Pasar al contenido principal

Actualidad

Vie 26 Jun 2026

Cardenal Luis José Rueda moderó la primera sesión del Consistorio extraordinario convocado por el Papa León XIV

Con la participación de 178 cardenales provenientes de distintos continentes, inició este viernes 26 de junio el Consistorio extraordinario convocado por el papa León XIV, un encuentro que reúne durante dos días al Colegio Cardenalicio para reflexionar sobre algunos de los principales desafíos que enfrenta la Iglesia en el contexto actual y sobre los caminos para fortalecer su misión evangelizadora.Entre los participantes se encuentra el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, quien tuvo una participación destacada en la apertura de los trabajos de esta asamblea eclesial.El Consistorio, que se desarrolla los días 26 y 27 de junio en el Vaticano, aborda cuatro grandes temas: el anuncio del Evangelio en el mundo contemporáneo; la cultura del poder y la civilización del amor; la construcción del bien común; y la implementación del camino sinodal de la Iglesia.Un espacio de discernimiento para la misión de la IglesiaLa jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía en la Basílica de San Pedro, presidida por el Santo Padre. Durante su homilía, el papa León XIV invitó a los cardenales a vivir estos días de reflexión permaneciendo unidos a Cristo y orientando su discernimiento desde la fe, la unidad y la escucha del Evangelio.El Papa propuso tres claves para el trabajo del Consistorio: compartir en la fe la verdadera libertad, pedir el don de la paz en la unidad y vivir la concordia en la obediencia a la Palabra de Dios.En ese contexto, reiteró su llamado a la construcción de la paz y afirmó que “la guerra nunca es digna del hombre y nunca será bendecida por Dios”, recordando que la humanidad está llamada a resolver sus conflictos mediante caminos de diálogo y reconciliación.Posteriormente, durante la sesión inaugural en el Aula Pablo VI, el Pontífice pidió a los cardenales acompañarlo con un apoyo “firme, explícito y público”, subrayando que la misión evangelizadora constituye la razón de ser de la Iglesia y el criterio fundamental para todo discernimiento eclesial.“Necesito su experiencia, su sabiduría pastoral y su conocimiento de las Iglesias y de los pueblos que les han sido confiados”, expresó el Santo Padre.El cardenal Luis José Rueda moderó la primera sesión de trabajoEl cardenal Luis José Rueda Aparicio tuvo la responsabilidad de moderar la primera sesión del Consistorio extraordinario.Tras el canto del Veni Creator Spiritus, el purpurado colombiano dio inicio a los trabajos de la asamblea y cedió la palabra al cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, para su saludo de apertura. Posteriormente intervino el papa León XIV con su discurso introductorio.Al concluir la intervención del Santo Padre, el cardenal Rueda destacó la petición de apoyo formulada por el Papa al Colegio Cardenalicio y manifestó su respaldo con fe, alegría y disponibilidad. Posteriormente, presentó el tema de reflexión de la primera sesión: “¿En qué mundo estamos llamados a anunciar el Evangelio?”Su participación en la conducción de esta sesión refleja la presencia activa de la Iglesia colombiana en uno de los espacios de reflexión y discernimiento más significativos de la Iglesia universal.Las preocupaciones y esperanzas que compartieron los cardenalesDurante la primera sesión, los cardenales reflexionaron sobre las realidades que hoy afectan a los pueblos y a las comunidades eclesiales en distintos lugares del mundo.Entre los principales desafíos identificados se mencionaron las crecientes polarizaciones sociales y políticas, los conflictos armados, la violencia, la falta de respeto hacia las minorías, la crisis de la familia, el individualismo, la soledad de jóvenes y adultos mayores, las migraciones, la corrupción, el narcotráfico y la pérdida de referentes espirituales y trascendentes.También se abordaron la desconfianza hacia las instituciones, las dificultades para la convivencia social y los efectos de la desinformación en la construcción del tejido comunitario.Frente a estas realidades, los grupos de trabajo coincidieron en la necesidad de que la Iglesia se manifieste cada vez más como una madre cercana y acogedora, capaz de acompañar el sufrimiento humano, promover la reconciliación, fortalecer la esperanza y contribuir a la construcción de la paz y del bien común.Los cardenales destacaron además la responsabilidad de la Iglesia de seguir defendiendo la dignidad humana, promoviendo la solidaridad y ofreciendo espacios de encuentro en medio de un mundo marcado por múltiples fracturas sociales y culturales.Un camino de reflexión que continúaLas sesiones previstas para este sábado 27 de junio profundizarán en la reflexión sobre la cultura del poder y la civilización del amor, la construcción del bien común y los desafíos relacionados con la implementación del proceso sinodal que vive actualmente la Iglesia.El encuentro concluirá con un diálogo entre los cardenales y el papa León XIV, quien ha insistido en que la sinodalidad constituye una actitud de escucha, discernimiento y corresponsabilidad para afrontar los desafíos de la misión evangelizadora.La participación del cardenal Luis José Rueda Aparicio en este Consistorio pone de manifiesto la contribución de la Iglesia en Colombia a la reflexión común de la Iglesia universal sobre los desafíos pastorales, sociales y culturales del tiempo presente.Los trabajos del Consistorio se enmarcan además en la preparación de la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, que será celebrada el próximo 29 de junio en la Basílica de San Pedro.

Vie 26 Jun 2026

54 misioneros de la Diócesis de Sonsón-Rionegro compartieron fe, servicio y escucha con comunidades del Vaupés

La Misión Diocesana Sinodal 2026 reunió a sacerdotes, religiosas y laicos de la Diócesis de Sonsón-Rionegro con comunidades amazónicas del Vicariato Apostólico de Mitú, en una experiencia que fortaleció la comunión entre Iglesias hermanas y renovó el compromiso misionero de la Iglesia en Colombia.Entre el 6 y el 13 de junio de 2026, cincuenta y cuatro misioneros de la Diócesis de Sonsón-Rionegro viajaron hasta el Vicariato Apostólico de Mitú, en el departamento del Vaupés, para vivir una intensa experiencia de evangelización, encuentro y servicio junto a las comunidades indígenas y amazónicas de esta región del país.La iniciativa hizo parte de la Misión Diocesana Sinodal, una de las expresiones concretas del actual Plan Diocesano de Pastoral de la diócesis antioqueña, y se desarrolló en el marco del proceso de hermanamiento misionero que la Iglesia en Colombia viene promoviendo entre distintas jurisdicciones eclesiásticas para fortalecer la comunión, la corresponsabilidad y la cooperación evangelizadora.Los participantes —sacerdotes, religiosas y laicos provenientes de parroquias, movimientos apostólicos y comunidades eclesiales— fueron distribuidos en doce comunidades pertenecientes a la Parroquia Catedral María Inmaculada, la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, la Parroquia San Pablo Apóstol y la Cuasiparroquia Santa Laura Montoya.Durante una semana realizaron visitas casa a casa, encuentros con familias, acompañamiento a enfermos y adultos mayores, celebraciones litúrgicas, catequesis, espacios de escucha, encuentros con niños y jóvenes, formación de agentes pastorales y diversas actividades de animación misionera.Sin embargo, para quienes participaron, el principal fruto de la experiencia fue mucho más allá de las acciones pastorales desarrolladas.Un encuentro que transformó a todosLa misión permitió el encuentro entre dos Iglesias particulares con realidades distintas, pero unidas por una misma fe y una misma vocación evangelizadora.Los misioneros llegaron al Vaupés con el propósito de anunciar el Evangelio, pero también con la disposición de escuchar, aprender y compartir la vida de las comunidades. A su vez, los pueblos amazónicos abrieron las puertas de sus hogares y de sus tradiciones, ofreciendo el testimonio de una fe vivida en medio de grandes desafíos geográficos, sociales y pastorales.Las comunidades compartieron con los visitantes su profundo sentido comunitario, su capacidad de resiliencia, el respeto por la memoria de los mayores y una relación armónica con la creación que forma parte esencial de su identidad cultural y espiritual.Este intercambio de experiencias se convirtió en una auténtica vivencia de sinodalidad, donde el caminar juntos se expresó en la escucha mutua, el respeto por la diversidad y el reconocimiento de los dones presentes en cada comunidad.El Vicariato Apostólico de Mitú: una Iglesia con rostro indígena y corazón amazónicoLa experiencia permitió a los misioneros acercarse a una de las realidades eclesiales más singulares del país.El Vicariato Apostólico de Mitú está ubicado en el corazón de la Amazonía colombiana y acompaña pastoralmente a comunidades distribuidas a lo largo de extensos territorios atravesados por selvas, ríos y grandes distancias. En esta región habitan 27 pueblos indígenas que conservan sus lenguas, tradiciones y formas ancestrales de organización comunitaria.La presencia de la Iglesia en el territorio es fruto de más de un siglo de labor misionera iniciada por los Misioneros Montfortianos en 1914 y continuada posteriormente por los Misioneros Javerianos de Yarumal, quienes han contribuido al anuncio del Evangelio, la promoción humana, la educación y el acompañamiento de los pueblos amazónicos.Actualmente, el vicariato es pastoreado por monseñor Medardo de Jesús Henao del Río, quien impulsa una Iglesia cercana a las comunidades indígenas, comprometida con el diálogo intercultural, la evangelización y el cuidado de la casa común.A pesar de la riqueza humana y espiritual de este territorio, persisten importantes desafíos relacionados con las grandes distancias, las limitaciones de conectividad, la escasez de agentes pastorales y diversas situaciones de vulnerabilidad que afectan especialmente a las comunidades más apartadas.Una misión nacida del hermanamiento entre IglesiasLa presencia de los misioneros de Sonsón-Rionegro es fruto de un proceso más amplio de cooperación eclesial que la Iglesia colombiana ha venido fortaleciendo durante los últimos años.El programa de hermanamiento misionero entre jurisdicciones eclesiásticas busca compartir recursos humanos, experiencias pastorales y apoyo solidario entre diócesis, vicariatos apostólicos y otras circunscripciones eclesiásticas del país.En este contexto, la relación entre la Diócesis de Sonsón-Rionegro y el Vicariato Apostólico de Mitú se ha consolidado como una experiencia significativa de comunión y corresponsabilidad evangelizadora.La misión de este año también refleja el espíritu del actual plan pastoral de la diócesis antioqueña, orientado por el lema “Por una Diócesis Sinodal: Comunión, Participación y Misión”, que promueve una Iglesia en salida, donde sacerdotes, religiosos y laicos asumen conjuntamente la tarea de anunciar el Evangelio.Una escuela de sinodalidad y esperanzaLas condiciones propias del territorio amazónico se convirtieron también en parte del aprendizaje. Los desplazamientos por río, las lluvias frecuentes, las limitaciones logísticas y la sencillez de la vida cotidiana permitieron a los participantes descubrir nuevas formas de vivir la misión desde la cercanía y la fraternidad.Muchos de los misioneros coincidieron en señalar que la Amazonía no solo recibe evangelizadores, sino que también los forma. Allí aprendieron que la misión comienza escuchando, que la presencia vale tanto como las palabras y que las periferias tienen mucho que aportar a toda la Iglesia.La experiencia confirmó además el protagonismo de los laicos en la tarea evangelizadora. Personas de distintas edades, procedentes de movimientos, comunidades y parroquias, asumieron con generosidad el llamado misionero, evidenciando que la misión es responsabilidad de todo el Pueblo de Dios.Un signo para la Iglesia en ColombiaLa Misión Diocesana Sinodal 2026 representa un testimonio concreto de la Iglesia que promueve hoy el magisterio eclesial: una Iglesia cercana, misionera, participativa y capaz de construir puentes entre comunidades diversas.Más que una actividad concreta, la experiencia vivida entre la Diócesis de Sonsón-Rionegro y el Vicariato Apostólico de Mitú se presenta como un signo de esperanza para la Iglesia colombiana, mostrando que la comunión se fortalece cuando las Iglesias particulares comparten sus dones, caminan juntas y se comprometen con quienes enfrentan mayores desafíos evangelizadores.

Jue 25 Jun 2026

"Tendamos nuestra mano solidaria a Venezuela": Iglesia Católica en Colombia llama a la solidaridad con los afectados por los terremotos

En un mensaje dirigido a los colombianos, el Episcopado invitó a transformar la cercanía con el pueblo venezolano en ayuda concreta para las familias afectadas por la tragedia y habilitó, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, un canal para recibir aportes destinados a apoyar la atención humanitaria de las comunidades damnificadas.Ante la emergencia humanitaria provocada por los terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio, los obispos colombianos hicieron un llamado a la solidaridad nacional con las miles de personas afectadas por la tragedia. La invitación está dirigida a fieles católicos, comunidades eclesiales y ciudadanos de buena voluntad que deseen sumarse a esta respuesta fraterna impulsada por la Iglesia Católica en Colombia.A través de un nuevo mensaje firmado por la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), los prelados expresaron su cercanía con el pueblo venezolano y convocaron a los colombianos a brindar apoyo a quienes hoy afrontan las consecuencias de esta emergencia.Un llamado a responder con generosidadEn este mensaje especial, los obispos recuerdan que el sufrimiento de las comunidades afectadas interpela la conciencia y la fraternidad de todos los pueblos, especialmente de quienes comparten vínculos históricos, culturales y eclesiales con Venezuela.“Invitamos a los fieles católicos, a las comunidades eclesiales y a todas las personas de buena voluntad a manifestar su solidaridad mediante una respuesta generosa, organizada y oportuna, que contribuya a atender las necesidades de quienes han sido golpeados por esta emergencia”.La convocatoria busca sumar esfuerzos para aliviar el sufrimiento de las familias afectadas y contribuir a la atención de las necesidades más urgentes derivadas de esta tragedia.Canal disponible para ayudar a través de la IglesiaLas personas que deseen canalizar sus aportes económicos a través de la Iglesia Católica en Colombia para apoyar a las comunidades afectadas por los terremotos en Venezuela podrán hacerlo a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana.Para ello, se ha dispuesto la siguiente cuenta bancaria:Cuenta de ahorros No. 081789224 Banco de BogotáTitular: Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Los recursos recaudados serán destinados a apoyar la atención de las necesidades humanitarias más urgentes de las personas y comunidades afectadas por esta emergencia.Una expresión de fraternidad entre pueblos hermanosLos obispos colombianos destacaron que esta convocatoria surge de la cercanía histórica, humana y eclesial que une a Colombia y Venezuela, así como del compromiso cristiano de acompañar a quienes atraviesan momentos de dolor y dificultad.“Como pueblo hermano e Iglesia hermana, seguimos caminando junto a Venezuela en la fe y la esperanza, tendiendo nuestra mano solidaria para acompañar su dolor y contribuir a la reconstrucción de aquello que ha sido afectado”.El mensaje concluye invitando a las comunidades católicas del país a mantener la oración por las víctimas, sus familias, los damnificados y quienes trabajan en las labores de atención y recuperación, confiando al pueblo venezolano a la protección de la Santísima Virgen María y pidiendo al Señor fortaleza y esperanza para superar esta difícil situación.

Jue 25 Jun 2026

Episcopado colombiano expresa su cercanía espiritual y solidaridad con Venezuela tras los devastadores terremotos

La Iglesia en Colombia manifiesta su cercanía espiritual y solidaridad con el pueblo venezolano luego de los devastadores terremotos registrados el 24 de junio, una tragedia que ha dejado más de 160 personas fallecidas, cientos de heridos y graves afectaciones materiales en distintas regiones del país.El mensaje fue enviado por la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) a monseñor Jesús González de Zárate Salas, arzobispo de Valencia y presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, como expresión de comunión eclesial ante una emergencia que enluta a toda la nación.Una Iglesia que acompaña en medio del dolorEn su comunicación, los obispos colombianos reafirmaron la cercanía de la Iglesia con quienes hoy sufren las consecuencias de esta tragedia y aseguraron su oración por las víctimas, sus familias y las comunidades afectadas.“Conocedores de la emergencia en la que se encuentra el pueblo venezolano, a causa de los terremotos del día de ayer, la Iglesia Católica en Colombia se solidariza con el pueblo venezolano, en primer lugar, a través de la oración, y con sentimientos de profundo dolor y espíritu de comunión eclesial”.Condolencias para las familias y comunidades afectadasEl Episcopado Colombiano expresó también su pesar por la pérdida de vidas humanas y su cercanía con quienes enfrentan el impacto de la emergencia, especialmente las familias que han perdido seres queridos, viviendas o medios de sustento.“Expresamos a Su Excelencia y, a través suyo, a todos los afectados, nuestras más sinceras condolencias por la irreparable pérdida de los fallecidos, a quienes encomendamos a Dios Misericordioso para que les conceda el descanso eterno; así como acompañamos, con respeto y solidaridad, a las comunidades y familias que perdieron a sus seres queridos, sus viviendas y medios de sustento”.Reconocimiento a quienes sirven en la emergenciaLos obispos dirigieron también una oración y una palabra de aliento a los equipos de rescate y a las numerosas personas e instituciones que participan en la atención de los damnificados, destacando que este momento exige una respuesta solidaria que trascienda fronteras.“Enviamos nuestra bendición a los equipos de rescate y a todos los que se unen desde Colombia y otros países a las iniciativas para responder a esta situación que pone a prueba la solidaridad”.Confiados a la protección de Nuestra Señora de CoromotoEl mensaje concluye con una invocación a Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela, para que acompañe al pueblo venezolano en esta hora de sufrimiento y fortalezca los esfuerzos de recuperación y esperanza.

Mié 24 Jun 2026

Tras las elecciones presidenciales, obispos destacan la participación ciudadana y convocan a la unidad nacional

Luego de la jornada electoral celebrada el pasado 21 de junio y tras la conclusión del proceso de escrutinio, la Conferencia Episcopal de Colombia agradece a Dios por el desarrollo pacífico de las elecciones presidenciales, destaca la participación ciudadana y llama a todos los colombianos a trabajar unidos en la construcción del futuro del país.A través de un mensaje dirigido al pueblo colombiano, los obispos expresan su gratitud por la manera como transcurrió la jornada democrática en todo el territorio nacional y valoran el compromiso de los ciudadanos con el ejercicio electoral.Una jornada que fortalece la democraciaLos prelados destacan el ambiente pacífico en el que se desarrollaron las elecciones y el incremento en la participación ciudadana, elementos que, según señalan, reflejan la fortaleza institucional del país y el avance de la sociedad colombiana en su madurez democrática.“Valoramos el ejercicio electoral realizado este 21 de junio y el modo pacífico como transcurrió la jornada en todo el territorio nacional con una creciente participación de los ciudadanos”, expresan los obispos en el mensaje.Asimismo, afirman que estos hechos “dan prueba de la solidez de nuestras instituciones democráticas y del proceso de madurez en el que vamos avanzando como sociedad”.Oración por quienes han sido elegidos para gobernar el paísLa Conferencia Episcopal felicita a Abelardo de la Espriella y a José Manuel Restrepo, elegidos Presidente y Vicepresidente de la República, respectivamente.Los obispos manifestan su cercanía espiritual con los nuevos mandatarios y aseguran su oración para que el servicio que asumirán al frente de la nación contribuya al bienestar de todos los colombianos.“Les ofrecemos nuestra oración para que en el ejercicio de su servicio al país podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad”, señalan, retomando las palabras de la Primera Carta a Timoteo.Un llamado a la unidad y al compromiso compartidoMás allá de los resultados electorales, el mensaje episcopal invita a los colombianos a reconocer lo construido como nación y a asumir juntos la responsabilidad de seguir edificando el futuro del país.Los obispos recuerdan que Colombia es una tarea compartida que exige la participación de todos los sectores sociales y llaman a valorar la diversidad como una oportunidad para fortalecer la convivencia y la búsqueda del bien común.En este sentido, evocan las palabras del papa León XIV, quien señala que “en la pluralidad de voces y visiones, existe una posibilidad luminosa: la de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad”.“Colombia nos necesita a todos”El mensaje concluye con una invitación a avanzar con esperanza y sentido de corresponsabilidad en la construcción del país.“Avancemos juntos con esperanza en la construcción del país que anhelamos. Colombia nos necesita a todos”, expresan los obispos.Vea a continuación la lectura del mensaje por parte del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia:

Mar 23 Jun 2026

La misión infantil se toma Valledupar: el IX CONIAM congregará a cerca de 1.000 representantes de todo el país

La Diócesis de Valledupar será sede del IX Congreso Nacional de Infancia y Adolescencia Misionera (CONIAM 2026), uno de los acontecimientos eclesiales más importantes del próximo año en Colombia.Del 25 al 28 de junio de 2026, la ciudad de Valledupar congregará a cerca de 1.000 niños, niñas, adolescentes y asesores misioneros provenientes de las distintas jurisdicciones eclesiásticas del país para participar en el IX Congreso Nacional de Infancia y Adolescencia Misionera (CONIAM 2026).El evento, organizado por las Obras Misionales Pontificias de Colombia, en articulación con la Diócesis de Valledupar y la Conferencia Episcopal de Colombia, se proyecta como uno de los encuentros de formación y animación misionera más significativos que vivirá la Iglesia colombiana durante el año.Bajo el lema «Con Jesús en misión, al mundo con caja, guacharaca y acordeón» y el tema «Unidos al Corazón de Jesús, anunciamos al mundo la alegría del Evangelio», el Congreso reunirá a las nuevas generaciones de discípulos misioneros para fortalecer su identidad cristiana, compartir experiencias evangelizadoras y renovar su compromiso con la misión de la Iglesia.Inspirados en las palabras de Jesús: «Que todos sean uno, para que el mundo crea» (Jn 17,21), los participantes vivirán cuatro días de formación, oración, celebraciones litúrgicas, actividades culturales y espacios de encuentro fraterno que favorecerán la integración entre las Iglesias particulares de Colombia.Además de los grupos de infancia y adolescencia misionera, el Congreso contará con la presencia de obispos, directores diocesanos de las Obras Misionales Pontificias, sacerdotes, religiosos y responsables de la pastoral misionera, quienes acompañarán este gran encuentro nacional.Valledupar: fe, cultura y misiónLa elección de Valledupar como sede del IX CONIAM permitirá que la riqueza espiritual y misionera de la Iglesia dialogue con una de las expresiones culturales más representativas del país: el vallenato. Por ello, los símbolos de la caja, la guacharaca y el acordeón fueron incorporados al lema del Congreso como signo de una Iglesia que anuncia el Evangelio con alegría, creatividad y cercanía a las culturas.La Diócesis de Valledupar se prepara desde ya para recibir a las delegaciones de todo el país y convertirse, durante esos días, en el corazón de la misión infantil y adolescente de Colombia.Una apuesta por las nuevas generaciones evangelizadorasEl IX CONIAM 2026 reafirma la decisión de la Iglesia colombiana de seguir formando niños y adolescentes como protagonistas de la evangelización, promoviendo en ellos valores de comunión, servicio, solidaridad y compromiso misionero.Con el espíritu que desde hace más de 180 años inspira a la Obra de la Infancia y Adolescencia Misionera —«Los niños ayudan a los niños»—, este Congreso será una oportunidad para visibilizar la fuerza evangelizadora de miles de menores que, desde sus comunidades, anuncian a Jesucristo y contribuyen a la construcción de una Iglesia cada vez más sinodal, misionera y cercana a las realidades del mundo actual.Decargue el afiche del COIAM 2026 aquí.

Jue 18 Jun 2026

En Colombia ya peregrina una reliquia de San Francisco enviada desde Italia; la Diócesis de Santa Marta fue la primera en recibirla

La primera diócesis fundada en Colombia, Santa Marta, fue escogida para abrir el recorrido nacional de una reliquia de primer grado del santo de Asís enviada desde Italia. La iniciativa, promovida por la Orden de Frailes Menores en el marco del Jubileo Franciscano, busca llevar a distintas regiones de Colombia un mensaje de paz, reconciliación, cuidado de la creación y renovación espiritual.La peregrinación es protagonizada por un fragmento óseo de San Francisco de Asís, considerado una reliquia de primer grado. Se trata de un signo de profundo valor espiritual para la Iglesia, pues custodia la memoria viva de quien, hace ocho siglos, decidió seguir a Cristo con radicalidad evangélica, convirtiéndose en una de las figuras más influyentes de la historia del cristianismo.Una jornada de fe que reunió a la Iglesia en Santa MartaCientos de fieles, sacerdotes, religiosos y religiosas participaron en esta jornada que comenzó con actos de veneración en la Catedral Basílica de Santa Marta.Posteriormente, una procesión recorrió las calles del centro histórico de la ciudad, encabezada por sacerdotes diocesanos y miembros de la Orden de Frailes Menores, acompañando el traslado de las reliquias hasta la parroquia San Francisco de Asís, donde se celebró una solemne Eucaristía presidida por el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios.Los participantes tuvieron, además, la oportunidad de recibir la indulgencia plenaria concedida en el marco de este Jubileo Franciscano.Santa Marta: una historia franciscana que vuelve a encontrarse con sus raícesLa elección de Santa Marta como punto de partida de esta peregrinación nacional tiene un profundo significado histórico y espiritual. Fue desde este territorio donde los frailes franciscanos comenzaron, hacia mediados del siglo XVI, una intensa labor evangelizadora que marcaría los orígenes de la Iglesia en Colombia.Durante la Eucaristía, monseñor José Mario recordó que la historia de la evangelización de Santa Marta está estrechamente ligada a la presencia de los hijos de San Francisco y destacó que esta herencia sigue viva en la identidad de la Iglesia local.“Santa Marta es franciscana desde su origen”, afirmó el prelado, al recordar la contribución que esta familia religiosa ha realizado durante siglos a la vida espiritual de la región mediante su predicación, cercanía a los pobres, vida fraterna y testimonio evangélico.Incluso, definió la llegada de las reliquias como un acontecimiento profundamente simbólico. “De algún modo, la llegada de estas reliquias constituye un regreso a casa”, expresó, al señalar que el legado espiritual de San Francisco no pertenece únicamente a la Orden Franciscana, sino que constituye un don para toda la Iglesia.La visita adquiere, además, una relevancia especial en el camino que recorre la diócesis hacia la celebración de los 500 años de su creación, prevista para el año 2033.San Francisco y la renovación que nace del EvangelioUno de los mensajes centrales de la celebración estuvo relacionado con la actualidad del testimonio de San Francisco para la Iglesia de hoy.Durante su homilía, monseñor Bacci invitó a contemplar al santo de Asís más allá de las imágenes que suelen asociarlo exclusivamente con la pobreza o el cuidado de la creación. Recordó que el núcleo de su experiencia espiritual fue su profunda configuración con Cristo y su decisión de dejar que el Evangelio transformara completamente su vida.“La grandeza de Francisco no consistió en criticar la Iglesia de su tiempo, sino en amarla. No pretendió reformarla desde fuera. Más bien, permitió primero que Cristo reformara su corazón”, afirmó.El obispo explicó que esa enseñanza conserva plena actualidad para los cristianos de hoy, pues las transformaciones verdaderamente fecundas nacen de la conversión personal y de una adhesión cada vez más profunda al Evangelio.“La historia demuestra que las reformas verdaderamente fecundas nunca comienzan con estructuras o estrategias. Comienzan con los santos. La Iglesia se renueva cuando hombres y mujeres vuelven a poner a Cristo en el centro de su vida”, señaló.A partir del ejemplo de San Francisco, también destacó el valor de la pobreza evangélica entendida no como miseria, sino como disponibilidad total ante Dios. Una actitud que permite descubrir la fraternidad universal, reconocerse hermano entre hermanos y asumir una relación de cuidado y responsabilidad con los demás y con la creación.Para el prelado, esta espiritualidad representa una inspiración para la Iglesia samaria en el camino hacia sus cinco siglos de historia. “También nosotros queremos para esta Iglesia, en camino hacia la celebración de sus 500 años, una transformación misionera que no es apenas de planes ni de proyectos, sino de testimonio renovado y creíble de Jesucristo y su Evangelio”, afirmó.Un mensaje vigente para ColombiaLa familia franciscana ha querido que esta peregrinación sea también una oportunidad para compartir con el país los valores que inspiraron la vida del santo de Asís: la fraternidad, la reconciliación, la paz, la sencillez y el cuidado de la casa común.En un contexto marcado por múltiples desafíos sociales, la figura de San Francisco vuelve a presentarse como un referente capaz de inspirar caminos de encuentro y convivencia.“Necesitamos renovar la esperanza y la fraternidad, sembrar la paz y la reconciliación, esos sentimientos que nos llevan a reconocernos como hermanos”, expresó fray Jorge Torregroza, secretario provincial de la Orden de Frailes Menores.Por su parte, fray Luis Alberto Toro, vicario provincial de OFM, afirmó que el santo de Asís continúa invitando a los creyentes a convertirse en “instrumentos de paz y de bien”, especialmente en tiempos que reclaman reconciliación y unidad.Una semilla de vida eterna para ColombiaBajo el lema “Francisco de Asís: una semilla de vida eterna”, la reliquia recorrerá durante los próximos meses diversas regiones del país como Barranquilla, Cartagena, Medellín, Pereira, Cali, Villavicencio, Bogotá y Bucaramanga. Visitará parroquias, comunidades religiosas y lugares significativos de la presencia franciscana en Colombia.La peregrinación se extenderá hasta enero de 2027 y constituye uno de los principales acontecimientos conmemorativos del Jubileo Franciscano en el país.Vea el informe audiovisual a continuación:

Mié 17 Jun 2026

Obispos colombianos se reúnen con el Papa León XIV y envían mensaje de esperanza y unidad al país antes de las elecciones

Tras sostener una audiencia con el Papa León XIV en el Vaticano, los integrantes de la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia dirigen un mensaje al pueblo colombiano en el que invitan a vivir con esperanza, responsabilidad y serenidad la jornada electoral del próximo 21 de junio, y a seguir construyendo caminos de reconciliación, fraternidad y concordia.Durante el encuentro, el Santo Padre recibió a monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente; y monseñor Germán Medina Acosta, secretario general. Los obispos le transmitieron el saludo y el afecto del pueblo colombiano, mientras que el Pontífice reiteró su amor y preocupación por Colombia, animando a la Iglesia y a la sociedad a perseverar en la búsqueda de la paz, la unidad y la reconciliación.En el mensaje difundido desde la Ciudad del Vaticano, los prelados afirman que, en vísperas de los comicios presidenciales, Colombia está llamada a confiar en sí misma, a reconocer el valor y la dignidad de cada persona y a manifestar la bondad de la que es capaz como nación.“Más allá de los problemas que nos afectan y de las diferencias que nos distinguen, es posible construir juntos el país que anhelamos”, expresan los obispos, invitando a fortalecer aquello que une a los colombianos por encima de las divisiones.Un clamor que no esperaLos integrantes de la Presidencia del Episcopado colombiano acogen también el clamor que, según señalaron, resuena en todos los rincones de la geografía nacional: “No más injusticias, no más violencias, no más odios, no más muertes”.A partir de este llamado, reiteran que el país tiene la capacidad de trabajar unido por el bien común y de seguir construyendo una nación reconciliada, fraterna y en paz, que pueda ser habitada y disfrutada por las actuales y futuras generaciones.Invitación a la oración y al discernimientoLos obispos renuevan, además, la invitación a participar en la jornada nacional de oración convocada para este viernes 19 de junio, que contempla dos momentos: la Vigilia de Oración por Colombia en parroquias, comunidades eclesiales y diócesis del país, y la oración en familia con el encendido de una luz en los hogares.Según expresan en su mensaje, esta jornada busca “serenar los espíritus” y favorecer el buen juicio de los ciudadanos para elegir “con responsabilidad, libertad y conciencia” a quien tendrá la misión de conducir los destinos del país durante los próximos cuatro años.En ese mismo sentido, exhortan a todos los colombianos a acudir a las urnas con “alegría, esperanza y serenidad”, así como a acoger con madurez y confianza los resultados que arroje el proceso electoral, reconociendo y validando la seriedad y consistencia de las instituciones democráticas del país.Al concluir su mensaje, los obispos encomendaron el país a la bendición de Dios con las palabras del salmista: “¡Que el Señor bendiga a su Pueblo con la Paz!” (Sal 28,11).Una misión de comunión y trabajo con la Santa SedeLa audiencia con el papa León XIV hace parte de una agenda de trabajo que la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia desarrolla esta semana en Roma con diversos organismos de la Curia Romana.El martes 16 de junio los obispos sostuvieron un encuentro en el Dicasterio para la Evangelización. Este miércoles, además de la audiencia con el Santo Padre, visitaron el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.La agenda continuará hasta el viernes 19 de junio con encuentros en la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y la Secretaría de Estado.Estos espacios permiten compartir con la Santa Sede los desafíos, esperanzas y realidades que vive la Iglesia en Colombia, así como recibir orientaciones que fortalezcan la misión evangelizadora y el servicio pastoral en favor de la reconciliación, la dignidad humana, la construcción de la paz y el desarrollo integral de las comunidades.A continuación, la lectura del mesaje por parte del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia: