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semana santa

Vie 15 Abr 2022

Papa Francisco, Vía Crucis: "Donde haya odio, florezca la concordia"

En un ambiente de profundo recogimiento, el Santo Padre presidió el pío ejercicio del Vía Crucis en el Coliseo de Roma. En una Semana Santa especial, de “vuelta a la normalidad”, el evento regresó a su lugar tradicional, luego de la emergencia sanitaria del Coronavirus. Un “abrazo de paz” en tiempos de guerra. Casi dos años después de aquel 19 de abril de 2019, este Viernes Santo, 15 de abril de 2022, el Vía Crucis volvió a celebrarse en el Coliseo de Roma. En 2020 y 2021, años signados por la pandemia del COVID-19, la célebre cita del segundo día del Triduo Pascual debió trasladarse a la Plaza de San Pedro y realizarse sin presencia de fieles a causa de las medidas restrictivas. Cerca de 10.000 fieles y peregrinos -según la Questura de Roma- se congregaron en el Coliseo para acompañar al Papa Francisco en el conmovedor momento de oración y otros tantos se conectaron a la transmisión en directo a través de los medios y las redes sociales. En el Año de la Familia “Amoris Laetitia” las meditaciones fueron confiadas por el Santo Padre a familias que han vivido experiencias distintas, estas narran escenas de la vida cotidiana, con sus dificultades, alegrías, esperanzas. Teniendo en cuenta la dolorosa situación en Ucrania, las reflexiones también cuentan las dificultades de los inmigrantes en los países de acogida. Los textos fueron escritos por un joven matrimonio (estación I), una familia en misión (estación II), una pareja de ancianos sin hijos (estación III), una familia numerosa (estación IV), una familia con un hijo discapacitado (estación V), una familia que dirige un hogar- familia (estación VI), una familia con un padre enfermo (VII), una pareja de abuelos (VIII), una familia adoptiva (IX), una viuda con hijos (X), una familia con un hijo consagrado (XI), una familia que ha perdido una hija (XII), una familia ucraniana y otra rusa (XIII) y una familia de emigrantes (XIV). “El dolor nos ha cambiado” En la VI estación, preparada por una familia que coordina un centro de acogida, se da cuenta que su casa “es grande, no solo en términos de espacio, sino sobre todo por la riqueza humana que allí habita”. Nunca, desde el comienzo del matrimonio -relatan- fuimos solo dos. Confiesan que su vocación de acoger el dolor “fue y sigue siendo aún ahora -con 42 años de matrimonio, tres hijos naturales, nueve nietos y cinco hijos adoptivos no autosuficientes y con graves dificultades psíquicas- todo lo contrario a triste”. No merecemos -dicen- que la vida nos bendiga tanto. “Para el que cree que no es humano dejar solo al que sufre, el Espíritu Santo mueve en el interior la voluntad de actuar y de no permanecer indiferentes, ajenos”, indican. El dolor los ha hecho volver a lo esencial, “ordena las prioridades de la vida y devuelve la sencillez de la dignidad humana en cuanto tal”. Para esta pareja, “en la ‘vía dolorosa’ de tantos flagelos y crucificados, junto a ellos, bajo el peso de sus cruces, descubrimos que el verdadero rey es aquel que se entrega y se da como alimento, en alma y cuerpo”. Oración en silencio por la paz en el mundo En la meditación de las XIII Estación del Vía Crucis se realizó una pausa de silencio orante por la paz en el mundo: "Ante la muerte, el silencio es más elocuente que las palabras. Hagamos, pues, una pausa en el silencio orante y recemos cada en nuestro corazón por la paz en el mundo". “Tómanos de la mano como un Padre” Al final, el Papa Francisco pronunció una potente oración, que compartimos a continuación: Padre misericordioso, que haces salir el sol sobre buenos y malos, no abandones la obra de tus manos, por la que no dudaste en entregar a tu único Hijo, que nació de la Virgen, fue crucificado bajo Poncio Pilato, murió y fue sepultado en las entrañas de la tierra, resucitó de entre los muertos al tercer día, se apareció a María Magdalena, a Pedro, a los demás apóstoles y discípulos, y siempre está vivo en la santa Iglesia, que es su Cuerpo viviente en el mundo. Mantén encendida en nuestras familias la lámpara del Evangelio, que ilumina alegrías y dolores, cansancios y esperanzas; que cada casa refleje el rostro de la Iglesia, cuya ley suprema es el amor. Por la efusión de tu Espíritu, ayúdanos a despojarnos del hombre viejo, corrompido por pasiones engañosas, y revístenos del hombre nuevo, creado según la justicia y la santidad. Tómanos de la mano, como un Padre, para que no nos alejemos de Ti; convierte nuestros corazones rebeldes a tu corazón, para que aprendamos a seguir proyectos de paz; haz que los adversarios se den la mano, para que gusten del perdón recíproco; desarma la mano alzada del hermano contra el hermano, para que donde haya odio florezca la concordia. Haz que no nos comportemos como enemigos de la cruz de Cristo, para que participemos en la gloria de su resurrección. Él, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén. Fuente: Vatican News

