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Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas
Tags: predicación orante lectio dominical predicacion orante domingo 16 de noviembre Predicación Orante de la Palabra
TRIGÉSIMO TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
NOVIEMBRE 16 DE 2025
Primera lectura: Ml 3,19-20a
Salmo: 98(97),5-6.7-8.9 (R. cf. 9)
Segunda lectura: 2Ts 3,7-12
Evangelio: Lc 21,5-19.
I. Orientaciones para la Predicación
La Esperanza de la salvación
Introducción
La esperanza no puede surgir más que en medio de la crisis. El punto de partida de ella, no es un falso optimismo que mira la vida con la idea de que todo simplemente va a estar bien. El mensaje de la Palabra de Dios de este penúltimo domingo del año litúrgico nos impulsa a la comprensión de la esperanza como fuerza de salvación. Ciertamente, ella no va desligada de la fe y de la caridad como virtudes complementarias, sino que se alimenta y al mismo tiempo, les aporta. La esperanza de la salvación, porque la salvación es una esperanza, no anima al cristiano a una ilusión de que nada le va a pasar, al contrario, está ofrecida para que en medio de las cosas que suceden él se entienda como salvado, como quien, a pesar de todo, permanece en pie sin ser derrotado.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
El profeta Malaquías, unos cien años después de que el pueblo había regresado del destierro, denuncias la infidelidad de quienes ahora, acomodados y poco piadosos, se habían olvidado de la ley de Dios y de su templo. Dios ha decidido retirar su cuidado a este pueblo que no ha comprendido su historia. Peor aún, no ha aprendido nada de lo vivido en el pasado ni en el presente. Parece que las experiencias críticas de sus antepasados no dicen nada a este pueblo, que habiendo sido nuevamente liberados, han caído en el pecado. Es aquí donde, Malaquías (Mi Mensajero), en el capítulo tercero del que hemos escuchado unos pocos versículos, lanza una sentencia de juicio: Dios purificará a su pueblo. De esta acción de limpieza, permanecerá un remanente, un pequeño pueblo piadoso que tendrá como guía “el libro memorial” (3,16), que es la palabra de Dios. Este libro de memorias le recordará no sólo su pecado, sino cómo Dios salva a su pueblo. He aquí la fuerza que tienen los versículos que hemos proclamado. Los salvados son aquellos que temen al Señor. Los justos tienen una esperanza de salvación posterior a la crisis e incluso en medio de ella. Ella sirve para refinar la existencia de quien es fiel a Dios. Sólo puede haber esperanza si hay fidelidad, es decir, constancia.
El salmista nos introduce en la mirada real de Dios. Dios llega para regir la tierra con justicia y rectitud. No cabe duda que el poder de Dios restaura, renueva. Sólo destruye el mal, pero potencia el bien. Este salmo es un preámbulo a la solemnidad del próximo domingo, en el que la realeza de Cristo se manifestará en su esplendor. Tañer y aclamar son las acciones del pueblo, que se suman al retumbar, aplaudir de lo que contiene el mar y la tierra. Hombre y cosmos saben quién es el Señor que sostiene todo.
San Pablo, en la carta a los Tesalonicenses, impulsa el apagamiento de la vida cristiana de sus contemporáneos. La demora del regreso del Señor, no puede ser motivo ni de desánimo, ni tampoco de descuido. No se puede anhelar la presencia del Señor (Parusía) con una esperanza inactiva. La porfía como la desidia son enemigas de la esperanza. La esperanza cristina implica la acción. No es un opio momentáneo ni un simple deseo. La mejor forma de aguardar al Señor es viviendo la existencia y no en un sentimiento de “desistencia”, o lo que es lo mismo, unas ganas de no vivir, de no ser, de no hacer. La salvación sólo se logra en el resistir, en la resiliencia capaz de soportar la crisis, en la permanencia y la constancia. Ningún momento difícil puede detener nuestra vida y sus quehaceres. El creyente sabe que Dios viene y por eso no detiene nada, sino que continúa hasta que se realice su redención.
El Evangelista Lucas, por su parte, nos pone el mismo lenguaje esperanzador y como lo hemos dicho, más allá de una mirada positiva de la vida. Todos los fenómenos universales de magnitud catastrófica, pueden llegar a ser una oportunidad de confusión. Así reacciona el instinto humano ante cualquier eventualidad fortuita. Sin embargo, el creyente tiene la serenidad del Dios de su salvación; analiza las circunstancias, trata de comprender sus causas, mira sus consecuencias, pero, sobre todo, encuentra en ello una finalidad transformadora. Como el pueblo de Malaquías, podemos pensar que Dios no actúa, y siempre esperamos que Dios detenga todo fenómeno de maldad humana o de la naturaleza, pero no queremos que Dios intervenga en el corazón. Que Dios detenga las catástrofes, pero que no actúe en la vida. De frente a toda crisis posible, el creyente asume sólo el último mensaje del texto de hoy: “Con su perseverancia salvarán sus vidas”. El verbo “ktaomai” usado por Lucas, significa ganar, poseer, adquirir. Lo cual indica el resultado de un esfuerzo. La esperanza de la salvación es el resultado del esfuerzo paciente de quien no se deja confundir. La vida que se gana es la “psyché”, es decir, la capacidad de mantener la consciencia, el aliento vital, el deseo de continuar. Son necesarios los hombres con esperanza de vivir y continuar.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?
El mensaje escatológico de este domingo, como siempre, resplandece en las realidades del mundo de hoy. Podríamos pensar que el anuncio del fin es simplemente una noticia catastrófica que tienen como finalidad convertir con la fuerza del temor. Por el contrario, encontramos que el Evangelio, que es Cristo, es al final, la meta más certera de la vida del creyente. Él es la finalidad misma de nuestro itinerario de fe. Por eso, nuestra esperanza es Jesucristo. En él se cumplen las promesas, pero al mismo tiempo se encuentra la salvación definitiva. La vida misma de Jesús es una paradoja que se realiza entre la vida y la muerte, entre la alegría y la tristeza, entre el dolor y el consuelo. Jesucristo es la garantía de una vida auténticamente ganada. La ganancia de la vida no está en el mundo, sino en Dios. El problema no es ganar la vida, el problema es para quién la ganamos.
El mensaje esperanzador, a punto de terminar este año litúrgico, no se difumina en un año jubilar, sino que se renueva. Comprender con mayor fuerza que la esperanza es al mismo tiempo una paradoja. Que las tragedias humanas son un llamado a revisar la vida, a permitir que ella se purifique, a disponer el corazón. La conversión será entonces, fruto de la esperanza en la salvación y no como miedo al desastre. En esperanza fuimos salvados (Rom 8,24), no fuimos salvados en el miedo. El llamado definitivo que Dios nos hace es a mirar hacia la redención. No existe nada de Dios que no proceda del amor. Incluso, en la tragedia humana, el amor esperanzador posibilita la continuidad. El mundo puede acabar, pero la vida permanece y se vuelve eterna en Cristo.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
Dios no tiene principio ni fin. Es la garantía de que en él todo comienza y en él todo termina. Te escuchamos Señor, en medio de nuestro pecado, de nuestro desorden, de nuestra maldad. Queremos permanecer en ti. Que nada nos separe de tu amor, que ninguna adversidad o amenaza nos difumine la esperanza de tu salvación. Necesitamos ser mensajeros de buenas nuevas. Que ni lo negativo ni un exceso de positividad nos hagan perder la auténtica esperanza.
El cristiano ha sido salvado en la esperanza, para ser esperanza en el mundo. Su capacidad de ver la realidad con los ojos de Cristo, genera infinidad de posibilidades que, hacen de la vida un espacio para la salvación de Dios. No puede haber palabra de condena en un salvado, menos, palabra de resignación. Es necesaria la palabra de la esperanza que oriente la existencia propia y ajena; Orienta, trascendiendo el mundo. Y aunque el mundo de tambalee, el que tiene esperanza pisa tierra firme.
Recomendaciones prácticas:
- Jornada Mundial de los Pobres.
- Jubileo de los Pobres.
- 22 – 23 de noviembre. Jubileo de los Coros y Corales
I. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición introductoria de la Misa
¡Es domingo, es día de fiesta! Estamos reunidos en comunidad de fe para celebrar el sacramento de la fe, que fortalece la caridad y nos abre a la esperanza. Celebremos, reconociendo que aquí está presente Cristo, en la comunión de los hermanos y en la comunión Eucarística. Que las realidades que nos conmueven a diario, se vuelvan la única súplica y alabanza a Cristo, que está a la puerta y llama, para cenar con nosotros.
Monición a la Liturgia de la Palabra
En este día la escucha de la palabra de Dios requiere mayor atención. Dios trae buenas noticias de salvación y espera nuestra respuesta de renovación, pues lo que escucharemos, en medio de palabras de juicio y destrucción, la última palabra es la que debe anidarse en el corazón: “Si perseveran se salvarán”. Escuchemos y meditemos.
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Queridos hermanos, confiemos nuestras peticiones a Dios, nuestro refugio y digamos con esperanza:
R. Oh Señor, escucha y ten piedad
1. Padre Santo, te pedimos por la Iglesia, cuerpo de Cristo, para que el mensaje de la esperanza que anuncia día a día, sea aceptado en el corazón de los hombres que Dios quiere que se salven, roguemos al Señor.
2. Padre Eterno, te suplicamos por los que dirigen las naciones, especialmente por nuestro gobierno nacional, para que ni el temor, ni la violencia sean medios de lograr la paz y la reconciliación, roguemos al Señor.
3. Padre de bondad, te rogamos por todos los hombres que han perdido la esperanza en medio de sus tragedias, para que, a la luz de la palabra y la predicación de sus cercanos, encuentren sosiego y ayuda, roguemos al Señor.
4. Padre de amor, te pedimos por todos los pobres que hoy se encuentran alejados de ti, para suscites en nuestros corazones el deseo y la prontitud para servirles, roguemos al Señor.
5. Padre omnipotente, te pedimos por todos aquellos que sirven a tu Iglesia con el canto, que la celebración del Jubileo de los Coros y Corales sea una oportunidad para afianzar su ministerio, roguemos al Señor.
6. Padre misericordioso, te pedimos por esta comunidad, congregada por tu amor, para que mantenga la esperanza de haber recibido la Palabra de salvación y la vivan intensamente, roguemos al Señor.
Oración conclusiva
Padre fiel y bondadoso, escucha atentamente las oraciones de tu pueblo; que la esperanza de alcanzar lo que piden, esté confiada a recibir lo que sea de provecho salvífico. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
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Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios
VIGÉSIMONOVENO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO18 octubre 2026Primera lectura: Is 45,1.4-6Salmo: Sal 96(95),1 y 3.4-5.7-8.9-10a y c (R. 7b)Segunda lectura: 1Ts 1,1-5b / Evangelio: Mt 22,15-21.I.Orientaciones para la PredicaciónEn este Domingo Mundial de las Misiones – DOMUND –, la Iglesia acoge con gratitud el lema que el Santo Padre propone para orientar nuestro camino evangelizador en este mes de Octubre: “Uno en Cristo, unidos en la misión”.La misión aparece hoy ante nosotros como don, llamada y envío, realidad que sostiene y dinamiza la vida de la Iglesia en todos los pueblos. Unidos en Cristo, formamos un solo Cuerpo que anuncia un único Evangelio, impulsados por la fuerza del Espíritu hacia los ámbitos donde el corazón humano se siente más frágil.Las lecturas de este domingo nos recuerdan que Dios actúa en la historia, reúne a su pueblo para la alabanza universal y envía a cada creyente a ser testigo de su amor, para que el mundo crea y descubra en Cristo la fuente de la verdadera unidad.1. LECTIO: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Primera lectura – Isaías 45,1.4-6Dios unge a Ciro, un rey extranjero, para cumplir su designio. Al proclamar que “no hay otro Dios fuera de mí”, Isaías muestra que el Señor actúa más allá de las fronteras visibles del pueblo. Él dirige la historia y llama incluso a quienes no lo conocen explícitamente. Su acción une, convoca y abre caminos inesperados.Salmo 95(96)Es un canto misionero por excelencia: “Cuenten su gloria a las naciones; anuncien su salvación día tras día”. La liturgia nos invita a reconocer que la misión es alabanza, anuncio y apertura universal a todos los pueblos.Segunda lectura – 1 Tesalonicenses 1,1-5bPablo recuerda que el Evangelio llegó a los tesalonicenses “no sólo de palabra, sino también con poder y con el Espíritu Santo”. La comunidad vive unida en la fe, el amor y la esperanza. Esa unidad es fuente de misión: donde los discípulos permanecen en Cristo, el anuncio se vuelve fecundo.Evangelio – Mateo 22,15-21Los fariseos y herodianos tienden una trampa a Jesús. Él responde con sabiduría:“Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Jesús enseña a no absolutizar los poderes terrenales y a reconocer que nuestra vida pertenece a Dios. Esta libertad interior es condición para una misión auténtica y confiada.2. MEDITATIO: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?UNO EN CRISTO, UNIDOS EN LA MISIÓNLas lecturas de este domingo revelan un hilo profundo: Dios es quien une, convoca y envía. A la luz del lema para la Jornada Mundial de las Misiones del Santo Padre: «Uno en Cristo, unidos en la misión», comprendemos que la misión nace de la unión con Cristo y se expresa como comunión entre los creyentes.Dios actúa en la historia para reunir a los pueblosEn Isaías, el Señor obra a través de Ciro, un rey extranjero, mostrando que su plan de salvación trasciende toda frontera.La misión consiste en reconocer y abrazar esta acción universal de Dios. Somos enviados a sumarnos a una obra que ya está en marcha, guiados por un Dios que llama a todos hacia la unidad.La comunidad apostólica vive unida en Cristo y, por eso, es misioneraLa Iglesia de Tesalónica recibió el Evangelio gracias a la acción del Espíritu y vivió la fe con obras concretas de amor y perseverancia.Solo una comunidad unida en Cristo puede ser una comunidad enviada por Cristo.La unidad no es un accesorio espiritual: es la primera forma de evangelización.Jesús unifica el corazón para enviarlo con libertad“Den a Dios lo que es de Dios […]”. Estas palabras revelan la raíz de la libertad cristiana: solo quien pertenece a Dios puede entregarse plenamente a la misión.La unidad interior, la alineación del corazón con Cristo, hace al discípulo transparente, auténtico y disponible.La misión fluye de la unidad con Cristo y construye unidad entre los pueblosLa misión comienza con la unión a Cristo y culmina en la creación de comunión entre las personas.Anunciar el Evangelio es tejer vínculos, curar divisiones y ofrecer esperanza.En un mundo fracturado, la misión es un acto de reconstrucción espiritual y social.El DOMUND 2026 nos llama a renovar la unidad misioneraCelebrar 100 años del DOMUND nos invita a redescubrir que la misión es tarea de todo bautizado y camino de fraternidad universal.Unidos a Cristo, la Iglesia se convierte en signo y sacramento de unidad para toda la humanidad.3. ORATIO Y CONTEMPLATIO : ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Oración por las MisionesDios y Señor nuestro, que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, mira la abundante mies de tu Iglesia y envíale obreros que anuncien el Evangelio a todas las naciones. Que tu pueblo, convocado por la Palabra de Vida y sostenido por la gracia sacramental, avance unido hacia la salvación por el camino de la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.Haznos, Señor, “uno en Cristo, unidos en la misión”.Haznos peregrinos del Evangelio, capaces de cruzar fronteras, de acercarnos a los alejados y de anunciar con alegría tu amor que une a todos los pueblos.Recomendaciones prácticas:•El penúltimo domingo de octubre, DOMUND, la Iglesia autoriza y recomienda el uso del formulario litúrgico “Por la Evangelización de los Pueblos”, para subrayar el carácter misionero de esta jornada y orientar la oración de toda la comunidad hacia la misión universal.