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iglesia católica

Vie 30 Oct 2026

Semana del matrimonio 2026: El amor que dialoga

Del 16 al 22 de noviembre, la Conferencia Episcopal de Colombia invita a los esposos a fortalecer su vínculo conyugal mediante una experiencia de encuentro, diálogo y reflexión, acompañada de una cartilla con talleres para vivir en pareja y en familia.El Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia invita a celebrar la Semana del Matrimonio, del 16 al 22 de noviembre, bajo el lema “El amor que dialoga”. Esta iniciativa busca fortalecer el vínculo conyugal mediante un itinerario vivencial que favorezca la escucha, la comunicación afectiva, la gestión constructiva de los conflictos, el perdón y la renovación del proyecto de vida compartido.Para acompañar esta celebración, el Departamento ha preparado una cartilla con talleres que ofrecen a los esposos un camino de encuentro, reflexión y renovación de su relación. La propuesta parte de una convicción fundamental: dialogar no consiste solamente en intercambiar palabras, sino también en aprender a escuchar con el corazón, comunicarse con respeto, afrontar juntos las dificultades, expresar el afecto, sanar las heridas y mantener vivos los sueños compartidos.Una experiencia para vivir en pareja y en familiaLa cartilla propone una metodología vivencial en la que cada tema parte de las experiencias concretas de los esposos. A partir de ellas, se invita a reconocer lo que se vive en la relación, comprender las situaciones cotidianas, iluminarlas con la Palabra de Dios y asumir compromisos que contribuyan al crecimiento de la vida matrimonial.Como parte de este itinerario, se proponen signos para cada día que ayudan a acompañar la reflexión y a hacer visible el compromiso de los esposos. Estos elementos se preparan, se contemplan y se relacionan con las experiencias personales y familiares, de modo que el aprendizaje no se quede en las palabras, sino que se traduzca en gestos concretos de amor y cuidado mutuo.El propósito es que las parejas encuentren un espacio para detenerse, escucharse y compartir. En medio de las responsabilidades cotidianas, estos momentos pueden convertirse en una oportunidad para fortalecer la confianza, reconocer aquello que necesita mejorar y renovar la decisión de caminar juntos.La metodología busca que todos sean protagonistas de la experiencia mediante actividades sencillas y participativas. Más que ofrecer charlas o discursos, los talleres propician un ambiente en el que las parejas puedan expresar sus vivencias, reflexionar sobre su relación y descubrir caminos para seguir construyendo su proyecto de vida familiar.Una invitación a la pastoral familiarLos agentes y animadores de la pastoral familiar también están invitados a utilizar esta cartilla en sus parroquias y comunidades. Para ello, pueden convocar y motivar a los matrimonios a participar en esta semana, ofreciéndoles espacios de encuentro que les permitan compartir, reflexionar, orar y hasta tomarse juntos un café.La guía constituye, además, un punto de partida para que cada comunidad, con creatividad y de acuerdo con su realidad pastoral, incorpore otras dinámicas y propuestas que enriquezcan la experiencia. Lo fundamental es conservar el sentido de la iniciativa: propiciar encuentros en los que las propias parejas sean protagonistas de su proceso de reflexión y discernimiento.Estos espacios deben desarrollarse en un ambiente de respeto, confianza y libertad. Nadie está obligado a compartir públicamente asuntos íntimos de su relación. Asimismo, cuando se presenten situaciones de violencia, será necesario priorizar la protección de las personas afectadas y facilitar el acompañamiento adecuado.Redescubrir la vocación matrimonialDesde la fe cristiana, la Semana del Matrimonio recuerda que Dios acompaña la historia de cada pareja y llama a los esposos a redescubrirse, escucharse, reconciliarse y crecer juntos. El diálogo, vivido con amor y responsabilidad, puede convertirse en un camino para renovar la alianza matrimonial y fortalecer los vínculos familiares.Del 16 al 22 de noviembre, la invitación es a regalarse tiempo, abrir espacios para el encuentro y permitir que la escucha, la oración y los pequeños compromisos cotidianos renueven la vida conyugal.El Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia invita a todos los matrimonios y a los agentes de pastoral familiar a descargar la cartilla “Semana del Matrimonio: el amor que dialoga” y a poner en práctica sus talleres. Este material está pensado para acompañar a las parejas en una experiencia concreta de diálogo, reflexión y oración, tanto en el hogar como en las comunidades parroquiales.¡Descarga la cartilla, comparte esta iniciativa e invita a otros matrimonios a vivir esta experiencia! Hagamos de esta Semana del Matrimonio una oportunidad para fortalecer el amor, renovar el compromiso de caminar juntos y reconocer que acompañar a los matrimonios es una tarea fundamental para la Iglesia y para la sociedad.Descarga la cartilla y vive la Semana del MatrimonioDel 16 al 22 de noviembre, la invitación es a regalarse tiempo, abrir espacios para el encuentro y permitir que la escucha, la oración y los pequeños compromisos cotidianos renueven la vida conyugal.El Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia invita a los matrimonios y a los agentes de pastoral familiar a descargar la cartilla «Semana del Matrimonio: el amor que dialoga» y a poner en práctica sus talleres.Esta es una oportunidad para fortalecer el diálogo en pareja, compartir en familia y renovar el compromiso de caminar juntos. ¡Preparemos el corazón y vivamos con entusiasmo esta Semana del Matrimonio!Descarga la cartilla, comparte esta iniciativa e invita a otros matrimonios a vivir esta experiencia.