Mar 12 Abr 2022

¿A quién buscan? A Jesús el Nazareno

VIERNES SANTO EN LA PASIÓN DEL SEÑOR Abril 15 de 2022 Primera lectura: Isaías 52, 13 - 53,12 Salmo: 31(30), 2 y 6.12-13.15-16.17+25 (R. 6a) Segunda lectura: Hebreos 4, 14-16; 5,7-9 Evangelio: Juan 18, 1 - 19,42 I. Orientaciones para la Predicación Introducción • El siervo sufriente, que es figura profética en la cual la tradición cristiana y el mismo Nuevo Testamento han reconocido a Cristo. • Cristo sacerdote que reconcilia a los hombres con Dios por el sacrificio de su vida. • Jesús aparece en una triple función: como rey, como juez y como salvador. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Las lecturas apuntan claramente a la muerte salvadora de Cristo. Empezando por el cuarto cantico del Siervo (el domingo de Ramos leímos el 3: Is 50: la misión que le ha encomendado Dios comporta la negación de sí mismo (yo no me resistí… ofrecí mis espaldas a los que me golpeaban): pero todo sin desfallecer en la confianza que siente ante Dios; y entre semana también los otros dos: Is 42: El primer canto del Siervo de Yahvé: elegido por Dios, lleno de su Espíritu, es enviado a proclamar la ley de Dios: pero lo hace con suavidad y delicadeza. Jesús, Ungido como Mesías, y lleno del Espíritu cumplirá a la perfección esta empresa: «pasó haciendo el bien» … Is 49: el segundo canto del Siervo: su misión, ya desde el seno materno, es hablar en nombre de Dios, reunir a los dispersos, iluminar a todos los pueblos. Es la profecía que se cumple perfectamente en Jesús, sobre todo con la entrega de su vida por todos. En general el poema se centra en la actitud de entrega del Siervo hasta la muerte. La descripción del Siervo que carga con los males de la humanidad es en verdad dramática: "despreciado y desestimado... él soportó nuestros sufrimientos... leproso, herido de Dios y humillado, traspasado por nuestras rebeliones". El salmo que acompaña a esta lectura parece como un eco del cantico de Isaías, expresando el dolor del justo -"soy la burla de mis enemigos"- y, a la vez, su confianza: "pero yo confío en ti, Señor, haz brillar tu rostro sobre tu siervo". Repetimos como antífona las palabras que los evangelistas ponen en labios de Cristo en la cruz: "Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu". El autor de la Carta a los Hebreos anima a sus lectores a la perseverancia en su seguimiento de Cristo, que en su Pasión realiza la misión anunciada del Siervo. Para ello les propone el ejemplo de Jesús en su hora más crítica. El Viernes Santo leemos cada año la Pasión según Juan, mientras que el domingo de Ramos se van alternando los otros tres evangelistas. De nuevo, hoy, una lectura pausada, expresiva, de la Pasión es el momento culminante de la celebración de la Palabra. La comunidad cristiana queda siempre impresionada por este relato del camino de Cristo a la cruz. Las lecturas nos presentan la teología del dolor de Cristo, como el Siervo que ha cargado sobre sus hombros el mal de toda la humanidad, como el que, enviado por Dios para salvarnos, aunque con gritos y lágrimas deseara ser librado de la muerte, obedeció́ hasta el final, experimentando en sí mismo todo el dolor que puede sufrir una persona. Dios nos salva asumiendo él con su propio dolor el desfase que se da entre su plan salvador y nuestra debilidad. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Las lecturas y textos del día de hoy apuntan al dolor de toda la humanidad y a descubrir el amor sin límites. En la cruz de Cristo se puede decir que están representados todos los que han sufrido antes y después de él: los que son tratados injustamente, los enfermos y desvalidos, los que no han tenido suerte en la vida, los que sufren los horrores de la guerra, del hambre o de la soledad, los crucificados de mil maneras. También en nuestro caso el dolor, como en el de Cristo, puede tener valor salvífico, aunque no acabemos de entender todo el sentido del plan salvador de Dios. Dios no está ajeno a nuestra historia. No es un Dios inaccesible, impasible. Por medio de su Hijo ha querido experimentar lo que es sufrir, llorar y morir. Nos ha salvado desde dentro. Cristo no solo ha sufrido por nosotros, sino