SISTEMA INFORMATIVO
¿Qué implica la Pastoral Digital para la Iglesia colombiana? 'Hechos 29' dejó varias claves
Tags: Hechos 29 hechos 29 en colombia misioneros digitales evangelizadores digitales evangelización digital monseñor lucio ruiz padre Borre hermana Xiskya Valladares Monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro iglesia colombiana conferencia episcopal de colombia
Entre el 9 y el 14 de julio se vivió en Colombia ‘Hechos 29’; un espacio de fraternidad, escucha, espiritualidad y formación, que reunió en Bogotá a 130 evangelizadores digitales provenientes de 21 países de América Latina, Estados Unidos, España e Italia. Aunque se trató de la quinta versión, es la primera vez que una Conferencia Episcopal acoge su realización; aspecto que, sin duda, representa un importante paso en el camino hacia la consolidación de la Pastoral Digital en la Iglesia colombiana.
El evento se clausuró con un festival de música y adoración al que asistieron más de 1.700 personas. Además de los evangelizadores, miembros de ministerios musicales y fieles laicos de diferentes zonas del país, que aceptaron el llamado para unirse a ‘Hechos 29’ a través de este espacio.
La Iglesia colombiana abre caminos en la misión digital
Monseñor Lucio Ruiz, Secretario del Dicasterio para la Comunicación, quien compartió con los participantes el proceso del Sínodo Digital y algunas ideas asociadas al sentido esencial de su misión bajo una mirada teológica, también sumó importantes elementos a esta reflexión. Destacó el liderazgo de la Iglesia colombiana en este propósito:
“Colombia está, de alguna manera, muy avanzada, porque ha entendido el desafío de poder habitar este nuevo espacio y, desde ahí, el desafío de ser una Iglesia misionera en salida. El hecho de que hoy esté un obispo como monseñor Juan Carlos Cárdenas representando al episcopado, que les haya dirigido a todos a la palabra de una manera tan linda; es dando y recibiendo, pidiendo y dando, es un signo muy grande. Es un signo muy grande de un camino que se va caminando con madurez, con determinación. No nos habíamos dado cuenta de esta realidad de la misión en un espacio que es nuevo, pero la Iglesia nunca le tuvo miedo a descubrir espacios nuevos en Asia, en África, en Oceanía, en América Latina”.
Por su arte, la hermana Xiskya Valladares, misionera digital y madre sinodal, compartió que ‘Hechos 29’ también se configuró como un espacio para irle dando vida a lo que se propone en el Sínodo sobre la Sinodalidad en términos de misión digital:
“La sinodalidad es caminar juntos, es escucharnos mutuamente, es corresponsabilidad, es participación, y todos esos elementos se viven en ‘Hechos 29’. Entonces es un momento en el que podemos concretar, de algún modo, esa sinodalidad”.
En cuanto a la consolidación de la Pastoral Digital en Colombia, la religiosa destacó el liderazgo de la Iglesia colombiana a partir de hechos concretos, como la creación de un equipo que desde ya impulsa la misión digital y que ha hecho posible traer ‘Hechos 29’ al país:
“Me parece que el Espíritu está inspirando muy bien, o sea, está suscitando y haciendo descubrir la necesidad de esa misión digital para para que podamos llevar el mensaje del Evangelio más allá de los que vienen a la parroquia, de lo que están ya en las catequesis; a toda esa gente que no participa de manera presencial y que muchos de ellos, al final, se integrarán en la comunidad eclesial, en la comunidad presencial”.
De igual forma, el padre Carlos David Quiva García (@padrecarlosquiva), coordinador de la Pastoral Digital de Venezuela, compartió que, para él, lo más significativo de este encuentro de evangelizadores digitales en Colombia ha sido ver el interés de los obispos, como pastores de la Iglesia, por apoyar a los evangelizadores digitales.
Frente a los pasos para seguir consolidado la evangelización digital en la Iglesia, el sacerdote comentó: “El primer paso es la integración, poderse integrar como comunidad digital, como comunidad misionera y evangelizadora. Y luego, por supuesto, el apoyo y el respaldo de sus pastores, que va junto a esa obediencia a la Iglesia. Trabajar en conjunto con nuestra Madre Iglesia, cada quien, desde sus diócesis, desde la Conferencia Episcopal; poder ir en comunión con lo que nos van orientando”.
De creadores de contenido a misioneros digitales; de la búsqueda de seguidores, a la construcción de comunidades
Una de las prioridades del encuentro fue sensibilizar y empoderar a los creadores de contenido sobre la importancia de su rol como misioneros digitales; una misión que transciende aquellas herramientas y plataformas tecnológicas que les han permitido hasta hoy tener una importante acogida e impacto; que apela mucho más a lo humano, lo cultural y lo teológico; y donde sus audiencias o seguidores deben ser consideradas verdaderas comunidades de fe.
Para alcanzar dicho propósito en ‘Hechos 29’, fue fundamental acercar a los creadores de contenido a dimensiones asociadas a la doctrina, evangelización y sinodalidad. En este sentido, la participación de representantes de la Conferencia Episcopal de Colombia, de la Arquidiócesis de Bogotá y del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano permitió enriquecer el abordaje de temas como la integración de la evangelización digital en la acción pastoral de la Iglesia, inteligencia artificial y casos de éxito de apostolados digitales. Además, la protección de menores y prevención abusos desde la realidad de estas plataformas y lenguajes.
“Las técnicas de evangelización son buenas, pero ni siquiera la más perfecta podría remplazar la acción del Espíritu Santo”, así lo indicó la consagrada y también misionera digital Verónica Brunkow, durante su charla sobre la espiritualidad del misionero digital. Recordó a los participantes que un corazón que no está fortalecido en la oración y construyendo una relación íntima con Dios, no podrá evangelizar adecuadamente. Se refirió a la importancia de entregar a Él los proyectos a los cuales sienten llamado, para que sea Dios quien los guíe.
La hermana Xiskya también mencionó que, para transcender esa creación de contenidos, es fundamental que, entre la multiplicidad de carismas y maneras de hacer las cosas, los evangelizadores digitales, busquen formas de unirse. De acuerdo con la religiosa nicaragüense, solo de esta manera podrán dar testimonio y evangelizar.
El padre Byron Cadmen Palma (@soy_un_sacerdote_millenial), compartió que para él, ser evangelizador digital consiste en “pedirle permiso a Cristo y a su Iglesia de participar de un deseo de Dios. Y segundo, darle permiso a Cristo y a su Iglesia de que ocupen mi humanidad. Como decía Santa Isabel de la Trinidad ser una naturaleza suplementaria, es decir, que Cristo venga y que encarne en mí su misión, porque es la misión de Él, su amor, su deseo de llegar a las almas y de salvarlas”.
Por su parte, el padre Oswaldo Agudelo (@manualparaneamorare) mencionó que la Iglesia Católica debe modernizarse para llegar especialmente a más jóvenes, pero que esto debe darse en sus medios, más no en sus mensajes. Mencionó que el mensaje es el mismo dado hace 2.000 años por Jesucristo.
Tocar la tierra y conmoverse ante el sufrimiento humano, para descubrir la verdadera misión al tocar las pantallas
La cuota de experiencia social y caritativa más importante para los misioneros estuvo a cargo de la Arquidiócesis de Bogotá. La jurisdicción les abrió las puertas de diferentes obras pastorales del ‘Distrito de la Misericordia’; una serie de espacios ubicados en el barrio Las Cruces de la capital colombiana, donde brindan atención y apoyo a personas de escasos recursos o en situaciones de vulnerabilidad, como habitantes de calle, enfermos, niños y niñas, presos, entre otras. El hecho significó para los creadores digitales una oportunidad única de sensibilización e inspiración, desde su faceta más humana y con una visión clara de su papel en la evangelización.
En este sentido, el sacerdote mexicano José Juan Montalvo, conocido en redes como ‘Padre Borre’ y fundador de esta iniciativa, les recordó a los misioneros que “no deben ser solo buenos con las manos para tocar las pantallas, sino que también deben ser buenos con las manos para tocar la tierra, y conmoverse con la necesidad y el sufrimiento del hermano”. También destacó que este es el primer ‘Hechos 29’ en el que se le dedica un espacio a las obras sociales, ya que es fundamental para su formación integral.
¿Qué pasos pueden empezar a dar las jurisdicciones en el camino de la misión digital?
La participación de monseñor Juan Carlos Cárdenas, obispo de Pasto, en ‘Hechos 29’ Colombia fue un signo concreto del interés y compromiso de la Iglesia colombiana, desde los mismos obispos, en la evangelización digital. Al hablar con el prelado, quien es, además, el presidente de la Comisión Episcopal de Comunicaciones, indicó cuatro pasos que se deben dar en ese camino de consolidación de la Pastoral Digital en Colombia:
1. Reconocimiento y valoración. Reconocer a los evangelizadores digitales que hay dentro de cada jurisdicción y darles el valor que se merecen, ya que están prestando un servicio y atendiendo a un llamado de Dios.