Mar 27 Oct 2026

¿Cómo seguir transmitiendo la fe en este cambio de época? Claves del documento “Venite ad Me”, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe

El 22 de octubre de 2026, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, con la aprobación del Santo Padre, dio a conocer el documento Venite ad Me, que ofrece algunas consideraciones para seguir transmitiendo la fe en una sociedad cada vez más secularizada.La reflexión parte de una pregunta fundamental para la misión evangelizadora de la Iglesia: ¿cómo anunciar a Jesucristo y favorecer la transmisión de la fe cuando esta ya no puede darse por supuesta como parte de la herencia cultural y de la vida familiar?¿Se ha debilitado la transmisión de la fe en la familia?En alguna ocasión, el papa Benedicto XVI afirmó: “Cuando, en la percepción de muchos, la fe católica ya no es patrimonio común de la sociedad (…), difícilmente podrá llegar al corazón mediante simples discursos o exhortaciones morales, y menos aún a través de referencias genéricas a los valores cristianos. La apelación valiente e íntegra a los principios es esencial e indispensable; sin embargo, la simple enunciación del mensaje no llega hasta lo más profundo del corazón de la persona, no toca su libertad ni transforma su vida. Lo que fascina es, sobre todo, el encuentro con personas creyentes que, mediante su fe, atraen hacia la gracia de Cristo y dan testimonio de Él”.Estas palabras, pronunciadas por Benedicto XVI el 13 de mayo de 2010, en Fátima, ofrecen una clave para comprender la preocupación que atraviesa el documento Venite ad Me: la necesidad de renovar la evangelización y recuperar la centralidad del encuentro personal con Jesucristo.En efecto, el documento constata una crisis en la transmisión generacional de la fe, especialmente en las sociedades de antigua tradición cristiana. En muchos contextos, ya no es posible dar por supuesta la transmisión de la fe en el ámbito familiar. Esta realidad invita a fortalecer el acompañamiento pastoral y a buscar nuevas formas de anunciar a Jesucristo, sin dejar de reconocer la importancia insustituible de la familia en la educación cristiana.Como recuerda la exhortación apostólica Evangelii gaudium, del papa Francisco, “Tampoco podemos ignorar que en las últimas décadas se ha producido una ruptura en la transmisión generacional de la fe cristiana en el pueblo católico”. El documento señala, además, que muchas personas se sienten desencantadas y dejan de identificarse con la tradición católica, mientras aumenta el número de padres que no bautizan a sus hijos ni les enseñan a rezar.No se trata, por tanto, de afirmar que la familia haya dejado de ser un lugar de transmisión de la fe, sino de reconocer que esta tarea ya no puede darse por descontada y que necesita ser acompañada, fortalecida y renovada.Al centro está de nuevo el primer anuncio: el kerigmaLa preocupación por renovar la transmisión de la fe ya estaba presente en el magisterio del papa Francisco, quien solicitó al Dicasterio para la Doctrina de la Fe una reflexión sobre esta cuestión. Posteriormente, el papa León XIV retomó esta urgencia en su discurso a los obispos italianos, en junio de 2025, al insistir en la necesidad de poner a Jesucristo en el centro del anuncio y de la existencia cristiana.En aquella ocasión, el Santo Padre señaló la importancia de ayudar a las personas a vivir una relación personal con Cristo para descubrir la alegría del Evangelio. En un contexto de gran fragmentación, insistió en la necesidad de volver a los fundamentos de la fe, al kerigma, como primer compromiso que impulsa todos los demás.En esta misma perspectiva, Venite ad Me propone volver al kerigma, es decir, al anuncio de lo esencial de la fe. Se trata de reconocer que las referencias a los valores morales y las exhortaciones a los principios cristianos, aun siendo importantes, no pueden dar por supuesto aquello que es previo y fundamental: el encuentro con Cristo.Para transmitir la fe hoy no basta con enseñar un conjunto de contenidos doctrinales o de informaciones religiosas, como podía suceder hace varias décadas, cuando el Evangelio se “respiraba” cotidianamente en la familia y en la sociedad.Volver al kerigma significa poner en el centro el anuncio de que Dios nos ama, que Jesucristo entregó su vida por nuestra salvación, resucitó y permanece vivo y presente en medio de nosotros. No se trata de restar importancia a la formación doctrinal, sino de reconocer que esta debe estar vinculada con el encuentro personal con Cristo y con una experiencia de fe capaz de transformar la vida.¿Cuáles son las consideraciones para seguir transmitiendo la fe?El documento invita a reconocer los espacios y las experiencias que hacen posible el encuentro con Cristo y favorecen una transmisión viva de la fe.En primer lugar, destaca la importancia de la familia y de la comunidad eclesial. Como señala el número 30, mientras la Iglesia está llamada a comunicar y hacer resplandecer la luz de Cristo, “la familia constituye el primer y más esencial lugar de transmisión de la fe”.Este desafío exige acompañar a las familias y ayudarles a descubrir que la transmisión de la fe no se reduce a comunicar conocimientos religiosos. También supone enseñar a orar, compartir la vida cristiana, celebrar la fe y dar testimonio de ella mediante las decisiones cotidianas y el servicio a los demás.De igual manera, resulta fundamental el testimonio de las personas que han experimentado el encuentro con Cristo o han redescubierto una relación viva con Él. Sus experiencias pueden convertirse en una invitación para que otros se acerquen a la fe y descubran la