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Lectio Dominical

Jue 28 Feb 2019

Seguir a Cristo tiene que ver con un modo de vida

Primera lectura: Sir 27, 4-7 Salmo: Sal 92(91), 2-3.13-14.15-16 (R. 146,2a) Segunda lectura: 1Corintios 15, 54-58 Evangelio: Lucas 6, 39-45 La Palabra de Dios, que es lámpara que ilumina nuestro caminar y fuerza que transforma nuestro vivir, hoy nos presenta varias ideas que orientan nuestra vida: 1. Las personas buenas y correctas se conocen por sus actos y sus frutos 2. Confiar en Dios y trabajar por la justicia 3. No juzgar y criticar sin mirarse internamente 1. ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Los textos que nos propone la Iglesia para este domingo nos hablan de los actos y sus frutos. En el libro de Sirácida (Eclesiástico), en relación con la sabiduría, recuerda lo importante que es analizar a las personas por su palabra, pero también por las acciones que estas realizan. El salmo es un cantico utilizado por los judíos en su día de descanso, de alabanza y acción de gracias a Dios por su amor y fidelidad permanente. Se agradece también, por aquellas personas que confían en Dios y trabajan por la justicia. La segunda lectura, que está en relación con Isaías y Oseas, refiere a la victoria de la vida sobre la muerte “La muerte ha sido aniquilada por la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria?”, así como ocurrió con Jesús. Confianza y fuerza puesta en Dios para que el trabajo perseverante tenga sus frutos, donde la muerte no tendrá fuerza sobre nosotros y surgirá la resurrección, tal como acaeció con Cristo Jesús. El evangelio de Lucas nos habla, principalmente, respecto al “ver” y el actuar. Así, un ciego no puede guiar a otro ciego. No podemos juzgar a los demás por sus defectos pequeños, si tenemos “una biga” en nuestro ojo que no nos permite ver. Por otro lado, se refiere a las personas buenas, en cuanto a sus acciones y sus palabras, si es buena hará acciones buenas y dirá cosas buenas. 2. ¿Qué me dice la Sagrada Escritura? Los textos nos guían por medio de tres ideas: el ver, el actuar y las palabras, las cuales se unen en relación al modo que se debe actuar en la vida cotidiana en nuestras relaciones personales y con Dios. Respecto al ver, Lucas se refiere a las personas ciegas, los fariseos de ayer y hoy. Aquellos sujetos que guían personas y que creen tener la verdad en sus actos y dichos, pero detrás de esto están sus intereses personales y no el mensaje de Jesús. Así también, se aplica a los ciegos que hacen caso a otros ciegos, con mucha ingenuidad e irresponsabilidad. En relación con el actuar y las palabras, éstas van unidas. En efecto, san Ignacio de Loyola decía que: “el amor se ha de poner más en los actos que en las palabras”. La palabra genera acciones y las acciones generan palabras. Las cosas que hacemos y decimos dicen mucho de cómo somos. Nuestros actos hablan de nuestro corazón y el cómo nos relacionamos con las personas. Las palabras que usamos, tiene que ver con nuestros auténticos deseos y del cómo vemos a los demás. Más allá de títulos, cargos o posiciones sociales, debemos tratarnos todos de la misma manera. El respeto y la dignidad hacia los demás se debe mostrar en todo momento, donde siempre la otra persona tiene una dignidad y una verdad que debemos admirar y atender. Es fundamental ser respetuosos ante la otra persona, ir al encuentro de ella sin prejuicios, sin juzgarlo, acogiéndole tal como es, ya que Dios también habita en él. Así nuestros actos serán fortalecidos por nuestras palabras y nuestras palabras serán creíbles por nuestros actos. 3. ¿Qué me sugiera la Palabra que debo decirle a la comunidad? Ser católico, no consiste sólo en ir misa, repetir oraciones, frases o, bien, realizar ritos por costumbre. Seguir a Cristo tiene que ver con un modo de vida, unamanera de comportarse y relacionarse con los demás en el día a día. Nuestros actos y nuestra manera de hablar y relacionar, debiera decir en quién creemos. Vivimos en una sociedad en la que constantemente se nos bombardea con ideas acerca de “auténticos mensajes de salvación”, “modelos de conducta correctos” o “felicidad verdadera garantizada”. A esto se suma, el que solo se valora aquello que está dentro de estándares o medidas, dejando de lado lo auténtico, lo original o lo diferente. Por otro lado, se incentiva que la satisfacción de deseos, fines o metas, se cumplan bajo cualquier medio, no importando si eso implica pasar por sobre otras personas, aceptando sobornos, incentivando la corrupción, la injusticia y, con ello, promoviendo la división y la violencia. El prejuicio daña y produce división, sobre todo a los migrantes. En una sociedad cada vez más multicultural y diversa, donde nos toca compartir con personas de diferentes lugares, modos, ideas y culturas, debemos dejar de lado los prejuicios y las ideas preconcebidas acerca de aquellas personas que vienen de otros países o zonas del país, ya que cada persona tiene una riqueza y una verdad que vale la pena no tan solo respetar, sino, ante todo, proteger. El Papa Francisco nos recuerda que Jesús se identifica con el extranjero y el migrante, porque sufren discriminación y abandono. Ellos, al igual que cualquier persona marginada y que sufre, son el rostro de Cristo que nos pide acogerles por amor, porque ellos también son mensaje de buena noticia y de aporte a nuestra sociedad. Cerrarles las puertas, tenerles miedo o darles la espalda, es hacerlo al mismo Jesucristo. 4. ¿Cómo el encuentro con Jesucristo me anima y me fortalece para la misión? San Alberto Hurtado proponía constantemente preguntarse “¿Qué haría Cristo en mi lugar?”. Esta sencilla pero profunda pregunta, que nos referencia a Cristo, nos puede ayudar a encausar muchas veces, nuestras palabras, miradas y nuestro actuar. Constantemente debiéramos preguntarnos laicos, religiosos y sacerdotes, acerca de si mis actos y mis palabras dan testimonio de Jesús o, bien, son lo contrario. Examinar a qué personas hoy herí o bien alegré, a quién serví si a Dios o a mis deseos. No se trata de repetir citas del evangelio en cada momento, adjudicar todo a Dios, o bien echarse a morir. Cada sujeto es libre y, en esa libertad, decide cómo ser testimonio de Dios. Jesús me invita siempre a estar alerta para no dejarme embaucar por falsos maestros, profetas, ideologías que intentan confundirnos respecto a quien debemos seguir para ser felices y hacer felices a los demás. La corrupción, la injusticia, la explotación laboral, que son una tentación en el modo de obrar, sólo llevará a más dolor y violencia. Sólo por medio de relaciones dignas y justas, se construye el Reino, ya que la fe sin justicia no es posible de entender. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Ilustrar sobre los buenos y los malos actos, CEC 1755 y 1756; y sobre la formación de la conciencia y la decisión según la conciencia, CEC 1783 – 1794. 2. Mediante el signo de una vasija rota y otra entera, comentar sobre aquellas situaciones donde la comunidad se desarma y se divide, donde no son testimonios de Jesús y no acogen al Espíritu que habita en cada persona. Situaciones donde está presente el prejuicio en relación a los orígenes, pensamiento, características físicas, modos de hablar o vestir. Creando rumores o inventando historias sobre otras personas. Eso daña, a veces de manera irreparable, la imagen de las personas. 3. Se puede seguir el Prefacio Dominical III, “La salvacón del hombre por un hombre”, Misal, pág. 385; igualmete, la Plegaria Eucarística III. 4. Tener presente que el el martes 6 de marzo, es miércoles de ceniza, inicia el Tiempo de Cuaresma, día de ayuno, abstinencia y obras de misericordia; cominza la Campaña de la Comunicación Cristiana de Bienes.

Vie 22 Feb 2019

Encuentro con el Resucitado - Febrero 24 de 2019

Domingo 24 de febrero de 2019 «Sean misericordiosos, como es misericordioso su Padre» (Lc 6,27-38) TAREAS 1. No hablemos mal de nadie 2. Oremos por los que piensan diferente 3. Haz el bien sin mirar a quien [icon class='fa fa-download fa-2x']Ir a lista de reproducción[/icon]

Jue 21 Feb 2019

Amar es difícil y complejo; pero también es algo extraordinariamente liberador

Primera lectura: 1S 26, 2.7-9.12-13.22-23 Salmo: Sal 103(102), 1-2.3-4.8+10.12-13 (R. 8a) Segunda lectura: 1Corintios 15,45-49 Evangelio: Lucas 6,27-38 De la Palabra de Dios que se nos ofrece en esta celebración dominical, encuentro con Dios Padre, como oración y vivencia, podemos reflexionar sobre estas ideas: 1º. El amor al prójimo, incluye al enemigo 2º. El respeto por la vida de las personas no importando su condición 3º. Misericordia y la compasión como criterios fundamentales en toda relación humana 1. ¿Qué dice la Sagrada Escritura? En las lecturas que la Iglesia propone este domingo es posible encontrar como punto central el acto y la experiencia de amar, pero no de cualquier manera. David decide no acabar con la vida del rey Saúl, no obstante que este lo persigue y lo quiere matar, pues reconoce que está ungido por el Señor, a pesar aunque de todos sus actos. Así muestra su deseo de justicia y confianza en Dios. El Salmo nos recuerda las características y modos que tiene Dios al amar. En efecto, es misericordioso y compasivo, perdona y enseña a perdonar; nos libera de nuestros pecados y de la enfermedad que esto puede provocar en nuestras vidas. La segunda lectura se refiere a nuestra condición humana y también divina, donde el Espíritu actúa asumiendo e incorporando todo aquello que implica la condición humana, no la deja de lado. Por último, en el evangelio de Lucas, Jesús hace una invitación a amar de la manera profunda como Dios lo hace, incluyendo a quienes nos hacen daño, nos persiguen y no tienen cómo devolver lo que damos. Aquí se sintetiza toda la ley de Dios que va contra la ley del talión, de “ojo por ojo y diente por diente”. Jesús invita a salir de nuestro circulo de confort y, por tanto, a experimentar el modo que Dios tiene para amar, haciendo el bien al otro no esperando más recompensa que poder experimentar la libertad y confianza en Dios que ofrece la compasión y la misericordia. 2. ¿Qué me dice la Sagrada Escritura? Los textos de este domingo nos plantean la pregunta ¿Cómo amo?, ¿cómo me relaciono con las personas que me rodean? ¿soy testimonio del mensaje de Jesús? ¿Me aprovecho de las personas más débiles?, ¿soy comprensivo con aquellas personas con quienes más me cuesta relacionarme?, ¿soy capaz de perdonar a quienes me han hecho daño?, ¿amo a mi enemigo? Amar a quienes nos han hecho daño es complejo, es difícil. Es más fácil, pareciera, juzgar y criticar a las demás personas, sus actitudes, ideas y acciones. Calificar a otras personas e incluso a nosotros mismos, comparando aquello que otros tienen y nosotros no. Qué fácil es no amarnos tal como somos y no amar a otras personas tal como ellas son. Amar es difícil y complejo; pero también es algo extraordinariamente liberador y bello de experimentar. Es uno de los regalos más asombrosos que nos entrega Dios, ya que al amar es posible sentirnos como Él, porque Dios es amor. Cuando Jesús habla de amar al enemigo o a quienes nos hacen mal, tiene que entenderse en relación a tratar a los demás como uno quiere que lo traten y eso puede verse reflejado en acciones concretas; no responder gritos con más gritos, golpes con más golpes, agresión con más agresión. Cada persona es capaz de romper con el círculo de la violencia. Ya con ese hecho se está incorporando el amor en los actos y modos de proceder. Amar o desear amar como Dios, nos da la posibilidad de ser misericordiosos y compasivos, incluso, con el enemigo; nos permite vivir de una manera novedosa que rompe con los esquemas y modos que nos indica la sociedad, dando paso, así, a la libertad, rompiendo cadenas que nos atrapan a un pasado que no nos permite ser aquello a lo cual todos estamos llamados: ser seres fecundos y felices de vivir. Tenemos que aspirar a amar con lo que somos y con aquello que tenemos, pero no debemos, por ningún motivo, ponerle límites al amor, eso sería limitar el actuar de Dios en nosotros y quitarle luz a nuestra vida. La oración del Padre Nuestro, nos ayuda día a día, a pedir esto, porque sabemos que el amor, es alimento. Y Jesús que se parte y comparte en la Eucaristía es el ejemplo más claro que el amor alimenta. Amándonos a nosotros mismos y sabiéndonos amados por Dios, aprenderemos a amar y ser alimento para otras personas. Sólo de esa manera podremos comenzar procesos de perdón verdaderos, que nos permitirán enseñar a perdonar. 3. ¿Qué me sugiere la Palabra que debo decirle a la comunidad? Amar al enemigo no es una obligación para ser buenos católicos, dignos de ir a misa y recibir el cuerpo de Cristo, sino que es una invitación que hace Jesús para poder experimentar la libertad del corazón y sublimar el amor a su ejemplo. Cuando una persona ha sido dañada, violentada, herida, la idea de amar al enemigo no es un asunto fácil. Pareciera una petición casi imposible e inhumana, la cual pudiera generar incluso más dolor y violencia. Sin embargo, Jesús no quiere eso para nosotros. El amar es vida y libertad, el rencor es muerte y prisión. Está en nosotros elegir aquel camino que nos hace ser personas libres, humanas y divinas, no por obligación, sino como acto autentico de libertad. El papa Francisco nos recuerda que la Misericordia es una de las características que más representa a Dios, por tanto, la invitación es a experimentar el poder liberador que tiene el amor y que nos ofrece, no por medio de la abnegación y la anulación personal sin respetar procesos y tiempos, sino por el contrario, la misericordia, y “el misericordiar”, a lo cual nos invita el papa Francisco, nos permite ser pacientes en el proceso de aceptarnos más a nosotros y, por ende, a otras personas, aprendiendo a amar, en una sociedad en donde la publicidad, por medio del consumismo, nos enseña supuestamente, a cómo ser felices teniendo y viéndonos físicamente. 4. ¿Cómo el encuentro con Jesucristo me anima y me fortalece para la misión? El amar no implica, necesariamente, estar abrazando a todo el mundo regalando cosas y diciendo “te amo”. Amar es escuchar, comprender, pedir perdón, hacerse cariño, escuchar una música, dar un abrazo o simplemente no herir. Jesús amó, porque dignificó siempre a quien se encontraba, por el sólo hecho de ser persona, no importando su credo, orientación, su origen, nacionalidad o pensamiento. El respeto hacia la otra persona, el ser misericordioso y compasivo implica dejar de lado los prejuicios y abrirse a lo que la otra persona me quiere decir. Salir de uno mismo y abrirse al misterio que es la otra persona implica creer en Dios y que su Espíritu actúa también en la otra persona, por muy diferente que esta sea. Toda persona es un misterio y está “ungida por Dios” y cuando logro salir de mi propio mundo y me abro a la novedad que es la otra persona, no solo aprendo de ella y su verdad, sino que también aprendo algo nuevo de mí, tal como nos dice Jesús “Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes”, si yo no respeto a los demás ¿cómo podré exigir ser respetado? Si aprendo a perdonar, también podré perdonarme, porque a pesar de amar, eso no me asegura que no dañaré. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Colombia es un país creyente y religioso, donde muchas personas han sufrido, producto del conflicto armado. Por tanto, aprovechar un espacio para poner ejemplos de situaciones de la comunidad que permiten liberarse por medio del amor, del perdón, pero como una invitación que hace Jesús y no una obligación para ser buenos católicos 2. Resaltar la llamada “regla de oro” del evangelio “Traten a los demás, como quieren que ellos los traten”. Nos invita a ubicarnos en la dimensión de que el amor no se limita a excluir el mal, sino que implica un compromiso operativo para hacer el bien al prójimo. 3. Se sugiere como fórmula de saludo inicial, en en consonancia con el evangelio del día: “El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes”, Misal, pág. 337. 4. Podría seguirse el Prefación Dominical VI, “Prenda de nuestra pascua eterna”, Misal, pág. 388, por hacer mención de cómo experimentamos diariamente las pruebas cotidianas del amor de Dios; igualmente, la Plegaria Eucarística II. 5. Como invitación a la oración del Padre nuestro, en consonancia también con el evangelio del día, puede decirse la tercera fórmula: “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con la gracia del Espíritu Santo que se nos ha dado, digamos con fe y esperanza”, Misal, pág. 463.

Vie 15 Feb 2019

"Bendito quien confía en Dios y pone en el Señor su confianza" (Jr 17,7)

Domingo 17 de febrero "Bendito quien confía en Dios y pone en el Señor su confianza" (Jr 17,7) TAREAS 1. Ora meditando el Salmo 1 2. Busca las bienaventuranzas (Lc 6) 3. Compra un Nuevo Testamento y regálalo [icon class='fa fa-download fa-2x'] Ir a lista de reproducción[/icon]

Jue 14 Feb 2019

El hombre que pone su confianza en Dios, recibe como recompensa el reino de Dios

Primera lectura: Jeremías 17, 5-8 Salmo: Sal 1, 1-2.3.4+6 (R. cf. 39,5a) Segunda lectura: 1Corintios 15, 12.16-20 Evangelio: Lucas 6, 17.20-26 Formar parte de los bienaventurados, es experimentar y participar de la felicidad otorgada por Dios por hacer su voluntad. El hombre que pone su confianza en Dios, recibe como recompensa el reino de Dios, donde la fe juega un papel importante, que nos debe llevar a acoger y vivir los valores y principios como espíritu del evangelio. Descubrimos en el sermón del monte, en cada una de las enseñanzas de las bienaventuranzas, un signo de Cristo y una pista de su tarea en la vida de sus discípulos. Hoy en día, por las diversas culturas que ofrecen felicidades intermitentes y pasajeras, muchas personas fácilmente optan por poner su corazón y sus intereses en lo transitorio, pasando las bienaventuranzas y el Evangelio a un segundo plano. El evangelio de las bienaventuranzas, nos invita a vivir desde dentro hacia afuera, nos hablan de un mundo interior, hoy, es un desafío, pasar de vivir desde lo superficial y lo externo a una vida coherente desde los valores evangélicos. Es claro el Evangelio, cuando dice que la verdadera felicidad es obra del Espíritu Santo: Bienaventurados, dichosos, regocijaos los que trabajan por el Reino de Dios: serán consolados, saciados, experimentaran compasión, serán hijos de dios y verán a Dios…. 1. ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Es importante recordar que las bienaventuranzas son textos que mejor expresan la radicalidad del Evangelio; es una forma literaria, frecuente en los salmos y en algunos libros del Antiguo testamento, para mostrarnos a Jesús, rodeado de muchos de sus seguidores de la región de Judea, de Jerusalén y de la Costa de Tiro y Sidón, muchos acudían a ÉL, para que los sanara, los curara y otros para escucharle, Jesús aprovecha la oportunidad y se pone a enseñarles algunas máximas del Evangelio y del camino a partir de la realidad de salir de la dinámica del consumismo egoísta y entrar en la dinámica del compartir para lograr ser felices. Esta reflexión nos abre a una perspectiva nueva, donde siempre existe una relación entre ambas situaciones. Las bienaventuranzas quieren decir: • Es mejor ser pobre, que ser rico opresor. • Es mejor llorar que hacer llorar al otro. • Es mejor pasar hambre, a ser causa de que otros mueran de hambre. • Alégrense no por ser pobres, sino por no ser ricos egoístas. • Alégrense no por ser oprimidos, sino por no ser opresores. Porque la clave está: el valor supremo no está en lo externo sino, dentro del hombre, en lo interno. 2. ¿Qué me dice la Sagrada Escritura? Las bienaventuranzas, nos quieren enseñar un camino para hacernos partícipes de la pertenencia del reino de Dios, son un proyecto de vida, con una meta muy clara, Él nos garantiza la felicidad eterna. Esta enseñanza de Jesús brota de su corazón, es lo que lo embarga y apasiona, podemos decir que las bienaventuranzas son signos del reino de Dios, siendo Ël, el signo por excelencia del Reino. Mi tarea, nuestra tarea es aprender de Jesús a reconocer el reino de Dios en mi alrededor, está en los pobres, afligidos, tristes, en los que lloran, en fin. El Reino de Dios está en las realidades que no fácilmente las reconocemos, por la responsabilidad que éstas nos exigen en cuanto trabajo, compromiso y solidaridad que claman. Las bienaventuranzas son un camino para vivir nuestra fe, la cultura continuamente nos está invitando a lo fácil y mediocre, a aférranos a las cosas del mundo, las bienaventuranzas nos invitan a vivir desapegados de las cosas y felicidades que nos ofrece el mundo, para darnos la felicidad eterna y verdadera que nos ofrece Dios. Sólo quien pone su corazón y su confianza en Dios, puede asumir con alegría el reto de vivir las bienaventuranzas, hacer que su vida sea dichosa y bienaventurada por dejar a Dios actuar en su propia vida. 3. ¿Qué me sugiera la Palabra que debo decirle a la comunidad? Todos estamos invitados a ser pobres de espíritu, es decir, a poner toda nuestra confianza en las manos de Dios, no en los bienes materiales. Las imágenes del hambre y la sed, son expresiones con un sentido espiritual, hambre y sed de Dios, para sentirnos fortalecidos por Él en las alegrías y dificultades adversas de nuestra vida. El mundo celebra y tiene sed de la cultura de los antivalores, que degeneran de una u otra manera la dignidad del ser humano, rechazando el Evangelio, dándole la espalda a Dios, ignorando las bienaventuranzas, es por esto que muchos en el mundo no conocen, ni se dan la oportunidad de experimentar la verdadera felicidad. La Iglesia trabaja por rescatar de las culturas, los verdaderos valores, afianzando así esa primera bienaventuranza; Dichosos los pobres de espíritu, porque ellos verán a Dios. Si no somos realmente pobres ante Dios, nuestra autosuficiencia no dejará que se haga realidad en nosotros, ni en los otros, el Reino de Dios. Que nos dejemos tocar por el Evangelio, que nos sintamos llamados a tener la mejor actitud, para reconocer en nuestra propia vida y en la de nuestros hermanos, una posibilidad de ser para ellos, una bendición. ¡Dichosos los que trabajan por el Reino de Dios, porque ellos verán a Dios! 4. ¿Cómo el encuentro con Jesucristo me anima y me fortalece para la misión? Todos estamos llamados a escuchar con atención las invitaciones que Jesús nos hace a través del encuentro con Dios en la Palabra. Nos anima y fortalece, clarificar una vez más, que es necesaria la humildad, el abandono y la confianza en Dios, para experimentar la alegría de pertenecerle a Él, de tener todos los días la insistencia por parte de Dios, de trabajar y servir incondicionalmente por los pobres más cercanos. Nos fortalece la certeza de la presencia de Dios y de su espíritu en la misión confiada. Seguirle a Él, implica sacrificio, humildad, valentía, creatividad y todo esto sin dudarlo, me y nos hará dichosos, felices, recompensados por Él, y nos da la vida, la misión, la familia, la comunidad y una realidad para hacer allí vida las Bienaventuranzas... Nos alienta y nos llena de esperanza, que la recompensa por vivir los valores evangélicos desde su palabra, me y nos la dará Él, haciéndonos merecedores del amor y la felicidad eterna, es decir la salvación. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Convendría hacer una cartelera en la que se precisen y destaquen las Bienaventuranzas, con el título de la respuesta del Salmo 1°: “Dichoso el hombre que pone su confianza en el Señor”. 2. Insistir en el tema la esperanza cristiana se desarrolla en el anuncio de las Bienaventuranzas (CEC 1820) 3. Sería oportuno hacer hoy el Rito para la bendición y la aspersión del agua en memoria del Bautismo, que ocuparía el lugar del acto penitencial al comienzo de la Misa, siguiendo lo indicado en el Apéndice I, FormularioII. del Misal, pág. 1056. 4. Podría recitarse el credo o profesión de fe según el esquema Niceso- constantinopolitano (versión larga). 5. Se sugiere el Prefacio y la Plegaria Eucarística para diversas circunstancias IV, “Jesús, que pasó haciendo el bien”, Misal,, pág. 529, ya que nos invita a dar gracias por todas las personas de bondad y porque su Reino, que Jesús nos anuncia, se hace ahora presente al permitirnos participar de la vida que él mismo nos ha alcanzado con su muerte y resurrección.

Vie 8 Feb 2019

«Gritad jubilosos» (Is 12,6)

Domingo 10 de febrero Anunciaban el tiempo de Jesús, que nosotros estamos viviendo, como una revelación de la alegría: «Gritad jubilosos» (Is 12,6). TAREAS 1. Acepta la figura del Papa Francisco 2. Ora y conoce la doctrina del Papa 3. Investiga la historia de los Papas [icon class='fa fa-download fa-2x'] Ir a lista de reproducción[/icon]

Vie 8 Feb 2019

Es importante ser discípulo de la Palabra

Primera lectura: Isaías 6,1-2a.3-8 Salmo: 138(137),1-2a.2bc+3.4-5.7cd+8bc (R. 6a) Segunda lectura: 1Corintios 15,1-11 Evangelio: Lucas 5,1-11 Introducción • Las lecturas de la liturgia de hoy, nos presentan un desafío y unas características, que debe tener un misionero comprometido con el anuncio del Reino de Dios: El misionero debe, ante todo, encontrarse e intimar con la palabra, escucharla, y dar respuesta a los llamados personales que Dios le hace en esa reciprocidad de amistad y de diálogo. • Es importante ser discípulo de la Palabra, ser oyente activo de la Palabra, para poder ser, en medio de la realidad, testigo de la misericordia, el amor, el perdón y la humanidad de Dios actuando en nuestras vidas. • Hoy por hoy, frente a tanta indiferencia religiosa, rechazo a los valores del Evangelio, las distintas culturas y antivalores, Jesús también encuentra personas que desean escucharlo y seguirle como la multitud que lo rodea a orillas del lago Genesaret, Él sigue educando, predicando y su Palabra tiene acogida; El evangelio, nos centra en el poder de la Palabra, primero para la multitud de oyentes y luego, de manera particular, para los que serán sus apóstoles. Si queremos ser misioneros de Jesús, reconozcámosle a Él, en su palabra, en las dificultades y miserias de nuestra vida, en la bondad de su cercanía y perdón, en los llamados a aumentar nuestra fe y nuestra esperanza, a fortalecer nuestra disponibilidad para anunciarlo y decir como Jeremías ¡aquí estoy yo, envíame a mí! 1. ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El texto del Evangelio nos sitúa a orillas de un lago, este es el escenario, donde se encuentra un grupo significativo de personas que escuchan a Jesús, entre ellos la presencia de Simón y algunos pescadores. Jesús es el centro de atención, Él está enseñando, pide una barca porque se convierte en dificultad el número de personas que lo rodean. Cuando Jesús termina de hablar invita a Simón a bogar mar a dentro a echar las redes para pescar, a lo que Simón responde que han estado bregando toda la noche, pero que en su nombre lo intentarán de nuevo. Lanzan las redes y la pesca es abundante, se llenan las barcas y piden ayuda porque sentían se hundían por el peso. Jesús elije sus colaboradores en su misión, y lo realiza en medio de un milagro y después de una noche sin resultados, de una noche infructuosa. Son claras las instrucciones de Jesús: remar mar a dentro y echad las redes para… La intervención de Jesús en el texto aparece dos veces, al comienzo le da una orden a Pedro y al final le hace una promesa. Simón también se dirige a Jesús dos veces: Maestro hemos estado bregando toda la noche, pero en tu Palabra echare las redes; en los dos casos el poder de la Palabra es notorio. Para Simón, Jesús no es un desconocido, ya había sido testigo de la curación de su suegra, por eso cree en la Palabra de Jesús, es un llamado a creerle a Dios, a confiar en Él, sin importar que muchas veces sintamos que Él ordena cosas que son imposibles, que aparentemente no tienen esperanza o cosas absurdas según nuestra experiencia humana. Simón ve como una solución a ésta realidad, el alejarse de Jesús, es mejor volver a la comodidad y bienestar que supuestamente estaba viviendo, actitud que muchas veces es la nuestra. La reacción de Jesús no es la de alejarlo ni alejarse del ser humano por su pecado, sino la de acercarse, tenderle la mano, acompañarlo y ponerlo al servicio de su misión: No temas desde ahora serás pescador de hombres., es clara la acogida y el perdón de Dios y la promesa de su amor y su confianza para cimentar sobre él, su Iglesia... Cuando Pedro y sus dos compañeros reconocen y aceptan en su vida a Jesús, su respuesta es radical. Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, lo siguieron, los tres personajes comienzan una nueva vida que se fundamenta en la Palabra, que al mismo tiempo es una promesa de Jesús. 2. ¿Qué me dice la Sagrada Escritura? El episodio de la pesca nos enseña cómo es la relación de Jesús con sus colaboradores. Como Pedro hace todo un proceso de reconocimiento de Jesús, lo llama SEÑOR, cae en cuenta que no es igual a Jesús, que es un pobre pecador. Es importante en un momento dado de nuestra vida, reconocernos equivocados de camino, que hay cosas en nuestra vida que no están bien, que se oponen a la voluntad de Dios... Jesús quiere que todos los hombres lo conozcan, que todos acojan la Buena Nueva de su Salvación, Él quiere abrirnos el corazón, para que entendamos que todos somos llamados a participar en su misión y actuar salvífico. Jesús lo que quiere decirle a Simón, es que debe dejar de lado muchas consideraciones humanas, lo humano, de alguna manera, no asegura el éxito, Pedro era un simple pescador, pero, eso no era nada para el poder que tenía la Palabra de Dios. 3. ¿Qué me sugiera la Palabra que debo decirle a la comunidad? Démonos la oportunidad de pensar en las personas, que en éste momento están a la deriva, arrastradas por las olas de la violencia, la pobreza, la injusticia, los antivalores, tantos hombres y mujeres que se debaten entre la vida y la muerte… Estamos llamados a tenderles nuestra mano, a devolverles sus aspiraciones y la dignidad de hijos de Dios y hermanos nuestros. Animémonos a echar las redes en los mares impetuosos de tantas historias de vida, que claman nuestra solidaridad y ayuda, nuestro rescate. 4. ¿Cómo el encuentro con Jesucristo me anima y me fortalece para la misión? El motivo que hará inolvidable éste hecho, será la expresión de Jesús a pedro: Desde ahora serás pescador de hombres, misión que recibe fruto del encuentro con Jesús. Mi encuentro con Jesús me lleva a estar y acompañar seres humanos, y por ende a ser signos de salvación para ellos. Por lo tanto, me alienta y anima mucho, aunque eso me pida sacrificar mi vida, mi tiempo, mis cosas para comprometerme con el mundo del Evangelio que es ante todo un servicio. Es gratificante sentir y saber que Jesús es el pescador por excelencia, el sentirse uno pescado por el Señor, sacado de las aguas como Pedro en algún momento de la vida, para ser enviado a una misión sin desconocer que Dios está siempre presente y actuando en nuestras vidas para sacar adelante lo que Él, en su bondad y misericordia, nos confía. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Insistir en las palabras: vocación, misión, misericordia, Palabra, seguimiento. 2. Se sugiere resaltar en este domingo los silencios y la música, como elementos fundamentales de la acción litúrgica. 3. Se sugiere el Prefacio Dominical IX, La acción del Espíritu Santo en la Iglesia, Misal, pág. 391; con la Plegaria Eucarística II. 4. Compromisos para esta semana • Tener un contacto y comunicación con Dios a través de su Palabra. • Fortalecer la fe, desde la oración, el encuentro con la Palabra y la vida sacramental. • Anunciar desde nuestro estilo de vida y testimonio el Reino de Dios. • Estar dispuesto al cambio, para dejar nuestras redes y ponernos en camino para anunciar el amor de Dios, especialmente a los más necesitados. • Ser una expresión del amor, el perdón y la misericordia de Dios al interior de nuestras familias. 5. Recordar que esta semana es la Jornada Mundial del Enfermo, el lunes 11, conmemoración de Nuestra Señora Lourdes. En torno a esta celebración podría ser una fecha oportuna para la celebración de la Eucaristía con la administración de la Unción de los enfermos de la parroquia que están en peligro de muerte por enfermedad o por vejez. Si no, podría elegirse otra fecha pastoralmente oportuna, no recomendable el jueves santo en la mañana, como se explicará allí en su momento.

Vie 1 Feb 2019

“Antes de formarte en el vientre, yo te elegí” (Jr 1,5)

Domingo 3 de febrero “Antes de formarte en el vientre, yo te elegí” (Jr 1,5) Tareas 1. Ora por las vocaciones 2. Anima a los elegidos 3. Ayuda a jóvenes que siguen al Señor [icon class='fa fa-download fa-2x'] Ir a lista de reproducción[/icon]