"Conviértete y cree en el Evangelio"

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Miércoles de Ceniza
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La Palabra de Dios nos invita al cambio de vida, a la reconciliación con Dios y con los hermanos. Escuchemos con mucha atención. 

Lecturas

 Primera lectura: Joel 2,12-18
 Salmo de respuesta: 51(50),3-4.5-6a.12-13.14+17 (R. cf. 3a)
 Segunda lectura: 2Corintios 5,20 - 6,2
 Evangelio: Mateo 6,1-6.16-18


  CONTEXTO BÍBLICO

El miércoles de ceniza a todos nos trae al recuerdo la conversión y la penitencia, pero creo que la liturgia no subraya tanto este aspecto, cuanto la interiorización de los actos de penitencia y de conversión. Así en la primera lectura Dios nos dice mediante el profeta Joel: "Rasguen su corazón, no sus vestiduras". En el evangelio Jesucristo, al enseñar sobre las tres prácticas de piedad del judaísmo: ayuno, oración y limosna, en las tres insiste: "No hagan el bien para que los vean los hombres, y así los recompensen". San Pablo exhorta a los corintios a que se dejen reconciliar con Dios para sentir su fuerza salvadora, y a que no dejen pasar el tiempo favorable, el día de la salvación (segunda lectura). Y finalmente en el salmo 51 (50) llamado el "Miserere", se da una arraigada convicción del perdón divino que "borra", "lava", "limpia" al pecador y llega incluso a transformarlo en una nueva criatura de espíritu, lengua, labios, corazón transfigurados. "Aunque nuestros pecados fueran negros como la noche -afirmaba santa Faustina Kowalska-, la misericordia divina es más fuerte que nuestra miseria. Sólo hace falta una cosa: que el pecador abra al menos un poco la puerta de su corazón... el resto lo hará Dios... Todo comienza en tu misericordia y en tu misericordia termina".

  CONTEXTO SITUACIONAL

Las tres lecturas de hoy expresan con claridad el programa de conversión que Dios quiere de nosotros en la Cuaresma: conviértanse y crean en el Evangelio; conviértanse a mí de todo corazón; misericordia, Señor, porque hemos pecado; déjense reconciliar con Dios; Dios es compasivo y misericordioso...
Cada uno de nosotros, y la comunidad, y la sociedad entera, necesita oír esta llamada urgente al cambio pascual, porque todos somos débiles y pecadores, y porque sin darnos cuenta vamos siendo vencidos por la dejadez y los criterios de este mundo, que no son precisamente los de Cristo.
Puntualicemos la triple dirección de esta conversión que apunta el evangelio:
a) la apertura a los demás: con la obra clásica cuaresmal de la limosna, que es ante todo caridad, comprensión, amabilidad, perdón, aunque también limosna a los más necesitados de cerca o de lejos,
b) la apertura a Dios, que es escucha de la Palabra, oración personal y familiar, participación más activa y frecuente en la Eucaristía y el sacramento de la Reconciliación,
c) y el ayuno, que es autocontrol, búsqueda de un equilibrio en nuestra escala de valores, renuncia a cosas superfluas, sobre todo si su fruto redunda en ayuda a los más necesitados.

Las tres direcciones, que son como el resumen de la vida y la enseñanza de Cristo, nos ayudan a reorientar nuestra vida en clave pascual.

  CONTEXTO CELEBRATIVO

Hoy el signo identificador del inicio de la Cuaresma es la ceniza. En la imposición tenemos dos fórmulas, igualmente tradicionales: "Conviértase y crea el Evangelio", o "Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás". El sentido de la conversión penitencia y el de la caducidad son igualmente "predicables" al hombre de hoy. Solemos utilizar normalmente la primera, aunque la segunda también es actual: en esta vida breve, hay que ir consumiendo el hombre viejo para alcanzar el fuego y la luz del hombre nuevo, resucitado, en la Pascua.

La bendición e imposición de la ceniza ha de hacerse con dignidad, mostrando el sentido de un rito que abre la Cuaresma, tiempo favorable y día de salvación (cf. 2. Iectura), de un rito que responde a una actitud interior filial ante el Padre, que no tiene nada que ver con una obsesión o tristeza o con una práctica rutinaria y puramente exterior (evangelio). Por eso la ceniza no ha de imponerse sin unas palabras (homilía) que clarifiquen y ayuden a discernir, nunca fuera de una celebración.

Hay que tener presente que este rito sustituye el acto penitencial del principio de la misa. Se podrá optar hoy por celebrar la eucaristía o simplemente por ofrecer una celebración de la Palabra de Dios con el rito de la ceniza; depende de las circunstancias y de la sensibilidad de los fieles. En la eucaristía hay que subrayar que "este sacrificio que inaugura la Cuaresma" (ofrendas), es preparación para la celebración de la Pasión del Señor.


 Recomendaciones prácticas

  • Resaltar la frase: “conviértanse a mí de todo corazón”. 
  • Insistir en las palabras: conversión, penitencia, misericordia, ayuno, oración y limosna. 
  • Subrayar que se inicia el camino hacia la Pascua. 
  • No olvidar que es día de ayuno, abstinencia y obras de caridad. 
  • Tener en cuenta que la ceniza se debe hacer de ramas de árboles o de los ramos bendecidos el año anterior, y que se impone sobre la frente o sobre la cabeza, directamente con los dedos (no con sellos de corcho o de otro material).  Se debe corregir o evitar cualquier cosa que lleve a la práctica supersticiosa de la imposición de la ceniza. 
  • No olvidar que la ceniza se impone dentro de la Misa o en una Liturgia de la Palabra.  En la Misa de hoy se omite el acto penitencial, porque luego se tendrá la imposición de la ceniza.  La bendición e imposición de la ceniza tiene lugar después de la homilía y antes de la Oración Universal o de los Fieles, como lo indican las rúbricas de los libros litúrgicos (cf. Misal Romano, pp. 71-74; Ceremonial de los Obispos, nn 253-259). 
  • Tener presente que se inicia la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes. 
  • Recordar que: 
    • El tiempo de Cuaresma abarca desde el Miércoles de Ceniza hasta la Misa de la Cena del Señor, el Jueves Santo, exclusive.
    • Cada día de Cuaresma tiene Misa propia completa. 
    • Se inicia el uso del Tomo II de la Liturgia de las Horas. 
    • Durante la Cuaresma y hasta la Vigilia Pascual, exclusive, no se dice ni el gloria ni el Aleluya (se exceptúan solemnidades y fiestas). 
    • En el tiempo de Cuaresma no se debe adornar con flores el altar, y se permiten los instrumentos musicales sólo para sostener el canto, como corresponde al carácter penitencial de este Tiempo (se exceptúan de esta norma el domingo IV de Cuaresma - Laetare – y las solemnidades y fiestas.
  • Año Jubilar: 
    • Envío de los Misioneros de la Misericordia en la Basílica de San Pedro.
    • Que la cuaresma sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios, por ello es oportuno motivar, preparar y ofrecer:

Las celebraciones penitenciales, las confesiones indivi-duales, el viacrucis.

Posted by Admin9834