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conferencia episcopal de colombia

Vie 22 Mayo 2026

“Recibid el Espíritu Santo”

DOMINGO DE PENTECOSTÉSMayo 24 de 2026Primera lectura: Hch 2, 1-11Salmo: Sal 104 (103), 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 (R. cf. 30)Segunda lectura: 1Co 12, 3b-7. 12-13Evangelio: Jn 20, 19-23I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEsta solemnidad concluye el Tiempo Pascual, la cincuentena pascual, o Pentecostés, que forman un único periodo festivo: el “día en que actuó el Señor”. El evangelio de san Juan que escuchamos hoy relata la entrega de su Espíritu por parte de Jesús a sus discípulos, el mismo día de su resurrección.El Espíritu Santo es el Espíritu del Padre y del Hijo, el “lazo” de unión. Al ser derramado sobre la Iglesia, la une al misterio del Dios uno y trino, comunión íntima de vida y amor. Así, la Iglesia brota de la comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; tiene su fuente en el misterio de amor de la Trinidad, como afirma san Cipriano.La Iglesia está llamada a vivir esta comunión, lo que exige que cada miembro le abra espacio en su corazón al Espíritu Santo; esto, sin embargo, no es posible sin un esfuerzo sincero y decidido de cada bautizado.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, san Lucas narra el acontecimiento extraordinario ocurrido cincuenta días después de la resurrección del Señor: el cumplimiento de la promesa de enviarles el Espíritu Santo. Jesús no falla; Él es la Verdad en persona. La lectura describe los efectos del Espíritu: todos escuchaban en su propia lengua. Mientras el pecado produce división y destrucción, el Espíritu Santo genera unidad y entendimiento. Por su intervención, el mundo es recreado, tal como expresa el salmo: “Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra”. Sin el aliento del Espíritu es imposible vivir verdaderamente.El Evangelio nos presenta a Jesús derramando su Espíritu sobre los discípulos el mismo día de su resurrección. Él cumple la promesa y se derrama en los corazones de quienes lo acogen con fe y amor.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La solemnidad de Pentecostés concluye el Tiempo Pascual, que forma un todo desde la resurrección. Dios Padre no abandonó a su Hijo al poder de la muerte; mediante su Espíritu lo levantó de la tumba y lo exaltó, y ahora derrama sobre su Iglesia el Espíritu que da vida y vida en abundancia. “Este es el día en que actuó el Señor; sea nuestra alegría y nuestro gozo”, dice el salmista. Por el bautismo y mediante el Espíritu somos introducidos en este “día” salvífico, participando de la vida divina y de la comunión de amor del Padre, del Hijo y del Espíritu. La Iglesia es el lugar donde habita el Espíritu, que continuamente la alimenta, custodia y renueva. Cada bautizado está llamado a darle espacio en su corazón para que toda la Iglesia sea más y más renovada y presentada a Dios como virgen inmaculada.La Iglesia es el “lugar” en donde habita como en su propia casa el Santo Espíritu, en ella Jesús lo está derramando continuamente, tal como lo hizo en sus inicios. El Señor no abandona nunca a su Esposa, siempre la alimenta y la nutre, la custodia y la protege, la defiende y la libera de todo mal; en ella se encuentra presente continuamente por su Espíritu que entrega con abundancia. Cada bautizado está llamado, como miembro de su Cuerpo místico, a darle espacio en su corazón para que, de este modo, cada vez sea más y más renovada toda la Iglesia y pueda ser presentada a Dios como virgen inmaculada y sin mancha.Abrir el corazón al Espíritu requiere renunciar a nuestro espíritu egoísta, vanidoso, orgulloso o perezoso. Si lo hacemos, se restablece la paz y la armonía interior robadas por el pecado. Este camino de docilidad es exigente y requiere una batalla constante, pero produce efectos saludables: alegría, gozo interior y esperanza frente a un mundo deteriorado por el pecado.Al acoger plenamente al Espíritu, nos convertimos en agentes de transformación: nuestra vida, testimonio y coherencia cristiana pueden animar a otros a abrir su corazón y experimentar la gracia y los frutos del Espíritu.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La solemnidad de Pentecostés es ocasión propicia para pedir una nueva efusión del Espíritu sobre toda la Iglesia, para que se renueve en sus miembros y sea signo creíble de unidad y caridad en un mundo dividido por el egoísmo.Cada bautizado debe examinar su corazón y descubrir lo que impide al Espíritu actuar plenamente. Pidámosle a Dios fuerza y fortaleza para vencer el egoísmo y acoger radicalmente su obra transformadora, caminando, corriendo y volando tras el Espíritu, hacia una existencia que refleje el espíritu de Jesús.Pidamos especialmente el don de fortaleza, pues las asechanzas del mundo hacen cada día más exigente vivir una vida cristiana coherente. Solo en Dios tenemos vida verdadera; todo lo que no es Él conduce a la ruina. Que podamos comunicar, con valentía y sin temor, la fuente de la vida en abundancia: Jesucristo, que nos entrega su Espíritu._______________________Recomendaciones prácticas:•Hoy concluye el Tiempo Pascual. Después de la última misa, se apaga el cirio pascual y se retira del presbiterio; conviene colocarlo en el bautisterio para que arda durante la celebración del bautismo y para encender los cirios de los bautizados.•Comienza la semana de oración por la unidad de los cristianos.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia universal celebramos hoy el día en que Jesús cumplió la promesa de enviar el Espíritu Santo sobre los discípulos reunidos en el Cenáculo. Que la participación en esta Eucaristía disponga nuestro corazón a recibirlo y dejarlo actuar en nuestra vida diaria. Celebremos con fe y alegría.Monición a la liturgia de la PalabraLa efusión del Espíritu Santo que escuchamos en la primera lectura de los Hechos y en el Evangelio de san Juan nos dispone a recibirlo como comunidad de fe, generando unidad y caridad, tal como nos recuerda la primera Carta a los Corintios.Oración universal o de los fielesPresidente: En el día en que Jesús cumplió la promesa del envío del Espíritu Santo, presentemos al Padre nuestras súplicas con un corazón confiado y agradecido.R/. Escúchanos, Señor.1.Por la Santa Iglesia: para que el Espíritu Santo le otorgue luz y fuerza para anunciar la Palabra de Dios y comunicar su amor y gracia a todos. Oremos.2.Por los gobernantes de las naciones: para que, iluminados por el Espíritu, guíen a los pueblos por caminos de justicia y paz. Oremos.3.Por los que sufren en cuerpo o alma: para que, fortalecidos por el Espíritu, unan sus padecimientos a los de Cristo y contribuyan a la redención de la humanidad. Oremos.4.Por nuestra comunidad parroquial y todos los que participamos de esta Eucaristía: para que nos abramos al Espíritu Santo, renunciando a todo lo que lo contrista. Oremos.Oración conclusivaEscucha, Padre Santo, nuestras súplicas; que lleguen a tu presencia y nos concedan lo que te pedimos con fe y confianza. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 22 Mayo 2026

Algoritmos, polarización y desigualdad rural: la reflexión teológica que propone la Conferencia Episcopal de Colombia

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de su Comisión Episcopal y el Departamento de Doctrina, presenta la cuarta edición del boletín Actualidad Teológica, una propuesta de discernimiento pastoral y formación que aborda algunos de los desafíos más apremiantes del contexto contemporáneo desde la reflexión teológica y la Doctrina Social de la Iglesia.La nueva edición reúne tres artículos que desarrollan temas de especial relevancia eclesial y social: las implicaciones éticas de la inteligencia artificial, la necesidad de replantear la política desde la proximidad y la fraternidad, y el llamado de las iglesias del Sur Global a una reforma agraria integral y al desarrollo rural.Según lo indica en la presentación del boletín el padre Carlos Guillermo Arias Jiménez, director del Departamento de Doctrina de la CEC, estas reflexiones buscan “fortalecer el discernimiento eclesial y promover una acción pastoral que, iluminada por la fe, contribuya a la transformación de la sociedad en clave de dignidad, justicia y fraternidad”. Enfatiza su importancia para guiar "el obrar cristiano en medio de las nuevas realidades”.Inteligencia artificial: ética, libertad y dignidad humanaEl primer artículo, titulado “Inteligencia artificial y ética”, fue escrito por monseñor Germán Humberto Barbosa Mora, obispo auxiliar de Bogotá y miembro de la Comisión Episcopal de Doctrina.En el texto, el autor advierte que el avance de la inteligencia artificial está generando “un cambio de época” que transforma las formas de comprender la realidad, de tomar decisiones y de relacionarse con el entorno.La reflexión plantea interrogantes éticos sobre el creciente poder de los algoritmos y alerta sobre el riesgo de reducir la realidad humana a simples datos o correlaciones estadísticas. “No bastan valores numéricos, se requieren valores éticos”, afirma el documento al insistir en que la persona humana debe permanecer “al centro del desarrollo tecnológico”.El artículo también advierte sobre fenómenos como la desinformación, la manipulación de percepciones y la sustitución progresiva de decisiones humanas por sistemas inteligentes. En sus conclusiones, el texto plantea preguntas de fondo sobre la libertad, la responsabilidad y la condición humana ante el desarrollo tecnológico: “¿Cómo evitar transferir al poder de los algoritmos lo que quizás hay de más genuinamente humano en nosotros, es decir, la capacidad de elección?”.La proximidad como camino para reconstruir el tejido socialLa segunda reflexión del boletín, también elaborada por monseñor Barbosa Mora, lleva por título “La proximidad como modo de hacer política, a la luz de Fratelli tutti”. El texto propone una lectura de la realidad política y social colombiana desde el horizonte de la fraternidad y el reconocimiento del otro.En el contexto de las actuales tensiones políticas y sociales del país, el autor sostiene que Colombia necesita “una actitud ciudadana y de inspiración cristiana que contribuya a la reconstrucción del tejido social, profundamente lastimado por el odio, la violencia y la corrupción política”.El artículo cuestiona las dinámicas de polarización y propone superar “la distinción fragmentaria entre derecha e izquierda” cuando esta termina enfrentando a los ciudadanos e impidiendo un lenguaje común.Desde la encíclica Fratelli tutti, el texto insiste en que la política no puede reducirse a la confrontación ideológica ni al ejercicio institucional, sino que debe entenderse como una práctica cotidiana orientada al bien común, al diálogo y a la corresponsabilidad social.La reflexión dedica un amplio espacio a la necesidad de impulsar procesos educativos de largo plazo, formar en buenos hábitos y promover una “educación en la gratuidad” capaz de superar la lógica de la utilidad y del individualismo.Reforma agraria integral y justicia socialEl tercer artículo, titulado “La teología política y el llamado de las iglesias católicas del Sur Global a la reforma agraria integral y el desarrollo rural”, fue escrito por el profesor Edgar Antonio López.La reflexión analiza las profundas desigualdades sociales y ambientales que afectan especialmente a las poblaciones rurales, indígenas y afrodescendientes, y presenta el reciente pronunciamiento conjunto de iglesias católicas de África, Asia, América Latina y el Caribe sobre la necesidad de una reforma agraria integral.El texto recuerda que el mensaje presentado durante la Segunda Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR+20), realizada en Cartagena en febrero de 2026, denunció que “el despojo territorial y la negación de derechos constituyen un pecado estructural que impide la paz entre las naciones y la paz con la naturaleza”.Asimismo, advierte sobre fenómenos como la expansión de la frontera extractiva, la concentración de la tierra, el desplazamiento de comunidades rurales y el deterioro ambiental. Frente a ello, el artículo reivindica la necesidad de políticas públicas orientadas al acceso justo a la tierra, la protección de los ecosistemas y la defensa de las comunidades que habitan y cuidan los territorios.Entre las afirmaciones más contundentes del artículo se destaca la nueva exigencia ética y política formulada por las iglesias del Sur Global: “la tierra para quienes la cuidan y la habitan”.Una invitación al discernimiento pastoral y socialEn conjunto, la cuarta edición de Actualidad Teológica propone una mirada integral sobre problemáticas tecnológicas, políticas, sociales y ambientales que hoy interpelan a la Iglesia y a la sociedad. De allí, que la Comisión Episcopal y el Departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal de Colombia inviten a explorar este subsidio y aprovecharlo como herramienta de reflexión.

Jue 21 Mayo 2026

Conferencia Episcopal presenta guía litúrgica para orar por Colombia en la Vigilia de Pentecostés

La Conferencia Episcopal de Colombia presenta la guía litúrgica para acompañar la celebración de la Vigilia de Pentecostés este sábado 23 de mayo en las diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país. Publicada bajo el lema “Un clamor al Espíritu Santo por la paz y la reconciliación”, propone vivir la solemnidad de Pentecostés como una intensa jornada de oración por Colombia, en medio de los desafíos sociales, humanitarios y de violencia que atraviesan distintas regiones del territorio nacional.Desde el inicio de la celebración, el subsidio invita a las comunidades a elevar “un clamor orante por la paz y la reconciliación” y a pedir al Espíritu Santo que “desarme los corazones, sane las heridas de la violencia y nos convierta en artesanos de justicia”.Un llamado a orar por Colombia en medio del contexto electoralLa publicación de este subsidio pastoral coincide además con el llamado que hicieron los obispos colombianos este 20 de mayo, en los mensajes dirigidos a los sacerdotes y al pueblo colombiano con motivo de las elecciones presidenciales de 2026. En esos pronunciamientos, los prelados invitaron a intensificar la oración por el país en el actual contexto nacional y pidieron aprovechar especialmente la Solemnidad de Pentecostés como un tiempo propicio para pedir al Espíritu Santo por la paz, el discernimiento y la reconciliación de Colombia.La propuesta litúrgica de la Conferencia Episcopal conecta el sentido teológico de Pentecostés con la realidad concreta del país. En la monición inicial, se reconoce que “el dolor y la violencia sacuden nuestra nación”, mientras se anima a los fieles a convertirse en “testigos valientes de la esperanza y constructores de una sociedad donde la vida sea sagrada”.Una vigilia centrada en las víctimas, la reconciliación y la esperanzaEl subsidio incluye una amplia liturgia de la Palabra, momentos de renovación bautismal y de la confirmación, oraciones por las víctimas, los jóvenes, las familias y quienes tienen responsabilidades públicas, así como un “Lucernario de los Siete Dones”, presentado como un signo de compromiso de la Iglesia con la paz en los territorios. Allí se afirma que “cada don es una herramienta de paz y un camino para la reconciliación”.En uno de los momentos centrales de la vigilia, las comunidades orarán explícitamente por quienes sufren las consecuencias del conflicto y por la transformación de quienes ejercen violencia. Entre las súplicas se pide al Espíritu Santo “tocar el corazón de piedra de los violentos” y moverlos “a la conversión”, reconociendo que “el respeto a la vida es la piedra angular de nuestra sociedad”.Una respuesta pastoral frente al dolor y la violenciaEl documento también hace referencia a realidades que afectan especialmente a las regiones del país, como el confinamiento, el reclutamiento de jóvenes, la exclusión social y el miedo generado por la violencia. En la reflexión propuesta para la Hora Santa, se afirma que Jesús se hace presente “en medio de nuestra ‘geografía del dolor’” y que el Espíritu Santo da la fuerza para ser “reparadores de brechas”.Además del contenido litúrgico, el subsidio ofrece orientaciones pastorales para que las celebraciones tengan un fuerte sentido comunitario y territorial. Se sugiere, por ejemplo, que en el lucernario participen representantes de distintas realidades sociales, como jóvenes, víctimas, líderes sociales o miembros de la vida consagrada, como signo visible del anhelo común de reconciliación.Pentecostés como oportunidad para renovar el compromiso con la pazLa oración final sintetiza el espíritu de toda la celebración: pedir a Dios que sane las heridas del país, fortalezca la unidad y haga de la Iglesia “verdaderamente sinodal”, capaz de “caminar juntos, escuchando el clamor del pobre, siendo artesanos de una esperanza que no defrauda”.Con este subsidio, la Conferencia Episcopal de Colombia busca ofrecer a las jurisdicciones eclesiásticas y comunidades parroquiales un instrumento común de oración, reflexión y esperanza, animando a la Iglesia en Colombia a vivir Pentecostés como una oportunidad para renovar su compromiso con la reconciliación, la defensa de la vida y la construcción de paz.

Mié 20 Mayo 2026

Episcopado pide al clero colombiano prudencia y sentido pastoral ante la coyuntura electoral: “Llamados a promover la unidad y la reflexión responsable”

La Conferencia Episcopal de Colombia pide a los sacerdotes actuar “con imparcialidad, prudencia, sabiduría y auténtico sentido pastoral” frente al actual contexto electoral que vive el país, evitando expresiones o actitudes partidistas que puedan aumentar la polarización y la división social.El llamado lo hace a través de un mensaje especialmente dirigido a los sacerdotes del país. Se suma al reciente pronunciamiento dirigido al pueblo colombiano, en el que los obispos proponen a los ciudadanos criterios éticos, sociales y pastorales para el discernimiento electoral, insistiendo en la importancia de votar con responsabilidad moral, compromiso con el bien común y rechazo a la polarización, el odio y los fanatismos.En este nuevo mensaje, los obispos recuerdan que Colombia atraviesa “un momento decisivo para la democracia y el futuro de la nación”, por lo que exhortan al clero a asumir este tiempo con “profundo sentido moral, espiritual y patriótico”, promoviendo siempre el bien común, la justicia, la verdad y la convivencia fraterna.La Conferencia Episcopal de Colombia subraya, además, que el país necesita construir un clima social centrado en propuestas y programas orientados al bien común, la justicia y la convivencia pacífica. Por ello, recuerda que la misión pastoral de los ministros ordenados debe contribuir a fortalecer el respeto mutuo, la unidad y la reflexión responsable entre los fieles.“Estamos llamados a promover el respeto mutuo, la unidad, la reflexión responsable y el compromiso ético de los fieles, contribuyendo así a la construcción de una sociedad reconciliada y esperanzada”, expresa el mensaje.Los obispos invitan también a intensificar la oración por Colombia y a vivir la Solemnidad de Pentecostés del próximo 24 de mayo con una intención especial por la paz, la reconciliación y el discernimiento de los electores. En este contexto, evocan la exhortación de san Pablo a elevar “peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias” por los gobernantes y las autoridades, para favorecer una convivencia social vivida “con toda piedad y dignidad”.Vea a continuación la lectura del mensaje por parte del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia:

Mié 20 Mayo 2026

Obispos de Colombia proponen criterios éticos, sociales y pastorales para el discernimiento en las elecciones presidenciales

Ante la proximidad de las elecciones presidenciales, la Conferencia Episcopal de Colombia presenta una serie de criterios éticos, sociales y pastorales para orientar el discernimiento de los ciudadanos al momento de ejercer su derecho al voto.A través de este mensaje al pueblo colombiano, los obispos llaman a superar los fanatismos, los “mesianismos personales” y la polarización política, insistiendo en que el voto debe estar fundamentado en el bien común, la dignidad humana y la búsqueda de la paz.“El cristiano no vota por ‘salvadores’, sino por programas que respeten la dignidad humana, la justicia social y el cuidado de la casa común”, expresan los prelados, quienes recuerdan además que “el voto no es solo un derecho civil, es un deber moral de quien desea el Bien Común”.Como aporte concreto al actual contexto electoral, el Episcopado Colombiano plantea cuatro criterios fundamentales de discernimiento para evaluar las propuestas y liderazgos que aspiran a conducir el país:Defensa de la vida y la paz: preguntarse qué propuestas garantizan la protección de los ciudadanos, especialmente de los líderes sociales y ambientales, así como el cumplimiento real de los compromisos con quienes han dejado las armas.Justicia social: analizar qué candidatos presentan planes concretos para reducir las brechas de desigualdad en los campos y ciudades del país.Ética y transparencia: priorizar liderazgos de probada integridad moral, recordando que “la corrupción es una ‘gangrena’ que roba el pan de los pobres”.Rechazo a la polarización y la violencia verbal: evitar decisiones motivadas por el odio, el miedo o la venganza, pues —advierten los obispos— la polarización “es el lenguaje de la división que impide la amistad social”.En el mensaje, la Conferencia Episcopal de Colombia reafirma además que la política solo conserva su auténtico sentido cuando está orientada al servicio. “La política es noble cuando es servicio; pierde auténtico sentido cuando busca el poder para perpetuar las exclusiones y los intereses particulares”, señalan los prelados.Los obispos concluyen invitando a todos los colombianos a intensificar la oración por el país y a vivir la próxima Solemnidad de Pentecostés con una intención especial por la paz, la reconciliación y el discernimiento de los electores.Vea a continuación la lectura del mensaje por parte del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia:

