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Andas inquieta y preocupada con muchas cosas
Tags: predicación orante domingo 20 de julio Predicación Orante de la Palabra lectio dominical conferencia episcopal de colombia
DÉCIMO SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
JULIO 20 DE 2025
Primera lectura: Gn 18,1-10a
Salmo: 15(14),2-3a.3bc-4ab.5 (R. cf. 1a)
Segunda lectura: Col 1,24-28
Evangelio: Lc 10,38-42.
I. Orientaciones para la Predicación
Introducción
Dios siempre nos habla, se acerca a cada uno de nosotros, camina con nosotros, es el Dios que está presente, no es el Dios que desde la distancia adoctrina a su pueblo, ordena y da preceptos, el Dios con nosotros, el Dios cercano que vive y entiende nuestra vida, que nos ama con nuestras cualidades y valores, pero también conoce, entiende nuestras debilidades, no para “alcahuetearnos” sino para llamarnos a la conversión, a la santidad y de manera personal nos dice que debemos dejar para poder acercarnos a él, para vivir a plenitud la fe, así como al joven rico le invita a dejar “su” riqueza, a Marta “sus” afanes, también a cada uno este domingo nos invita a poner nuestra mirada en Él y dejar todo aquello que nos distrae de su presencia.
Este domingo décimo sexto, la Iglesia nos invita a acercarnos a la palabra de Dios desde el libro del Genesis, escuchar la riqueza de la carta a los colosenses y seguir deleitándonos y alimentándonos del evangelio de San Lucas. Podemos destacar algunas ideas de los textos sagrados:
· En el libro del Genesis se nos relata como Dios, ese Dios cercano, se acerca a Abrahán, pasa al frente de su tienda. Abrahán levanta su mirada y ve “que había tres individuos parados a su vera” (Gn. 18,2). Es interesante resaltar como Abrahán muestra una actitud de hospitalidad, de generosidad con los visitantes, quizás, según algunos biblistas, no reconoció en ellos la presencia de Dios, pero sí tuvo una actitud de acogida, de ofrecerles alimento y descanso a aquellos visitantes que habían llegado hasta su tienda. Se da un anuncio y una gran bendición, se anuncia que Abrahán será padre, Sara tendrá un hijo. Para cuando “Él” vuelva serán padres.
· El apóstol Pablo, siempre cumpliendo su misión de evangelizar a tiempo y destiempo (2 Tim. 4,2) manifiesta que une sus propios sufrimientos a los sufridos por Cristo en su pasión, ofreciéndolos por el cuerpo del señor, que es la Iglesia. Es la entrega total del apóstol a Cristo, ofrece toda su vida en favor de la comunidad, de los creyentes.
· El evangelio de San Lucas nos invita a mirar hacia Betania, a un hogar donde dos hermanas reciben y acogen a Jesús. Esta acogida es vivida, llevada a cabo de maneras distintas, una se sienta a los pies para ESCUCHAR y la otra de pie, de un lado para otro busca ATENDERLE. Cada una ofrece a Jesús un gesto de acogida, buscan demostrarle que es importante para ellas y sobre todo que le aman. Sin embargo, Jesús hace hincapié en un detalle, los afanes y las inquietudes con la que muchas veces vivimos nos alejan de lo realmente esencial y darle sentido a lo que hacemos día a día.
Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
El texto del libro del Genesis y el evangelio hacen énfasis en la actitud de la acogida y el servicio. Abrahán acoge a tres individuos, les ofrece su hospitalidad, les presta acogida. En Betania, Marta y María acogen, reciben a Jesús y ambas mujeres, de maneras distintas buscan atender y servir a Jesús.
De una manera sencilla, concreta, pero clara, el evangelista manifiesta que Marta, de acuerdo a las costumbres judías, pone todo su empeño en atender a Jesús. Ella cumple con el “deber de cocer el pan, cocinar, servir al varón, lavarle los pies, estar al servicio de todos” (cf. El Camino abierto por Jesús. José Antonio Pagola. Lucas. Pg. 182). Por el contrario, y quizás en contra de las costumbres y normas, María se sienta a los pies de Jesús para escuchar con atención su palabra. No se preocupa por “hacer cosas”, más bien lo escucha, dispone su corazón para atender a su enseñanza despreocupándose de lo que debería estar haciendo, pone toda atención en su palabra
Marta, atareada, le recrimina a Jesús el no importarle que María la haya dejado sola con el servicio. Marta, de acuerdo a sus convicciones y su educación, le pide a Jesús que le ayude para que su hermana cumpla con su deber. Jesús, lleno cariño para con Marta le manifiesta que hay muchas cosas importantes, pero que solo una es esencial.
1. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?
Al escuchar la palabra de esta dominica, se nos invita a mirar esa doble realidad que reflejan las hermanas de Betania, la contemplación reflejada en María y la acción representada en Marta. En una sociedad como la nuestra, donde se debe hacer tantas cosas, el tiempo no alcanza, se debe ser productivos, no se puede perder el tiempo, existe la tentación de idealizar la actitud de Marta, gastar el día haciendo cosas, cumpliendo con los deberes, produciendo para ganar y vivir mejor.
Pero también habrá otros, que mal utilizado la figura de María, justifiquen el no cumplir con los deberes, con las responsabilidades, creer que “se los merecen todo” de gratis.
Es interesante ver en este texto como Jesús de una manera sencilla nos invita a darle el valor que le corresponde a cada cosa, de una manera tranquila, lleno de serenidad nos enseña a través de la respuesta que le ofrece a Marta a que debemos apuntarle en nuestra vida, no solo en la dimensión espiritual sino familiar, social. Jesús no regaña a Marta por estar realizando las labores propias de la mujer que acoge y sirve a su huésped, pues incluso de muchas maneras, Él mismo en otros pasajes del evangelio, invita a ponerse al servicio de los demás, a vivir la experiencia del amor a Dios y al prójimo con acciones reales y concretas. Sin embargo, exalta la opción tomada por María como “la mejor parte que nadie le quitará.
Jesús valora la decisión de María de sentarse a sus pies para escucharlo. Seguramente ese mismo día o al día siguiente María tuvo que dedicarse a las tareas del hogar, a las labores propias se las mujeres de su época, pero en ese momento concreto escogió lo que era necesario e importante, “estar” con el Señor, escucharlo, alimentarse de él, de su sabiduría. María le ofrece a Jesús lo mejor que tiene, su presencia, su vida, su atención, se entrega totalmente.
En medio del ritmo de vida que llevamos en la actualidad, con la tentación del activismo, la exterioridad, la superficialidad y la necesidad de “producir”, el evangelio nos invita, nos enseña que no podemos dejarnos desbordar por el ritmo que nos exige el mundo, siempre va ser necesario, sano, regenerador tomar al “ritmo de Dios”, para ser capaces de poner en segundo lugar los afanes cotidianos, la inquietud por tantas cosas, de manera que podamos dedicar tiempo y sentarnos a los pies del Señor, escuchar su voz, hacer silencio para oírlo a Él, poner en pausa nuestra vida por unos momentos para descansar y retomar fuerzas, para llenarnos de sabiduría, fortaleza, entendimiento, de todos sus dones y gracias.
Muchas veces podemos pensar que sacar el tiempo para orar es dejar de hacer cosas productivas o buenas, invertir tiempo en escuchar a Dios es dejar de hacer buenas obras, orar y contemplar no pueden ser considerados pérdida de tiempo; orar y contemplar es buscar espacios para alimentarnos y fortalecernos y poder así darle sentido y fuerza a lo que hacemos, darle un verdadero sentido al trabajo, al estudio, a la vida matrimonial, incluso al descanso y el ocio. La madre Teresa de Calcuta, una mujer profundamente apostólica, que dedicó su vida al servicio de los demás, nos enseña que hay que trabajar incansablemente, pero sin olvidarnos de la oración y la contemplación para poder amar de verdad al otro, al prójimo, para “hacer mucho” en bien de los demás.
Ahí es donde podemos comprender que Jesús no le pide a Marta que deje se cumplir con sus tareas y deberes, Jesús le pide que no permita que la cotidianidad y las labores diarias la llenen de inquietud y preocupaciones, el trabajo diario no puede ser una carga y motivo para alejarnos de Dios. Jesús le enseña a Marta que, para darle sentido a las labores diarias, al cumplimiento de los deberes, debemos darnos el espacio para la oración, para “estar” con Él, es necesario descubrir que hay momentos para dedicárselos a Dios, y allí tomaremos fuerza para cumplir con nuestros deberes.
Marta le pregunta a Jesús que, si no le importante que María la haya dejado sola con todo el servicio, que si no le importa que ella esté atareada realizado todo el servicio y atendiéndolo. La respuesta de Jesús es que sí, a Él le preocupa que ella este viviendo así, por eso la invita a entender que en ese momento lo más importante es escucharlo, sentarse a compartir con Él. El Señor quiere que nosotros estemos bien, siempre se preocupa por nuestra felicidad y por ello nos invita a no dejarnos llevar por el ritmo desbordante del activismo, del ruido ensordecedor, nos invita a descansar en Él, poner en silencio nuestros labios y escucharlo.
2. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
Muchas veces, como Marta, nos sentimos cansados y atareados, el peso de nuestras responsabilidades, los compromisos nos abruman, a veces percibimos que quienes están a nuestro alrededor no valoran los esfuerzos que realizamos, muchas veces los demás se nos convierten en “una carga” percibimos que los otros no se esfuerzan tanto como quisiéramos. En medio de esas realidades que vivimos, nos llega la fatiga, el cansancio, la falta de sentido, Por eso, hoy el Señor nos llama por nuestro nombre…… y nos recuerda que hay una cosa que es necesaria e indispensable, “estar con Él, contemplarlo, escucharlo”
Señor, ayúdanos a trabajar con entrega, dedicación y responsabilidad como Marta, pero también danos la dicha de, a ejemplo de María, sentarnos a tus pies, contemplar tu rostro, danos la gracia de orar siempre, de escoger la mejor parte. No permitas que nuestra vida transcurra en los afanes del mundo o en hacer cosas desbordadamente, danos la gracia de ser orantes y trabajadores, de orar con fe y trabajar con dedicación, danos la gracia incluso de convertir las labores diarias en oración, en una ofrenda a ti. Amen.
Recomendaciones prácticas:
- Fiesta Nacional: Día de la Independencia.
II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición introductoria de la Misa
Nos congregamos como familia cristiana para celebrar la Eucaristía consientes del llamado que Dios nos hace a ser peregrinos y voceros de la Esperanza. Por eso dispongamos para alimentarnos de la Palabra y de la Eucaristía y así, darle sentido y fuerza a nuestra vida y a la realidad que nos rodea. Con alegría y esperanza iniciemos nuestra celebración:
Monición a la Liturgia de la Palabra
A ejemplo de María, la mujer de Betania, dispongamos nuestro corazón para escuchar a Jesús, para dejarnos alimentar por Él y permitir que el renueve y refresque nuestra vida con su palabra.
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Con humildad y confianza ofrezcamos Dios, que siempre nos escucha, nuestras necesidades y nos unimos diciendo:
R. Te pedimos Señor.
1. Por el Papa Francisco, los obispos y todos los sacerdotes, para que sigan anunciando con valentía el Evangelio. Oremos.
2. Por nuestros gobernantes, para que promuevan la paz en el mundo Oremos.
3. Por aquellos que se sientes cansados y agobiados, que no le encuentran sentido a su vida, para que, encontrando a Jesús, puedan llenar su vida del verdadero gozo y paz interior. Oremos.
4. Por Colombia, para que al recordar la fiesta de la independencia seamos capaces de trabajar por el bien de nuestro país.
5. Por cada uno de nosotros, de nuestras familias, para que no nos dejemos llevar por el afán de cada día, por el activismo y siempre nos acerquemos a aquel que es la fuente de agua viva, Jesucristo. Oremos.
Oración conclusiva
Escucha Señor nuestras oraciones, mira las necesidades que hay en nuestro corazón, danos la gracia de experimentar siempre tus bendiciones. Por Cristo nuestro Señor.
R. Amén.
Recibir la vida como un don de Dios (Mt 2, 1-12)
Jue 10 Sep 2026
“El Dios de la paz estará con ustedes” (Filp 4, 9)
Mar 8 Sep 2026
Vie 24 Jul 2026
“El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido”
DECIMOSÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO26 Julio 2026Primera lectura:1R 3,5.7-12Salmo: Sal 119(118),57 y 72. 76-77.127-128.129-130 (R. 97a)Segunda lectura: Rm 8,28-30Evangelio: Mt 13,44-52Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónOptar por la docilidad en la elección del bien es el camino que conduce a la verdad y a la vida en persona, a Jesús, a Dios, y con Él tenemos el tesoro por el que verdaderamente vale la pena darlo todo, venderlo todo. Esto exige esfuerzo, como nos lo indican las parábolas de la perla preciosa y del tesoro escondido; solamente quienes se esfuerzan por vivir según el querer del Todopoderoso, podrán gozar de los bienes que nos promete.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Aquí tienes la síntesis en prosa de los textos:En el primer libro de los Reyes, Salomón, recién constituido rey, reconoce su pequeñez y pide a Dios no riquezas ni poder, sino un corazón dócil para gobernar y discernir entre el bien y el mal. Dios se complace en esa petición y le concede sabiduría. El verdadero tesoro no es el éxito exterior, sino la capacidad de escuchar y comprender según el corazón de Dios.El salmo es una declaración de amor a la Ley del Señor. La Palabra es herencia, consuelo, riqueza mayor que el oro. Quien descubre su valor la estima por encima de cualquier bien material y encuentra en ella luz y dirección.En la carta a los Romanos, san Pablo afirma que todo coopera para el bien de los que aman a Dios. El proyecto divino es conducirnos a conformarnos con la imagen de su Hijo. No somos fruto del azar: hemos sido llamados, justificados y destinados a la gloria. La vida del creyente está sostenida por una intención amorosa de Dios.En el Evangelio, Jesús compara el Reino de los cielos con un tesoro escondido y con una perla de gran valor. Quien los descubre vende todo con alegría para poseerlos. El Reino no se impone; se descubre. Y cuando se reconoce su valor, todo lo demás pasa a segundo plano. La parábola de la red recuerda que el Reino también implica discernimiento y responsabilidad ante la verdad.En conjunto, los textos convergen en una misma enseñanza: el verdadero tesoro es el Reino de Dios, que se acoge con sabiduría, se ama como riqueza suprema y orienta toda la vida hacia el cumplimiento del designio divino.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?En la actual sociedad de consumo se nos ofrecen muchos planes y cosas que prometen felicidad; hemos de estar atentos y vigilantes, pues el Padre de la mentira quiere perdernos y siempre usa la misa estrategia que vemos en el Génesis: nos muestra muy atractivo el fruto prohibido y, al mismo tiempo, nos hace sospechar de la bondad de Dios al pedirnos que sigamos su voluntad. Nuestra actitud ha de consistir en la vigilancia y la atención; pero esto solamente es posible si reflexionamos, si nos paramos a pensar; de esta manera le damos espacio a Dios para que su luz nos ilumine y nos ayude a descubrir qué es lo que verdaderamente cuenta, qué es lo importante y perdurable, qué es lo que nos puede dar vida y vida en abundancia.Una vez descubierto el bien y el bien verdadero, entonces viene la decisión: un corazón dócil al bien que se descubre. No temamos al trabajo, al cansancio y a la fatiga, pues cuando se invierten las energías en lo que verdaderamente vale, la recompensa llega al momento, pues la existencia se va llenando de alegría, paz y esperanza. El Evangelio es para valientes, dispuestos a los duros combates de la fe, pero con la conciencia de nunca ser abandonadas en la batalla y de tener la victoria asegurada.En la medida en que vayamos avanzado en la adquisición de este tesoro, mejor, en la medida en que nos vayamos disponiendo y dejando que el gran tesoro entre a nuestro corazón, estaremos dispuestos a los más altos sacrificios, pues todo lo demás comparado con Jesús es basura y perdición. Él en nosotros hará posible lo más sublimes heroísmos y el corazón se llenará cada vez más de luz y de gozo, de un gozo inefable que anticipa, en cierta manera, la bienaventuranza eterna.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor: no permitas que nos dejemos engañar por el tentador astuto; por el contrario, danos luz para discernir lo mejor y elegirlo, conforme a tu ejemplo que siempre hiciste lo que más agradaba a tu Padre. No nos dejes caer en el desaliento por los esfuerzos y los trabajos que implica seguir tu voluntad. Ayúdanos a ser valientes y decididos para elegir siempre y en todo momento el bien, tanto en los pequeños y sencillos momentos de la vida diaria, como en las situaciones más difíciles que puedan llegar a nuestra existencia.Pensemos: ¿Qué tesoro hay en mi vida y que impide que el verdadero Tesoro entre a mi corazón? Solamente despojándonos de los tesoros que no valen podremos tener al gran Tesoro, que enriquece hasta la vida eterna. No temamos renunciar, sacrificar todo lo que pareciera importante, pero que nos separa de Jesús o nos impide acercarnos más a Él. Procuremos, particularmente, empeñarnos en una vida de caridad que nos permitirá tener cada vez más al Señor en nuestro corazón, pues nos dijo que todo lo que hagan a uno de estos mis humildes hermanos, a mí me lo hicieron (Mt 25,40)._______________________Recomendaciones prácticas:Jornada Mundial de los abuelos y de los mayores.Moniciones y Oración Universal o de los FielesMonición introductoria de la MisaLa Palabra de Dios hoy nos habla del verdadero tesoro: la sabiduría que viene de lo alto y el Reino que vale más que cualquier riqueza. Salomón pide un corazón dócil; el salmista proclama que la Ley del Señor es más preciosa que el oro; y Jesús nos invita a descubrir el Reino como el tesoro escondido por el que vale la pena entregarlo todo.En esta Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, damos gracias por quienes, con su experiencia y fe perseverante, nos ayudan a reconocer lo que realmente vale en la vida. Ellos son memoria viva, testigos de fidelidad y custodios de esperanza.Celebremos esta Eucaristía pidiendo un corazón sabio para descubrir el tesoro del Reino y agradecer el don de nuestros mayores.Monición a la Liturgia de la PalabraLa vida auténtica y feliz depende del discernimiento y la elección del bien y del mayor bien en cada momento; así, obtendremos el tesoro que nos hará verdaderamente ricos y poderosos. Escuchemos con fe y atención.Oración Universal o de los FielesPresidente: Al Señor, tesoro verdadero y fuente de sabiduría, elevemos nuestras súplicas diciendo:Por la Iglesia, para que sea siempre comunidad que custodia y transmite la fe, valorando la sabiduría y el testimonio de los mayores.En esta Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, por nuestros abuelos y personas mayores, para que se sientan amados, respetados y acompañados, y su experiencia sea reconocida como un tesoro para la sociedad y la Iglesia.Por los ancianos que viven en soledad, enfermedad o abandono, para que encuentren cercanía, cuidado y consuelo en sus familias y comunidades.Por las familias, para que sepan integrar a sus mayores con gratitud y aprendan de ellos la paciencia, la memoria y la fe perseverante.Por nosotros, para que, como Salomón, pidamos un corazón sabio y sepamos elegir el Reino de Dios como el bien más grande de nuestra vida.Oración conclusivaPadre bueno, que nos llamas a participar de tu Reino y nos das en nuestros mayores un testimonio de fidelidad, escucha nuestras oraciones y haznos crecer en sabiduría y amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.R.Amén.
Vie 19 Jun 2026
“Si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre…”
DÉCIMOSEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO21 junio 2026Primera lectura: Jr 20, 10-13Salmo: Sal 69(68), 9-10.14.33-34 (R. 35,10)Segunda lectura: Rm 5,12-15Evangelio: Mt, 10,26-33.I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIONIntroducción•El profeta Jeremías experimenta la persecución, la calumnia y el miedo, pero en medio de la amenaza proclama su confianza: el Señor está con él como guerrero poderoso y no lo abandona. El salmo recoge el clamor del justo que sufre por fidelidad a Dios, pero que espera en su auxilio y alaba su misericordia.•San Pablo, en la carta a los Romanos, presenta un contraste decisivo: por un solo hombre entró el pecado y la muerte en el mundo, pero por Jesucristo ha venido la gracia sobreabundante que trae justificación y vida para todos.•En el Evangelio, Jesús invita a sus discípulos a no tener miedo ante la persecución ni ante el juicio humano. Les recuerda que la verdad será manifestada y que el Padre cuida incluso de los detalles más pequeños de la creación. Por eso, quien lo reconozca delante de los hombres será reconocido por Él ante el Padre. Es una llamada a la confianza, a la valentía y a la fidelidad en medio de la adversidad.1.Lectio: ¿Que dice la Sagrada Escritura?La identidad del cristiano se traduce en alimentar todos los días, la confianza en el Señor, y desechar el temor de raíz, pues quien confía en Dios no tiene miedo.Al estilo de los apóstoles, los tiempos que nos correspondió vivir, exigen una relación plena con Jesús, para exhibir valentía ante los detractores del evangelio, y para esparcir la fragancia del amor de Dios, pues la ilusión de un fiel cristiano, es misionar al estilo de Jesús.Siempre habrá dificultades, como las que le toco afrontar en su tiempo al profeta Jeremías, quien es consciente de que sus adversarios, buscaron un momento para acecharlo y causarle daño, como lo escuchamos en la primera lectura., es decir a pesar del paso de los años y de los siglos, a un seguidor de Jesucristo, le corresponde enfrentar al mundo terreno, que cree tener la sabiduría que transciende, pero lo que exhibe es la dimensión de pecado de los hombres. 2.Meditatio: ¿Que me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?Por un hombre entró el pecado al mundo, así lo menciona el capítulo 5 de la carta a los romanos. Pero lo más importante no es el establecimiento del pecado, sino la gracia de Dios, que purifica, que sana, que levanta y construye. Solo el que tiene conciencia del encuentro con el Señor, sabe qué No debe tener miedo, pues Dios es el dueño de todo, pues hasta los cabellos de la cabeza están contados, y los seres humanos valemos más que muchos pajarillos.Las comunidades que conformamos la gran iglesia de Jesucristo, deben estar impregnadas por la presencia infinita de Dios, que las lleva a distinguirse como comunidades valientes, que dan testimonio del amor de dios, así construiremos, la iglesia, que él fundó, y que nosotros ayudamos a edificar día tras día.3.Oratio y Contemplatio: ¿Que suplicamos al señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La dimensión cristiana, se refleja en el arte de descubrir permanentemente el alcance de la palabra Misión, hasta el punto que se hacen uno solo, la misión y el enviado; que tiene claro que no hay nada encubierto, que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo importante es encontrarle sentido a la vida, entregando todo por el evangelio, para que se cumpla la sentencia del Señor, si alguien se declara a mi favor ante los hombres, también yo me declararé a su favor ante mi Padre que está en los cielos.Anunciar la misión, requiere discípulos auténticamente cristianos, según el corazón de Dios, Pues Él es el que le da sentido a toda la existencia. Así que la misión evangelizadora no es una opción sino una responsabilidad de amor, que nos compromete como persona, como familia, como comunidad, como integrante de la iglesia, que se funda en el amor, y en la certeza de que Dios siempre, pero siempre está al lado, del que lo invoca sinceramente.Misión es reconocer que los dones recibidos se reciben para transmitirlos. Lo que recibiste gratis dadlo gratis. De tal manera que, despojados de toda consideración mundana, que nos aleje de Dios, llenemos el mundo que vivimos con la fragancia plena del compartir todo lo que tenemos, porque solo así, haremos presente al Dios que nos dio la vida, para ser como Él.Recomendaciones Practicas•Hoy, en la segunda vuelta presidencial, recordemos que participar responsablemente en la democracia, votando con conciencia y buscando el bien común, es también una forma concreta de vivir nuestra fe y amar a Colombia.II.MONICIONES Y ORACION UNIVERSAL O DE FIELESMonición introductoria de la MisaLa Palabra de Dios hoy nos habla del temor, de la persecución y de la confianza. El profeta Jeremías experimenta la hostilidad y la calumnia, pero proclama con firmeza: “El Señor está conmigo como fuerte soldado”. San Pablo nos recuerda que donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Y Jesús nos exhorta: “No tengan miedo”, invitándonos a confiar en la providencia del Padre.En este día en que nuestra nación vive la segunda vuelta de la elección presidencial, venimos a la Eucaristía para poner a Colombia en manos de Dios. Que esta celebración fortalezca nuestra esperanza, ilumine nuestra conciencia y nos ayude a vivir este momento con responsabilidad, serenidad y fe.Monición a la liturgia de la PalabraA pesar de nuestras limitaciones y miedos, el Señor, nos acompaña, y nos acoge con el verdadero valor de sus fieles, que somos más valiosos que muchos pajarillos.Oración Universal o de los FielesPresidente: Confiando en el Señor que cuida de cada uno de sus hijos, presentemos nuestras súplicas diciendo:R/. Señor, en ti confiamos.1.Por la Iglesia, para que en medio de las tensiones sociales anuncie con valentía la verdad, promueva la justicia y sea signo de reconciliación y esperanza.2.Por nuestra nación en esta jornada electoral, para que los ciudadanos participen con responsabilidad y conciencia, y el proceso se desarrolle en paz, respeto y transparencia.3.Por quien sea llamado a ejercer la presidencia, para que gobierne con sabiduría, sentido de servicio y compromiso con el bien común, especialmente de los más pobres y vulnerables.4.Por quienes sienten miedo, incertidumbre o división ante la situación del país, para que la palabra de Cristo —“No tengan miedo”— fortalezca sus corazones y los abra al diálogo y a la fraternidad.5.Por nosotros aquí reunidos, para que demos testimonio público de nuestra fe con coherencia, sin avergonzarnos de Cristo, y seamos constructores de paz en nuestras familias y comunidades.Oración ConclusivaPadre bueno, tú que conoces hasta el número de nuestros cabellos y sostienes la historia con tu providencia, escucha nuestras oraciones y guía a nuestra nación por caminos de justicia y paz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén
Vie 12 Jun 2026
“Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”
DÉCIMOPRIMER DOMINGO DEL TIEMPO ORDIANARIO14 junio 2026Primera lectura: Éx 19,2-6aSalmo: Sal 100(99),1-2.3.5(R.3c)Segunda lectura:Rm 5,6-11Evangelio: Mt 9,36–10,8I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónAmar, formar y enviar son tres verbos que describen la relación entre Dios y el ser humano en la liturgia de la Palabra. La iniciativa del Señor, al revelarse a la humanidad, se fundamenta en un amor que se convierte en proyecto, el cual propone un camino e implica una respuesta personal y comunitaria, anclada en la fe y en la fidelidad. Tal proyecto de amor recibe el nombre de “Alianza”, el modo como Dios decide acercarse sin imposiciones, sino desde la libertad, para hacer una invitación en la cual encontramos plenitud y vida nueva. Vivir la Alianza como un proyecto de vida que corresponde al amor del Señor implica formar el corazón, es decir, disponer la vida para que la Palabra nos moldee, nosconfronte e impulse al crecimiento. Este es el itinerario de Jesús con sus discípulos, quien, amándolos a la manera del Padre, los forma desde la Palabra y las acciones en el sentido del Reino, y camina junto a ellos para acompañar y cuidar. Finalmente, vivir la Alianza tiene un componente misionero y evangelizador. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento hay un envío a la misión: ser testigos de la manera como Dios ama y transforma, a través de la cotidianidad de nuestras acciones y relaciones.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En el relato del libro del Éxodo se describe el propósito de Dios para su pueblo: ser su propiedad personal y hacer de ellos una nación santa. Este propósito es comunicado a Moisés de forma íntima, contundente y tierna. Sube la montaña (lugar que en la Sagrada Escritura representa el encuentro con el Señor) y, al estilo de los profetas, lo encarga de expresar al pueblo su mensaje. En lo que Dios comunica hay detalles clave necesarios de resaltar: les recuerda quién los ha liberado de la esclavitud y los ha conducido a Él sobre alas de águila (gesto que simboliza protección, ternura y cuidado). Los invita a la escucha de su voz y a la vivencia de su alianza, lo que se traduce en una vida colmada por la obediencia y la fidelidad al amor.Es Dios llamando a su pueblo a caminar y permanecer junto a Él. Este llamado resuena también en el evangelio. Jesús, como enviado del Padre, proclama el Reinado de Dios y, de manera progresiva, involucra a los discípulos en esta tarea. Los ha instruido en la Palabra esperanzadora y en la acción justa; ahora ha llegado el tiempo del envío. Tras invitarlos a la oración al dueño de la mies para que mande obreros, los llama a cada uno por su nombre, lo que simboliza el gesto amoroso del Señor y la responsabilidad personal para la misión, con la autoridad para transformar y sanar.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?La alianza es nuestro proyecto de vida personal y comunitario; es el deseo de Dios para nosotros: que vivamos la libertad pascual sin renunciar a su amor que nos convoca, y viviendo según la inspiración de su Palabra. Para vivir la certeza y el camino de este proyecto, debemos tener en cuenta algunas claves:1. Subir a la montaña para el encuentro:En diversos relatos del Pentateuco, Dios llama a Moisés a las alturas. Allí lo forma, lo exhorta y le indica la forma como debe ejercer su liderazgo. Nosotros somos invitados a la montaña en la vivencia de los sacramentos, la oración personal y la vida en comunidad, que se teje desde una espiritualidad fraterna y servicial. Subimos a las alturas para ser formados e inspirados por la Palabra. Que siempre haya lugar en el corazón para peregrinar a la montaña donde el amor nos encuentra y nos indica el camino.2. Escuchar la Palabra y guardar la alianza:La escucha es la capacidad de direccionar el corazón a Dios, para discernir, decidir y actuar. Es la acción que suscita la formación humana y espiritual, que posibilita la obediencia y garantiza la disposición a que el Señor actúe en nosotros. Ante los múltiples ruidos de la sociedad que nos conducen a la dispersión y nos desenfocan de lo fundamental, escuchar es una actitud sabia y contundente que silencia las exterioridades pasajeras y se concentra en la vitalidad de un proyecto de amor construido desde las relaciones que se hacen camino, familia y comunidad. ¡Que la escucha determine nuestros discernimientos y decisiones!3. Transformar y sanar, la razón por la que somos enviados:El espíritu de una Iglesia sinodal se vislumbra en la misión, en tener buenas noticiaspara proclamar con sencillez, alegría y convicción. Del mismo modo que a los discípulos, Jesús nos llama por nombre propio, porque cada uno, desde lo que es y hace, puede ser noticia de esperanza para otros. Al llamarnos, nos da la autoridad que se refleja en la coherencia y el servicio, y pone en nuestras manos la artesanal obra de ayudar a cicatrizar las heridas y vencer, desde el amor, las rupturas del mundo. Nuestros contextos cotidianos son escenarios de misión; como discípulos, asumamos el desafío de sanar a los heridos y amar los corazones que odian.Estos tres aspectos expresan un modo cotidiano como podemos vivir, personal y comunitariamente, el proyecto de la alianza, como invitación a caminar y permanecer junto al Señor.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La meditación de la Palabra orienta el corazón a la contemplación de la ternura y la cercanía de Dios. Los textos leídos suscitan en nosotros la plegaria y el deseo de subir a la montaña para que su amor nos encuentre, de acrecentar en nosotros la escucha como actitud que nos impulsa a crecer en la fidelidad y el amor. Finalmente, a reconocer que en el Señor somos llamados y enviados para sanar a los heridos y vencer las rupturas del mundo en clave de amor. Hoy pidamos al buen Dios que fortalezca en nosotros su alianza, la escucha y la certeza de nuestro llamado a pasar por el mundo haciendo el bien, al estilo de Jesús.Recomendaciones prácticas:•Día del padre.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la MisaLa Palabra de Dios hoy nos recuerda que somos un pueblo elegido, propiedad suya, llamado a ser reino de sacerdotes y nación santa. San Pablo nos anuncia el amor inmenso de Dios, que nos amó cuando aún éramos débiles y pecadores. Y en el Evangelio vemos a Jesús compadecerse de la multitud y enviar a sus discípulos como obreros a su mies.Celebramos la Eucaristía agradeciendo el amor que nos precede, nos reconcilia y nos envía. Que esta celebración renueve en nosotros la conciencia de ser pueblo amado y enviado a anunciar el Reino con obras de misericordia.Monición a la Liturgia de la Palabra Los textos propuestos por la Iglesia para este domingo nos sitúan en la experiencia del encuentro, el llamado y el envío. En el relato del Éxodo, Dios indica a Moisés que comunique al pueblo la vivencia de su proyecto de amor. Por su parte, san Pablo, en la carta a los Romanos, nos recuerda la acción salvífica de Dios por la Pascua, que nos reconcilió con su amor, y en el evangelio se nos recuerda que somos llamados y enviados.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Al Dios que nos ha hecho su pueblo y nos envía como servidores de su Reino, elevemos nuestras súplicas diciendoR. Señor, envíanos como obreros a tu mies.1.Por la Iglesia, para que viva con gratitud su elección y anuncie con valentía el amor reconciliador de Cristo en medio del mundo.2.Por quienes tienen responsabilidades de gobierno y liderazgo en nuestra sociedad, para que ejerzan su misión con espíritu de servicio, buscando siempre el bien común y la dignidad de los más vulnerables.3.Por las comunidades que se sienten cansadas o desorientadas, para que experimenten la compasión de Cristo y encuentren pastores y servidores que las acompañen con cercanía y verdad.4.En este Día del Padre, por los padres de familia, para que, fortalecidos por el amor de Dios que nos reconcilia, vivan su vocación con responsabilidad, ternura y fidelidad.5.Por todos nosotros, para que respondamos con generosidad al llamado del Señor y hagamos de nuestra vida un servicio concreto a los hermanos.Oración conclusivaPadre bueno, que en tu Hijo nos has reconciliado y nos llamas a trabajar en tu mies, escucha nuestras súplicas y haznos fieles a tu envío. Por Jesucristo, nuestro Señor.R. Amén.
Vie 22 Mayo 2026
“Recibid el Espíritu Santo”
DOMINGO DE PENTECOSTÉSMayo 24 de 2026Primera lectura: Hch 2, 1-11Salmo: Sal 104 (103), 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 (R. cf. 30)Segunda lectura: 1Co 12, 3b-7. 12-13Evangelio: Jn 20, 19-23I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEsta solemnidad concluye el Tiempo Pascual, la cincuentena pascual, o Pentecostés, que forman un único periodo festivo: el “día en que actuó el Señor”. El evangelio de san Juan que escuchamos hoy relata la entrega de su Espíritu por parte de Jesús a sus discípulos, el mismo día de su resurrección.El Espíritu Santo es el Espíritu del Padre y del Hijo, el “lazo” de unión. Al ser derramado sobre la Iglesia, la une al misterio del Dios uno y trino, comunión íntima de vida y amor. Así, la Iglesia brota de la comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; tiene su fuente en el misterio de amor de la Trinidad, como afirma san Cipriano.La Iglesia está llamada a vivir esta comunión, lo que exige que cada miembro le abra espacio en su corazón al Espíritu Santo; esto, sin embargo, no es posible sin un esfuerzo sincero y decidido de cada bautizado.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, san Lucas narra el acontecimiento extraordinario ocurrido cincuenta días después de la resurrección del Señor: el cumplimiento de la promesa de enviarles el Espíritu Santo. Jesús no falla; Él es la Verdad en persona. La lectura describe los efectos del Espíritu: todos escuchaban en su propia lengua. Mientras el pecado produce división y destrucción, el Espíritu Santo genera unidad y entendimiento. Por su intervención, el mundo es recreado, tal como expresa el salmo: “Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra”. Sin el aliento del Espíritu es imposible vivir verdaderamente.El Evangelio nos presenta a Jesús derramando su Espíritu sobre los discípulos el mismo día de su resurrección. Él cumple la promesa y se derrama en los corazones de quienes lo acogen con fe y amor.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La solemnidad de Pentecostés concluye el Tiempo Pascual, que forma un todo desde la resurrección. Dios Padre no abandonó a su Hijo al poder de la muerte; mediante su Espíritu lo levantó de la tumba y lo exaltó, y ahora derrama sobre su Iglesia el Espíritu que da vida y vida en abundancia. “Este es el día en que actuó el Señor; sea nuestra alegría y nuestro gozo”, dice el salmista. Por el bautismo y mediante el Espíritu somos introducidos en este “día” salvífico, participando de la vida divina y de la comunión de amor del Padre, del Hijo y del Espíritu. La Iglesia es el lugar donde habita el Espíritu, que continuamente la alimenta, custodia y renueva. Cada bautizado está llamado a darle espacio en su corazón para que toda la Iglesia sea más y más renovada y presentada a Dios como virgen inmaculada.La Iglesia es el “lugar” en donde habita como en su propia casa el Santo Espíritu, en ella Jesús lo está derramando continuamente, tal como lo hizo en sus inicios. El Señor no abandona nunca a su Esposa, siempre la alimenta y la nutre, la custodia y la protege, la defiende y la libera de todo mal; en ella se encuentra presente continuamente por su Espíritu que entrega con abundancia. Cada bautizado está llamado, como miembro de su Cuerpo místico, a darle espacio en su corazón para que, de este modo, cada vez sea más y más renovada toda la Iglesia y pueda ser presentada a Dios como virgen inmaculada y sin mancha.Abrir el corazón al Espíritu requiere renunciar a nuestro espíritu egoísta, vanidoso, orgulloso o perezoso. Si lo hacemos, se restablece la paz y la armonía interior robadas por el pecado. Este camino de docilidad es exigente y requiere una batalla constante, pero produce efectos saludables: alegría, gozo interior y esperanza frente a un mundo deteriorado por el pecado.Al acoger plenamente al Espíritu, nos convertimos en agentes de transformación: nuestra vida, testimonio y coherencia cristiana pueden animar a otros a abrir su corazón y experimentar la gracia y los frutos del Espíritu.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La solemnidad de Pentecostés es ocasión propicia para pedir una nueva efusión del Espíritu sobre toda la Iglesia, para que se renueve en sus miembros y sea signo creíble de unidad y caridad en un mundo dividido por el egoísmo.Cada bautizado debe examinar su corazón y descubrir lo que impide al Espíritu actuar plenamente. Pidámosle a Dios fuerza y fortaleza para vencer el egoísmo y acoger radicalmente su obra transformadora, caminando, corriendo y volando tras el Espíritu, hacia una existencia que refleje el espíritu de Jesús.Pidamos especialmente el don de fortaleza, pues las asechanzas del mundo hacen cada día más exigente vivir una vida cristiana coherente. Solo en Dios tenemos vida verdadera; todo lo que no es Él conduce a la ruina. Que podamos comunicar, con valentía y sin temor, la fuente de la vida en abundancia: Jesucristo, que nos entrega su Espíritu._______________________Recomendaciones prácticas:•Hoy concluye el Tiempo Pascual. Después de la última misa, se apaga el cirio pascual y se retira del presbiterio; conviene colocarlo en el bautisterio para que arda durante la celebración del bautismo y para encender los cirios de los bautizados.•Comienza la semana de oración por la unidad de los cristianos.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia universal celebramos hoy el día en que Jesús cumplió la promesa de enviar el Espíritu Santo sobre los discípulos reunidos en el Cenáculo. Que la participación en esta Eucaristía disponga nuestro corazón a recibirlo y dejarlo actuar en nuestra vida diaria. Celebremos con fe y alegría.Monición a la liturgia de la PalabraLa efusión del Espíritu Santo que escuchamos en la primera lectura de los Hechos y en el Evangelio de san Juan nos dispone a recibirlo como comunidad de fe, generando unidad y caridad, tal como nos recuerda la primera Carta a los Corintios.Oración universal o de los fielesPresidente: En el día en que Jesús cumplió la promesa del envío del Espíritu Santo, presentemos al Padre nuestras súplicas con un corazón confiado y agradecido.R/. Escúchanos, Señor.1.Por la Santa Iglesia: para que el Espíritu Santo le otorgue luz y fuerza para anunciar la Palabra de Dios y comunicar su amor y gracia a todos. Oremos.2.Por los gobernantes de las naciones: para que, iluminados por el Espíritu, guíen a los pueblos por caminos de justicia y paz. Oremos.3.Por los que sufren en cuerpo o alma: para que, fortalecidos por el Espíritu, unan sus padecimientos a los de Cristo y contribuyan a la redención de la humanidad. Oremos.4.Por nuestra comunidad parroquial y todos los que participamos de esta Eucaristía: para que nos abramos al Espíritu Santo, renunciando a todo lo que lo contrista. Oremos.Oración conclusivaEscucha, Padre Santo, nuestras súplicas; que lleguen a tu presencia y nos concedan lo que te pedimos con fe y confianza. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.