con nosotros y como nosotros. No nos ha salvado desde la altura, sino que ha asumido nuestro dolor y nos ha mostrado la capacidad de amar hasta el extremo. Es un ejemplo, como quiere el autor de la carta a los Hebreos, para todos los que se sienten cansados en su camino de fe y tentados de dimitir. Nos propone el ejemplo palpitante de este Cristo que camina hacia la cruz y que es "capaz de compadecerse de nuestras debilidades, porque ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado". El salmo de hoy, al final, nos invitaba a todos los que experimentamos alguna vez el dolor y el desánimo: "sean fuertes y valientes de corazón, los que esperan en el Señor". Con el ejemplo de la pasión y muerte de Cristo, tenemos más motivos todavía para aceptar en nuestras vidas el misterio del dolor y del mal. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? La Exhortación apostólica postsinodal Christus vivit nos acompaña hoy en este momento de la oración y la contemplación, destaquemos algunos de sus apartes y convirtámoslos en una súplica confiada al Señor y en un compromiso con toda la humanidad para que cada día experimentemos desde la teología de la cruz el amor sin límites. El Señor «entregó su espíritu» (Mt 27,50) en una cruz cuando tenía poco más de 30 años de edad (cf. Lc 3,23). Es importante tomar conciencia de que Jesús fue un joven. Dio su vida en una etapa que hoy se define como la de un adulto joven. En la plenitud de su juventud comenzó su misión pública y así «brilló una gran luz» (Mt 4,16), sobre todo cuando dio su vida hasta el fin. Este final no era improvisado, sino que toda su juventud fue una preciosa preparación, en cada uno de sus momentos, porque «todo en la vida de Jesús es signo de su misterio» y «toda la vida de Cristo es misterio de Redención». “118. …Cristo, por amor, se entregó hasta el final para salvarte. Sus brazos abiertos en la Cruz son el signo más precioso de un amigo capaz de llegar hasta el extremo: «Él, que amó a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin» (Jn 13,1). San Pablo decía que él vivía confiado en ese amor que lo entregó todo: «Vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Ga 2,20). 119. Ese Cristo que nos salvó en la Cruz de nuestros pecados, con ese mismo poder de su entrega total sigue salvándonos y rescatándonos hoy. Mira su Cruz, aférrate a Él, déjate salvar, porque «quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento». Y si pecas y te alejas, Él vuelve a levantarte con el poder de su Cruz. Nunca olvides que «Él perdona setenta veces siete. Nos vuelve a cargar sobre sus hombros una y otra vez. Nadie podrá quitarnos la dignidad que nos otorga este amor infinito e inquebrantable. Él nos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegría». 121. Su perdón y su salvación no son algo que hemos comprado, o que tengamos que adquirir con nuestras obras o con nuestros esfuerzos. Él nos perdona y nos libera gratis. Su entrega en la Cruz es algo tan grande que nosotros no podemos ni debemos pagarlo, sólo tenemos que recibirlo con inmensa gratitud y con la alegría de ser tan amados antes de que pudiéramos imaginarlo: «Él nos amó primero» (1 Jn 4,19). 183. Queridos jóvenes, no acepten que usen su juventud para fomentar una vida superficial, que confunde la belleza con la apariencia. Mejor sepan descubrir que hay hermosura en el trabajador que vuelve a su casa sucio y desarreglado, pero con la alegría de haber ganado el pan de sus hijos. Hay una belleza extraordinaria en la comunión de la familia junto a la mesa y en el pan compartido con generosidad, aunque la mesa sea muy pobre. Hay hermosura en la esposa despeinada y casi anciana, que permanece cuidando a su esposo enfermo más allá de sus fuerzas y de su propia salud. Aunque haya pasado la primavera del noviazgo, hay hermosura en la fidelidad de las parejas que se aman en el otoño de la vida, en esos viejitos que caminan de la mano. Hay hermosura, más allá de la apariencia o de la estética de moda, en cada hombre y en cada mujer que viven con amor su vocación personal, en el servicio desinteresado por la comunidad, por la patria, en el trabajo generoso por la felicidad de la familia, comprometidos