presencia de Dios en sus propias vidas.Por eso, la transmisión de la fe no puede depender únicamente de discursos, actividades formativas o estrategias de comunicación. Necesita comunidades acogedoras en las que el anuncio del Evangelio se haga visible mediante relaciones fraternas, el acompañamiento personal, la celebración de los sacramentos y el compromiso con quienes más sufren.La tarea evangelizadora implica, en definitiva, crear condiciones para que las personas puedan encontrarse con Jesucristo, profundizar en su relación con Él y descubrir cómo la fe ilumina sus decisiones, sus relaciones y su compromiso con los demás.El aporte de la Conferencia Episcopal de ColombiaEl documento recoge testimonios personales y eclesiales que permiten comprender los desafíos de la transmisión de la fe en distintos contextos culturales. Para su elaboración, numerosas conferencias episcopales enviaron materiales y experiencias que contribuyen a enriquecer la reflexión.En Colombia, como en otros lugares, los abuelos desempeñan un papel significativo al suplir, en algunos casos, las carencias de la catequesis en el hogar, junto con el acompañamiento de las parroquias. En otros contextos, las condiciones culturales pueden influir incluso en el momento en que las familias solicitan el Bautismo para sus hijos, como se señala en el caso de algunas comunidades de la Amazonía peruana.Estas experiencias muestran que la transmisión de la fe ya no puede considerarse un proceso automático. La realidad de cada comunidad exige discernir cómo anunciar el Evangelio, acompañar a las familias y favorecer experiencias significativas de encuentro con Cristo.Entre los testimonios recogidos en el documento también se encuentra una experiencia procedente de Colombia que ilustra la fuerza transformadora del anuncio cristiano. Se trata de una persona que, después de atravesar situaciones de drogadicción, delincuencia y desamparo, encontró un camino de conversión gracias al acompañamiento de una fundación cristiana. La oración del rosario, la lectio divina y la Eucaristía fueron elementos importantes en su proceso de transformación. Posteriormente, esta persona llegó a convertirse en misionera y comenzó a acompañar a otros jóvenes.Este testimonio permite reconocer que la transmisión de la fe no se limita a la infancia ni termina con la catequesis sacramental. El encuentro con Cristo puede abrir nuevos horizontes en distintas etapas de la vida, especialmente cuando está acompañado por una comunidad que acoge, escucha y ayuda a reconstruir la esperanza.La experiencia colombiana pone así de relieve dos desafíos complementarios: fortalecer la transmisión de la fe en el ámbito familiar y comunitario, y promover procesos de evangelización capaces de acompañar a quienes buscan un sentido para su vida, atraviesan situaciones difíciles o desean reencontrarse con Dios.Signos de esperanza para una nueva etapa evangelizadoraLa situación actual de la Iglesia no debe conducir a la desesperanza. Por el contrario, el cambio de época puede convertirse en una oportunidad para una adhesión a la fe más consciente, libre y convencida.Los obispos de Bélgica destacan que esta situación permite a las personas elegir conscientemente profundizar en su fe. En una perspectiva semejante, los obispos de Chile señalan que la fe ya no puede presuponerse como una herencia cultural estable ni como una adhesión espontánea a un universo simbólico compartido. Se presenta, más bien, como una propuesta que debe ser acogida libremente y acompañada mediante procesos que tengan sentido para la vida.En este contexto, resulta especialmente esperanzador el aumento de conversiones y retornos a la Iglesia, particularmente entre jóvenes y adultos jóvenes. Francia constituye un ejemplo notable: en 2026, el número de adultos bautizados creció un 28 % respecto al año anterior y superó en más de tres veces la cifra registrada en 2016. La mayoría de quienes solicitan el Bautismo tiene menos de 40 años, y aproximadamente la mitad está entre los 18 y los 25 años.Entre las motivaciones para acercarse a la fe se encuentran las crisis personales, como el duelo o la enfermedad; las experiencias espirituales y de belleza, y el encuentro con otros creyentes, tanto presencialmente como a través de las redes sociales.Estos signos invitan a reconocer que, incluso en sociedades marcadas por la secularización, siguen existiendo búsquedas espirituales y oportunidades para anunciar el Evangelio. La respuesta de la Iglesia está llamada a integrar el anuncio explícito de Jesucristo, el testimonio de vida, el acompañamiento y el compromiso con los demás, sin reducir la misión a una estrategia de conservación institucional.Volver a Cristo para renovar la transmisión de la feEl documento Venite ad Me invita, en definitiva, a iniciar una nueva etapa evangelizadora, como ya lo había pedido el papa Francisco en Evangelii gaudium y ha reiterado el papa León XIV.La misión de la Iglesia no puede reducirse a conservar lo recibido ni a transmitir contenidos de manera aislada: está llamada a anunciar a Jesucristo, propiciar el encuentro con Él y dar testimonio de una fe que transforma la vida.En este cambio de época, el desafío no consiste solamente en encontrar nuevas formas de comunicar el Evangelio, sino en hacer visible, mediante familias acompañadas y comunidades acogedoras y misioneras, la alegría de haber encontrado a Cristo.Volver al kerigma es, por tanto, volver al corazón de la fe y de la misión de la Iglesia: anunciar a Jesucristo para que cada persona pueda encontrarse con Él, acoger libremente su amor y descubrir la esperanza que nace del Evangelio.

