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episcopado

Mié 27 Jul 2022

Monseñor Mario Álvarez nuevo administrador apostólico de Quibdó

La Nunciatura Apostólica en Colombia comunicó este miércoles 29 de junio, que el Papa Francisco nombró como administrador apostólico de la diócesis de Quibdó, mientras la sede episcopal se encuentre vacante, a Monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, actual obispo de la Diócesis de Istmina - Tadó. Su nombramiento se dio luego de la designación y posesión canónica de monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, como obispo de la Diócesis de Soacha, quien sirvió con su ministerio episcopal durante casi una década en la Diócesis de Quibdó. Esta elección se hizo mediante decreto expedido por la Congregación para los Obispos, donde se señala que se designa un administrador apostólico de la Iglesia Particular antes mencionada, hasta que cese la vacante de la sede episcopal, tras la elección de un nuevo obispo. Monseñor Álvarez Gómez, asumirá el cargo este jueves 30 de junio en la Catedral San Francisco de Asís de la Diócesis de Quibdó. BIOGRAFÍA Monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez nació en Palmira – municipio de Medellín, en territorio de la diócesis de Santa Rosa de Osos, el 19 de octubre de 1959. Cursó sus estudios primarios en Palmitas, su pueblo natal, y en el Seminario Menor Diocesano de Santa Rosa de Osos obtuvo el bachillerato académico. Inmediatamente después, pasó al Seminario Mayor de Santa Rosa de Osos y allí cursó la filosofía y la teología. Fue ordenado sacerdote el 19 de noviembre de 1985 y fue incardinado en la diócesis de Santa Rosa de Osos. Posteriormente se especializó en la Universidad Gregoriana en Roma, donde en 1993, obtuvo la licenciatura en teología bíblica. En el curso de su ministerio presbiteralha recibido los siguientes cargos: Vicario parroquial de Entrerríos (1985-1987); Profesor en el Seminario Menor Diocesano (1987-1989); Prefecto de Disciplina en el Seminario Menor (1988); Administrador parroquial en El Brasil (1989-1990); Profesor de Filosofía y Lenguas en el Seminario Mayor (1990); Estudios de teología bíblica en Roma (1990-1993); Profesor en el Seminario Mayor Diocesano (1994-1995); Vicario general de la diócesis de Santa Rosa de Osos (1995-2000); Vicario de Pastoral en la misma diócesis (1997-2000); Rector del Seminario Mayor Diocesano (1999-2003); Párroco en San Pedro de los Milagros (2003-2008); Párroco en la Catedral de Santa Rosa de Osos (2009-2010); Director de las Obras Misionales Pontificias de Colombia (2010 - 2018). El 3 de febrero de 2018 Su Santidad, el Papa Francisco, lo nombró como obispo de Istmina-Tadó. el 3 de marzo del mismo año fue su ordenación episcopal. El 29 de junio de 2022 Su Santidad, el Papa Francisco, lo nombró como administrador apostólico de la Diócesis de Quibdó.

Mié 27 Jul 2022

Obispo de la Diócesis de Facatativá tomó posesión de su sede

El pasado jueves 16 de junio de 2022, a las 10.00 a.m., en una eucaristía celebrada desde la Catedral Nuestra Señora del Rosario, tomó posesión de su cargo el nuevo obispo de la Diócesis de Facatativá, monseñor Pedro Manuel Salamanca Mantilla. Celebración de los 60 años de la Iglesia de Facatativá Durante su homilía el nuevo obispo de Facatativá, monseñor Pedro Salamanca, agradeció a Dios y a todos los presentes, este momento especial donde también se festeja los 60 años de la fundación de esta diócesis, resaltando el lema que los conduce a la misión: “Celebremos juntos y sigamos caminando unidos”. Hizo memoria del desarrollo y trabajo pastoral con la presencia de esta Iglesia particular en esta región del país. Así mismo, agradeció y recordó los nombres de los obispos que han pastoreado la iglesia de Facatativá: Monseñor Raúl Zambrano Camader + (1962-1972), monseñor Hernando Velásquez Lotero +(1973-1985), monseñor Luis Gabriel Romero Franco (1986-2010), monseñor Luis Antonio Nova Rocha + (2010-2013), monseñor José Miguel Gómez Rodríguez (2015-2021). Además, pidió la oración de todos para la misión a emprender en esta Iglesia particular. “Les ruego me encomienden en sus oraciones, (...) la misión que recibo hoy supera mis débiles fuerzas humanas, por eso mismo pongo en las manos de la Santísima Virgen María Nuestra Señora de la salud de Bojacá, el servicio que asumo hoy, para que su sí generoso al plan de Dios, me sirva de apoyo constante e impregne mi ministerio y mi vida. Finalizó agradeciendo además, a todas las personas que lo han acompañado a lo largo de su existencia y de su servicio sacerdotal, a su familia, a la arquidiócesis de Bogotá, especialmente al presbiterio y por todos los obispos que lo han guiado y honrado con su confianza. Alegría y júbilo por este nuevo pastor Cabe resaltar que hace 60 años atrás, tomó posesión de esta cátedra el primer obispo de Facatativá, monseñor Raúl Zambrano Camader; por tal motivo la alegría y el júbilo fueron mayores al acoger en esta fecha a monseñor Pedro Salamanca como nuevo obispo de esta Iglesia Diocesana. Luego de ser leída la Bula que proclamó públicamente el nombramiento de monseñor Pedro Manuel Salamanca Mantilla, como obispo de la Diócesis de Facatativá, el Nuncio Apostólico, Luis Mariano Montemayor, dirigió unas palabras donde resaltó algunas características de este territorio diocesano que lo conforman 22 municipios del sur-occidente del departamento de Cundinamarca, algunos de carácter urbano y otros netamente rurales. Con una población en la actualidad que sobrepasa los 750.000 habitantes, y sigue creciendo, con la llegada de nuevas familias. La Diócesis de Facatativá pertenece a la provincia eclesiástica de Bogotá, cuenta con 49 parroquias distribuidas en 6 vicarías. Este clero diocesano se caracteriza por su sentido de pertenencia, unidad y espíritu de trabajo. Se cuenta con una fuerte presencia de institutos de vida consagrada, hacen presencia 10 institutos masculinos, con cerca de 80 miembros, 36 de los cuales son sacerdotes. Los institutos femeninos son 17, con cerca de 142 miembros, dedicados a la educación, a las obras de beneficencia y 3 a la vida contemplativa. Concluyó su disertación el Nuncio Apostólico, pidiendo que la Virgen María, acompañe a monseñor Salamanca, en cada momento de esta misión pastoral y lo proteja bajo su santo manto en la advocación de Nuestra Señora del Rosario. Asistentes a la ceremonia de posesión Acompañaron esta ceremonia el Nuncio Apostólico de su Santidad en Colombia, monseñor Luis Mariano Montemayor, el Cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo emérito de Bogotá, monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de la arquidiócesis de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Luis Gabriel Romero Franco, obispo emérito de la Diócesis de Facatativá, monseñor Juan Vicente Córdoba, obispo de la Diócesis de Fontibón y monseñor Francisco Antonio Nieto Súa, obispo de la Diócesis de Engativá y monseñor Luis Augusto Campos, obispo de la Diócesis de Socorro y San Gil. También estuvieron presentes en esta solemne eucaristía, los sacerdotes que hacen parte de la Diócesis de Facatativá, los vicarios episcopales territoriales de la arquidiócesis de Bogotá, rectores de seminarios y varios sacerdotes del clero arquidiocesano, familiares, invitados especiales, medios de comunicación y por supuesto la comunidad de este municipio que hace parte de la provincia eclesiástica de la capital del país. Datos biográficos monseñor Pedro Salamanca Monseñor Pedro Manuel Salamanca Mantilla, nació el 04 de junio de 1961, en Bucaramanga, Santander. Hijo del matrimonio de Pedro Salamanca (fallecido) y Olga Mantilla. Tiene 2 hermanos y 1 hermana. Fue ordenado sacerdote en el 30 de noviembre de 1986, por monseñor Mario Revollo Bravo. Se formó en el Seminario Mayor de Bogotá. Estudió en la Universidad Gregoriana de Roma, una licenciatura en Teología Bíblica. Del 2000 al 2004, en París, adelantó estudios de Doctorado en Teología. Fue nombrado el 7 de septiembre de 2015 por el Papa Francisco, obispo auxiliar de la arquidiócesis de Bogotá. Y el 12 de diciembre de 2015, fue ordenado. Fue vicario de evangelización de esta Iglesia particular. Delegado en la junta directiva de la Fundación Escuela parroquial de Catequesis “ESPAC”. También formó parte del Consejo Presbiteral. Vicario parroquial en Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Párroco en Santo Toribio de Magrovejo. Miembro del equipo de formadores del Seminario Mayor. Delegado arzobispal para la coordinación de la comisión de formación permanente del clero. Vicario General con mandato especial, párroco en San Norberto, entre otros cargos eclesiásticos. Fuente: Of. de comunicaciones Arquidiócesis de Bogotá

Lun 4 Jul 2022

Obispos inician su CXIII Asamblea Plenaria sobre el Sínodo de la sinodalidad

En la mañana de hoy se instaló la Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano en su versión ciento trece. En esta ocasión, los obispos centrarán su atención en el estudio y análisis de “la Síntesis Nacional del Sínodo de la sinodalidad”, propuesto por el Papa Francisco a toda la Iglesia universal y que tiene como lema: ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión'. En su alocución inaugural, monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), exhortó a sus hermanos obispos a mantener una actitud de profunda colegialidad y escucha en servicio de la sinodalidad al Pueblo de Dios que camina, ora y trabaja en Colombia. “El encuentro de estos días nos permitirá escuchar las voces, provenientes de todas las regiones de nuestra geografía eclesial, plasmadas en la síntesis nacional de esta fase del Sínodo sobre la Sinodalidad. Al acoger esta síntesis, estamos llamados a escuchar con fe lo que el Espíritu Santo nos dice en el momento histórico que vivimos como Iglesia y como sociedad (…) nos proponemos avanzar, para dar los pasos que nos indique el discernimiento comunitario, con el firme propósito de convertir la sinodalidad en la manera de ser Pueblo de Dios en nuestro tiempo y profundizar en la capacidad para ser testigos de esperanza”. El prelado expresó que el trabajo a realizar durante estos cinco días, consiste en construir desde la CEC una ruta que exprese un proceso eclesial de comunión, que luego, de acuerdo al discernimiento y realidad propia de cada Jurisdicción Eclesiástica, esta pueda ser insertada en los procesos de evangelización. En este contexto, propuso mantener la reflexión de estos días de Asamblea guiados portres “actitudes humanas y cristianasque configuran hoy día el ministerio apostólico propio de la Iglesia”:Discernimiento, servicio y esperanza, un trípode que permitirá a la luz de la Palabra y de la Doctrina Social de la Iglesia, hacer una lectura de los signos de los tiempos. Discernimiento propio del seguimiento En este aspecto, indicó que no es suficiente quedarse con un acumulado de conocimientos científicos, ni pensar que lo pueden abarcar todo, de ahí agregó “se requiere la ayuda del Espíritu Santo quien nos conduce a la verdad completa”. La invitación que hace monseñor Rueda Aparicio al colegio episcopal, es a seguir un camino de discernimiento guiado por Jesús y este, a su vez, debe ir acompañado de un seguimiento sin vanidades y hecho con humildad. “Hoy nos percatamos de que es menester pedir el don del discernimiento. En los días de esta Asamblea Plenaria de Obispos pidamos con insistencia este don, aprovechemos los momentos de silencio, de oración, de diálogo fraterno. Ejercitémonos en el arte del discernimiento, para no dejarnos distraer y desviar por consideraciones parciales ni por prejuicios. Afinemos los oídos del corazón para percibir el susurro suave del Espíritu. Busquemos la serenidad para evitar que los desafíos del mundo, las tentaciones y las tribulaciones, nos agobien y nos saquen del camino humilde del discipulado”, aseveró. La evangelización: como servicio a la humanidad herida Al recordar la figura donde el Papa Francisco señala que, la Iglesia se parece a un hospital de campaña, observó que la “evangelización es, ante todo, una obra de servicio a la humanidad herida, es llevar la vitalidad de la buena nueva a todo el mundo, como fermento en la masa”. “Una Iglesia con delantal y overol es una comunidad de hermanos que se desmarca de las estructuras rígidas y frías. Una Iglesia que siembra con generosidad, que supera la imagen que muchas veces proyectamos de Iglesia alejada de la realidad humana, sin capacidad de levantar al que está tirado en el camino, una Iglesia que tiene aspecto arrogante, perfecta y en consecuencia incomprensible e incomprendida, que maneja muchas veces un lenguaje sin corazón(…)¡Qué alegría, hermanos obispos, verlos luchando con creatividad por la evangelización, sufriendo al lado de los más pobres!Cada uno de ustedes es un torrente de esperanza en los territorios donde el Señor los ha sembrado como semilla del Reino”. El directivo de la CEC, invitó a volver a la alegría del servicio y librarse del “ropaje de la autosuficiencia” y agregó “porque cuando la Iglesia se ve en actitud de servicio se hace más atractiva, más convincente, menos institucional y más misionera”. La esperanza justifica el esfuerzo del camino Observó que si bien a la Iglesia le corresponde enfrentar estos tiempos difíciles por los que atraviesa el país, con problemáticas tales como: una sociedad contagiada y victimizada por el narcotráfico, la violencia, la corrupción, la inequidad, el abandono, la soledad, el irrespeto por la vida humana en todas sus etapas, entre otros, el gran desafío para la Iglesia es sembrar y cultivar la esperanza en las personas y comunidades para que “encuentren el sentido de la vida y la fortaleza de avanzar en los caminos del reino de Dios”. “La experiencia colegial y eclesial que vamos a vivir en estos días para escuchar las voces provenientes de las Iglesias particulares -y desde ellas las voces de las parroquias, de las comunidades eclesiales y de las familias- nos abre a una nueva y gran esperanza: crecer en la cultura de la sinodalidad, y promoverla allí donde todavía es débil, para hacer de ella una dimensión constitutiva de la Iglesia, como lo quiere el papa Francisco”. El arzobispo concluyó su intervención, animando a los obispos a ser valientes misioneros de vida, a dejarse renovar por el Espíritu Santo y a atender el llamado del "Pueblo de Dios a liderar el discernimiento comunitario, el servicio impulsado por el amor, la serenidad realista y esperanzada". Descargar discurso inaugural de la CXIII Asamblea Plenaria del Episcopado CONTEXTO SOBRE EL SÍNODO DE LA SINODALIDAD ¿Qué es el Sínodo de los Obispos? El Sínodo de los Obispos es una institución permanente, creada por el Papa Pablo VI (15 de septiembre de 1965), en respuesta a los deseos de los Padres del Concilio Vaticano II para mantener vivo el espíritu de colegialidad nacido de la experiencia conciliar, que se reúnen con cierta regularidad, convocados por el Papa, para tratar temas diversos. Etimológicamente hablando la palabra “sínodo”, derivada de los términos griegos syn (que significa “juntos”) y hodos (que significa “camino”), expresa la idea de “caminar juntos”. Un Sínodo es un encuentro religioso o asamblea en la que unos obispos, reunidos con el Santo Padre, tienen la oportunidad de intercambiarse mutuamente información y compartir experiencias, con el objetivo común de buscar soluciones pastorales que tengan validez y aplicación universal. ¿Qué es el Sínodo de la Sinodalidad? Es la reunión de los Obispos convocada por el Papa Francisco, durante el periodo 2021-2023, con el fin de discernir el camino de la Iglesia en este momento. Este proceso tiene tres fases: diocesana y nacional, continental y universal. La diocesana y nacional se realizó entre 2021 y 2022; continental; y mundial entre 2022 y 2023 para concluir en octubre de este último año en Roma con la XVI Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos. ¿Cuál es el objetivo de este Sínodo? Este Sínodo pretende ser un Proceso Sinodal. El objetivo no es proporcionar una experiencia temporal o única de sinodalidad, sino más bien ofrecer una oportunidad para que todo el Pueblo de Dios discierna conjuntamente cómo avanzar en el camino para ser una Iglesia más sinodal a largo plazo. ¿Qué frutos se esperan de este proceso Sinodal? El proceso sinodal ya no es sólo una asamblea de obispos, sino un camino para todos los fieles, en el que cada Iglesia local tiene una parte esencial que realizar. Por eso ha sido fundamental el proceso de escucha y discernimiento a la luz del Espíritu Santo. No se trata de una reunión más o de un simple documento con una encuesta. Pregunta fundamental que ha guiado el camino Sinodal La consulta ha respondido básicamente a una pregunta fundamental: ¿Cómo permite este caminar juntos que la Iglesia anuncie el Evangelio de acuerdo con la misión que se le ha confiado; y qué pasos nos invita a dar el Espíritu para crecer como Iglesia sinodal? Se han articulado 10 ejes temáticos que han ayudado a aterrizar la pregunta fundamental. Son ellos: Compañeros de viaje; escucha; tomar la palabra; celebración; corresponsabilidad en la misión; diálogo en la Iglesia y en la sociedad, con otras confesiones cristianas; autoridad; participación; discernir y decidir; y formarse en la sinodalidad. Fase diocesana y nacional Presididos por el obispo de cada Jurisdicción Eclesiástica, se conformó un equipo sinodal diocesano, constituido por representantes de parroquias, movimientos apostólicos, ministerios diocesanos y comunidades religiosas, quienes a través de diferentes acciones fueron los encargados de dinamizar la consulta con el Pueblo de Dios y personas de buena voluntad. Así mismo, elaboraron la síntesis que fue presentada a finales de mayo a la Conferencia Episcopal de Colombia. Un total de 78 síntesis se recibieron, que corresponden a las Jurisdicciones de todo el país. Camino sinodal por provincias eclesiásticas El Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC), realizó luego una condensación del trabajo entregado por las 78 Jurisdicciones Eclesiásticas, para agruparlo por las 14 provincias eclesiásticas en que está dividida la Iglesia en Colombia. La síntesis nacional y la síntesis provincial fue enviada a los obispos el pasado 20 de junio, para que ellos hicieran un discernimiento de esas opciones. Ahora del 04 al 08 de julio, la Asamblea Episcopal elaborará la redacción final, que llegará a la secretaría general del sínodo de obispos en Roma. Fase continental Esta síntesis nacional se envía al Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), quien convocará a todas las conferencias episcopales latinoamericanas, para que hagan sus respectivas reuniones sinodales y se envíe un segundo documento a la secretaría general del Sínodo. Fase universal Esta síntesis nacional y latinoamericana o continental hará también parte del instrumentum laboris (instrumento de trabajo) para el sínodo de obispos sobre sinodalidad que se realizará en el año 2033 en Roma.

Mié 1 Jun 2022

Los laicos, sedientos de conocer y de vivir el misterio celebrado en la liturgia y dispuestos para la participación

Es una de las conclusiones que llenó de esperanza a los convocados al encuentro nacional de liturgia, celebrado en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia del 24 al 26 de mayo, después de tres años suspendido por la pandemia del Covid-19. Se dieron cita a este evento eclesial 95 personas entre obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, procedentes de las diferentes regiones del país, todas ellas comprometidas con la promoción y la coordinación de la pastoral litúrgica a escala nacional y diocesana. Presididos por Mons. Jaime Cristóbal Abril González, Obispo de Arauca y presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia, Mons. Noel Antonio Londoño, Obispo de Jericó y miembro de dicha Comisión, y el P. Jairo de Jesús Ramírez Ramírez, Director del Departamento de Liturgia del SPEC, los convocados, en un ambiente sinodal, vivieron unas jornadas intensas de celebración de la fe, compartir fraterno y de estudio en torno al tema: “La asamblea que celebra: la mesa de la Palabra y la mesa de la Eucaristía”. Fue la oportunidad para evaluar el estado actual de la celebración litúrgica en las iglesias locales de Colombia (Status quæstionis). Entre las grandes conclusiones que llenaron de esperanza a los líderes de la liturgia del país, aparecen como protagonistas los laicos, sedientos de conocer y de vivir el misterio celebrado en la liturgia y dispuestos para la participación. Por otra parte, en cuanto tiene que ver con las debilidades, sabiendo que muchas proceden de los laicos no suficientemente formados, aparecen como protagonistas los pastores que, muchas veces por desconocimiento del espíritu de la Liturgia y otras, tristemente por desprecio de las normas litúrgicas, deforman tanto la celebración cuanto la conciencia y la espiritualidad de los fieles. En el encuentro, también hubo espacio para que los convocados peregrinaran al Santuario de nuestra Señora de la Peña, quees una advocación mariana, procedente del siglo XVII, y es venerada laimagen de la Virgen acompañada de San José, el Niño Jesús y San Gabriel, ubicado al interior del barrio “Los Laches”, en la ciudad de Bogotá. Allí tuvo lugar la celebración eucarística presidida por Mons. Luis Manuel Alí Herrera, Obispo Auxiliar de Bogotá y Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia. Este evento eclesial, que fue aprovechado para orar por los que durante la pandemia del Covid-19 celebraron su pascua, como Mons. Fabio Duque Jaramillo, obispo de Garzón y presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia, el P. Carlos Mauricio Gordillo, delegado de liturgia de la Arquidiócesis de Villavicencio y de tantos otros consagrados y laicos, también fue la ocasión para acoger al nuevo presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia y al Director del Departamento de Liturgia, arriba mencionados, fue concluido por Mons. Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. Las conclusiones del encuentro serán publicadas en el Boletín NOTAS DE ACTUALIDAD LITÚRGICA de las ediciones de julio y octubre, a las que remitimos para conocer los argumentos reflexionados en este magno evento eclesial, una vez divulgadas.

Vie 13 Mayo 2022

Voz del Pastor | 15 de mayo de 2022

Reflexión de monseñor Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y primado de Colombia Lectura del Santo Evangelio segúnSan Juan 13,31-33a. 34-35

Mar 3 Mayo 2022

Papa Francisco designa administrador apostólico de Santa Fe de Antioquia

La Nunciatura Apostólica informó este martes 03 de mayo, que el Papa Francisco nombró como administrador apostólico para la “sede vacante” de Santa Fe de Antioquia a monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero, obispo de la Diócesis de la Santa Rosa de Osos. Su nombramiento se dio luego que el Papa Francisco aceptara la renuncia al gobierno pastoral de monseñor Orlando Antonio Corrales García, como arzobispo residencial de esta Jurisdicción Eclesiástica, tras haber cumplido 75 años, la edad límite para ocupar este cargo, de acuerdo a lo establecido por el Derecho Canónico. Biografía Mons. ELKIN FERNANDO ÁLVAREZ BOTERO Monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero nació en el municipio de El Retiro (Diócesis de Sonsón - Rionegro, Antioquia), el 21 de Noviembre de 1968, en la familia de Guillermo y Teresa. Tiene dos hermanos y una hermana. Después de haber frecuentado la escuela primaria y parte de la secundaria en el municipio de origen, en 1983 ingresó en el Seminario Menor Diocesano Nuestra Señora de Marinilla, donde concluyó los estudios de bachillerato y cursó la filosofía (1987-1988). En el Seminario Nacional Cristo Sacerdote de La Ceja estudió la teología (1998-1991). Luego, cursó estudios de Teología Bíblica en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, obteniendo la Licencia (1992-1994). Fue ordenado sacerdote el 1° de Julio de 1993 en Roma, en la capilla del Colegio Internacional María Mater Ecclesiae, por imposición de manos de Mons. Flavio Calle Zapata, entonces obispo de Sonsón - Rionegro. Ha desempeñado los siguientes oficios pastorales: * Diácono vicario parroquial de la Catedral de Sonsón (1992); * Formador y profesor del Seminario Nacional de Cristo Sacerdote de La Ceja (1994-2000); * Delegado episcopal para la Animación Bíblica de la Pastoral de la diócesis de Sonsón - Rionegro (1996-2003); * Miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores de la diócesis de Sonsón - Rionegro (1999-2003); * Rector y ecónomo del Seminario Nacional de Cristo Sacerdote de La Ceja (2000-2003 ); * Colaborador local de la Nunciatura Apostólica en Bogotá (2003-2010); * Director de los Departamentos de Ministerios Ordenados y de Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal de Colombia (20 l 0-2012). * El 28 de mayo de 2012, Su Santidad Benedicto XVI lo nombró Obispo Auxiliar de Medellín y fue ordenado Obispo el 4 de Agosto de 2012.* El 7 de julio de 2016 fue elegido por la Asamblea Plenaria del Episcopado como Secretario General (2016-2019). El 22 de octubre de 2020 fue nombrado por el Papa Francisco como obispo de la Diócesis de Santa Rosa de Osos, tomando posesión de su cargo el 16 de diciembre de 2020. El 02 de mayo de 2022, fue nombrado por el Papa Francisco, como administrador apostólico de Santa Fe de Antioquia.

Jue 28 Abr 2022

Subsidio: Iglesia anima “Día Nacional por la Reconciliación”

Con motivo de la visita apostólica del Papa Francisco a Colombia y del Gran Encuentro de Oración por la Reconciliación Nacional, en septiembre de 2017, los obispos de Colombia acordaron instituir el Día Nacional por la Reconciliación, el tres de mayo, Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, Según lo ha expresado el episcopado, este será un espacio "para que, a través de la oración, la reflexión y el encuentro, los colombianos propiciemos experiencias de amor y misericordia de Dios Padre que nos reconcilia con Él mismo, con los hermanos, con la naturaleza y con nosotros mismos y, así́, nos convirtamos en protagonistas más creíbles de procesos de construcción de paz". Para animar esta celebración el Departamento de Liturgia, del Secretariado Permanente del Episcopado (SPEC), ha elaborado un subsidio que facilitará la vivencia de este momento especial durantela eucaristía o en grupos pastorales. Este año el subsidio se articula en cuatro partes: la primera, guía para la celebración de la Santa Misa; la segunda, la oración de los fieles; la tercera, una oración por la paz de Colombia; la última, esquema para el ejercicio de los mil Jesús. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar SUBSIDIO[/icon] “Día Nacional por la Reconciliación” En la asamblea plenaria extraordinaria de noviembre de 2017, cuando se reunieron los obispos para profundizar y aplicar el Magisterio del Papa Francisco con ocasión de la visita que hizo el Pontífice a Colombia, se aprobó por unanimidad el “Día Nacional por la Reconciliación”, para que se desarrollara el 3 de mayo de cada año en la celebración de la fiesta de la “Exaltación de la Santa Cruz”. Valga este día para recordar el gran “Encuentro de Oración por la Reconciliación Nacional” que tuvo lugar en Villavicencio, el 8 de septiembre de 2017. Allí, el Santo Padre exclamó en su discurso: “Colombia, abre tu corazón de pueblo de Dios, déjate reconciliar. No le temas a la verdad ni a la justicia. Queridos colombianos, no tengan miedo a pedir y a ofrecer el perdón. No se resistan a la reconciliación para acercarse, reencontrarse como hermanos y superar las enemistades. Es hora de sanar heridas, de tender puentes, de limar diferencias. Es la hora para desactivar los odios, y renunciar a las venganzas, y abrirse a la convivencia basada en la justicia, en la verdad y en la creación de una verdadera cultura del encuentro fraterno. Que podamos habitar en armonía y fraternidad, como desea el Señor”. Claves para vivir la jornada de la Reconciliación Desde aquel primer Día de la Reconciliación, en 2018, se mantienen vigentes las cuatro claves propuestas por la Conferencia Episcopal de Colombia para vivir de forma activa esta jornada. Ellas son: 1. Tenemos necesidad de reconciliación; 2. No nos cansemos de orar por la reconciliación; 3. Hagamos un compromiso serio de reconciliación; 4. Cultivemos, cuidemos y promovamos los valores que nos disponen a vivir la reconciliación.

Mar 12 Abr 2022

Los amó hasta el extremo

JUEVES SANTO MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR Abril 14 de 2022 Primera lectura: Éxodo 12, 1-8.11-14 Salmo: 116(115), 12-13.15 y 16bc.17-18 Segunda lectura: 1Corintios 11, 23-26 Evangelio: Juan 13, 1-15 I. Orientaciones para la Predicación Introducción La última parte del evangelio de Juan se abre con una introducción solemne: “Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”. El evangelista Juan nos ayuda a recorrer atentamente el último día de Jesús con sus discípulos. Así nos hace comprender que efectivamente ha llegado la “hora” tan esperada por Jesús, la “hora” ardientemente deseada, cuidadosamente preparada, frecuentemente anunciada (ver 12,27- 28). Es la “hora” en que manifiesta su amor infinito entregándose a quien lo traiciona, en el don supremo de su libertad. Dos aspectos se ponen de relieve: 1. Esta es la hora en que Jesús regresa a la casa del Padre: “había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre”. Él conoce el camino y la meta. 2. Esta es la hora en la que Jesús da la máxima prueba de su amor: “los amó hasta el extremo”. Juan señala que el amor de Jesús viene de Dios y es, por lo tanto, un amor gratuito y total. La cruz de Jesús será la manifestación de este amor divino, afecto supremo que ama hasta las últimas consecuencias, hasta el extremo de sus fuerzas. El marco es el de la Pascua hebrea: “Antes de la fiesta de la Pascua”. En ella el pueblo de Israel celebra con gratitud los beneficios de Dios, quien lo liberó de la esclavitud y lo hizo su pueblo. Jesús lleva a su cumplimiento esta liberación, arrancando al hombre de la esclavitud del pecado y de la muerte y dándole la comunión plena con Dios. El gesto simbólico del lavatorio de los pies muestra la significación de la entrega de su vida y el valor ejemplar que ésta tiene para todo discípulo . 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Los evangelios sinópticos dedican algunos, pocos, versículos a la narración de la última cena, en cambio el evangelista Juan dedica 5 capítulos de su evangelio a este acontecimiento. Sería importante leerlos en su conjunto. Allí encontramos un largo discurso que Jesús hace a sus discípulos. La Biblia, por lo general, recoge los discursos finales de los grandes personajes y les da el sabor de un testamento pues es la recomendación final de cómo debe ser el comportamiento en la vida, con la promesa de una bendición (cf. Testamento de Jacob, Gn 49). Pues lo mismo sucede en el evangelio de Juan, los discursos de Jesús, ubicados en la Última Cena, tienen el objetivo de ser el testamento que Jesús deja a sus discípulos. Nosotros sabemos ¡cuánto son sagradas las últimas palabras de una persona que nos ha amado y que se marcha! Este testamento no se abre con un discurso sino con un gesto de Jesús que conservó únicamente el evangelista Juan y el cual, seguramente, dejó desconcertados a los discípulos: el lavatorio de los pies. Este hecho se introduce con unas palabras muy solemnes que, ante todo, hablan de la hora de Jesús al pasar de este mundo al Padre, además menciona cómo la vida de Jesús se resume en un verbo: amar, y un amor sin condiciones, hasta el extremo que es el don de la vida misma, más allá de esto no se puede ir. Incluso esta escena pone al Maestro de rodillas ante quien no lo ha aceptado como sucedió con Judas. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Cuando leemos este texto de Juan y cómo describe cada gesto de Jesús, nos pareciera que es una narración en cámara lenta con el propósito de que se nos escape ningún detalle de este momento particular y único de Jesús, pero sobre todo para que sea un signo que quede por siempre en el corazón de los fieles seguidores del Maestro. La solemnidad con que se cuenta esta escena nos llevaría a esperar que inmediatamente Juan narrara la institución de la Eucaristía, en cambio no, es el único evangelista que no lo hace, incluso habiendo hablado de la Eucaristía en el capítulo 6 de su evangelio, sino dice que cuando estaban cenando Jesús se levantó, se quitó el manto y se ciñó una toalla, echó agua en una vasija y se puso a lavarle los pies a los discípulos. “Se quitó el manto” es una expresión que poco se ha meditado pero que es un gesto importante. Pero en el lenguaje bíblico no solo se quitó el manto, sino también la túnica, es decir, quedó vestido como un esclavo de la época y esto aún causa mayor admiración, pues nosotros pensamos, todavía hoy, en un Dios al que debemos servir y no un Dios que nos sirve, como hace Jesús. Estamos frente a un Dios que se hace esclavo del hombre y no es fácil dejarnos convertir por esta imagen de Dios, menos en una sociedad donde prevalece el “yo”. Haríamos bien en quedarnos en silencio contemplando esta imagen de Dios que ha convulsionado la mentalidad de los discípulos durante la Última Cena y preguntarnos ¿en qué momento dejamos de contemplar a un Dios que se hace servicio, para ponernos en el centro de atención y ser servidos por los demás? “Pedro dice: Señor, ¿tú lavarme los pies a mí?”. Pedro se da cuenta que con ese gesto Jesús está cambiando el orden de las cosas tal y como los discípulos las pensaban. ¿Cuál es el orden lógico y normal? Que el maestro sea servido por sus discípulos. Y Pedro no acepta este gesto porque ya está entendiendo que Jesús reproduce el rostro del Padre del cielo y es imposible pensar en un Dios que se inclina para servir a las personas. Ciertos gestos de pastores humildes y sencillos, no son aceptados fácilmente por el mismo clero y los fieles, porque en su lógica humana todavía pretenden ser servidos. Aún hoy existe quien, como Pedro, se rebela ante un Dios que quiere inclinarse para servir a la humanidad, no lo acepta, simplemente porque no se siente cómodo al ser confrontado con la propuesta de Jesús: ustedes deben lavarse los pies unos a otros. No logramos quitarnos el manto que da prestigio y reconocimiento. Además, muchas expresiones antiguas y nuevas de espiritualidad enfatizan en que es la persona que debe servir a Dios con una moral a rajatabla y le es escandaloso pensar en un Dios que, al contrario, sirve al hombre. El inclinarse de Jesús para lavar los pies de sus discípulos es el último escalón del servicio necesario para la salvación del hombre. Jesús necesitaba bajar hasta este punto de su encarnación para rescatar totalmente a la humanidad del pecado. “Ustedes también deben lavarse los pies unos a otros”. Jesús se pone de nuevo el manto, pero no se quita la toalla que es el símbolo del servicio, lo que significa que el gesto realizado por Jesús no es solamente algo del momento para después volver a ser el Dios que necesita ser servido. No es una fachada que utiliza para mostrarse espontáneo y cercano en algún momento. No, ese gesto es la presentación auténtica de la identidad de Dios que quiere servir siempre a la humanidad. Eso nunca cambiará pues esa es la naturaleza de Dios: servir. La verdadera dignidad del cristiano es reproducir esta imagen del Padre del cielo que brilla en la persona de Jesús. Aquí también puede Jesús decirnos, después de celebrar la Eucaristía: “hagan esto en memoria mía”. “Dichosos ustedes si lo cumplen”. Dichoso es aquel que ha logrado hacer de su vida un servicio, que ha encontrado un sentido a su existencia desde la enseñanza de Jesús. A estos el Señor les felicitará porque han manifestado a sus hermanos el amor de Cristo, no para ganarse méritos sino para llegar al paraíso. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Señor Jesús, que tu amor sin condiciones sea el modelo más claro para mi vida. Que amar y servir sean el propósito de mi existencia y si, por algún motivo, no logró entender la lógica de tu amor, que tu Espíritu Santo me guie en mi camino de conversión. Señor Jesús que, según tu ejemplo, mi lema sea “en todo amar y servir” como lo expresaba San Ignacio de Loyola a ejemplo de aquel Jesús que sirvió por amor a la humanidad. Señor Jesús, que siempre endose el vestido del servicio, sin fachadas ni maquillajes momentáneos, y que allí encuentre el sentido de mi vida. _____________________ Recomendaciones prácticas: • Los sacerdotes que han celebrado para el bien del pueblo o han concelebrado en la Misa Crismal, pueden concelebrar en la Misa Vespertina. • «Invítese a los fieles a una adoración prolongada del Santísimo Sacramento en la reserva solemne. En esta ocasión es oportuno leer una parte del evangelio de San Juan (cap. 13 al 17).» (Circular sobre las Fiestas Pascuales, n. 56). II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Comienza esta tarde, con la Misa vespertina de la Cena del Señor, la celebración del Misterio Pascual de Cristo muerto, sepultado y resucitado, que es la base fundamental de nuestra fe. Al caer de la tarde, reunidos como los apóstoles en torno al Maestro, celebramos la santa Eucaristía, memorial viviente de nuestra redención y Pascua sacramental del Hijo de Dios inmolado por la salvación del mundo. En este jueves santo la Iglesia hace memoria y celebra la institución de la Eucaristía, la institución del sacerdocio y la institución del servicio fraterno y recíproco a través del gesto que hace Jesús al lavar los pies a sus discípulos. Monición a la Liturgia de la Palabra La cena del pueblo de Israel, narrada en el libro del Éxodo, antes de su Pascua de liberación, la releemos en la narración de la nueva Cena pascual que san Pablo, en la primera carta a los Corintios, nos transmite, así como la ha recibido del Señor. Antes de partir el pan, el evangelista Juan, en aquella hora del paso de este mundo al Padre, confía a la Iglesia aquel evento desconcertante de Cristo que lava los pies a sus discípulos. Monición al lavatorio de los pies La liturgia invita ahora al celebrante a revivir el gesto del lavatorio de los pies, hecho por Jesús a sus discípulos. Este rito quiere recordarnos que, para ser, en verdad, discípulos del Señor, que ha dado su vida por la humanidad, es necesario ir por el camino del servicio, sin condiciones y hasta el final. Las personas que han aceptado la invitación de dejarse lavar los pies representan los distintos ámbitos de nuestra comunidad parroquial. Esto significa que cada persona en nuestra comunidad puede ser ayudado y servido, pero lo importante es aceptar la invitación que nos hace el Señor de cambiar nuestra mentalidad y nuestra vida. Monición a la preparación de los dones Confirmados por la caridad de Cristo, llevamos al altar nuestros corazones y los signos de nuestra comunión con Dios y con los hermanos, pidiendo a Dios Padre que el amor hecho sacrificio de Cristo obtenga de nosotros plena adhesión. Monición a la Procesión del Santísimo Sacramento La Eucaristía ahora es llevada al monumento preparado esmeradamente por la comunidad para la Adoración del Santísimo Sacramento. Allí estamos invitados a vivir un momento de oración y contemplación de un Dios que se entrega por nosotros y se convierte en alimento de vida eterna en la Sagrada Comunión. El don recibido en la Eucaristía es muy grande. No podemos salir del templo a toda prisa, hoy no es un día como cualquier otro. Dejemos que nuestros asuntos, los afanes, los compromisos y tantas otras ocupaciones esperen y cedan el puesto a la adoración de Jesús Eucaristía. Dejemos que el corazón exprese una alabanza, una acción de gracias, suplique el perdón y confié a Jesús todas sus intenciones y necesidades. La Iglesia permanecerá abierta hasta media noche y tendremos la hora santa a las 9 de la noche. Son tantos momentos que nos ayudarán a vivir en el amor de Jesús estos días. Adoremos al Señor Jesús, vivo y presente realmente en la Eucaristía. Oración Universal o de los Fieles Presidente: En la hora en que Jesús nos entrega con el pan y el vino el sacramento del amor, presentémosle al Padre, nuestras súplicas diciendo: R. Cristo, pan de vida, escúchanos. 1. Por el papa Francisco, los obispos, sacerdotes y diáconos, para que, a imagen de Cristo, buen Pastor, sean testigos del servicio desinteresado, especialmente a los más pobres y necesitados. 2. Por nuestros gobernantes, para que, iluminados por los valores y principios cristianos sepan administrar con justicia y honestidad, los bienes que se les han confiado para bien del pueblo colombiano. 3. Por las personas más necesitadas de nuestro pueblo, para que encuentren en el corazón generoso de los cristianos alivio a sus sufrimientos. 4. Por nuestro país, para que, reine la paz, la concordia, la reconciliación y la justicia en medio de todos los hombres. Convierte el corazón de los violentos y no permitas que impere la injusticia y los atentados contra la vida humana. 5. Por el corazón de los jóvenes de nuestro pueblo, para que sepan responder con generosidad al llamado que Cristo les hace a entregar su vida al servicio de los demás en el sacerdocio o en la vida consagrada. Oración conclusiva Dios Padre nuestro, mira con bondad nuestros corazones hambrientos de tu misericordia y concédenos cuanto te hemos pedido, si es conforme a tu voluntad, Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.