en el arduo trabajo anónimo y gratuito de restaurar la amistad social. Descubrir, mostrar y resaltar esta belleza, que se parece a la de Cristo en la cruz, es poner los cimientos de la verdadera solidaridad social y de la cultura del encuentro.” ___________________ Recomendaciones prácticas: • Resaltar el sentido del silencio de la procesión de entrada. • La Palabra de Dios se ha de introducir con un brevísimo comentario. Es una bellísima síntesis del Misterio de la Pasión del Señor y de su Muerte Gloriosa. No deben omitirse las lecturas. La lectura de la Pasión (según San Juan) es el centro de la liturgia de la Palabra de este día. • La homilía debe ser breve y concreta • Hoy es el día en que la oración Universal tiene un carácter especial, es muy distinta a la forma cotidiana. Es la ocasión en la que, como dice el Misal, los fieles al responder ejercen su oficio sacerdotal, al implorar por la humanidad entera. • Respecto a las formas de la presentación de la Cruz escójase con tiempo la que va a usarse y ensáyese incluso, para que sea realizada de modo digno, solemne y sobrio. • Como es un día de silencio y de oración, los cantos deben apropiarse de este espíritu. Hoy no se acompaña el canto con ningún instrumento, ni guitarras ni órgano, el canto llano es el más indicado. • La distribución de la comunión debe tener un carácter de sobriedad, es en silencio, o con un canto muy sobrio, o preferiblemente en oración. II. Moniciones Monición inicial Esta tarde estamos reunidos para celebrar la muerte victoriosa de Cristo en la cruz. Contemplemos y meditemos en Jesús: el Cordero sacrificado por nuestra liberación. La muerte de Cristo fue la causa de que nuestra muerte fuera vencida. La celebración de hoy no es la Eucaristía, la Iglesia no celebra la misa en este día. La liturgia de hoy tiene cuatro partes: lectura de la Palabra de Dios, oración de los fieles, la adoración de la Cruz y la distribución de la Sagrada Eucaristía reservada anoche. Comencemos hoy nuestra celebración en silencio. Monición a la postración El sacerdote, haciendo presente el abajamiento de Cristo, se postra ante el altar, nosotros nos pondremos de rodillas orando ante Jesús desde lo más profundo de nuestro corazón. Monición a la Liturgia de la Palabra Dispongámonos a escuchar las lecturas de hoy. La profecía de Isaías, el salmo, el texto de la carta a los Hebreos, y sobre todo la Pasión según san Juan, nos ayudarán a introducirnos en el misterio que hoy celebramos. Escuchemos, más todavía, contemplemos, con atención y con el corazón bien abierto, la Palabra de Dios. Monición a la Oración Universal La Cruz de Cristo, como proclama la liturgia de hoy, ha traído la alegría y la salvación al mundo entero. Los cristianos, que hemos conocido esa alegría, no podemos guardar para nosotros ese tesoro de la salvación de Dios. Por eso, como respuesta a esta Palabra que hoy hemos escuchado, vamos a hacer la oración de los fieles, que es siempre oración universal, pidiendo por todos, para que a todos alcance la luz de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Lo haremos de forma solemne: un lector proclamará la intención, por la que todos oramos en un momento de silencio, y luego el sacerdote recoge la oración de todos en una oración que todos elevamos al Padre diciendo “Amén”. Oración universal, Misal Romano pp.173 Monición a la Adoración de la Santa Cruz La cruz del Señor es el símbolo de nuestra salvación. Nuestra fe en el Crucificado es el fundamento de nuestra esperanza. Al acercarnos procesionalmente a la cruz, reconozcamos a Jesús como nuestro único Salvador y Redentor, y adorémoslo. Monición a la Sagrada Comunión Hoy no celebramos la Eucaristía. Ahora se trae el Pan que fue consagrado en la celebración de ayer y con Él comulgaremos. Al comulgar expresemos y vivamos la unión con Aquel que se entregó por nosotros en la cruz. Monición final Después de haber sido testigos del amor del Padre por nosotros, al entregarnos a su propio Hijo, con la gracia del Espíritu Santo y en compañía de María Santísima, prolonguemos en el silencio de hoy y de mañana la contemplación del Misterio de la Pasión, y preparémonos al gozo de la Resurrección.

