SISTEMA INFORMATIVO
La Asamblea de obispos dedicó espacio para hablar de la Amazonía y la Casa Común
Tags: ceama asamblea de obispos cada común amazonía monseñor joaquín pinzón Iglesia
Este miércoles 08 de febrero, en el marco de la CXIV Asamblea Plenaria del Episcopado, se dio un diálogo abierto con los medios de comunicación, donde obispos colombianos y peruanos se refirieron a varios temas como: la propuesta de la Iglesia de crear la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), el calentamiento global, la deforestación y la tala indiscriminada de árboles.
¿Creen ustedes que debe haber una política como lo está planteando el Gobierno Nacional, de moderar la acción penal contra los pequeños cultivadores de coca dándoles alternativas reales para que sustituyan ese cultivo ilícito con uno lícito?
Al respecto monseñor Joaquín Pinzón apuntó que para nadie es un secreto que uno de los factores que está llevando a la deforestación, es el cultivo ilícito, de manera especial por la siembra de hoja de coca y agregó, que, esto no solo se presenta en Colombia sino en países vecinos, por lo que observó que se hace necesario que los Gobiernos realicen unas nuevas políticas de estado claras.
“Creo que nos estamos quedando en grandes discursos, nos estamos quedando en grandes disertaciones, falta esa presencia del Estado, que llegue a los territorios y que establezca los diálogos, y no solo eso, sino que también logren llegar a acuerdos, porque todas estas políticas al quedarse muy en el escritorio, muy en las oficinas, como que no llega a darle una solución a todo lo que está sucediendo allí”, apuntó.
Insistió que el Estado debe crear unas políticas donde se generen nuevas alternativas de producción e ingresos, allí donde las comunidades puedan sustituir los cultivos ilícitos que solo les deja destrucción y pobreza.
Más allá de leyes se requiere una cultura educativa
Por su parte monseñor Omar Mejía, al referirse al tema del narcotráfico y microtráfico, dijo que estos dejan dos rostros tristemente visibles: los que cultivan y los que consumen. Los que cultivan sumidos en la pobreza y en la persecución. Los consumidores agrega “Es muy fácil también atacarlos y violentarnos muchas veces por porque son rostros visibles ¿Pero cómo se va a regular el rostro invisible del narcotráfico y el microtráfico?”
En este contexto, observó que siempre será interesante generar nuevas políticas en cuanto a que respondan a nuevas necesidades. “Porque más allá de leyes, que seguramente son necesarias, necesitamos también una cultura educativa. Hay que llegarles con educación a los campesinos, hay que llegarles con las alternativas sociales, no solamente con una acción militar y es lo que reclaman todas estas culturas”.
Falta de reformas agrícolas
Durante su intervención, monseñor David Martínez de Aguirre, obispo de Puerto Maldonado – Perú y vicepresidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía, dijo desconocer la situación propia de Colombia a este respecto, pero expuso que en muchas zonas de su país también se genera esta problemática, hecho que ha permitido que el campesino por falta de garantías abandone sus cultivos agrícolas para dedicarse a sembrar la hoja de coca, siendo esto último más rentable para la supervivencia de las familias.
“Son poblaciones en Perú que proceden de gente pobre, donde no hay unas verdaderas alternativas para la agricultura, y donde la gente va buscando un medio de vida ante la falta de alternativas, por eso acaban buscando aquel producto que le genere una cierta rentabilidad”.
Frente a esta realidad, dijo el obispo se requiere “precisar ciertamente políticas del Estado que acompañen a todas estas grandes masas poblacionales que no encuentran unas reformas agrícolas, que no encuentran la forma de poder vivir del campo de manera sana digna”.
TALA INDISCRIMINADA DE ÁRBOLES E INCENDIOS FORESTALES
Monseñor David Martínez de Aguirre, señaló que los índices de deforestación son tan altos que ya los científicos afirman que están llegando a un punto de no retorno, es decir de un mal irreversible para el ecosistema, afectando de manera considerable el ciclo del agua en la Amazonía.
