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Participación de la mujer en la vida de la Iglesia colombiana

Mar, 02/08/2022 - 14:13 editorCEC1

Tags: mujer comisión episcopal de doctrina gloria franco maría isabel gil consuelo vélez iglesia colombiana

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mujer en la iglesia

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Mié 6 Mayo 2026

Vicarios de pastoral en Colombia impulsan la sinodalidad desde los procesos pastorales de las Iglesias particulares

En el contexto de la fase de implementación del Sínodo de la Sinodalidad, la Iglesia en Colombia continúa dando pasos concretos para traducir este proceso en prácticas pastorales reales, articuladas y con impacto en la vida eclesial y social.Ese camino se vio reflejado en el primer Encuentro Nacional de Vicarios de Pastoral, convocado por la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), que reunió en Bogotá, del 27 al 30 de abril, a representantes de 65 jurisdicciones eclesiásticas del país.Además de los sacerdotes nombrados como vicarios de pastoral o evangelización, participaron miembros de sus equipos —incluidos otros sacerdotes y laicos—, lo que permitió enriquecer la reflexión desde la diversidad de carismas y ministerios.Un espacio de comunión, escucha y discernimientoEl encuentro, liderado por el Centro Pastoral para la Evangelización y la Fe de la CEC, se vivió como un espacio de comunión, escucha y discernimiento, enmarcado en el llamado de la Iglesia a asumir la sinodalidad como un estilo permanente de ser y hacer Iglesia.Desde el inicio, favoreció el conocimiento mutuo y la vivencia de la fraternidad entre los participantes, generando un clima de confianza que hizo posible el intercambio de experiencias, desafíos y buenas prácticas entre las distintas regiones eclesiásticas del país.“El encuentro no solamente quería mostrar lo que la Iglesia ha orientado sobre el Sínodo de la Sinodalidad, sino también saber qué están haciendo ya las jurisdicciones, cómo están realizando este trabajo de implementación en Colombia”, explicó el padre Carlos Guillermo Arias Jiménez, director del Departamento de Doctrina.Una conversión misionera que transforma la pastoralDurante las diferentes sesiones, los participantes profundizaron en las implicaciones pastorales, espirituales e institucionales del proceso sinodal, reconociendo — en palabras del padre Arias —, que este proceso “no se trata de la simple aplicación de lineamientos, sino de una auténtica conversión misionera y sinodal”.Esta perspectiva implica comprender el proyecto pastoral como un itinerario comunitario, capaz de articular comunión, participación y misión en prácticas concretas, encarnadas en la realidad de cada territorio.“Ya no se trata de tanta teoría, sino de acciones que nos lleven también a mostrar la cercanía y la presencia de Cristo en medio de nuestras realidades y en la vida práctica”, afirmó el padre Andrés Eduardo Muñoz, vicario de pastoral y evangelización del Vicariato Apostólico de Mitú.El Vicario de Pastoral: animador del cambio y servidor de la comuniónEn este proceso, se reafirmó el papel clave de los vicarios de pastoral o evangelización, como colaboradores directos del obispo diocesano en la animación, coordinación y articulación de la acción evangelizadora.Su misión es fundamental para hacer realidad el plan pastoral en las comunidades, favoreciendo procesos que involucren a todo el Pueblo de Dios.Diversidad de experiencias, un mismo horizonte sinodalEl trabajo por regiones eclesiásticas evidenció la diversidad de contextos y enfoques pastorales, pero también un deseo compartido de avanzar hacia procesos más participativos, corresponsables y misioneros.Durante el encuentro se pusieron en diálogo experiencias como el Sistema Integral de Nueva Evangelización (SINE), el Proyecto de Evangelización de la Iglesia Particular (PEIP) y otros procesos propios de las diócesis, que muestran caminos concretos de implementación del Sínodo en el país.En este horizonte de renovación, inspirados en el Documento de Aparecida (texto conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Brasil), desde diócesis como la de El Banco (Magdalena), se ha reiterado el llamado a “pasar de esa pastoral de la conservación a la pastoral del discipulado misionero”, como lo expresó el padre Brayan Antonio Martínez Jiménez. Además, a fortalecer la unidad como fundamento del camino eclesial “bajo la guía del Espíritu Santo”, agregó el sacerdote de El Banco.Articulación, corresponsabilidad y riqueza del Pueblo de DiosEl encuentro también permitió profundizar en la relación entre la Conferencia Episcopal y las Iglesias particulares, destacando la necesidad de fortalecer la comunicación, la articulación y el trabajo conjunto.Un aporte significativo fue el conocimiento de los servicios y recursos del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC), que abre nuevas posibilidades de acompañamiento a las jurisdicciones eclesiásticas.“Reconocer lo que significa la Conferencia Episcopal para las diócesis, que son un punto de apoyo y de referencia para nuestra acción pastoral”, señaló el padre Nelson Patiño Villa, vicario de pastoral de la Diócesis de Sonsón-Rionegro.Asimismo, la reflexión se enriqueció con la perspectiva de la vida consagrada, el protagonismo del laicado y la diversidad de movimientos eclesiales, reafirmando la centralidad del Pueblo de Dios en su pluralidad de vocaciones, carismas y ministerios.Un camino abierto que compromete a toda la IglesiaEl encuentro confirmó que la sinodalidad no es una meta ya alcanzada, sino un camino que el Espíritu Santo sigue abriendo a la Iglesia y que exige una actitud permanente de escucha, discernimiento y conversión.“La sinodalidad tiene que permear todos los planes de pastoral. No es una moda…sino una esencia misma de la Iglesia”, afirmó el padre Jeisson David Quintero Muriel, vicario de pastoral de la Diócesis de Ocaña.En este sentido, se reafirmó que la implementación del Sínodo debe traducirse en procesos pastorales concretos en las Iglesias particulares, integrando la riqueza de los laicos, la vida consagrada y los diversos ministerios, en una dinámica de corresponsabilidad al servicio del Reino de Dios.Proyección: caminar juntos para transformar la realidadLos participantes asumieron el compromiso de continuar este camino con esperanza y fidelidad creativa, impulsando proyectos pastorales verdaderamente sinodales, nacidos de la escucha del Pueblo de Dios y orientados a la transformación evangélica de la realidad.“No solamente nos estamos llevando como una preocupación a nivel espiritual, sino también a nivel social”, subrayó el padre Muñoz.El primero Encuentro Nacional de Vicarios de Pastoral en Colombia concluyó con el llamado a caminar juntos, para que la Iglesia en Colombia sea cada vez más signo e instrumento de comunión, participación y misión.Vea a continuación el informe audiovisual del encuentro:

Vie 27 Mar 2026

"Cristo camina hoy con el pueblo colombiano": el viacrucis 2026 invita a mirar el dolor del país con esperanza activa

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de su Departamento de Doctrina, presenta el texto para la meditación del viacrucis en esta Semana Santa 2026, una guía que, bajo el lema “Cristo camina hoy con el pueblo colombiano”, propone a las comunidades de fe contemplar la pasión de Jesús desde las realidades concretas del país, marcadas por el sufrimiento, pero también por la esperanza y la posibilidad de transformación.Este material, esperado cada año por parroquias, jurisdicciones eclesiásticas y fieles en todo el territorio nacional para la celebración del Viernes Santo, ofrece una lectura contextualizada del camino de la cruz, conectando cada estación con situaciones actuales como la violencia, la pobreza, el desplazamiento, la exclusión y la búsqueda de justicia y paz.Un viacrucis encarnado en la realidad del paísDesde su introducción, el texto plantea una clave de lectura clara: Cristo no es ajeno a la historia de Colombia, sino que camina con su pueblo, carga sus heridas y se hace presente en quienes más sufren.“Queremos descubrir hoy tu rostro en los rostros heridos de nuestro país”, propone la oración inicial, que invita a reconocer a Jesús en los pobres, en las víctimas de la violencia, en quienes resisten y esperan.A lo largo de las estaciones, esta mirada se profundiza con una lectura pastoral y social que interpela directamente la realidad nacional. En la primera estación, por ejemplo, la condena injusta de Jesús se vincula con las múltiples formas de injusticia presentes en Colombia: líderes sociales silenciados, inocentes estigmatizados y comunidades olvidadas.La cruz que Cristo carga se traduce en “violencia, pobreza, desigualdad, desplazamiento, miedo y exclusión social”, realidades que afectan especialmente a los más vulnerables.Dolor, memoria y compromisoEl texto no se limita a la contemplación del sufrimiento, sino que propone una lectura que invita al compromiso personal y comunitario. Cada estación incluye oraciones, reflexiones y compromisos concretos orientados a la conversión de las relaciones humanas, el cuidado de la dignidad y la construcción de paz.En este sentido, el viacrucis resalta la necesidad de no acostumbrarse al dolor ni a la injusticia, y de asumir una actitud activa frente a las realidades que generan sufrimiento. Así lo expresa en varias meditaciones que llaman a “no pasar de largo ante el dolor del hermano” y a transformar el lenguaje, las actitudes y las acciones cotidianas.De manera especial, el documento hace un fuerte énfasis en la memoria de las víctimas. En estaciones como la crucifixión y la muerte de Jesús, se recuerda que Cristo sigue siendo crucificado en cada vida truncada, en cada asesinato, en cada desaparecido y en cada víctima olvidada del país.Asimismo, se subraya la importancia de dignificar el dolor, generar espacios de duelo y reconocer la verdad como camino hacia la reconciliación.Una mirada a Colombia desde el EvangelioEste viacrucis 2026 propone una lectura creyente de la realidad nacional, en la que las caídas de Jesús evocan las caídas del país: procesos de paz frustrados, promesas incumplidas y heridas que no terminan de cerrar.Sin embargo, lejos de una visión fatalista, el texto insiste en la esperanza. La resurrección, última estación del camino, se presenta como una invitación a creer que la muerte no tiene la última palabra y que es posible construir un futuro distinto.“La resurrección no significa olvidar el dolor, sino creer que la injusticia no es destino”, afirma una de las reflexiones finales, que invita a trabajar por la verdad, la reconciliación y la paz incluso en medio de la adversidad.Una invitación a ser constructores de vida nuevaEl subsidio concluye con una oración que recoge el sentido de todo el itinerario espiritual: poner en manos de Dios la historia herida del país y comprometerse a ser “constructores de vida, defensores de la dignidad humana y artesanos de verdad, justicia y reconciliación”.De esta manera, la Conferencia Episcopal de Colombia ofrece no solo un subsidio litúrgico, sino una herramienta pastoral que busca iluminar la realidad nacional desde el Evangelio y movilizar a las comunidades hacia una vivencia de la fe comprometida con la transformación social.

Vie 20 Feb 2026

El ministerio sacerdotal en tiempos de sinodalidad, tema del nuevo boletín teológico de la Conferencia Episcopal de Colombia

La reflexión sobre la misión de los sacerdotes en una Iglesia que camina en comunión es el eje de la tercera edición del boletín Actualidad Teológica, publicada por la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de la Comisión y el Departamento de Doctrina. Bajo el título ‘El presbiterio y la sinodalidad’, esta nueva entrega reúne claves teológicas y pastorales que orientaron el discernimiento de los obispos durante su más reciente Asamblea Plenaria y que ahora se ofrecen a toda la Iglesia como un aporte para comprender y fortalecer el ministerio presbiteral en el contexto actual.El boletín propone una reflexión sobre el ministerio de los presbíteros entendida como servicio a la comunión y a la misión compartida del Pueblo de Dios. En el horizonte de la sinodalidad, el sacerdote es presentado no como un actor aislado ni como un simple ejecutor de tareas pastorales, sino como colaborador del obispo y compañero de camino de las comunidades, llamado a animar la vida eclesial desde la cercanía, la escucha y la corresponsabilidad.Este subsidio de reflexión parte de una mirada a la realidad concreta de los presbíteros en Colombia, marcada por los desafíos de un contexto social cambiante y por las múltiples exigencias del ministerio pastoral. Allí se reconocen tanto la entrega generosa de muchos sacerdotes como las dificultades que enfrentan en su vida y misión, entre ellas el desgaste pastoral, la sobrecarga de responsabilidades, la necesidad de acompañamiento y los retos relacionados con la vida espiritual, la afectividad y la relación con los bienes materiales. Esta lectura busca situar la reflexión teológica en la experiencia real del presbiterio, reconociendo también las búsquedas de sentido y las esperanzas presentes en el Pueblo de Dios.A partir de este diagnóstico, el boletín desarrolla un fundamento teológico que presenta al presbiterio en el corazón de una Iglesia sinodal. Desde esta perspectiva, el ministerio sacerdotal encuentra su centro en la vida sacramental —especialmente en la Eucaristía y la Reconciliación— como fuente de comunión y como lugar desde el cual el presbítero configura su vida con Cristo y fortalece su servicio a la comunidad. La sinodalidad aparece así no solo como un método de trabajo o una forma organizativa, sino como un modo de ser Iglesia que transforma las relaciones y el ejercicio de la autoridad pastoral.El documento ofrece también orientaciones pastorales que invitan a fortalecer la vida espiritual de los sacerdotes, promover la fraternidad presbiteral, cuidar la dimensión afectiva del ministerio, vivir una relación evangélica con los bienes y asumir de manera consciente los desafíos del entorno digital. A ello se suma la necesidad de una formación permanente que acompañe a los presbíteros a lo largo de toda su vida, ayudándoles a integrar su vocación en medio de las exigencias del tiempo presente.Con esta tercera edición de Actualidad Teológica, la Conferencia Episcopal propone un insumo de formación y discernimiento dirigido no solo a los obispos y sacerdotes, sino también a formadores, agentes de pastoral y comunidades eclesiales sobre ministerio presbiteral. De tal manera que pueda aportar elementos que ayuden a seguir construyendo una Iglesia que viva la comunión, la participación y la misión como expresión concreta de su vocación sinodal.

Mar 2 Dic 2025

Conferencia Episcopal presenta la segunda edición de ‘Actualidad Teológica’ con artículos investigativos que responden a desafíos sociales y eclesiales

La Comisión de Doctrina y el Departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal de Colombia presentan la segunda edición del boletín Actualidad Teológica, una iniciativa que busca promover el diálogo entre la teología y los desafíos actuales de la sociedad.Esta entrega reúne siete artículos presentados durante el Coloquio Internacional de Estudiantes y Profesores de Teología, realizado el 22 y 23 de octubre de 2025, en la Universidad Santo Tomás de Aquino, en Bogotá, en articulación con TeoRed, la Red de Facultades de Teología del país.Cuatro de los artículos fueron escritos por docentes de distintas facultades de teología y tres por estudiantes de pregrado y posgrado de diferentes universidades del país.Dignidad de la creación y desafíos éticosEl boletín abre con el artículo Dignidad Animal en la Revelación Bíblica: Un desafío actual, escrito por Kelly Alejandra Tejada Espinosa, estudiante de la Fundación Universitaria Seminario Teológico Bautista. La autora plantea una revisión ética desde la fe frente al trato dado hoy a los animales, partiendo de la Escritura. En su texto, afirma que “la conexión bíblica con los animales provee elementos teológicos que sostienen la dignidad y el valor como criaturas de Dios”, por lo que propone avanzar hacia “un veganismo flexible como praxis en concordancia ética, sin sugerir el veganismo como fin en sí mismo sino como resultado del discipulado y la mayordomía” (gestión responsable de recursos).Complementando esta reflexión ecológica, el artículo Fe y Medioambiente: La respuesta de la Iglesia Católica desde su Doctrina Social, de Jenny Katherine Jiménez Cuesta (Universidad San Buenaventura), destaca que la Iglesia es un actor con autoridad moral en la transformación de la relación humana con el planeta. Su investigación subraya que el desarrollo del magisterio en esta materia ofrece “una acción comprometida, concertada y sostenida en el tiempo” basada en la ecología integral.Teología, cuidado y espiritualidad liberadoraEn clave social, el aporte de María Alejandra Alvarado Navarrete (docente de la Universidad Santo Tomás y de la Pontificia Universidad Javeriana), titulado Teología y salud: Desafíos para la construcción del cuidado y la consolidación de la esperanza en las mujeres que sufren, analiza la experiencia espiritual de mujeres cuidadoras de familiares dependientes de sustancias psicoactivas. El estudio revela que “la fe aparece como espacio de ambivalencia, pero también como posibilidad emancipadora”, al poder convertirse en un motor de protección y dignificación de quienes acompañan procesos de adicción en sus hogares.Diálogo interreligioso y diversidad eclesialEl sacerdote jesuita José Yamid Castiblanco, docente de la Pontificia Universidad Javeriana, presenta El documento sobre fraternidad humana: impacto y desafíos para el diálogo interreligioso, donde profundiza en el texto firmado en 2019 por el papa Francisco y el gran imán Ahmed Al-Tayeb. A su juicio, este documento es “una semilla de esperanza, un signo profético para la paz y la convivencia en un mundo plural”.En ese mismo horizonte, Estiven Valencia Marín (UTP – UCP) reflexiona sobre la pluralidad al interior y fuera de la Iglesia en Apertura ecclesiæ mundum. Allí sostiene que la diversidad de sensibilidades debe asumirse como “una apuesta de la misma Iglesia Católica para la construcción de una sociedad cada vez más justa y solidaria”.Aportes desde la historia y la cultura bíblicaEl docente Alejandro de Jesús García Durán (Unicervantes) revisa críticamente la figura de Arrio en La reivindicación de Arrio. El “mito” del archihereje creado por la ortodoxia, destacando que la imagen del teólogo alejandrino debe ser leída “de manera más serena e imparcial”, a la luz de nuevas investigaciones patrísticas que buscan situarlo en su propio contexto histórico.Cierra esta edición de Actualidad Teológica, el artículo titulado Uso de lo “bíblico” como adjetivo: hermenéutica cultural y bíblica en dos casos contemporáneos, de Fabián Rico Virgüez (profesor de la Universidad Santo Tomás y de la Uniminuto), quien analiza el uso del término “bíblico” en contextos seculares como la música y el deporte. El autor plantea la necesidad de un “desplazamiento epistemológico” para comprender cómo la cultura “reapropia y resignifica lo bíblico” sin referencia directa a la autoridad religiosa.