SISTEMA INFORMATIVO
Un camino sinodal de escucha, formación, transparencia y modos relacionales que prevengan abusos en la Iglesia: Hna. Gloria Liliana Franco
Tags: Hermana Gloria Liliana Franco Echeverri presidenta de la clar Conferencia de religiosos religiosos y religiosas sínodo de la sinodalidad XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo madre sinodal hermana gloria Liliana franco iglesia colombiana
Este lunes, 14 de octubre, durante la rueda de prensa ofrecida en el marco de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo, la hermana Gloria Liliana Franco Echeverri, presidenta de la Confederación Latinoamericana de Religiosos y Religiosas (CLAR) y madre sinodal, compartió detalles de los temas abordados durante el discernimiento realizado en la segunda semana de trabajo. Aspectos que se han enmarcado en la etapa de los itinerarios, estipulada en el Instrumentum laboris (documento que orienta el encuentro).
En sus intervenciones, la religiosa destacó la escucha, la formación, la transparencia y los modos relacionales que prevengan abusos, como elementos fundamentales que en el camino sinodal ayudan a construir una Iglesia coherente con el “modo de Jesús” y con los valores del Evangelio .
Escuchar a Dios, a los territorios y a la realidad
En cuanto a la escucha, la hermana Gloria Liliana recordó su importancia como eje transversal dentro de cualquier proceso de humanización, pues ayuda a generar conversión, transformación y credibilidad, especialmente a nivel de actitudes y estructuras, por cuanto implica un escucha integral, “a Dios, a los territorios y a la realidad”. Afirmó que, aunque aún falta camino, la Iglesia está aprendiendo a hacerlo y que los procesos sinodales ayudan en ello, como una especie de “laboratorios que nos capacitan para un mejor servicio”.
“Tenemos mucho que aprender todavía en la Iglesia y en la sociedad, porque muchas veces todos los seres humanos vamos con nuestros propios monólogos, ideas, paradigmas de las cosas. Pero creo que la escucha se va posicionando como el modo, como la manera de poder entender cuál es esa narrativa de lo que Dios tiene para decirnos a los seres humanos. Escuchar es la posibilidad de aproximarnos y de aproximarnos más serena, más sincera y más reverentemente al querer de Dios. Escuchar realmente nos transforma, nos convierte”, agregó la hermana Gloria.
Formación para ser verdaderos testigos
Frente al propósito de ser una “Iglesia sinodal en misión”, trazado durante la Asamblea, la presidenta de la CLAR afirmó que han reconocido la necesidad de fortalecer la formación desde un enfoque integral que parte de una base humana antropológica y de la realidad de cada contexto, involucrando a otros actores.
“Hacíamos mucho énfasis durante estos días en la importancia de la formación con otros, de hacer juntos el proceso de la formación que nos permita hacer nuestro ese modo y ese estilo de Jesús. En esta misma temática, la temática de la formación, sentíamos también la importancia de poner especialmente la mirada sobre los niños y sobre los jóvenes. Y en ese sentido validamos la importancia de las instituciones de Iglesia, colegios, escuelas, universidades, ONG, como plataformas que ayuden realmente a permear también nuevos modos de formación que nos permitan ser mejores testigos de cara al discernimiento”.
La transparencia y la rendición de cuentas como modos de "Ser Iglesia"
De acuerdo con la hermana Gloria, otros temas que han hecho parte del discernimiento de los últimos días en la Asamblea, han sido los de la transparencia y la rendición de cuentas, especialmente desde la lógica de la misión. Según la religiosa, esto denota la importancia de las estructuras participativas en la Iglesia, entre ellos, los consejos pastorales y económicos.
Más que como simples medios, la religiosa enfatizó en la necesidad de considerarlos como parte de una verdadera cultura que se tiene que anclar en la Iglesia y que tiene que permear sus modos identitarios y operacionales. Así los describió: “La transparencia y la rendición de cuentas como un modo de ser, como un modo de estar que tendríamos que intentar que fuera más natural”.
Revisar los modos relacionales y nombrar la realidad para prevenir abusos
Finalmente, en este espacio la hermana Gloria se refirió a la importancia de nombrar o reconocer la realidad, especialmente en el contexto de los abusos sufridos en el ámbito religioso.
La religiosa habló, especialmente, sobre los abusos sexuales y de poder a religiosas; se refirió al libro publicado en el años 2022 por la CLAR, titulado «Vulnerabilidad, abusos y cuidado en la vida religiosa femenina», producción que aborda de manera directa este tema y que fue producto de una investigación adelantada en América Latina y el Caribe, donde hay 150.000 religiosos.
“Poder decirnos las cosas, crear instancias de discernimiento, de análisis en los que sea posible escuchar a las víctimas, reparación, camino de sanación, camino de reconciliación. Creo que estos procesos sinodales y la dinámica en la que el Papa Francisco ha ido orientando su magisterio nos pone de cara a privilegiar la cultura del cuidado para situarnos en la reverencia respetuosa a la dignidad del otro”.
En este mismo contexto, también durante la rueda de prensa, Sheila Pires, secretaria de la Comisión para la Información, afirmó que en la Asamblea Sinodal fue muy valorada y aplaudida una charla asociada a la violencia que sufren las religiosas, incluidas las que están en formación: “no solo abusos sexuales, sino también de poder, de conciencia y de espiritualidad”, señaló Pires.
“Se dijo que hay mujeres religiosas que trabajan duro especialmente para llegar a los más vulnerables, pero las mismas mujeres cuando se enfrentan a cuestiones de abuso sexual o de otro tipo no expresan su preocupación”.
De acuerdo con Sheila, se propuso “introducir procedimientos y sistemas en las diócesis y conferencias episcopales para tratar estas cuestiones”. Además, poder revisar las políticas contractuales, para garantizar la dignidad a las mujeres consagradas y a los laicos en general.
Vea a continuación las intervenciones de la hermana Gloria Franco durante la rueda de prensa:
Sínodo de la Amazonía: el laboratorio de escucha para el Sínodo de la Sinodalidad
Durante un conversatorio adelantando en otro de los espacios de esta Asamblea Sinodal, la “Tienda de la Sinodalidad”, al que fue invitada la hermana Gloria Liliana Franco para reflexionar sobre la conexión entre el Sínodo para la Amazonía y el Sínodo de la Sinodalidad, la religiosa afirmó que, más allá de los desafíos que significó el Sínodo Amazónico, este fue un gran “laboratorio de escucha”.
En la reflexión sobre ambos procesos sinodales, adelantada junto al cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, la hermana afirmó que a partir del Sínodo de la Amazonía la Iglesia aprendió a habitar los territorios para poder escuchar a las personas con respeto.
“Creo que este Sínodo de la Sinodalidad nos está poniendo de cara a un método que ha pasado la prueba del tiempo, de los años y de estos procesos de búsqueda sincera que se van haciendo en el corazón de la Iglesia, cuando con libertad nos disponemos”, explicó.
En este sentido, destacó la creación de la CEAMA (Conferencia Eclesial de la Amazonía) como uno de sus más importantes frutos concretos: “En un sentido, es una concreción de la sinodalidad, pero, por otro lado, y más importante, es la continuación del proceso, es seguir caminando juntos”.
La presidenta de la CLAR también enfatizó en que hizo hincapié en que lo que pase en los nueve países de la Amazonía no es únicamente responsabilidad de las personas que lo habitan, sino de “todos los ojos del mundo, de la Iglesia entera, pues tienen que estar volcados a este territorio, pero sobre todo a la conversión ecológica, a la necesidad de poder establecer modelos de desarrollo en donde los criterios comerciales no estén por encima del medio ambiente, o no estén por encima de los derechos humanos, y ahí, creo que todos como sociedad tenemos una gran responsabilidad”.
Por otra parte, la hermana Gloria resaltó la importancia del Sínodo de la Amazonía, para poner en un espacio protagonista y necesario, el rol fundamental de la mujer en la Iglesia. Notó cómo a partir de él varios obispos han fortalecido o creado ministerios para mujeres: “Son ellas las que están jaloneando también una Iglesia al estilo de Jesús”. Explicó que la sinodalidad no es otra cosa que aprender ese modo de Jesús, también con relación a este tema de las mujeres en la Iglesia.
Junto al cardenal Czerny, la hermana resaltó la necesidad de que más allá de lo que se concluya en Roma durante esta Asamblea, todos en la Iglesia y cada día, deben asumir la pertenencia y participación activa en esa construcción. Esto, de acuerdo con la religiosa, implica transcender la crítica pasiva: “Yo animaría a las personas a que no tengan miedo de participar, de ayudar a construir la Iglesia, de ayudar a ese Reino en la Iglesia”, puntualizó la hermana.
La Casa de la Sinodalidad en Colombia
Finalmente, la presidenta de la CLAR hizo referencia a la “Casa de la Sinodalidad”, un proyecto que adelantan en Bogotá para formar, especialmente a niños, en temas asociados a la Sinodalidad,para que aprendan nuevos modos relacionales, en los que se deje de ver al “otro” como enemigo, para considerarlo hermano, más allá de su fe o cultura, especialmente en medio de tantas heridas y conflictos que se padecen hoy.
"Agua pasó por aquí, cate que no te vi"
Mié 14 Oct 2026
Con María en el mes de las misiones
Lun 5 Oct 2026
Jue 8 Oct 2026
Obispos eméritos de Colombia analizaron los desafíos de la inteligencia artificial a la luz de Magnifica Humanitas
Durante el encuentro anual, 18 obispos eméritos profundizaron en la encíclica Magnífica Humanitas, del papa León XIV, y compartieron reflexiones sobre la dignidad humana, la misión evangelizadora y las realidades que interpelan a la Iglesia en Colombia.Del 5 al 6 de octubre, 18 obispos eméritos de Colombia se reunieron en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), en Bogotá, para reflexionar sobre los desafíos actuales de la Iglesia y compartir aportes desde su experiencia pastoral.Uno de los ejes centrales del encuentro fue el estudio de la encíclica Magnífica Humanitas, del papa León XIV, con especial atención a los interrogantes éticos y humanos que plantea el desarrollo de la inteligencia artificial y sus implicaciones para la misión evangelizadora de la Iglesia.El cardenal Jorge Enrique Jiménez Carvajal, arzobispo emérito de Cartagena, destacó la importancia de comprender estas transformaciones y discernir cómo aprovechar las posibilidades de la tecnología para anunciar el Evangelio, sin perder de vista el valor de la inteligencia humana y las capacidades que hacen posible la comunicación, el perdón y el amor.«El trabajo nuestro es anunciar la Buena Noticia de Jesucristo», señaló el cardenal, al explicar que los medios tecnológicos pueden contribuir a esta misión, pero también suscitan preguntas sobre el lugar de la persona humana en una sociedad cada vez más mediada por algoritmos y máquinas.Por su parte, monseñor Iván Marín López, arzobispo emérito de Popayán, invitó a leer y estudiar la encíclica, subrayando que la dignidad humana debe orientar el uso de los avances tecnológicos. También recordó la importancia de la doctrina social de la Iglesia y sus principios en ámbitos como el trabajo, la familia y la educación.En este contexto, monseñor Marín expresó la necesidad de promover criterios claros para el uso de la inteligencia artificial en los entornos educativos, de manera que los estudiantes puedan aprovechar estas herramientas sin perder su capacidad de pensar críticamente ni quedar expuestos a la manipulación.Una reflexión que parte de la experiencia pastoralEl encuentro también permitió compartir experiencias y reflexiones sobre distintas situaciones eclesiales y sociales que interpelan a la Iglesia, así como dialogar sobre los desafíos de la evangelización y el servicio pastoral en el país.La jornada fue coordinada por el cardenal Jorge Enrique Jiménez Carvajal y monseñor Iván Marín López, con el acompañamiento de la Presidencia de la CEC y del Departamento de Animación de la Comunión y la Sinodalidad.Al explicar el sentido de esta reunión, monseñor Marín destacó los vínculos espirituales, afectivos y pastorales que unen a los obispos eméritos, así como su interés por mantenerse al tanto de la vida de la Iglesia, estudiar los documentos del Papa y de la Conferencia Episcopal y continuar aportando desde sus posibilidades.El cardenal Jiménez, por su parte, describió esta etapa como una oportunidad para recordar el camino recorrido y renovar el sentido del servicio a las comunidades, especialmente a las personas necesitadas de orientación y esperanza.Un servicio pastoral que continúaAunque han concluido su responsabilidad directa en el gobierno de una diócesis, muchos obispos eméritos mantienen una participación activa en la vida de la Iglesia: acompañan procesos pastorales, orientan retiros espirituales, ofrecen conferencias y apoyan a comunidades en sus lugares de residencia.Actualmente, la Iglesia en Colombia cuenta con 49 obispos eméritos. El encuentro, que se realiza anualmente en la sede de la CEC, busca ofrecerles un espacio de reflexión conjunta y recoger sus aportes para la misión pastoral de la Iglesia en el país.La reunión concluyó con el propósito de seguir poniendo la experiencia, el conocimiento y la vida de oración de los obispos eméritos al servicio de la Iglesia, en comunión con sus pastores y con los desafíos de la evangelización en el contexto actual.
Mié 7 Oct 2026
Presidente del Episcopado Colombiano participa en encuentro sobre las familias convocado por el papa León XIV en el Vaticano
Monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, participa en este encuentro convocado por el papa León XIV, que reúne del 7 al 14 de octubre a presidentes de Conferencias Episcopales, representantes de las Iglesias Católicas Orientales, parejas, familias y expertos.El papa León XIV inauguró este miércoles 7 de octubre, en la Sala Pablo VI del Vaticano, el encuentro “Diez años después de Amoris laetitia: anunciar el Evangelio con las familias de hoy”, convocado con motivo del décimo aniversario de la exhortación apostólica del papa Francisco sobre el amor en la familia.En esta cita participa monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, junto con representantes de las Conferencias Episcopales de distintos países, de las Iglesias Católicas Orientales, parejas, familias y expertos.El encuentro se desarrolla hasta el 14 de octubre como un espacio de escucha, diálogo y discernimiento pastoral sobre las transformaciones que viven las familias y sobre las respuestas que la Iglesia está llamada a ofrecer ante estos nuevos escenarios. La iniciativa busca recoger las experiencias de las Iglesias locales durante los últimos diez años y reconocer caminos que permitan anunciar el Evangelio a las familias y con las familias.Durante la apertura, el papa León XIV invitó a los participantes a escuchar atentamente la experiencia concreta de las familias y a dejarse interpelar por sus realidades, especialmente por aquellas marcadas por la fragilidad, pero también por la esperanza y la capacidad de resiliencia. “Sin duda, tenemos mucho que aprender de las familias”, señaló el Pontífice, al plantear la necesidad de discernir cómo las experiencias actuales pueden orientar la acción pastoral de la Iglesia.El Papa puso especial atención en las nuevas generaciones y en las circunstancias que inciden en sus decisiones sobre el amor, el matrimonio y la vida familiar. Entre ellas mencionó la inseguridad económica, la migración, la violencia, la soledad y otras formas de fragilidad emocional, que pueden afectar las posibilidades que los jóvenes imaginan para su futuro.En este contexto, León XIV llamó a preguntarse qué buscan las personas en medio de los cambios culturales, qué revelan sus alegrías, esperanzas, tristezas y preocupaciones, y en qué medida el lenguaje y las prácticas pastorales de la Iglesia logran acompañarlas y abrir caminos.Cinco ejes para el discernimiento pastoralEl itinerario temático propuesto para el encuentro está estructurado en cinco núcleos de reflexión, que parten de la experiencia concreta de las familias y de la acción de las Iglesias locales.El primero aborda “Las familias de hoy: realidad, belleza y desafíos”, con el propósito de discernir los signos de los tiempos a partir de sus experiencias y del compromiso pastoral de la Iglesia. El segundo se concentra en los jóvenes y el descubrimiento de la vocación matrimonial, buscando identificar formas de acompañarlos en el reconocimiento del valor del matrimonio.El tercer eje propone profundizar en la vida matrimonial, particularmente en los primeros años, como un periodo decisivo para consolidar el vínculo y afrontar los cambios propios del comienzo de la vida familiar. El cuarto está dedicado a las familias que atraviesan situaciones de dificultad, con especial atención al acompañamiento de quienes viven experiencias de sufrimiento, abandono, separación, divorcio, pobreza o violencia.Finalmente, el quinto eje plantea a las familias cristianas como sujetos de la misión de la Iglesia, reconociendo su aporte a la transmisión de la fe, al acompañamiento de otras familias y a la vida de las comunidades cristianas y de la sociedad.Estos temas serán abordados mediante testimonios, meditaciones, presentaciones, conversaciones, trabajos en grupo y momentos de oración, en un ambiente de discreción y confidencialidad.Una mirada pastoral hacia los próximos añosSegún ha explicado el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida encuentro no constituye una nueva Asamblea del Sínodo de los Obispos ni busca elaborar un documento que sustituya a Amoris laetitia. Las reflexiones serán recogidas posteriormente en un informe elaborado por una comisión, que será discutido por la Asamblea y entregado al Santo Padre.A diez años de la exhortación apostólica, el propósito es reconocer lo que las Iglesias locales han aprendido en el acompañamiento a las familias y discernir nuevos caminos pastorales frente a realidades como las guerras, las migraciones, las crisis sanitarias, la soledad y otras situaciones que han transformado la vida familiar.
Mar 6 Oct 2026
Convenio entre la Diócesis de Santa Marta y UNIMAGDALENA abre agenda de cooperación para el territorio
El convenio, liderado por monseñor José Mario Bacci Trespalacios, abre una agenda de cooperación en formación académica, investigación, patrimonio, innovación y proyección social, con impacto en el territorio.La Diócesis de Santa Marta y la Universidad del Magdalena (UNIMAGDALENA) establecieron un convenio marco de cooperación académica que articula las capacidades de ambas instituciones para desarrollar acciones de formación, investigación, preservación del patrimonio, innovación y proyección social al servicio de las comunidades del territorio.La iniciativa, suscrita por el rector de UNIMAGDALENA, Pablo Vera Salazar, y el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, refleja la voluntad de la Diócesis de fortalecer su capacidad de servicio mediante la articulación con una institución de educación superior de la región. El convenio tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2028.Más que una alianza centrada exclusivamente en actividades académicas, el acuerdo plantea una agenda de trabajo que vincula las necesidades institucionales y territoriales de la Diócesis con el conocimiento y las capacidades profesionales, científicas y tecnológicas de la Universidad del Magdalena.Una apuesta de la Diócesis por fortalecer su servicio al territorioEl convenio contempla la vinculación de estudiantes a escenarios reales de aprendizaje mediante prácticas, pasantías y proyectos académicos, así como espacios de acompañamiento y mentoría, trabajos de grado y proyectos interdisciplinarios relacionados con las necesidades de la Diócesis.De acuerdo con el documento suscrito, la iniciativa también permitirá formular proyectos conjuntos de investigación, participar en convocatorias de financiación y sistematizar experiencias institucionales como insumo para procesos académicos e investigativos.Para monseñor José Mario Bacci Trespalacios, esta articulación representa una oportunidad para potenciar las capacidades de servicio de la Diócesis en todo su territorio, aprovechando la diversidad de programas y la formación profesional que ofrece UNIMAGDALENA.Esta perspectiva pone de manifiesto un rasgo central de la iniciativa: la Diócesis no se limita a recibir los beneficios de la cooperación académica, sino que pone a disposición su experiencia, sus espacios, sus necesidades institucionales y su presencia en el territorio para generar procesos formativos y proyectos con impacto social.El propio convenio reconoce a la Diócesis de Santa Marta como una institución con una importante presencia histórica, social y cultural en el territorio, vinculada a la construcción de tejido social, la promoción de valores y el acompañamiento a comunidades.El patrimonio de la Iglesia, al servicio de la memoria y la investigaciónUno de los componentes de mayor alcance del convenio es la gestión y preservación del patrimonio histórico y documental que custodia la Diócesis de Santa Marta.El acuerdo reconoce el valor de este acervo para la memoria institucional, cultural y territorial, y plantea desarrollar procesos de identificación, valoración, organización, conservación, investigación y puesta en valor de los documentos históricos. También contempla estrategias pedagógicas y culturales para favorecer su apropiación social y la generación de contenidos que permitan difundir este patrimonio.En este campo, la cooperación abre posibilidades para que el patrimonio que la Iglesia ha custodiado a lo largo del tiempo pueda ser estudiado y aprovechado desde distintas disciplinas, contribuyendo a una comprensión más amplia de la historia y la identidad del territorio.La Diócesis ha manifestado, además, su interés en avanzar en la profesionalización del trabajo relacionado con su archivo para poner este patrimonio a disposición de la comunidad científica. Esta disposición encuentra en el Programa de Historia y Patrimonio de UNIMAGDALENA una capacidad académica específica para la investigación histórica, la gestión patrimonial y el manejo de fuentes documentales.Formación e innovación para responder a necesidades concretasEl convenio también incorpora una dimensión de innovación y transformación digital. Las partes podrán impulsar procesos de digitalización, organización y acceso a la información, especialmente para la preservación del patrimonio documental, así como desarrollar plataformas y soluciones tecnológicas para facilitar la consulta y difusión de contenidos históricos y culturales.A esto se suma la posibilidad de que estudiantes y profesionales desarrollen experiencias de aprendizaje en contextos reales, vinculadas con las necesidades de la Diócesis y con los objetivos de formación establecidos por la Universidad.De esta manera, la cooperación busca generar un intercambio de capacidades en doble vía: mientras los estudiantes encuentran nuevos escenarios para fortalecer su formación y compromiso social, la Diócesis puede incorporar conocimientos y herramientas que contribuyan al fortalecimiento de sus procesos institucionales y pastorales.La alianza también abre la posibilidad de desarrollar iniciativas relacionadas con el bienestar y el trabajo comunitario, como procesos de alfabetización, fortalecimiento de competencias, orientación vocacional, promoción de la salud y acompañamiento integral, según las líneas de trabajo que posteriormente se concreten mediante instrumentos específicos.Una Iglesia que articula capacidades para servirLa iniciativa de la Diócesis de Santa Marta se inscribe en una perspectiva de cooperación que busca poner distintas capacidades al servicio de las personas y de las comunidades. En este caso, la articulación con UNIMAGDALENA permite conectar la experiencia y presencia territorial de la Iglesia con el conocimiento académico, científico y tecnológico de una universidad pública de la región.El convenio establece así una hoja de ruta para pasar del diálogo institucional a proyectos concretos de formación, investigación, preservación de la memoria, innovación y acción social. Las partes acordaron desarrollar estas líneas de manera conjunta, sin excluir otras posibilidades de cooperación que permitan alcanzar el objeto del acuerdo.
Mar 6 Oct 2026
Iglesias de Colombia y Ecuador avanzan hacia una agenda común para consolidar la pastoral fronteriza
El Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza se desarrolla del 5 al 8 de octubre en Tumaco, con la participación de obispos y agentes pastorales de ambos países. El encuentro da continuidad al proceso de articulación retomado en abril en Tulcán, donde representantes de las Iglesias, organizaciones sociales, autoridades, academia y cooperación analizaron los desafíos de seguridad y las nuevas dinámicas de violencia en la frontera colombo-ecuatoriana.La Iglesia Católica de Colombia y Ecuador inició en Tumaco (Nariño) el Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, un espacio de trabajo que busca fortalecer la respuesta eclesial ante las realidades que viven las comunidades en los territorios de frontera.Por Colombia participan monseñor Franklin Misael Betancourt, obispo de Tumaco; monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo de Ipiales; y monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo de Pasto. Por Ecuador participa monseñor Carlos Yepes Naranjo, obispo de Tulcán. También acompañan el encuentro monseñor Juan Carlos Barreto, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social; el padre Diego Meza, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana; y el equipo de Cáritas Ecuador.Tras la llegada de los participantes el 5 de octubre, este martes inició la agenda de trabajo con una revisión del camino recorrido y una lectura compartida de las dinámicas actuales de la frontera. En esta primera etapa participan 43 representantes de las jurisdicciones y equipos de pastoral social de ambos países.La jornada contempla el análisis de las coincidencias, tensiones y vacíos presentes en los territorios, así como un trabajo por nodos territoriales para identificar situaciones que requieren una respuesta conjunta. El propósito es pasar de la lectura de la realidad a la definición de prioridades binacionales y líneas de acción.Una agenda para los próximos añosEl encuentro busca avanzar en la consolidación de la Pastoral Fronteriza Colombia–Ecuador mediante la definición de prioridades, líneas de trabajo y mecanismos de articulación. Entre los resultados esperados está establecer una agenda común frente a situaciones que, por su carácter binacional, no pueden ser abordadas de manera aislada por una sola jurisdicción.Las líneas de acción que se definan deberán orientar el trabajo conjunto durante los próximos dos o tres años. Asimismo, los participantes buscarán acordar una estructura mínima de articulación, sus responsabilidades y mecanismos de funcionamiento, o alternativas que permitan garantizar la continuidad del proceso.Este proceso tiene como antecedente el Primer Encuentro Binacional de Pastorales Sociales de Colombia y Ecuador, realizado en Ipiales en julio de 2017, que permitió, especialmente, intercambiar experiencias sobre movilidad humana y abordar el seguimiento al proceso de paz. Desde entonces, las Iglesias de ambos países han mantenido espacios de diálogo y coordinación permanente frente a los desafíos de estos territorios.Además, este encuentro da continuidad al proceso retomado en el mes de abril en Tulcán, donde se analizaron los desafíos que enfrenta la frontera ante las nuevas dinámicas de violencia, las economías ilícitas y las afectaciones a las comunidades.El trabajo de este Segundo Ecuentro Binacional continuará el 7 y 8 de octubre con la construcción de una propuesta de fortalecimiento de la Pastoral Fronteriza tras los acuerdos del primer día de la Asamblea. Esta fase será dinamizada por la organización católica alemana de cooperación internacional para el desarrollo AGIAMONDO y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.Rueda de prensaLa jornada de este 6 de octubre contempla, además, una rueda de prensa a las 4:30 p.m., que será transmitida a través de la página de facebook de la Diócesis de Tumaco. En ella, se socializarán los primeros resultados y llamados del encuentro. Participarán representantes de las jurisdicciones de Tumaco e Ipiales y del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.