Explicó que los pueblos originarios son sociedades del bosque, son sociedades que dependen del bosque, por tanto son los principales afectados y sienten el dolor del daño al ecosistema. Por otra parte, dijo que los “citadinos que están acostumbrados a tener unos metros cuadrados de terreno para vivir, no concibe que una sociedad necesite grandes extensiones de territorio para que se produzca la vida”.
Afirmó que en el bosque amazónico, algunos incendios son naturales, pero otros son provocados para ganar espacios para la agricultura y para las grandes explotaciones agrícolas. “Una tierra es rica en tanto se le conserva la capa de humus que la propia vegetación genera, y cuando arrasamos con esa vegetación desertificamos la selva”.
Al respecto monseñor Omar Mejía, aseguró que la mayoría de veces estas talas indiscriminadas se dan por objetos meramente económicos, a lo que asintió que es urgente gestar un plan para educar y en el caso de la Iglesia Evangelizar en la protección del ecosistema.
“Entonces aquí es urgente que sigamos en un proceso educativo y desde luego, nosotros como Iglesia esa es una opción, pero no es de ahora, ya lo dije desde 1988 venimos en ese proceso, pero también empezar a educar a formar para que precisamente no haya esta tala indiscriminada, porque decir tala indiscriminada ya es una acción poco racional”.
¿Cómo articular el trabajo que hacen los Gobiernos en otros países?
Monseñor Joaquín Pinzón, dijo que la propuesta de la Iglesia Católica de crear la Conferencia Eclesial para la Amazonía (CEAMA), es una invitación a superar fronteras de países por territorios y sentirse más bien viviendo en la Amazonía como una sola, superando ideologías y poniendo por encima el cuidado de la vida que trae consigo la Amazonía.
“Pienso y creo que la CEAMA es como una semillita que la Iglesia ofrece y que está proponiendo también a los Estados, pongámonos de acuerdo creando políticas que nos permitan vivir en este territorio, compartir el territorio y al mismo tiempo cuidar del territorio (…) Solos no podemos, si en uno de los países se cuida el ecosistema y en el otro no, pues el daño sigue creciendo”, puntualizó.
Presentación de la CEAMA a la Iglesia colombiana
El cardenal Pedro Barreto, arzobispo de Huancayo en Perú y presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), centró su intervención en el llamado que el papa Francisco hace en la encíclica social Laudato si, numerales 37 y 38, de cuidar uno de los pulmones del mundo, el cuidado de la vida y del territorio, y ahí expresamente habla de la Amazonía y de la Cuenca fluvial del Congo y otros acuíferos.
Recordó como la Iglesia dentro de su misión de más de 500 años ha estado presente en todos los rincones de la Amazonía y ahora de una manera más directa con la creación de CEAMA, hecho que ha permitido que la Iglesia se sienta más comprometida con los pueblos originarios y con el cuidado de la región Amazónica.
“La Conferencia significa un espacio no solamente de diálogo estable y permanente, es una Conferencia Eclesial. No quiere decir que solo participan obispos, sino también sacerdotes, religiosas, laicos y laicas del territorio, con voz y voto. Esto es una novedad, la primera Conferencia Eclesial en la historia de la Iglesia para poder servir mejor a Dios, a nuestros hermanos que viven en la Amazonía y también a todo el territorio que Dios nos ha dado y el mandato de cuidar”.
Advirtió que si bien la CEAMA cuenta con la aprobación Pontificia donde se le reconoce como organismo jurídico, eclesial y público, también requiere del reconocimiento legal de 8 países: Brasil, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y también el territorio de ultramar de Guyana francesa. Explicó además que, Colombia por su importancia, fue el primer país donde vinieron a presentar la CEAMA, proyecto que fue expuesto a los obispos presentes en la CXVI Asamblea Plenaria del Episcopado.
Qué es la Conferencia Eclesial de la Amazonía – CEAMA.
Monseñor David Martínez de Aguirre, vicepresidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía, describió que esta organización nace del trabajo que instituciones como la CLAR, Caritas y otras entidades estaban realizando en la Amazonía y que luego vieron la necesidad de formarse y trabajar como red.
En el año 2014 hay una visita del papa Francisco a la Amazonía de Perú en Puerto Maldonado, con un encuentro de los pueblos indígenas peruanos. Allí el papa Francisco anuncia el Sínodo para la Amazonía, que se realizó en octubre del 2019. De este Sínodo surgió la Exhortación Apostólica del Papa Francisco “Querida Amazonía”, presentando sus cuatro sueños, social, cultural, ecológico, eclesial y que luego animó al surgimiento de la Conferencia Eclesial de la Amazonía – CEAMA.
Esta nació oficialmente el 29 de junio del 2020 como organismo eclesial, permanente, representativo y de carácter institucional para la Región Amazónica. Al año siguiente, el 9 de octubre del 2021 fue erigida canónicamente por el Papa Francisco como entidad jurídica, pública y eclesiástica.
Recientemente el 3 de octubre del 2022, ha sido cuando el papa Francisco creó la personería jurídica de la Conferencia Eclesial de la Amazonía.
Después del terremoto
Mié 2 Sep 2026
Hacemos historia de salvación desde la parroquia
Mar 25 Ago 2026
Mar 1 Sep 2026
Papa León XIV invita a rezar en septiembre por el cuidado del agua: “un regalo universal, un derecho sin fronteras”
La intención mensual de oración del Papa llama a custodiar este don de Dios con gratitud, justicia y responsabilidad, y a defender el derecho de todos a acceder al agua sin desigualdad.En septiembre, el papa León XIV invita a la Iglesia y a las personas de buena voluntad a unirse en oración por el cuidado del agua, para que aprendamos a custodiarla con gratitud, justicia y sobriedad, reconociendo en ella un don sagrado que sostiene la vida y que compromete a todos con la responsabilidad, la solidaridad y el cuidado de la creación. Esta propuesta del Papa coincide con el Tiempo de la Creación 2026, que se celebrará entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre y cuyo lema es “Agua Viva”.La intención es promovida por la Red Mundial de Oración del Papa, a través de la iniciativa Reza con el Papa, que cada mes convoca a millones de personas a orar por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.La invitación del Santo Padre parte de una convicción profundamente arraigada en la fe cristiana: el agua es un don de Dios. Es fuente de fecundidad, frescura y esperanza; calma la sed, fecunda la tierra y limpia las heridas. Pero, además, posee un significado especial para los cristianos, pues en el Bautismo se convierte en signo de la gracia y del amor de Dios que renuevan la vida.La cartilla preparada para acompañar esta intención recuerda precisamente el lugar central que ocupa el agua en la liturgia y en los sacramentos. En la Vigilia Pascual, por ejemplo, el agua bautismal está vinculada al misterio de Cristo Resucitado y se convierte en signo de vida nueva.Por ello, custodiar el agua es también custodiar la vida. No se trata únicamente de proteger un recurso natural indispensable, sino de reconocer que su cuidado está estrechamente relacionado con la dignidad humana, particularmente con la realidad de quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad.El agua es un don, no una posesiónUno de los ejes centrales de la reflexión propuesta por la Red Mundial de Oración del Papa es reconocer que el agua no puede ser entendida únicamente desde una lógica de posesión o aprovechamiento.La cartilla lo expresa así: “El agua es don, no posesión. Es fuente de vida, no instrumento de poder”. Custodiarla con gratitud y justicia significa, por tanto, proteger a los más vulnerables, defender la dignidad humana y alabar al Creador.Esta perspectiva también recoge la enseñanza del papa Francisco en la encíclica Laudato si’, donde se advierte que el acceso al agua potable y segura constituye un derecho humano básico, fundamental y universal. El documento señala, además, que la contaminación de las fuentes hídricas y el uso desmedido del recurso afectan de manera especial a las poblaciones más pobres.La reflexión invita así a mirar una realidad marcada por la desigualdad: mientras algunas personas tienen acceso permanente y abundante al agua, otras deben recorrer grandes distancias para conseguirla o enfrentan las consecuencias de su escasez y contaminación.En la oración mensual, el papa León XIV pone rostro a esta realidad al recordar a quienes “no tienen agua limpia, que caminan kilómetros para encontrarla, que enferman por su escasez”. Y pide que los creyentes sean capaces de defender el derecho de cada hermano y hermana “a beber sin miedo, sin desigualdad”.Una responsabilidad que comienza en lo cotidianoLa intención de oración también invita a revisar la manera en que cada persona se relaciona con el agua.La cartilla propone algunas actitudes concretas para vivir