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Iglesia Católica en Colombia articula respuesta nacional para apoyar a las comunidades afectadas en Venezuela
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"Tendamos nuestra mano solidaria a Venezuela". Tras este llamado de los obispos, la Iglesia Católica en Colombia puso en marcha una amplia movilización solidaria para acompañar a las comunidades afectadas por los terremotos ocurridos en el país vecino. La respuesta articula la convocatoria nacional liderada por el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana con las múltiples iniciativas que las jurisdicciones eclesiásticas desarrollan desde sus propios territorios para fortalecer la atención humanitaria que la Iglesia brinda en Venezuela.
La tragedia provocada por los terremotos del pasado 24 de junio continúa dejando profundas consecuencias humanitarias en Venezuela. En respuesta a esta emergencia, la Iglesia Católica en Colombia activó una estrategia de solidaridad que integra esfuerzos nacionales y locales para canalizar el apoyo de los colombianos hacia las comunidades damnificadas, en estrecha coordinación con la Iglesia venezolana.
Esta respuesta es liderada, a nivel nacional, por el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, organismo de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), y se desarrolla en articulación con la Conferencia Episcopal Venezolana, Cáritas Venezuela y la red internacional Cáritas, para garantizar que las ayudas lleguen de manera organizada, transparente y oportuna a quienes más las necesitan.
Una emergencia que sigue reclamando solidaridad
De acuerdo con el más reciente informe de situación de Cáritas Venezuela, las necesidades humanitarias continúan siendo críticas. La atención médica, el acceso a agua potable, alimentos, albergues temporales, kits de higiene, protección y acompañamiento psicosocial hacen parte de las prioridades para atender a las familias damnificadas. Desde las primeras horas posteriores a la emergencia, la Iglesia en Venezuela mantiene desplegada una amplia red de atención a través de Cáritas Venezuela, las diócesis, las parroquias y cientos de voluntarios presentes en las zonas afectadas, en coordinación con Cáritas Internationalis y otros organismos humanitarios.
Una respuesta que se multiplica en todo el país
La convocatoria nacional liderada por el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana se complementa con las múltiples iniciativas que las jurisdicciones eclesiásticas vienen impulsando desde sus propios territorios.
En distintas regiones del país, arquidiócesis, diócesis y vicariatos apostólicos, a través de sus pastorales sociales, parroquias y comunidades, han organizado colectas, campañas de sensibilización, jornadas de oración y otras acciones solidarias para acompañar al pueblo venezolano.
Cada Iglesia particular desarrolla estas iniciativas de acuerdo con su realidad pastoral y sus posibilidades, pero todas convergen en un mismo propósito: expresar la cercanía de la Iglesia en Colombia y fortalecer la respuesta humanitaria que la Iglesia en Venezuela brinda a las comunidades afectadas.
Entre las iniciativas que ya se conocen públicamente se encuentran las promovidas por las diócesis de Cúcuta, Riohacha e Ipiales, jurisdicciones de frontera que, por su cercanía histórica con el pueblo venezolano, han sido de las primeras en convocar a sus comunidades a esta expresión de fraternidad. También las arquidiócesis de Medellín, Barranquilla, Cartagena, Nueva Pamplona y Cali, así como las diócesis de Palmira y San José del Guaviare, han puesto en marcha campañas propias de solidaridad. Estos son solo algunos ejemplos de la amplia movilización que las Iglesias particulares vienen desarrollando en diferentes regiones del país para responder a esta emergencia. La información específica de los centros de acopio y otras cuentas habilitadas puede ser consultada por los fieles a través de los perfiles de cada Iglesia particular en redes sociales.
Iniciativas que ayudan a reencontrar familias
La solidaridad también se expresa en acciones pastorales que buscan responder a otras consecuencias de la tragedia.
La Pastoral Social de la Diócesis de Palmira, además de promover una colecta económica y el acopio de ayudas, acompaña a familias colombianas que han perdido comunicación con sus seres queridos en Venezuela. Como respuesta a esta necesidad, habilitó un boletín digital con información actualizada sobre personas hospitalizadas tras los terremotos, con el propósito de facilitar su ubicación y contribuir al reencuentro de las familias.
Este boletín, que se actualiza permanentemente de acuerdo con la información médica disponible, puede consultarse aquí.
Asimismo, quienes cuenten con información que pueda contribuir a la localización de alguno de los pacientes podrán compartirla a través de los canales habilitados por la Pastoral Social de la Diócesis de Palmira.
Bancos de alimentos y aliados fortalecen la respuesta
La movilización también cuenta con el respaldo de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO) y de los bancos de alimentos diocesanos, que trabajan de manera coordinada con el Banco de Alimentos de Venezuela para fortalecer la atención a las comunidades damnificadas.
A esta respuesta se suman alianzas establecidas por Cáritas Colombiana con Farmatodo, Redeban, Bancolombia, Mercado Libre (Mercado Pago), que amplían los canales de donación y facilitan que más personas puedan unirse a esta expresión de solidaridad.
Canales nacionales para canalizar la solidaridad
Además de las campañas promovidas por las jurisdicciones eclesiásticas desde sus propios territorios, la Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, habilitó una convocatoria nacional para que quienes deseen canalizar sus aportes mediante esta red de la Iglesia puedan hacerlo de manera segura, transparente y articulada con la respuesta humanitaria que se desarrolla en Venezuela.
Siguiendo recomendaciones recientes de Cáritas Venezuela, se invita a priorizar las donaciones económicas, pues las condiciones logísticas y los procesos aduaneros hacen que este sea, en la etapa actual de la emergencia, el mecanismo más eficaz para atender las necesidades de las comunidades afectadas.
Las personas que deseen canalizar sus aportes económicos a través de del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana pueden hacerlo consignando en la siguiente cuenta bancaria:
Banco de Bogotá- Cuenta de ahorros No. 081789224
Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana
NIT: 860.039.273-3
También podrán realizar sus donaciones a través del micrositio: https://donar.caritascolombiana.org
Gracias al trabajo articulado entre Cáritas Colombiana, Cáritas Venezuela y la red internacional Cáritas, estos recursos fortalecerán la atención que la Iglesia ya brinda en las zonas afectadas, respondiendo de manera organizada y transparente a las necesidades más urgentes identificadas en el territorio.
Claves de esta movilización
- La Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, coordina una convocatoria nacional para canalizar ayudas hacia Venezuela.
- Las jurisdicciones eclesiásticas desarrollan, de manera autónoma y complementaria, campañas propias de solidaridad en distintas regiones del país.
- La Iglesia en Venezuela, por medio de Cáritas Venezuela, las diócesis y las parroquias, lidera la atención humanitaria en los territorios afectados.
- Las donaciones económicas son la forma más efectiva de apoyar la emergencia en esta etapa, de acuerdo con la recomendación de Cáritas Venezuela.
- Toda la ayuda canalizada por la Iglesia fortalece una respuesta humanitaria articulada, transparente y basada en las necesidades identificadas en el terreno.
Una solidaridad que se transforma en esperanza
Esta movilización nace, especialmente, del llamado que los obispos colombianos hicieron al pueblo colombiano para acompañar a los hermanos venezolanos con gestos concretos de fraternidad.
"Invitamos a los fieles católicos, a las comunidades eclesiales y a todas las personas de buena voluntad a manifestar su solidaridad mediante una respuesta generosa, organizada y oportuna, que contribuya a atender las necesidades de quienes han sido golpeados por esta emergencia".
Como expresan los obispos en su mensaje, esta respuesta busca que Colombia siga caminando junto a Venezuela "en la fe y la esperanza, tendiendo nuestra mano solidaria para acompañar su dolor y contribuir a la reconstrucción de aquello que ha sido afectado".
Así, la solidaridad se convierte en un signo concreto de comunión entre dos pueblos hermanos y en una expresión viva del compromiso de la Iglesia con quienes hoy atraviesan el sufrimiento y la esperanza de la reconstrucción.
Con María en el mes de las misiones
Lun 5 Oct 2026
Vayan y enséñenles a cumplir todo lo que les he mandado
Lun 5 Oct 2026
Vie 2 Oct 2026
La Ceja será escenario del Congreso que conmemora 100 años de la Jornada Mundial de las Misiones
Del 16 al 18 de octubre, La Ceja será escenario de este encuentro convocado por la Diócesis de Sonsón-Rionegro, en el marco de los 100 años del DOMUND, para fortalecer la formación y el compromiso misionero de la Iglesia.En el marco de los 100 años del DOMUND, la Diócesis de Sonsón-Rionegro realizará del 16 al 18 de octubre el Congreso Centenario DOMUND 2026, un encuentro que reunirá en la Ciudadela de Jesús, en La Ceja del Tambo (Antioquia), a sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, laicos, jóvenes, niños y grupos misioneros de distintas regiones del país.El Congreso se plantea como una experiencia de formación, celebración y envío misionero, orientada a fortalecer la identidad misionera de las comunidades y renovar el compromiso de todos los bautizados con la misión evangelizadora de la Iglesia. El encuentro se desarrolla en el contexto del Octubre Misionero 2026, que en Colombia tiene como tema “Uno en Cristo, unidos en la misión”, propuesto por las Obras Misionales Pontificias (OMP) para conmemorar esta centenaria jornada.Un espacio para compartir y renovar la misiónAunque nace como una iniciativa de la Diócesis de Sonsón-Rionegro, la convocatoria se ha ampliado a comunidades misioneras de diferentes jurisdicciones eclesiásticas, con especial participación de la Provincia Eclesiástica de Medellín y de grupos provenientes de distintas regiones de Colombia. Se estima la participación de alrededor de 700 personas.El encuentro busca propiciar el intercambio de experiencias y la reflexión sobre los desafíos actuales de la misión, al tiempo que fortalece la conciencia de que el anuncio del Evangelio es una tarea de todo el Pueblo de Dios. Por ello, la convocatoria está dirigida a sacerdotes, consagrados, seminaristas, jóvenes, familias, movimientos eclesiales, agentes pastorales, grupos misioneros y laicos.La programación contará con la participación de invitados nacionales e internacionales vinculados a la acción misionera de la Iglesia. Entre ellos se encuentra la hermana Inês Paulo Albino, Secretaria General de la Pontificia Obra de la Infancia Misionera en Roma; el padre Samir García, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias de Colombia; el padre Rafael López Villaseñor, Misionero Xaveriano y Secretario de la Pontificia Unión Misional de las OMP de Brasil, además de representantes del CELAM, CEBITEPAL y otras realidades misioneras.Un centenario que mira hacia el futuroLos 100 años del DOMUND representan una oportunidad para reconocer el camino recorrido por la Iglesia en la animación y cooperación misionera y, al mismo tiempo, para renovar la mirada sobre los desafíos que plantea hoy el anuncio del Evangelio.En este contexto, el Congreso busca que la celebración del centenario se traduzca en un nuevo impulso para la misión: suscitar nuevas vocaciones misioneras, fortalecer la cooperación entre comunidades y formar discípulos misioneros capaces de salir al encuentro de las personas y realidades que necesitan la esperanza del Evangelio.