Lun 11 Abr 2022

Celebrar bien y participar con fe

Se aproxima la fiesta mayor de los cristianos: la Pascua de Resurrección. - Estuvo caracterizada hasta hace poco por una especie de alto en el camino de toda la sociedad para darle un realce especial. Eso ya no es así y los cristianos, en concreto los católicos, deben hacer todo lo posible para que estos días tengan el carácter espiritual que les da la identidad específica y profunda. Todavía el calendario civil facilita las celebraciones religiosas dejando como días festivos el Jueves Santo y Viernes Santo, que se complementan con el Domingo de Ramos, la Vigilia de Resurrección el sábado en la noche, y el Domingo de Pascua. Queda aún, ciertamente, una buena posibilidad de realizar cuidadosamente las celebraciones de los días santos de la fe católica. Para que lo anterior sea realizable, la Iglesia y el pueblo de Dios cuentan con los sacerdotes que presidirán las liturgias de los días santos. Es de la mayor importancia que todos los actos que se realizan en la Semana Mayor estén preparados en la mejor forma posible y, sobre todo, celebrados con todo el cuidado e importancia que les corresponden. La liturgia de la Iglesia, celebrada con respeto y esmero, es de por sí toda una catequesis y posee un lenguaje muy propio, lleno de signos y palabras que alimentan y visibilizan la fe en los fieles. No conviene que las celebraciones de estos días santos se presten para ensayos, cosas raras, omisiones indebidas, pues se desdibuja el contenido de lo que se celebra y se debilita la fe. Ojalá cada sacerdote esté desde ahora preparando cada detalle de las celebraciones que presidirá y preparando muy sesudamente sus predicaciones para que los misterios de Dios sean expuestos y dados en abundancia a todos los fieles. En esta línea, no es de menor importancia la participación consiente y activa de todos los católicos que harán presencia en templos y otros lugares de celebración. Por fortuna, hoy en día este tipo de participación es más notoria en todos los niveles de la vida eclesial. Sin embargo, no está de más insistir en la conveniencia de aproximarse a los días santos habiendo realizado la confesión sacramental. De igual manera, de instruirse previamente para que se pueda obtener un mayor fruto de cada una de las celebraciones litúrgicas, que son abundantes en estos días. Una persona bautizada que realice todo el itinerario litúrgico y de actos piadosos que la Iglesia ofrece en la Semana Mayor podrá obtener mucho fruto para su vida espiritual y para su propia conversión. Conviene insistir, como se hace desde hace varios años en la Iglesia, en la importancia de que cada bautizado se preocupe por celebrar cristianamente estas fiestas de la Pascua y los días que la preceden. El “gran enemigo” hoy en día es el carácter absolutamente disoluto y vacacional que ha transformado unos días santos en simples días de recreación. Colombia tiene el privilegio de que no hay municipios sin parroquias y que en prácticamente toda la geografía nacional hay sacerdotes llevando las celebraciones de la fe. En el lugar que se encuentre un creyente comprometido puede contar con que la Iglesia le ofrecerá las celebraciones principales de su fe. Ojalá los fieles correspondan al esfuerzo que el clero hace en estos días por llevarle los misterios santos. Finalmente, celebrar bien la Semana Mayor y participar con gozo de este momento eclesial, ayuda mucho a mantener viva la fe, a consolidar la identidad de cada creyente y a darle a la sociedad colombiana, siempre agitada y polarizada, unos momentos de reposo, reflexión y fraternidad que están haciendo mucha falta. Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones Fuente: Dirección El Catolicismo

Dom 10 Abr 2022

Domingo de Ramos: “Aprendamos el camino del servicio, el perdón y la oración”

Fue la exhortación de monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de la Arquidiócesis de Bogotá, durante la solemne eucaristía del Domingo de Ramos, en la Catedral Primada de Bogotá, este 10 de abril. “Con los ojos y el corazón puestos en Cristo Jesús, que se entrega por amor a nosotros, y tras prepararnos en el tiempo de Cuaresma con la oración, la penitencia y el ayuno, aprendamos las enseñanzas de su pasión y gocemos de su Resurrección”, señaló el prelado al indicar tres caminos para el seguimiento a Jesús, para vivir como discípulos misioneros: “Jesús es servidor de la humanidad, se hace el menor. Aprendamos a ser el último” Ante el altercado de los discípulos por saber quién era el más importante les recuerda que el que quiera ser el primero se haga servidor de todos. Debemos entender la autoridad como servicio a los sencillos, a los humildes, a los más pobres. La autoridad es para servir no para someter. Promovamos la economía de servicio no de la acumulación. “Jesús es maestro del perdón. Aprendamos a perdonar con la ternura de la misericordia” Ante la negación de Pedro Jesús no tiene mirada condenatoria sino de amigo y de misericordia. Hoy, Él nos sigue mirando con ese amor y compasión. “La oración de Jesús permite encontrar la voluntad del Padre. Intensifiquemos la oración” Esta sea una semana para la oración. Oremos por nuestras familias, por Colombia, y para que el Señor nos enseñe a perdonar. Se necesita ternura para perdonar y esto se encuentra en la oración. Finalmente, monseñor Luis José invitó a leer los capítulos 22 y 23 de San Lucas, “en los que se encontrarán con el rostro de Jesús vivo” y pidió a la Santísima Virgen María su auxilio e intercesión por la reconciliación, la unión y solidaridad en Colombia y en el mundo. Fuente: Of. comunicaciones arquidiócesis de Bogotá

