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eucaristía

Mar 29 Nov 2022

En Barranquilla concluye encuentro regional de liturgia de la Costa Caribe

Con un llamado a los obispos de las provincias eclesiásticas de Barranquilla y Cartagena, a promulgar criterios comunes para los ministros y “actores” del canto litúrgico, concluyó el encuentro regional de liturgia de la costa caribe. “Para meditar, profundizar y celebrar la experiencia celebrativa, hemos visto conveniente y urgente revisar, rectificar y promover todo lo referente a la liturgia en cada una de las jurisdicciones implicadas, de manera particular lo referente a la animación del canto litúrgico en nuestras comunidades”, señala el mensaje final. DESCARGAR MENSAJE A LOS OBISPOS El encuentro fue instalado por monseñor Pablo Emiro Salas Anteliz, arzobispo de Barranquilla, quien en su saludo celebró la importancia de la integración desde las estructuras elementales como las reuniones de provincia eclesiástica. Al referirse al tema del encuentro en materia litúrgica, el prelado dejó ver con preocupación, cómo después de la pandemia algunos feligreses no regresaron a los templos y se quedaron con la virtualidad y ofertas litúrgicas que encontraban en diferentes medios, esto debido a que, por la falta de evangelización, las personas piensan que la espiritualidad eucarística se puede virtualizar, mientras que los feligreses evangelizados saben que la Eucaristía es presencia, es memorial y es sacramento. Durante la jornada de tres días se abordaron temas como: la “Liturgia Eucarística”, “las comisiones diocesanas de liturgia” y “la animación musical de la asamblea eucarística dominical”. Además del componente académico, también se propiciaron espacios para la convivencia fraterna, la celebración litúrgica y el diálogo. Las conclusiones finales del encuentro revelan un panorama alentador. En un primer momento, recuerdan que “la liturgia es fuente y culmen de la vida cristiana”; valoran el gran número de servidores, pastores y laicos que se esmeran por hacer de la liturgia el encuentro con Cristo; ven conveniente y urgente revisar, rectificar y promover todo lo referente a la liturgia en cada una de las jurisdicciones de la región caribe, de manera particular lo referente a la animación del canto litúrgico. El evento que se realizó en la ciudad de Barranquilla del 23 al 25 de noviembre, contó con la participación de los delegados de liturgia de las Arquidiócesis de Barranquilla y Cartagena; de las Diócesis de Sincelejo, Santa Marta, Valledupar, Magangué; y el acompañamiento del padre Jairo de Jesús Ramírez Ramírez, director del Departamento de Liturgia del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano SPEC.