Mar 13 Oct 2026

La Iglesia colombiana se une en oración por el papa León XIV tras confirmarse su diagnóstico de cáncer pulmonar

El examen del tejido extirpado durante una cirugía torácica confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar. Según informó la Santa Sede, la intervención concluyó sin complicaciones y el Santo Padre despertó con normalidad. La Iglesia Católica en Colombia se une en oración por su salud e invita a todos los fieles del país a acompañarlo espiritualmente.La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó este martes 13 de octubre sobre la evolución del papa León XIV, luego de la intervención de cirugía torácica a la que fue sometido, según lo previsto. El procedimiento consistió en la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica asistida por video.En el comunicado, se confirma que el examen histológico realizado durante la intervención permitió establecer el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, "como se sospechaba a partir de las pruebas preoperatorias".Sobre el desarrollo de la cirugía, la Santa Sede precisó que el Santo Padre permaneció aproximadamente tres horas en el quirófano y que la intervención tuvo una duración cercana a los 90 minutos. El comunicado señala que "la intervención fue exitosa y no hubo complicaciones".Tras el procedimiento, el Papa "se despertó con normalidad" y, después de un breve periodo de observación, regresó a su habitación en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli, conocido como Hospital Gemelli, según el informe médico.La Iglesia en Colombia se une en oración por el Santo PadreAnte esta noticia, la Iglesia Católica en Colombia expresa su cercanía espiritual al papa León XIV y se une en oración por su salud y recuperación. La Conferencia Episcopal de Colombia invita a sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y a todos los fieles del país a elevar sus oraciones a Dios por el Santo Padre, pidiendo que lo fortalezca en este momento y acompañe su proceso de recuperación.Asimismo, anima a las comunidades parroquiales, movimientos apostólicos y familias a hacer de la oración una expresión de comunión eclesial, esperanza y cercanía con el pontífice, encomendándolo a la protección maternal de la Virgen María.Vea a continuación el mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia:

Lun 14 Sep 2026

Aquisgrán y Colombia celebrarán 65 años de camino compartido como Iglesias hermanas

Del 20 al 27 de septiembre, la Iglesia Católica en Colombia y la Diócesis de Aquisgrán, Alemania, celebrarán 65 años de fraternidad, oración, solidaridad y cooperación, con una invitación a renovar juntas el camino que han recorrido.Hace 65 años, la Iglesia Católica en Colombia y la Diócesis de Aquisgrán, Alemania, iniciaron un camino de fraternidad que, con el paso del tiempo, se ha consolidado como una experiencia de comunión entre Iglesias hermanas.Este vínculo nació en el contexto posterior al Concilio Vaticano II, cuando diversas Iglesias de Europa asumieron el compromiso de acompañar a las Iglesias de América Latina, particularmente en procesos relacionados con la formación de nuevos sacerdotes. En este marco, Aquisgrán estableció una relación especial con la Iglesia colombiana, que posteriormente se extendió a diferentes iniciativas pastorales y sociales.A lo largo de estas seis décadas y media, esta hermandad se ha enriquecido con experiencias de oración, educación, voluntariado, intercambios pastorales, defensa de los derechos humanos y construcción de paz, fruto de la participación de comunidades, familias, mujeres, jóvenes, organizaciones y personas laicas de ambos países.«¿Quo Vadis? / ¿A dónde vas?», el lema para 2026La Semana de la Hermandad 2026 se celebrará del 20 al 27 de septiembre bajo el lema «Quo Vadis? / ¿A dónde vas?», inspirado en el pasaje del profeta Isaías: «Busquen al Señor mientras se deja encontrar... mis planes no son tus planes, ni tus caminos son mis caminos» (Is 55, 6.8).La pregunta propone una mirada sobre el rumbo de esta relación entre Iglesias después de 65 años de camino compartido: ¿hacia dónde caminar juntas en el contexto del mundo actual? Invita también a responder a los signos de los tiempos y a asumir, con valentía, el llamado a trabajar por la justicia, la reconciliación y la caridad.La referencia a «Quo Vadis?» remite a la tradición de la Iglesia primitiva sobre el encuentro del apóstol Pedro con Jesús en la Vía Apia. En la narración tradicional, la pregunta de Pedro —«¿A dónde vas, Señor?»— se convierte en una invitación a reconocer el camino que debe asumir y a regresar a Roma para dar testimonio del Evangelio. Para la Semana de la Hermandad, esta expresión se plantea como una pregunta dirigida a las propias comunidades eclesiales sobre el rumbo de su misión compartida.Una celebración que llegará a las comunidades y seminariosDurante esta semana, las jurisdicciones eclesiásticas de Colombia están invitadas a unirse a la celebración mediante espacios de oración y encuentro. El subsidio litúrgico preparado por la Conferencia Episcopal de Colombia para esta Semana propone materiales para la celebración de la Eucaristía y una Hora Santa por la hermandad entre Aquisgrán y Colombia.En la celebración eucarística se propone hacer memoria de estos 65 años y reconocer los vínculos que han unido a las dos Iglesias. También se invita a presentar como signos de esta historia las banderas de Alemania y Colombia, así como unas sandalias que representan el camino recorrido y el compromiso de continuar caminando juntas.La oración por las Iglesias hermanas ocupa igualmente un lugar central. Entre las intenciones se pide que los vínculos de fraternidad, solidaridad y cooperación sigan dando frutos y que ambas Iglesias puedan aprender unas de otras y caminar juntas al servicio del Evangelio y de la dignidad humana.Los seminarios de Colombia también están llamados a participar en esta celebración, especialmente teniendo en cuenta que la formación sacerdotal estuvo en el origen de este vínculo. Para ellos se han dispuesto propuestas de Eucaristía y Hora Santa, además de un quiz sobre la historia de la Hermandad.Una hermandad que mira hacia el futuroLa celebración de los 65 años constituye así una oportunidad para hacer memoria agradecida de quienes han contribuido a mantener vivo este vínculo —obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y laicos— y, al mismo tiempo, para renovar el compromiso de continuar construyendo una relación basada en la reciprocidad, el encuentro y la solidaridad.El subsidio para este aniversario presenta esta perspectiva como un camino compartido: dos Iglesias, dos pueblos y dos culturas unidos por una misma fe y llamados a seguir aprendiendo unos de otros.

Mar 18 Ago 2026

Arquidiócesis de Bogotá lleva “Primeros Auxilios Espirituales” a las comunidades afectadas por el terremoto

En el marco de la respuesta pastoral de la Iglesia Católica ante la emergencia provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto, 80 sacerdotes de la Arquidiócesis de Bogotá partieron este martes hacia seis zonas afectadas para acompañar a las comunidades desde la cercanía, la escucha, la oración y la celebración del sacramento de la Reconciliación.La Iglesia Católica continúa acompañando a las comunidades afectadas por el terremoto que golpeó al país el pasado 10 de agosto. Como una expresión concreta de esta presencia pastoral, 80 sacerdotes de la Arquidiócesis de Bogotá iniciaron este martes una misión de “Primeros Auxilios Espirituales” en territorios impactados por la emergencia.La iniciativa, que se desarrolla bajo el signo de una Iglesia en salida, busca llevar la presencia cercana de la Iglesia a parroquias urbanas y rurales que han vivido momentos de dolor, pérdida y afectación a causa del terremoto. Los equipos misioneros se desplazarán hacia Cartago, Pereira, Cali, Palmira, Buenaventura y Buga, donde acompañarán a sacerdotes, comunidades y fieles durante los próximos días.La misión es encabezada por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, y cuenta con el acompañamiento de los obispos auxiliares de la Arquidiócesis: monseñor Alejandro Díaz, monseñor Edwin Vanegas y monseñor Germán Barbosa, quienes hacen parte de los distintos equipos que se desplazan a las zonas afectadas. También se ha sumado monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa, obispo de Chiquinquirá.La experiencia está coordinada por monseñor Ricardo Pulido, sacerdote de la responsable de la Arquidiócesis de Bogotá, encargado de la Diaconía para el Desarrollo Humano Integral, y fue organizada con el propósito de que los sacerdotes puedan ponerse al servicio de las comunidades sin representar una carga económica para ellas.Una presencia que escucha y acompañaMás que llevar una respuesta material, esta misión busca ofrecer una presencia espiritual y humana en medio de la emergencia. Los sacerdotes acompañarán a las comunidades a través de la escucha, la oración, la cercanía y la celebración del sacramento de la Reconciliación, como una manera de ayudar a afrontar el dolor y fortalecer la esperanza.La iniciativa parte de una convicción: en medio de una emergencia, la reconstrucción también pasa por el corazón de las personas y de las comunidades. Por eso, la presencia de la Iglesia busca ser un punto de encuentro para quienes necesitan ser escuchados, compartir sus experiencias y encontrar consuelo y esperanza en la fe.Los sacerdotes misioneros cuentan con el aval de sus respectivos obispos o superiores provinciales y se desplazan con lo necesario para desarrollar su servicio, procurando mantener una actitud sencilla y disponible ante las realidades que encontrarán en cada territorio.Seis destinos, una misma misiónLos equipos estarán distribuidos en seis zonas pastorales afectadas por el terremoto:-Cartago: acompañamiento encabezado por el cardenal Luis José Rueda Aparicio y monseñor Ramón Rolón, obispo de Chiquinquirá.-Pereira: equipo acompañado por monseñor Alejandro Díaz, obispo auxiliar de Bogotá.-Cali: equipo acompañado por monseñor Germán Barbosa, obispo auxiliar de Bogotá.-Palmira: equipo acompañado por monseñor Edwin Vanegas, obispo auxiliar de Bogotá.-Buenaventura: equipo coordinado por monseñor Darío Álvarez.-Buga: equipo coordinado por monseñor Abelardo Gómez.Durante la jornada de este martes 18 de agosto se realiza la movilización y llegada de los equipos a los territorios asignados. Entre el miércoles 19 y el viernes 21 de agosto se desarrollará propiamente la experiencia misionera de cercanía, escucha y oración. El sábado 22 será la jornada de retorno y el domingo 23 se propone una jornada de oración por las parroquias visitadas, como signo de continuidad del acompañamiento.“Que el Señor nos reconstruya a todos desde el corazón”Al despedir a los sacerdotes que participan en esta primera experiencia, el cardenal Luis José Rueda Aparicio destacó que la misión busca también aprender de las realidades encontradas para fortalecer futuras acciones pastorales y humanitarias.“Estaremos atentos a los aprendizajes que obtengamos en esta primera salida, para realizar otras en este año o en distintas emergencias que requieran nuestro servicio humanitario y pastoral”, afirmó el arzobispo de Bogotá.Y agregó una petición que recoge el sentido profundo de esta misión: “Que el Señor nos reconstruya a todos desde el corazón, que la Virgen María nos acompañe con su amor de Madre para guiar el camino de la esperanza después del terremoto”.Esta experiencia de la Arquidiócesis de Bogotá se suma a las distintas acciones que, desde las diócesis y jurisdicciones eclesiásticas del país, viene desarrollando la Iglesia Católica para permanecer junto a las comunidades afectadas por la emergencia.En este tiempo de dolor, la Iglesia busca llegar “hasta el último rincón”, no solo con ayudas y acciones de respuesta a las necesidades materiales, sino también con una presencia que acompaña, escucha, ora y ayuda a mantener viva la esperanza en los procesos de recuperación y reconstrucción.