2. Generar espacios de encuentro y escucha. Son esenciales para construir confianza y establecer relaciones.
3. Acompañar para orientar. Superar los miedos de ambos lados y las estructuras para reconocer la hermandad y trabajar desde una misión común: aprovechar el continente digital para comunicar más y mejor la Buena Nueva.
4. Reflexión mutua y paciente para ir descubriendo en el discernimiento qué es lo que Dios espera de este movimiento para la Iglesia y cuál es el lugar para ella.
La hermana Xiskya compartió también tres pasos fundamentales que se deben seguir dando a nivel institucional para lograr hacer de la Iglesia colombiana, una Iglesia presente en el entorno digital:
“El trabajo tiene que ser acompañar doctrinalmente a esos misioneros dándoles formación, no solo técnica, porque la formación técnica creo que la tienen más que cubierta en general, sino una formación en evangelización (…) Y luego, formación espiritual, que tiene que ser muy orientada a la misión digital, con los riesgos espirituales que ella supone. Y, por último, creo que hay que crear encuentros, tanto litúrgicos como de convivencia. Quizás en la parte litúrgica, oraciones, el envío misionero y en la parte del de la convivencia, encuentros regionales, al estilo ‘Hechos 29’”.
Misioneros digitales: testimonios del amor de Jesucristo en la red
Varios de los evangelizadores que participaron de este encuentro, compartieron sus motivaciones a la hora de evangelizar por medio de las redes sociales. Entre ellos, la venezolana Ayram Edery (@manualparaenamorarse); mencionó que, igual que cuando una persona se enamora y quiere contar esa buena noticia a todas las personas, así mismo ella, una vez se enamoró de Dios, quiso llevar esa Buena Noticia a más personas para que también lo conocieran y se enamoraran de él:
“¿Qué me motiva? La pasión por el Señor, porque hace siete años, cuando tuve ese encuentro, no conocía nada. Yo sentí algo tan grande, un amor tan grande, que yo necesitaba contarlo”.
De igual forma, Anderson Monsalve (@soyandersonmonsalve), compartió que ‘Hechos 29’ fue un lugar de encuentro donde todos pudieron aprender de todos y así apreciar la variedad de dones, carismas y llamados que hay dentro de la Iglesia en este continente digital. Para él, cada evangelizador es un testimonio de vida que Dios pone en el mundo digital para tocar más corazones.
“La palabra que más se ha utilizado en las charlas es escucha. Yo pienso distinto a ti, tú lo haces de una manera diferente, entonces yo aprendo de ti y tú aprendes de mí, nos apoyamos. Eso es muy bonito porque es como una fraternidad, un lugar de hermandad, de escucha, de conversación, de tener un camino juntos. Es ser Iglesia y hacer Iglesia.”
Tras ‘Hechos 29’ Colombia, los misioneros digitales están aún más inspirados para llevar el mensaje de amor y misericordia de Cristo a cada rincón del continente digital. Este evento ha sentado las bases para que cada misionero comprenda su rol en la evangelización digital, enfrentando los desafíos y oportunidades que se presentarán de cara al ‘Jubileo de Misioneros Digitales e Influencers católicos’ que se llevará a cabo en julio del 2025, en Roma.
