Pasar al contenido principal

vida

Sáb 1 Oct 2022

¡El derecho a la vida, a todos nos convida!

Por: Padre Rafael Castillo Torres - Bajo el lema “No mataras, no desaparecerás”, nuestra Nación celebra este domingo, dos de octubre, una jornada por la vida y la reconciliación. Será una jornada que ha de contribuir a tres cosas muy concretas: desescalar el conflicto armado con todos los actores para que no se siga disparando y quienes tienen “piedras en sus manos, las suelten”; distensionar nuestras relaciones para propiciar el dialogo social desde la cultura del encuentro y proteger y preservar la vida de todos, especialmente de las víctimas y los más vulnerables. No obstante, este buen propósito, reconocemos que avanzamos en esta campaña constatando los esfuerzos de algunos por ocultar la indignación que siente la Nación frente a las ejecuciones extrajudiciales, la desaparición de las víctimas, la eliminación de pruebas, la intervención de fuerzas oscuras que son verdaderos escuadrones de la muerte, así como la “prohibición” de investigaciones verdaderamente imparciales. Por otra parte, el clima que se vive en algunas conversaciones está a menudo tejido de palabras injustas que reparten condenas y siembran sospechas. Palabras dichas sin amor y sin respeto, que envenenan la convivencia y hacen daño. Palabras nacidas casi siempre de la irritación, la mezquindad o la bajeza. Nos movemos en contextos en que lo corriente es la vulgaridad, el lenguaje desvergonzado y hasta procaz. Hemos constatado, en estos días, cómo no faltan quienes, desde la conquista de un mal llamada “libertad de expresión”, se expresan de forma irreverente frente lo sagrado, profanando lugares, violando derechos y utilizando una terminología grosera e indecente. Parece que el lenguaje amable o las palabras educadas han caído en la obsolescencia y a ello se le suma, en la “epilepsia de las redes sociales”, el mal gusto y la transgresión. Frente a todos estos desafíos se nos urge abrir caminos de reconciliación. La salud moral de la nación así lo exige. La reconciliación no nos puede quedar grande a nosotros. La paz, estable y duradera, que buscamos, tiene que ser una realidad operante y orientadora. Tenemos que producirla desde los procesos locales; crearla desde la casa, la parroquia y la calle, sin ser ingenuos sino ingeniosos para trascender los contrapunteos del cálculo político. Nos hace bien reconocer nuestros límites: “somos un país moralmente enfermo y con fracturas múltiples”. Cómo Iglesia que se siente llamada a ser instrumento de reconciliación y concordia, nos hacemos una pregunta: ¿Cuáles serían esas enfermedades que hoy nos aquejan y que debemos enfrentar para lograr ser una sociedad reconciliada y en paz? La primera enfermedad es nuestra memoria patológica. Hemos sembrado resentimientos y venganzas a causa de los odios vividos. Han sido cadenas de violencia y de muerte. La purificación de la memoria es terapia necesaria para reconocer los daños causados, repararlos y comenzar una nueva etapa sin mirar atrás. La segunda enfermad es haber sacrificado la verdad. En este sacrificio aparecen la guerra y la violencia como hijas nefastas de la corrupción. Aquí la terapia es que resplandezca la verdad. Tanto en la reconciliación como en la renovación le debemos obediencia a la verdad. La tercera enfermedad es el “eclipse de la vida”, tan patente entre nosotros ahora que se promulgan leyes injustas que atentan contra la vida inocente, como si fuera poco cuanto acontece en la Colombia de las bases y de las periferias existenciales. Urge parar el desprecio a la vida prohibiendo matar. La vida del más humilde campesino nuestro, vale mucho más que todo el patrimonio de la nación junto. Aquí la terapia es una movilización por la vida como un don sagrado, tal y como lo hicimos hace 25 años en el Viacrucis por la Vida. La cuarta enfermedad es la “cainización de la vida”: “Y dijo Dios a á Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé; ¿soy yo acaso guarda de mi hermano? Y Dios le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra”. Cainizar la vida es lo mismo que “sálvese quien pueda”. La terapia es un ejercicio muy audaz de la de la solidaridad en la que todos nos preocupamos por todos. Sería hacer de la seguridad humana nuestro ethos cultural. Y la quinta enfermedad es la ideologización de la esperanza, la cual surge cuando cambian las perspectivas de un desarrollo humano integral por las salidas violentas y egoístas o por el facilismo, estilo propio del consumismo. La mejor terapia es cultivar la esperanza defendiendo la naturaleza, haciendo un trabajo laborioso y viviendo con austeridad para que no nos ahoguemos. Desde el secretariado Nacional de Pastoral Social/ Cáritas colombiana, los invitamos a participar de esta campaña que llena de sentido y esperanza el camino hacia la paz y la reconciliación, no sin antes reconocer que es una equivocación y una incoherencia condenar con toda clase de repulsas las muertes violentas y avivar, al mismo tiempo, entre nosotros, una agresividad tan estéril como peligrosa. Padre Rafael Castillo Torres Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Caritas colombiana

Vie 26 Ago 2022

Obispo rechaza asesinato de tres personas en la ciudad de Buga

Tras enterarse del homicidio de tres personas ocurridas en la noche del 24 de agosto, el obispo de Buga, José Roberto Ospina Leongómez, expresó su rechazo y dolor frente a estos hechos. “No puede seguir esta ola de masacres y de muertes que no tienen sentido y que por otra parte enlútese no solo a las familias, sino enlútese a una sociedad digna, respetuosa y grande como lo es Buga o Tuluá”. El prelado hizo una reflexión sobre al valor de la vida y dijo que nadie tiene el derecho de apropiarse de la vida de los demás. “La vida es sagrada y si nosotros mismos no aprendemos a respetarla. ¿Cuál es el futuro de nuestras familias y de nuestra sociedad?”. Imploró el perdón y la misericordia de Dios sobre las personas que cometieron estos asesinatos y de quienes siguen atacando a la población civil. Así también, pidió oración por este pueblo Vallecaucano que sigue sufriendo las inclemencias de la violencia.

Mar 17 Mayo 2022

¡A las madres!

Por: Mons. Carlos Arturo Quintero Gómez - Esta columna de hoy quiero dedicarla a las madres, a esas mujeres que han entendido muy bien su maternidad y a aquellas que, superando todos los obstáculos, las críticas, las encrucijadas de la vida, el dolor y el sufrimiento han dicho sí a la vida. La maternidad es un don de Dios que los hombres no comprendemos suficientemente, de ahí que deberíamos rechazar socialmente el machismo, el maltrato contra las mujeres, los feminicidios, la explotación sexual, la trata de personas, etc. Todo esto exige de parte de la mujer, romper con el silencio abrumador y de parte de las autoridades promover acciones concretas para favorecer los derechos de las mujeres. Desde que Clara Setkin (1857-1933), lideró la protesta mundial para exigir los derechos a favor de las mujeres, lo que trajo consigo la institucionalización del día internacional de la mujer hasta el día de hoy ha crecido el número de atropellos contra su dignidad. Y es que el machismo no da tregua y no cede tan fácilmente al protagonismo de la mujer pues los espacios que las mujeres han conquistado en la sociedad y en el mundo ha sido gracias a su pujanza, tesón y capacidad de resiliencia. Las mujeres han sabido ganarse un puesto en la sociedad, aunque todavía en muchos escenarios sigue estando relegada. La mujer tiene un espíritu maternal que la convierte en un ser especial; ella es imagen de Dios como lo es el hombre: “mujer y varón los creó” (Gn 1,27), seres iguales en dignidad; así podemos entender por qué Dios no sacó a la mujer de los pies del hombre, para que no se creyera inferior a él; no la sacó de la cabeza del hombre para que no se creyera superior a él; la extrajo de una costilla, para recordar que hombre y mujer son iguales: “ésta sí que es carne de mi carne y hueso de mis huesos” (Gn 2, 23). Maravilloso celebrar el día de las madres que deberíamos conmemorar todos los días; días especiales para expresar nuestra gratitud por el don de la vida, por su donación, sus desvelos, su entrega incondicional, su silencio, su bondad. Aunque no podemos desconocer que hay madres confundidas, madres que han rechazado o abandonado a sus hijos, otras que no se han preocupado por brindarles una buena educación y mujeres que han decidido ‘abortar’, es hermoso reconocer que una gran mayoría de mujeres madres se desviven por sus hijos sin importar si un día se olvidan de ellas o las abandonan. Madres que, con sus lágrimas, comparten el sufrimiento de sus hijos y con sus caricias suavizan su dolor; madres que defienden con su propia vida a sus retoños, que, sin importar los años o desaires, sus rebeldías o maltratos perdonan de corazón y siguen amando sin condiciones; madres que sufren en silencio cuando sus hijos les privan de sus nietos o tienen que soportar la grosería porque de lo contrario, quedarían desprovistas de la posibilidad de comer, dormir, vivir en una casa digna; madres que educan a sus hijos en valores, con principios, transmiten la fe, enseñan la moral, corrigen, persuaden; madres que, con la pedagogía del amor saben comprender los silencios de los hijos, las rabietas y pataletas de los nietos, las carencias económicas, la pobreza y la bonanza. Madres que, con un corazón de oro y la cabellera encanecida, nos llenan de júbilo con sus mimos y su sabiduría; madres espirituales que nos enseñan el valor de la fe, la manera de abrazar la cruz y el camino de la esperanza para unirnos a Dios. Madres que, sin escatimar esfuerzos, lo siguen dando todo por sus hijos y, a ejemplo de María, se convierten en mujeres silenciosas, capaces de transformarlo todo en ‘amor’, aun el dolor y el sufrimiento. A ustedes queridas mamás, abuelas, tías, hermanas, cuñadas, amigas, nuestro homenaje de amor; gracias por existir, por ser co-creadoras, por engendrar vida, por ser lo que son, por estar siempre dispuestas, por estar ahí sin musitar palabras cuando hemos llorado en sus brazos, por brindar una palabra de consuelo cuando hemos necesitado de aliento. Y cómo no recordar a esas mamás que hoy están disfrutando del paraíso eterno, que desde el cielo nos cuidan como angelitos, que fueron nuestro tesoro en la tierra y hoy son perlas preciosas en el cielo. A todas las mamás feliz día. + Carlos Arturo Quintero Gómez Obispo de Armenia

Vie 29 Abr 2022

Todo dispuesto para la XVI Marcha Nacional por la Vida en Colombia

El próximo sábado 30 de abril, la plataforma ciudadana Unidos por la Vida realizará la 16° Marcha Nacional por la Vida en Colombia, que busca "rechazar el aborto, pedir protección real para la mujer y exigirle al Congreso una ley que proteja la vida desde la fecundación hasta su muerte natural”. Así lo anunció José de Jesús Magaña Martínez, director de este movimiento provida, quien agregó además que, "este será un momento donde vamos a marchar para pedir que se anule la sentencia C 055 de febrero pasado, que permite el aborto para bebés de 6 meses de gestación”. El directivo observó que es importante recordar que "la vida es sagrada y que debe defenderse desde la concepción hasta su muerte natural, de manera especial cuando esta vida se encuentra más vulnerable, es decir, en el vientre materno y en el final de la misma". Se está coordinando para que por lo menos, la marcha se realice en 70 ciudades del país, como Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Pereira y Manizales, entre otras. En Bogotá, la marcha comenzará a las 10:00 a.m. en el Parque Nacional , ubicado en la carrera 7 con la calle 39. En la invitación se anima para que los asistente lleven banderas de Unidos por la Vida, el pañuelo celeste de “Salvemos las 2 vidas”, banderas de Colombia, pitos y tapabocas. Por su parte, monseñor Francisco Antonio Ceballos Escobar, obispo de Riohacha y presidente de la Comisión Episcopal de Promoción y Defensa de la Vida. al unirse a esta iniciativa dijo: “Quisiera hacer una invitación, con mucha alegría, a todos los colombianos amantes de la vida, para que el próximo 30 de abril salgamos a las calles de nuestras ciudades, manifestemos nuestro amor por la vida y exijamos el respeto por la vida”. Cabe recordar que el 21 de febrero la Corte Constitucional de Colombia aprobó la despenalización del aborto hasta los seis meses o 24 semanas de embarazo. El fallo del alto tribunal decretó que: “La conducta del aborto solo será punible cuando se realice después de la vigésima cuarta (24) semana de gestación y, en todo caso, este límite temporal no será aplicable a los tres supuestos fijados en la Sentencia C-355 de 2006”.