Mar 19 Mayo 2026

Colombia renovó su consagración al Inmaculado Corazón de María en una jornada de oración que unió a miles en el país

En medio de los desafíos sociales, humanitarios y de reconciliación que vive Colombia, la Iglesia vivió este 13 de mayo una de las jornadas marianas más significativas de los últimos años. En la fiesta de Nuestra Señora de Fátima, miles de fieles se unieron en distintas regiones del territorio nacional para participar en el Cuarto Rosario Nacional por la Paz y la Reconciliación de Colombia y en la renovación de la Consagración del país al Inmaculado Corazón de María.La celebración central se llevó a cabo en la Catedral Primada de Colombia, en Bogotá, donde se desarrollaron tres momentos principales: el Santo Rosario Nacional, la celebración de la Eucaristía y el acto de renovación de la Consagración de Colombia al Inmaculado Corazón de María.La Santa Misa y el acto de consagración fueron presididos por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, quien hizo un fuerte llamado a sanar las heridas del país desde la reconciliación, el perdón y la fraternidad.“Necesitábamos este bálsamo espiritual que está en el corazón del pueblo de Dios, que clama por un tiempo de paz, de reconciliación. Y quién mejor que la Madre, la Madre de Jesús, la Madre de la Iglesia, quien nos pueda unir como nación”, expresó el prelado.Durante su homilía, monseñor Múnera recordó que la consagración a María encuentra su sentido pleno en la consagración bautismal a Jesucristo. Además, propuso contemplar el corazón de María desde tres escenas evangélicas: Caná, el Calvario y el Cenáculo, como caminos para reconstruir el tejido social y espiritual del país.“El corazón de María nos conduce a aquel que es manso y humilde de corazón, Cristo nuestra paz”, afirmó.El arzobispo también recordó los tres compromisos centrales del mensaje de Fátima: la oración, la reparación y la consagración. En ese contexto, insistió en la necesidad de fortalecer una cultura del encuentro, la solidaridad y la esperanza, especialmente en medio del actual discernimiento social y político que vive Colombia.“María es la tejedora de vínculos y relaciones. Nos ayuda a remendar los corazones heridos. Por lo tanto, a ella tenemos que acudir como madre y maestra de paz, de perdón y reconciliación”, expresó el presidente de la Conferencia Episcopal.La intención central del Rosario Nacional, cuyo lema fue “La Paz y la Reconciliación de Colombia se construyen desde la conversión de tu corazón”, estuvo enfocada en pedir por las víctimas de la violencia, las familias, los jóvenes, los gobernantes, las instituciones del país y todos los colombianos.La jornada concluyó en la tarde con adoración eucarística y el tradicional Rosario de Antorchas en la Plaza de Bolívar.Esta iniciativa de oración fue promovida por diversos grupos de laicos católicos y apoyada por la Conferencia Episcopal de Colombia y la Arquidiócesis de Bogotá. La directora del Rosario Nacional, Jimena Lian, destacó el valor de la unidad eclesial alcanzada durante esta edición:“Un país unido en oración siempre estará protegido”, aseguró.La renovación de la consagración tuvo además un profundo significado histórico y espiritual. La primera Consagración de Colombia al Inmaculado Corazón de María se realizó en octubre de 2008, en una ceremonia presidida por el cardenal Pedro Rubiano Sáenz en la Catedral Primada, al tiempo que la renovación de la consagración al Sagrado Corazón de Jesús vigente desde 1902.Una Iglesia unida desde los territoriosLa jornada mariana trascendió la capital colombiana y se vivió intensamente en múltiples jurisdicciones eclesiásticas del país, donde miles de fieles elevaron oraciones por la paz, la reconciliación y la esperanza en sus territorios.En la Arquidiócesis de Cartagena, monseñor Francisco Múnera, luego de presidir la celebración nacional en Bogotá, viajó para acompañar a su familia arquidiocesana la fiesta patronal de Nuestra Señora de Fátima en el barrio Villas de la Candelaria. Allí, junto a la comunidad y sacerdotes de diferentes zonas de la capital de Bolívar, presidió una celebración marcada por la fraternidad y la devoción mariana.En la Diócesis de Cúcuta, cientos de fieles participaron en la tradicional peregrinación hacia el monumento de la Virgen en el Bario San Miguel. La jornada culminó con una Eucaristía presidida por monseñor José Libardo Garcés Monsalve, quien invitó a los fieles a perseverar en la oración y a mirar a María como modelo de esperanza en medio de las dificultades que vive la región.En la Diócesis de Tibú, una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado, la celebración principal se desarrolló en el corregimiento de Pacelli. Allí, monseñor Israel Bravo Cortés llamó a la conversión sincera como camino para alcanzar la paz verdadera. La jornada estuvo marcada también por gestos solidarios hacia familias afectadas por la violencia.““Pedimos especialmente que no afecte ninguna causa más, ningún bien ni ninguna vida… Que la gente pueda retornar con tranquilidad a sus tierras, a sus casas...Aquí seguimos acompañando a la gente en otra dinámica: dinámica de paz, de desarrollo y de justicia, donde nos sintamos hermanos”, expresó el padre Jairo Gelves Tarazona, párroco del lugar.En la Diócesis de Ocaña, la celebración de Nuestra Señora de Fátima se vivió en un ambiente de profunda fe y devoción. Los fieles se congregaron en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima de Ocaña para participar de esta significativa celebración presidida por monseñor Orlando Olave Villanoba. La tradicional Procesión de las Luces también reunió a la comunidad en torno a la oración por la libertad de los secuestrados y el consuelo de las familias afectadas por la violencia.Desde el Santuario Mariano Nuestra Señora de Fátima, la Diócesis de Santa Marta se unió al Rosario Nacional elevando plegarias por la reconciliación de Colombia. El padre Harold Tejada recordó que el mensaje de Fátima sigue siendo profundamente actual:“Solamente habrá paz cuando reconstruyamos el corazón. Y reconstruir el corazón significa romper con la violencia, con el odio y con la división”, afirmó.En la Diócesis de Pasto, monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro presidió la celebración de consagración al Inmaculado Corazón de María en medio de un contexto marcado por el dolor de la violencia y las tensiones fronterizas del sur del país.“Queremos poner en las manos de la Santísima Virgen María nuestra patria para que podamos construir pacíficamente esa nación que soñamos, donde nadie se sienta excluido”, expresó el obispo.La Arquidiócesis de Popayán la oración reunió no solo a la Iglesia, sino también a instituciones civiles, universidades, niños, jóvenes y comunidades religiosas.El Rosario por la paz se realizó en el atrio de la Catedral Basílica Nuestra Señora de la Asunción como un signo de unidad por el Cauca, uno de los departamentos más afectados por la violencia en Colombia.En la Diócesis de Yopal, los fieles peregrinaron hasta el Mirador de la Virgen de los Dolores de Manare para encomendar el territorio llanero a la Madre de Dios.En Pereira, Barrancabermeja, Palmira, El Banco, Cali y otras jurisdicciones, parroquias, santuarios y comunidades de fe se unieron al clamor nacional por la paz.Desde Barrancabermeja, monseñor Ovidio Giraldo Velásquez pidió por la paz del Magdalena Medio y destacó el valor espiritual y social de esta movilización de fe:“La paz es posible, la hemos ido construyendo y la seguiremos construyendo. Hoy hemos renovado ese empeño escuchando una vez más el clamor de Nuestra Señora de Fátima de rogar por la reconciliación y la paz del mundo entero”, manifestó.María, signo de esperanza para ColombiaEn este mes mariano, la consagración al Inmaculado Corazón de María representa un signo de confianza espiritual, pero también, un llamado colectivo a reconstruir el país desde la conversión del corazón, el perdón y la esperanza. La fiesta de Nuestra Señora de Fátima volvió a poner en el centro el llamado a la oración, la conversión y la paz.Pese a las múltiples heridas y fragmentaciones sociales, esta gran jornada nacional reflejó cómo la fe continúa siendo un punto de encuentro para millones de colombianos.Con rosarios en las manos, velas encendidas y plegarias elevadas desde distintos rincones del país, la Iglesia en Colombia reafirmó su compromiso pastoral de seguir promoviendo la reconciliación, la fraternidad y el cuidado de la vida.Vea a continuación el informe audiovisual de la jornada:

Mar 19 Mayo 2026

Obispos de Antioquia y Chocó presentan consideraciones pastorales de cara a las elecciones presidenciales en Colombia

Ante las elecciones presidenciales en Colombia, los obispos de las provincias eclesiásticas de Medellín y Santa Fe de Antioquia dirigieron un comunicado a los fieles católicos y a toda la ciudadanía, en el que ofrecen una serie de consideraciones orientadas a promover un voto consciente, libre y responsable.El mensaje, titulado “El futuro de Colombia en manos de todos”, fue suscrito por los obispos de las provincias eclesiásticas de Medellín y Santa Fe de Antioquia, que agrupan jurisdicciones eclesiásticas de Antioquia y Chocó. Entre ellas, las arquidiócesis de Medellín y Santa Fe de Antioquia; las diócesis de Sonsón-Rionegro, Jericó, Caldas, Girardota, Santa Rosa de Osos y Apartadó; así como las diócesis de Quibdó e Istmina-Tadó.Desde estas Iglesias particulares, los prelados presentan al país una reflexión pastoral que busca iluminar el discernimiento ciudadano frente al actual momento político y social de Colombia, promoviendo la defensa de la democracia, el bien común, la dignidad humana y la reconciliación nacional.Preocupación por la situación del paísEn el mensaje, los obispos expresan su preocupación por fenómenos que, según afirman, “debilitan la convivencia, oscurecen la esperanza y afectan la estabilidad de nuestro pueblo”, entre ellos “la violencia, la corrupción, la mentira, los discursos de odio, la injusticia social y la polarización”.Frente a este panorama, reconocen que Colombia enfrenta retos relacionados con “el sistema de salud, la situación fiscal, el orden público” y “la solidez de los valores que sustentan nuestra cultura y su comportamiento ético”. Por ello, consideran que el país está llamado a elegir “al gobernante más competente para conducir el país”.El voto como deber ciudadano y moralAl recordar que el voto es “un derecho, pero también un deber ciudadano y moral”, los prelados exhortan a los colombianos a participar activamente en la jornada electoral y a comprometerse con la defensa de la democracia, la consolidación de la institucionalidad y el bienestar de todos.Asimismo, los obispos llaman a valorar la política como “servicio al bien común y compromiso auténtico con el cuidado de la sociedad”, insistiendo en la necesidad de preservar la democracia mediante una participación responsable y transparente.Criterios para el discernimiento electoralEl comunicado propone criterios concretos para el discernimiento electoral. Entre ellos, la defensa de la dignidad humana, la protección de la vida en todas sus etapas, el fortalecimiento de la familia, la garantía del derecho universal a la salud, la lucha contra la pobreza y la promoción de oportunidades dignas para las nuevas generaciones.En uno de los apartados centrales del documento, los obispos piden evaluar las propuestas de gobierno con criterios de idoneidad y visión de futuro. Señalan que el país requiere líderes capaces de afrontar desafíos como “el invierno demográfico, la degradación moral, la ausencia de un proyecto nacional de largo aliento, el fenómeno migratorio, el restablecimiento del orden público y la estabilidad de la democracia”.Rechazo a las prácticas que afectan la democraciaEl pronunciamiento también rechaza prácticas que afectan la transparencia electoral. Los prelados afirman que “no se puede admitir la indiferencia, el egoísmo, el clientelismo, la corrupción, los oportunismos, la manipulación de las personas”, así como “la compra y venta de votos”.De igual manera, hacen un llamado a los candidatos y dirigentes políticos para que actúen “con honestidad y transparencia”, privilegiando siempre el bien común y el respeto por la unidad nacional. “Pensar distinto no nos convierte en enemigos. Las diferencias políticas jamás deben romper la fraternidad que nos une como hijos de una misma nación”, expresan en el comunicado.Un llamado a votar con responsabilidad y esperanzaFinalmente, los obispos convocan a todos los ciudadanos a participar en las elecciones y reiteran que “vender el voto es vender la patria”. Además, elevan una oración para que Dios conceda al país “la lucidez para elegir acertadamente sin arriesgar el futuro de Colombia” y la sabiduría necesaria para construir “un país reconciliado, libre, justo y con esperanza”.

Dom 17 Mayo 2026

La Voz del Pastor | 17 de mayo de 2026

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 28, 16-20