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Episcopado al día

Jue 9 Jul 2026

"Que Cristo se forme en ustedes": cardenal Rueda propuso a la Virgen de Chiquinquirá como modelo para la formación de los futuros sacerdotes

Este 9 de julio, en la solemnidad de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, el arzobispo de Bogotá y primado de Colombia presidió la Eucaristía de la cuarta jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano. Durante su homilía invitó a que la renovación de la formación sacerdotal nazca del encuentro con Cristo, a ejemplo de María, y recordó que la Iglesia está llamada a seguir siendo signo de esperanza para Colombia.En el marco de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, los obispos del país, junto con rectores, formadores, seminaristas, religiosos, religiosas y laicos vinculados a la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL), celebraron este 9 de julio la solemnidad de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, patrona y reina de Colombia.La celebración, realizada en la Basílica Menor de Nuestra Señora de Chiquinquirá, en Bogotá, estuvo marcada por dos aniversarios significativos para la Iglesia colombiana: los 440 años de la renovación milagrosa de la sagrada imagen y los 40 años de la visita de san Juan Pablo II al santuario mariano nacional. La Eucaristía fue presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia.María, camino para formar sacerdotes según el corazón de CristoEn sintonía con el tema central de la Asamblea —"La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera"—, el cardenal afirmó que toda renovación de la formación sacerdotal comienza permitiendo que Cristo tome forma en la vida de quienes han sido llamados al ministerio.Inspirado en la figura de la Virgen María, presentó a la Madre de Dios como la primera discípula y como modelo para la Iglesia que forma futuros sacerdotes capaces de escuchar, servir y anunciar el Evangelio con humildad."Que Cristo se forme en ustedes".El purpurado explicó que la vocación sacerdotal no puede reducirse a la adquisición de conocimientos o competencias pastorales, sino que supone un proceso permanente de configuración con Jesucristo, vivido desde la oración, la escucha de la Palabra y el servicio al Pueblo de Dios.Una Iglesia que acompaña la esperanza de ColombiaDurante la homilía, el cardenal Rueda recordó que la misión de la Iglesia permanece profundamente unida a la realidad del país y que la formación de los futuros sacerdotes debe prepararlos para acompañar a las comunidades allí donde experimentan sufrimiento, incertidumbre o necesidad de reconciliación.En ese contexto, animó a seguir formando ministros capaces de anunciar esperanza, promover el encuentro y caminar junto a las personas, especialmente con quienes más sufren.El legado de san Juan Pablo II sigue iluminando a ColombiaAl recordar los 40 años de la visita de san Juan Pablo II a Colombia y su paso por la Basílica de Chiquinquirá, el cardenal Luis José Rueda señaló que aquel acontecimiento continúa siendo una referencia para la vida de la Iglesia colombiana.Evocó el llamado que entonces hizo el pontífice a confiar en la intercesión de la Virgen y a mantener viva la esperanza del pueblo colombiano, una invitación que, afirmó, conserva plena actualidad frente a los desafíos del presente.Una celebración que acompañó el camino de la AsambleaLa Eucaristía constituyó uno de los momentos más significativos de la cuarta jornada de la Asamblea Plenaria, que entra en su etapa conclusiva después de varios días de reflexión sobre la renovación de la formación inicial al presbiterado.A la luz del ejemplo de la Virgen de Chiquinquirá, los participantes renovaron su compromiso de seguir discerniendo caminos para formar sacerdotes profundamente configurados con Cristo, capaces de vivir el ministerio desde la cercanía, la comunión y el servicio, respondiendo a los desafíos evangelizadores de la Iglesia y de la sociedad colombiana.Vea a continuación la transmisión de la Eucaristía:

Jue 9 Jul 2026

Formadores y madurez afectiva: los ejes que marcaron la tercera jornada de la CXXI Asamblea del Episcopado Colombiano

La renovación de la formación sacerdotal en Colombia pasa por preparar mejor a quienes acompañan a los futuros presbíteros y por fortalecer su madurez humana, afectiva y espiritual. Ese fue el eje de la tercera jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, desarrollada este miércoles 8 de julio en Bogotá, donde obispos e invitados especiales de OSCOL continuaron profundizando el tema "La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera".La jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía presidida por monseñor Fidel León Cadavid Marín, obispo de Sonsón-Rionegro, quien recordó que toda renovación auténtica de la Iglesia nace del encuentro personal con Jesucristo.Inspirado en el Evangelio del llamado de los discípulos, afirmó que la Iglesia no necesita "retoques cosméticos", sino hombres profundamente configurados con Cristo, capaces de vivir el sacerdocio como respuesta a una verdadera vocación y como servicio al Pueblo de Dios."La misión del sacerdote nace del discipulado. Solo quien ha aprendido a seguir al Señor puede anunciarlo con autenticidad", recordó el prelado durante su homilía.Formar a quienes formanEl primer bloque de profundización estuvo dedicado a uno de los desafíos centrales de la Asamblea: la preparación de los formadores de los futuros sacerdotes.La reflexión fue orientada por el ponente internacional invitado a esta CXXI Asamblea, el padre Juan Pablo Dreidemie, rector del Seminario Arquidiocesano de Mendoza (Argentina), quien propuso una renovación del perfil de los formadores a partir de las orientaciones del Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad y de la Ratio Nationalis.Durante su intervención explicó que la calidad de la formación sacerdotal depende, en buena medida, de la calidad humana, espiritual y pedagógica de quienes acompañan ese proceso.El sacerdote argentino planteó la necesidad de pasar de modelos centrados principalmente en el control y la supervisión hacia procesos fundamentados en el acompañamiento, el discernimiento y el testimonio de vida.También insistió en la importancia de consolidar equipos formativos integrados por sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos y mujeres, fortalecer la preparación permanente de los formadores y responder a desafíos contemporáneos como la cultura digital, la inteligencia artificial y la cultura del cuidado.El padre Dreidemie enfatizó que la formación de los formadores no puede improvisarse. Necesita procesos sistemáticos y permanentes para acompañar adecuadamente a quienes serán los futuros pastores.Del análisis a propuestas concretasTras la ponencia, la Asamblea pasó del plano conceptual al discernimiento pastoral.Los obispos trabajaron por regiones, mientras que los rectores, formadores, seminaristas, religiosos y laicos de la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL) desarrollaron un espacio paralelo de reflexión.A partir de las orientaciones del Documento Final del Sínodo, ambos grupos evaluaron los avances alcanzados en la preparación de los formadores, identificaron las principales dificultades presentes en las distintas regiones del país y formularon propuestas para consolidar un itinerario nacional de formación que responda a la realidad de las Iglesias particulares y fortalezca la aplicación de la Ratio Nationalis.Para monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, este trabajo representa una oportunidad para seguir construyendo juntos una respuesta pastoral para la Iglesia colombiana. Frente a los retos en el campo de la formación de los formadores, precisó:"Se requiere una formación integral que abarque también lo humano, lo pastoral, lo institucional en la vida del sacerdote.Tratamos la necesidad de tener también un itinerario de formación, ojalá por provincias donde los sacerdotes puedan desplazarse y compartir más de acuerdo al contexto en el que se vive...Insistimos mucho en la necesidad de ayudar a los equipos de formación para que ellos tengan criterios comunes, de manera que esto facilite el discernimiento".Por su parte, el seminarista Alfonso Triana Arrigüí, de la diócesis de Garzón, destacó que la renovación de la formación debe centrarse en el crecimiento integral de cada candidato y en un acompañamiento permanente tanto de los seminaristas como de sus formadores."Es importante mirar más al corazón de la formación y acompañar tanto al formador como al formando para responder mejor a la realidad de cada candidato", afirmó.La madurez afectiva sexual, una dimensión esencial de la formaciónDurante la tarde, la Asamblea abordó otro de los temas centrales del proceso formativo: la dimensión afectiva y sexual de quienes se preparan para el ministerio sacerdotal.La reflexión estuvo a cargo del padre Jonny Hernán Torres Cifuentes, sacerdote de la diócesis de Zipaquirá, psicólogo y neuropsicólogo clínico, quien presentó criterios para el discernimiento vocacional de la madurez afectiva y sexual a partir de las orientaciones del Magisterio de la Iglesia y del análisis de casos.El ponente explicó que esta dimensión hace parte esencial de la formación humana del futuro sacerdote y constituye una garantía para ofrecer a las comunidades ministros con equilibrio personal, capacidad de establecer relaciones sanas y madurez para vivir el celibato como una entrega libre y fecunda.Subrayó, además, la importancia de fortalecer procesos de acompañamiento espiritual, psicológico y comunitario que favorezcan el crecimiento integral de cada candidato, promoviendo la transparencia, el discernimiento y la responsabilidad personal durante todo el proceso vocacional."Es garantizarle a nuestros fieles entregarles sacerdotes con una madurez humana que incluye lo afectivo, lo sexual y de una manera especial esa identidad que les es propia en su vida afectiva...los documentos nos brindan luces y orientaciones muy claras acerca de cómo podemos ayudar a nuestros jóvenes que inician estos procesos de seguimiento del Señor hacia la formación sacerdotal, alcanzando esa madurez humana necesaria para vivir su afectividad y para vivir esa sexualidad como don que se va a expresar de una manera simbólica y significativa y vivencial a través del celibato y en la vida práctica.", explicó el padre Jonny Torres.Una reflexión que continúaCon estos espacios de trabajo, la CXXI Asamblea Plenaria continúa avanzando en la actualización de la formación inicial al presbiterado en Colombia, buscando responder, desde la sinodalidad y la misión, a los desafíos pastorales de la Iglesia y a las realidades que viven hoy las comunidades.Las conclusiones de estos ejercicios seguirán alimentando el discernimiento de los obispos durante las próximas jornadas y aportarán elementos para la actualización de la Ratio Nationalis, documento que orienta la formación de los futuros sacerdotes en el país.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados a través del informativo ‘Así va la Asamblea’:

Mié 8 Jul 2026

¿Cómo formar los sacerdotes que necesita hoy la Iglesia? La CXXI Asamblea entra en el corazón de su reflexión

La necesidad de formar sacerdotes profundamente arraigados en Cristo, cercanos a las comunidades y preparados para responder a los desafíos culturales, sociales y pastorales de nuestro tiempo marcó la segunda jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, desarrollada este martes 7 de julio.Tras la apertura espiritual del día, los obispos, junto con rectores y formadores de seminarios, seminaristas, religiosos y laicos vinculados a la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL), iniciaron el primer bloque de profundización temática sobre el eje central de esta Asamblea: la formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera.Formar sacerdotes para un cambio de épocaLa jornada comenzó con la Eucaristía presidida por monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez, obispo de Pereira y presidente de la Comisión Episcopal para la Cultura del Cuidado.Inspirado en la Palabra de Dios, el prelado advirtió que la Iglesia está llamada a discernir los nuevos "ídolos" de nuestro tiempo, entre ellos la confianza absoluta en la tecnología cuando esta pretende ocupar el lugar que corresponde a Dios.En ese contexto, relacionó directamente esta realidad con el tema de la Asamblea y afirmó que hoy no basta con pedir nuevas vocaciones, sino que es indispensable formar sacerdotes capaces de afrontar los desafíos de esta nueva cultura sin perder de vista el centro del Evangelio."Hoy no solo hay que rogar por operarios, sino formarlos del modo adecuado (...) para que sigan postrados solamente ante Aquel que, desde la debilidad, muestra su poder".Monseñor Cardona recordó que el ministerio sacerdotal seguirá encontrando su fuerza no en la búsqueda de respuestas puramente técnicas, sino en la cercanía, el acompañamiento y la capacidad de anunciar esperanza allí donde la fragilidad humana reclama la presencia de Cristo.La formación sacerdotal, en clave sinodal y misioneraLa reflexión temática estuvo a cargo del padre Juan Pablo Dreidemie, rector del Seminario Arquidiocesano de Mendoza (Argentina), quien presentó diversas claves para fortalecer la aplicación de la Ratio Nationalis desde la perspectiva sinodal y misionera promovida por la Iglesia universal.Durante su intervención explicó que la renovación de la formación sacerdotal no pasa por cambiar la identidad del seminario, sino por fortalecer procesos que preparen pastores cada vez más insertos en la vida del Pueblo de Dios, abiertos a la escucha, al discernimiento y a la corresponsabilidad eclesial.Entre los desafíos planteados destacó la necesidad de una mayor participación de mujeres, consagrados y laicos en los procesos formativos; una formación más conectada con la vida cotidiana de las comunidades; el fortalecimiento de los equipos de formadores y el desarrollo de metodologías que permitan llevar a la práctica las orientaciones del camino sinodal. Al concluir su intervención, valoró el proceso que viene adelantando la Iglesia colombiana:"Hay que diseñar itinerarios y metodologías de trabajo para que esas palabras que suenan bonito no se queden simplemente en un concepto vacío y toquen la realidad".También destacó la decisión de la Conferencia Episcopal de Colombia de abrir este espacio de discernimiento a diversos actores eclesiales."Favorecer una participación cada vez más amplia de todo el Pueblo de Dios en la tarea tan delicada de formar a los futuros pastores".Las regiones aterrizan la reflexiónDespués de la ponencia central, el trabajo continuó en las catorce provincias eclesiásticas del país. Allí, obispos e invitados de OSCOL analizaron cómo aplicar estas orientaciones a partir de la realidad concreta de sus jurisdicciones.A la luz del Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad, revisaron los principales aciertos y desafíos de la formación de los seminaristas, evaluaron las prácticas sinodales que ya contempla la Ratio Nationalis e identificaron nuevos elementos que podrían fortalecerla, teniendo en cuenta las particularidades culturales, sociales y pastorales de cada Iglesia particular.La reflexión abordó aspectos como la preparación permanente de los formadores, una mayor participación de las mujeres en los procesos de discernimiento, la inserción de los seminaristas en la vida de las comunidades, la dimensión misionera, la cultura digital y el fortalecimiento de la cultura del cuidado.Para el padre José Alexander Correa Velázquez, rector del Seminario San Pedro Apóstol de Cali, este ejercicio permitió reconocer la riqueza que representa la diversidad cultural en la formación de los futuros sacerdotes."Hay que impulsar mucho más la misión dentro de nuestros seminarios, sembrando en nuestros futuros presbíteros esa dimensión misionera, sobre todo hacia las periferias".Añadió que esa diversidad exige una formación cada vez más personalizada, sin perder de vista la comunión eclesial."La Iglesia sigue siendo una y nos invita a la unidad dentro de esa diversidad".En la misma línea, el padre Jorge Luis Hernández, rector del Seminario Provincial San Carlos Borromeo de Cartagena, destacó que la formación sacerdotal debe seguir fortaleciendo la cercanía con Dios, con el obispo, con el presbiterio y con el Pueblo de Dios, además de consolidar la participación de los laicos y el aporte de las mujeres en los procesos formativos.El seminarista Andrés Felipe Castaño Quintero, de la diócesis de Sonsón-Rionegro, resaltó el valor de participar en estos espacios de discernimiento junto a los obispos."Hacer parte de esta Asamblea Plenaria ha sido sentirse Iglesia (...) y saber que en ellos está la preocupación por generar en nosotros una formación que dé pastores a Colombia que puedan traer una nueva esperanza".También señaló que, para él, dos palabras sintetizan el horizonte que va tomando la reflexión de la Asamblea: integralidad y comunión, entendidas como el compromiso de formar sacerdotes con mayor madurez humana y espiritual, capaces de caminar unidos con toda la Iglesia.Un discernimiento que continúaCon este trabajo, la Asamblea continúa avanzando en la actualización de los criterios que orientan la formación inicial al presbiterado en Colombia. El propósito es fortalecer una formación cada vez más sinodal, misionera y en diálogo con las realidades del país, de manera que las futuras generaciones de sacerdotes puedan responder, con fidelidad al Evangelio y cercanía al Pueblo de Dios, a los desafíos de la evangelización en el contexto actual.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados a través del informativo ‘Así va la Asamblea’:

Lun 6 Jul 2026

Escuchar al país para formar a los futuros sacerdotes: así comenzó la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano

La formación de los futuros sacerdotes comenzó este lunes escuchando la realidad del país. Ese fue el punto de partida de la primera jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, donde los obispos iniciaron un ejercicio de discernimiento sobre los desafíos sociales, eclesiales y juveniles que hoy marcan la misión de la Iglesia en Colombia.La jornada inició con la celebración de la Eucaristía de apertura, presidida por monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, obispo de Fontibón, quien invitó al episcopado a ponerse en manos del Señor con fe y esperanza, fortalecer la fraternidad episcopal y renovar el compromiso evangelizador para responder, desde el Evangelio, a las realidades que vive el país.Posteriormente, durante la instalación oficial de la Asamblea, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, reafirmó que la renovación de la formación inicial al presbiterado constituye una prioridad para la Iglesia. También animó a los obispos a seguir consolidando una cultura del cuidado, promover la reconciliación, el diálogo y la paz, y hacer visible una esperanza que se traduzca en acciones concretas al servicio del bien común.Pero fue durante el trabajo de la tarde cuando la Asamblea entró de lleno en el tema central que la convoca: "La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera".Por primera vez, los obispos desarrollaron esta reflexión junto a 32 invitados especiales provenientes de distintas regiones del país: rectores y formadores de seminarios, seminaristas, religiosos, religiosas y laicos vinculados a la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL). Organizados en grupos mixtos, analizaron las realidades sociales y eclesiales de Colombia, compartieron cómo se vivió el reciente proceso electoral en sus territorios y reflexionaron sobre su impacto en las comunidades y en la misión de la Iglesia.Para monseñor Jesús Alberto Torres Ariza, obispo de San José del Guaviare, este ejercicio responde a una convicción fundamental:"Si algo tenemos que hacer nosotros es encarnarnos en la realidad en la que vivimos. No podemos desconocer la cultura ni la realidad política, social y religiosa de la gente; desde ahí podemos dar una palabra de fe y de esperanza".El trabajo continuó con un acercamiento a las realidades juveniles y a la situación actual de los seminarios en Colombia. Allí, los participantes coincidieron en la necesidad de comprender mejor los cambios culturales que viven las nuevas generaciones y su incidencia en los procesos de formación.El padre Fabián Andrés Riveros Pérez, salesiano de Don Bosco e invitado a orientar esta reflexión, explicó que hoy los jóvenes llegan a los seminarios en un contexto profundamente distinto:"Después de la pandemia y en plena irrupción de la cultura digital, no solamente cambia el mundo; también van cambiando las personas. Eso es lo que queremos aportar a esta reflexión".Desde la experiencia de quienes acompañan diariamente estos procesos formativos, también surgieron llamados a fortalecer una formación más cercana a la realidad social.Fray Diego Orlando Serna Salazar, formador de los Frailes Dominicos, señaló que los jóvenes "no son indiferentes a la realidad social del país" y que la formación debe ayudarles a estar más conectados con los contextos sociales, económicos y políticos donde ejercerán su ministerio.En ese mismo sentido, la psicóloga y formadora Ximena Ferreira destacó la importancia de incorporar diversas miradas al proceso formativo:"Los jóvenes que llegan hoy a nuestros seminarios vienen con una realidad distinta. Como laicos y formadores, queremos aportar a esa reflexión para poner en el centro al joven y comprender cómo llega hoy al seminario".La presencia de seminaristas también enriqueció el discernimiento de la jornada. Félix Novoa, seminarista de la Arquidiócesis de Cartagena, valoró la importancia de poder participar en esta reflexión con los obispos y afirmó que hacerlo, le permite comprender mejor el papel evangelizador de la Iglesia en los distintos territorios y reafirmó que la formación debe preparar sacerdotes que sean "gestores de paz, de amor y de reconciliación en una sociedad tan polarizada".Las conclusiones de estos primeros espacios de diálogo servirán como base para las reflexiones que continuarán durante la semana y para el mensaje final que los obispos entregarán al concluir la CXXI Asamblea Plenaria.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados a través del informativo ‘Así va la Asamblea’:

Lun 6 Jul 2026

Obispos de Colombia inician su CXXI Asamblea Plenaria con un llamado a renovar la formación sacerdotal y fortalecer la esperanza

En la apertura de la CXXI Asamblea Plenaria, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, invitó a fortalecer la comunión episcopal, renovar la formación inicial al presbiterado desde una perspectiva sinodal y reafirmar el compromiso de la Iglesia con la cultura del cuidado, la reconciliación y la esperanza para el país.La renovación de la formación de los futuros sacerdotes, el fortalecimiento de la comunión entre los obispos y el compromiso permanente de la Iglesia con la reconciliación, la cultura del cuidado y la esperanza para Colombia marcaron el mensaje con el que el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C instaló la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano.Ante los obispos reunidos en Bogotá, el también Arzobispo de Cartagena recordó que este encuentro constituye un tiempo privilegiado de oración, discernimiento y escucha, en el que los pastores están llamados a reconocer la acción del Espíritu Santo para responder, con fidelidad y creatividad, a los desafíos de la evangelización en el contexto actual.En sintonía con el tema central de la Asamblea —"La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera"—, monseñor Múnera señaló que la reflexión sobre la formación sacerdotal representa una prioridad para la vida de la Iglesia, pues de ella depende, en buena medida, la capacidad de seguir anunciando el Evangelio y acompañando a las comunidades en medio de las realidades que vive el país."Seguimos caminando en esperanza por una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa".Una Iglesia que forma para la misiónUno de los ejes centrales del mensaje fue la necesidad de fortalecer la formación inicial al presbiterado como un proceso integral que prepare sacerdotes capaces de escuchar, discernir, servir y caminar junto al Pueblo de Dios.El presidente de la CEC recordó que la Asamblea dedicará buena parte de sus trabajos a profundizar en la actualización de la Ratio Nationalis, documento que orienta la formación sacerdotal en Colombia, acogiendo las orientaciones del camino sinodal promovido por la Iglesia universal y respondiendo a los desafíos pastorales del contexto colombiano.En este sentido, subrayó que la renovación eclesial pasa necesariamente por la formación de pastores con profunda madurez humana y espiritual, capaces de vivir el ministerio desde la cercanía, la corresponsabilidad y el servicio."La anhelada renovación de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes".Una comunión que comienza por los obisposAl iniciar la Asamblea, monseñor Francisco Javier Múnera invitó también a los obispos a vivir estos días como una experiencia de auténtica fraternidad episcopal. Inspirado en el pasaje evangélico en el que Jesús llama, envía y escucha a los Doce, recordó que el ministerio episcopal encuentra su fuerza en la comunión y en la capacidad de discernir juntos la voluntad de Dios para la Iglesia."Llamó a los Doce, los envió y los escuchó".Más que un espacio de deliberación, explicó, la Asamblea es una oportunidad para compartir las alegrías, preocupaciones y desafíos de las Iglesias particulares, fortaleciendo la unidad que sostiene la misión evangelizadora.Una Iglesia que cuida y aprende de sus heridasDurante su intervención, el presidente de la Conferencia Episcopal reafirmó el compromiso de la Iglesia colombiana con la consolidación de una verdadera cultura del cuidado.Al acoger las orientaciones del reciente magisterio pontificio, insistió en la necesidad de promover comunidades cada vez más transparentes, corresponsables y seguras, fortaleciendo los procesos de prevención, atención y acompañamiento a las víctimas de abusos.En este contexto, invitó a asumir con decisión una actitud de conversión permanente que permita seguir construyendo ambientes donde prevalezcan la confianza, el respeto por la dignidad humana y el cuidado de las personas más vulnerables.Retomando una expresión del papa León XIV, afirmó:"Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos".Un mensaje de esperanza para ColombiaLa parte final de la intervención estuvo dirigida a la realidad nacional. Monseñor Múnera recordó que la misión de la Iglesia no puede desvincularse de las alegrías y sufrimientos del pueblo colombiano. Por ello, animó a los obispos a seguir siendo promotores de reconciliación, diálogo, desarrollo humano integral y construcción de paz, especialmente en un momento que exige fortalecer la confianza, el respeto por las instituciones y el compromiso con el bien común.A la luz del reciente mensaje del papa León XIV a los obispos colombianos, reiteró que la esperanza cristiana debe traducirse en acciones concretas que contribuyan a sanar las heridas de la sociedad y a fortalecer la fraternidad entre los colombianos.Con ese horizonte, concluyó recordando que construir una sociedad más justa y reconciliada es una tarea compartida, en la que la Iglesia quiere seguir ofreciendo su aporte desde el Evangelio y el servicio a todas las personas."Buscar juntos el bien de todos, en la corresponsabilidad y en la fraternidad, no es una utopía, sino una posibilidad real".Con este llamado, el presidente de la Conferencia Episcopal dejó oficialmente instalada la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, invitando a los obispos a vivir estos días con apertura al Espíritu Santo, conscientes de que el discernimiento compartido y la comunión eclesial son el camino para seguir formando pastores según el corazón de Cristo y fortalecer la misión de la Iglesia al servicio de Colombia.

Vie 3 Jul 2026

Obispos de Colombia centrarán su CXXI Asamblea Plenaria en la formación de los sacerdotes

La misión de anunciar el Evangelio en medio de una sociedad cambiante plantea hoy una pregunta de fondo para la Iglesia: ¿cómo formar sacerdotes capaces de escuchar, discernir, acompañar y caminar junto al Pueblo de Dios? Esa será la reflexión que orientará la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, que reunirá, entre el 6 y el 10 de julio a más de 90 obispos en Bogotá para profundizar en la formación inicial al presbiterado desde una perspectiva sinodal y misionera.Inspirada en el lema "La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera", esta segunda asamblea del año tendrá como eje central el estudio y la actualización de los procesos formativos de los futuros sacerdotes, a la luz del camino sinodal que vive la Iglesia universal y de las realidades pastorales que interpelan hoy a la Iglesia en Colombia.De manera especial, los obispos compartirán en esta CXXI Asamblea con 32 invitados especiales provenientes de diferentes regiones del país, todos protagonistas en los procesos de formación. Entre ellos, rectores y formadores de seminarios, seminaristas, religiosos, religiosas y laicos vinculados a la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL). Esta será una apuesta por fortalecer la comunión eclesial y enriquecer, desde la escucha mutua, la preparación de quienes serán los futuros pastores de las comunidades.¿Por qué hablar hoy de la formación sacerdotal?La Iglesia Católica en Colombia entiende que la formación de un sacerdote comienza mucho antes de su ordenación. Es un proceso integral que busca fortalecer su dimensión humana, espiritual, intelectual y pastoral para prepararlo al servicio del Pueblo de Dios. Sin embargo, los profundos cambios sociales, culturales y eclesiales de las últimas décadas plantean nuevos desafíos para ese proceso.Las transformaciones en las dinámicas familiares, el crecimiento de las culturas digitales, las nuevas formas de participación de los jóvenes, el llamado permanente al cuidado de las personas más vulnerables y la necesidad de consolidar comunidades más corresponsables invitan a la Iglesia a revisar continuamente la manera como acompaña el discernimiento y la formación de quienes se preparan para el ministerio sacerdotal.Por ello, la CXXI Asamblea Plenaria centrará su reflexión en la implementación de la Ratio Nationalis para Colombia, documento que orienta la formación inicial al presbiterado y que ahora se fortalecerá desde las orientaciones del Sínodo sobre la Sinodalidad y el magisterio reciente de la Iglesia.Una formación con mirada sinodal y misioneraEl tema elegido para esta Asamblea expresa una convicción compartida por los obispos: la renovación de la Iglesia pasa, en buena medida, por la formación de sacerdotes capaces de vivir su ministerio desde la cercanía, la escucha, el discernimiento comunitario y el anuncio misionero del Evangelio.En ese horizonte, la reflexión buscará fortalecer los procesos de formación inicial para que respondan a las realidades del país y favorezcan el surgimiento de pastores que acompañen a las comunidades con espíritu de servicio, promuevan la comunión y animen una Iglesia cada vez más participativa y cercana.La perspectiva sinodal que inspira el trabajo de la Asamblea invita precisamente a comprender que la formación sacerdotal no es una tarea aislada de los seminarios, sino una responsabilidad compartida por toda la comunidad eclesial, donde obispos, sacerdotes, consagrados y laicos contribuyen, desde sus propios carismas y vocaciones, al crecimiento de la misión de la Iglesia.Una reflexión construida desde la escuchaEn coherencia con el tema central, la metodología de la Asamblea privilegiará el diálogo y el discernimiento comunitario.Las jornadas incluirán momentos de oración, celebración eucarística, ponencias, paneles, conversatorios, trabajo en grupos mixtos y encuentros por regiones y provincias eclesiásticas, propiciando el intercambio de experiencias entre obispos, formadores, seminaristas y demás participantes.Más que revisar un documento, el propósito será escuchar distintas voces, reconocer experiencias significativas y construir conjuntamente criterios que fortalezcan la formación sacerdotal en Colombia, respondiendo a los desafíos pastorales del presente y del futuro.Formar pastores para servir a la Iglesia y a ColombiaAunque la reflexión de la CXII Asamblea se centrará en la formación inicial al presbiterado, sus frutos trascienden la vida de los seminarios.La Iglesia entiende que la calidad de la formación de sus futuros sacerdotes influye directamente en la vida de las comunidades que acompañarán. De ella depende, en gran medida, la capacidad de anunciar el Evangelio con credibilidad, caminar junto a las familias, acompañar a los jóvenes, promover la reconciliación, fortalecer la cultura del cuidado y responder con cercanía a quienes experimentan el sufrimiento o la exclusión.Con esta nueva Asamblea Plenaria, los obispos de Colombia buscarán renovar su compromiso de seguir fortaleciendo una formación sacerdotal integral que responda a los desafíos del tiempo presente y prepare pastores capaces de caminar con el Pueblo de Dios, anunciar el Evangelio con esperanza y servir, desde la comunión y la misión, a la construcción de una sociedad más fraterna y solidaria.Vea a continuación la primera emisión del informativo del episcopado colombiano, en el marco de esta CXXI Asamblea Plenaria:

Lun 29 Jun 2026

El Papa León XIV nombra a monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como nuevo obispo de Yopal

La Santa Sede ha dado a conocer el nombramiento realizado por el Papa León XIV de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como nuevo obispo de la Diócesis de Yopal.Monseñor Sanabria Arias se desempeñaba como vicario apostólico de San Andrés y Providencia. Con esta designación, se convierte en el tercer obispo de la Iglesia particular de Yopal.Monseñor Sanabria Arias sucede a monseñor Edgar Aristizábal Quintero, quien fue nombrado obispo de Duitama-Sogamoso en mayo de 2024. Desde entonces, la Diócesis de Yopal permanecía en sede vacante y estaba bajo la administración pastoral del presbítero Jeison Andrey Salguero Roa, elegido Administrador Diocesano por el Colegio de Consultores el 25 de julio de 2024.De la Isla a los LlanosDesde 2016, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias ha estado al frente del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia, circunscripción eclesiástica directamente sujeta a la Santa Sede que comprende el territorio del departamento Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Su sede se encuentra en la ciudad de San Andrés.Fue nombrado vicario apostólico de esta jurisdicción por el Papa Francisco el 16 de abril de 2016. Recibió la ordenación episcopal el 22 de mayo del mismo año y tomó posesión canónica del Vicariato el 25 de junio de 2016.Con el nombramiento realizado por el Papa León XIV, concluye una década de servicio episcopal en el archipiélago y asume ahora la conducción pastoral de la Iglesia particular de Yopal, en el departamento de Casanare.Trayectoria pastoral del nuevo Obispo de YopalMonseñor Jaime Uriel Sanabria Arias nació el 17 de abril de 1970 en el municipio de Ciénega, Boyacá, perteneciente a la Arquidiócesis de Tunja. Es hijo de José del Carmen Sanabria y Rosalbina Arias Soler.Realizó sus estudios básicos en el Colegio José Cayetano Vásquez de su municipio natal. Posteriormente ingresó al Seminario Mayor de la Arquidiócesis de Tunja, donde cursó los estudios de Filosofía y Teología.Recibió la ordenación sacerdotal el 19 de noviembre de 1994 para la Arquidiócesis de Tunja. Además, realizó estudios de Pastoral con el Movimiento para un Mundo Mejor y el Plan de Renovación y Evangelización Diocesana.Durante su ministerio sacerdotal desempeñó, entre otros, los siguientes servicios pastorales:-Vicario parroquial en Ciénega, Boyacá (1994-1999).-Párroco de San Antonio de Ventaquemada (1999-2007).-Vicario Episcopal para la Acción Pastoral de la Arquidiócesis de Tunja (2008-2016).La Diócesis de YopalLa Diócesis de Yopal tiene sus orígenes en el antiguo Vicariato Apostólico del Casanare, territorio de misión que acompañó durante décadas la evangelización de esta región de los Llanos Orientales. Comprende los municipios de Sácama, Pore, Nunchía, Yopal, Pajarito, Recetor, Aguazul, Chámeza, Monterrey, Sabanalarga y Villanueva, así como parte de los municipios de Hato Corozal, Paz de Ariporo, Tauramena y el corregimiento de Morcote.Fue erigida en 2001 por san Juan Pablo II, quien nombró ese mismo año como su primer obispo a monseñor Misael Vacca Ramírez. Posteriormente, entre 2017 y 2024, la jurisdicción fue pastoreada por monseñor Edgar Aristizábal Quintero.La patrona de esta Iglesia particular es Nuestra Señora de los Dolores de Manare, cuya devoción ha acompañado históricamente la vida de fe de ese pueblo casanareño, que ahora iniciará una nueva etapa pastoral con el nombramiento de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias.

Vie 26 Jun 2026

Cardenal Luis José Rueda moderó la primera sesión del Consistorio extraordinario convocado por el Papa León XIV

Con la participación de 178 cardenales provenientes de distintos continentes, inició este viernes 26 de junio el Consistorio extraordinario convocado por el papa León XIV, un encuentro que reúne durante dos días al Colegio Cardenalicio para reflexionar sobre algunos de los principales desafíos que enfrenta la Iglesia en el contexto actual y sobre los caminos para fortalecer su misión evangelizadora.Entre los participantes se encuentra el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, quien tuvo una participación destacada en la apertura de los trabajos de esta asamblea eclesial.El Consistorio, que se desarrolla los días 26 y 27 de junio en el Vaticano, aborda cuatro grandes temas: el anuncio del Evangelio en el mundo contemporáneo; la cultura del poder y la civilización del amor; la construcción del bien común; y la implementación del camino sinodal de la Iglesia.Un espacio de discernimiento para la misión de la IglesiaLa jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía en la Basílica de San Pedro, presidida por el Santo Padre. Durante su homilía, el papa León XIV invitó a los cardenales a vivir estos días de reflexión permaneciendo unidos a Cristo y orientando su discernimiento desde la fe, la unidad y la escucha del Evangelio.El Papa propuso tres claves para el trabajo del Consistorio: compartir en la fe la verdadera libertad, pedir el don de la paz en la unidad y vivir la concordia en la obediencia a la Palabra de Dios.En ese contexto, reiteró su llamado a la construcción de la paz y afirmó que “la guerra nunca es digna del hombre y nunca será bendecida por Dios”, recordando que la humanidad está llamada a resolver sus conflictos mediante caminos de diálogo y reconciliación.Posteriormente, durante la sesión inaugural en el Aula Pablo VI, el Pontífice pidió a los cardenales acompañarlo con un apoyo “firme, explícito y público”, subrayando que la misión evangelizadora constituye la razón de ser de la Iglesia y el criterio fundamental para todo discernimiento eclesial.“Necesito su experiencia, su sabiduría pastoral y su conocimiento de las Iglesias y de los pueblos que les han sido confiados”, expresó el Santo Padre.El cardenal Luis José Rueda moderó la primera sesión de trabajoEl cardenal Luis José Rueda Aparicio tuvo la responsabilidad de moderar la primera sesión del Consistorio extraordinario.Tras el canto del Veni Creator Spiritus, el purpurado colombiano dio inicio a los trabajos de la asamblea y cedió la palabra al cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, para su saludo de apertura. Posteriormente intervino el papa León XIV con su discurso introductorio.Al concluir la intervención del Santo Padre, el cardenal Rueda destacó la petición de apoyo formulada por el Papa al Colegio Cardenalicio y manifestó su respaldo con fe, alegría y disponibilidad. Posteriormente, presentó el tema de reflexión de la primera sesión: “¿En qué mundo estamos llamados a anunciar el Evangelio?”Su participación en la conducción de esta sesión refleja la presencia activa de la Iglesia colombiana en uno de los espacios de reflexión y discernimiento más significativos de la Iglesia universal.Las preocupaciones y esperanzas que compartieron los cardenalesDurante la primera sesión, los cardenales reflexionaron sobre las realidades que hoy afectan a los pueblos y a las comunidades eclesiales en distintos lugares del mundo.Entre los principales desafíos identificados se mencionaron las crecientes polarizaciones sociales y políticas, los conflictos armados, la violencia, la falta de respeto hacia las minorías, la crisis de la familia, el individualismo, la soledad de jóvenes y adultos mayores, las migraciones, la corrupción, el narcotráfico y la pérdida de referentes espirituales y trascendentes.También se abordaron la desconfianza hacia las instituciones, las dificultades para la convivencia social y los efectos de la desinformación en la construcción del tejido comunitario.Frente a estas realidades, los grupos de trabajo coincidieron en la necesidad de que la Iglesia se manifieste cada vez más como una madre cercana y acogedora, capaz de acompañar el sufrimiento humano, promover la reconciliación, fortalecer la esperanza y contribuir a la construcción de la paz y del bien común.Los cardenales destacaron además la responsabilidad de la Iglesia de seguir defendiendo la dignidad humana, promoviendo la solidaridad y ofreciendo espacios de encuentro en medio de un mundo marcado por múltiples fracturas sociales y culturales.Un camino de reflexión que continúaLas sesiones previstas para este sábado 27 de junio profundizarán en la reflexión sobre la cultura del poder y la civilización del amor, la construcción del bien común y los desafíos relacionados con la implementación del proceso sinodal que vive actualmente la Iglesia.El encuentro concluirá con un diálogo entre los cardenales y el papa León XIV, quien ha insistido en que la sinodalidad constituye una actitud de escucha, discernimiento y corresponsabilidad para afrontar los desafíos de la misión evangelizadora.La participación del cardenal Luis José Rueda Aparicio en este Consistorio pone de manifiesto la contribución de la Iglesia en Colombia a la reflexión común de la Iglesia universal sobre los desafíos pastorales, sociales y culturales del tiempo presente.Los trabajos del Consistorio se enmarcan además en la preparación de la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, que será celebrada el próximo 29 de junio en la Basílica de San Pedro.