Sáb 11 Jul 2026

Iglesia en Colombia plantea criterios para la renovación de la formación sacerdotal tras la CXXI Asamblea del Episcopado

Cinco días de oración, discernimiento, escucha y trabajo conjunto dejaron una convicción compartida entre los obispos de Colombia y los invitados especiales que participaron en la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano: renovar la formación de los futuros sacerdotes es una tarea urgente para responder a los desafíos actuales de la Iglesia y del país.Del 6 al 10 de julio, más de 90 obispos, junto con rectores de seminarios, seminaristas, religiosos, laicos y profesionales vinculados a los procesos formativos, reflexionaron sobre el tema "La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera", en un ejercicio inédito de escucha y discernimiento compartido que permitió identificar retos, fortalecer consensos y proyectar caminos concretos para los seminarios de Colombia.El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, destacó que uno de los principales frutos de la Asamblea fue confirmar la necesidad de seguir fortaleciendo una formación humana integral, capaz de preparar sacerdotes cercanos a las personas y a las realidades de sus comunidades."Constatamos que vamos avanzando, vamos tomando conciencia del valor de la formación humana integral de nuestros candidatos al ministerio sacerdotal, que sean personas cada vez más cercanas a las necesidades y preocupaciones de nuestras comunidades".El Arzobispo de Cartagena afirmó que la Iglesia aspira a formar ministros con una sana madurez humana y afectiva, capaces de construir relaciones fraternas con las distintas vocaciones del Pueblo de Dios, comprometidos con la opción preferencial por los pobres y con una auténtica actitud misionera que les permita responder a las periferias existenciales del mundo contemporáneo.Una formación que involucre a toda la IglesiaUno de los consensos más significativos de la Asamblea fue que la formación sacerdotal debe entenderse como una responsabilidad compartida por toda la Iglesia.En este sentido, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de Santa Marta, afirmó que el proceso de renovación exige comprender de una manera nueva la identidad del ministerio presbiteral."El presbítero se comprende a sí mismo de manera plena en la vida de la Iglesia y desde el pueblo de Dios. No es una figura que está por encima, al lado o detrás, sino junto al pueblo de Dios."El obispo explicó que esta visión implica una formación en la que participen activamente familias, mujeres, jóvenes, sacerdotes, psicólogos y otros profesionales, de modo que el futuro presbítero aprenda desde el inicio a vivir relaciones eclesiales marcadas por la comunión, la escucha y la corresponsabilidad.Añadió que esta formación debe consolidar una identidad profundamente misionera, con sacerdotes capaces de escuchar, discernir y acompañar las realidades humanas. Asimismo, señaló que el futuro presbítero necesita una intensa vida espiritual que le permita leer los desafíos de su tiempo desde la fe y anunciar el Evangelio con respuestas concretas a las realidades actuales, haciendo presente el rostro misericordioso de Cristo en medio de las comunidades.En la misma línea, el rector del Seminario Mayor de Manizales, padre José Abel Sierra, resaltó que la Asamblea reafirmó la importancia de que toda vocación sacerdotal nazca de un encuentro personal con Jesucristo y crezca gracias al acompañamiento de toda la comunidad eclesial."Es muy importante la cooperación de todos. Son muchas las personas que tienen que ver en esa actividad de formar y acompañar al joven que quiere responder al Señor".También destacó que la cultura del cuidado debe seguir consolidándose en los seminarios para que estos sean ambientes sanos donde quienes serán futuros pastores aprendan también a cuidar de los demás.Comprender mejor a los jóvenes para acompañar sus vocacionesOtro de los acentos de la Asamblea fue la necesidad de renovar la manera como la Iglesia acompaña a las nuevas generaciones.Para monseñor Dimas Antonio Acuña Jiménez, obispo de El Banco, uno de los aportes más significativos fue comprender que los jóvenes necesitan ser conocidos desde su historia y no únicamente desde los desafíos propios de su tiempo.Inspirado en el pasaje de los discípulos de Emaús, afirmó que el acompañamiento vocacional exige cercanía, escucha y esperanza, para ayudar a reconstruir la historia personal de cada joven a la luz del Evangelio.Esta perspectiva se complementó con el llamado de monseñor José Camilo Arbeláez Montoya, obispo de Vélez, quien remarcó la necesidad de fortalecer la pastoral vocacional desde edades más tempranas.El prelado señaló que la Iglesia está llamada a acompañar a niños y adolescentes incluso antes de los últimos años del bachillerato, generando procesos continuos que permitan descubrir y madurar la vocación como un verdadero camino de discipulado.Seminarios que respondan a los desafíos del presenteLas reflexiones también coincidieron en la necesidad de seguir fortaleciendo el discernimiento vocacional, la preparación de los formadores y la articulación entre las diócesis.Monseñor Carlos Alberto Correa Martínez, obispo de Apartadó, destacó la importancia de impulsar procesos de discernimiento comunitario y regional que permitan responder de manera conjunta a los desafíos actuales.Por su parte, monseñor Israel Bravo Cortés, obispo de Tibú, recordó que las vocaciones nacen en contextos concretos, marcados muchas veces por el sufrimiento y la violencia, pero subrayó que precisamente allí continúa llamando el Señor."Las vocaciones están floreciendo. Aunque no aparecen en el número que quisiéramos, el Señor sigue llamando."Añadió que el gran desafío consiste en consolidar buenos equipos de formadores y comunidades que preparen pastores cercanos al dolor humano y comprometidos con la construcción de esperanza.Desde la vida religiosa, fray Alexander Martínez López, rector del Noviciado de los Agustinos Recoletos, destacó como uno de los mayores frutos de la Asamblea la decisión de fortalecer la formación de los formadores, consolidar criterios más claros para el discernimiento de quienes ingresan a los seminarios y seguir construyendo ambientes seguros desde la cultura del cuidado.Asimismo, valoró especialmente el carácter sinodal del encuentro."Ha sido muy gratificante poder trabajar juntos. Los señores obispos quieren trabajar en sinodalidad y comprenden la necesidad de vincular a todos los agentes de la Iglesia para construir estos proyectos."Una tarea que apenas comienzaLos participantes coincidieron en que las reflexiones desarrolladas durante estos cinco días solo darán fruto si se traducen en procesos concretos dentro de las diócesis y los seminarios del país.La psicóloga del Seminario Diocesano de Girardota, María Paula Zuleta Rendón, destacó la importancia de fortalecer el acompañamiento desde las etapas iniciales del discernimiento vocacional y recordó que la formación integral comienza desde los procesos de selección y continúa durante todo el camino formativo.Por su parte, el seminarista Juan Manuel Mendoza García, del Seminario Mayor Los Doce Apóstoles de Buga, valoró la posibilidad de ser parte de la reflexión de esta semana, como una riqueza para su proceso. Afirmó que una de las mayores enseñanzas de la Asamblea fue comprender que la formación sacerdotal es una responsabilidad de toda la Iglesia."Todo el proceso de formación no solamente les compete a los obispos y a los formadores; es una corresponsabilidad de toda la Iglesia."Con la clausura de la CXXI Asamblea Plenaria concluye el trabajo desarrollado durante estos cinco días en Bogotá, pero comienza una nueva etapa para las diócesis, provincias eclesiásticas y seminarios de Colombia. Los aprendizajes, desafíos y compromisos asumidos durante este encuentro serán ahora el punto de partida para seguir fortaleciendo una formación sacerdotal que, desde la comunión, el discernimiento y la misión, prepare pastores según el corazón de Cristo para responder a las necesidades de la Iglesia y de la sociedad colombiana.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados a través de la última emisión del informativo ‘Así va la Asamblea’:

Dom 3 Mayo 2026

04 de Mayo del 2026| Lectura del Santo Evangelio según San Juan Jn 14, 6-14

04 Mayo, Lunes.Jn 14, 6-14Hace tanto que estoy con ustedes, ¿y no me conoces?Lectura del santo Evangelio según san Juan.EN aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí». «Si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre. Ahora ya lo conocen y lo han visto». Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta».Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con ustedes, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo les digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, crean a las obras. En verdad, en verdad les digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidan en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me piden algo en mi nombre, yo lo haré».Palabra del Señor.

