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conferencia episcopal

Mié 22 Jul 2020

Conversatorios virtuales: ´La salud mental en tiempo de pandemia´

Frente a los momentos de emergencia sanitaria que enfrenta hoy Colombia y el mundo a causa de la pandemia del Covid-19 y las afectaciones en materia de salud mental generadas en medio de esta realidad, el departamento de Promoción y Defensa de la Vida y el Centro Estratégico de Investigación, Discernimiento y Proyección Pastoral de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), ha programado una serie de conversatorios virtuales sobre: “El suicidio…hacia espacios de esperanza, en época de pandemia”. Según lo señalan sus organizadoresse busca “proponer un espacio de reflexión y discernimiento en estos momentos de emergencia sanitaria, frente al hecho del suicidio como acto contrario al amor de Dios y en libertad; espacio de esperanza y de salvación, que da sentido a la vida, porque el ser humano desconoce el valor de la vida que proviene de Dios… (Dt.30, 15) para participar con ella en el acto creador”. Esta iniciativa se compone de tres conversatoriosque se realizarán en fechas diferentes, en el horario de 3:00 pm a 5:00 pm y abordarán las siguientes temáticas: Martes 28 de Julio: ¿Cómo detectar comportamientos y causas sintomatológicas que conduzcan a identificar la tendencia suicida en las diferentes poblaciones vulnerables? Martes 4 de Agosto:¿Cuáles serían las estrategias más acertadas para la prevención del suicidio en situaciones diversas? Martes 11 de Agosto:¿Por qué no detectamos a tiempo el hecho suicida en los diferentes espacios en los cuales convivimos? Este proceso de formación contará con la participación de especialistas e invitados, quienes desde las diferentes miradas como la ciencia, la sociedad y la Iglesia, harán de este espacio un momento de reflexión y discernimiento frente al tema del suicidio. Entre los conferencistas tendremos al reconocido psicólogo Miguel De Zubiría y la doctora María Elena Garassini, Licenciada en Psicología, Magister en Psicología del Desarrollo Humano yDoctorado en Psicología por la Universidad Central de Venezuela. Estos conversatorios virtuales están pensados y diseñados para llegar a diferentes actores sociales y espirituales que comparten un mismo compromiso por el servicio a los demás y que tengan impacto a nivel social desde sus diferentes profesiones y ámbitos, como son: Padres de familia, jóvenes, agentes de pastoral educativa, grupos juveniles, Iglesias particulares, población universitaria, rectores de seminarios, seminaristas, entre otros. Los interesados en participar lo podrán hacer inscribiéndose en siguiente link https://forms.office.com/Pages/ResponsePage.aspx?id=2bBm42XULkqVWzgjUMAzgFju9T1HHkpIvJBGElSfBW1UNDlIODU2SjFRNTdUUEk5SVVWTkFWWDZNMi4u

Mar 21 Jul 2020

Boletín "Notas de Actualidad Litúrgica" No. 76

El Departamento de Liturgia del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC), presenta el Boletín Notas de ACTUALIDAD LITÚRGICA N° 76: La Celebración de la Fe en la Pandemia - Reflexiones. El deseo es que estos aportes escritos y audiovisuales que se ofrecen contribuyan a iluminar y orientar el proceso de acompañamiento al pueblo de Dios en la celebración de su fe, en medio de la pandemia que vivimos. En esta dura y aleccionadora experiencia de la vivencia de la pandemia por la presencia del Coronavirus (Covid-19) en el mundo y en nuestro país, la Iglesia orienta y anima para que, en esta etapa de reapertura progresiva de los templos retornemos gozosos a la celebración litúrgica como modo de encuentro sacramental con Jesucristo y, a su vez, como discípulos misioneros, reemprendamos la tarea del anuncio del kerigma a los hijos de Dios dispersos, para que, a través, también, del uso conveniente y adecuado de los medios de comunicación y virtuales, sean iniciados y fortalecidos en su fe y disciernan modos de encuentro con el Señor resucitado, quien es camino seguro para la conversión, la comunión y la solidaridad (I A 3). En este contexto ofrecemos las presentes reflexiones escritas y, también, visuales, que iluminan y orientan en este proceso de acompañamiento al pueblo de Dios en la celebración de su fe en medio de la pandemia. Como pauta de orientación para este trabajo de colaboración en estos aportes reflexivos, se han tenido presentes los siguientes enunciados: ¿Qué estamos aprendiendo de la celebración de la fe en este tiempo del coronavirus? Espacios ofrecidos y buscados, modos de participación y comunicación de la fe. Si nada debe continuar lo mismo y algo o mucho debe cambiar, en cuanto a la celebración de la fe ¿qué se debería fortalecer? A partir de esta dura experiencia del confinamiento causado por el coronavirus ¿qué prioridades podrían implementarse para crecer en la participación, comunicación y vivencia de la fe? Agradecemos a todos los que, con interés y esmero, han colaborado con estos aportes, esperando que sean de motivación y orientación para continuar profundizando en esta reflexión de la celebración de la fe en la pandemia. Descargar Boletín "Notas de ACTUALIDAD LITÚRGICA No. 76 Lea también: Boletín "Notas de ACTUALIDAD LITÚRGICA" No. 71 Lea también: Boletín "Notas de ACTUALIDAD LITÚRGICA" No. 72 Lea también: Boletín "Notas de ACTUALIDAD LITÚRGICA" No. 73 Lea también: Boletín "Notas de ACTUALIDAD LITÚRGICA" No. 74 Lea también Boletín "Notas de ACTUALIDAD LITÚRGICA No. 75

Vie 17 Jul 2020

Comunicado de prensa de la Conferencia Episcopal de Colombia

Comunicado de prensa de la Conferencia Episcopal de Colombia [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Vie 17 Jul 2020

CCN dio inicio a diplomado en cultura de reconciliación y paz

Con un acto de apertura virtual transmitido a través de Facebook, el pasado miércoles 15 de julio, la Comisión de Conciliación Nacional (CCN) en representación de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), la Diócesis de Yopal y la Diócesis de Sincelejo, dieron inicio al primer “Diplomado en herramientas para la construcción de una cultura de reconciliación y paz territorial” que avala la Universidad Santo Tomás y que financia la Embajada de Noruega, en el marco de la actual iniciativa de la CCN que busca aportar a la construcción de cultura de paz en diferentes regiones del país. En la primera parte del espacio, que reunió a cerca de 80 personas mediante la plataforma zoom y que hasta la fecha ha sido visualizado por más de 1.500 cibernautas gracias a la transmisión, participaron monseñor Elkin Álvarez Botero, secretario general de la CEC y miembro de la Comisión de Conciliación; monseñor Edgar Aristizábal Quintero, Obispo de Yopal; monseñor José Clavijo Méndez, Obispo de Sincelejo; y el padre Darío Echeverri, secretario general de la CCN. El mensaje de apertura estuvo a cargo de monseñor Edgar Aristizábal, quien evocó la séptima bienaventuranza “Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece” (Mateo 5:9). El prelado afirmó que este es un trabajo que realiza cada día la Iglesia Católica y llamó la atención sobre la necesidad de que todos en Colombia trabajemos por esta misma causa “para superar los elevados niveles de violencia y demás situaciones que afectan la convivencia; para acompañar a tantos hermanos víctimas del conflicto armado y de tantas otras pandemias que hoy sufre el mundo”. Por su parte, monseñor Álvarez, también obispo auxiliar de Medellín, hizo referencia a lo vivido durante la reciente Asamblea Plenaria del Episcopado, que se llevó a cabo en días pasados por primera vez de manera virtual. El prelado afirmó: “pudimos compartir la realidad de las regiones y el común denominador sigue siendo la violencia que se ha recrudecido desde muchos factores”. Por esta razón, y por tratarse de un espacio para facilitar herramientas, insumos y motivaciones para formar servidores de la reconciliación y de la paz destacó la utilidad del diplomado; así como la importancia de desarrollarlo con enfoque territorial “porque debemos estar convencidos de que la implantación de una cultura de reconciliación y paz nace del trabajo en las regiones, de la respuesta a los desafíos específicos en esta materia, desde la realidad propia de la cada una de las zonas de nuestro país”. Por su parte, sobre el rol de la Comisión de Conciliación, el padre Darío Echeverri afirmó que la coyuntura que vivimos por cuenta de la pandemia del Covid-19 “no ha sido capaz de frenar nuestro impulso por intentar dar nuestro aporte a la construcción de una Colombia distinta, reconciliada y en paz”. El sacerdote agregó que este trabajo, que se estará desarrollando con 15 regiones del país, es “un aporte pequeño pero significativo frente al gran desafío que nos plantea esta nación cargada de odios, de violencia y de dolor”. Adriana Marcela Duque, agente de pastoral de la diócesis de Yopal invitada al diplomado, agradeció la oportunidad de participar, y sobre el tema y compromiso a asumir afirmó: “muchos individuos pensamos que la solución está en cabeza de los gobiernos y de los líderes (…) Sin embargo, cuando entendemos y descubrimos que hacemos parte de un gran engranaje y que somos una pieza importante en ese engranaje, y permitimos que la luz de la paz encienda nuestro corazón, podemos hacer que otros también enciendan esa luz (…) Es ahí cuando podemos ser agentes de cambio social”. Jorge García, quien se desempeña como defensor de Derechos Humanos en el departamento de Sucre y hace parte del grupo convocado por la diócesis de Sincelejo para este proceso, afirmó que a través del diplomado pueden continuar acompañando y dejando capacidades en su región para que estas formen parte de su cultura. Agregó: “tengo la certeza que una vez finalizado el diplomado y se inicien la fase de réplicas de la cual somos parte fundamental, abriremos un camino seguro que nos llevará a la construcción de paz en nuestros territorios”. Además de las cerca de 70 personas que ya iniciaron este primer proceso de encuentro y formación virtual, entre ellas, líderes sociales y comunitarios, defensores de derechos humanos y agentes pastorales de los departamentos de Casanare y Sucre; se conectaron con esta sesión inaugural en calidad de invitados especiales al acto: Monika Lauer Pérez, responsable de proyectos de Colombia/KZE de Adveniat; Ulrike Hemmerling, coordinadora el programa Servicio Civil para la Paz de Agiamondo; y la Dra. Socorro Ramírez, la Dra. Consuelo Corredor, el Dr. Juan Mayr y el General Retirado del Ejército, Juan Salcedo Mora, todos miembros de la Comisión de Conciliación Nacional. Una vez finalizado el acto oficial de apertura, el psicólogo Diego Lerma, especialista en Derechos Humanos, quien hace parte de la Secretaría Técnica de la Comisión de Conciliación y es uno de los facilitadores de este diplomado, dio inicio a la primera sesión pedagógica del proceso, con un módulo sobre reconstrucción de memoria histórica. Fuente: Oficina de comunicaciones de la Comisión de Conciliación Nacional (CCN)

Jue 9 Jul 2020

Al cierre de la CX Asamblea obispos invitan a superar todo tipo de “pandemias”

Al concluir la 110 Asamblea Plenaria del Episcopado, que se realizó de manera virtual del 6 al 8 de julio, los obispos han emitido un mensaje al pueblo colombiano, donde advierten que el coronavirus que azota no solo al país sino al mundo entero, tiene que llevarnos a enfrentar las grandes “pandemias” que vive hoy la humanidad. “En nuestro país, el coronavirus nos tiene que llevar a ponernos de frente a las “pandemias” que nos están destruyendo desde hace mucho tiempo, a las problemáticas que no hemos podido resolver y a los grandes y graves males que no nos permiten avanzar como nación y construir el bien para todos”. Al enumerar estas “pandemias históricas” como son: La ya profunda brecha social, la pobreza, el desempleo, la marginación y la falta de oportunidades para las comunidades más vulnerables, las deficiencias estructurales de los servicios de salud y de educación, la corrupción tanto pública como privada, el narcotráfico y el microtráfico, el asesinato de líderes sociales y todos los atentados contra la vida y la dignidad humanas, los actos contra la naturaleza y la infraestructura y, sobre todo, la guerra, la violencia y la muerte en sus diversas formas y expresiones, observan que superar estas problemáticas exige un compromiso de manera individual y colectivo. Luego de una lectura hecha desde los diferentes tópicos de la realidad del país, los obispos ofrecen 9 puntos que servirán como desafíos para superar todo tipo de pandemias desde la esperanza, el compromiso y la unidad. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Mié 8 Jul 2020

La acogida de la semilla empieza por la escucha atenta de la Palabra

Predicación Orante de la Palabra XV Dom TO – XVI Dom TO [1] DECIMOQUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Primera lectura: Is 55,10-11 Salmo: 65(64),10.11.12-13. 14 Segunda lectura: Rm 8,18-23 Evangelio: Mt 13,1-23 I. Orientaciones para la Predicación Introducción • La Palabra de Dios es un don que cae en el corazón del hombre y los frutos dependen de su respuesta. • La Palabra es una semilla que posee vida interna y necesita de un ambiente propicio para crecer. • La acogida de la semilla empieza por la escucha atenta de la Palabra. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? En Isaías nos encontramos con los dos últimos versículos de la perícopa que inicia en el versículo 1. Todo el pasaje es una invitación a participar en el banquete escatológico-mesiánico donde los que están hambrientos y sedientos serán saciados en abundancia, por eso, Dios da su Palabra para que todos puedan recibirla y ella llega a toda la tierra y produce su acción eficaz; la única condición es la escucha, por eso, se insiste en la necesidad acoger con compromiso la Palabra. Isaías utiliza imágenes tomadas de los ciclos naturales de la lluvia y las nevadas que traen agua en abundancia para renovar y fecundar la tierra produciendo vegetación. Esta imagen nos habla de la vida que se genera en la tierra mediante el agua que cae; así mismo sucede con la Palabra de Dios que cae en el corazón del hombre y tiene la capacidad para producir la vida, pero los frutos dependen de la acogida que el hombre le dé a la Palabra. En el Evangelio de Mateo la semilla son los granos producidos por los vegetales, poseen vida interna y al caer en la tierra y disponer de un ambiente vital germinan y dan lugar a plantas que, a su vez, producen frutos. Esto nos enseña que la Palabra de Dios, en este caso, es la semilla que posee vida propia, pero necesita de un lugar apto para germinar y crecer, este espacio es el corazón del hombre en donde la semilla puede caer y generar vida con unos frutos que se pueden visibilizar exteriormente. El pasaje del Evangelio insiste varias veces en la necesidad de la escucha, esta es la condición inicial para la acogida de la Palabra, que al igual que la semilla cae en varios terrenos y según sea la acogida o el rechazo se dan o se pierden los frutos que deberían percibirse después de la siembra. Un detalle importante de la parábola es la forma en que el sembrador realiza la siembra, ya que el evangelista no dice de qué forma se prepara el terreno, pero del análisis de los diversos tipos de terrenos que se mencionan en el relato, deducimos que la siembra se realizaba a voleo, es decir, que el sembrador sale y toma una cantidad de semillas en su mano para esparcirlas por todos lados y ellas van cayendo al suelo de modo uniforme y, según sea el terreno en el que caen, se pueden reproducir o se pueden secar, como es caso de las semillas que cayeron en terreno pedregoso. Esa forma de realizar la siembra nos habla de la confianza del sembrador que se arriesga y espera que toda la semilla produzca su fruto. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Cada domingo la Palabra de Dios se nos sirve en abundancia y, al igual que en la primera lectura del profeta Isaías, ella es como el agua que cae y empapa la tierra para renovarla y darle fecundidad. La Palabra de Dios es viva y eficaz y por esta razón, el profeta nos recuerda que al salir de la boca de Dios no vuelve a él sin obtener resultados. En este año se nos recuerda la importancia que tiene la Palabra de Dios en la vida del creyente y que los resultados de su siembra dependen de la acogida que inicia con la escucha atenta y acogida sincera del mensaje. Estos días en familia son oportunidad para escuchar con mayor atención la Palabra de Dios y para acogerla con más amor en nuestra vida. El evangelio nos presenta varias clases de terreno en los que cae la Palabra esparcida por el sembrador y, en ellos, cada uno debe mirar en qué actitud está de frente al mensaje de la Palabra de Dios. En efecto, la semilla que cae al borde del camino nos recuerda la Palabra de Dios que cae en la vida del hombre mediocre, que no la acoge y, por esta razón, termina perdiéndose; es la Palabra que se pierde porque cae en la vida del hombre superficial y no la coge por causa de la cerrazón del corazón. La semilla que cae en terreno pedregoso hace referencia a todos los obstáculos que impiden que pueda germinar y crecer en el corazón humano, pues, aunque el hombre la recibe con alegría no tiene la capacidad para dejarla echar raíz y, por lo tanto, se seca. La semilla que cae entre los abrojos o espinos se puede comparar con el hombre que está entretenido y ocupado en tantas cosas que las preocupaciones del mundo sofocan y ahogan la semilla de la Palabra que cayó y echó raíces, pero al salir se secó y no pudo crecer lo suficiente para dar el fruto que se esperaba. Nuestro corazón es el terreno apto para el crecimiento de la semilla, pero necesita disponibilidad y capacidad para permitir el crecimiento de la Palabra mediante su escucha y acogida atenta. El Sembrador deposita su confianza en el terreno que considera apto para el crecimiento de la semilla, por eso, a su debido tiempo, regresará para percibir sus frutos. Al comentar esta parábola del sembrador, el Papa Francisco nos recuerda que “los primeros tres terrenos son improductivos: a lo largo del camino las aves se comen la semilla; sobre el terreno pedregoso los brotes se secan rápidamente porque no tiene raíces; en medio a las zarzas la semilla viene sofocada por las espinas. El cuarto tipo de terreno es el terreno bueno, y solamente ahí la semilla germina y da fruto”. Cada uno de nosotros debe examinar qué clase de terreno es y la disposición que hay en su corazón para recibir la Palabra de Dios. Al respecto, San Cesareo de Arlés nos recuerda la importancia del cuidado del corazón que es el terreno para recibir la Palabra, así, afirma: “En efecto sabéis cómo se cultiva la tierra. En primer lugar, arrancamos las zarzas, echamos las piedras bien lejos, luego aramos la tierra, empezamos de nuevo una segunda vez, una tercera, y por fin sembramos. De igual manera en nuestra alma: en primer lugar, desarraigamos las zarzas, es decir los malos pensamientos; luego quitamos las piedras, es decir toda malicia y dureza”. Conociendo la confianza que ha depositado en nosotros el sembrador, es necesario quitar del corazón todos los obstáculos que se interponen para la escucha de la Palabra. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Padre bueno, tu Hijo es el sembrador generoso que con abundancia nos entrega su Palabra y, como la semilla buena, confía en nosotros para que la recibamos en nuestro corazón y le permitamos crecer y dar frutos en abundancia. Ayúdanos a escuchar el mensaje y recibirlo con alegría sin poner obstáculos que le impida crecer y germinar para dar una cosecha en abundancia, según lo que tú esperas. Nuestro compromiso este domingo debe ser el de una mayor apertura a la escucha y acogida de la Palabra, en lo posible diariamente, mediante la lectura del Evangelio, para que éste caiga en tierra buena y produzca fruto abundante. Al mismo tiempo, debiéramos comprometernos a difundir el mensaje de la Palabra mediante los medios de comunicación para que, en casa y en familia, se pueda seguir diariamente la liturgia de la palabra. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Cristo, como el buen sembrador, nos convoca cada domingo para sembrar su Palabra en abundancia en el surco de nuestro corazón. Hoy como pueblo de Dios nos reunimos en asamblea litúrgica en torno a la mesa de la Palabra y la fracción del pan. Participemos con alegría de esta celebración. Monición a la Liturgia de la Palabra La Palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que espada de doble filo, y en ella se nos recuerda que Dios siempre nos la entrega de modo abundante y generoso y, al igual que el sembrador, confía y espera que nosotros la acojamos y la hagamos fructificar en nuestra vida. Escuchemos con atención. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Al Padre bueno y generoso acudamos en suplica ferviente y presentemos nuestra oración llena de confianza: R. Padre bueno, escúchanos 1. Por la Iglesia para que, en medio de las pruebas y dificultades de la humanidad, siga dando testimonio de la cercanía del amor de Dios. 2. Por todos los gobernantes para que, frente a las problemáticas de nuestros pueblos, tomen decisiones encaminadas a la búsqueda del bien común. 3. Por quienes, en sus hogares y lugares de trabajo, anuncian la Palabra de Dios para que continúen dando testimonio de la presencia del reino de Dios en medio del mundo. 4. Por quienes vivimos la crisis generada por la pandemia para que no perdamos la fe y la confianza en la misericordia del Señor. 5. Por el sector de la salud y quienes trabajan en la atención y cuidado de los enfermos del COVID-19 para que el Señor los fortalezca y recompense sus esfuerzos y desvelos. 6. Por todos los enfermos y quienes sufren en el cuerpo o en espíritu para que reciban la fuerza de Dios en momentos de prueba y tribulación. Oración conclusiva Acoge Padre las súplicas que te hemos dirigido con fe por mediación de Jesucristo Nuestro Señor. R. Amén [1] Elaborado por el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC) y Coordinado por el Dpto. de Liturgia. (2020). Predicación Orante de la Palabra, II. Santísima Trinidad a Cristo Rey, Ciclo A.

Mié 1 Jul 2020

“Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré”

Predicación Orante de la Palabra DECIMOCUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Primera lectura: Za 9,9-10 Salmo: 145(144),1-2.8-9.10-11.13cd-14 (R. 20[19],7) Segunda lectura: Rm 8,9.11-13 Evangelio: Mt 11,25-30 I. Orientaciones para la Predicación Introducción El profeta Zacarías, anunciaba desde antiguo que el Mesías de Israel llegaría lleno de humildad y que sus obras estarían orientadas a la vida y la reconciliación. Esto se cumple claramente en la persona de Jesús de Nazaret, quien da a conocer al Padre, y por quien los pobres, y en ellos todos los hombres, tienen la posibilidad de conocer al Padre. Pero, para pertenecer al Reino, es indispensable poseer actitudes fundamentales que identifiquen a sus miembros. Así, en efecto, la Palabra de este domingo invita a ser pobres y humildes siguiendo a Jesús, para que, de este modo, se ejercite el desprendimiento y la sencillez; dichas actitudes no son privilegios ni condiciones que unos tienen y otros no, es, más bien, una vocación que todo hombre debe pretender y aprender. En su enseñanza continua sobre las características de la vida comunitaria el Evangelio de San Mateo coloca, este domingo, delante de nuestros ojos, una de las páginas más bellas y significativas al Reino de Dios al se entra por la puerta de la pequeñez y apertura constantes. Como se ha dicho, se trata de una página realmente fundamental de la Iglesia, tal como san Mateo la presenta, básicamente por dos razones: • Ante la condición de ser humildes para colocarse en el camino del plan de Dios, es necesario dejar todas aquellas actitudes que destruyen desde dentro el ideal cristiano: autosuficiencia, rivalidad, falso conocimiento de la voluntad de Dios, etc. • Se invita a encarnar la condición de pobreza que se traduce en disponerse a vivir con y en Dios. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? En la Palabra que se nos ha ofrecido en el evangelio de hoy, Jesús ora al Padre diciendo: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a los pequeños”. Dios, en efecto, ha desvelado su secreto, pero los sabios según el mundo ni quieren ni saben cómo entender. Sólo a todos los que en el mundo han sido sencillos, sólo a ellos les ha querido revelar Dios sus secretos, porque “así le ha parecido bien” … Cuantas veces en el mundo actual escuchamos expresiones como ¡qué cansado, agobiado estoy! y se busca el descanso donde no se encuentra realmente. Solo en Dios se encuentra el auténtico descanso: “vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré… y encontrarán descanso”, éstos, no suelen coincidir con aquellos a quienes el Padre “esconde” su secreto. Sólo los sencillos en su corazón y en su vida, podían entender las palabras de Jesús. Porque sólo ellos se sabían excedidos por tanto cansancios y tanto agobio. Sin sentir vergüenza de su limitación, sin tener que maquillarla y disfrazarla, eran pobres, sin poder, sin saber, sin tener. Los que sabían, podían y tenían, ellos se pagaban a sí mismos… Nosotros, dos mil años después, somos herederos y continuadores del secreto de Dios, ese que quita cansancios, seca lágrimas, calma agobios, rompe cadenas, abre esperanzas, y todo lo llena de un buen olor de Buena Nueva. Estos son sus gestos y su lenguaje. Quiera el Señor que los sencillos de hoy, los pobres de nuestra tierra, puedan tener acceso al corazón de Cristo manso y humilde, al amor de Dios Padre que se nos ha revelado en el Hijo. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Igualmente, en el Evangelio Jesús nos enseña cuando nos dice «Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré» Esta invitación de Jesús se extiende hasta nuestros días, para llegar a muchos hermanos y hermanas oprimidos por precarias condiciones de vida, por situaciones existenciales difíciles y a veces privados de válidos puntos de referencia. Así comenta el Papa Francisco, en los países más pobres, pero también en las periferias de los países más ricos, se encuentran muchas personas cansadas y agobiadas bajo el peso insoportable del abandono y la indiferencia. No es fácil para los cristianos vivir según los principios y las virtudes inspiradas por Jesús. En efecto, dice el Papa Francisco: «No es fácil, pero es posible, basta con contemplar a Jesús sufriente y la humanidad sufriente» y vivir «una vida escondida en Dios con Jesús». «Sólo contemplando la humanidad sufriente de Jesús podemos hacernos mansos, humildes, tiernos como Él. No hay otro camino». Ciertamente tendremos que hacer el esfuerzo de «buscar a Jesús; pensar en su pasión, en cuánto sufrió; pensar en su silencio manso». Este será nuestro esfuerzo, después «de lo demás se encarga Él, y hará todo lo que falta. Pero tú debes hacer esto: esconder tu vida en Dios con Cristo». Para ser buenos cristianos y tener buenas disposiciones para acoger los secreteos del Reino de Dios, es necesario contemplar siempre la humanidad de Jesús, su humanidad sufriente. Así, una vez más, dice el Papa Francisco «¿Para dar testimonio? contempla a Jesús. ¿Para perdonar? contempla a Jesús sufriente. ¿Para no odiar al prójimo? contempla a Jesús sufriente. ¿Para no murmurar contra el prójimo? contempla a Jesús sufriente. No hay otro camino». Estas virtudes son las mismas del Padre, «que es bueno, manso y magnánimo, que nos perdona siempre». No es fácil, pero es posible. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Finalmente, del Evangelio Jesús también nos enseña: “…Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón”. Con dulzura se educa, con dulzura se enseña, con dulzura se inculca la virtud, se consigue la enmienda, se gobierna bien, se hace todo lo bueno. Si preferimos la tosquedad, la sequedad, la impaciencia, la brusquedad… ¿no será porqué nos resulta más cómodo, más fácil…?, porqué buscamos nuestra propia satisfacción más que el bien del prójimo? ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré” ¿Quién no está lleno de trabajos y cargado de miserias? ¿Te quejas de ello como de un mal sin remedio? ¿Por qué? Porque no acudes a Cristo. ¿Cómo padecer tanto teniendo tan a mano el remedio? II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Como cada domingo, nos reunimos para escuchar y proclamar la Palabra del Señor, que nos ha convocado a la celebración del misterio de Cristo muerto y resucitado. Demos gracias a Dios por este encuentro dominical que nos concede cada semana, y pongamos en sus manos nuestra vida, con sus dolores y alegrías, los fracasos y los éxitos y, con un solo corazón, unámoslos al Sacrificio de Jesús. Participemos con fe y alegría. Monición a la Liturgia de la Palabra Hoy en la Palabra reconocemos a Jesús, que muestra los sentimientos de su alma hablándonos de su especial relación con el Padre y de su profundo deseo de abrazarnos con nuestras debilidades y flaquezas. Escuchemos atentamente tomando conciencia de que mi debilidad es la puerta hacia la gentil misericordia del Señor. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Llenos de confianza en el Señor, y esperando en su misericordia, le presentamos nuestras oraciones por la Iglesia y por el mundo entero, supliquemos con fe diciendo: R. Padre de amor, óyenos 1. Por la Iglesia que ha recibido el encargo de anunciar la Palabra de Dios; para que, fiel al mensaje, sepa presentarlo a todos con un lenguaje adecuado a cada tiempo y lugar. Roguemos al Señor. 2. Por nuestras autoridades civiles; para que trabajen a fin de que en nuestro país reinen el respeto, la solidaridad, y perseverancia en el bien común. Roguemos al Señor. 3. Por las familias; para que eduquen a sus hijos en los valores del Evangelio y para que de ellas surjan nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Roguemos al Señor. 4. Por los gobernantes de las naciones para que procuren el bienestar de quienes, a causa de la epidemia que vivimos, están necesitados, enfermos, desahuciados, moribundos y ofrezcan atención digna a cada uno de ellos. Roguemos al Señor. 5. Por nosotros, aquí reunidos; para que escuchemos la Palabra de Dios, la meditemos en nuestro corazón, y así incida en nuestra vida. Roguemos al Señor. En un momento de silencio presentemos nuestras intenciones personales… Oración conclusiva Escucha, oh, Padre, nuestras oraciones que presentamos con humildad y fe, por mediación de tu Hijo, Jesucristo. Quien vive y reina por los siglos de los siglos. R. Amén. [1] Elaborado por el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC) y Coordinado por el Dpto. de Liturgia. (2020). Predicación Orante de la Palabra, II. Santísima Trinidad a Cristo Rey, Ciclo A.[1] Elaborado por el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC) y Coordinado por el Dpto. de Liturgia. (2020). Predicación Orante de la Palabra, II. Santísima Trinidad a Cristo Rey, Ciclo A.

Mar 23 Jun 2020

La hospitalidad del cristiano hace que Jesús esté presente en la vida de nuestras familias y de nuestras comunidades

Predicación Orante de la Palabra DÉCIMOTERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Primera lectura: 2 R 4,8,-11.14-16a Salmo: 89(88),2-3.16-17.18-19 Segunda lectura: Rm 6,3-4.8-11 Evangelio: Mt 10,37-42 I. Orientaciones para la Predicación Introducción • La hospitalidad del cristiano hace que Jesús esté presente en la vida de nuestras familias y de nuestras comunidades. • La vida cristiana es exigente, implica la radicalidad del seguimiento de Cristo, cargar la cruz y seguirlo a Él. • El bautismo nos incorpora a la muerte y resurrección de Cristo. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La liturgia de la Palabra de este domingo nos presenta el valor de la hospitalidad y la recompensa para quienes con amor acogen a los hermanos y en ellos al mismo Señor Jesús. La primera lectura de este domingo (2 Reyes 4,8-11.14-16), nos ofrece la imagen bondadosa y hospitalaria de una familia que ve en el profeta Eliseo un santo. La familia, que siempre lo recibía en su casa para comer, aprecia al profeta y quiere tener un detalle con él, le prepara una habitación en su casa para que pueda descansar. El profeta le anuncia a la familia que lo acoge que, dentro de un año por esta época, estarán abrazando un hijo. La recompensa a esta mujer por su hospitalidad, fue concederle la bendición de Dios, dándole un hijo, pues era una desgracia no tenerlo. El Salmo 89, es un canto de alabanza que sugiere la alegría y la gratitud de aquella mujer y de su marido, “Cantaré eternamente las misericordias del Señor”; el salmista quiere que cantemos eternamente la misericordia de Dios, que anunciemos su fidelidad, porque Él es nuestro escudo. San Pablo dirigiéndose a los Romanos (Rm. 6,3-4.8-11), nos recuerda que todos por el bautismo somos incorporados a Cristo y a la vez, incorporados a su muerte. Pablo acude a esta imagen para insistir, en primer lugar, en la importancia del bautismo que nos configura con Cristo, y también, nos hace participar de su muerte y de su resurrección. Por el bautismo somos sepultados con Cristo y resucitados a una vida nueva. El cristiano desde el bautismo ha de morir al pecado, para hacer de su vida una total entrega a Dios, este modo de ser en el mundo produce la certeza de no morir jamás. El evangelista Mateo (Mt. 10,37-42), expone hoy en su Evangelio el segundo discurso de Jesús, conocido como el sermón de la misión. “El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí” (Mt. 10, 38). “El que os recibe a vosotros, me recibe a mí” (Mt, 10, 40). Tenemos dos pasajes diferentes: en el primero el Señor Jesús afirma que seguirlo a Él exige una gran radicalidad, un amor superior al que se le puede tener a la familia, más aún, un amor que nos exige la propia vida, el que quiera seguir a Jesús debe tomar su cruz, cargarla y seguirle. En segundo lugar, el Señor Jesús promete una recompensa de parte de Dios, para los que acojan a sus enviados y misioneros. Quien se hace hospitalario con un discípulo de Jesús, recibirá en su propia casa al mismo Señor, “El que os recibe a vosotros me recibe a mí”. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? La liturgia de la Palabra de este domingo, tiene un especial énfasis en la hospitalidad, virtud que nace de un corazón capaz de comprender que, si acoge a un enviado de Dios, (misionero, sacerdote, al que sufre, al pobre, etc.), Dios lo recompensará, más aún, vendrá a morar con él. • La lectura del segundo libro de los reyes, exalta la hospitalidad de aquella familia de Suman para con Eliseo, hombre santo y agradecido. Este precioso relato nos abre a la comprensión del mensaje del Evangelio, el que acoge a un enviado del Señor tiene una valiosa recompensa, así como la familia de Suman, que era estéril, pudo abrazar a un hijo, nosotros podemos abrazar al Hijo de Dios, que viene a estar en nosotros, fruto de la generosidad y la hospitalidad para con sus enviados. • Saber acoger a los enviados de Dios, a los profetas de hoy, a los pobres del Señor, a los que sufren, a los que se arrepienten, a los desposeídos, tiene una gran recompensa, experimentar el gozo de la presencia de Dios en su propia vida. Él habita en el que con hospitalidad cristiana recibe al mensajero del Evangelio. • En este horizonte de ideas, podemos también deducir que el camino de la hospitalidad no es fácil, exige creer, tener fe, saber escuchar, tener capacidad para el encuentro, es una tarea que exige el reconocimiento y la aceptación de nuestro propio bautismo, de sus implicaciones, morir al pecado, al egoísmo, al creernos más que los demás y caminar hacia la vida eterna, seguros que por el bautismo hemos sido incorporados en Cristo muerto y resucitado. • Ser discípulo misionero de Jesús tiene sus exigencias. El Señor pide hoy que lo prefieran a Él, por encima del amor a la propia familia, por encima de la propia vida. “El que encuentre su vida la perderá, y el que pierde su vida por mí, la encontrará” (Mt, 10, 39). Encontrar la vida será pues, el desafío del cristiano del siglo XXI, en medio de tantas ofertas de felicidad. El Evangelio nos interpela a todos a comprender, que la vida tiene una cuota de sacrificio y que abajarnos con humildad y verdadera conversión, es lo que nos hace agradables a los ojos de Dios y verdaderamente felices hasta la eternidad. • Acoger a los discípulos del Señor, caminar con ellos, ser uno de ellos, implica la aceptación de las limitaciones personales, de las equivocaciones, de los prejuicios, de la falta de amor a Dios y al prójimo, todo esto nos impide ver a Jesús en la otra persona; tomar la cruz y seguir a Jesús, es ser capaz de comprender que la propia vida tiene sentido, cuando nos asociamos con los hermanos a la pasión, muerte y resurrección del Señor. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Suplicamos al Espíritu Santo, nos enseñe a acoger a los demás como al mismo Jesús. Esta es la súplica que debe brotar del corazón del bautizado que se ha configurado con Cristo muerto y resucitado. Hoy pedimos que la hospitalidad no sea fingida, que no se haga por interés, sino que sea la actitud de todo bautizado que sabe acoger en el hermano al mismo Señor, y sabe servirle al profeta, al discípulo y misionero, al peregrino, al desplazado, al migrante, al mendigo, al que sufre. Esta hospitalidad solidaria hace que el corazón del creyente encuentre el camino de la redención, cargando con su cruz, muriendo en ella, sirviendo a los hermanos y resucitando en ella a la vida de los bienaventurados. Acoger al prójimo como si fuera el mismo Jesús, será más adelante el motivo de nuestra propia salvación, porque: “cuando lo hicieron con uno de los más pequeños, de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí” (Mt, 25, 40). Démonos la oportunidad de abrir bien nuestros ojos para contemplar a Cristo y servirle en cada uno de nuestros hermanos. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Querido hermanos, Hoy hemos sido invitados a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la fracción del Pan. En esta Eucaristía el Señor nos invita a la hospitalidad, a recibir con gozo a los hermanos, sabiendo que en ellos recibimos al mismo Jesús. Ofrezcamos esta Eucaristía con sentimientos de bondad y gratitud, porque Dios ha sido generoso con nosotros. Participemos con fe y alegría. Monición a la Liturgia de la Palabra La Palabra que se nos ofrece hoy, nos alienta a dejar salir de cada uno de nosotros los mejores valores cristianos que poseemos, dejémonos iluminar y guiar por ella. Que la palabra de Dios sea lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro sendero. Escuchemos con atención. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Reunidos, para recordar los beneficios de nuestro Dios, pidámosle que inspire nuestras plegarias para que merezcan ser atendidas, supliquémosle diciendo: R. Salva, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre 1. Por la Iglesia y sus ministros, para que utilicen todos los recursos y medios de comunicación para dar a conocer la buena nueva del evangelio, Roguemos al Señor. 2. Por los gobernantes de las naciones, para que depongan sus planes personales, piensen en los más necesitados y los ayuden a mejorar su calidad de vida, Roguemos al Señor. 3. Por los enfermos y marginados para que el Señor nos permita ver en ellos a nuestro prójimo y le extendamos una mano amiga, Roguemos al Señor. 4. Por las familias que sufren la perdida de sus seres queridos a causa de la pandemia, para que el Señor las consuele y las llene de fortaleza. Roguemos al Señor. 5. Por cada uno de los que participamos de esta celebración, para que el Señor toque nuestro corazón y nos permita recibirlo a Él, con la hospitalidad practicada a nuestros hermanos, especialmente a los más necesitados. Roguemos al Señor. Oración conclusiva Que te sean gratos, Señor, los deseos de tu Iglesia suplicante, y concede lo que no podemos esperar por nuestros méritos. Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén *(1) Elaborado por el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC) y Coordinado por el Dpto. de Liturgia. (2020). Predicación Orante de la Palabra, II. Santísima Trinidad a Cristo Rey, Ciclo A.