Mié 6 Abr 2022

¡El gobernante para Colombia!

Por: Mons. Carlos Arturo Quintero Gómez - Después de haber vivido las elecciones a cámara y senado y haber pasado por las respectivas consultas, al aproximarse las elecciones para la presidencia 2022-2026 quisiera proponer una reflexión, muy respetuosa y a la vez llena de sensatez, invitando a todos los lectores a pensar en el gobernante que queremos, el gobernante que necesita Colombia. Nuestro país es una maravilla; los bellos paisajes, montañas, cultura cafetera y la pujanza de su gente, es la mejor expresión de lo que esta tierra sigue produciendo, por su fecundidad y alegría. Pues bien, mirando hacia atrás y constatando la podredumbre de la corrupción que agobia a nuestras regiones, contemplando el panorama de un sistema de justicia debilitado y de vicios en los sistemas de contratación, además de muchos males que aquejan a nuestra patria –inseguridad, violación de los derechos humanos, violencia intra-familiar, clientelismo, suciedad en las calles, crecimiento de la pobreza, suicidio, ideologías enquistadas, etc.-, quisiera proponer esta reflexión sobre el gobernante que necesita nuestro país. Colombia necesita un gobernante –hombre o mujer- honesto, que gobierne para la gente, con la gente y por la gente, valiente para denunciar los atropellos contra los derechos humanos; que custodie esos mismos derechos en los niños, niñas, adolescentes y jóvenes; que ame la familia y se preocupe por enaltecer la armonía y la unidad de nuestros hogares, que cuide de nuestros adultos mayores, como un tesoro espiritual invaluable; que sea fiel, leal con sus principios, que diseñe políticas de estado y no se deje llevar por sus propios intereses. Un gobernante comprometido con las minorías e incluyente, pero no sujeto a presiones ni a corrientes que dañen la democracia. Una persona con recta intención, con sabiduría para tomar decisiones, asesorado por personas a quienes les duela el país y su gente. Un gobernante interesado por la educación integral, que no se afane por alcanzar prestigio o recibir honores, que busque menos aplausos y ofrezca más sonrisas, que no pose tanto para las fotos y menos que, convierta, un acto público en un saludo a la bandera. Una persona de probada virtud, que ame la vida y la defienda, desde el momento de su concepción hasta la muerte natural, que esté abierta al diálogo con todos los sectores y se anime a dar soluciones con la participación de los ciudadanos; una persona sensible al dolor de los más pobres, vulnerables y descartados socialmente; que cuide los recursos del erario público evitando la burocracia y que exija a sus colaboradores eficiencia, responsabilidad, compromiso y civismo; que vigile el gasto público, que vele por los derechos de los trabajadores y se interese por una contratación justa y equitativa. Que tenga un corazón dócil para evaluar y corregir errores sobre la marcha, que no tenga miedo en impulsar una reforma a la justicia sin prebendas para los de cuello blanco; que sea cercano a los senadores y representantes a la cámara, una persona conciliadora, que no se deje llevar por la violencia de colores, palabras o improperios; una persona justa, sin altivez, humilde y sencilla. Una persona de fe, que aprenda a confiar en los demás y no se crea un dios, que sea de corazón transparente y palabras diáfanas, pues ‘de la abundancia de su corazón hablarán sus labios’; un gobernante con el corazón abierto a los migrantes y refugiados, capaz de respetar la diversidad y vocación de las iglesias y dispuesto a respetar la espiritualidad de los creyentes; un gobernante que potencialice la economía y con la banca, busque caminos de apoyo solidario a los más pobres; que junto con los empresarios sueñe un país próspero y abra senderos de inversión extranjera; que promueva la exportación de nuestros productos elaborados y cultivados en el territorio nacional y que si hay convenios y alianzas hacia el libre mercado se cuide de no deteriorar a la pequeña y mediana empresa. Que no empeñe nuestra patria a las fórmulas de poder, gobierno y progreso, debilitando los principios morales y destruyendo la belleza de la unidad nacional; que se preocupe por liderar una cruzada hacia la unidad, en donde todos, incluyendo la oposición, puedan ejercer su libertad con responsabilidad, por amor a la democracia. En fin, que sea un colombiano(a), que se sienta orgulloso de su país, que cante el himno nacional con devoción y defienda la soberanía nacional con ahínco; que gobierne sin pretensiones humanas; así, Dios y la patria le premiarán y si no, él y ella le reclamarán. + Carlos Arturo Quintero Gómez Obispo de Armenia

Mié 6 Abr 2022

Iglesia en Cesar invita al Viacrucis diocesano por la paz

Una invitación especial hace el obispo de Valledupar, monseñor Oscar José Vélez Isaza, para que este viernes 08 de abril a las 5 de la tarde, los cesarenses se unan y participen en el Viacrucis Diocesano por la Vida. El prelado recuerda que, como es tradición, esta Iglesia particular realiza cada año esta celebración, previo al inicio de Semana Santa y allí se reflexiona sobre un tema específico, en esta ocasión por el respeto a la vida. En un mensaje el obispo observa que la vida es la base de todo derecho humano y para los cristianos, esta es un don de Dios que se ha de respetar porque solo a él le pertenece, “por eso, marchemos por la vida derecho de todos y don de Dios”. El Viacrucis partirá de la plazoleta de la Gobernación y culminará en la plaza Alfonso López, donde se realizará la exposición y bendición solemne con el Santísimo. Las 45 parroquias y 12 Centros de Pastoral de Valledupar se unirán en el Viacrucis. “Iremos caminando, pidiendo al Señor que realmente la vida sea defendida, sea protegida, sea respetada por todos nosotros”, concluyó el prelado.

Mar 22 Mar 2022

Episcopado invita a vivir la “Jornada Nacional por la Vida”

Este 25 de marzo, Solemnidad de la Encarnación del Señor, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) invita a celebrar la “Jornada Nacional por la Vida” bajo el lema: “Sembremos vida para cosechar vida”. Sus organizadores piden a todos los colombianos asumir el compromiso por la defensa de la vida en el día a día, ofreciendo una ayuda eficaz a los que atraviesan situaciones de vulnerabilidad. La jornada, que viene siendo impulsada por el Departamento de Promoción y Defensa de la Vida, del Secretariado Permanente del Episcopado, iniciará a las 6:00 a.m. con el rezo del Santo Rosario, seguido de la eucaristía, presidida por monseñor Francisco Ceballos Escobar, obispo de Riohacha y quien preside la Comisión Episcopal de Vida. los obispos de Colombia recuerdan que, en el contexto del Año de la Familia, convocado por el Papa Francisco, la Iglesia quiere poner su mirada en la Sagrada Familia para “aprender a ser custodios y defensores de la vida”, por lo que invitan a todos los católicos a participar activamente de esta jornada. Cartilla: “Fecundar Vida” Con el ánimo de ayudar a vivir este momento celebrativo de la vida, sus organizadores ponen a disposición una cartilla, que contiene la campaña: “Fecundar Vida, Porque Todos Somos Hijos”, la misma, busca "promover – a través de los fieles laicos- una cultura de promoción y defensa de la vida humana". [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar cartilla FECUNDAR VIDA[/icon] Agenda Será una jornada cargada de actos celebrativos, litúrgicos, formativos, testimoniales y que concluirá con el Viacrucis por la Vida, donde 14 jurisdicciones eclesiásticas del país, serán las encargadas de animar cada estación. Cómo unirse a la jornada El canal Cristovisión transmitirá este viernes 25 de marzo, a partir de las 6 de la mañana, hasta el cierre de la jornada que está previsto para las 8:00 p.m. Además, podrá seguirse por la fan page de la CEC @Episcopadocol

Sáb 19 Mar 2022

Iglesia consagra las familias y a Colombia bajo el amparo de San José

Este sábado 19 de marzo, fiesta de la Solemnidad de San José, monseñor Luis José Rueda Aparicio, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, consagró las familias y a Colombia a este Patriarca, implorando de él la paz en las familias y en nuestra nación. En una ceremonia eucarística que se realizó en la capilla del episcopado, el obispo reflexionó a la luz de la palabra sobre tres virtudes de San José, las cuales dijo “servirán para nuestra vida familiar y para toda la Iglesia”. Son ellas: San José hombre de fe, San José hombre de la ternura y San José defensor de la vida. San José hombre de fe Haciendo eco de la lectura, del apóstol Pablo en la carta a los Romanos, que recuerda la fe de Abraham, quien hizo la voluntad de Dios con su esposa Sara, así mismo dijo el prelado que “es importante pedir a San José que cada una de nuestras familias sea un santuario, una escuela de la fe, donde se viva la fe profundamente y la confianza de parte de los esposos, para lograr entender el camino que el Señor les está mostrando”. Agregó además que, “una pareja con fe es una pareja que se abre a la esperanza, una pareja con fe es una pareja que sabe que Dios tiene un plan para su familia y se dispone a caminar según su santa voluntad”. San José hombre de la ternura Al referirse a este aspecto de la ternura de José, el prelado recordó las palabras que Dios, a través del ángel, le dijo a José: "No tengas miedo, no tengas temor", éste, - agregó el obispo- “quitó el temor del corazón de José y puso la ternura, ternura que se convierte en cercanía con María y en cercanía con Jesús”. En este contexto, pidió a San José para que permita a los padres de familia redescubrir esa gran misión de ternura dentro de cada hogar, que si bien debe ir acompañada de autoridad, también sea vivida en el diálogo con las nuevas generaciones. “Le pido al Señor que, por intercesión de San José, ustedes queridos papás tengan el don de la ternura combinada con la autoridad, para que puedan defender la vida de su hogar y defendiendo la vida de su hogar puedan ustedes cumplir la misión, que como a San José el Señor les ha confiado”. San José defensor de la vida Recordó como San José, fue un gran defensor de la vida de su familia, aún en contra de todas las amenazas que padecieron. Al respecto, observó que la defensa de la vida empieza desde las familias. Asintió además, que hoy Colombia tiene distintas amenazas a la vida, desde el vientre materno y en todos los escenarios. “Lamentamos y nos dolemos cuando vemos a una Colombia que no logra salir de los conflictos militares, sociales, políticos, que causan tantas víctimas en las ciudades y en los campos colombianos”, afirmó. “Nos unimos con tantas mujeres, que han pasado por la situación dolorosa del aborto” El también arzobispo de Bogotá, envió un mensaje a todas las mujeres que han pasado por momentos difíciles para tomar una decisión en contra, incluso de la vida. “La Iglesia las ama, las sigue amando, las acoge, las comprende, les abre la puerta del corazón de la Iglesia”. “Le pedimos a San José, para que interceda ante Dios y él nos enseñe a acoger, a valorar el rostro femenino dentro de la familia, dentro de la sociedad y dentro de la Iglesia, solo así en esa combinación de la misión masculina y femenina, el hombre y la mujer y la familia entera se convertirán en defensores de la vida permanentemente, desde la fecundación hasta la muerte natural”. Durante la eucarística, monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá y secretario general del Episcopado, realizó el acto de Consagración e impuso la bendición a una pareja y a sus hijos, indicando que “este signo llegue a todas las familias colombianas”. Así también, consagró a San José como patrono de Colombia, pidiendo de él su intercesión para alcanzar la paz y la reconciliación de la Nación. Finalmente, el directivo de la CEC concluyó con este deseo: “Que san José acompañe nuestros hogares y hoy después de la profesión de fe queremos consagrar su familia a San José y también toda nuestra Patria para que encontremos los caminos de Dios”, concluyó.