan del amor en muchos corazones. “El amor es la mejor música en la partitura de la vida. Sin él sería un eterno desafinado en el coro de la humanidad” decía Roque Schneider. Vean esta otra píldora de la sabiduría china: “Ámame cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito”. Continuemos con la Madre Teresa: “La más terrible pobreza es la soledad y el sentimiento de no ser amado. La más grande enfermedad hoy, no es la lepra ni la tuberculosis, sino el sentimiento de no ser reconocido”. “Hoy hay más hambre en el mundo por amor y por ser apreciado, que por el pan”. Definitivamente sin amor la vida no tiene sentido. El bienestar no estriba solamente en la satisfacción de las necesidades materiales. Dinamarca resultó el país de la felicidad; allí están satisfechas todas las necesidades materiales; sí, pero a la par, el 47% de la población utiliza antidepresivos. El hombre es un ser integral. + Froilán Casas Ortíz Obispo de Neiva

Mar 21 Ago 2018

“Éste debe ser un día para atrevernos a soñar que será posible otra Ocaña”

Con estas palabras el obispo de Ocaña, monseñor Gabriel Villa Vahos, animó a la comunidad a vivir la fiesta patronal de la diócesis, en la advocación de Nuestra Señora de Las Gracias de Torcoroma. Dijo que es válido soñar por un mejor Catatumbo. Tomando las lecturas del Evangelista Juan en el pasaje de la boda de Caná, el obispo mencionó como María sigue diciéndole hoy a su Hijo: “no les queda vino”. “Pero ¿de qué vino se trata? Les falta el vino de la fe, de presencia de Dios en muchas vidas. Les falta el vino de la esperanza, del amor. En muchos hay indiferencia y olvido de Dios. Y el olvido de Dios deshumaniza”, afirmó. El prelado recordó como en el transcurso de este año, el Catatumbo ha seguido siendo referenciado por noticias tristes como son: los paros, enfrentamientos, amenazas, desplazamientos, masacres, entre otros. Ante esta realidad, hizo un llamado a la comunidad a no ser indiferentes. “La celebración de nuestra fiesta patronal diocesana debe ser una oportunidad para reflexionar y hacer propósitos que nos lleven a aportar en la implantación de una paz duradera, la que brota de un corazón convertido a Dios, al Evangelio”. Se refirió al papel de las familias para que sean verdaderas escuelas de amor, comunión y servicio. Formando esta unidad matrimonial entre un varón y una mujer, según el designio de Dios. “Les falta el vino del diálogo, la paciencia, el perdón y por esta razón abunda en muchos hogares la violencia intrafamiliar”. Hizo también mención al tema de la corrupción, hecho que deteriora el tejido social y lleva al empobrecimiento. “Muchos hermanos carecen de lo indispensable para vivir dignamente. Les falta empleo, vivienda, salud y con todo ello viene la violencia. Les falta el vino de la honestidad y ronda como cáncer la corrupción en muchos niveles”, aseguró. Recordó además las palabras del Papa Francisco donde afirma que la “política es una alta forma de caridad cuando es vivida como verdadera búsqueda del bien común y no para buscar beneficios personales”. Al respecto el prelado exhortó para que “se administren con transparencia los recursos que son de las comunidades y se procuren destinarlos a satisfacer las necesidades básicas de la población, “no se dejen tentar por el cáncer de la corrupción que tanto daño ha hecho a este país y a nuestra región”, puntualizó. Finalmente, pidió de la Virgen y Madre de Torcoroma, patrona de la diócesis su ayuda para “resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe comprometida, de la justicia y el amor a los más necesitados, de ir a las periferias”. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar Homilía[/icon]