"Agua pasó por aquí, cate que no te vi"
Mié 14 Oct 2026
Con María en el mes de las misiones
Lun 5 Oct 2026
Vie 9 Oct 2026
Pastoral Fronteriza de Colombia y Ecuador llama a proteger a las comunidades y sus territorios
Al concluir el Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, en Tumaco, las Iglesias advirtieron sobre las violencias que afectan a las comunidades, el control territorial y las amenazas ambientales. También pidieron a ambos Estados y a los actores sociales e internacionales articular respuestas que garanticen los derechos humanos, la protección humanitaria y la construcción de paz.Las Iglesias de Colombia y Ecuador hicieron un llamado a fortalecer la cooperación binacional para proteger la vida y los derechos humanos en los territorios fronterizos, afectados por dinámicas de violencia, economías ilegales, desplazamiento y deterioro ambiental. La exhortación hace parte del comunicado final del Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, celebrado en Tumaco, con la participación de representantes de las ocho jurisdicciones eclesiásticas que acompañan esta región, Cáritas Ecuador y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.En el documento, las Iglesias advierten que la frontera no puede entenderse únicamente como una línea que separa dos países, sino como un territorio compartido por pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y campesinas, familias y personas migrantes que buscan protección y oportunidades. Desde esta perspectiva, señalan que el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, el tráfico de armas, la extorsión y la trata de personas se entrecruzan con disputas por corredores estratégicos y formas de control territorial y social.Uno de los puntos de alerta del comunicado es que la disminución de los hechos violentos registrados no necesariamente significa que haya disminuido el sufrimiento de las comunidades. El miedo, el confinamiento y el control social pueden mantener ocultas situaciones que afectan la vida cotidiana de la población. Ante este panorama, las Iglesias reiteran que no pueden normalizarse estas violencias y expresan su especial preocupación por las comunidades indígenas y afrodescendientes, las familias campesinas, las personas migrantes y refugiadas, las mujeres y los niños, niñas y adolescentes.El mensaje también relaciona la protección de la vida humana con el cuidado de la casa común. La minería ilegal, los cultivos ilícitos, la deforestación, la contaminación de los ríos y las fuentes de agua, así como los efectos de la variabilidad climática, ponen en riesgo la salud, la alimentación y la permanencia de las comunidades en sus territorios.Frente a estos desafíos, el comunicado plantea que la seguridad fronteriza no puede limitarse al control de los pasos ni a respuestas exclusivamente militares. Si bien reconoce la responsabilidad de los Estados de proteger a la población, garantizar derechos, fortalecer la justicia y enfrentar las redes criminales, subraya que la construcción de paz también requiere oportunidades dignas, instituciones cercanas, protección humanitaria, cuidado ambiental y fortalecimiento del tejido comunitario.Como parte de los compromisos del encuentro, las Iglesias acordaron fortalecer tres líneas de trabajo: la lectura permanente de la realidad fronteriza y la conservación de la memoria de sus pueblos; la acción pastoral y comunitaria para proteger la vida, construir paz y reconciliación, responder a las necesidades humanitarias y cuidar la casa común; y la articulación e incidencia binacional mediante el trabajo con las comunidades y el diálogo con instituciones públicas, organizaciones sociales, cooperación internacional y otros actores.El documento recoge, además, un llamado fraterno a las autoridades de Colombia y Ecuador para que, junto con las organizaciones sociales y la cooperación internacional, impulsen respuestas coordinadas. Las Iglesias advierten que las dinámicas que atraviesan la frontera superan la capacidad de respuesta de un solo país y que la protección de la vida exige corresponsabilidad y decisiones centradas en las personas y las comunidades.Este proceso se apoya en 34 años de trabajo conjunto de las Iglesias particulares de Colombia y Ecuador frente a las violencias, las crisis humanitarias y las distintas formas de exclusión en estos territorios. La consolidación de una instancia binacional permanente busca fortalecer ese camino de cooperación, acompañamiento y solidaridad.Al concluir el encuentro, las Iglesias renovaron su compromiso de permanecer junto a las comunidades, acompañar a quienes sufren y fortalecer sus capacidades para resistir a la violencia y construir esperanza. Su mensaje final reafirma una convicción que orienta esta misión compartida: «Allí donde los límites políticos separan, el Evangelio nos llama a reconocernos hermanos».Vea a continuación la lectura del mensaje final por monseñor Franklin Misael Betancourt, obispo de Tumaco:Le puede interesar: Iglesias de Colombia y Ecuador avanzan hacia una agenda común para consolidar la pastoral fronteriza
Jue 8 Oct 2026
Obispos eméritos de Colombia analizaron los desafíos de la inteligencia artificial a la luz de Magnifica Humanitas
Durante el encuentro anual, 18 obispos eméritos profundizaron en la encíclica Magnífica Humanitas, del papa León XIV, y compartieron reflexiones sobre la dignidad humana, la misión evangelizadora y las realidades que interpelan a la Iglesia en Colombia.Del 5 al 6 de octubre, 18 obispos eméritos de Colombia se reunieron en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), en Bogotá, para reflexionar sobre los desafíos actuales de la Iglesia y compartir aportes desde su experiencia pastoral.Uno de los ejes centrales del encuentro fue el estudio de la encíclica Magnífica Humanitas, del papa León XIV, con especial atención a los interrogantes éticos y humanos que plantea el desarrollo de la inteligencia artificial y sus implicaciones para la misión evangelizadora de la Iglesia.El cardenal Jorge Enrique Jiménez Carvajal, arzobispo emérito de Cartagena, destacó la importancia de comprender estas transformaciones y discernir cómo aprovechar las posibilidades de la tecnología para anunciar el Evangelio, sin perder de vista el valor de la inteligencia humana y las capacidades que hacen posible la comunicación, el perdón y el amor.«El trabajo nuestro es anunciar la Buena Noticia de Jesucristo», señaló el cardenal, al explicar que los medios tecnológicos pueden contribuir a esta misión, pero también suscitan preguntas sobre el lugar de la persona humana en una sociedad cada vez más mediada por algoritmos y máquinas.Por su parte, monseñor Iván Marín López, arzobispo emérito de Popayán, invitó a leer y estudiar la encíclica, subrayando que la dignidad humana debe orientar el uso de los avances tecnológicos. También recordó la importancia de la doctrina social de la Iglesia y sus principios en ámbitos como el trabajo, la familia y la educación.En este contexto, monseñor Marín expresó la necesidad de promover criterios claros para el uso de la inteligencia artificial en los entornos educativos, de manera que los estudiantes puedan aprovechar estas herramientas sin perder su capacidad de pensar críticamente ni quedar expuestos a la manipulación.Una reflexión que parte de la experiencia pastoralEl encuentro también permitió compartir experiencias y reflexiones sobre distintas situaciones eclesiales y sociales que interpelan a la Iglesia, así como dialogar sobre los desafíos de la evangelización y el servicio pastoral en el país.La jornada fue coordinada por el cardenal Jorge Enrique Jiménez Carvajal y monseñor Iván Marín López, con el acompañamiento de la Presidencia de la CEC y del Departamento de Animación de la Comunión y la Sinodalidad.Al explicar el sentido de esta reunión, monseñor Marín destacó los vínculos espirituales, afectivos y pastorales que unen a los obispos eméritos, así como su interés por mantenerse al tanto de la vida de la Iglesia, estudiar los documentos del Papa y de la Conferencia Episcopal y continuar aportando desde sus posibilidades.El cardenal Jiménez, por su parte, describió esta etapa como una oportunidad para recordar el camino recorrido y renovar el sentido del servicio a las comunidades, especialmente a las personas necesitadas de orientación y esperanza.Un servicio pastoral que continúaAunque han concluido su responsabilidad directa en el gobierno de una diócesis, muchos obispos eméritos mantienen una participación activa en la vida de la Iglesia: acompañan procesos pastorales, orientan retiros espirituales, ofrecen conferencias y apoyan a comunidades en sus lugares de residencia.Actualmente, la Iglesia en Colombia cuenta con 49 obispos eméritos. El encuentro, que se realiza anualmente en la sede de la CEC, busca ofrecerles un espacio de reflexión conjunta y recoger sus aportes para la misión pastoral de la Iglesia en el país.La reunión concluyó con el propósito de seguir poniendo la experiencia, el conocimiento y la vida de oración de los obispos eméritos al servicio de la Iglesia, en comunión con sus pastores y con los desafíos de la evangelización en el contexto actual.
Mié 7 Oct 2026
Presidente del Episcopado Colombiano participa en encuentro sobre las familias convocado por el papa León XIV en el Vaticano
Monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, participa en este encuentro convocado por el papa León XIV, que reúne del 7 al 14 de octubre a presidentes de Conferencias Episcopales, representantes de las Iglesias Católicas Orientales, parejas, familias y expertos.El papa León XIV inauguró este miércoles 7 de octubre, en la Sala Pablo VI del Vaticano, el encuentro “Diez años después de Amoris laetitia: anunciar el Evangelio con las familias de hoy”, convocado con motivo del décimo aniversario de la exhortación apostólica del papa Francisco sobre el amor en la familia.En esta cita participa monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, junto con representantes de las Conferencias Episcopales de distintos países, de las Iglesias Católicas Orientales, parejas, familias y expertos.El encuentro se desarrolla hasta el 14 de octubre como un espacio de escucha, diálogo y discernimiento pastoral sobre las transformaciones que viven las familias y sobre las respuestas que la Iglesia está llamada a ofrecer ante estos nuevos escenarios. La iniciativa busca recoger las experiencias de las Iglesias locales durante los últimos diez años y reconocer caminos que permitan anunciar el Evangelio a las familias y con las familias.Durante la apertura, el papa León XIV invitó a los participantes a escuchar atentamente la experiencia concreta de las familias y a dejarse interpelar por sus realidades, especialmente por aquellas marcadas por la fragilidad, pero también por la esperanza y la capacidad de resiliencia. “Sin duda, tenemos mucho que aprender de las familias”, señaló el Pontífice, al plantear la necesidad de discernir cómo las experiencias actuales pueden orientar la acción pastoral de la Iglesia.El Papa puso especial atención en las nuevas generaciones y en las circunstancias que inciden en sus decisiones sobre el amor, el matrimonio y la vida familiar. Entre ellas mencionó la inseguridad económica, la migración, la violencia, la soledad y otras formas de fragilidad emocional, que pueden afectar las posibilidades que los jóvenes imaginan para su futuro.En este contexto, León XIV llamó a preguntarse qué buscan las personas en medio de los cambios culturales, qué revelan sus alegrías, esperanzas, tristezas y preocupaciones, y en qué medida el lenguaje y las prácticas pastorales de la Iglesia logran acompañarlas y abrir caminos.Cinco ejes para el discernimiento pastoralEl itinerario temático propuesto para el encuentro está estructurado en cinco núcleos de reflexión, que parten de la experiencia concreta de las familias y de la acción de las Iglesias locales.El primero aborda “Las familias de hoy: realidad, belleza y desafíos”, con el propósito de discernir los signos de los tiempos a partir de sus experiencias y del compromiso pastoral de la Iglesia. El segundo se concentra en los jóvenes y el descubrimiento de la vocación matrimonial, buscando identificar formas de acompañarlos en el reconocimiento del valor del matrimonio.El tercer eje propone profundizar en la vida matrimonial, particularmente en los primeros años, como un periodo decisivo para consolidar el vínculo y afrontar los cambios propios del comienzo de la vida familiar. El cuarto está dedicado a las familias que atraviesan situaciones de dificultad, con especial atención al acompañamiento de quienes viven experiencias de sufrimiento, abandono, separación, divorcio, pobreza o violencia.Finalmente, el quinto eje plantea a las familias cristianas como sujetos de la misión de la Iglesia, reconociendo su aporte a la transmisión de la fe, al acompañamiento de otras familias y a la vida de las comunidades cristianas y de la sociedad.Estos temas serán abordados mediante testimonios, meditaciones, presentaciones, conversaciones, trabajos en grupo y momentos de oración, en un ambiente de discreción y confidencialidad.Una mirada pastoral hacia los próximos añosSegún ha explicado el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida encuentro no constituye una nueva Asamblea del Sínodo de los Obispos ni busca elaborar un documento que sustituya a Amoris laetitia. Las reflexiones serán recogidas posteriormente en un informe elaborado por una comisión, que será discutido por la Asamblea y entregado al Santo Padre.A diez años de la exhortación apostólica, el propósito es reconocer lo que las Iglesias locales han aprendido en el acompañamiento a las familias y discernir nuevos caminos pastorales frente a realidades como las guerras, las migraciones, las crisis sanitarias, la soledad y otras situaciones que han transformado la vida familiar.
Mar 6 Oct 2026
Convenio entre la Diócesis de Santa Marta y UNIMAGDALENA abre agenda de cooperación para el territorio
El convenio, liderado por monseñor José Mario Bacci Trespalacios, abre una agenda de cooperación en formación académica, investigación, patrimonio, innovación y proyección social, con impacto en el territorio.La Diócesis de Santa Marta y la Universidad del Magdalena (UNIMAGDALENA) establecieron un convenio marco de cooperación académica que articula las capacidades de ambas instituciones para desarrollar acciones de formación, investigación, preservación del patrimonio, innovación y proyección social al servicio de las comunidades del territorio.La iniciativa, suscrita por el rector de UNIMAGDALENA, Pablo Vera Salazar, y el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, refleja la voluntad de la Diócesis de fortalecer su capacidad de servicio mediante la articulación con una institución de educación superior de la región. El convenio tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2028.Más que una alianza centrada exclusivamente en actividades académicas, el acuerdo plantea una agenda de trabajo que vincula las necesidades institucionales y territoriales de la Diócesis con el conocimiento y las capacidades profesionales, científicas y tecnológicas de la Universidad del Magdalena.Una apuesta de la Diócesis por fortalecer su servicio al territorioEl convenio contempla la vinculación de estudiantes a escenarios reales de aprendizaje mediante prácticas, pasantías y proyectos académicos, así como espacios de acompañamiento y mentoría, trabajos de grado y proyectos interdisciplinarios relacionados con las necesidades de la Diócesis.De acuerdo con el documento suscrito, la iniciativa también permitirá formular proyectos conjuntos de investigación, participar en convocatorias de financiación y sistematizar experiencias institucionales como insumo para procesos académicos e investigativos.Para monseñor José Mario Bacci Trespalacios, esta articulación representa una oportunidad para potenciar las capacidades de servicio de la Diócesis en todo su territorio, aprovechando la diversidad de programas y la formación profesional que ofrece UNIMAGDALENA.Esta perspectiva pone de manifiesto un rasgo central de la iniciativa: la Diócesis no se limita a recibir los beneficios de la cooperación académica, sino que pone a disposición su experiencia, sus espacios, sus necesidades institucionales y su presencia en el territorio para generar procesos formativos y proyectos con impacto social.El propio convenio reconoce a la Diócesis de Santa Marta como una institución con una importante presencia histórica, social y cultural en el territorio, vinculada a la construcción de tejido social, la promoción de valores y el acompañamiento a comunidades.El patrimonio de la Iglesia, al servicio de la memoria y la investigaciónUno de los componentes de mayor alcance del convenio es la gestión y preservación del patrimonio histórico y documental que custodia la Diócesis de Santa Marta.El acuerdo reconoce el valor de este acervo para la memoria institucional, cultural y territorial, y plantea desarrollar procesos de identificación, valoración, organización, conservación, investigación y puesta en valor de los documentos históricos. También contempla estrategias pedagógicas y culturales para favorecer su apropiación social y la generación de contenidos que permitan difundir este patrimonio.En este campo, la cooperación abre posibilidades para que el patrimonio que la Iglesia ha custodiado a lo largo del tiempo pueda ser estudiado y aprovechado desde distintas disciplinas, contribuyendo a una comprensión más amplia de la historia y la identidad del territorio.La Diócesis ha manifestado, además, su interés en avanzar en la profesionalización del trabajo relacionado con su archivo para poner este patrimonio a disposición de la comunidad científica. Esta disposición encuentra en el Programa de Historia y Patrimonio de UNIMAGDALENA una capacidad académica específica para la investigación histórica, la gestión patrimonial y el manejo de fuentes documentales.Formación e innovación para responder a necesidades concretasEl convenio también incorpora una dimensión de innovación y transformación digital. Las partes podrán impulsar procesos de digitalización, organización y acceso a la información, especialmente para la preservación del patrimonio documental, así como desarrollar plataformas y soluciones tecnológicas para facilitar la consulta y difusión de contenidos históricos y culturales.A esto se suma la posibilidad de que estudiantes y profesionales desarrollen experiencias de aprendizaje en contextos reales, vinculadas con las necesidades de la Diócesis y con los objetivos de formación establecidos por la Universidad.De esta manera, la cooperación busca generar un intercambio de capacidades en doble vía: mientras los estudiantes encuentran nuevos escenarios para fortalecer su formación y compromiso social, la Diócesis puede incorporar conocimientos y herramientas que contribuyan al fortalecimiento de sus procesos institucionales y pastorales.La alianza también abre la posibilidad de desarrollar iniciativas relacionadas con el bienestar y el trabajo comunitario, como procesos de alfabetización, fortalecimiento de competencias, orientación vocacional, promoción de la salud y acompañamiento integral, según las líneas de trabajo que posteriormente se concreten mediante instrumentos específicos.Una Iglesia que articula capacidades para servirLa iniciativa de la Diócesis de Santa Marta se inscribe en una perspectiva de cooperación que busca poner distintas capacidades al servicio de las personas y de las comunidades. En este caso, la articulación con UNIMAGDALENA permite conectar la experiencia y presencia territorial de la Iglesia con el conocimiento académico, científico y tecnológico de una universidad pública de la región.El convenio establece así una hoja de ruta para pasar del diálogo institucional a proyectos concretos de formación, investigación, preservación de la memoria, innovación y acción social. Las partes acordaron desarrollar estas líneas de manera conjunta, sin excluir otras posibilidades de cooperación que permitan alcanzar el objeto del acuerdo.