esta intención: valorar el agua como don de Dios, evitar el desperdicio, unir la fe con el compromiso ecológico, educar con el ejemplo e interceder por quienes no tienen acceso a ella.Se trata de comprender que el cuidado de la casa común no es una tarea desligada de la experiencia cristiana. La fe lleva también a reconocer la responsabilidad que cada persona tiene frente a los bienes de la creación.En este sentido, la cartilla retoma una advertencia de Laudato si’ sobre el desperdicio del agua. El problema, señala, no se presenta únicamente en los países desarrollados, sino también en lugares con grandes reservas hídricas. Por eso, el cuidado del agua requiere igualmente procesos educativos y culturales que ayuden a tomar conciencia de la gravedad del desperdicio en contextos de desigualdad.A esto se suma el impacto de la contaminación y de diversas actividades humanas sobre los recursos hídricos. La cartilla advierte que estas acciones pueden deteriorar la calidad del agua, poner en riesgo las reservas subterráneas y alterar el curso de grandes ríos. Frente a estos desafíos, propone un compromiso colectivo de responsabilidad, lucidez y solidaridad para preservar condiciones de vida dignas para todos.“Peregrinos de lo esencial”La oración propuesta por el papa León XIV invita también a una transformación personal. El Papa pide que el Espíritu Santo haga de los creyentes “peregrinos de lo esencial”, capaces de vivir con sobriedad, denunciar el derroche y la contaminación y defender el derecho de cada persona al agua.Esta llamada conecta el cuidado de la creación con una actitud evangélica de sobriedad y solidaridad. Cuidar el agua supone aprender a utilizarla responsablemente, pero también mirar más allá de los propios hábitos para reconocer las necesidades de quienes no tienen garantizado este bien indispensable.De esta manera, la intención de septiembre propone un camino que une oración, conversión personal, responsabilidad social y compromiso con la vida. La invitación del pontífice es a mirar el agua con una conciencia renovada: recibirla con gratitud, utilizarla con sobriedad, protegerla con responsabilidad y defenderla con justicia, especialmente pensando en quienes sufren por no tener acceso a ella. Porque, como recuerda la cartilla, “que nuestro cuidado del agua sea un signo de amor por el Creador”.Oración por el cuidado del aguaEn el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.Señor de la Vida,Tú nos diste el don del agua,fuente de fecundidad, frescura y esperanza.Ella calma la sed, fecunda la tierra y limpia las heridas.Te damos gracias porque tambiénella es símbolo de tu gracia y de tu amorque nos renueva por medio del Bautismo.Hoy te pedimos que nos enseñes a custodiarlacon gratitud, justicia y responsabilidad.Te pedimos perdón por haberla convertido en mercancía,olvidando que es un regalo universal,un derecho sin fronteras, destinado a todos tus hijos.Vemos con dolor a tantos hermanos y hermanasque no tienen agua limpia,que caminan kilómetros para encontrarla,que enferman por su escasez.Que tu Espíritu nos transforme en peregrinos de lo esencial,capaces de vivir con sobriedad,denunciando el derroche y la contaminación,defendiendo el derecho de cada hermano y hermanaa beber sin miedo, sin desigualdad.Haz que nuestro cuidado del aguasea signo de amor al Creadory compromiso con la vida de los más pobres,educando nuevas generaciones que valoreny protejan los recursos de la Tierra.Amén.Vea el Video del Papa:
Vie 28 Ago 2026
Mons. Ariel Lascarro Tapia será el Administrador Apostólico del Vicariato de San Andrés y Providencia
El nombramiento, realizado por el papa León XIV y dado a conocer por el Dicasterio para la Evangelización, se produce tras el traslado de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias a la Diócesis de Yopal.El papa León XIV nombró a monseñor Ariel Lascarro Tapia, obispo de Magangué, como Administrador Apostólico del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia, designación que fue dada a conocer por el Dicasterio para la Evangelización de la Santa Sede este 27 de agosto, tras la posesión canónica de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como obispo de Yopal.Con este nuevo encargo, monseñor Lascarro Tapia asumirá temporalmente el gobierno eclesiástico y el acompañamiento pastoral del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia, mientras el Santo Padre dispone el nombramiento de su nuevo obispo, responsabilidad que ejercerá simultáneamente con su servicio pastoral al frente de la Diócesis de Magangué.Un servicio durante la sede vacanteEl Administrador Apostólico es quien recibe el encargo de gobernar temporalmente una Iglesia particular que se encuentra en sede vacante. En el ejercicio de esta misión, asume las responsabilidades propias del gobierno pastoral y administrativo de la jurisdicción, de acuerdo con las normas del derecho de la Iglesia y las disposiciones establecidas para su nombramiento.Entre sus responsabilidades se encuentran la atención a la vida pastoral de la Iglesia particular, el acompañamiento de sus comunidades, la administración de sus asuntos y la promoción de la comunión eclesial durante el período en que la sede permanece vacante.Un Vicariato directamente sujeto a la Santa SedeEl Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia comprende el territorio del departamento Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y tiene su sede en la ciudad de San Andrés.Esta circunscripción eclesiástica hace parte de la Provincia Eclesiástica de Cartagena. Sin embargo, por su naturaleza de Vicariato Apostólico, está directamente sujeta a la Santa Sede.Esta condición explica que, ante la vacancia de la sede, el Santo Padre haya confiado a un obispo el servicio de Administrador Apostólico para garantizar la continuidad del gobierno y de la vida pastoral de esta jurisdicción, mientras se adelanta el proceso para designar a su nuevo pastor.Monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias ya inició su ministerio en YopalLa sede del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia quedó vacante tras el nombramiento de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como obispo de Yopal.El pasado 29 de junio, el papa León XIV lo nombró para esta nueva misión episcopal, después de haber estado al frente del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia desde 2016.El 27 de agosto, monseñor Sanabria Arias tomó posesión canónica como obispo de Yopal, en una celebración realizada en la Catedral San José de esta ciudad, dando inicio a su ministerio episcopal al servicio de la Iglesia particular de Casanare.Monseñor Ariel Lascarro TapiaMonseñor Ariel Lascarro Tapia nació en El Carmen de Bolívar el 3 de noviembre de 1967. Fue ordenado sacerdote el 22 de octubre de 1994 y ha desempeñado diferentes servicios pastorales y eclesiales.El 21 de noviembre de 2014 fue nombrado por el papa Francisco como obispo de Magangué, Iglesia particular a la que continúa sirviendo.
Jue 27 Ago 2026
Monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias inició su ministerio como nuevo obispo de Yopal
En una celebración marcada por la comunión episcopal, sacerdotal y laical, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias asumió este jueves 27 de agosto el pastoreo de la Diócesis de Yopal, luego de su nombramiento por parte del papa León XIV el pasado 29 de junio.La Catedral San José de Yopal fue escenario este jueves 27 de agosto de la posesión canónica de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como tercer obispo de la Diócesis de Yopal. La celebración reunió a obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, autoridades civiles y militares, delegaciones parroquiales, movimientos apostólicos, fieles laicos y familiares del nuevo pastor.Como metropolitano de la provincia eclesiástica a la que pertenece la Diócesis de Yopal, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, tuvo a su cargo la lectura de las letras apostólicas mediante las cuales el papa León XIV confió a monseñor Sanabria Arias esta nueva misión pastoral.El nombramiento había sido anunciado por la Santa Sede el pasado 29 de junio. Hasta entonces, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias se desempeñaba como vicario apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, servicio que ejerció desde 2016 y desde el cual ahora llega a la Iglesia particular de Yopal. La celebración contó también con la presencia de los anteriores pastores de esta diócesis: monseñor Misael Vacca Ramírez, actual arzobispo de Villavicencio, y monseñor Édgar Aristizábal Quintero, actual obispo de Duitama-Sogamoso. A ellos se sumaron los obispos de la Provincia Eclesiástica de Tunja y otros pastores de diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país, como expresión de la comunión que caracteriza la vida de la Iglesia. En representación de la Nunciatura Apostólica en Colombia, estuvo monseñor In Je Hwang.También acompañaron la celebración sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos provenientes del Vicariato Apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, comunidad eclesial que acompañó a monseñor Sanabria durante los años de su ministerio episcopal en el Caribe colombiano.“Más que un territorio le entregamos una misión”Durante la celebración, el padre Jeison Andrey Salguero, quien estuvo al frente de la diócesis como administrador diocesano durante el periodo de sede vacante, dio la bienvenida al nuevo obispo en nombre de la comunidad eclesial de Yopal.Al recordar la historia de esta Iglesia particular y agradecer el servicio de quienes la han pastoreado, destacó que monseñor Sanabria Arias recibe una diócesis con fortalezas y desafíos, comunidades que necesitan ser revitalizadas, sacerdotes que entregan generosamente su vida, familias que buscan permanecer firmes, jóvenes que esperan ser escuchados y personas que necesitan experimentar el rostro misericordioso de Cristo.“Más que una estructura, hoy queremos entregarle una familia; más que una institución queremos entregarle un pueblo y más que un territorio le entregamos una misión”, expresó el sacerdote.El administrador diocesano manifestó además la disposición del clero y de las comunidades para caminar junto al nuevo obispo, poniendo a su servicio sus dones, experiencia y voluntad de trabajar por una Iglesia “más unida, más cercana, más servidora, más misionera”.La Diócesis de Yopal permanecía en sede vacante desde el 19 de julio de 2024, fecha en la que monseñor Édgar Aristizábal Quintero dejó esta jurisdicción para asumir como obispo de Duitama-Sogamoso.Una Iglesia que reconoce a Cristo como único PastorEn su primera homilía como obispo de Yopal, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias centró su reflexión en el mandato misionero de Jesús: “Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio”, afirmando que con estas palabras comienza su ministerio episcopal en la diócesis casanareña.A partir de las lecturas proclamadas durante la celebración, presentó tres aspectos que, según explicó, definen su comprensión de la misión episcopal.El primero es reconocer a Dios como el único y verdadero Pastor. Recordó que el obispo no es dueño de la comunidad, sino colaborador del Buen Pastor, llamado a guiar, escuchar y acompañar al pueblo de Dios. En este sentido, retomó una reflexión del papa Francisco para señalar que el obispo debe saber estar “al frente” para orientar, “en medio” para escuchar y “detrás” para acompañar y levantar a quienes puedan quedar rezagados.El segundo eje planteado por el nuevo obispo es el propósito de avanzar hacia una Iglesia sinodal, en la que todos los bautizados puedan participar activamente en la misión evangelizadora.“Una Iglesia sinodal nos invita a caminar juntos”, afirmó, señalando tres desafíos concretos: reconocer que la verdad se busca comunitariamente bajo la guía del Espíritu Santo; superar las polarizaciones y convertir las tensiones en oportunidades para el discernimiento; y promover un estilo participativo en el que laicos y consagrados tengan voz activa en la misión de la Iglesia.Para monseñor Sanabria, la sinodalidad implica vivir desde la “mentalidad de Cristo”, poniendo en el centro la comunión y el servicio.Santidad y misión para una Iglesia abierta a su territorioEl tercer aspecto de su reflexión estuvo dirigido especialmente al presbiterio de Yopal. El nuevo obispo subrayó que la santidad de los evangelizadores es indispensable para anunciar a Jesucristo y construir una Iglesia sinodal.También destacó que la misión de la Iglesia se extiende hacia todos aquellos que están llamados a creer y participar en ella, recordando que la misión evangelizadora no es tarea exclusiva de los ministros ordenados, sino que involucra a todo el pueblo de Dios.En esta perspectiva, invitó a fortalecer tanto la unidad al interior de la diócesis como su compromiso misionero hacia el territorio. Recordó el legado de los jesuitas, agustinos recoletos, capuchinos y otros religiosos que contribuyeron a la evangelización del Casanare, así como el testimonio de san Ezequiel Moreno, quien recorrió estos territorios llaneros con espíritu misionero.Al referirse a la identidad de la región, monseñor Sanabria destacó la riqueza natural de la Orinoquía y la necesidad de promover una ecología integral que involucre a las comunidades, trabajadores, empresarios, arroceros, ganaderos y petroleros, poniendo en el centro la dignidad humana y, particularmente, a las personas más pobres.“Que seamos una región acogedora, que valora su biodiversidad y la protege”, expresó.El nuevo obispo de Yopal también tuvo presente a las comunidades que atraviesan situaciones de sufrimiento en Colombia y llamó a no olvidar a las familias afectadas por diferentes catástrofes y situaciones difíciles.Al concluir su homilía, encomendó su ministerio y la vida de la Diócesis de Yopal a Nuestra Señora de los Dolores, pidiendo su protección para acompañar la misión evangelizadora de esta Iglesia particular.
Jue 27 Ago 2026
Iglesia Católica se une a la jornada de oración “Colombia, un solo corazón”, por las víctimas del terremoto
La Conferencia Episcopal de Colombia anima a las parroquias y comunidades eclesiales del país a unirse este viernes 28 de agosto a la jornada nacional de oración “Colombia, un solo corazón”, en memoria de las víctimas del terremoto del pasado 10 de agosto y como expresión de solidaridad con las familias y comunidades afectadas.La Iglesia Católica en Colombia se unirá este viernes 28 de agosto a la jornada nacional de oración “Colombia, un solo corazón”, convocada desde la Capellanía de la Presidencia de la República, para elevar una plegaria por quienes han sufrido las consecuencias del terremoto que el pasado 10 de agosto afectó diferentes regiones del país.En este contexto, la Conferencia Episcopal de Colombia anima a las parroquias, comunidades y demás espacios de oración a participar de esta jornada, haciendo de ella un momento de comunión, memoria y solidaridad con quienes viven el dolor de la pérdida, la incertidumbre y las consecuencias de la emergencia.La participación de la Iglesia en esta iniciativa se inscribe en un camino de oración que las comunidades católicas del país han venido recorriendo desde los primeros días de la emergencia. El pasado 16 de agosto, la Conferencia Episcopal de Colombia había convocado directamente a una Jornada Nacional de Oración con quienes viven el dolor de la pérdida, la incertidumbre y las consecuencias del terremoto. A esta intención se han sumado también diversas jurisdicciones eclesiásticas, que han promovido celebraciones, velatones, momentos de oración y otras expresiones de cercanía con las comunidades afectadas.Una oración por las víctimas, sus familias y quienes sirvenPara acompañar esta jornada, la Conferencia Episcopal de Colombia ha dispuesto un subsidio litúrgico que puede ser utilizado por las parroquias y comunidades que deseen unirse a la iniciativa.El material propone como texto bíblico de referencia las palabras del Salmo 46: “El Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre presente en la angustia”. Desde esta perspectiva, la oración reconoce el sufrimiento provocado por el terremoto, pero también invita a poner la esperanza en Dios y a fortalecer la solidaridad entre los colombianos.La oración universal incluida en el subsidio contempla distintas intenciones: por quienes perdieron la vida y por sus familias; por los damnificados, heridos y demás víctimas; y por quienes continúan prestando su servicio en medio de la emergencia, entre ellos los organismos de socorro, miembros de la Fuerza Pública, personal de salud y voluntarios.Asimismo, invita a dar gracias por la respuesta de solidaridad que ha unido a Colombia y a la comunidad internacional en torno a las personas afectadas, y a pedir que esta solidaridad pueda mantenerse como respuesta concreta ante el sufrimiento de los hermanos.La oración final pide especialmente por el descanso eterno de los fallecidos, el consuelo de las familias, la recuperación de las víctimas y los heridos, y el sostenimiento de quienes han resultado damnificados, así como por todos aquellos que continúan acompañándolos y atendiéndolos.Unirse como Iglesia y como paísCon esta jornada, la Iglesia Católica en Colombia renueva su cercanía con las comunidades que han sufrido las consecuencias del terremoto y anima a mantener viva la oración por ellas.Las parroquias y comunidades que deseen participar pueden incorporar el subsidio litúrgico preparado para esta jornada, disponible para su consulta y uso.