Sáb 26 Nov 2022

Conviértase, porque está cerca el Reino de los Cielos

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO Diciembre 4 de 2022 Primera Lectura: Isaías 11,1-10 Salmo: 72(71),1-2.7-8.12-13.17 (R. cf. 7) Segunda Lectura: Romanos 15, 4-9 Evangelio: Mateo 3,1-12 I. Orientaciones para la Predicación Introducción • Resuena fuerte en este segundo domingo de Adviento el llamado a la conversión en labios de Juan el Bautista. • La venida del Señor nos pide una preparación espiritual y cada vez más fecunda en buenas obras. Debemos reflexionar sobre las implicaciones comunitarias o sociales de la llegada del Mesías. • Acoger a Cristo, que nace entre nosotros, nos lleva al compromiso de caridad con los más pobres y vulnerables. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El pasaje de Isaías nos propone, en dos momentos, la llegada del Mesías. El primero (vs. 1 – 3a) es una presentación del Salvador como sobre el que reposa el espíritu del Señor con sus dones. El segundo (vs. 3b – 11) es una descripción de su acción salvífica, subrayando que juzgará con rectitud, especialmente para rescatar a los débiles y a los pobres, para implantar la paz y la concordia. Esta realidad se pinta maravillosamente diciendo que ya no se enfrentarán entre sí los animales ni éstos atacarán a las personas, para significar así la paz y la fraterna convivencia que implantara el Salvador. Lo anterior se repite claramente en el salmo, en el que se recogen las ideas de justicia, paz, protección, liberación de la aflicción, salvación de la vida de los pobres. La carta de San Pablo a los Romanos se centra en la vida de la comunidad, a la que invita a mantener la esperanza, a la acogida mutua, al servicio, a la alabanza a Dios por las maravillas que realiza en la historia. En síntesis, se exhorta a tener entre los miembros de la Iglesia los mismos sentimientos de Cristo o según Cristo. La figura de Juan el Bautista en el Evangelio se presenta en función del “que viene detrás de él, el que bautizará con Espíritu Santo y fuego, el que tiene el bieldo en la mano”. Su invitación a la conversión se realiza con la imagen de preparar el camino del Señor y allanar sus senderos. Es central el tema de los frutos de conversión, es decir las obras que evidencian una verdadera vuelta al Señor. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? En el camino del Adviento, la palabra de Dios introduce en este día, en los labios del Bautista, el llamado a la conversión, a partir de la presentación de Cristo, quien viene para juzgar con justicia y rectitud, o como se lee en la escena en el templo de Jerusalén cuando Simeón toma en brazos al niño: “para dejar al descubierto la aptitud de muchos corazones” (Lc 2, 35). Es oportuno reflexionar hoy, cuando avanzamos en la espera de la doble venida del Señor, sobre la conversión a la que nos llama, de modo que podamos acoger la salvación que nos trae. • El Señor nos invita a prepararle el camino y allanarle los senderos: Se trata de quitar de nuestra vida personal y comunitaria todas las resistencias y los obstáculos para que su reinado sea una realidad entre nosotros. También se refiere a nuestra misión de “hacer transitable” el sendero de Cristo hacia los demás. • El Señor nos pide una conversación sincera y radical: No superficial, ni aparente, ni pasajera. Debe ser una nueva actitud frente a Cristo y a su mensaje, como lo dice el apóstol, de vivir entre nosotros con los mismos sentimientos de Jesús. • El Señor nos llama a una conversión efectiva: Con obras que la manifiesten o la hagan visible, tanto de rechazo y alejamiento del pecado, como de caridad concreta con los hermanos. La conversión personal, que en definitiva es una vuelta a Cristo, tiene efectos en la vida comunitaria, así como los describe el profeta Isaías. Tenemos que ser conscientes de que será imposible tener entre nosotros la justicia y la paz sino volvemos a Dios. El Adviento debe significar este camino de conversión. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? La liturgia de este día nos pone delante del Señor que se acerca y que nos hace la oferta de salvación. Él nos pide una respuesta de corazón confirmado por las obras. Hoy pedimos al Señor que nos de la fortaleza para sumir radicalmente el compromiso de ser discípulos y misioneros, a partir del bautismo que recibimos con Espíritu Santo y fuego. _______________________ Recomendaciones prácticas: • Después del saludo, puede encenderse la segunda luz de la corona de Adviento, recitando la respectiva oración. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hermanos: Iniciamos la segunda semana de Adviento, en la que el Evangelio nos invita especialmente a la conversión de corazón, a vivir entre nosotros con los mismos sentimientos de Cristo y a disponer los senderos para ir al encuentro del Salvador. Juan Bautista, figura central del Adviento, con su presencia y predicación anuncia la llegada del tiempo nuevo del Mesías. Mantengamos una actitud de escucha y oración, dispuestos acoger lo que este tiempo de Adviento nos inspira para vivir con plenitud la Navidad. Celebremos activa, plena y conscientemente la Eucaristía. Monición a la Liturgia de la Palabra “Todo lo que se escribió en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra”. La Iglesia, siguiendo el ejemplo del Bautista, es la voz que clama en el desierto: ¡Preparad el camino del Señor! ¡Convertíos! Esta Buena Nueva siga resonando en el corazón de cada hermano. Despertemos del sueño porque nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. Escuchemos con docilidad de corazón la Palabra de Dios. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Presentemos nuestras súplicas a Dios Padre, por las necesidades de la Iglesia y del mundo entero, que se preparan a la venida del Salvador. Digamos: R. Dios de amor, escúchanos. 1. Por la Iglesia, para que, durante este tiempo de Adviento, preparación a la Navidad, lleve a los hombres a una sincera conversión y a prepararse para la segunda venida de Cristo. 2. Por los cristianos, para que, según la enseñanza divina, esperemos vigilantes la venida de nuestro Redentor. 3. Por todos los pueblos de la tierra, para que, la paz de Cristo habite en el corazón de todos los hombres y así las naciones vivan en armonía y prosperidad. 4. Por los que sufren, para que Cristo en su venida ya próxima, les traiga consuelo y ayuda. 5. Por todos los que estamos reunidos en esta celebración, para que, prepararemos en el corazón y con buenas obras la venida del Señor. Oración conclusiva Padre misericordioso, concédenos cuanto te hemos pedido con humildad y con fe y enséñanos a que sólo deseemos lo que a Ti te agrada, para estar seguros de gozar de tu benevolencia. Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

Vie 30 Sep 2022

Dios hará justicia a sus elegidos que claman ante Él

VIGÉSIMONOVENO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Octubre 16 de 2022 Primera Lectura: Éx 17, 8-13 Salmo: Sal 121(120), 1-2.3-4.5-6.7-8 (R. cf. 2) Segunda Lectura: 2Tm 3, 14 - 4,2 Evangelio: Lc 18, 1-8 I. Orientaciones para la Predicación Introducción • No puede ser más claro el objetivo de Jesús al proponer la parábola que escucharemos en este domingo: explicar a los discípulos que tienen que orar siempre y sin desanimarse. • Además de alcanzar la perseverancia en la oración, el cristiano está llamado a conocer profundamente la Sagrada Escritura como carta de navegación, instrumento indispensable para nuestra salvación, que nos puede ayudar en las diferentes circunstancias de la vida. • Dios nuestro Padre sí escucha la oración de sus hijos elegidos que le claman justicia día y noche. De hecho, el Señor nunca se despreocupa de nosotros: él no duerme, de él nos viene nuestro auxilio, no permite que resbale nuestro pie, nos guarda a su sombra. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Moisés aparece ejerciendo su función de mediador entre Dios y el pueblo. De la oración de Moisés depende la victoria sobre el enemigo: él debe pedir ayuda porque, si disminuye su intercesión, el enemigo prevalece. Dicha mediación va acompañada del gesto de levantar las manos y la situación, descrita de manera muy gráfica, llega a volverse tan pesada que Moisés debe ser sostenido por otros. Orígenes interpreta etimológicamente los nombres de Aarón y Jur para explicar que la oración de Moisés es sostenida por la palabra y la luz. Así Josué, cuyo nombre significa «Dios salva», pudo alcanzar la victoria. Continuando con las enseñanzas que le brinda Pablo a su discípulo Timoteo, la liturgia de hoy nos presenta la bella lección sobre el conocimiento de las Escrituras. El fundamento de esta doctrina es la custodia y la transmisión del depósito de la fe, es decir, de la tradición recibida de los apóstoles. En esa tradición debe permanecer todo evangelizador ya que no sólo la ha aprendido, sino que se le ha confiado, lo que implica una gran responsabilidad ante Dios. Por otra parte, esta perícopa es una proclamación del infinito valor de la Sagrada Escritura como inspirada por Dios, útil para iluminar, acompañar y animar cada paso que el ser humano da en la vida. En el Evangelio, Jesús se muestra consciente de la tentación del desanimo para orar que puede afectar a sus discípulos. Para que los discípulos sean constantes en el orar, ante todo cuentan con el testimonio de Cristo, el orante por antonomasia, presentado así por Lucas, en diferentes momentos cruciales de su ministerio. No obstante, el Señor no deja de respaldar su enseñanza testimonial con sus palabras de vida eterna, que en este caso se expresan en modo de parábola. Las imágenes que usa Jesús para dar su lección son bien sugerentes: Un juez que no respeta a nadie y una viuda pobre e indefensa, figura típica de los marginados e indigentes de este mundo; el juez malo termina escuchando y la mujer despreciada termina siendo tenida en cuenta. Así queda expresado el contraste entre dicho modo de actuar y el modo de proceder de Dios, quien, fiel a su misericordia, no puede dejar de atender la oración de sus hijos que pasan necesidad. Como conclusión, en sentido escatológico, Jesús da a entender que los cristianos deben perseverar en la fe hasta cuando él venga. Esa fe es la que espera encontrar cuando retorne. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Si la fe es relación con el Señor, la fe debe alimentarse del diálogo constante con él. La oración del cristiano es su fuerza vital y por eso hemos de convencernos que sin la oración no podemos vivir, según las palabras del Señor: «sin mí no pueden hacer nada» (Jn 15,5). Precisamente existe una comprobación que puede ayudarnos a medir si nuestra fe está viva o languidece: la oración. A lo largo de su obra literaria, el evangelista Lucas nos va colocando los diferentes aspectos de la oración en sus diferentes modalidades y características. Particularmente hoy el Señor nos anima a suplicar y a hacerlo siempre y esta idea va en consonancia con la conocida exhortación del mismo Jesús: «Pidan y se les dará» (Lc 11,9) que hemos escuchado en el pasado domingo 17º del tiempo ordinario. Por eso, a la luz del pasaje evangélico de hoy, podemos decir que la oración es ese grito que pide al Padre, día y noche, que haga justicia a sus elegidos, es decir, que intervenga en la historia para liberar del mal a sus hijos y para hacer que todos reconozcan a Jesús como Salvador. En ese orden de ideas, el Señor insiste en que nuestra oración sí es escuchada: ¿En qué consiste esta poderosa eficacia de la oración? Lo podemos meditar a partir de estas palabras del Papa Benedicto XVI: «La fe es la fuerza que, en silencio, sin hacer ruido, cambia el mundo y lo transforma en el reino de Dios, y la oración es expresión de la fe. Cuando la fe se colma de amor a Dios, reconocido como Padre bueno y justo, la oración se hace perseverante, insistente; se convierte en un gemido del espíritu, un grito del alma que penetra en el corazón de Dios. De este modo, la oración se convierte en la mayor fuerza de transformación del mundo» (Benedicto XVI, Homilía, 21 de octubre de 2007). 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? «Enséñanos a orar» fue la petición que los discípulos le hicieron a su Maestro y que dio pie para que el Señor nos entregara la oración de los hijos de Dios. Ahora hoy, guiados por el Evangelio, debemos reconocer que, en medio de nuestros cansancios, el Señor debe sostenernos para perseverar en nuestras plegarias. En este domingo supliquemos al Señor que mantenga encendido en nuestros corazones el deseo de buscarlo, de entrar en diálogo con Él; que Él también nos ayude para alejar los miedos y las barreras que no nos dejan elevar una oración profunda, una oración que realmente brote de nuestro corazón, que no tenga reparo incluso de clamar con gritos y lágrimas que salen de lo profundo de nuestras tristezas y fatigas. Y para que nuestra oración sea petición y también contemplación nos pueden ayudar las palabras de este autor espiritual, Agustín Guillerand: «Sí, la oración es como un cara a cara. El alma y Dios están en el mismo plano. Ocupan la misma estancia secreta… Dios es amor. Ama y desea ser amado… Dios es Padre, Dios es amigo, Dios es juez… un juez siempre justo, al que siempre conmueven nuestras súplicas y que es solícito para responder a ellas. Quiere que le insistamos, impone estas llamadas, reclama estas peticiones, para estar seguro de nuestro amor…». _____________________ Recomendaciones prácticas: • Destacar el sentido de la oración universal o de los fieles como oración litúrgica de la Iglesia para clamar al Señor e interceder por la humanidad. • Día Mundial de la alimentación. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hermanos y hermanas: En el mes de octubre renovamos nuestro ardor misionero pues, si somos bautizados, somos enviados. Oremos por la misión de la Iglesia y acojamos la invitación del Evangelio de hoy a «orar siempre y sin desfallecer». Que nuestra vida cristiana se sepa alimentar por la oración; que no tengamos miedo de pedir y que confiemos en que nuestro Dios siempre nos escucha. Monición a la Liturgia de la Palabra Jesucristo ha sido enviado para que nosotros aprendamos a entrar en relación con Dios, nuestro Padre. Dejemos que el Maestro nos ilumine con su enseñanza para que perseveremos en la oración y conozcamos a profundidad las Escrituras. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Animados por Jesús, el Maestro, que nos impulsa para orar con perseverancia, presentemos estas plegarias por el mundo entero, en el contexto de este mes misionero extraordinario. Unámonos diciendo: R. Escucha, Señor, nuestra oración. 1. Oremos por la Iglesia Universal. Pidamos al Padre que ha enviado a su Hijo Jesucristo para que también envíe a todos los bautizados y se conviertan en misioneros y evangelizadores. 2. Oremos por los gobernantes. Pidamos al Padre que suscite autoridades capaces de trabajar sin cansancio por el verdadero progreso de los pueblos. 3. Oremos por los que sufren. Pidamos al Padre para que escuche los clamores de los más necesitados y ellos se sientan confortados y consolados por el amor divino. 4. Oremos por esta asamblea litúrgica. Pidamos al Padre que nos dé fuerza para orar sin desanimarnos y para compartir nuestra fe en la misión. Oración conclusiva Padre Santo, que en el bautismo nos has convertido en misioneros, recibe las oraciones que te presentamos por todo el género humano guárdanos de todo mal y haznos perseverar en la plegaria. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén

Mié 17 Ago 2022

21 de agosto | Vendrán de oriente y occidente, y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios

VIGÉSIMOPRIMER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Agosto 21 de 2022 Primera Lectura: Is 66, 18-21 Salmo: Sal 117(116), 1.2 (R. cf. Rm 15,16) Segunda Lectura: Hb 12, 5-7.11-13 Evangelio: Lc 13, 22-30 I. Orientaciones para la Predicación Introducción • La liturgia de la Palabra insiste hoy en la salvación universal, una llamada de Dios a todos los hombres de todas las naciones y de todas las razas a participar del Reino de Dios. • La escena del Evangelio de hoy nos ofrece una intervención de Jesús en la que nos señala el camino de la salvación, con la exigencia de entrar por la puerta estrecha. • Hacer la voluntad del Padre del cielo tiene una cuota de sacrificio, el buen manejo de la libertad que Dios nos otorga; cuando abusamos de esa libertad Dios nos corrige y reprende como un Padre amoroso que nos invita a fortalecer nuestras manos en la caridad y nuestras rodillas vacilantes para caminar con otros hacia la vida eterna. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El profeta Isaías en el capítulo 66 expresa con claridad como Dios quiere la salvación de todos, es decir, como Dios ofrece una salvación universal. La división entre los hombres en lenguas, naciones y razas fue consecuencia del pecado, ahora un signo del poder de Dios y de la salvación que actúa en el mundo es la reunión de todos los hombres. Isaías anuncia que Dios se hará presente “para reunir a las naciones de toda lengua: vendrán para ver mi Gloria” de todos los países traerán ofrendas al “monte santo de Jerusalén” traerán ofrendas “al templo del Señor”. De entre todos los presentes Dios escogerá “sacerdotes y levitas” ningún hombre se quedará excluido y Dios será el punto de convergencia de todos los pueblos y naciones, garantizando que no haya ninguna división. El libro de Isaías concluye con la llamada universal de Dios a todas las naciones, es así como el salmista hace resonar su plegaria en una invitación universal a alabar a Dios y a predicar su Evangelio. Este canto de alabanza que reúne a todos los pueblos de la tierra en uno solo, es el “pueblo de Dios” escogido y enviado como lo repetimos hoy en la aclamación inspirada en el mandato del Señor Jesús “Id al mundo entero y predicad el Evangelio”. La carta a los Hebreos 12, 4-7.11-13 tiene como intención animar a los cristianos que han encontrado dificultades en su camino de fe, Dios actúa como un padre que corrige a su hijo, no por capricho, sino por su bien, para conducirlo por el buen camino, el camino de la santidad. Dios permite que sus hijos actúen con libertad, que en ocasiones es mal utilizada, es en estas circunstancias que Dios actúa como un padre de familia reprendiendo y castigando a los hijos que ama y prefiere. El autor de la carta a los Hebreos nos ofrece la imagen de un Dios que corrige a quien ama, esta corrección luego produce justicia, salud, paz. Comprender la acción de Dios que actúa como un Padre amoroso, exige del cristiano un esfuerzo particular en la carrera hacia la vida eterna “fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes”. San Lucas en el capítulo 13, 22-30 presenta al Señor Jesús ante la pregunta casual de un oyente ¿serán pocos los que se salven? A lo que el Señor va a decir que muchos que no son judíos, procedentes de los cuatro puntos cardinales, vendrán a la mesa del Reino. Sin embargo, la salvación requiere un esfuerzo especial “entrar por la puerta estrecha” y añade que “muchos intentarán entrar y no podrán”. El entrar en la presencia de Dios, sentarse en la mesa del Reino, ganar la salvación no es privilegio solo del pueblo escogido; Jesús hace un giro en el modo de pensar de los judíos, para salvarse hay que vivir coherentemente como pueblo de Dios, con un estilo de vida acorde a la voluntad de Dios, quien no viva de esta manera se expone a una angustiosa sentencia “No sé quiénes sois”. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? La Palabra de Dios de este Domingo tiene una especial insistencia en la voluntad de Dios de querer salvar a todos. La pregunta casual que le hacen a Jesús en el Evangelio, sigue siendo actual, ¿son pocos los que se salvan? Esta pregunta nos abre a muchas reflexiones que hoy nos hacemos sobre la vida eterna, el más allá, la propia salvación y la salvación de todos los hombres. Seguramente el que hizo la pregunta tenía en su entendimiento que sólo se iban a salvar los judíos. Ahora bien, también nosotros podemos pensar del mismo modo, que solo se salvan los que creen en Cristo, o simplemente porque vamos a misa o rezamos el rosario. Por una parte, la respuesta de Jesús es consoladora al descubrirnos que la salvación es para todos los hombres que creen en el único y verdadero Dios, como lo expresa el profeta Isaías y nos lo recuerda hoy san Lucas en el Evangelio, toda la humanidad está destinada a sentarse en la mesa del Reino de Dios, a entrar en su presencia. Este privilegio tiene también una obligación hacer que todas las naciones de la tierra conozcan y sigan a Dios. La puerta estrecha se convierte en la condición que ha de asumir el creyente para participar del banquete de la eternidad, Dios quiere salvarnos y esa salvación tiene un precio, que el cristiano tenga una fe viva, madura, clara, fuerte, capaz de acoger la verdad del Evangelio y encontrar en ella el camino estrecho de una vida austera, humilde y sencilla, de bondad y misericordia, de servicio y entrega generosa a los demás. El creyente sabe que lo que vale la pena cuesta, que el camino a la vida eterna tiene cruz y que el primero que recorrió ese camino fue el Señor Jesús. Evitar encontrar la puerta cerrada y oír el angustioso mensaje de no los conozco, implica estar siempre abiertos al Evangelio, anunciarlo con la vida, sentirnos siempre necesitados de la ayuda de Dios, abajarnos y servir a la causa de Jesús, estas actitudes evangélicas no nos deben hacer sentir seguros de la salvación, ni son fórmulas para tener vida eterna, son simplemente algunas pistas evangélicas que el cristiano debe asumir con radicalidad, sabemos que esto exige una fuerte cuota de humildad y sacrificio que en ocasiones no es fácil asumir, cuando estamos en un mundo que quiere la vía fácil, para deshacerse de los problemas y conflictos humanos en los que nos sumergimos hoy. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? El Señor Jesús nos ha sorprendido hoy al decirle al pueblo de la Alianza que no basta con pertenecer a ese pueblo para ganar la vida eterna, para salvarse, hay otros que, viniendo de otras latitudes del mundo, si tienen fe y viven conforme a la Buena Noticia predicada en el Evangelio, son llamados al banquete del Reino. A nosotros los que creemos en Cristo, también se nos puede aplicar el mismo mensaje, no basta con decir que pertenecemos a la Iglesia; la salvación además de implicar esa pertenencia, nos exige vivir y asumir con radicalidad, los valores del Evangelio. El seguimiento de Cristo, hacer la voluntad del Padre, servir a los hermanos, es exigente, es decir que este camino tiene cruz, es el camino estrecho del que nos habla el Evangelio por el que debe pasar todo creyente. El camino que el mundo no ofrece pareciera fácil, ligero, deshacernos de una vida, engañar, ser deshonesto, la guerra, etc., este es el camino ancho, la puerta amplia por la que pasan muchas personas, pero detrás de esas facilidades hay dolor, angustia, temor, vergüenza, humillación y pecado. Con este modo de ser se oscurece la mente, el corazón, la vida de las personas y de la sociedad. Este camino hace que perdamos identidad delante de Dios hasta el punto de escuchar “no los conozco” este no es el camino del Evangelio. La carta a los Hebreos nos ofrece una opción clara frente a las pruebas de la vida, esos momentos que nos confrontan y nos hacen cambiar la manera de pensar, que debemos entender como correcciones de Dios, pruebas del amor que Él nos tiene, así como un padre corrige a sus hijos. Ante las dificultades el Señor nos exhorta a “fortalecer las manos débiles” en la práctica de la caridad y el servicio a los hermanos, especialmente los más necesitados y también, “robusteced las rodillas vacilantes” para caminar con los otros, para ir con otros al encuentro de Dios, para transitar por el camino estrecho, llevando la Buena Noticia al corazón y la vida de muchos, a las distintas latitudes del mundo. _______________________ Recomendaciones prácticas: • Promover Colecta para la Jornada Dona Nobis para la obra evangelizadora de Conferencia Episcopal de Colombia, que se celebrará el próximo Domingo 28 de agosto. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Nos hemos reunido este domingo, veintiuno del tiempo ordinario para escuchar la Palabra de Dios y participar de la fracción del pan. En esta Eucaristía estamos llamados a reconocer como la Iglesia nos acoge a todos por igual, nos convoca a celebrar un banquete universal en el que Cristo se ofrece como alimento que da vida eterna. Con alegría y dispuestos a orar por las necesidades de todos los hombres de toda raza y cultura, participemos con fe y esperanza en esta celebración. Monición a la Liturgia de la Palabra El profeta Isaías, el salmista y san Lucas en el Evangelio, insisten en que la salvación es una oferta universal, desde luego esta salvación tiene sus exigencias, el esfuerzo por vivir según la voluntad de Dios. Atentos, escuchemos este mensaje e integremos a nuestra vida los valores de esta Buena Noticia. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Pidamos al Señor que venga en nuestro auxilio y con su gracia encontremos el modo de llegar a Él. A cada intención nos unimos diciendo: R. Señor, ayúdanos a conocerte. 1. Por la Iglesia, para que continúe su misión de llevar la “Buena Nueva” de la salvación a todos los rincones de la tierra. Oremos. 2. Por el Papa Francisco, nuestro Obispo Monseñor N.N. presbíteros, diáconos y consagrados, para que anuncien con valentía la Palabra de Dios a todos los pueblos de la tierra. Oremos. 3. Por nuestros gobernantes, para que siembren esperanza en nuestros pueblos e impulsen proyectos que ayuden a superar la pobreza y la injusticia. Oremos. 4. Por los más necesitados, para que se encuentren con nuestras manos generosas y les ayudemos a transitar por el camino estrecho de la salvación. Oremos. 5. Por nosotros aquí reunidos, para que la semilla sembrada hoy en nuestros corazones nos lleve a la verdadera conversión y al servicio de todos los hermanos, sin importar raza y condición social. Oremos. Oración conclusiva Señor, tú que nos invitas a entrar por la puerta estrecha al gozo del banquete de tu Reino, escucha nuestras oraciones y concédenos la fuerza de tu Espíritu en el seguimiento del camino que nos señalas. Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

Mié 20 Jul 2022

Desiderio desideravi: Carta apostólica del Papa sobre la formación litúrgica

En la solemnidad de San Pedro y San Pablo, el Santo Padre Francisco publicó este 29 de junio, la carta apostólica "Desiderio desideravi" sobre la formación litúrgica del pueblo de Dios. “Una celebración que no evangeliza no es auténtica”, es el mensaje que el papa Francisco quiere enviar con la carta apostólica al Pueblo de Dios, y con la que quiere recordar el sentido profundo de la celebración eucarística surgida del Concilio e invitar a la formación litúrgica. Además, un comunicado del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos recuerda que esta Carta apostólica “es la continuación de la dirigida únicamente a los obispos con motivo de la publicación de la Motu Proprio Traditionis custodes, cuyo objetivo principal es continuar ‘la búsqueda constante de comunión eclesial’ en torno a la expresión única de la lex orandi del Rito Romano que es expresada en los libros de la reforma litúrgica deseada por el Concilio Vaticano II”. Finalmente, el Dicasterio subraya que “el tono del documento no es el de una instrucción o un directorio: es, más bien, un texto de meditación, con una vívida impronta bíblica, patrística y litúrgica, que ofrece muchas motivaciones para comprender la belleza de la verdad de la celebración litúrgica” porque de la liturgia “nace y se fortalece la comunión vivida en la caridad fraterna, que es el primer y más eficaz testimonio del Evangelio”. Comprender la belleza de la Liturgia Desiderio desideravi, no se trata de una nueva instrucción o de un directorio con normas específicas, sino de una meditación para comprender la belleza de la celebración litúrgica y su papel evangelizador, que concluye con un llamamiento: "Abandonemos la controversia para escuchar juntos lo que el Espíritu dice a la Iglesia, guardemos la comunión, sigamos asombrados por la belleza de la liturgia". La fe cristiana, escribe Francisco, es un encuentro con el Jesús vivo, “y la Liturgia nos garantiza la posibilidad de tal encuentro”. “Quisiera que la belleza de la celebración cristiana y de sus necesarias consecuencias en la vida de la Iglesia no se vieran desfiguradas por una comprensión superficial y reductiva de su valor o, peor aún, por su instrumentalización al servicio de alguna visión ideológica, sea cual sea”. "Al Cenáculo no se entra sino por la atracción de su deseo de comer la Pascua con nosotros" Después de haber advertido sobre la "mundanalidad espiritual" y el gnosticismo y el neopelagianismo que la nutren, Francisco explica que "la participación en el sacrificio eucarístico no es nuestra conquista como si pudiéramos jactarnos de ello ante Dios y ante nuestros hermanos" y que "la liturgia no tiene nada que ver con un moralismo ascético: es el don pascual del Señor que, acogido con docilidad, hace nueva nuestra vida. Al Cenáculo no se entra sino por la atracción de su deseo de comer la Pascua con nosotros”. Es necesario redescubrir la belleza de la liturgia, expresa el Papa, pero este redescubrimiento “no es la búsqueda de un esteticismo ritual que se deleita sólo en el cuidado de la formalidad externa de un rito o se conforma con una escrupulosa observancia de la rúbrica. Evidentemente esta afirmación no quiere en modo alguno aprobar la actitud opuesta que confunde la sencillez con la banalidad descuidada, la esencialidad con la superficialidad ignorante, la concreción de la acción ritual con un funcionalismo práctico exasperado”. Cuidar todos los aspectos de la Liturgia El Papa explica que hay que cuidar todos los aspectos de la celebración (espacio, tiempo, gestos, palabras, objetos, ropa, canto, música) y evitar despojar a la asamblea de lo que le corresponde, es decir, “el misterio pascual celebrado en la modalidad ritual que establece la Iglesia. Pero incluso si la calidad y la norma de la acción celebratoria estuvieran garantizadas, esto no sería suficiente para que nuestra participación sea plena”. Detrás de las batallas por el rito, en definitiva, hay diferentes concepciones de la Iglesia. No podemos decir, precisa el Pontífice, reconocer la validez del Concilio y no aceptar la reforma litúrgica nacida de la Sacrosanctum Concilium. La importancia de la formación Es importante, prosigue el Papa, educar en la comprensión de los símbolos, y una forma de hacerlo "es ciertamente cuidar el arte de celebrar", que "no puede reducirse a la mera observancia de una rúbrica y ni siquiera puede pensarse como una creatividad imaginativa, a veces salvaje, sin reglas". El rito es en sí mismo una norma y la norma nunca es un fin en sí mismo, sino siempre al servicio de la realidad suprema que quiere salvaguardar”. El arte de celebrar no se puede aprender "por hacer un curso de oratoria o de técnicas de comunicación persuasiva", se necesita "dedicación diligente a la celebración, dejando que sea la celebración misma la que nos transmita su arte". Francisco lamenta que en muchas comunidades cristianas, su manera de vivir la celebración “está condicionada -para bien y, por desgracia, también para mal- por la forma en que su párroco preside la asamblea” que se ven amplificadas cuando las celebraciones son retransmitidas online. Por último, el Papa concluye la carta pidiendo a "todos los obispos, presbíteros y diáconos, formadores de seminario, profesores de facultades teológicas y escuelas de teología y los catequistas, que ayuden al pueblo santo de Dios a aprovechar lo que siempre fue la fuente primaria de espiritualidad cristiana”, reiterando lo establecido en Traditionis custodes, para que “la Iglesia pueda suscitar, en la variedad de lenguas, una y la misma oración capaz de expresar su unidad”. Fuente: Agencia católica AICA [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar carta apostólica "Desiderio desideravi"[/icon]

Mié 20 Jul 2022

¡Este es el Sacramento de nuestra fe!

Por: Mons. José Libardo Garcés Monsalve - Cada vez que celebramos la Eucaristía hacemos profesión de fe en este admirable sacra­mento, que es Jesucristo presente en el altar para alimentarnos con su Cuerpo y con su Sangre y fortale­cernos en el camino de la vida en esta tierra y abrirnos la puerta del Cielo en la eternidad, “el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré el último día” (Jn 6, 54), de tal mane­ra que la Eucaristía tiene que ocu­par un lugar central en nuestra vida cristiana. Así lo enseñó el Concilio Vaticano II cuando afirmó que “la Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana” (LG 11) y “fuente y cima de toda evangeli­zación” (PO 5), de tal manera que no tenemos que esperar milagros o manifestaciones extraordinarias en nuestra vida de fe, porque en la Eucaristía tenemos al que es todo, a Jesucristo nuestro Señor, tal como nos lo ha enseñado el Concilio: “La Sagrada Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo en persona, nuestra Pascua y Pan de Vida, que da la vida a los hombres por medio del Espíritu Santo” (PO 5). Jesucristo en persona se hace pre­sencia real en la Eucaristía cum­pliendo lo anunciado en el Evan­gelio, “sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos” (Mt 28, 20), de tal manera que la presencia eucarística es certeza sacramental de que Cris­to, el Salvador, está presente en la vida de cada uno, guía los pasos de cada creyente y acompaña la vida en las luchas, dolores e incertidumbres y también en los momentos de ale­gría y entusiasmo, para que vivamos la propia historia como una historia de salvación, con una fe profunda que culmina en el permanecer con Cristo, como respuesta a la súplica confiada en la oración que los dis­cípulos de Emaús nos han enseña­do para implorar que Jesús habite en nuestro corazón: “Quédate con nosotros Señor” (Lc 24, 29), supli­cando que se quede en nuestro ho­gar, en los ambientes de trabajo y en la sociedad tan golpeada por tantos males y pecados que la dividen y la destruyen. El camino de nuestra fe fortalecido con el sacramento de la Eucaristía, nos debe llevar a una experiencia profunda de amor, porque la Eucaris­tía es escuela de ca­ridad, de perdón y reconciliación, in­dispensable en los momentos actuales, cuando la humanidad está desgarrada por odios, violencias, re­sentimientos, rencores y venganzas, que están destruyendo y dividiendo la vida de las personas, de las fami­lias y de la sociedad, que se percibe desmoronada y abatida por la falta de Dios en el corazón de cada per­sona que deja entrar toda clase de males. Frente a tantas incertidumbres y di­ficultades que pretenden desanimar a quienes trabajan por el estableci­miento del bien y de la caridad entre los pueblos, es necesario que brille la esperanza cristiana, que necesa­riamente tendrá que brotar de la Eu­caristía, que cura todas las heridas provocadas por el mal y el pecado que se arraiga en la vida personal y social, que sana la desesperación en la que podemos caer, frente a tanto mal y violencia en el mundo y en nuestra región, donde la vida huma­na es pisoteada y destruida y el ser humano manipulado por todas las formas de mal que quieren arraigar­se en la sociedad. Frente a este panorama tenemos la certeza que nos da la fe, que la Eucaristía es forma superior de oración que ilumina la historia per­sonal como historia de salvación, donde Dios está siempre presente y al centro de cada combate humano, cristiano y espiritual. La Eucaristía tal como la presenta la liturgia de la Iglesia es oración de alabanza, ado­ración, profesión de fe, invocación, exaltación de las maravillas de Dios, petición y súplica de perdón, ofrenda de la propia existencia, intercesión ferviente por la Iglesia, por la humanidad y las ne­cesidades de todos. Todo está en la Euca­ristía, especialmente en la plegaria eucarística donde se concentra el poder total de la oración. Esta realidad que vivimos en torno a la Eucaristía se lleva a plenitud en la comunidad de los hijos de Dios, que es la Iglesia, de tal manera que como dice el Concilio “ninguna comuni­dad cristiana se edifica si no tiene su raíz y quicio en la celebración de la Santísima Eucaristía” (LG 11), realidad que ha profundizado san Juan Pablo II cuando nos ha enseñado que “la Iglesia vive de la Eucaristía” añadiendo además que “esta verdad encierra el núcleo del misterio de la Iglesia (Ecclesia de Eucharistia 1), que es misterio de comunión, pues la “Eucaristía crea comunión y educa a la comunión” (Ibid 40), que debe ser interna por la disposición interior a la gracia, y externa, incluyendo el decoro y el respeto por la celebración de la Eucaristía, con las normas litúrgicas propuestas por la Iglesia, para forta­lecer el sacramento de la fe en cada creyente. Al participar en la Eucaristía que­damos con el compromiso de ir en salida misionera a comunicar a Jesucristo presente en el Santí­simo Sacramento, siendo testigos de la misericordia del Padre para con nosotros y convirtiéndonos en instrumentos del perdón hacia los demás, para vivir perdonados y re­conciliados, con apertura a recibir el don de la paz que el Señor nos trae en cada Eucaristía y de esa ma­nera salir de la Santa Misa con la misión de sembrar amor donde haya odio, perdón donde haya injuria, fe donde haya duda, esperanza donde haya desesperación, luz donde haya oscuridad, alegría donde haya tris­tezas; para vivir en un mundo más unido y en paz, donde todos seamos instrumentos de comunión, para gloria de Dios y salvación nuestra y del mundo entero. Que la Santísima Virgen María y el glorioso Patriarca san José, alcancen del Señor todas las gracias y bendiciones necesa­rias, para reconocerlo en la Santa Eucaristía, que es el ¡Sacramento de nuestra fe! En unión de oraciones, sigamos adelante. Reciban mi bendición. + José Libardo Garcés Monsalve Obispo de la Diócesis de Cúcuta

Lun 4 Jul 2022

SUBSIDIO: Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

El domingo 19 de junio, la Iglesia Católica, en Colombia y otros países, celebran la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi), que tiene como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Para animar esta celebración, el Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), con la colaboración de padre Diego Uribe, ofrece un subsidio como apoyo para la preparación y celebración de esta solemnidad.Este material va dirigido propiamente a los agentes de la pastoral litúrgica parroquial, en el que se ofrece un esquema para la celebración de la Misa, la procesión eucarística y la bendición eucarística. Claves para vivir esta solemnidad Al respecto de esta festividad religiosa y popular con más de 700 años de historia, el padre Jairo de Jesús Ramírez Ramírez, director del Departamento de Liturgia del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC), exhorta para que el Corpus Christi haga de todos mejores seres humanos y caritativos. En este contexto, proponetres accionesconcretas para que los fieles vivan este día:participar en la Sagrada Eucaristía; haceroración personal, guiados por la palabra de Dios; yvisitar a los enfermos. Descargar SUBSIDIO

Jue 24 Mar 2022

Concluye en Manizales primer encuentro de delegados y profesores de liturgia

Del 8 al 10 de marzo se realizó en la ciudad de Manizales el primer encuentro de delegados y profesores de liturgia de la Provincia Eclesiástica del Eje Cafetero, los asistentes reflexionaron sobre “el culto eucarístico fuera de la misa en la vida de la Iglesia”. Las ponencias que fueron dirigidas por los sacerdotes Juan David Muriel, profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana UPB de Medellín, Andrés Camilo Castrillón, delegado de Liturgia y Canciller de la arquidiócesis de Manizales, Jorge Iván Rincón, párroco de la comunidad parroquial san Juan María Vianey de Manizáles, trataron sobre la Historia del culto eucarístico fuera de la Misa, la pastoral del culto eucarístico en la perspectiva de la iniciación cristiana, hacia una teología del culto eucarístico fuera de la misa a partir de la eucología, Derecho Canónico y culto eucarístico fuera de la misa, y el lugar de la reserva eucarística, ¿un tema abierto? El encuentro contó con la presencia y acompañamiento de monseñor José Miguel Gómez, Arzobispo de Manizales y del padre Jairo de Jesús Ramírez Ramírez, director del Departamento de Liturgia del Secretariado Permanente del Episcopado (SPEC). Identificado el status quaestionis puntualizado en la “pobreza teológica del clero y los laicos,” el “desconocimiento de la norma” y la “ambigüedad pastoral”, los expositores propusieron como clave de acción pastoral la catequesis de iniciación cristiana. Las conclusiones de este encuentro serán publicadas en el Boletín NOTAS DE ACTUALIDAD LITÚRGICA del mes de junio.