Dom 10 Abr 2022

Un mundo en contravía

Por: Mons. Darío de Jesús Monsalve Mejía – La historia que la humanidad ha tejido por siglos, después del acontecimiento de Cristo Jesús, no es la de construir con Él y con los cristianos una cultura y civilización explícitas, que desarrollen su proyecto: el de la soberanía del Amor, que une a las personas con un sublime sentido de Dios, y une a las personas entre sí, con un horizonte infinito de “perfección en el Amor”. Si bien muchas vidas humanas ayer y hoy profesamos abiertamente nuestra fe en Jesucristo, no alcanzamos en estos tiempos a marcar una incidencia cierta, real, efectiva, en un concepto unívoco del comportamiento cristiano. Y mucho menos darle rostro cultural, social, ambiental, estructural y universal a una “tendencia de humanidad”, a ese “pensamiento catedral” que plantea el filósofo australiano Roman Karznaric: “superar la mentalidad del aquí y del ahora y de los proyectos egoístas y monopolicos, para concentrar esfuerzos en el proyecto a largo plazo que le dé sostenibilidad y certeza de futuro a las sociedades”. En su obra, “The Good Ancestor” (El Buen Antepasado), el sociólogo y político de Cambridge afirma contundentemente: “La era de la tiranía del aquí y el ahora es la gran responsable de la crisis que está enfrentando el mundo”. Y añade: “el pensamiento catedral, inspirado en las catedrales europeas del medievo, que demoraban siglos en construirse, es la gran salida que el mundo necesita para consolidar su futuro”. Volver al rostro y al ser que reveló Dios en la Encarnación, en la persona y propuesta de Jesús, en su oferta de salvación y restauración, en su plan de libertad ascensional por la vía del espíritu que trasciende y unifica, que nos pone a pensar en grande y en colectivo al mundo, que clava su cruz de No Violencia y de Perdón en toda consciencia que lo invoca: esa es la actividad espiritual, intelectual, comunitaria devocional y litúrgica, a la que nos convoca la SEMANA SANTA 2022. Quizás estemos en las últimas oportunidades antes del caos humano, de la impotencia para reemprender el proyecto de Jesús. Es una luz de salvación en medio del fulgor mortal de las bombas , de la guerra, de sus atrocidades, de su amenaza nuclear. Más que nunca, hoy es imposible quedarse indiferente. O quedarse proyectando al futuro el mismo aquí y ahora en que nos acomodamos. O, como también ocurre, seguir repitiéndose a sí mismo, creyéndose en el ego el intérprete obligado de los demás. Egos que luchan para que nada cambie. Egos que luchan para cambiarlo todo a su pequeña medida. Es un retrato para pensarnos la Pascua 2022. Una rama verde de olivo primaveral, o una hoja y rama de palmera en la “domenica in RAMIS palmarum” ( domingo de ramos), nos permita decir con certeza: ¡Jesucristo está Vivo! !Nosotros queremos VIVIR con Él! + Darío de Jesús Monsalve Mejía Arzobispo de Cali

Jue 7 Abr 2022

Retornemos a la Semana Santa, evento de vida y salvación

Por: Mons. Gabriel Ángel Villa Vahos - En alguna ocasión, un intérprete fundamentalista de la Biblia me preguntó ¿y ustedes los católicos por qué celebran la Semana Santa, si en la Biblia no aparece la palabra Semana Santa, ni manda celebrarla? Así sucede cuando tomamos la Biblia como un código de leyes frías y no como una experiencia salvífica de un pueblo, en la que Dios viene al encuentro de la humanidad y lo lleva a plenitud con el envío de su Hijo Jesucristo. La primitiva Iglesia, deslumbrada por la realidad histórica de la muerte de Cristo, advirtió la necesidad de celebrar litúrgicamente este hecho salvífico, por medio de un rito memorial, donde, en obediencia al mandato expreso del Señor, se renovara sacramentalmente su sacrificio: Hagan esto en memoria mía (1Cor 11,25). Todo el acontecimiento redentor que celebramos en la Semana Santa está ampliamente atestiguado en la Biblia, y corresponde a los últimos momentos de la vida de Cristo. De este modo, en la también conocida como Semana mayor, conmemoramos, en el domingo de Ramos, la entrada en Jerusalén aclamado por los niños, los pobres, la gente sencilla; el jueves la celebración de la Cena pascual que da inicio a la Eucaristía; el viernes, el juicio y sentencia de muerte en cruz, en la Pasión del Señor; el sábado, la Iglesia medita el descanso de Jesús en el sepulcro y por último, en la Vigilia Pascual, revivimos la alegría de su gloriosa resurrección, evento fundamental de la fe cristiana. Este es el acontecimiento que celebramos los cristianos católicos y que en tiempos sucesivos se fue ampliando con las procesiones penitenciales. Pero en el corazón de la Semana Santa está la celebración litúrgica del Triduo Pascual, valga decir: pasión, muerte y resurrección del Señor, los días jueves, viernes y sábado-domingo con la Vigilia Pascual. Pues bien, lo acaecido históricamente hace más de dos mil años, la Iglesia nunca ha dejado de celebrarlo y en Tunja tiene una larga tradición, con las espléndidas celebraciones litúrgicas y las muy reconocidas procesiones, que datan desde la época de la colonia española. Después de dos años marcados por la pandemia del Covid-19, en los que nuestra Semana Santa estuvo limitada en su participación, que no en su celebración central, y ya mejoradas las condiciones de salubridad, retornamos a la celebración de la Semana Santa con las actividades acostumbradas. La Semana Santa no es propiamente una semana de vacaciones o de descanso, sino ante todo un acontecimiento religioso de fe y que, con algunas actividades de cultura religiosa, invita a la contemplación de los acontecimientos de los últimos días de la vida de nuestro Salvador Jesucristo aquí en la tierra, que con sentido de gratitud, seguimos actualizando cada domingo y de manera solemne en la Pascua de cada año. Reavivemos pues, el entusiasmo que ha caracterizado a Tunja en la celebración de la Semana Santa y vivámosla con espíritu de fe y aprendiendo del Divino Maestro el amor, el perdón, la solidaridad, el servicio, el respeto, valores hoy tan necesarios como urgentes en nuestra atribulada nación colombiana. + Gabriel Ángel Villa Vahos Arzobispo de Tunja

