• Primera lectura: Is 60,1-6
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    Hemos visto su estrella y venimos a adorarlo

    Dom, 07/01/2018 - 04:41 Admin9834

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    • Primera lectura: Is 60,1-6
    • Salmo Sal 72(71),1-2.7-8.10b-11.12-13 (R. Cfr. 11)
    • Segunda lectura: Ef 3,2-3a.5-6
    • Evangelio: Mt 2,1-12

    Esta bella Solemnidad de la Epifanía del Señor, que significa su manifestación como Salvador universal, nos sumerge en el misterio de Cristo como la Luz de las naciones. Estamos finalizando el Tiempo de Navidad y nos inunda la alegría del nacimiento del Niño Dios, nuestro Redentor. Hoy la Liturgia nos invita a abrirnos a la Luz del Señor. Hay que salir, guiado por la luz, al encuentro de Jesús. Un encuentro de adoración que transforma la vida y le da un nuevo rumbo. Es lo que muestra el final del Evangelio de hoy cuando los Magos se encuentran con el niño, lo adoran, les dan sus regalos y regresan a su tierra por otro camino.

    La Luz del Señor, profetizada por Isaías y simbolizada en la Estrella de Belén, alumbra a todo hombre y atrae a todos los pueblos y razas de la tierra. Es una luz que irradia alegría y esperanza, es una invitación a caminar a la luz del Señor para llegar a la meta del ser humano, que es la comunión plena con Dios en Jesucristo.


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    Presentación Predicación y Moniciones


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    Jue 3 Ene 2019

    Rindamos un homenaje amoroso a nuestro Señor

    Estas fiestas que estamos celebrando tienen un propósito reconocer que Jesús es el Hijo de Dios, que nació en Belén, que él es la luz que irradia el mundo, él llena el mundo de alegría, gozo él es el distribuidor de la gracia de Dios. Reconocer todo esto nos pide rendirle un homenaje, adorarlo, rendirnos a su presencia, rendirnos a sus pies y tributarle un homenaje amoroso con la entrega espiritual y material. Eso es adorar al Señor Jesús. Tareas: Asiste a la Eucaristía y arrodíllate en el momento de la consagración. En tu habitación o en algún lugar haz el ejercicio de arrodillarte y adorar al Señor. Como los reyes, haz una buena ofrenda al Señor.

    Jue 3 Ene 2019

    Caminemos hacia Jesús

    En esta solemnidad la Palabra de Dios nos presenta a Jesús como luz que ilumina a todos los pueblos: Algunos buscan y siguen esa luz y brota un encuentro que se convierte en adoración, junto a la transformación de la vida de quien adora. Otros, por su parte, prefieren las tinieblas y, preocupados por sus intereses, realizan planes homicidas contra quien es la Luz. En definitiva, el anhelo de la Iglesia es que todos los pueblos caminen hacia la luz y se dejen atraer por ella, y, al mismo tiempo, abran su corazón a los sentimientos que esa luz irradia, tales como la alegría y la esperanza. Primera lectura: Isaías 60,1-6 Salmo: 72(71), 1-2.7-8.10b-11.12-13 (R. cf. 11) Segunda lectura: Efesios 3,2-3a.5-6 Evangelio: Mateo 2,1-12

    Dom 30 Dic 2018

    María guarda todo en su corazón

    En el Evangelio que se nos propone en esta solemnidad de Santa María Madre de Dios, podemos reflexionar en tres actitudes: La glorificación de los pastores al salir al encuentro del Salvador. El amor de María que como madre ama entrañablemente a su hijo y como creyente y testigo de las acciones amorosas de Dios, guarda todo en su corazón. La misión que Jesús tiene de salvar la humanidad y hacernos hijos libres del Padre Dios. Primera lectura: Números 6,22-27 Salmo: 67(66),2-3.5.6+8 Segunda lectura: Gálatas 4,4-7 Evangelio: Lucas 2,16-21

    Jue 27 Dic 2018

    Dios está presente en la familia

    Igual que Jesús quiso hacer parte de la familia humana, unámonos con la Sagrada Familia de Jesús, María y José, para agradecer y alabar a Dios, que nos hizo parte de su familia divina. Por eso esta fiesta tiene dimensión universal, en la Iglesia, y se celebra, generalmente, el Domingo después de Navidad. Es la fiesta que nos recuerda que Dios está presente en la familia, donde se hace vida por excelencia: vida divina y vida humana. JESÚS, el Hijo de Dios, nace de María, la Madre que lo acoge y acompaña con su ternura; es cuidado por José, en la familia humilde, pobre y sencilla de Nazaret; y es asistido por su Padre Dios, quien en su Hijo nos da la Luz que nos ilumina, nos diviniza y nos salva como personas, familias, pueblos y naciones. Celebremos con gratitud y alegría. En esta fiesta las lecturas del Eclesiástico, salmo 128, Hebreos y del Evangelio de San Juan, nos propone reconocer la presencia y la acción de Dios en: Las formas de vida y las realidades históricas de nuestras familias, para potenciar las virtudes y las cualidades de obediencia, respeto y honra a nuestros padres y, en ellos, a Dios y, así, alcanzar sus bendiciones. La familia de Nazareth, desde donde el Señor Jesús se une a nuestra historia, espera que lo reconozcamos para hacernos Hijos de Dios y salvarnos. En nuestra disponibilidad de amar, para superar la ley que nos hace correr el riesgo de perder el amor, el sentido y la razón de ser de nuestra vida cristiana. Primera lectura: Eclesiástico 3,2-6.12-14 Salmo: 128(127),1-2.3.4-5 (R. cf. 84[83],5a) Segunda lectura: Colosenses 3,12-21 Evangelio: Lucas 2,41-52