Vie 13 Feb 2026
CXX Asamblea Plenaria: orientaciones que los obispos llevarán a sus comunidades diocesanas para fortalecer el presbiterio en clave sinodal
Este jueves 12 de febrero, el Episcopado Colombiano definió por regiones y en plenaria las líneas que llevarán a sus 78 jurisdicciones para consolidar una Iglesia sinodal que acompañe, valore y fortalezca la vida y el ministerio de los sacerdotes.En la recta final de la CXX Asamblea Plenaria, los obispos colombianos centraron su trabajo en concretar orientaciones pastorales que permitan implementar una pastoral presbiteral integral en todo el país, como fruto de la reflexión desarrollada durante la semana sobre “El presbiterio en la Iglesia sinodal”.La cuarta jornada estuvo dedicada especialmente al discernimiento por regiones y al trabajo en plenaria, con el propósito de definir líneas de acción que fortalezcan la vida espiritual, humana y pastoral del presbiterio en las 78 jurisdicciones eclesiásticas de Colombia.Gratitud por el ministerio sacerdotalLa sesión número 120 del Episcopado fue también ocasión de acción de gracias. El arzobispo de Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez, expresó: “Hemos podido dar gracias a Dios… y hoy lo hago extensivo a todos nuestros sacerdotes”. Añadió que los obispos regresan a sus diócesis con “el sentimiento de gratitud por todo lo que nuestros presbíteros, nuestros diáconos, hacen como colaboradores de los obispos”.En esa misma línea de reconocimiento, el arzobispo de Medellín, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, subrayó que uno de los frutos más significativos de la Asamblea ha sido valorar “el servicio que prestan los sacerdotes en tantos lugares del país, en tantas situaciones difíciles”.Integración del ministerio en la vida de la comunidadMonseñor Tobón insistió en que la reflexión no se limitó al acompañamiento individual del sacerdote, sino que profundizó en su dimensión comunitaria. “Es muy importante ver cómo el ministerio y la vida del sacerdote se integra en una comunidad. La comunidad diocesana, la comunidad parroquial”, afirmó.Desde esa perspectiva, precisó que la pastoral presbiteral no es un ámbito aislado, sino que se concreta en la vida ordinaria de la Iglesia: “La pastoral sacerdotal es, en último término, la vida de fe, la vida de oración, la evangelización, el compromiso social que juntos, sacerdotes y comunidades vamos realizando”.Esta visión refuerza el horizonte sinodal trabajado durante la Asamblea: una Iglesia donde obispos, presbíteros y fieles caminan juntos, compartiendo responsabilidades y misión, especialmente en contextos sociales complejos.Comunión y corresponsabilidadEl obispo auxiliar de Medellín, monseñor José Mauricio Vélez, destacó que la Asamblea ayudó a profundizar en la conciencia de la comunión entre obispo y presbiterio: “¿Qué es un obispo sin sus sacerdotes? ¿Qué es un sacerdote sin su comunión con el obispo?”.Señaló que el llamado es a fortalecer la articulación y el acompañamiento, reconociendo el valor humano y vocacional de cada sacerdote, y promoviendo una fraternidad que permita afrontar los desafíos actuales desde la evangelización. “El ministerio sacerdotal, la sinodalidad, la evangelización, son un camino de esperanza, ante lo cual no podemos ser indiferentes”, afirmó.El arzobispo de Nueva Pamplona, monseñor Jorge Alberto Ossa Soto subrayó que este espacio eclesial permitirá “acrecentar la espiritualidad” y renovar el compromiso del presbiterio de “dar testimonio ante la comunidad para ser creíble”.Por su parte, el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci, expresó que las reflexiones compartidas suscitan el deseo de vivir el episcopado “en la cercanía fraterna y amistosa con los sacerdotes”, a quienes definió no solo como colaboradores, sino como “nuestra familia sacerdotal”. Invitó a “tejer vínculos de afecto, de fe, de compromiso recíproco”, para actuar siempre en armonía y comunión.Orientaciones para las iglesias particularesLa cuarta jornada dejó delineadas orientaciones que serán implementadas en las arquidiócesis, diócesis y vicariatos apostólicos, con énfasis en la formación permanente, el acompañamiento cercano y la integración del sacerdote en la vida comunitaria.En coherencia con el mensaje oficial al pueblo colombiano dado a conocer ese mismo día —en el que los obispos invitaron al país a decir no al odio y a promover el diálogo respetuoso y la participación democrática responsable—, el fortalecimiento del presbiterio se presenta como un paso esencial para que la Iglesia en Colombia continúe ofreciendo caminos de esperanza, comunión y evangelización en medio de los desafíos sociales actuales.Con este horizonte, la CXX Asamblea avanzó hacia su jornada conclusiva de este viernes 13 de febrero, dejando como fruto un compromiso renovado con la vida y el ministerio de los sacerdotes al servicio del Pueblo de Dios.Vea el resume informativo a continuación: