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Con la posesión de monseñor Wiston Mosquera, la Diócesis de Quibdó inicia un histórico camino de su vida pastoral por la ruta de la paz
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El sábado 5 de octubre, un día después de que la Iglesia Universal celebrara la fiesta litúrgica de San Francisco de Asís y al cierre de las tradicionales fiestas de ‘San Pacho’ en el departamento del Chocó, la Catedral San Francisco de Asís acogió la emotiva ceremonia de posesión canónica de monseñor Wiston Mosquera Moreno como obispo de la Diócesis de Quibdó.
Con gran alegría y participación multitudinaria, la Iglesia que peregrina en ese importante territorio del pacífico colombiano recibió a su nuevo pastor; monseñor Mosquera Moreno se convierte en su quinto obispo. Además de ser el primer afrodescendiente en asumir esa misión episcopal, es hijo de uno de sus territorios vecinos; nació en el municipio de Andagoya.
En la ceremonia participaron cientos de fieles laicos, miembros del clero, seminaristas, diáconos, religiosas y religiosos de esta y de otras regiones del país, entre ellas, la Diócesis de Istmina-Tadó, jurisdicción donde está su lugar de nacimiento, y la Arquidiócesis de Cali, en la que se formó y recibió, tanto su ordenación presbiteral como episcopal. Además, lo acompañaron doce de sus hermanos obispos, entre ellos, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. Asimismo, el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta.
En la Eucaristía también estuvieron presentes la Gobernadora del Chocó, Nubia Córdoba, la vicepresidenta Francia Márquez y el canciller Luis Gilberto Murillo, así como otros alcaldes y autoridades locales.
“Ha llegado para servir a los pobres con el compromiso ineludible de la paz”
Previo al rito de posesión, intervino en la celebración monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina-Tadó, quien venía ejerciendo como administrador apostólico de la Diócesis de Quibdó desde el 29 de junio de 2022, luego de que el papa Francisco nombrara a monseñor Juan Carlos Barreto como obispo de Soacha.
En su mensaje, monseñor Mario hizo referencia a la relación especial existente entre los compromisos evangélicos del escudo de la Diócesis de Quibdó y el escudo episcopal de monseñor Wiston:
“El escudo de la diócesis tiene como compromiso “Me envió a evangelizar a los pobres” y su escudo episcopal, “Bienaventurados los que trabajan por la paz”, mejor armonización no pudo darse porque llega a un pueblo pobre, aquí todos somos pobres; pobres porque necesitamos de Dios. Somos pobres porque con facilidad se nos escapa, atraídos por las invitaciones del mundo sin Dios, lo que significa vivir con Dios. Somos pobres porque ahogados en las aspiraciones humanas, no nos damos cuenta que la verdadera liberación está en Dios (…) Llega a un pueblo que está en guerra ansioso la paz. Estamos en guerra porque no permitimos que el sermón de las bienaventuranzas penetre entre nuestras conciencias, estamos en guerra porque a todos nos da miedo el martirio al asumir el Evangelio y confiamos equivocadamente alcanzar nuestra redención humana siguiendo nuestro capricho personal y aunando nuestros compromisos particulares. Estamos en guerra porque no queremos ser hijos de Dios”.
“Querido monseñor Wiston, bendito el que viene en el nombre del Señor”
Por su parte, el Nuncio Apostólico en Colombia, quien dio posesión a monseñor Wiston, agradeció la misión episcopal de monseñor Fidel León Cadavid Marín y a monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, anteriores pastores de esa jurisdicción, presentes en la posesión del nuevo obispo. Además, agradeció la administración ejercida por monseñor Mario de Jesús.
El representante del papa Francisco en Colombia reconoció los valores, riqueza familiar y formación en la fe de monseñor Wiston, así como la experiencia ganada en la Arquidiócesis de Cali, donde desde el año 2017 se desempeñaba como Vicario General, para su misión pastoral en Quibdó:
“Llegas a esta tierra chocoana, que bien conoces y que en tu pueblo natal Andagoya, en la Diócesis de Istmina-Tadó, te ha engendrado en la fe. Llegas a esta Iglesia de Quibdó enriquecido de los dones que aquí en esta tierra has recibido de tu familia; dones de una cultura tan rica de humanidad, en los valores de la hermandad, del compartir, de resistir en las luchas de la vida de esta cultura afrocolombiana, de una fe profunda testimoniada con la generosidad de tantos hombres y mujeres, fe que ha permitido mantener la esperanza frente a tantas dificultades. Llegas a esta tierra, querido monseñor Wiston, rico de la experiencia de vida y de fe de la Iglesia, en la que te has formado, en la que has dado tus primeros pasos como sacerdote aprendiendo de los hermanos la misión de pastor y convirtiéndote tú mismo en guía y ejemplo de muchos en tu calidad de Vicario General, tarea que te ha permitido conocer de cerca el ministerio del obispo”.
Además, haciendo referencia a los símbolos episcopales que recibió durante su ordenación, celebrada el pasado 14 de septiembre en Cali, recordó los compromisos que asume en el inicio de este ministerio, especialmente frente a la difícil realidad que viven las comunidades de Quibdó:
“Tú mismo estás llamado a defender la grey que se te confía. Muchas son las amenazas que la rodean, la violencia que sigue azotando estas tierras, las injusticias que se vuelven estructurales, la cultura de la ilegalidad que corrompe los corazones. Frente a todo eso, la única arma que tú tendrás es el Evangelio bajo el cual estabas al momento de la plegaria de consagración episcopal y del cual has sido constituido heraldo; arma que es débil a los ojos del mundo, pero poderoso porque es la fuerza de Dios que solo puede convertir los corazones y así transformar la tierra. Y tú pastoreo será también el signo del compromiso permanente de esta iglesia de Quibdó con la realidad de esta tierra”.
“Trabajemos generosamente por el bien de esta diócesis y del departamento del Chocó…Que nadie se sienta excluido de esta tarea”
Por su parte, monseñor Wiston evocó la figura de santidad de Francisco de Asís, patrono de Quibdó. Afirmó que es el relativismo de los criterios humanos el que no permite reconocer en el Dios hecho hombre a aquel hermano, pero que es ese encuentro con el otro, donde se da la oportunidad para aprender y buscar soluciones a los males que están afectando a la comunidad, entre ellos, el conflicto armado. Recordó que Jesús llama a colaborar en la pacificación del entorno desde la difusión del Evangelio sin miedo.
Sobre su misión, monseñor Wiston afirmó que llega a la Diócesis de Quibdó en el nombre del Señor y no en el suyo; “llego como enviado y es Jesús quien me ha buscado; Él me trae de nuevo para seguir sirviendo en esta misión con ustedes, a todos nuestros hermanos de la Diócesis de Quibdó y de la Iglesia universal, para anunciarlo con vehemencia y con amor”.
Asimismo, el nuevo obispo explicó que muchos son incapaces de escuchar el llamado de Dios porque solo tienen oídos para escucharse a sí mismos, creen que pueden prescindir de las personas a su alrededor, incluso del mismo Jesús.
Y como si trazara un camino pastoral muy claro, el obispo de Quibdó dio a conocer su deseo de que la búsqueda constante de la paz cuente con la participación de todos en el territorio chocoano. En este sentido, aprovechó para hacer un contundente llamado:
“Desde esta majestuosa Catedral, quiero convocar a todas las fuerzas vivas del departamento a que aunemos esfuerzos para sacar adelante esta capital, para que supere sus rezagos y brille con el esplendor de sus riquezas humanas y las riquezas que la naturaleza le provee (…) Espero que los sacerdotes, todos, y cada uno de los servidores, laicos, religiosos y religiosas, sean promotores de la evangelización y de la reconciliación entre miembros de una misma familia, de la familia de la parroquia, de la familia de la Iglesia. Desde ya, los quiero convocar a que trabajemos generosamente por el bien de esta diócesis y del departamento del Chocó…Que nadie se sienta excluido de esta tarea”.
"Agua pasó por aquí, cate que no te vi"
Mié 14 Oct 2026
Con María en el mes de las misiones
Lun 5 Oct 2026
Mar 13 Oct 2026
La Iglesia colombiana se une en oración por el papa León XIV tras confirmarse su diagnóstico de cáncer pulmonar
El examen del tejido extirpado durante una cirugía torácica confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar. Según informó la Santa Sede, la intervención concluyó sin complicaciones y el Santo Padre despertó con normalidad. La Iglesia Católica en Colombia se une en oración por su salud e invita a todos los fieles del país a acompañarlo espiritualmente.La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó este martes 13 de octubre sobre la evolución del papa León XIV, luego de la intervención de cirugía torácica a la que fue sometido, según lo previsto. El procedimiento consistió en la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica asistida por video.En el comunicado, se confirma que el examen histológico realizado durante la intervención permitió establecer el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, "como se sospechaba a partir de las pruebas preoperatorias".Sobre el desarrollo de la cirugía, la Santa Sede precisó que el Santo Padre permaneció aproximadamente tres horas en el quirófano y que la intervención tuvo una duración cercana a los 90 minutos. El comunicado señala que "la intervención fue exitosa y no hubo complicaciones".Tras el procedimiento, el Papa "se despertó con normalidad" y, después de un breve periodo de observación, regresó a su habitación en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli, conocido como Hospital Gemelli, según el informe médico.La Iglesia en Colombia se une en oración por el Santo PadreAnte esta noticia, la Iglesia Católica en Colombia expresa su cercanía espiritual al papa León XIV y se une en oración por su salud y recuperación. La Conferencia Episcopal de Colombia invita a sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y a todos los fieles del país a elevar sus oraciones a Dios por el Santo Padre, pidiendo que lo fortalezca en este momento y acompañe su proceso de recuperación.Asimismo, anima a las comunidades parroquiales, movimientos apostólicos y familias a hacer de la oración una expresión de comunión eclesial, esperanza y cercanía con el pontífice, encomendándolo a la protección maternal de la Virgen María.Vea a continuación el mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia:
Vie 9 Oct 2026
Pastoral Fronteriza de Colombia y Ecuador llama a proteger a las comunidades y sus territorios
Al concluir el Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, en Tumaco, las Iglesias advirtieron sobre las violencias que afectan a las comunidades, el control territorial y las amenazas ambientales. También pidieron a ambos Estados y a los actores sociales e internacionales articular respuestas que garanticen los derechos humanos, la protección humanitaria y la construcción de paz.Las Iglesias de Colombia y Ecuador hicieron un llamado a fortalecer la cooperación binacional para proteger la vida y los derechos humanos en los territorios fronterizos, afectados por dinámicas de violencia, economías ilegales, desplazamiento y deterioro ambiental. La exhortación hace parte del comunicado final del Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, celebrado en Tumaco, con la participación de representantes de las ocho jurisdicciones eclesiásticas que acompañan esta región, Cáritas Ecuador y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.En el documento, las Iglesias advierten que la frontera no puede entenderse únicamente como una línea que separa dos países, sino como un territorio compartido por pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y campesinas, familias y personas migrantes que buscan protección y oportunidades. Desde esta perspectiva, señalan que el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, el tráfico de armas, la extorsión y la trata de personas se entrecruzan con disputas por corredores estratégicos y formas de control territorial y social.Uno de los puntos de alerta del comunicado es que la disminución de los hechos violentos registrados no necesariamente significa que haya disminuido el sufrimiento de las comunidades. El miedo, el confinamiento y el control social pueden mantener ocultas situaciones que afectan la vida cotidiana de la población. Ante este panorama, las Iglesias reiteran que no pueden normalizarse estas violencias y expresan su especial preocupación por las comunidades indígenas y afrodescendientes, las familias campesinas, las personas migrantes y refugiadas, las mujeres y los niños, niñas y adolescentes.El mensaje también relaciona la protección de la vida humana con el cuidado de la casa común. La minería ilegal, los cultivos ilícitos, la deforestación, la contaminación de los ríos y las fuentes de agua, así como los efectos de la variabilidad climática, ponen en riesgo la salud, la alimentación y la permanencia de las comunidades en sus territorios.Frente a estos desafíos, el comunicado plantea que la seguridad fronteriza no puede limitarse al control de los pasos ni a respuestas exclusivamente militares. Si bien reconoce la responsabilidad de los Estados de proteger a la población, garantizar derechos, fortalecer la justicia y enfrentar las redes criminales, subraya que la construcción de paz también requiere oportunidades dignas, instituciones cercanas, protección humanitaria, cuidado ambiental y fortalecimiento del tejido comunitario.Como parte de los compromisos del encuentro, las Iglesias acordaron fortalecer tres líneas de trabajo: la lectura permanente de la realidad fronteriza y la conservación de la memoria de sus pueblos; la acción pastoral y comunitaria para proteger la vida, construir paz y reconciliación, responder a las necesidades humanitarias y cuidar la casa común; y la articulación e incidencia binacional mediante el trabajo con las comunidades y el diálogo con instituciones públicas, organizaciones sociales, cooperación internacional y otros actores.El documento recoge, además, un llamado fraterno a las autoridades de Colombia y Ecuador para que, junto con las organizaciones sociales y la cooperación internacional, impulsen respuestas coordinadas. Las Iglesias advierten que las dinámicas que atraviesan la frontera superan la capacidad de respuesta de un solo país y que la protección de la vida exige corresponsabilidad y decisiones centradas en las personas y las comunidades.Este proceso se apoya en 34 años de trabajo conjunto de las Iglesias particulares de Colombia y Ecuador frente a las violencias, las crisis humanitarias y las distintas formas de exclusión en estos territorios. La consolidación de una instancia binacional permanente busca fortalecer ese camino de cooperación, acompañamiento y solidaridad.Al concluir el encuentro, las Iglesias renovaron su compromiso de permanecer junto a las comunidades, acompañar a quienes sufren y fortalecer sus capacidades para resistir a la violencia y construir esperanza. Su mensaje final reafirma una convicción que orienta esta misión compartida: «Allí donde los límites políticos separan, el Evangelio nos llama a reconocernos hermanos».Vea a continuación la lectura del mensaje final por monseñor Franklin Misael Betancourt, obispo de Tumaco:Le puede interesar: Iglesias de Colombia y Ecuador avanzan hacia una agenda común para consolidar la pastoral fronteriza
Jue 8 Oct 2026
Obispos eméritos de Colombia analizaron los desafíos de la inteligencia artificial a la luz de Magnifica Humanitas
Durante el encuentro anual, 18 obispos eméritos profundizaron en la encíclica Magnífica Humanitas, del papa León XIV, y compartieron reflexiones sobre la dignidad humana, la misión evangelizadora y las realidades que interpelan a la Iglesia en Colombia.Del 5 al 6 de octubre, 18 obispos eméritos de Colombia se reunieron en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), en Bogotá, para reflexionar sobre los desafíos actuales de la Iglesia y compartir aportes desde su experiencia pastoral.Uno de los ejes centrales del encuentro fue el estudio de la encíclica Magnífica Humanitas, del papa León XIV, con especial atención a los interrogantes éticos y humanos que plantea el desarrollo de la inteligencia artificial y sus implicaciones para la misión evangelizadora de la Iglesia.El cardenal Jorge Enrique Jiménez Carvajal, arzobispo emérito de Cartagena, destacó la importancia de comprender estas transformaciones y discernir cómo aprovechar las posibilidades de la tecnología para anunciar el Evangelio, sin perder de vista el valor de la inteligencia humana y las capacidades que hacen posible la comunicación, el perdón y el amor.«El trabajo nuestro es anunciar la Buena Noticia de Jesucristo», señaló el cardenal, al explicar que los medios tecnológicos pueden contribuir a esta misión, pero también suscitan preguntas sobre el lugar de la persona humana en una sociedad cada vez más mediada por algoritmos y máquinas.Por su parte, monseñor Iván Marín López, arzobispo emérito de Popayán, invitó a leer y estudiar la encíclica, subrayando que la dignidad humana debe orientar el uso de los avances tecnológicos. También recordó la importancia de la doctrina social de la Iglesia y sus principios en ámbitos como el trabajo, la familia y la educación.En este contexto, monseñor Marín expresó la necesidad de promover criterios claros para el uso de la inteligencia artificial en los entornos educativos, de manera que los estudiantes puedan aprovechar estas herramientas sin perder su capacidad de pensar críticamente ni quedar expuestos a la manipulación.Una reflexión que parte de la experiencia pastoralEl encuentro también permitió compartir experiencias y reflexiones sobre distintas situaciones eclesiales y sociales que interpelan a la Iglesia, así como dialogar sobre los desafíos de la evangelización y el servicio pastoral en el país.La jornada fue coordinada por el cardenal Jorge Enrique Jiménez Carvajal y monseñor Iván Marín López, con el acompañamiento de la Presidencia de la CEC y del Departamento de Animación de la Comunión y la Sinodalidad.Al explicar el sentido de esta reunión, monseñor Marín destacó los vínculos espirituales, afectivos y pastorales que unen a los obispos eméritos, así como su interés por mantenerse al tanto de la vida de la Iglesia, estudiar los documentos del Papa y de la Conferencia Episcopal y continuar aportando desde sus posibilidades.El cardenal Jiménez, por su parte, describió esta etapa como una oportunidad para recordar el camino recorrido y renovar el sentido del servicio a las comunidades, especialmente a las personas necesitadas de orientación y esperanza.Un servicio pastoral que continúaAunque han concluido su responsabilidad directa en el gobierno de una diócesis, muchos obispos eméritos mantienen una participación activa en la vida de la Iglesia: acompañan procesos pastorales, orientan retiros espirituales, ofrecen conferencias y apoyan a comunidades en sus lugares de residencia.Actualmente, la Iglesia en Colombia cuenta con 49 obispos eméritos. El encuentro, que se realiza anualmente en la sede de la CEC, busca ofrecerles un espacio de reflexión conjunta y recoger sus aportes para la misión pastoral de la Iglesia en el país.La reunión concluyó con el propósito de seguir poniendo la experiencia, el conocimiento y la vida de oración de los obispos eméritos al servicio de la Iglesia, en comunión con sus pastores y con los desafíos de la evangelización en el contexto actual.
Mié 7 Oct 2026
Presidente del Episcopado Colombiano participa en encuentro sobre las familias convocado por el papa León XIV en el Vaticano
Monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, participa en este encuentro convocado por el papa León XIV, que reúne del 7 al 14 de octubre a presidentes de Conferencias Episcopales, representantes de las Iglesias Católicas Orientales, parejas, familias y expertos.El papa León XIV inauguró este miércoles 7 de octubre, en la Sala Pablo VI del Vaticano, el encuentro “Diez años después de Amoris laetitia: anunciar el Evangelio con las familias de hoy”, convocado con motivo del décimo aniversario de la exhortación apostólica del papa Francisco sobre el amor en la familia.En esta cita participa monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, junto con representantes de las Conferencias Episcopales de distintos países, de las Iglesias Católicas Orientales, parejas, familias y expertos.El encuentro se desarrolla hasta el 14 de octubre como un espacio de escucha, diálogo y discernimiento pastoral sobre las transformaciones que viven las familias y sobre las respuestas que la Iglesia está llamada a ofrecer ante estos nuevos escenarios. La iniciativa busca recoger las experiencias de las Iglesias locales durante los últimos diez años y reconocer caminos que permitan anunciar el Evangelio a las familias y con las familias.Durante la apertura, el papa León XIV invitó a los participantes a escuchar atentamente la experiencia concreta de las familias y a dejarse interpelar por sus realidades, especialmente por aquellas marcadas por la fragilidad, pero también por la esperanza y la capacidad de resiliencia. “Sin duda, tenemos mucho que aprender de las familias”, señaló el Pontífice, al plantear la necesidad de discernir cómo las experiencias actuales pueden orientar la acción pastoral de la Iglesia.El Papa puso especial atención en las nuevas generaciones y en las circunstancias que inciden en sus decisiones sobre el amor, el matrimonio y la vida familiar. Entre ellas mencionó la inseguridad económica, la migración, la violencia, la soledad y otras formas de fragilidad emocional, que pueden afectar las posibilidades que los jóvenes imaginan para su futuro.En este contexto, León XIV llamó a preguntarse qué buscan las personas en medio de los cambios culturales, qué revelan sus alegrías, esperanzas, tristezas y preocupaciones, y en qué medida el lenguaje y las prácticas pastorales de la Iglesia logran acompañarlas y abrir caminos.Cinco ejes para el discernimiento pastoralEl itinerario temático propuesto para el encuentro está estructurado en cinco núcleos de reflexión, que parten de la experiencia concreta de las familias y de la acción de las Iglesias locales.El primero aborda “Las familias de hoy: realidad, belleza y desafíos”, con el propósito de discernir los signos de los tiempos a partir de sus experiencias y del compromiso pastoral de la Iglesia. El segundo se concentra en los jóvenes y el descubrimiento de la vocación matrimonial, buscando identificar formas de acompañarlos en el reconocimiento del valor del matrimonio.El tercer eje propone profundizar en la vida matrimonial, particularmente en los primeros años, como un periodo decisivo para consolidar el vínculo y afrontar los cambios propios del comienzo de la vida familiar. El cuarto está dedicado a las familias que atraviesan situaciones de dificultad, con especial atención al acompañamiento de quienes viven experiencias de sufrimiento, abandono, separación, divorcio, pobreza o violencia.Finalmente, el quinto eje plantea a las familias cristianas como sujetos de la misión de la Iglesia, reconociendo su aporte a la transmisión de la fe, al acompañamiento de otras familias y a la vida de las comunidades cristianas y de la sociedad.Estos temas serán abordados mediante testimonios, meditaciones, presentaciones, conversaciones, trabajos en grupo y momentos de oración, en un ambiente de discreción y confidencialidad.Una mirada pastoral hacia los próximos añosSegún ha explicado el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida encuentro no constituye una nueva Asamblea del Sínodo de los Obispos ni busca elaborar un documento que sustituya a Amoris laetitia. Las reflexiones serán recogidas posteriormente en un informe elaborado por una comisión, que será discutido por la Asamblea y entregado al Santo Padre.A diez años de la exhortación apostólica, el propósito es reconocer lo que las Iglesias locales han aprendido en el acompañamiento a las familias y discernir nuevos caminos pastorales frente a realidades como las guerras, las migraciones, las crisis sanitarias, la soledad y otras situaciones que han transformado la vida familiar.