•La Iglesia nos pide hoy orar por LA MISIÓN y los Misioneros, y destinar la ofrenda económica que los fieles aportan en las Misas para la Colecta Universal de las Misiones. Esta colecta, el Santo Padre la destina, a través de las Obras Misionales Pontificias, a sostener las Iglesias jóvenes o las llamadas “Iglesias en territorios de Misión”, a apoyar sacerdotes, religiosos y religiosas en situaciones especiales de misión, a apoyar la formación del clero y de los agentes de pastoral, a impulsar la educación y la promoción humana. En Colombia, se benefician especialmente los 10 Vicariatos Apostólicos.•Aprovechar la oración por las misiones, el afiche y demás materiales ofrecidos por las Obras Misionales Pontificias para esta Jornada Mundial de las Misiones, DOMUND.•Promover las iniciativas a favor de las misiones: hora santa misionera, jornada de animación misionera, retiro misionero, congreso diocesano misionero, festival misionero, etc. II MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACIÓN DE LOS FIELESMonición inicial a la MisaHermanos y hermanas: Hoy celebramos con gozo la Jornada Mundial de las Misiones, día en que la Iglesia universal eleva su oración y su compromiso por el anuncio del Evangelio en todos los pueblos.El Señor nos recuerda que la misión no es tarea de unos pocos, sino vocación de todo bautizado. Abramos el corazón para dejarnos enviar por el Espíritu y celebrar la Eucaristía como discípulos misioneros.Monición a la Liturgia de la PalabraEn la Palabra de hoy veremos cómo Dios actúa en la historia, cómo su Espíritu transforma a los creyentes y cómo Jesús nos invita a vivir con libertad interior, dando a Dios lo que es de Dios.Escuchemos con fe: el Señor nos habla para renovar en nosotros la pasión por la misión.Oración de los fielesPresidente:Confiados en el Dios que llama, envía y sostiene la misión, elevemos con humildad nuestras súplicas por la Iglesia y por todos los pueblos de la tierra.R/ Señor, haznos un solo cuerpo para una sola misión.1.Por la Iglesia universal, para que, unida en Cristo, sea signo de comunión y testigo fiel del Evangelio ante todos los pueblos. Oremos.2.Por los misioneros y misioneras ad gentes, para que, fortalecidos en la unidad con Cristo, lleven esperanza allí donde la vida clama por reconciliación. Oremos.3.Por todos los pueblos de la tierra, para que crezcan caminos de fraternidad, justicia, diálogo y paz. Oremos.4.Por nuestra comunidad, para que, iluminada por la Palabra y sostenida por la Eucaristía, viva como Iglesia en salida y comprometida con la misión universal. Oremos.Presidente:Padre bueno, tú que enviaste a tu Hijo para hacer de todos los pueblos una sola familia, escucha nuestras súplicas y haz de nosotros testigos ardientes de la esperanza que transforma el mundo. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Vie 9 Oct 2026
Dios nos invita a una boda excepcional
VIGÉSIMOCTAVO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO11 Octubre 2026Primera lectura: Is 25,6-10aSalmo: Sal 23(22),1-3a.3b-4.5.6 (R. cf. 5a)Segunda lectura: Flp 4,12-14.19-20Evangelio: Mt 22,1-14I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN:IntroducciónLa Apertura de una llamada universal a la salvación se había enunciado ya fuertemente en la liturgia dominical del domingo anterior (XXVII) en la expresión “arrendará la viña a otros labradores” y ahora se explicita esa apertura en la idea del banquete que se sirve y que no es acogido por los primeros destinatarios, que finalmente aparecen como los merecedores de la invitación.En esta liturgia dominical se va trazando un mensaje que se compone desde sus lecturas:•Un festín para todos es la imagen de Isaías que en medio de la oscuridad de una época de corrupción e injusticia presenta la invitación universal a la salvación, simbolizada en un banquete de fiesta.•El salmo recuerda que el Señor como Pastor habita en medio de su pueblo y conduce a su rebaño a praderas de hierba verde y prepara una mesa ante su pueblo.•Pablo en la carta a los Filipenses recuerda que en Cristo hay fortaleza y todo puede lograrse en él y a través de él.•Mateo presenta la apertura de la salvación ya no en la viña arrendada a otros labradores sino en el banquete ofrecido a todos los que se encuentren en disposición de entrar.Reunidos en Eucaristía es más comprensible la idea del banquete de fiesta donde todos pueden entrar y son acogidos.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Como viene sucediendo desde hace varios domingos, El Evangelista Mateo tiene un largo bloque de los capítulos 19 al 25 que trae el discurso escatológico acompañado del viaje hacia Jerusalén.Hay tres parábolas que van dirigidas a las autoridades judías vinculadas al Templo de Jerusalén y que abiertamente han sido reacias al ministerio de Jesús y que se creían poseedoras de la salvación y con derechos adquiridos: las parábolas son La de los dos hijos (21,28-32), los arrendatarios homicidas (21,33-46) y los invitados al banquete de bodas (22,1-14).El texto de este domingo tiene paralelo en Lucas 14,15-24 y está articulado prácticamente por dos parábolas: la del banquete y la del traje de bodas.El contexto sigue siendo una controversia con las autoridades judías y su rechazo a la misión de Jesús, que hace la invitación al banquete del reino, que ya está preparado y es signo de la salvación.El relato muestra que la comunidad cristiana leyó la historia de la destrucción de Jerusalén en el año 70 seguramente como una consecuencia del rechazo a Jesús (como se ve en el v.7).La parábola del traje de bodas implica un interés de Mateo por las acciones y comportamientos, por la vida adecuada de quienes son invitados, ese es el sentido del vestido.En el marco de la liturgia dominical, se presenta abiertamente la salvación como un banquete que Dios prepara (primera lectura) y al que conduce como un pastor a sus ovejas (salmo) pero se recuerda que es necesaria la fortaleza de la fe en Jesús (segunda lectura) para poder dar respuesta generosa a la invitación y tener actitudes concretas para esa respuesta.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Si la liturgia ha venido hablando de apertura, ahora es el momento para pensar en la acogida: primero como respuesta a la invitación y segundo como espacio de búsqueda de los otros para el banquete.La Iglesia es la comunidad de la acogida y hoy más que nunca se debe pensar en una Iglesia hospital de campaña y en salida a las periferias existenciales, para que atrayendo a todos pueda generar también unas actitudes de encuentro y suscite obras de compromiso radical en comunidad y para con los de afuera, tal como dice el Documento final del Sínodo de la sinodalidad: “Viviendo el proceso sinodal hemos tomado nueva conciencia de que la salvación que hay que recibir y proclamar pasa a través de las relaciones. Se vive y se testimonia juntos.” (DFS 154).Hay una invitación para todos, pero también cada uno de los miembros de la comunidad debe volverse agente multiplicador de esta invitación. La misión implica salir a los cruces, a las periferias, para que el banquete pueda ser servido para todos.¿Qué decir de esta Palabra?•Dios prepara el banquete, invita a celebrar y a gozar porque la muerte es vencida y la salvación reina sobre todos.•Como Buen Pastor, Dios conduce y acompaña y aunque haya muchas situaciones de muerte y de la oscuridad muchas veces parezca reinar, él sabe llevar a pastos frescos de la vida.•En Cristo, la invitación se hace más concreta y su vida se vuelve vida para los creyentes. Sólo en él se puede encontrar fortaleza para afrontar la peregrinación.•Un banquete servido y todo dispuesto da muestras de la generosidad y del amor de una llamada, solo queda mostrar la generosidad de una respuesta y la disposición para querer hacer parte del banquete.Una Iglesia en camino sinodal es una comunidad en búsqueda, es una comunidad en salida que sabe que no puede permanecer tranquila y segura mientras muchos no estén dispuestos al banquete. La misión es un acto de comunión porque pone en función del otro. Banquete y salvación reclaman comunidad y misión.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¿Cómo construir una espiritualidad sinodal? La oración es la base de la comunión y sin ella no es posible obtener resultados. Orar es construir siempre puentes con Dios y con los demás, por eso para pensar en el banquete suculento de la salvación hay que abrirse a la oraciónMotivo de oración para este domingo y como respuesta a esta palabra proclamada puede orarse con palabras del Prefacio de la plegaria eucarística de diversas circunstancias II:En verdad es justo y necesario,es nuestro deber y salvación,darte gracias siempre y en todo lugarSeñor, Padre santo,creador del mundo y fuente de toda vida:Porque no abandonas nunca la obra de tu sabiduría,sino que obras con tu providencia en medio de nosotros.Guiaste a tu pueblo Israel por el desiertocon mano poderosa y brazo extendido;ahora acompañas a tu Iglesia, peregrina en el mundo,con la fuerza constante del Espíritu Santoy la conduces por el camino de la vida temporalhacia el gozo eterno de tu reino,por Cristo, Señor nuestro.En la contemplación, debe resonar siempre una orden del Señor: “A todos los que encuentren llámenlos”. Contemplar debe llevar a ser misioneros en el testimonio y en la proclamación de una Palabra.Cuanto más eficaz sea la contemplación, mayor resultado en la misión se ha de encontrar. Solo quien sabe mirar con mirada limpia y escuchar con corazón prudente, puede ser testigo.Recomendaciones prácticas y litúrgicas a tener presente en el respectivo domingo:El lunes 12 hay una oportunidad para celebrar la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana y así continuar con eco la celebración del domingo.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaHoy nuevamente el Señor nos ha preparado una fiesta y un banquete y espera que todos podamos hacer parte de esta convocatoria. El Banquete de la Eucaristía nos hace pensar en el amor infinito de Dios que nos espera y nos atrae, nos conduce y nos acompaña en la peregrinación de la vida. Acudamos todos a este banquete y dejemos que el Señor nos alimente y nos lleve a prados frescos.Monición a la Liturgia de la PalabraLa salvación es un don que Dios da y en la Palabra de Dios es presentado como una invitación, como una llamada a participar del banquete, del festín. Abramos nuestros oídos para escuchar y atender la llamada del Señor.Oración universal o de los fielesPresidente: Convocados a este banquete de fiesta, presentemos al Señor nuestra oración.R/. Pastor de tu pueblo, escucha nuestra oración.1.Padre santo que has preparado un pueblo bien dispuesto, acompaña la labor de nuestros pastores y haz que siempre sepan conducir a su pueblo hacia pastos frescos. Oremos al Señor.2.Padre santo, que en tu Hijo nos has fortalecido, acompaña a nuestros gobernantes para sepan construir estructura s de paz y justicia para todos. Oremos al Señor.3.Padre santo, tú que abres la puerta a todos los hombres, haz que todos sepamos acoger a los pobres y necesitados y les mostremos nuestra caridad viva y eficaz. Oremos al Señor.4.Padre santo, tú que nos has llamado a tu Iglesia, haz que siempre vivamos en comunión y demos frutos de vida para experimentar los beneficios de tu salvación. Oremos al Señor.Presidente:Padre santo, escucha nuestra oración no permitas que nos veamos privados de tu banquete. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Vie 2 Oct 2026
Tendrán respeto a mi hijo
VIGESIMOSÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO4 Octubre 2026Primera lectura: Is 5,1-7Salmo: Sal 80(79),9 y 12.13-14.15-16.19-20 (R. cf. 15c)Segunda lectura: Flp 4,6-9Evangelio: Mt 21,33-43I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN:IntroducciónEl Domingo XXVII del tiempo durante al año en la liturgia de la Palabra se presenta una lectura eclesiológica de la realidad de la viña, que siempre alude a elección y a vida en comunidad. La sinodalidad, como rostro eclesial presenta la invitación al compromiso y a dar frutos, de acuerdo con lo que Dios ha sembrado y ha preparado.Las lecturas van trazando un horizonte claro de comprensión de la tarea y la misión de la Iglesia en el mundo:•“La viña del Señor de universo es la casa de Israel”. Dios ha preparado toda una historia desde la elección de su pueblo. No hay descuido en la preparación y en el proceso, todo ha sido signo de la bondad de Dios, pero no siempre los resultados ha sido los esperados.•“La viña del Señor es la casa de Israel” En el salmo se reconoce la elección, pero se reconoce la necesidad de invocar al Señor porque no se quiere estar solos ni abandonados.•“Pónganlo por obra y el Dios de la paz estará con ustedes”. Pablo invita a que la fe sea comprometida y fiel al Depósito transmitido.•“Arrendará la viña a otros labradores”. El Evangelio de Mateo plantea que el pueblo elegido no ha dado los frutos esperados y que por eso hay una decisión de apertura. No es un modelo de sustitución sino de continuidad, para que se experimente la conversión.1.Lectio:¿Qué dice la Sagrada Escritura?Los capítulos 19 al 25 de Mateo presentan el camino hacia Jerusalén y el discurso escatológico de Jesús. Jesús debe enfrentar a las autoridades judías, máxime cuando hace su entrada a Jerusalén y permanece allí. Nos encontramos en una sección del Evangelio de Mateo (21,28-22,14) que trae 3 parábolas de advertencia: La de los dos hijos (21,28-32), los arrendatarios homicidas (21,33-46) y los invitados al banquete de bodas (22,1-14), estas tres parábolas van dirigidas a las autoridades judías del templo que han rechazado la misión de Jesús. El texto de este domingo tiene paralelo en Mc 12,1-12 y Lc 20,9-19.Las autoridades del pueblo representadas en los arrendatarios de la viña (que representa a Israel), han manejado a su maño lo que se les había encargado y ya el evangelista muestra que se disponen también a acabar con el Hijo (que es Jesús) del dueño de la viña (que es Dios).El texto de Mateo cita en el 33 un texto de Isaías 5,1-2 sobre la preparación de la viña (Israel). La expresión “lo sacaron de la viña y lo mataron” es un anticipo de la pasión y la no sepultura.El v.42 menciona una cita del salmo 118,22-33 siguiendo el texto griego de los LXX.En el contexto de la liturgia dominical, el salmo responsorial brinda las luces para entender el mensaje cuando dice que “la viña del Señor es la casa de Israel” y así se entiende la primera lectura como una puesta en marcha de esa preparación que ha hecho Dios pero que, según el Evangelio, no pudo recoger lo que esperaba. La asegunda lectura nos pone en óptica de una vida basada en la oración, pero comprometida en las obras de justicia. Ya el Evangelio recoge todo para indicar que la bondad del Señor permite la elección y el cuidado, pero que es necesario asumir las responsabilidades en fidelidad y generosidad.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Este domingo es un domingo que podría centrar su reflexión desde la imagen de la Iglesia como viña y allí el papel de todos en la comunidad podría ser lo que afirmó el Papa Benedicto XVI al ser elegido: “sencillo y humilde trabajador en la viña del Señor”.Si la imagen de la viña define la Iglesia hoy, es apenas plausible que se reconozca que la viña es propiedad del Señor y que todos somos labradores en ella y que todo lo que se haga se hace como “siervos inútiles”, en la fidelidad y la generosidad.Ser discípulo, que había sido definido desde las bienaventuranzas como un camino de pobreza, se configura ahora como una pobreza que en fidelidad reconoce qué le pertenece al Señor y qué le corresponde en misión a los labradores.¿Qué decir de esta Palabra?•La obra del Señor es maravillosa pero la libertad humana no siempre es coherente con esa bondad del Señor. Mientras la bondad siembra un producto de uvas de calidad, las malas decisiones humanas pueden producir uvas amargas. Dios espera que las obras del hombre sean siempre en el marco de la justicia.•Los hombres han de suplicar al Señor que no olvide nunca la viña: la proteja, la pode, la abone y le de vida.•Las obras de justicia que se esperan nacen de una transmisión de la fe: lo que se aprende produce resultados en buenas obras y Dios concede la paz.•Dios bendice a su pueblo y espera que sea fiel y produzca con generosidad, pero si la elección es olvidada y rechazada por los hombres, entonces la bendición y la elección se amplían y benefician a muchos.Una Iglesia sinodal esta siempre dispuesta a dejarse llevar por el Señor y sabrá siempre responder a sus mociones. Ser viña y ser labrador recuerda que Dios es el Señor y dueño, que es el verdaderamente absoluto y que nada ni nadie puede ocupar su lugar.Una Iglesia sinodal es una Iglesia que produce frutos en la justicia y en la caridad y sabe que la Palabra de Dios se hace carne en la historia, tal como expresa de la Biblia el Papa león en la Exhortación Dilexi te: “estas páginas han interpelado los corazones de los cristianos a amar y a realizar obras de caridad, como semillas fecundas que no cesan de producir fruto.” (DT 34).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?El Documento final del Sínodo expresa que “Una espiritualidad sinodal exige también ascesis, humildad, paciencia y disponibilidad para perdonar y ser perdonado.” (DFS 43) y por eso para orar es necesario fortalecer esa espiritualidad sinodal que recuerdas siempre que la Iglesia es un cuerpo y que vive en un entorno que muchas veces puede ser hostil y hasta dañino para el fruto bueno y abundante de sus hijos.Es prioritario orar para saber dar buenos frutos en la humildad, una ayuda es el salmo 1:1 Dichoso el hombreque no sigue el consejo de los impíos,ni entra por la senda de los pecadores,ni se sienta en la reunión de los cínicos;2 sino que su gozo es la ley del Señor,y medita su ley día y noche.3 Será como un árbolplantado al borde de la acequia:da fruto a su tiempoy no se marchitan sus hojas;y cuanto emprende tiene buen fin.4 No así los impíos, no así;serán paja que arrebata el viento.5 En el juicio los impíos no se levantarán,ni los pecadores en la asamblea de los justos.6 Porque el Señor protege el camino de los justos,pero el camino de los impíos acaba mal.Para contemplar en este domingo sirve recordar la insistencia del Evangelio: “arrendará la viña a otros labradores” porque invita a tomar decisiones claras y contundentes para vivir el discipulado en la fidelidad.Esta decisión exige un modo concreto de vida, que implica la humildad para saber que el Señor es el todo de la existencia.Para contemplar en este domingo es necesario asumir una máxima: “el que no renuncia no puede ser discípulo” y por eso la mayor súplica de la comunidad en esta liturgia debe dirigirse al Señor con la intención de saber elegir, saber tomar las mejores decisiones para asumir con seriedad el compromiso del discipulado.La misión es posible si se hace en comunión con la Iglesia y en fidelidad al mandato del Señor, pero ello no será comprendido sin un proceso de abandono y de obediencia.El encuentro con Cristo en este domingo nos hará salir más convencidos de la misión y mucho más dispuestos a ser peregrinos, a no calcular más allá de lo necesario para poder responder a la voluntad de Dios. Calcular será discernir y tomar decisiones, pero nunca podrá ser la seguridad de que todo procede del cálculo, ya que la obra la dirige el Señor.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaLa Iglesia, viña del Señor y campo de labranza, necesita labradores fieles y perseverantes. Hoy en el día del Señor venimos a reunirnos como asamblea para cantar las alabanzas del Señor y experimentar la vida que brota del misterio pascual de Cristo. Ser Iglesia nos convoca y la Eucaristía nos envía para poder transitar la vida con la fe de los discípulos. Participemos con fe en esta celebración.Monición a la Liturgia de la PalabraPara obedecer es necesario escuchar, para ser fieles es necesario disponerse en el amor y en la cercanía con el Señor. Abramos nuestros oídos para atender la voz del Señor y dejemos que nos revele su voluntad y nos confíe la misión.Oración universal o de los fielesPresidente: A Dios que ha sabido ser Pastor y viñador en medio de su pueblo, presentemos nuestra oración.R/. Ven a visitar tu viña y escúchanos.1.Tú que has preparado el campo de tu Iglesia y has dispuesto todo para que produzca frutos de justicia y paz, fortalece la misión de los ministros ordenados, de los religiosos y los laicos, para que en fidelidad se pueda vivir la entrega generosa. Oremos al Señor.2.Tú que has sembrado tu viña para que produzca frutos de bondad, acompaña la labor de los gobernantes y así la humanidad experimente el florecimiento de la justicia y la paz. Oremos al Señor.3.Tú que custodias los corazones, fortalece a los necesitados y a quienes experimentan la vulnerabilidad de la vida, para que puedan ser agentes de fraternidad y produzcan obras de justicia. Oremos al Señor.4.Tú que nos has entregado a tu Hijo, Jesucristo, ilumina nuestra vida para que podamos fortalecer nuestras comunidades y seamos labradores eficaces y fieles de tu viña. Oremos al Señor.Presidente:Padre santo, que tu bondad sea nuestra fortaleza y siempre visites tu viña, la sepa que tu diestra plantó. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Vie 25 Sep 2026
Vosotros no recapacitasteis ni le creísteis
VIGESIMOSEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.27 Septiembre 2026Primera lectura: Ez 18,25-28 Salmo: Sal 25(24),4-5ab.6-7. 8-9 (R. cf. 6a) Segunda lectura: Flp 2,1-11 Evangelio: Mt 21,28-32. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIgual que el domingo anterior, el Evangelio nos propone nuevamente una parábola. Jesús, aproximándose a su Pasión y Muerte, encuentra en la explanada del Templo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo que se acercan a Él. Ante ellos contará, según Mateo, tres parábolas relacionadas con el rechazo al Mesías: la que hoy escuchamos; la de los viñadores malvados, que leeremos el próximo domingo (21, 33-45); y la del banquete de bodas, cuyos invitados desprecian la invitación. La parábola de los viñadores es central porque en ella aparece el Hijo, sacado fuera de la viña y asesinado, lo cual corresponde a la experiencia histórica de Jesús: eso fue, en efecto, lo que sucedió.La primera lectura nos presenta un breve texto del profeta Ezequiel que responde a una polémica del pueblo, que afirma: “No es justo el proceder del Señor”. El profeta replica: “Escucha, casa de Israel: ¿es injusta mi conducta o no es más bien injusta la de ustedes?”. Luego subraya la importancia de la actitud de quien reconoce sus acciones y está dispuesto a cambiar: “si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”.En la segunda lectura retomamos la carta a los Filipenses, cuya lectura iniciamos el domingo pasado. Hoy encontramos un pasaje especialmente profundo. En el capítulo 2, el apóstol cita un himno muy antiguo de la primera comunidad cristiana, que proclama el abajamiento y la exaltación de Cristo: Él se despoja de sí mismo, asume la condición de esclavo y se hace obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Pero Dios lo exalta y le otorga “el Nombre que está sobre todo nombre”. Pablo recuerda este himno acompañado de una gran invitación: “Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús”. Esta es la clave: Jesús es el modelo de vida del cristiano; asumamos sus mismos sentimientos.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La primera parábola ―de la serie de tres del capítulo 21 de Mateo― nos invita a reflexionar sobre el rechazo que sufrieron los profetas antes de Jesús (la del próximo domingo mostrará el rechazo dirigido al mismo Señor). El Maestro lo resume con claridad: “Vino Juan a ustedes enseñándoles el camino de la justicia y no le creyeron”. Juan Bautista, el último y más grande de los profetas, quien preparó directamente el camino del Mesías, anunció el camino de la justicia, es decir, la adhesión fiel al querer de Dios. Sin embargo, ustedes, autoridades, no le creyeron. En cambio, publicanos, prostitutas y muchos pecadores sí acogieron su predicación, se convirtieron y cambiaron de vida. Ustedes, por el contrario, no se arrepintieron. Así, han rechazado la profecía: el mensaje de Dios transmitido a través de los profetas hasta Juan.La parábola presenta a dos hijos que reciben un mismo mandato del padre. Uno responde que sí, pero finalmente no cumple; el otro dice que no, pero luego recapacita y realiza lo que se le pidió. Como ocurre en muchas parábolas, todo concluye con una pregunta: ¿Quién de los dos hizo la voluntad del padre? ¿El que dijo sí solo de palabra o el que, con hechos, obedeció? La respuesta es evidente, por eso contestan: “El primero”, el que actuó.Jesús añade entonces: ustedes, ante Juan Bautista, han asumido una actitud de aparente aceptación; dijeron que sí, pero no creyeron, no se arrepintieron ni cambiaron de vida. Por eso, publicanos y prostitutas los preceden en el Reino de Dios: ellos sí escucharon y se dejaron transformar.Jesús se dirige, como hemos visto, a las autoridades judías de Jerusalén, que rechazan su enseñanza. Y les advierte: son más capaces de acoger el Reino quienes, aun siendo pecadores, escuchan y están dispuestos a cambiar. Ustedes, en cambio, refugiados en sus propias seguridades religiosas, permanecen iguales. No hay apertura, no hay verdadero camino de conversión pastoral.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? Cuántas veces escuchamos decir: “Si Dios existiera, no permitiría la maldad en el mundo”, lo cual equivale a afirmar: “No es recto el modo de actuar del Señor”. Sin embargo, la respuesta sigue siendo la misma: lo que no es correcto es nuestro modo de pensar y de actuar. Por eso es fundamental la actitud de quien reconoce lo que hace y cambia cuando es necesario; a esto podemos llamarlo “la importancia del examen de conciencia”. Quien descubre su error y se convierte se adhiere verdaderamente al Señor. Pero si persistimos en un comportamiento equivocado, rechazamos asumir “los sentimientos y las actitudes de Cristo”, aun cuando creamos servir a la religión y al anuncio del Evangelio.También aquí corremos el riesgo de ubicarnos entre quienes “ya actúan bien”, los que creen no necesitar conversión ni revisar su vida a la luz de los sentimientos y las actitudes de Jesús. Es indispensable una renovación de la mentalidad. En cambio, cuando reconocemos que podemos parecernos más a los publicanos y a las prostitutas de la parábola, se abre para nosotros la posibilidad real de cambiar.En lugar de resistir la presencia de Jesús y su palabra, acojamos en el corazón la exhortación de Pablo: “Tengan entre ustedes los sentimientos propios de una vida en Cristo Jesús”. Es decir, aprendamos a pensar como Cristo y a asumir sus actitudes: Él, el Hijo obediente, dice “sí” y cumple lo que dice. Ese es el modelo verdadero que debemos imitar. Para avanzar en ese camino, procuremos que la meditación diaria nos encuentre con la Palabra de Dios en nuestras manos.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Para vivir lo que reflexionamos anteriormente, lo mejor es hacer propio el salmo 24 que proclamamos en la liturgia de este domingo:“Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas, haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando.Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.El Señor es bueno y recto y enseña el camino a los pecadores, hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes”.MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACION DE LOS FIELES Introductoria de la MisaHoy, el Señor nos reúne para celebrar la Eucaristía en este Domingo XXVI del Tiempo Ordinario, invitándonos a abrir el corazón a su Palabra viva. Jesús nos presenta la parábola de los dos hijos para recordarnos que no basta decir “sí”: es necesario responder con obras, con un camino real de conversión. Dios, que es ternura y misericordia, nos enseña sus sendas y nos llama a asumir los sentimientos de Cristo, el Hijo obediente que se entrega por amor. Venimos como somos, con fragilidades y búsquedas, pero con el deseo sincero de dejar que Él transforme nuestra vida. Que esta celebración nos disponga a cambiar, a escuchar de verdad y a caminar en fidelidad. ¡Bienvenidos!A la liturgia de la Palabra Hoy, al disponernos a escuchar la Palabra de Dios, recordamos que cada instante de nuestra vida es un tiempo de gracia, una oportunidad ofrecida por el Señor para caminar hacia Él. Dios no quiere la muerte del pecador, sino que cada uno descubra el sendero que conduce a la vida. Por eso, san Pablo nos invita a dejarnos transformar interiormente, a asumir los mismos sentimientos de Cristo Jesús, cuyo amor se manifestó más en obras que en palabras. Abramos el corazón a esta llamada silenciosa pero firme, que nos impulsa a convertirnos, a abandonar nuestros caminos estrechos y a acoger la misericordia que Dios derrama generosamente sobre todos. Dejemos que su Palabra ilumine hoy nuestra historia.Oración de los fieles Presidente: Hermanos, oremos por los hijos que dicen “sí” y por aquellos que solo saben decir “no” a la invitación para trabajar en la viña del Padre. Y supliquemos todos juntos: Escúchanos, Señor.Por el Papa León y por los obispos que nos confirman en la fe, por los presbíteros y diáconos que nos sirven, y por todos los discípulos de Cristo. Oremos al Señor.Por los que buscan agradar a Dios, por los pecadores que se alejan del mal y por los justos que dejan de ser buenos, oremos al Señor.Por las personas muy seguras de sí mismas, por aquellos que reconocen su fragilidad y por todos los que se levantan cuando caen, oremos al Señor.Por nuestra asamblea del domingo, por sus miembros más activos y fieles, y por los que se niegan a servir a la comunidad, oremos al Señor.Oración conclusivaSeñor, Padre santo, haz nacer en cada uno de nosotros los mismos sentimientos de tu Hijo, que se entregó a la muerte por la humanidad, por Jesús Cristo nuestro Señor. Amén.