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Aclaración: Relación Diócesis de Mocoa con la multinacional Libero Cobre

Lun, 04/07/2022 - 15:42 editorCEC1

Tags: Obispo de Mocoa Monseñor Luis Albeiro Maldonado multinacional libero cobre querida amazonía casa comun

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Aclaración: Relación Diócesis de Mocoa con la multinacional Libero Cobre

Frente a los interrogantes que han surgido de la relación que hay entre la Diócesis de Mocoa y la multinacional Libero Cobre, el obispo de esta Jurisdicción, Luis Albeiro Maldonado Monsalve, ha emitido un comunicado aclaratorio sobre las supuestas donaciones a la Iglesia por parte de esta empresa.

 

En su mensaje observa que el magisterio de la Iglesia ha sido claro sobre la orientación respecto a la responsabilidad por el cuidado de la casa común, resaltando el numeral 14 de la Exhortación apostólica postsinodal “Querida Amazonia”, del Papa Francisco.

 

En este contexto, subraya que ni él ni su clero han recibido ayuda alguna de dicha empresa para las obras propias de la Iglesia en esta región del país y resalta además que, esta Iglesia particular mantiene clara su responsabilidad por el cuidado de la casa común.

 

La Iglesia Católica, en su obispo o sus sacerdotes no ha recibido ayuda de alguna de la mencionada empresa para sus obras, nuestros sacerdotes han asumido con responsabilidad la ética que nos implica estar ubicados en la región amazónica para su cuidado y protección”.

 

El prelado hace un llamado a los católicos para que se mantenga la unidad en “el trabajo con los mismos criterios y con la ética que nos exige nuestro quehacer en el territorio diocesano”.

 

Es importante resaltar que la explotación minera en estos territorios por parte de la multinacional canadiense Libero Cobre, es una amenaza para el medio ambiente, que encierra todos sus ecosistemas naturales, fuentes de agua, biodiversidad, por la contaminación y el arrasamiento de su riqueza natural, hecho que afecta también a la población que habita en estas zonas, de ahí la voz de alerta que pone la Iglesia frente a esta problemática.



Mocoa

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Vie 25 Nov 2022

Con envío misionero concluye IX Congreso Nacional de Reconciliación

Al concluir la novena versión del Congreso Nacional de Reconciliación, monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, les dijo a los más de 450 participantes, que este cierre era un signo de envío misionero, donde cada uno se iba con el compromiso de llevar a las distintas regiones que representan un mensaje de reconciliación, de paz y esperanza. Siguiendo las lecturas del domingo de Adviento, que ya se aproxima, el prelado observó que este es un tiempo que nos lleva a la esperanza y esta, debe estar en un constante fortalecimiento. “Esa misión de reconciliación que queremos asumir y renovar todos nosotros, debe ir acompañada por una alta dosis de esperanza y esta nos falta a nosotros, como servidores de nuestras comunidades, pero que también le falta a nuestras comunidades”. Durante su homilía, advirtió que fácilmente se puede perder la esperanza porque no se ven los frutos rápido, “se puede perder la esperanza porque a veces vemos más lo negativo que lo positivo, lo que está creciendo, lo que está empezando, lo que empieza a germinar y algunos podemos mirar hacia atrás y decir este es el noveno congreso, llevamos muchos años reflexionando, orando, trabajando, comprometiéndonos en el tema de la paz y de la reconciliación y como dice el salmista, cuando decimos paz, los demás gritan guerra. Pareciera que terminamos una fase de la guerra y empezáramos otra y no solo a nivel regional y nacional, sino internacional”. El directivo en tres puntos describió lo que significa el compromiso de un envío misionero. Primero. Una celebración de envío, es una celebración misionera que nos debe fortalecer, que debe enviarnos a nuestros territorios pensando en que hay un Adviento, en que hay una esperanza social de transformación. Segundo. A la luz de la segunda lectura, nosotros pensemos que hay un Adviento y hay una esperanza personal, cada uno de nosotros también va a ser revestido de Cristo y se va a poner a caminar con dignidad en el amanecer de nuestra vida personal. Tercero. Como iglesia debemos estar muy atentos, no sabemos cuándo será, no podemos atrevernos, ni aventurarnos a decir ni con catástrofe, ni con demasiado optimismo, llegará el Señor tal día, pero que eso haga parte de nuestro caminar diario. Que nada quebrante esa esperanza que debemos comunicar y cultivar en nuestras comunidades. «La higiene de la esperanza» Por su parte, el padre Rafael Castillo, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social, al cierre del Congreso se refirió al tema de la «higiene de la esperanza», señalando que la esperanza no es una simple decisión de la voluntad personal, ni es tampoco un puro don de Dios ajeno enteramente a la responsabilidad personal, dijo que, es más bien una combinación de ambos aspectos. “Muchas veces lo que más influye en el tono de nuestra esperanza es el manejo adecuado o desacertado que demos a los factores que diariamente acosan nuestra esperanza. No basta decidir tener esperanza (voluntarismo) ni basta poner la confianza en Dios (espiritualismo). Es necesaria también la «higiene de la esperanza»”. Enumeró varios factores que amenazan hoy a los pobres: la recesión económica, la violencia, el desempleo, el creciente número de jóvenes que dejan las universidades, estos y otros aspectos agregó, son los que hacen que las personas pierdan las ‘utopías de referencia’ y disminuyan el sentido de sus vidas, haciendo con ello que muchos entren en crisis personales, como depresiones psicológicas y síntomas psicosomáticos. Frente a esta realidad, el directivo observó que es cuando más se requiere llevar una adecuada «higiene de la esperanza», por lo que formulo cuatro caminos para prevenirla. En primer lugar, no se debe echar más leña al fuego cultivando pensamientos negativos y cayendo en la polarización que ya es fragmentación. “Hoy se nos urge mirar y hacer un balance de lo positivo y bueno que ha sucedido y de las conquistas que se han logrado (…) El recorrido hecho hasta ahora es un llamado a subir al siguiente escalón. No son pocos los escalones que faltan”. En segundo lugar, es importante aprovechar cuanto la historia enseña. “Lo que nos está pasando es duro y no es poco. Es una de las tantas “horas bajas” en 200 años de Republica. No creo que sea la más baja pero sí, muy probablemente, la más esperanzadora. En Colombia cuando las cosas no han estado bien siempre hemos contado con hombres y mujeres en condición de componerlas. Hay huellas en el barro de nuestra historia como Nación”. En tercer lugar, "es importante fortalecerse con el recuerdo del testimonio de todos aquellos, gente del común como nosotros, que en situaciones semejantes a las que hoy vivimos, supieron aguardar con paciencia el paso de las inundaciones del invierno, sin renunciar a sus convicciones ni hurtarse al oprobio que por ellas tuvieron que soportar”. En cuarto lugar, "debemos tener y recordar el propio proyecto de Nación que los jóvenes nos están mostrando con los diferentes sectores sociales. “Si los motivos siguen ahí, intactos, o incluso incrementados, no hay razón válida para desistir. Al contrario: hoy tenemos nuevos motivos. No perdamos el ánimo, que ya empiezan a despuntar los signos de un nuevo amanecer”. Símbolo del envío misionero Al cierre de este Congreso que se celebró en la ciudad de Bogotá, del 22 al 24 de noviembre, sus organizadores: la Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS) y la Comisión de Conciliación Nacional, hicieron entrega a cada participantes de una manilla: “Los Artesanos de la Paz”, esta como signo del envío misionero. Con este signo se quiso exaltar la memoria de monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, arzobispo emérito de Tunja y quien dedicó su servicio y entrega pastoral en favor de la paz y la reconciliación.

Jue 24 Nov 2022

La economía a la luz de las propuestas de la Iglesia católica y su diálogo con otros sectores

En el marco del desarrollo de los espacios de diálogo, encuentro y reflexión propuestos en el Noveno Congreso Nacional de Reconciliación, durante la jornada de la tarde del 23 de noviembre, se realizó el conversatorio “La economía a la luz de las propuestas de la Iglesia Católica y su diálogo con otros sectores”. En este espacio, moderado por Gonzalo Murillo (Ecopetrol), participaron Catalina Martínez (representante de la ANDI), Tatiana Rivera (representante de la Diócesis de Pasto), Arturo Luna (representante de La Economía de Francisco) y Jairo Arias (productor del Caquetá). A través de un vídeo, también formó parte intervino la doctora Cristina Calvo, integrante del Comité que anima la propuesta de economía de Francisco. A partir del tejido de un diálogo entre las distintas perspectivas de las personas participantes, se buscó abordar las relaciones existentes entre la economía y la realidad social a través de la respuesta a preguntas como: ¿Qué tipo de desarrollo puede ser favorable para el bien común y la construcción de paz? ¿Cuál es la responsabilidad del sector empresarial del país en los procesos de reconciliación? ¿Qué tipo de economía podría favorecer mayor inclusión y qué rol podrían jugar empresas colombianas en estas transformaciones? ¿Cuál es la mirada de la Iglesia católica frente a esto?. La disertación se abrió recordando la reflexión del Papa Francisco, a través de la cual buscaba interpelar especialmente a los jóvenes, respecto a la necesidad de transformar las relaciones económicas de nuestras sociedades actuales para concebir y hacer posibles formas alternativas que consideren el desarrollo humano integral y el cuidado de la casa común como pilares fundamentales: “Una nueva economía, inspirada en Francisco de Asís, hoy puede y debe ser una economía amiga de la tierra y una economía de paz”. A partir de este horizonte iluminado por las palabras del Papa Francisco, en la tarea de construir modelos económicos alternativos, se resaltó la necesidad de aspectos como mirar la economía de sectores empobrecidos para comprender profundamente raíces de transformaciones necesitadas, recuperar el valor del trabajo, y la encarnación, es decir, la posibilidad de convertir en reales, aplicables y efectivas las ideas de transformación que nuestras sociedades demandan. De forma general, teniendo en cuenta la realidad de Colombia, uno de los países más desiguales del mundo, entre otros aspectos, se resaltó que la labor de las empresas en Colombia no puede ser ajena a los procesos de construcción de paz y reconciliación que atraviesan al país; se señaló la urgencia de tomar medidas para evitar el colapso de nuestra casa común; se reiteró la necesidad de construir una democracia participativa y horizontal; y se evidenció que el rol de las mujeres también debe ser replanteado desde las apuestas de economías alternativas y los modos de relacionamiento que estas plantean, para ampliar sus espacios de participación y desarrollo de actividades económicas. A través del diálogo, se evidenció que las propuestas económicas que se enmarcan en las posibilidades que abre la doctrina social de la Iglesia católica y las reflexiones del Papa Francisco permiten recoger estas demandas, al postular economías alternativas que contribuyan a la paz y al cuidado de la casa común, así como al desarrollo integral del ser humano. Sin duda, siguen siendo muchos los retos y las necesidades de transformación que la realidad social, política, económica y cultural de nuestro país exige de la economía para hacer posible la apertura de caminos de paz y reconciliación.

Jue 24 Nov 2022

Villavicencio, sede de los talleres “Iglesias Particulares Seguras y Protectoras”

Dando continuidad al Proyecto “Iglesias Particulares Seguras y Protectoras”, promovido por la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), los días 25 y 26 de noviembre se estará realizando en la ciudad de Villavicencio una jornada de talleres orientados a facilitar herramientas y espacios de reflexión que permitan a las Jurisdicciones implementar políticas de protección y prevención de abusos sexuales contra menores y personas vulnerables dentro del entorno eclesial. El episcopado ha dicho además que, será un espacio para socializar las Líneas Guía: “Cultura del Cuidado en la Iglesia Católica Colombiana”, documento aprobado por los obispos colombianos en su 113 Asamblea Plenaria del 2022. Estas jornadas que se iniciaron en el mes de octubre y que se extenderán hasta junio del 2023 por todo el territorio nacional, son posibles gracias al auspicio de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Dentro de la temática a abordar se encuentra: Programas para la protección de menores de edad; atención a las víctimas y sus familias; prevención de los abusos de poder, de conciencia y sexual; fundamentos jurídicos canónicos y civiles; y comunicación institucional. En esta ocasión participarán las Jurisdicciones Eclesiásticas que hacen parte de la Provincia Eclesiástica de Villavicencio, son ellas: Arquidiócesis de Villavicencio, las Diócesis de Granada y San José del Guaviare; y los Vicariatos Apostólicos de Puerto Carreño y Puerto Gaitán; además se suman a este proceso de formación los Vicariatos Apostólicos de Inírida y Mitú. El proyecto contempla capacitar a más de 1200 personas, para luego poder consolidar los equipos diocesanos de protección de menores de edad, de atención a víctimas, implementación de protocolos de prevención y a los responsables de adelantar los procesos canónicos. Los talleres se realizarán en la sede de la Universidad Santo Tomás y contarán con el acompañamiento de los miembros del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado de la CEC. En esta oportunidad se espera la participación de unas 440 personas entre sacerdotes, seminaristas, religiosos y religiosas, miembros de los consejos de protección de menores de estas Iglesias particulares, trabajadores de las curias diocesanas, docentes, agentes de pastoral familiar y otros evangelizadores pertenecientes a movimientos apostólicos y parroquias. Para mayor información sobre el desarrollo del proyecto, contactar con la señora Diana María Guzmán, coordinadora del Proyecto Iglesias Particulares Seguras y Protectoras al correo electrónico: [email protected] / Cel.: 313 3211877

Jue 24 Nov 2022

Con un llamado a no perder la esperanza concluye segunda jornada del IX Congreso Nacional de Reconciliación

La jornada del segundo día del IX Congreso Nacional de Reconciliación, inició con una eucaristía presidida por monseñor Juan Carlos Barreto, obispo de Soacha y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social. Seguido, monseñor Omar Sánchez, arzobispo de Popayán y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, presentó su saludo en nombre de las directivas de la Institución y celebró ver la nutrida participación de tantas personas en representación de los diversos territorios. “Me alegra ver muchas rostros conocidos y otras personas nuevas que se suman a esta tarea de la paz, indistintamente de su filiación, pero que tienen estas voluntades impecables por ayudarle al país a salir de estas violencias, construyendo y emprendiendo caminos que lleven a la reconciliación”, afirmó el prelado. Observó que todas experiencias unidas en este Congreso, había que sumarlas inteligentemente con constancia y sin cesar para elaborar propuestas muy concretas que se aterricen de acuerdo a las distintas realidades del país. Subrayó que cada paso que da la Conferencia Episcopal en la dirección de la reconciliación y la paz, siempre está bordeado de grandes acciones que se vienen haciendo por años y que se han ido estructurando en procesos que van llegando a una maduración muy alta. “Estos congresos dan un aire de voluntad nueva, un aire de esperanza y saberse no solo en el territorio acompañados de la Iglesia, sino entender que la Iglesia está en el marco general de la nación en los lugares más difíciles”. Vislumbró que los participantes volverán a sus territorios recuperados en su vacación de ser constructores de paz y con una visión más general de lo que pueden lograr “yo creo que cada paso que se da, como en este congreso, va sumando en una construcción de paz que el país ya no puede postergar”. Criterios para la construcción de paz Luego, monseñor Juan Carlos Barreto, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social – Caritas Colombia, ofreció la ponencia titulada: “Pastoral para la paz y la reconciliación”, basada en el libro con este mismo nombre, que la Conferencia Episcopal publicara en su momento y que brinda algunas orientaciones del pensamiento y de la acción de la iglesia en este campo. El prelado advirtió que no se trata de un texto que ofrece un recetario concreto de las decisiones coyunturales y pequeñas que se deben tomar en algunos momentos, más bien agregó, son unos criterios generales que requieren adaptaciones y complementos en cada Jurisdicción Eclesiástica, asumidos desde una dimensión territorial, dados los contextos particulares, pero sin perder la síntesis general que los debe unir. Afirmó que, es constante escuchar interrogantes como cuál es la posición de la Iglesia en temas de paz, a los procesos de paz, si la Iglesia tiene un proyecto de paz, o cómo deben actuar los agentes de pastoral frente a este tipo de temas, a lo que explicó que este documento da respuesta a estas inquietudes, pero teniendo en cuenta que son orientaciones para la acción evangelizadora. “Nosotros somos una organización que fundamentalmente está animada por el espíritu de evangelización. Evangelizamos los diferentes aspectos del mundo: la educación, la salud, la política y por eso la Iglesia no puede ser ni politizada, ni despolitizar. La acción evangelizadora de la Iglesia tiene que ir en la perspectiva de evangelizar la sociedad, la economía, la política, la cultura y aquí nos quedan unas tareas para las jurisdicciones eclesiásticas, para las provincias eclesiásticas, para las regiones del país, que nos articulemos para que no quedemos aislados”. Monseñor Barreto enumeró algunos criterios que desde lo eclesial son esenciales para la construcción de paz. Son ellos: La defensa de la vida en todas sus expresiones; la identidad propia; el discernimiento comunitario bajo la acción del Espíritu Santo; el diálogo y amistad social; el compromiso de todos los sectores eclesiales; la complementariedad entre las orientaciones de la Conferencia Episcopal y los planes de pastoral de las jurisdicciones eclesiásticas; la formación de agentes de pastoral en Doctrina Social de la Iglesia, la independencia y sentido crítico; evitar las tentaciones, las estructuras organizativas; y la animación sinodal hacia la paz frente a los creyentes, autoridades, sociedad civil y actores violentos. Así también, evocó la invitación del Papa Francisco a no dejarnos robar la esperanza y aseveró que la Iglesia desde su accionar pastoral debe seguir aportando a esta tarea de búsqueda de la paz. "La paz es posible, necesaria y es la principal responsabilidad de todos. No es un hecho aislado, eso que lo hagan allá, eso es una cuestión del Gobierno y de la guerrilla. No, es una cuestión de todos dice el Papa, es la principal responsabilidad de todos". Antes de concluir su intervención, afirmó que la Iglesia en Colombia con este documento renueva su opción por la paz y la reconciliación, "es un camino largo y hermoso, en búsqueda de la paz integral y el Señor está a nuestro lado para ayudarnos en esta tarea".