Lun 24 Nov 2025

Conferencia Episcopal de Colombia realizará ciclo de catequesis para ayudar a redescubrir el sentido bíblico, teológico y pastoral de la Navidad

Bajo el propósito de acompañar a fieles, comunidades y familias en un camino de profundización espiritual hacia la celebración del Nacimiento del Señor, el Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) liderará un ciclo de tres catequesis que se desarrollarán los miércoles 26 de noviembre, 3 de diciembre y 10 de diciembre, en modalidad virtual. Serán transmitidas a través del canal de Youtube y la página de Facebook de la CEC.Bajo el título “Catequesis de preparación para la celebración de la Navidad”, estos espacios formativos ofrecerán una ruta bíblica, teológica y pastoral para redescubrir el sentido auténtico del misterio de la Encarnación, iluminando la vivencia navideña para este 2025, en medio de un contexto, a menudo, marcado por el consumismo, la superficialidad y el desgaste emocional.Un camino para reencontrar el corazón del misterio cristianoLa propuesta formativa busca renovar la celebración personal, familiar y comunitaria de la Navidad, recuperando su núcleo teológico: Dios que se hace hombre para salvar y dignificar a la humanidad. Para ello, cada catequesis aborda un enfoque complementario —patrístico, bíblico y pastoral— que permitirá a los participantes ampliar su comprensión del misterio navideño y fortalecer su experiencia espiritual.Los objetivos específicos de estas catequesis incluyen:- Reconocer la visión de los Padres de la Iglesia sobre la Encarnación como acontecimiento de divinización y restauración de la creación.- Comprender la Navidad desde la Sagrada Escritura como cumplimiento de las promesas y revelación de Dios-con-nosotros.- Discernir los desafíos actuales que afectan la vivencia navideña e identificar caminos de purificación y renovación desde la liturgia.Primera Catequesis: La Navidad en la tradición patrísticaLa apertura del ciclo será el miércoles 26 de noviembre, a las 7:00 p.m., a cargo de José Fernando Rubio, historiador del cristianismo antiguo y experto en lingüística. Su intervención presentará la perspectiva patrística según la cual la Navidad no es un simple recuerdo emotivo, sino el acontecimiento histórico en el que Dios entra en el mundo para transformar al ser humano y renovar la creación.La reflexión se centrará en cuatro ejes:- El asombro ante el misterio.- La humildad de Dios que se hace pequeño.- María como tierra nueva donde inicia la renovación.- La Encarnación como pedagogía para la vida cristiana.Segunda Catequesis: La Navidad según la Sagrada EscrituraEl miércoles 3 de diciembre, a las 7:00 p.m., la biblista Ana Cristina Villa Betancourt, consagrada laica de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, ofrecerá una lectura bíblica de la Navidad como paso de la promesa al cumplimiento. Su exposición recorrerá la esperanza del Antiguo Testamento, los relatos de la infancia, el Prólogo del Evangelio de Juan y los signos que acompañan el nacimiento del Mesías.La catequesis buscará mostrar cómo la Navidad revela la presencia definitiva de Dios en medio de su pueblo y abre el camino de la misión del Salvador.Tercera Catequesis: La Navidad hoy — Liturgia, consumismo y familiaEl ciclo concluirá el miércoles 10 de diciembre, a las 7:00 p.m., con la reflexión de monseñor José Mauricio Vélez, obispo auxiliar de Medellín y presidente de la Comisión Episcopal de Doctrina, quien abordará los desafíos contemporáneos que afectan la vivencia navideña.El prelado enfatizará que, en un escenario marcado por el consumismo y el agotamiento emocional, la liturgia se convierte en el lugar de verdad que permite purificar y centrar nuevamente la celebración. Entre los ejes de su intervención se destacan:- El diagnóstico de la vivencia actual de la Navidad.- El papel de la liturgia como camino de renovación.- La familia como el “pesebre” donde Dios sigue queriendo nacer.- La necesidad de combatir el consumismo y recuperar la dimensión comunitaria de la fe.Invitación abierta a la Iglesia y a la comunidadEl Departamento de Liturgia invita a sacerdotes, religiosos, agentes de pastoral, familias y fieles en general a participar en este espacio formativo, pensado para fortalecer la vivencia espiritual en uno de los tiempos más significativos del año litúrgico.Con estas catequesis, la Conferencia Episcopal de Colombia busca acompañar a las comunidades en un proceso de profundización que permita celebrar la Navidad con mayor autenticidad, esperanza y sentido cristiano.