Mar 5 Abr 2022

Vaticano ofrece recomendaciones para las celebraciones de Semana Santa

A través de una nota la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ofrece a los obispos y Conferencias Episcopales una serie de orientaciones para las celebraciones de la Semana Santa de este año 2022. En la misiva, resalta que, ante la actual disminución de la pandemia, que varía según cada país, se invita a actuar con prudencia y siguiendo con respeto las normativas aplicadas por las autoridades civiles competentes. "La experiencia que han adquirido las Conferencias Episcopales en los últimos años permite ciertamente afrontar las diversas situaciones del modo más adecuado, vigilando que siempre sean observadas las normas rituales contenidas en los libros litúrgicos". Intención especial de oración por la paz del mundo y por Ucrania En el mensaje firmado por Monseñor Roche, presidente de la Congregación para el Culto Divino y monseñor Vittorio Francesco Viola, OFM, secretario de este Dicasterio, se recuerda también la insistente invitación que hace el Papa Francisco de unirnos en oración para pedir durante estos días Santos, por la paz del mundo entero "por los hermanos y hermanas que están viviendo la atrocidad de la guerra, de manera particular en Ucrania". "En la celebración de la Pasión del Señor el Viernes Santo, la liturgia nos invita a elevar a Dios nuestra súplica por la Iglesia y por el mundo entero. En la oración universal pediremos al Señor por los gobernantes (IX oración) para que los guíe en sus pensamientos y decisiones hacia la paz y libertad de todos los hombres, y por los atribulados (X oración) para que todos sientan en sus adversidades el gozo de la misericordia del Señor", resalta la misiva. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar nota a los obispos - SEMANA SANTA[/icon]

Vie 1 Abr 2022

Diócesis de Tumaco invita al Viacrucis por la vida y por la paz

“A la sombra de la cruz caminamos por la vida y por la paz”. Con este mensaje la Diócesis de Tumaco, comprometida con la cultura de la paz, está invitando a participar del Viacrucis, que se realizará este domingo 3 de abril. "En este camino a la Cruz, nos solidarizamos con todos nuestros hermanos y hermanas, familias y comunidades que se ven obligadas a cargar una cruz pesada y cuyos sufrimientos son causados por otros, sea por acción u omisión, por el irrespeto a sus derechos, por la indiferencia o la indolencia", señala un mensaje emitido por la diócesis. "Hoy, queremos elevar en este ejercicio del santo viacrucis nuestra oración de esperanza, y a la luz de la vida y de la mano de Santa Teresita, patrona de la Diócesis de Tumaco, ir recorriendo con Jesús, a la sombra de la Cruz, el camino de vida y de paz en nuestros territorios". La Diócesis de Tumaco, se une a la celebración que la UNESCO hizo al nombrar a Santa Teresita del Niño Jesús, como personaje relevante de la humanidad. "Por eso, este año será nuestra compañera de camino en este viacrucis que sembrará la paz en nuestro territorio". El Viacrucis por la vida y por la paz, es un evento que se desarrollará como anticipo a la celebración de la Semana Santa y recorrerá varias calles de la ciudad. Inicia a las 7:00 a.m. con una eucaristía presidida por monseñor Orlando Olave Villanova, obispo de la Diócesis de Tumaco.