Jue 1 Oct 2026
Conferencia Episcopal y Cáritas Colombiana piden proteger la vida en el sur del Chocó
A través de un comunicado conjunto, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana (SNPS-CC) expresan su profunda preocupación por los hechos de violencia que afectan a las comunidades del sur del Chocó, particularmente en Río Iró, Condoto y Nóvita (Diócesis de Istmina-Tadó). Advierten que la extensión de las hostilidades hacia zonas pobladas y el uso de artefactos explosivos ponen en riesgo la vida e integridad de la población y afectan gravemente su cotidianidad.El pronunciamiento, firmado por monseñor Germán Medina Acosta, secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, y el padre Diego Meza Gavilanes, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana, se produce en el contexto de los recientes hechos de violencia que se registran en esta región del departamento del Chocó.La vida de la población civil debe ser protegidaAnte esta situación, la Iglesia colombiana reafirma que la dignidad de toda persona humana debe ser respetada incluso en medio de la confrontación armada. En ese sentido, señala que ningún propósito político, militar o estratégico puede justificar acciones que expongan a la población civil o desconozcan sus derechos fundamentales.“¿Dónde está tu hermano?” (Gn 4,9), recuerda el comunicado, retomando la pregunta de Dios a Caín, para subrayar que ninguna confrontación puede conducir a la indiferencia frente al sufrimiento de las comunidades ni convertir la vida humana en un medio para alcanzar otros fines.La CEC y Cáritas Colombiana llaman a todos los actores armados a respetar estrictamente el Derecho Internacional Humanitario, en particular los principios de distinción, precaución y proporcionalidad, y a abstenerse de realizar acciones que pongan en riesgo a la población civil o los bienes indispensables para su vida.Protección y asistencia para las comunidadesEl pronunciamiento también solicita al Estado colombiano fortalecer las medidas necesarias para proteger a las comunidades afectadas y garantizar sus derechos, especialmente en territorios donde las hostilidades producen confinamiento, desplazamiento o restricciones a la movilidad.A la vez, la Iglesia urge garantizar el acceso seguro y oportuno de la acción humanitaria. La Misión Médica, las organizaciones humanitarias y la Iglesia, señala el comunicado, deben poder desarrollar su labor sin obstáculos ni instrumentalización. La asistencia médica, alimentaria, psicosocial y de protección —subraya la Iglesia— tiene como finalidad proteger la vida y aliviar el sufrimiento humano.La Iglesia mantiene su acompañamiento en los territoriosDesde las diócesis, parroquias y equipos de Pastoral Social, la Iglesia continúa acompañando a las comunidades afectadas y contribuyendo a la respuesta humanitaria en los territorios.El mensaje recuerda, además, las palabras del Papa León XIV, quien el 14 de mayo de 2025 afirmó: “¡la guerra nunca es inevitable! Las armas pueden y deben ser silenciadas, porque no resuelven los problemas, sino que los aumentan”.Ante una violencia que amenaza con convertirse en parte de la cotidianidad de las comunidades, la Conferencia Episcopal de Colombia y Cáritas Colombiana reiteran su llamado a detener toda acción que ponga en peligro a la población y abrir caminos de diálogo que permitan superar la violencia.“La vida humana debe estar siempre por encima de las armas y de cualquier interés en disputa”, concluye el pronunciamiento.
Jue 1 Oct 2026
Nuevos ataques en la subregión del San Juan: Mons. Mario de Jesús Álvarez clama por la paz y la protección de las comunidades
Ante los recientes ataques contra estaciones de Policía en Nóvita y Santa Rita de Iró, la Iglesia expresa su preocupación por el impacto de la violencia en la población civil y pide buscar caminos de paz, diálogo y respeto por la dignidad humana.La Diócesis de Istmina-Tadó hizo un llamado urgente a detener la escalada de violencia que en los últimos días ha afectado a distintos municipios de la subregión del San Juan, en el sur del departamento del Chocó, y que nuevamente tiene a las comunidades sufriendo.La situación se agudizó el miércoles 30 de septiembre en Nóvita, donde, alrededor de las 10:00 de la mañana, mientras la comunidad se disponía a iniciar la celebración de la Eucaristía con motivo de la fiesta patronal de San Jerónimo, se registró un ataque contra la estación de Policía mediante drones y armas de largo alcance. De acuerdo con información de las autoridades, el hecho incluyó el lanzamiento de seis granadas desde drones y también afectó instalaciones militares. No se reportaron personas heridas.Para la Diócesis, la situación adquiere una especial gravedad por haber ocurrido en medio de una celebración religiosa y en el casco urbano, donde la población quedó expuesta al riesgo.Desde Nóvita, monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina-Tadó, expresó su preocupación por lo que está ocurriendo en la región y pidió a los grupos armados detener las acciones que están afectando directamente a las comunidades. También pidió al al Gobierno Nacional priorizar la protección de las comunidades.“Todo debemos pararlo inmediatamente, dada la angustia y la zozobra que esto provoca”, manifestó el obispo, quien insistió en que la salida debe buscarse por “los caminos del Evangelio y los caminos de la paz”.El prelado señaló que durante los últimos días se han registrado graves hechos de violencia en municipios como Tadó, Río Iró, Sipí, Condoto y Nóvita. En declaraciones entregadas este 1 de octubre, explicó que, a su juicio, las comunidades están experimentando miedo e impotencia y que muchas personas prefieren guardar silencio ante el riesgo que perciben en sus territorios.Sobre las dinámicas del conflicto, monseñor Álvarez se refirió a la confrontación entre el ELN y las AGC, así como a los ataques contra integrantes de la Fuerza Pública. Sus apreciaciones corresponden a su lectura de la situación que viven las comunidades que acompaña pastoralmente la Diócesis.La violencia continúa en Santa Rita de IróLa preocupación se extendió este jueves 1 de octubre a Santa Rita de Iró, cabecera municipal de Río Iró. Según informó el padre Ernesto Zapata, vicario general de la Diócesis de Istmina-Tadó, durante la mañana se habían registrado múltiples explosiones de artefactos lanzados mediante drones contra la estación de Policía.“Lo que sabemos hasta el momento es que se han producido al menos seis ataques desde aeronaves no tripuladas...aún no se tiene información confirmada sobre posibles personas heridas", explicó el sacerdote. Recordó, además, que esta población, de aproximadamente 4.000 habitantes, ya había vivido numerosos ataques con estos artefactos dos meses atrás.“Que todos vivamos en dignidad y en respeto”Ante este panorama, la Diócesis de Istmina-Tadó insiste en que las comunidades no pueden continuar soportando las consecuencias de la confrontación armada. Su llamado se dirige a quienes tienen responsabilidades en las decisiones de seguridad y, de manera particular, a los actores armados que desarrollan acciones violentas en los territorios.“Únicamente es dejándonos iluminar por el Dios del amor, de la misericordia y del perdón como podemos hallar caminos para que todos vivamos en dignidad y en respeto”, expresó monseñor Álvarez.La preocupación de la Iglesia por la situación de las comunidades del San Juan no es nueva. En anteriores momentos de confinamiento y confrontación armada, la Diócesis de Istmina-Tadó ha pedido que se garantice la libertad de movilidad de la población civil y el acceso de la Iglesia y de las organizaciones humanitarias a las comunidades afectadas.Precisamente estas localidades del sur del Chocó resultaron gravemente impactadas por el terremoto del 10 de agosto en Colombia. La mayor parte de sus viviendas sufrieron graves daños estructurales y las comunidades aún están a la espera del proceso de recuperación y reconstrucción.Vea el mensaje del Obispo de Istmina-Tadó a continuación:
Jue 1 Oct 2026
“Que la Iglesia sea una casa abierta": Papa León XIV pide acompañar y orar por quienes enfrentan dificultades de salud mental
El Santo Padre invita a rezar para que la Iglesia sea una casa abierta, capaz de acompañar sin juzgar a quienes enfrentan dificultades en su salud mental y de integrar este cuidado en la vida y misión de las comunidades.La Iglesia en Colombia se une a la intención de oración confiada en este mes de octubre por el Papa León XIV a la Red Mundial de Oración del Papa: “Por la pastoral de la salud mental”. A través de la iniciativa “Reza con el Papa”, el Santo Padre invita a los fieles y a todas las personas de buena voluntad a orar para que la pastoral de la salud mental se integre en toda la Iglesia, contribuyendo a superar el estigma y la discriminación que enfrentan las personas con enfermedades mentales.La propuesta del Pontífice pone en el centro a quienes viven situaciones de ansiedad, depresión u otras enfermedades mentales, muchas veces en silencio y en medio de experiencias de soledad, incomprensión o estigmatización. En este contexto, el papa León XIV pide que la Iglesia sea una “casa abierta”, un espacio seguro donde todos tengan un lugar y donde las personas puedan ser escuchadas y acompañadas sin juicios ni miedo.Una Iglesia que acompaña y no descartaEn la oración, el Papa León XIV se dirige al “Dios de la vida”, que conoce las luces, sombras y heridas silenciosas que habitan el corazón humano. Desde allí, presenta ante el Señor a quienes enfrentan dificultades en su salud mental y recuerda que Dios los llama por su nombre, con ternura, y que en Él encuentran dignidad y esperanza.La plegaria también contiene una petición de perdón por las veces en que la comunidad ha mirado hacia otro lado y ha contribuido al estigma y la discriminación hacia las personas con enfermedades mentales. El Papa pide que la Iglesia se convierta en una comunidad que acompaña y no descarta, que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.La intención se extiende, además, a quienes acompañan y cuidan: profesionales de la salud, familiares, voluntarios y todas aquellas personas que, desde distintos ámbitos, tienden puentes de comprensión y consuelo. Para ellos, el Pontífice pide fortaleza y compasión.Finalmente, el papa León XIV invoca al Espíritu Santo para que la Iglesia aprenda a acoger e integrar el cuidado de la salud mental en la vida y en la misión de sus comunidades, de manera que pueda ser signo vivo de una misericordia que acompaña, sostiene y restaura.Una realidad que interpela a la sociedad y a la IglesiaLa intención de oración responde a una realidad que afecta a millones de personas en el mundo. La Organización Mundial de la Salud señala que cerca de mil millones de personas viven con algún trastorno mental y advierte que el estigma, la discriminación y las dificultades para acceder a servicios de calidad continúan siendo obstáculos importantes para quienes necesitan atención.La situación también tiene una incidencia particular en niños y adolescentes. La OMS estima que uno de cada siete jóvenes entre los 10 y los 19 años experimenta un trastorno mental, mientras que muchos de estos casos permanecen sin reconocer o sin tratamiento. La organización advierte, además, que quienes viven con estas condiciones son especialmente vulnerables a la exclusión social y a la discriminación.Ante esta realidad, la Iglesia está llamada a fortalecer espacios de acogida y acompañamiento, en articulación con las familias, las comunidades y los profesionales que brindan atención especializada. La pastoral de la salud mental no busca sustituir el trabajo de los profesionales de la salud, sino ofrecer también cercanía, escucha, acompañamiento y una comunidad en la que cada persona pueda experimentar que su dignidad es reconocida.“No podemos hacerlo solos”El Papa León XIV ya se había referido a la salud mental durante la vigilia de oración con jóvenes celebrada en Barcelona el 9 de junio de 2026. En respuesta al testimonio de una joven que compartió su experiencia con la depresión, el Pontífice llamó la atención sobre las presiones y expectativas que pueden afectar los equilibrios fundamentales de las personas y, al reflexionar sobre el dolor y la soledad, afirmó: “no podemos hacerlo solos”.Esta expresión ilumina también la intención de oración de octubre: frente al sufrimiento que muchas personas experimentan en silencio, la respuesta cristiana pasa por fortalecer comunidades capaces de acompañar, escuchar y acoger. Se trata de que nadie tenga que afrontar solo sus heridas y de que la Iglesia pueda ser un lugar donde las personas encuentren cercanía, dignidad y esperanza.Oración del Papa León XIV por la pastoral de la salud mental:En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.Dios de la vida,Tú conoces lo más íntimo de nuestro corazón,las luces y sombras que nos habitan,las heridas silenciosas que a veces nadie ve.Hoy te presentamos a nuestros hermanos y hermanasque enfrentan dificultades en su salud mental,que sufren en soledad con ansiedad, depresión o cualquier otra enfermedad mental.Tú los llamas por su nombre, con ternura,y en Ti encuentran dignidad y esperanza.Perdónanos por las veces que hemos mirado hacia otro lado,alimentando el estigma y la discriminaciónhacia las personas con enfermedades mentales.Haz que tu Iglesia sea casa abierta,espacio seguro donde todos tengan lugar,comunidad que acompaña y no descarta,que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.Te pedimos, Señor, por quienes cuidan:profesionales, familiares, voluntarios,hombres y mujeres que con paciencia y amortienden puentes de comprensión y consuelo.Dales fortaleza y compasión para sostener.Envía tu Espíritu sobre nosotros,para que aprendamos a acoger e integrar el cuidado de la salud mentalen la vida y en la misión de nuestras comunidades y de toda la Iglesia,y así lleguemos a ser un signo vivo de tu misericordia,que nunca abandona y siempre restaura.Amén.Vea el video de la oración del Papa a continuación: