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Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "¡Effetá!"
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VIGÉSIMO TERCER DOMINGO
DEL TIEMPO ORDINARIO
Septiembre 8 de 2024
Primera lectura: Is 35,4-7a
Salmo: 146(145),7.8-9a.9bc-10 (R. 1)
Segunda lectura: St 2,1-5
Evangelio: Mc 7, 31-37
I. Orientaciones para la Predicación
Introducción
La Palabra de Dios que se nos ofrece a consideración nos ofrece algunas ideas temáticas para nuestra reflexión y oración:
● Dios que se encarna en Jesús, viene en persona para salvar a la humanidad.
● Jesús viene a salvar a la humanidad, mediante la vivencia de la pobreza y la curación de todas las dolencias.
● El testimonio de Jesús empuja a los discípulos y a la humanidad a actuar coherentemente, de acuerdo a la vivencia del estilo del Señor.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
El profeta Isaías profetiza un tiempo de gracia en el que el mismo Dios baja al mundo en persona para resarcir y salvar a la humanidad; y los signos que lo acompañan son: despegar los ojos del ciego, abrir los oídos a los sordos, el mudo cantará y el cojo saltará.
El evangelista san Marcos no hace otra cosa, que testimoniar que en Jesús este tiempo ha llegado y se hace presente, mediante el hecho vivo de un acto taumatúrgico donde el Señor hace oír y hablar a un sordomudo. En realidad, lo que las Sagradas Escrituras manifiestan, es el cumplimiento de las promesas proféticas en nuestro Señor Jesucristo.
Por su parte el salmo, que hace parte de los himnos veterotestamentarios, profundiza en la presencia de Dios, mediante otros signos que se complementan al anuncio profético cuando dice que las promesas de Dios se cumplirán porque Él es fiel, y viene a resarcir la justicia a los oprimidos, abrir los ojos al ciego, enderezar a los que ya se doblan, sustentar al huérfano y a la viuda, y proteger el camino de los peregrinos (forasteros, extranjeros).
Consecuencia de la presencia del Señor en nuestra vida, es que como discípulos misioneros nuestra actitud como cristianos es no hacer acepción de personas, concretamente nos invita a dar testimonio en el culto y en todos los aspectos de la vida a no discriminar entre un rico y un pobre, entre uno que esté mal vestido y otro que, por su apariencia, esté en mejores condiciones económicas; este ejemplo concreto se encuentra en la segunda lectura del apóstol Santiago y la lectura cierra con una pregunta que nos debe hacer reflexionar y actuar: ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que lo aman?
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?
En la liturgia del día de hoy, la Iglesia nos invita a ser testigos del cumplimiento de las expectativas mesiánicas, encarnadas en la vida de nuestro Señor Jesucristo. Su obra personifica la realidad de la acción escatológica de la Salvación de Dios sobre todos los que le esperan, en especial los desanimados, llevando a la acción las esperanzas de una parte del mundo que, con ansiedad, suspiraba por la visita de Dios.
En la primera lectura, el profeta Isaías realiza, como con un grito estentóreo de gozo, el anuncio de la Salvación a los desanimados (lit. precipitados de corazón). La visita de Dios viene descrita con figuras poéticas que hacen pensar en un tiempo de restauración universal, en donde no solo se restablecen los ánimos de los decaídos, sino también los elementos de la naturaleza recobran su belleza originaria: Regocíjese el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa ¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! (Is 35, 1-2). El ambiente de renovación universal es al mismo tiempo, un anuncio esperanzador de la manifestación pública del poder renovador de Dios sobre las personas que viven en la desesperanza de las propias limitaciones físicas. Los ciegos, los sordos, los cojos, y los mudos son categorías de personas que, viviendo en medio del pueblo, tienen que soportar además del ostracismo religioso y social (cf. Lv 21,18; 2S 5, 8), la incapacidad que les dificulta experimentar con plenitud el don de la vida (cf. Lv 19,14; Is 6, 9-10). Ante su situación de mediana muerte, Dios con su visita promete restaurarlos en plenitud.
La acción renovadora de Dios viene también descrita como un acto de recreación ex nihilo sobre los elementos. Los parajes desérticos se llenan de agua: porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa; el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales (35, 6-7): es decir, recobran la Vida, don por antonomasia del Señor que manifiesta su poder creador. El público de Isaías guardará en el corazón los anuncios de salvación del profeta, y este pasaje servirá, junto a sus paralelos (cf. Jr 31,8; Is 25,8; 49,6; 61,1), como modelo literario que describirá de manera ideal lo que se espera de los tiempos mesiánicos.
No hay duda de que el evangelio de hoy se inscribe dentro de la línea de pasajes que describen en el ministerio de Jesús, el cumplimiento de la expectación mesiánica anunciada por Isaías. Sin embargo, el relato marcano nos ofrece una composición narrativa colmada de peculiaridades que no se deben pasar por alto. En primer lugar, el ministerio de Jesús es descrito como manifestación del Mesías de Israel en tierra extranjera. Desde el final de la escena anterior (cf. Mc 7, 24), Jesús con sus discípulos ya camina en territorio de Tiro, Sidón y la Decápolis, tierra pagana. El plan narrativo del evangelio hasta este momento nos describe una paradoja inaudita: los suyos continúan preguntándose acerca de su identidad y del impacto de su obra, mientras que parece que su fama ya ha sobrepasado las fronteras de Israel, y Jesús caminando en el extranjero ya es reconocido y buscado como hombre de Dios, gracias a su poder sanador (cf. La siro-fenicia: Mc 7, 24-30). El reconocimiento de la obra de Jesús de parte del público gentil contrasta, en estos primeros pasajes, con el deseo del Señor de pasar desapercibido en medio de ellos (7, 24). En este sentido, la perícopa de hoy nos muestra que, la psicología del Señor se mueve en un contraste bastante conmovedor: por un lado, Jesús movido por la compasión acepta el encuentro con el sordomudo que le es presentado, y por otro, se sugiere un deseo del maestro de mantener en la privacidad la manifestación de su poder.
Esta privacidad de Jesús con el enfermo se transforma a la vez en un encuentro íntimo y de gracia. La descripción de la sanación, inaudita en la tradición sinóptica, sugiere un contacto especial con el enfermo. Jesús toca con sus dedos, y con su saliva las partes enfermas de la persona: hay una doble enfermedad, por tanto, hay también un doble acto sanador. A ese hombre que es incapaz de escuchar su Palabra, Jesús le comunica con su contacto físico el mismo poder sanador que en otras ocasiones es trasmitido como una orden directa al enfermo (cf. Jn 5, 8-16; Lc 5, 17-26; Mt 8,)
3). En Jesús, Dios habla también tocando con sus dedos.
El uso de la saliva resulta más intrigante aún. Más allá del hecho de que era un elemento bastante usado en la antigüedad por los taumaturgos contemporáneos a Jesús como instrumento de sanación, esta sustancia evoca también la trasmisión de la vida a la boca, elemento orgánico del habla. Una suerte de “beso” simbólico de Dios, que evoca el aliento divino del Génesis, que saliendo de la boca de Dios hace posible la vida del órgano inanimado (cf. Gn 2, 7). El evangelista Juan también tomará esta figura, representando a su vez el acto de recreación de la vista del ciego de nacimiento (cf. Jn 9, 6). A este contacto íntimo entre Jesús y el enfermo, el evangelista Marcos agrega un elemento de gracia: la mirada de Jesús al cielo solo presente aquí en la tradición sinóptica en contexto de curación, sugiere que la acción sanadora de Jesús tiene su origen en el Padre: distribuidor de la vida y fuente de todas las bendiciones que garantizan el sustento humano (cf. Mc 6, 41; Jn 11, 41). Y, por último, el suspiro de Jesús junto a la orden effatá: Jesús comparte el sufrimiento del enfermo (cf. Rm 8, 23.26; 2Co 5, 2.10), y este a su vez, se “abre”. De esta manera, la Palabra de Jesús encuentra su vía de acceso al interior del hombre, para que este experimente por primera vez el contacto real con la Palabra transformadora del Señor.
Los testigos del evento, la población de la Decápolis, ya lo saben: en Jesús la acción de Dios se encuentra presente, el Dios Creador ha visitado al mundo en la persona de Jesús. Resulta interesante que la reacción de la gente contradiga la orden de Jesús a callar sobre los acontecimientos, pero más allá de eso, el evangelio que estos testigos paganos proclaman es una clara alusión al descubrimiento que hacen del Dios de Israel presente en Jesús. Todo lo ha hecho Bien: la voz narradora del poema de la creación del libro del Génesis encuentra eco de sus palabras en esta proclamación de fe y gozo (cf. Gn 1, 31).
La proclamación litúrgica de hoy es un llamado a dejarnos tocar por la acción sanadora de Cristo. En no pocas ocasiones el toque de Jesús en nuestra vida sobrepasa el lenguaje de las palabras. Él se acerca con signos, con momentos íntimos, esos que guarda la memoria del corazón de cada uno de nosotros, y que hacen posible nuestro acceso a la fe y a la aceptación de su Palabra en nuestras vidas. En el fondo de muchas de nuestras situaciones personales, la Palabra que quiere entrar a nosotros encuentra sus vías de acceso a nuestro corazón, totalmente cerradas por nuestra indiferencia. Santiago hoy nos invita a mantener los sentidos espirituales bien abiertos para la visita de nuestro Señor: la comunidad debe reconocer la presencia de Dios en todos y no hacer acepción de personas. Esta habilidad solo será convenientemente desarrollada si en el contacto íntimo con Jesús, habilitamos nuestros sentidos espirituales para entrar en contacto real con el poder sanador de Cristo que nos adentra en la Sintonía de su Palabra y de su acción santificadora.
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Recomendaciones prácticas:
● 8 al 15 Congreso Eucarístico Internacional. Quito, Ecuador.
● Día de Oración compartida entre las Iglesias Hermanas de Aquisgrán y Colombia.
● Inicia la Semana por la Paz.
III. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición introductoria de la Misa
Reunidos como asamblea litúrgica celebremos hoy la gracia del encuentro de comunión entre los hermanos y con el Señor. La liturgia hoy nos invita a la alegría y a la alabanza a Dios, por el don de la vida y por la presencia salvadora de Jesús, que con su Palabra quiere abrir nuestros oídos y nuestro corazón a la experiencia salvadora del encuentro íntimo con el Señor.
Contagiémonos de la alegría de la redención, y abramos nuestra alma al don de su Palabra y de su Eucaristía, como regalos que alimentan nuestra vida y animan nuestro compromiso cristiano. ¡Participemos con gran alegría de este banquete sacrificial!
Monición a la liturgia de la Palabra
La Palabra de Dios hoy nos llama a la alabanza y a la acción de gracias. Seamos testigos de la historia de la intervención recreadora de Dios en la vida humana. Su poder hoy es anunciado por las profecías; su gracia es cantada por el salmista; y su bondad es descrita con detalle por el amor sanador de Cristo, que abre nuestro cuerpo y nuestro corazón al contacto de su Palabra sanadora. ¡Escuchemos con atención!
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Queridos hermanos, elevemos nuestra oración al Padre de los cielos, autor de la vida y restaurador de la existencia humana, y supliquemos con humildad que su poder recreador renueve con su gracia la aridez de nuestro corazón. Supliquemos con fe diciendo:
R/. ¡Abre nuestro corazón a tu amor, Señor!
1. Por tu santa Iglesia y sus ministros, para que redescubran constantemente en sus vidas la necesidad del diálogo íntimo con el Señor Jesús, como única fuente de fertilidad apostólica y sean testimonios ante el mundo de la acción sanadora del Señor en sus vidas. Oremos.
2. Por las naciones de la tierra, para que el aliento renovador del Señor abra los corazones del mundo entero a la escucha y obediencia de la Palabra divina, anunciada con el testimonio y la vida de los proclamadores de la verdad del Evangelio. Oremos.
3. Por las personas afectadas por limitaciones físicas y mentales, para que Dios suscite en sus corazones ánimos renovados de vida, proclamen ante el mundo el valor de la dignidad humana, y sean ejemplo de superación y resiliencia para cuantos necesiten inspiración en sus vidas. Oremos.
4. Por la Iglesia de Aquisgrán, para que no falten las vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada, a un laicado comprometido, y reciban de Dios la recompensa por su generosidad y apoyo a la Iglesia colombiana. Oremos.
5. Por nuestra patria Colombia, para que la Semana por la Paz motive a todos los colombianos a construir lazos de hermandad, tolerancia y solidaridad. Oremos.
Oración conclusiva
Dios Padre Celestial,
envía tu aliento creador sobre tu Iglesia,
sostén con tu fuerza a los decaídos y
permítenos experimentar un encuentro
renovado con tu Hijo Jesús,
para ser anunciadores en el
mundo de tu gracia y salvación.
Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén
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Mié 14 Oct 2026
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Vie 16 Oct 2026
Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios
VIGÉSIMONOVENO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO18 octubre 2026Primera lectura: Is 45,1.4-6Salmo: Sal 96(95),1 y 3.4-5.7-8.9-10a y c (R. 7b)Segunda lectura: 1Ts 1,1-5b / Evangelio: Mt 22,15-21.I.Orientaciones para la PredicaciónEn este Domingo Mundial de las Misiones – DOMUND –, la Iglesia acoge con gratitud el lema que el Santo Padre propone para orientar nuestro camino evangelizador en este mes de Octubre: “Uno en Cristo, unidos en la misión”.La misión aparece hoy ante nosotros como don, llamada y envío, realidad que sostiene y dinamiza la vida de la Iglesia en todos los pueblos. Unidos en Cristo, formamos un solo Cuerpo que anuncia un único Evangelio, impulsados por la fuerza del Espíritu hacia los ámbitos donde el corazón humano se siente más frágil.Las lecturas de este domingo nos recuerdan que Dios actúa en la historia, reúne a su pueblo para la alabanza universal y envía a cada creyente a ser testigo de su amor, para que el mundo crea y descubra en Cristo la fuente de la verdadera unidad.1. LECTIO: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Primera lectura – Isaías 45,1.4-6Dios unge a Ciro, un rey extranjero, para cumplir su designio. Al proclamar que “no hay otro Dios fuera de mí”, Isaías muestra que el Señor actúa más allá de las fronteras visibles del pueblo. Él dirige la historia y llama incluso a quienes no lo conocen explícitamente. Su acción une, convoca y abre caminos inesperados.Salmo 95(96)Es un canto misionero por excelencia: “Cuenten su gloria a las naciones; anuncien su salvación día tras día”. La liturgia nos invita a reconocer que la misión es alabanza, anuncio y apertura universal a todos los pueblos.Segunda lectura – 1 Tesalonicenses 1,1-5bPablo recuerda que el Evangelio llegó a los tesalonicenses “no sólo de palabra, sino también con poder y con el Espíritu Santo”. La comunidad vive unida en la fe, el amor y la esperanza. Esa unidad es fuente de misión: donde los discípulos permanecen en Cristo, el anuncio se vuelve fecundo.Evangelio – Mateo 22,15-21Los fariseos y herodianos tienden una trampa a Jesús. Él responde con sabiduría:“Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Jesús enseña a no absolutizar los poderes terrenales y a reconocer que nuestra vida pertenece a Dios. Esta libertad interior es condición para una misión auténtica y confiada.2. MEDITATIO: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?UNO EN CRISTO, UNIDOS EN LA MISIÓNLas lecturas de este domingo revelan un hilo profundo: Dios es quien une, convoca y envía. A la luz del lema para la Jornada Mundial de las Misiones del Santo Padre: «Uno en Cristo, unidos en la misión», comprendemos que la misión nace de la unión con Cristo y se expresa como comunión entre los creyentes.Dios actúa en la historia para reunir a los pueblosEn Isaías, el Señor obra a través de Ciro, un rey extranjero, mostrando que su plan de salvación trasciende toda frontera.La misión consiste en reconocer y abrazar esta acción universal de Dios. Somos enviados a sumarnos a una obra que ya está en marcha, guiados por un Dios que llama a todos hacia la unidad.La comunidad apostólica vive unida en Cristo y, por eso, es misioneraLa Iglesia de Tesalónica recibió el Evangelio gracias a la acción del Espíritu y vivió la fe con obras concretas de amor y perseverancia.Solo una comunidad unida en Cristo puede ser una comunidad enviada por Cristo.La unidad no es un accesorio espiritual: es la primera forma de evangelización.Jesús unifica el corazón para enviarlo con libertad“Den a Dios lo que es de Dios […]”. Estas palabras revelan la raíz de la libertad cristiana: solo quien pertenece a Dios puede entregarse plenamente a la misión.La unidad interior, la alineación del corazón con Cristo, hace al discípulo transparente, auténtico y disponible.La misión fluye de la unidad con Cristo y construye unidad entre los pueblosLa misión comienza con la unión a Cristo y culmina en la creación de comunión entre las personas.Anunciar el Evangelio es tejer vínculos, curar divisiones y ofrecer esperanza.En un mundo fracturado, la misión es un acto de reconstrucción espiritual y social.El DOMUND 2026 nos llama a renovar la unidad misioneraCelebrar 100 años del DOMUND nos invita a redescubrir que la misión es tarea de todo bautizado y camino de fraternidad universal.Unidos a Cristo, la Iglesia se convierte en signo y sacramento de unidad para toda la humanidad.3. ORATIO Y CONTEMPLATIO : ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Oración por las MisionesDios y Señor nuestro, que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, mira la abundante mies de tu Iglesia y envíale obreros que anuncien el Evangelio a todas las naciones. Que tu pueblo, convocado por la Palabra de Vida y sostenido por la gracia sacramental, avance unido hacia la salvación por el camino de la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.Haznos, Señor, “uno en Cristo, unidos en la misión”.Haznos peregrinos del Evangelio, capaces de cruzar fronteras, de acercarnos a los alejados y de anunciar con alegría tu amor que une a todos los pueblos.Recomendaciones prácticas:•El penúltimo domingo de octubre, DOMUND, la Iglesia autoriza y recomienda el uso del formulario litúrgico “Por la Evangelización de los Pueblos”, para subrayar el carácter misionero de esta jornada y orientar la oración de toda la comunidad hacia la misión universal.•La Iglesia nos pide hoy orar por LA MISIÓN y los Misioneros, y destinar la ofrenda económica que los fieles aportan en las Misas para la Colecta Universal de las Misiones. Esta colecta, el Santo Padre la destina, a través de las Obras Misionales Pontificias, a sostener las Iglesias jóvenes o las llamadas “Iglesias en territorios de Misión”, a apoyar sacerdotes, religiosos y religiosas en situaciones especiales de misión, a apoyar la formación del clero y de los agentes de pastoral, a impulsar la educación y la promoción humana. En Colombia, se benefician especialmente los 10 Vicariatos Apostólicos.•Aprovechar la oración por las misiones, el afiche y demás materiales ofrecidos por las Obras Misionales Pontificias para esta Jornada Mundial de las Misiones, DOMUND.•Promover las iniciativas a favor de las misiones: hora santa misionera, jornada de animación misionera, retiro misionero, congreso diocesano misionero, festival misionero, etc. II MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACIÓN DE LOS FIELESMonición inicial a la MisaHermanos y hermanas: Hoy celebramos con gozo la Jornada Mundial de las Misiones, día en que la Iglesia universal eleva su oración y su compromiso por el anuncio del Evangelio en todos los pueblos.El Señor nos recuerda que la misión no es tarea de unos pocos, sino vocación de todo bautizado. Abramos el corazón para dejarnos enviar por el Espíritu y celebrar la Eucaristía como discípulos misioneros.Monición a la Liturgia de la PalabraEn la Palabra de hoy veremos cómo Dios actúa en la historia, cómo su Espíritu transforma a los creyentes y cómo Jesús nos invita a vivir con libertad interior, dando a Dios lo que es de Dios.Escuchemos con fe: el Señor nos habla para renovar en nosotros la pasión por la misión.Oración de los fielesPresidente:Confiados en el Dios que llama, envía y sostiene la misión, elevemos con humildad nuestras súplicas por la Iglesia y por todos los pueblos de la tierra.R/ Señor, haznos un solo cuerpo para una sola misión.1.Por la Iglesia universal, para que, unida en Cristo, sea signo de comunión y testigo fiel del Evangelio ante todos los pueblos. Oremos.2.Por los misioneros y misioneras ad gentes, para que, fortalecidos en la unidad con Cristo, lleven esperanza allí donde la vida clama por reconciliación. Oremos.3.Por todos los pueblos de la tierra, para que crezcan caminos de fraternidad, justicia, diálogo y paz. Oremos.4.Por nuestra comunidad, para que, iluminada por la Palabra y sostenida por la Eucaristía, viva como Iglesia en salida y comprometida con la misión universal. Oremos.Presidente:Padre bueno, tú que enviaste a tu Hijo para hacer de todos los pueblos una sola familia, escucha nuestras súplicas y haz de nosotros testigos ardientes de la esperanza que transforma el mundo. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Vie 9 Oct 2026
Dios nos invita a una boda excepcional
VIGÉSIMOCTAVO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO11 Octubre 2026Primera lectura: Is 25,6-10aSalmo: Sal 23(22),1-3a.3b-4.5.6 (R. cf. 5a)Segunda lectura: Flp 4,12-14.19-20Evangelio: Mt 22,1-14I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN:IntroducciónLa Apertura de una llamada universal a la salvación se había enunciado ya fuertemente en la liturgia dominical del domingo anterior (XXVII) en la expresión “arrendará la viña a otros labradores” y ahora se explicita esa apertura en la idea del banquete que se sirve y que no es acogido por los primeros destinatarios, que finalmente aparecen como los merecedores de la invitación.En esta liturgia dominical se va trazando un mensaje que se compone desde sus lecturas:•Un festín para todos es la imagen de Isaías que en medio de la oscuridad de una época de corrupción e injusticia presenta la invitación universal a la salvación, simbolizada en un banquete de fiesta.•El salmo recuerda que el Señor como Pastor habita en medio de su pueblo y conduce a su rebaño a praderas de hierba verde y prepara una mesa ante su pueblo.•Pablo en la carta a los Filipenses recuerda que en Cristo hay fortaleza y todo puede lograrse en él y a través de él.•Mateo presenta la apertura de la salvación ya no en la viña arrendada a otros labradores sino en el banquete ofrecido a todos los que se encuentren en disposición de entrar.Reunidos en Eucaristía es más comprensible la idea del banquete de fiesta donde todos pueden entrar y son acogidos.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Como viene sucediendo desde hace varios domingos, El Evangelista Mateo tiene un largo bloque de los capítulos 19 al 25 que trae el discurso escatológico acompañado del viaje hacia Jerusalén.Hay tres parábolas que van dirigidas a las autoridades judías vinculadas al Templo de Jerusalén y que abiertamente han sido reacias al ministerio de Jesús y que se creían poseedoras de la salvación y con derechos adquiridos: las parábolas son La de los dos hijos (21,28-32), los arrendatarios homicidas (21,33-46) y los invitados al banquete de bodas (22,1-14).El texto de este domingo tiene paralelo en Lucas 14,15-24 y está articulado prácticamente por dos parábolas: la del banquete y la del traje de bodas.El contexto sigue siendo una controversia con las autoridades judías y su rechazo a la misión de Jesús, que hace la invitación al banquete del reino, que ya está preparado y es signo de la salvación.El relato muestra que la comunidad cristiana leyó la historia de la destrucción de Jerusalén en el año 70 seguramente como una consecuencia del rechazo a Jesús (como se ve en el v.7).La parábola del traje de bodas implica un interés de Mateo por las acciones y comportamientos, por la vida adecuada de quienes son invitados, ese es el sentido del vestido.En el marco de la liturgia dominical, se presenta abiertamente la salvación como un banquete que Dios prepara (primera lectura) y al que conduce como un pastor a sus ovejas (salmo) pero se recuerda que es necesaria la fortaleza de la fe en Jesús (segunda lectura) para poder dar respuesta generosa a la invitación y tener actitudes concretas para esa respuesta.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Si la liturgia ha venido hablando de apertura, ahora es el momento para pensar en la acogida: primero como respuesta a la invitación y segundo como espacio de búsqueda de los otros para el banquete.La Iglesia es la comunidad de la acogida y hoy más que nunca se debe pensar en una Iglesia hospital de campaña y en salida a las periferias existenciales, para que atrayendo a todos pueda generar también unas actitudes de encuentro y suscite obras de compromiso radical en comunidad y para con los de afuera, tal como dice el Documento final del Sínodo de la sinodalidad: “Viviendo el proceso sinodal hemos tomado nueva conciencia de que la salvación que hay que recibir y proclamar pasa a través de las relaciones. Se vive y se testimonia juntos.” (DFS 154).Hay una invitación para todos, pero también cada uno de los miembros de la comunidad debe volverse agente multiplicador de esta invitación. La misión implica salir a los cruces, a las periferias, para que el banquete pueda ser servido para todos.¿Qué decir de esta Palabra?•Dios prepara el banquete, invita a celebrar y a gozar porque la muerte es vencida y la salvación reina sobre todos.•Como Buen Pastor, Dios conduce y acompaña y aunque haya muchas situaciones de muerte y de la oscuridad muchas veces parezca reinar, él sabe llevar a pastos frescos de la vida.•En Cristo, la invitación se hace más concreta y su vida se vuelve vida para los creyentes. Sólo en él se puede encontrar fortaleza para afrontar la peregrinación.•Un banquete servido y todo dispuesto da muestras de la generosidad y del amor de una llamada, solo queda mostrar la generosidad de una respuesta y la disposición para querer hacer parte del banquete.Una Iglesia en camino sinodal es una comunidad en búsqueda, es una comunidad en salida que sabe que no puede permanecer tranquila y segura mientras muchos no estén dispuestos al banquete. La misión es un acto de comunión porque pone en función del otro. Banquete y salvación reclaman comunidad y misión.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¿Cómo construir una espiritualidad sinodal? La oración es la base de la comunión y sin ella no es posible obtener resultados. Orar es construir siempre puentes con Dios y con los demás, por eso para pensar en el banquete suculento de la salvación hay que abrirse a la oraciónMotivo de oración para este domingo y como respuesta a esta palabra proclamada puede orarse con palabras del Prefacio de la plegaria eucarística de diversas circunstancias II:En verdad es justo y necesario,es nuestro deber y salvación,darte gracias siempre y en todo lugarSeñor, Padre santo,creador del mundo y fuente de toda vida:Porque no abandonas nunca la obra de tu sabiduría,sino que obras con tu providencia en medio de nosotros.Guiaste a tu pueblo Israel por el desiertocon mano poderosa y brazo extendido;ahora acompañas a tu Iglesia, peregrina en el mundo,con la fuerza constante del Espíritu Santoy la conduces por el camino de la vida temporalhacia el gozo eterno de tu reino,por Cristo, Señor nuestro.En la contemplación, debe resonar siempre una orden del Señor: “A todos los que encuentren llámenlos”. Contemplar debe llevar a ser misioneros en el testimonio y en la proclamación de una Palabra.Cuanto más eficaz sea la contemplación, mayor resultado en la misión se ha de encontrar. Solo quien sabe mirar con mirada limpia y escuchar con corazón prudente, puede ser testigo.Recomendaciones prácticas y litúrgicas a tener presente en el respectivo domingo:El lunes 12 hay una oportunidad para celebrar la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana y así continuar con eco la celebración del domingo.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaHoy nuevamente el Señor nos ha preparado una fiesta y un banquete y espera que todos podamos hacer parte de esta convocatoria. El Banquete de la Eucaristía nos hace pensar en el amor infinito de Dios que nos espera y nos atrae, nos conduce y nos acompaña en la peregrinación de la vida. Acudamos todos a este banquete y dejemos que el Señor nos alimente y nos lleve a prados frescos.Monición a la Liturgia de la PalabraLa salvación es un don que Dios da y en la Palabra de Dios es presentado como una invitación, como una llamada a participar del banquete, del festín. Abramos nuestros oídos para escuchar y atender la llamada del Señor.Oración universal o de los fielesPresidente: Convocados a este banquete de fiesta, presentemos al Señor nuestra oración.R/. Pastor de tu pueblo, escucha nuestra oración.1.Padre santo que has preparado un pueblo bien dispuesto, acompaña la labor de nuestros pastores y haz que siempre sepan conducir a su pueblo hacia pastos frescos. Oremos al Señor.2.Padre santo, que en tu Hijo nos has fortalecido, acompaña a nuestros gobernantes para sepan construir estructura s de paz y justicia para todos. Oremos al Señor.3.Padre santo, tú que abres la puerta a todos los hombres, haz que todos sepamos acoger a los pobres y necesitados y les mostremos nuestra caridad viva y eficaz. Oremos al Señor.4.Padre santo, tú que nos has llamado a tu Iglesia, haz que siempre vivamos en comunión y demos frutos de vida para experimentar los beneficios de tu salvación. Oremos al Señor.Presidente:Padre santo, escucha nuestra oración no permitas que nos veamos privados de tu banquete. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Vie 2 Oct 2026
Tendrán respeto a mi hijo
VIGESIMOSÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO4 Octubre 2026Primera lectura: Is 5,1-7Salmo: Sal 80(79),9 y 12.13-14.15-16.19-20 (R. cf. 15c)Segunda lectura: Flp 4,6-9Evangelio: Mt 21,33-43I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN:IntroducciónEl Domingo XXVII del tiempo durante al año en la liturgia de la Palabra se presenta una lectura eclesiológica de la realidad de la viña, que siempre alude a elección y a vida en comunidad. La sinodalidad, como rostro eclesial presenta la invitación al compromiso y a dar frutos, de acuerdo con lo que Dios ha sembrado y ha preparado.Las lecturas van trazando un horizonte claro de comprensión de la tarea y la misión de la Iglesia en el mundo:•“La viña del Señor de universo es la casa de Israel”. Dios ha preparado toda una historia desde la elección de su pueblo. No hay descuido en la preparación y en el proceso, todo ha sido signo de la bondad de Dios, pero no siempre los resultados ha sido los esperados.•“La viña del Señor es la casa de Israel” En el salmo se reconoce la elección, pero se reconoce la necesidad de invocar al Señor porque no se quiere estar solos ni abandonados.•“Pónganlo por obra y el Dios de la paz estará con ustedes”. Pablo invita a que la fe sea comprometida y fiel al Depósito transmitido.•“Arrendará la viña a otros labradores”. El Evangelio de Mateo plantea que el pueblo elegido no ha dado los frutos esperados y que por eso hay una decisión de apertura. No es un modelo de sustitución sino de continuidad, para que se experimente la conversión.1.Lectio:¿Qué dice la Sagrada Escritura?Los capítulos 19 al 25 de Mateo presentan el camino hacia Jerusalén y el discurso escatológico de Jesús. Jesús debe enfrentar a las autoridades judías, máxime cuando hace su entrada a Jerusalén y permanece allí. Nos encontramos en una sección del Evangelio de Mateo (21,28-22,14) que trae 3 parábolas de advertencia: La de los dos hijos (21,28-32), los arrendatarios homicidas (21,33-46) y los invitados al banquete de bodas (22,1-14), estas tres parábolas van dirigidas a las autoridades judías del templo que han rechazado la misión de Jesús. El texto de este domingo tiene paralelo en Mc 12,1-12 y Lc 20,9-19.Las autoridades del pueblo representadas en los arrendatarios de la viña (que representa a Israel), han manejado a su maño lo que se les había encargado y ya el evangelista muestra que se disponen también a acabar con el Hijo (que es Jesús) del dueño de la viña (que es Dios).El texto de Mateo cita en el 33 un texto de Isaías 5,1-2 sobre la preparación de la viña (Israel). La expresión “lo sacaron de la viña y lo mataron” es un anticipo de la pasión y la no sepultura.El v.42 menciona una cita del salmo 118,22-33 siguiendo el texto griego de los LXX.En el contexto de la liturgia dominical, el salmo responsorial brinda las luces para entender el mensaje cuando dice que “la viña del Señor es la casa de Israel” y así se entiende la primera lectura como una puesta en marcha de esa preparación que ha hecho Dios pero que, según el Evangelio, no pudo recoger lo que esperaba. La asegunda lectura nos pone en óptica de una vida basada en la oración, pero comprometida en las obras de justicia. Ya el Evangelio recoge todo para indicar que la bondad del Señor permite la elección y el cuidado, pero que es necesario asumir las responsabilidades en fidelidad y generosidad.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Este domingo es un domingo que podría centrar su reflexión desde la imagen de la Iglesia como viña y allí el papel de todos en la comunidad podría ser lo que afirmó el Papa Benedicto XVI al ser elegido: “sencillo y humilde trabajador en la viña del Señor”.Si la imagen de la viña define la Iglesia hoy, es apenas plausible que se reconozca que la viña es propiedad del Señor y que todos somos labradores en ella y que todo lo que se haga se hace como “siervos inútiles”, en la fidelidad y la generosidad.Ser discípulo, que había sido definido desde las bienaventuranzas como un camino de pobreza, se configura ahora como una pobreza que en fidelidad reconoce qué le pertenece al Señor y qué le corresponde en misión a los labradores.¿Qué decir de esta Palabra?•La obra del Señor es maravillosa pero la libertad humana no siempre es coherente con esa bondad del Señor. Mientras la bondad siembra un producto de uvas de calidad, las malas decisiones humanas pueden producir uvas amargas. Dios espera que las obras del hombre sean siempre en el marco de la justicia.•Los hombres han de suplicar al Señor que no olvide nunca la viña: la proteja, la pode, la abone y le de vida.•Las obras de justicia que se esperan nacen de una transmisión de la fe: lo que se aprende produce resultados en buenas obras y Dios concede la paz.•Dios bendice a su pueblo y espera que sea fiel y produzca con generosidad, pero si la elección es olvidada y rechazada por los hombres, entonces la bendición y la elección se amplían y benefician a muchos.Una Iglesia sinodal esta siempre dispuesta a dejarse llevar por el Señor y sabrá siempre responder a sus mociones. Ser viña y ser labrador recuerda que Dios es el Señor y dueño, que es el verdaderamente absoluto y que nada ni nadie puede ocupar su lugar.Una Iglesia sinodal es una Iglesia que produce frutos en la justicia y en la caridad y sabe que la Palabra de Dios se hace carne en la historia, tal como expresa de la Biblia el Papa león en la Exhortación Dilexi te: “estas páginas han interpelado los corazones de los cristianos a amar y a realizar obras de caridad, como semillas fecundas que no cesan de producir fruto.” (DT 34).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?El Documento final del Sínodo expresa que “Una espiritualidad sinodal exige también ascesis, humildad, paciencia y disponibilidad para perdonar y ser perdonado.” (DFS 43) y por eso para orar es necesario fortalecer esa espiritualidad sinodal que recuerdas siempre que la Iglesia es un cuerpo y que vive en un entorno que muchas veces puede ser hostil y hasta dañino para el fruto bueno y abundante de sus hijos.Es prioritario orar para saber dar buenos frutos en la humildad, una ayuda es el salmo 1:1 Dichoso el hombreque no sigue el consejo de los impíos,ni entra por la senda de los pecadores,ni se sienta en la reunión de los cínicos;2 sino que su gozo es la ley del Señor,y medita su ley día y noche.3 Será como un árbolplantado al borde de la acequia:da fruto a su tiempoy no se marchitan sus hojas;y cuanto emprende tiene buen fin.4 No así los impíos, no así;serán paja que arrebata el viento.5 En el juicio los impíos no se levantarán,ni los pecadores en la asamblea de los justos.6 Porque el Señor protege el camino de los justos,pero el camino de los impíos acaba mal.Para contemplar en este domingo sirve recordar la insistencia del Evangelio: “arrendará la viña a otros labradores” porque invita a tomar decisiones claras y contundentes para vivir el discipulado en la fidelidad.Esta decisión exige un modo concreto de vida, que implica la humildad para saber que el Señor es el todo de la existencia.Para contemplar en este domingo es necesario asumir una máxima: “el que no renuncia no puede ser discípulo” y por eso la mayor súplica de la comunidad en esta liturgia debe dirigirse al Señor con la intención de saber elegir, saber tomar las mejores decisiones para asumir con seriedad el compromiso del discipulado.La misión es posible si se hace en comunión con la Iglesia y en fidelidad al mandato del Señor, pero ello no será comprendido sin un proceso de abandono y de obediencia.El encuentro con Cristo en este domingo nos hará salir más convencidos de la misión y mucho más dispuestos a ser peregrinos, a no calcular más allá de lo necesario para poder responder a la voluntad de Dios. Calcular será discernir y tomar decisiones, pero nunca podrá ser la seguridad de que todo procede del cálculo, ya que la obra la dirige el Señor.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaLa Iglesia, viña del Señor y campo de labranza, necesita labradores fieles y perseverantes. Hoy en el día del Señor venimos a reunirnos como asamblea para cantar las alabanzas del Señor y experimentar la vida que brota del misterio pascual de Cristo. Ser Iglesia nos convoca y la Eucaristía nos envía para poder transitar la vida con la fe de los discípulos. Participemos con fe en esta celebración.Monición a la Liturgia de la PalabraPara obedecer es necesario escuchar, para ser fieles es necesario disponerse en el amor y en la cercanía con el Señor. Abramos nuestros oídos para atender la voz del Señor y dejemos que nos revele su voluntad y nos confíe la misión.Oración universal o de los fielesPresidente: A Dios que ha sabido ser Pastor y viñador en medio de su pueblo, presentemos nuestra oración.R/. Ven a visitar tu viña y escúchanos.1.Tú que has preparado el campo de tu Iglesia y has dispuesto todo para que produzca frutos de justicia y paz, fortalece la misión de los ministros ordenados, de los religiosos y los laicos, para que en fidelidad se pueda vivir la entrega generosa. Oremos al Señor.2.Tú que has sembrado tu viña para que produzca frutos de bondad, acompaña la labor de los gobernantes y así la humanidad experimente el florecimiento de la justicia y la paz. Oremos al Señor.3.Tú que custodias los corazones, fortalece a los necesitados y a quienes experimentan la vulnerabilidad de la vida, para que puedan ser agentes de fraternidad y produzcan obras de justicia. Oremos al Señor.4.Tú que nos has entregado a tu Hijo, Jesucristo, ilumina nuestra vida para que podamos fortalecer nuestras comunidades y seamos labradores eficaces y fieles de tu viña. Oremos al Señor.Presidente:Padre santo, que tu bondad sea nuestra fortaleza y siempre visites tu viña, la sepa que tu diestra plantó. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Vie 25 Sep 2026
Vosotros no recapacitasteis ni le creísteis
VIGESIMOSEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.27 Septiembre 2026Primera lectura: Ez 18,25-28 Salmo: Sal 25(24),4-5ab.6-7. 8-9 (R. cf. 6a) Segunda lectura: Flp 2,1-11 Evangelio: Mt 21,28-32. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIgual que el domingo anterior, el Evangelio nos propone nuevamente una parábola. Jesús, aproximándose a su Pasión y Muerte, encuentra en la explanada del Templo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo que se acercan a Él. Ante ellos contará, según Mateo, tres parábolas relacionadas con el rechazo al Mesías: la que hoy escuchamos; la de los viñadores malvados, que leeremos el próximo domingo (21, 33-45); y la del banquete de bodas, cuyos invitados desprecian la invitación. La parábola de los viñadores es central porque en ella aparece el Hijo, sacado fuera de la viña y asesinado, lo cual corresponde a la experiencia histórica de Jesús: eso fue, en efecto, lo que sucedió.La primera lectura nos presenta un breve texto del profeta Ezequiel que responde a una polémica del pueblo, que afirma: “No es justo el proceder del Señor”. El profeta replica: “Escucha, casa de Israel: ¿es injusta mi conducta o no es más bien injusta la de ustedes?”. Luego subraya la importancia de la actitud de quien reconoce sus acciones y está dispuesto a cambiar: “si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”.En la segunda lectura retomamos la carta a los Filipenses, cuya lectura iniciamos el domingo pasado. Hoy encontramos un pasaje especialmente profundo. En el capítulo 2, el apóstol cita un himno muy antiguo de la primera comunidad cristiana, que proclama el abajamiento y la exaltación de Cristo: Él se despoja de sí mismo, asume la condición de esclavo y se hace obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Pero Dios lo exalta y le otorga “el Nombre que está sobre todo nombre”. Pablo recuerda este himno acompañado de una gran invitación: “Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús”. Esta es la clave: Jesús es el modelo de vida del cristiano; asumamos sus mismos sentimientos.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La primera parábola ―de la serie de tres del capítulo 21 de Mateo― nos invita a reflexionar sobre el rechazo que sufrieron los profetas antes de Jesús (la del próximo domingo mostrará el rechazo dirigido al mismo Señor). El Maestro lo resume con claridad: “Vino Juan a ustedes enseñándoles el camino de la justicia y no le creyeron”. Juan Bautista, el último y más grande de los profetas, quien preparó directamente el camino del Mesías, anunció el camino de la justicia, es decir, la adhesión fiel al querer de Dios. Sin embargo, ustedes, autoridades, no le creyeron. En cambio, publicanos, prostitutas y muchos pecadores sí acogieron su predicación, se convirtieron y cambiaron de vida. Ustedes, por el contrario, no se arrepintieron. Así, han rechazado la profecía: el mensaje de Dios transmitido a través de los profetas hasta Juan.La parábola presenta a dos hijos que reciben un mismo mandato del padre. Uno responde que sí, pero finalmente no cumple; el otro dice que no, pero luego recapacita y realiza lo que se le pidió. Como ocurre en muchas parábolas, todo concluye con una pregunta: ¿Quién de los dos hizo la voluntad del padre? ¿El que dijo sí solo de palabra o el que, con hechos, obedeció? La respuesta es evidente, por eso contestan: “El primero”, el que actuó.Jesús añade entonces: ustedes, ante Juan Bautista, han asumido una actitud de aparente aceptación; dijeron que sí, pero no creyeron, no se arrepintieron ni cambiaron de vida. Por eso, publicanos y prostitutas los preceden en el Reino de Dios: ellos sí escucharon y se dejaron transformar.Jesús se dirige, como hemos visto, a las autoridades judías de Jerusalén, que rechazan su enseñanza. Y les advierte: son más capaces de acoger el Reino quienes, aun siendo pecadores, escuchan y están dispuestos a cambiar. Ustedes, en cambio, refugiados en sus propias seguridades religiosas, permanecen iguales. No hay apertura, no hay verdadero camino de conversión pastoral.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? Cuántas veces escuchamos decir: “Si Dios existiera, no permitiría la maldad en el mundo”, lo cual equivale a afirmar: “No es recto el modo de actuar del Señor”. Sin embargo, la respuesta sigue siendo la misma: lo que no es correcto es nuestro modo de pensar y de actuar. Por eso es fundamental la actitud de quien reconoce lo que hace y cambia cuando es necesario; a esto podemos llamarlo “la importancia del examen de conciencia”. Quien descubre su error y se convierte se adhiere verdaderamente al Señor. Pero si persistimos en un comportamiento equivocado, rechazamos asumir “los sentimientos y las actitudes de Cristo”, aun cuando creamos servir a la religión y al anuncio del Evangelio.También aquí corremos el riesgo de ubicarnos entre quienes “ya actúan bien”, los que creen no necesitar conversión ni revisar su vida a la luz de los sentimientos y las actitudes de Jesús. Es indispensable una renovación de la mentalidad. En cambio, cuando reconocemos que podemos parecernos más a los publicanos y a las prostitutas de la parábola, se abre para nosotros la posibilidad real de cambiar.En lugar de resistir la presencia de Jesús y su palabra, acojamos en el corazón la exhortación de Pablo: “Tengan entre ustedes los sentimientos propios de una vida en Cristo Jesús”. Es decir, aprendamos a pensar como Cristo y a asumir sus actitudes: Él, el Hijo obediente, dice “sí” y cumple lo que dice. Ese es el modelo verdadero que debemos imitar. Para avanzar en ese camino, procuremos que la meditación diaria nos encuentre con la Palabra de Dios en nuestras manos.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Para vivir lo que reflexionamos anteriormente, lo mejor es hacer propio el salmo 24 que proclamamos en la liturgia de este domingo:“Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas, haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando.Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.El Señor es bueno y recto y enseña el camino a los pecadores, hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes”.MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACION DE LOS FIELES Introductoria de la MisaHoy, el Señor nos reúne para celebrar la Eucaristía en este Domingo XXVI del Tiempo Ordinario, invitándonos a abrir el corazón a su Palabra viva. Jesús nos presenta la parábola de los dos hijos para recordarnos que no basta decir “sí”: es necesario responder con obras, con un camino real de conversión. Dios, que es ternura y misericordia, nos enseña sus sendas y nos llama a asumir los sentimientos de Cristo, el Hijo obediente que se entrega por amor. Venimos como somos, con fragilidades y búsquedas, pero con el deseo sincero de dejar que Él transforme nuestra vida. Que esta celebración nos disponga a cambiar, a escuchar de verdad y a caminar en fidelidad. ¡Bienvenidos!A la liturgia de la Palabra Hoy, al disponernos a escuchar la Palabra de Dios, recordamos que cada instante de nuestra vida es un tiempo de gracia, una oportunidad ofrecida por el Señor para caminar hacia Él. Dios no quiere la muerte del pecador, sino que cada uno descubra el sendero que conduce a la vida. Por eso, san Pablo nos invita a dejarnos transformar interiormente, a asumir los mismos sentimientos de Cristo Jesús, cuyo amor se manifestó más en obras que en palabras. Abramos el corazón a esta llamada silenciosa pero firme, que nos impulsa a convertirnos, a abandonar nuestros caminos estrechos y a acoger la misericordia que Dios derrama generosamente sobre todos. Dejemos que su Palabra ilumine hoy nuestra historia.Oración de los fieles Presidente: Hermanos, oremos por los hijos que dicen “sí” y por aquellos que solo saben decir “no” a la invitación para trabajar en la viña del Padre. Y supliquemos todos juntos: Escúchanos, Señor.Por el Papa León y por los obispos que nos confirman en la fe, por los presbíteros y diáconos que nos sirven, y por todos los discípulos de Cristo. Oremos al Señor.Por los que buscan agradar a Dios, por los pecadores que se alejan del mal y por los justos que dejan de ser buenos, oremos al Señor.Por las personas muy seguras de sí mismas, por aquellos que reconocen su fragilidad y por todos los que se levantan cuando caen, oremos al Señor.Por nuestra asamblea del domingo, por sus miembros más activos y fieles, y por los que se niegan a servir a la comunidad, oremos al Señor.Oración conclusivaSeñor, Padre santo, haz nacer en cada uno de nosotros los mismos sentimientos de tu Hijo, que se entregó a la muerte por la humanidad, por Jesús Cristo nuestro Señor. Amén.