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Jesús el Nazareno, el crucificado, ha resucitado
Tags: predicación orante evangelio cristo resucitó Liturgia Iglesia
VIGILIA PASCUAL
EN LA NOCHE SANTA
Abril 3 de 2021
Lecturas del Antiguo Testamento
1ª lectura: Gn 1,1 - 2,2 (forma larga) o Gn 1,1. 26-31a (forma breve)
Salmo: Sal 104(103), 1-2a.5-6.10+12.13-14ab.24+35c (R. cf. 30) o Sal 33(32),4-5.6-7.12-13.20+22 (R. 5a).
2ª lectura: Gn 22,1-18 (forma larga) o Gn 22, 1-2.9a.10-13.15-18 (forma breve)
Salmo: Sal 16(15), 5+8.9-10.11 (R. 1)
3ª lectura: Éx 14,15 - 15,1 (nunca se puede omitir)
Salmo: Sal Éx 15,1-2ab.2cd.3-4. 5-6.17-18 (R. 1a).
4ª lectura: Is 54,5-14
Salmo: Sal 30(29),3-4.5-6.12ac-13 (R. 2a)
5ª lectura: Is 55,1-11
Salmo: Sal Is 12,2-3.4bcd.5-6 (R. 3)
6ª lectura: Ba 3,9-15.32 - 4,4
Salmo: 19(18),8. 9.10.11 (R. Jn 6,68c)
7ª lectura: Ez 36,16-17a.18-28 / Sal 42(41),3. 5bcd; 43(42),3.4 o, cuando se celebra el Bautismo
Salmo: Sal 51(50), 12-13.14-15.18-19 (R. 12a) o Sal Is 12,2-3.4bcd.5-6 (R. 3)
Lecturas del Nuevo Testamento
Lectura: Rm 6,3-11
Salmo: Sal 118 (117),1-2.15c+16a+17.22-23
Evangelio: Mc 16,1-7
I. Orientaciones para la Predicación
Introducción
La Vigilia Pascual (VP) está caracterizada por la abundancia de los signos de la creación: la luz, en el rito de la bendición del fuego nuevo y el valor teológico del Cirio Pascual; el Gloria, el Aleluya, el agua, elemento natural con el cual la Iglesia materializa la grandeza del bautismo; la Eucaristía y una característica esencial de esta celebración es llevar a la comunidad a un encuentro orante con la Palabra de Dios.
La liturgia de la Palabra nos presenta una visión amplia de la historia de la salvación y de manera progresiva introduce a la comunidad de fe a la contemplación de los principales acontecimientos. Las etapas de la historia de la salvación presentes en la Pascua del Señor se convierten en Pascua de la Iglesia (Rom 6,3-11) en el sacramento del Bautismo y, en la celebración Eucarística. (Augé Matías, a través del año litúrgico, 169).
Las oraciones que se dicen después de las lecturas del Antiguo Testamento interpretan los pasajes bíblicos proclamados en clave: cristológica, eclesial y sacramental. Las lecturas que la Iglesia proclama en la Vigilia Pascual, se pueden distribuir, por razones pedagógicas, en tres bloques: a) Creación e historia de la salvación; b) anuncios proféticos; c) la palabra se cumple en la persona de Cristo.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
A. Creación e historia de la salvación
Gn 1,1 – 2,2 La acción creadora de Dios tiene como centro de su amor al hombre quien es constituido sagrario de la confianza divina. Una expresión de la misericordia de Dios es asociar al ser humano a la obra de la creación. La misión del hombre en la creación es parte del proyecto de Dios. La figura literaria del “jardín del Edén” tiene un valor profundamente teológico, con ella se expresan aspectos fundamentales: El bienestar por excelencia, la felicidad, la comunión misteriosa de Dios con el hombre donde él es el soberano de la historia.
Gn 22,1-18 o Gn 22, 1-2.9a.10-13.15-18 El llamado de Dios a Abrahán está marcado por la dimensión de universalidad, lo que acontece en él, sus dudas, temores, fatigas, son el camino que debe recorrer para hacer la opción por el Dios de la promesa y constituirse en padre y modelo de la fe para la humanidad. La columna vertebral de esta narración se encuentra en el texto “toma a tu hijo único, a Isaac, ve a la zona de Moriá y sacrifícalo en mi honor, en el monte que te voy a indicar”. Nos ayuda a entender la presencia de este texto en la vigilia pascual el hecho que Isaac es figura de Jesús, “el predilecto, el amado del Padre” (Jn 3,16; Rom 8,32), Aquel a quien reconocemos como el “sacramento de nuestra fe”.
Éx 14,15 - 15,1 Esta lectura contiene la narración de la acción liberadora de Dios sobre su pueblo. En este texto se pueden identificar dos momentos: La acción de Moisés que pone en alto su bastón, extiende su mano y el mar se divide y el resultado de esta acción es el paso del pueblo a la libertad (Ex 14,16). La obediencia de Moisés a Yahvé es sino de fe. El segundo momento es la angustia y el temor del pueblo que se enfrenta a Moisés que los exhorta a permanecer y a contemplar el signo de la nube que los cobija y los “oculta” de la mirada de los egipcios. La acción de Yahvé no se hace esperar: levanta el viento, acción que va más allá de lo natural y genera asombro y pánico entre el ejército egipcio que perece. Dios obra a favor de su pueblo como soberano y Señor y el pueblo confirmó su fe en Él (Ex 14,31).
B. Anuncios proféticos y esperanza cierta
Is 54,5-14 Sal 30(29),3-4.5-6.12ac-13 (R. 2a). Isaías presenta la figura del esposo y la esposa para significar la relación entre Dios y el pueblo. Dios como el esposo fiel y el pueblo como la esposa infiel a quien Dios-esposo ha creado y a pesar de la infidelidad, la vuelve a llamar y a tomar como propiedad. La manera de ser de Dios rompe la lógica de la tradición israelita sobre la fidelidad que era considerada sagrada y quebrantarla traía consigo graves castigos. El profeta expresa que el poder de Dios supera esa realidad y él se mantiene fiel a su palabra de salvación. El trasfondo de este texto es la Alianza de Dios con su pueblo.
Is 55,1-11Sal Is 12,2-3.4bcd.5-6 (R. 3). Dios soberano dirige la historia de todos los pueblos e invita a participar de los dones de la nueva Alianza.
En la figura de la lluvia que cae sobre la tierra se desvela una sana dependencia en la cual la promesa de una tierra no solo la da Dios, sino que es Él quien la riega, la cuida y cultiva.
Apertura a la novedad de Dios. La acción misericordiosa de Dios es un llamado permanente a modificar conductas, a entrar en el sagrario de la propia conciencia y confrontarse con la Alianza.
Contemplar los planes de Dios. En la expresión “mis planes no son vuestros planes, el lector debe fijar su mirada en un Dios que es universal, espiritual y salvador; su grandeza no le impide ser cercano, providente, misericordioso y bueno.
Ba 3,9-15.32 - 4,4Sal 19(18),8. 9.10.11 (R. Jn 6,68). El texto de Baruc centra su mensaje en el pueblo que fue exiliado y se encuentra en Babilonia. Su predicación describe lo que significa para el pueblo la ciudad santa de Jerusalén, que con su templo y prácticas religiosas es el fundamento de su identidad y anuncia que ese amor por la tierra santa provocará el regreso y la restauración definitiva. Destacamos dos ideas:
El profeta con sutileza confronta al pueblo con su realidad. El dolor de saberse fuera de su tierra es la consecuencia de haber suplantado el camino de Dios y trasgredido la Alianza.
El profeta le sugiere al pueblo caminar en el esplendor de Dios y debe hacer memorial de las enseñanzas de la ley de la cual emerge la luz; los exiliados deben hacer conciencia que su mayor gloria es Dios, que están llamados a ser ejemplo para los otros pueblos y deben asumir su misión desde la Palabra del Señor.
Ez 36,16-17a.18-28 / Sal 42(41),3. 5bcd; 43(42),3.4 o, cuando se celebra el Bautismo, Sal 51(50), 12-13.14-15.18-19 (R. 12a) o Sal Is 12,2-3.4bcd.5-6 (R. 3). El profeta Ezequiel invita a entender la Palabra de Yahvé que ilumina e interpreta la historia de su pueblo, y en medio del sufrimiento quiere sacarlo de su realidad de víctima y permitirle, ya no solamente desde una culpa colectiva, sino individual, ser sobreviviente en la nueva Alianza. La esperanza ocupa el centro del mensaje que busca hacer una lectura de las causas que originaron el exilio del pueblo elegido e identificar los caminos para volver a Dios. Entre las causas está la inclinación a la idolatría que generó una conducta social contraria al fundamento de la Alianza, “no tendrás otro Dios fuera de mi” (Ex 20,1-6).
El comportamiento equivocado del pueblo ha profanado el nombre de Yahvé, han olvidado que Dios comprometió su nombre, y por la dignidad de su nombre devuelve la esperanza al pueblo. El honor del nombre de Yahvé es la salvación de su pueblo. La reunificación del pueblo en Jerusalén es la nueva esperanza; una nueva creación donde se infunde un espíritu nuevo que es figura de Cristo resucitado que sopla sobre los apóstoles y les confía la misión de la nueva creación.
C. La Palabra se cumple en la persona de Cristo
Rm 6,3-11 / Sal 118 (117),1-2.15c+16a+17.22-23 La salvación y la vida son el centro del texto. La Participación en la vida y la salvación obrada por Cristo, el apóstol la presenta en dos momentos:
a. Participamos en el misterio de la pasión, muerte y resurrección del Señor por la gracia del Bautismo. Somos redimidos sumergiéndonos en la vida sacramental, en la cual muere el hombre viejo y emerge la nueva vida. ¡He aquí! la razón de la liturgia Bautismal en esta noche santa.
b. El hecho que Cristo haya asumido nuestro pecado en el Misterio Pascual es la mayor expresión de la solidaridad de Dios con la humanidad
Mc 16,1-7 La estructura de este pasaje del evangelio ofrece cuatros momentos:
a. El signo de encontrar la piedra corrida y la evidencia del sepulcro vacío expresan la realidad de la Resurrección, pero exigen la experiencia personal y comunitaria del Cristo vivo para identificar al Resucitado con el Crucificado.
b. La realidad del sepulcro vacío genera fascinación, temores, dudas, admiración, se está ante la presencia de lo divino. Algo que trasciende la materialidad está sucediendo y los signos externos pasan a un segundo lugar y lo que se debe privilegiar es el contenido del mensaje que nos da la razón por la cual el sepulcro está vacío.
c. ¡Cristo ha Resucitado! La Resurrección lo es todo, la víctima de la Cruz es el sobreviviente por excelencia, es la nueva vida.
d. Es imposible estar en la presencia de Dios y guardarse para sí lo vivido. Las tinieblas del miedo y de la duda se han disipado con la realidad de la resurrección; el testimonio de las mujeres llena de nuevo contenido y significado la creación entera e introduce a la humanidad en el misterio de Dios.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?
Enseña el Papa Francisco “el predicador debe ser el primero en tener una familiaridad personal con la Palabra de Dios…necesita acercarse a la Palabra con un corazón dócil y orante antes de preparar concretamente lo que uno va a decir en la predicación, primero tiene que aceptar ser herido por esa Palabra que es viva y eficaz…” (EG 149-150). Confrontemos nuestra vida y ministerio.
a. La obra de la creación también ha sido entregada a mi cuidado, en ella, Dios actúa la salvación para mí. Como miembro de ese nuevo pueblo estoy llamado a la fidelidad y a una vida coherente que refleje mi opción por Cristo.
b. El pecado original del pueblo de Israel fue su inclinación a la Idolatría. Es importante que podamos identificar esos nuevos ídolos que nos apartan de la Nueva Alianza en Cristo.
c. Como consagrados hemos sido revestidos del sacerdocio de Cristo, somos un nuevo Moisés que debe escuchar la Palabra de Dios para llevar la acción liberadora de Dios. Esto exige obediencia, contemplación, momentos de presencia en el sepulcro vacío para admirarnos, dejarnos seducir por la presencia del Resucitado; un tomar en serio la conversión pastoral para glorificar el nombre de Dios en el servicio oblativo a los Hermanos.
d. Los Sacerdotes y consagrados tenemos la tentación de pensar que tenemos claridad teológica y espiritual frente al Misterio Pascual y su presencia en los sacramentos que celebramos. Hoy es una oportunidad para preguntarse qué sé del Bautismo, pero más aún, ¿cómo vivo mi propio Bautismo?
e. Mi proceso de conversión personal, me permite en esta Vigilia Pascual afirmar realmente con la secuencia: “Sabemos que Cristo verdaderamente ha resucitado de entre los muertos” y ¿vive planamente en mí?
Igualmente, nos dice el papa Francisco: “Un predicador es un contemplativo de la Palabra y también un contemplativo del pueblo” (EG 154). Compartimos lo contemplado con la comunidad.
a. Reconocer el señorío de Dios sobre la historia de la humanidad. Él hace presencia de manera silenciosa pero eficaz y requiere del discípulo una vigilancia permanente para contemplar el paso de la providencia de Dios por su propia vida, por la historia y la cultura. El Papa Francisco nos enseña: “Colombia es una nación bendecida de muchísimas maneras: la naturaleza pródiga no sólo permite la admiración por su belleza, sino que también invita a un cuidadoso respeto por su biodiversidad...Colombia es rica por la calidad humana de sus gentes…” (Encuentro con las autoridades, Bogotá, 7 de septiembre de 2017).
b. Caminar es la actividad que debe realizar toda quien se siente llamado a cooperar con Dios en el cuidado de la creación y en la promoción integral de las de los pueblos. Pero caminar no de cualquier manera, sino en plena libertad, y como Abraham, tener la certeza que “lo acompaña el don de la fe y la esperanza que palpita en el corazón de su pueblo y su cultura”. “los pasos dados hacen crecer la esperanza, en la convicción que la búsqueda de la paz es un trabajo siempre abierto… y que exige el compromiso de todos…” (Papa Francisco, Visita Apostólica a Colombia, encuentro con las autoridades, Bogotá, 7 de septiembre de 2017).
c. Escuchar como Moisés la Palabra de Dios que tiene poder para transformar el miedo, la persecución, la muerte, la injusticia, la esclavitud en una oportunidad de nueva vida. Tenemos un trabajo por hacer “que nos pide no decaer en el esfuerzo por construir la unidad de la nación y, a pesar de los obstáculos, diferencias y distintos enfoques sobre la manera de lograr la convivencia pacífica, persistir en la lucha para favorecer la cultura del encuentro que exigen colocar en el centro a la persona humana, su altísima dignidad y el respeto por el bien común” (Papa Francisco, Visita Apostólica a Colombia, encuentro con las autoridades, Bogotá, 7 de septiembre de 2017).
d. Conversión es un llamado permanente del mensaje profético. El pueblo reconoció su infidelidad, su desobediencia. Colombia, sus regiones, debe reconocer las raíces que alimentan tanta violencia. Una de ellas es “cuando el hombre se aparta de Dios, cuando el corazón humano busca sus fines lejos de Dios, hiriendo, abusando, dominando, destruyendo y ultrajando” (CEC. Artesanos del perdón, la reconciliación y la paz, 21).
Convertirnos exige una opción por Cristo resucitado; Él es “el primer paso y es un paso irreversible. Proviene de la libertad de un amor que todo lo precede”. Convertirse es asumir el camino que el Papa Francisco propone: a. el todo es superior a la parte; b. el tiempo superior al espacio; c. la realidad es superior a la idea; d. la unidad es superior al conflicto (EG 217-237). Vivir con el resucitado es tener la certeza que “aquellos que lo reconocen y lo acogen reciben en herencia el don de ser introducidos en la libertad de poder cumplir siempre con Él ese primer paso.” (Papa Francisco, Visita Apostólica a Colombia, encuentro con los Obispos, Bogotá, 7 de septiembre de 2017).
e. Orar. La Iglesia atenta a la Palabra de Dios, entiende que el mensaje liberador y salvífico de Dios, contemplado en Cristo Resucitado, requiere una respuesta: La oración para creer y entender que la verdadera paz está entre nosotros. Orar con el resucitado es vivir la grandeza del Bautismo y de la Eucaristía, por eso la Pascua de Cristo es Pascua sacramental de la Iglesia. El resucitado “nos pide que recemos juntos; que nuestra oración sea sinfónica, con matices personales, diversas acentuaciones, pero que alce de modo conjunto un mismo clamor… (Papa Francisco, Visita Apostólica a Colombia, Homilía, Cartagena, 10 de septiembre 2017).
f. “Primerear”, es el testimonio de la Magdalena que toma la iniciativa de ir a buscar al Señor; vive la novedad del misterio en el sepulcro vacío y corre a anunciar a los apóstoles lo que ha visto y oído. La Iglesia, iluminada con la luz del Resucitado, sabe que en el pueblo se actualiza el Misterio de la entrega oblativa de Jesús que libera del pecado y, “renunciando a la pretensión de controlar aquello que no es su obra sino la de Dios, permanece con Jesús, aun cuando su nido y su resguardo es la Cruz” (Papa Francisco, Visita Apostólica a Colombia, encuentro con el CELAM, Bogotá, 7 de septiembre de 2017).
“Primerear” desde el resucitado es salir, involucrarse, ser testigo del Señor resucitado que nos ha “primereado” en el amor (1Jn 4,10). La comunidad que celebra la Resurrección, descubre su identidad misionera, encarna una espiritualidad de éxodo que conduce a la reconciliación, el perdón y la paz (Papa Francisco, Mensaje jornada mundial de las misiones 2017).
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
a. La autenticidad del espíritu misionero del bautizado se anima y fortalece asumiendo la espiritualidad que tiene el Misterio Pascual de Cristo: Conocimiento sublime de Jesucristo (Fip 3,8): Oración, formación, apostolado.
b. Ser fuente de auténtica esperanza. Le está prohibido al misionero la “quejumbrosidad”, la esperanza viene de lo alto, el Señor es siempre fiel.
c. Hacer el trabajo evangelizador con pasión “poner el corazón en todo lo que hagamos, pasión de joven enamorado y de anciano sabio, pasión que transforma las ideas en utopías viables, pasión en el trabajo de nuestras manos, pasión que nos convierte en continuos peregrinos en la Iglesia”.
II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición introductoria de la Vigilia
Apreciada comunidad: Esta noche la Iglesia asume el papel de los criados del evangelio, que, con lámparas encendidas, esperamos y acogemos al Señor resucitado que nos invita a volver a Él y, a sentarnos a su mesa eucarística.
Esta noche nos enseña que Cristo resucitado es luz de nuestro diario vivir; proclamamos la Palabra de la salvación que tiene pleno cumplimento en la resurrección del Señor y, actualizamos esta salvación, en la celebración del Bautismo, en la renovación de las promesas bautismales y, en la Eucaristía.
Con la alegría de Dar el primer paso con Cristo resucitado, participemos en la solemnidad de la Pascua.
Monición introductoria presidencial
La monición, que corresponde al Presidente, se encuentra en el Misal, p. 194.
Monición a la Liturgia de la Palabra
La monición, que corresponde al Presidente, se encuentra en el Misal, p. 204.
Monición a la Liturgia bautismal
La monición, que corresponde al Presidente, se encuentra en el Misa, pp. 209 o 214 (según haya o no bautizados en la celebración).
Monición a la Renovación de los compromisos bautismales
La monición, que corresponde al Presidente, se encuentra en el Misal, p. 215.
Monición a la Liturgia de la Palabra
La liturgia de la Palabra nos presenta la historia de la salvación, el proyecto de Dios para la humanidad y su realización en el Misterio de Jesucristo Resucitado. La Palabra nos permite entender, en esta noche, el sentido de los sacramentos pascuales. Tendremos un dialogo con Dios que nos habla y nosotros que le respondemos con los salmos y las oraciones después de cada lectura.
La clave para entender las lecturas la ofreció Jesús a los peregrinos de Emaús, "todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí, tenía que cumplirse, y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a Él en la Escritura (Lc 24,27).
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: con la alegría de celebrar la Resurrección del Señor, dirijamos a Él nuestra oración, confiados en su fidelidad y misericordia.
R. Tu luz nos guíe a la reconciliación, Señor
1. Por la Iglesia de Dios para que, bajo la guía del Papa Francisco, sea en medio de la humanidad, sacramento de unidad, esperanza y caridad.
2. Por los gobernantes de las naciones para que, frente a la opresión, la violencia, los conflictos, la corrupción, respondan con la promoción del amor y respeto por la vida y su dignidad.
3. Por el poder legislativo para inspirados en Cristo resucitado, promulguen leyes con el deseo de resolver las causas estructurales de la pobreza que generan exclusión y violencia.
4. Por quienes creemos en Cristo resucitado, para que, fijando la mirada en los pobres, excluidos y marginados de la sociedad, promovamos la construcción de una cultura del encuentro donde no nos olvidemos de los pobres.
5. Por nosotros aquí reunidos para que, en el seguimiento de Cristo resucitado, seamos constructores de la paz, promotores de la vida y apasionados defensores de la dignidad de la familia.
Oración conclusiva
Padre todopoderoso,
que en tu Hijo muerto y resucitado nos has salvado
escucha las súplicas que la Iglesia te presenta en esta noche santa,
Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén
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"Agua pasó por aquí, cate que no te vi"
Mié 14 Oct 2026
Con María en el mes de las misiones
Lun 5 Oct 2026
Vie 16 Oct 2026
Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios
VIGÉSIMONOVENO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO18 octubre 2026Primera lectura: Is 45,1.4-6Salmo: Sal 96(95),1 y 3.4-5.7-8.9-10a y c (R. 7b)Segunda lectura: 1Ts 1,1-5b / Evangelio: Mt 22,15-21.I.Orientaciones para la PredicaciónEn este Domingo Mundial de las Misiones – DOMUND –, la Iglesia acoge con gratitud el lema que el Santo Padre propone para orientar nuestro camino evangelizador en este mes de Octubre: “Uno en Cristo, unidos en la misión”.La misión aparece hoy ante nosotros como don, llamada y envío, realidad que sostiene y dinamiza la vida de la Iglesia en todos los pueblos. Unidos en Cristo, formamos un solo Cuerpo que anuncia un único Evangelio, impulsados por la fuerza del Espíritu hacia los ámbitos donde el corazón humano se siente más frágil.Las lecturas de este domingo nos recuerdan que Dios actúa en la historia, reúne a su pueblo para la alabanza universal y envía a cada creyente a ser testigo de su amor, para que el mundo crea y descubra en Cristo la fuente de la verdadera unidad.1. LECTIO: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Primera lectura – Isaías 45,1.4-6Dios unge a Ciro, un rey extranjero, para cumplir su designio. Al proclamar que “no hay otro Dios fuera de mí”, Isaías muestra que el Señor actúa más allá de las fronteras visibles del pueblo. Él dirige la historia y llama incluso a quienes no lo conocen explícitamente. Su acción une, convoca y abre caminos inesperados.Salmo 95(96)Es un canto misionero por excelencia: “Cuenten su gloria a las naciones; anuncien su salvación día tras día”. La liturgia nos invita a reconocer que la misión es alabanza, anuncio y apertura universal a todos los pueblos.Segunda lectura – 1 Tesalonicenses 1,1-5bPablo recuerda que el Evangelio llegó a los tesalonicenses “no sólo de palabra, sino también con poder y con el Espíritu Santo”. La comunidad vive unida en la fe, el amor y la esperanza. Esa unidad es fuente de misión: donde los discípulos permanecen en Cristo, el anuncio se vuelve fecundo.Evangelio – Mateo 22,15-21Los fariseos y herodianos tienden una trampa a Jesús. Él responde con sabiduría:“Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Jesús enseña a no absolutizar los poderes terrenales y a reconocer que nuestra vida pertenece a Dios. Esta libertad interior es condición para una misión auténtica y confiada.2. MEDITATIO: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?UNO EN CRISTO, UNIDOS EN LA MISIÓNLas lecturas de este domingo revelan un hilo profundo: Dios es quien une, convoca y envía. A la luz del lema para la Jornada Mundial de las Misiones del Santo Padre: «Uno en Cristo, unidos en la misión», comprendemos que la misión nace de la unión con Cristo y se expresa como comunión entre los creyentes.Dios actúa en la historia para reunir a los pueblosEn Isaías, el Señor obra a través de Ciro, un rey extranjero, mostrando que su plan de salvación trasciende toda frontera.La misión consiste en reconocer y abrazar esta acción universal de Dios. Somos enviados a sumarnos a una obra que ya está en marcha, guiados por un Dios que llama a todos hacia la unidad.La comunidad apostólica vive unida en Cristo y, por eso, es misioneraLa Iglesia de Tesalónica recibió el Evangelio gracias a la acción del Espíritu y vivió la fe con obras concretas de amor y perseverancia.Solo una comunidad unida en Cristo puede ser una comunidad enviada por Cristo.La unidad no es un accesorio espiritual: es la primera forma de evangelización.Jesús unifica el corazón para enviarlo con libertad“Den a Dios lo que es de Dios […]”. Estas palabras revelan la raíz de la libertad cristiana: solo quien pertenece a Dios puede entregarse plenamente a la misión.La unidad interior, la alineación del corazón con Cristo, hace al discípulo transparente, auténtico y disponible.La misión fluye de la unidad con Cristo y construye unidad entre los pueblosLa misión comienza con la unión a Cristo y culmina en la creación de comunión entre las personas.Anunciar el Evangelio es tejer vínculos, curar divisiones y ofrecer esperanza.En un mundo fracturado, la misión es un acto de reconstrucción espiritual y social.El DOMUND 2026 nos llama a renovar la unidad misioneraCelebrar 100 años del DOMUND nos invita a redescubrir que la misión es tarea de todo bautizado y camino de fraternidad universal.Unidos a Cristo, la Iglesia se convierte en signo y sacramento de unidad para toda la humanidad.3. ORATIO Y CONTEMPLATIO : ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Oración por las MisionesDios y Señor nuestro, que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, mira la abundante mies de tu Iglesia y envíale obreros que anuncien el Evangelio a todas las naciones. Que tu pueblo, convocado por la Palabra de Vida y sostenido por la gracia sacramental, avance unido hacia la salvación por el camino de la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.Haznos, Señor, “uno en Cristo, unidos en la misión”.Haznos peregrinos del Evangelio, capaces de cruzar fronteras, de acercarnos a los alejados y de anunciar con alegría tu amor que une a todos los pueblos.Recomendaciones prácticas:•El penúltimo domingo de octubre, DOMUND, la Iglesia autoriza y recomienda el uso del formulario litúrgico “Por la Evangelización de los Pueblos”, para subrayar el carácter misionero de esta jornada y orientar la oración de toda la comunidad hacia la misión universal.•La Iglesia nos pide hoy orar por LA MISIÓN y los Misioneros, y destinar la ofrenda económica que los fieles aportan en las Misas para la Colecta Universal de las Misiones. Esta colecta, el Santo Padre la destina, a través de las Obras Misionales Pontificias, a sostener las Iglesias jóvenes o las llamadas “Iglesias en territorios de Misión”, a apoyar sacerdotes, religiosos y religiosas en situaciones especiales de misión, a apoyar la formación del clero y de los agentes de pastoral, a impulsar la educación y la promoción humana. En Colombia, se benefician especialmente los 10 Vicariatos Apostólicos.•Aprovechar la oración por las misiones, el afiche y demás materiales ofrecidos por las Obras Misionales Pontificias para esta Jornada Mundial de las Misiones, DOMUND.•Promover las iniciativas a favor de las misiones: hora santa misionera, jornada de animación misionera, retiro misionero, congreso diocesano misionero, festival misionero, etc. II MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACIÓN DE LOS FIELESMonición inicial a la MisaHermanos y hermanas: Hoy celebramos con gozo la Jornada Mundial de las Misiones, día en que la Iglesia universal eleva su oración y su compromiso por el anuncio del Evangelio en todos los pueblos.El Señor nos recuerda que la misión no es tarea de unos pocos, sino vocación de todo bautizado. Abramos el corazón para dejarnos enviar por el Espíritu y celebrar la Eucaristía como discípulos misioneros.Monición a la Liturgia de la PalabraEn la Palabra de hoy veremos cómo Dios actúa en la historia, cómo su Espíritu transforma a los creyentes y cómo Jesús nos invita a vivir con libertad interior, dando a Dios lo que es de Dios.Escuchemos con fe: el Señor nos habla para renovar en nosotros la pasión por la misión.Oración de los fielesPresidente:Confiados en el Dios que llama, envía y sostiene la misión, elevemos con humildad nuestras súplicas por la Iglesia y por todos los pueblos de la tierra.R/ Señor, haznos un solo cuerpo para una sola misión.1.Por la Iglesia universal, para que, unida en Cristo, sea signo de comunión y testigo fiel del Evangelio ante todos los pueblos. Oremos.2.Por los misioneros y misioneras ad gentes, para que, fortalecidos en la unidad con Cristo, lleven esperanza allí donde la vida clama por reconciliación. Oremos.3.Por todos los pueblos de la tierra, para que crezcan caminos de fraternidad, justicia, diálogo y paz. Oremos.4.Por nuestra comunidad, para que, iluminada por la Palabra y sostenida por la Eucaristía, viva como Iglesia en salida y comprometida con la misión universal. Oremos.Presidente:Padre bueno, tú que enviaste a tu Hijo para hacer de todos los pueblos una sola familia, escucha nuestras súplicas y haz de nosotros testigos ardientes de la esperanza que transforma el mundo. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Vie 9 Oct 2026
Dios nos invita a una boda excepcional
VIGÉSIMOCTAVO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO11 Octubre 2026Primera lectura: Is 25,6-10aSalmo: Sal 23(22),1-3a.3b-4.5.6 (R. cf. 5a)Segunda lectura: Flp 4,12-14.19-20Evangelio: Mt 22,1-14I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN:IntroducciónLa Apertura de una llamada universal a la salvación se había enunciado ya fuertemente en la liturgia dominical del domingo anterior (XXVII) en la expresión “arrendará la viña a otros labradores” y ahora se explicita esa apertura en la idea del banquete que se sirve y que no es acogido por los primeros destinatarios, que finalmente aparecen como los merecedores de la invitación.En esta liturgia dominical se va trazando un mensaje que se compone desde sus lecturas:•Un festín para todos es la imagen de Isaías que en medio de la oscuridad de una época de corrupción e injusticia presenta la invitación universal a la salvación, simbolizada en un banquete de fiesta.•El salmo recuerda que el Señor como Pastor habita en medio de su pueblo y conduce a su rebaño a praderas de hierba verde y prepara una mesa ante su pueblo.•Pablo en la carta a los Filipenses recuerda que en Cristo hay fortaleza y todo puede lograrse en él y a través de él.•Mateo presenta la apertura de la salvación ya no en la viña arrendada a otros labradores sino en el banquete ofrecido a todos los que se encuentren en disposición de entrar.Reunidos en Eucaristía es más comprensible la idea del banquete de fiesta donde todos pueden entrar y son acogidos.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Como viene sucediendo desde hace varios domingos, El Evangelista Mateo tiene un largo bloque de los capítulos 19 al 25 que trae el discurso escatológico acompañado del viaje hacia Jerusalén.Hay tres parábolas que van dirigidas a las autoridades judías vinculadas al Templo de Jerusalén y que abiertamente han sido reacias al ministerio de Jesús y que se creían poseedoras de la salvación y con derechos adquiridos: las parábolas son La de los dos hijos (21,28-32), los arrendatarios homicidas (21,33-46) y los invitados al banquete de bodas (22,1-14).El texto de este domingo tiene paralelo en Lucas 14,15-24 y está articulado prácticamente por dos parábolas: la del banquete y la del traje de bodas.El contexto sigue siendo una controversia con las autoridades judías y su rechazo a la misión de Jesús, que hace la invitación al banquete del reino, que ya está preparado y es signo de la salvación.El relato muestra que la comunidad cristiana leyó la historia de la destrucción de Jerusalén en el año 70 seguramente como una consecuencia del rechazo a Jesús (como se ve en el v.7).La parábola del traje de bodas implica un interés de Mateo por las acciones y comportamientos, por la vida adecuada de quienes son invitados, ese es el sentido del vestido.En el marco de la liturgia dominical, se presenta abiertamente la salvación como un banquete que Dios prepara (primera lectura) y al que conduce como un pastor a sus ovejas (salmo) pero se recuerda que es necesaria la fortaleza de la fe en Jesús (segunda lectura) para poder dar respuesta generosa a la invitación y tener actitudes concretas para esa respuesta.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Si la liturgia ha venido hablando de apertura, ahora es el momento para pensar en la acogida: primero como respuesta a la invitación y segundo como espacio de búsqueda de los otros para el banquete.La Iglesia es la comunidad de la acogida y hoy más que nunca se debe pensar en una Iglesia hospital de campaña y en salida a las periferias existenciales, para que atrayendo a todos pueda generar también unas actitudes de encuentro y suscite obras de compromiso radical en comunidad y para con los de afuera, tal como dice el Documento final del Sínodo de la sinodalidad: “Viviendo el proceso sinodal hemos tomado nueva conciencia de que la salvación que hay que recibir y proclamar pasa a través de las relaciones. Se vive y se testimonia juntos.” (DFS 154).Hay una invitación para todos, pero también cada uno de los miembros de la comunidad debe volverse agente multiplicador de esta invitación. La misión implica salir a los cruces, a las periferias, para que el banquete pueda ser servido para todos.¿Qué decir de esta Palabra?•Dios prepara el banquete, invita a celebrar y a gozar porque la muerte es vencida y la salvación reina sobre todos.•Como Buen Pastor, Dios conduce y acompaña y aunque haya muchas situaciones de muerte y de la oscuridad muchas veces parezca reinar, él sabe llevar a pastos frescos de la vida.•En Cristo, la invitación se hace más concreta y su vida se vuelve vida para los creyentes. Sólo en él se puede encontrar fortaleza para afrontar la peregrinación.•Un banquete servido y todo dispuesto da muestras de la generosidad y del amor de una llamada, solo queda mostrar la generosidad de una respuesta y la disposición para querer hacer parte del banquete.Una Iglesia en camino sinodal es una comunidad en búsqueda, es una comunidad en salida que sabe que no puede permanecer tranquila y segura mientras muchos no estén dispuestos al banquete. La misión es un acto de comunión porque pone en función del otro. Banquete y salvación reclaman comunidad y misión.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¿Cómo construir una espiritualidad sinodal? La oración es la base de la comunión y sin ella no es posible obtener resultados. Orar es construir siempre puentes con Dios y con los demás, por eso para pensar en el banquete suculento de la salvación hay que abrirse a la oraciónMotivo de oración para este domingo y como respuesta a esta palabra proclamada puede orarse con palabras del Prefacio de la plegaria eucarística de diversas circunstancias II:En verdad es justo y necesario,es nuestro deber y salvación,darte gracias siempre y en todo lugarSeñor, Padre santo,creador del mundo y fuente de toda vida:Porque no abandonas nunca la obra de tu sabiduría,sino que obras con tu providencia en medio de nosotros.Guiaste a tu pueblo Israel por el desiertocon mano poderosa y brazo extendido;ahora acompañas a tu Iglesia, peregrina en el mundo,con la fuerza constante del Espíritu Santoy la conduces por el camino de la vida temporalhacia el gozo eterno de tu reino,por Cristo, Señor nuestro.En la contemplación, debe resonar siempre una orden del Señor: “A todos los que encuentren llámenlos”. Contemplar debe llevar a ser misioneros en el testimonio y en la proclamación de una Palabra.Cuanto más eficaz sea la contemplación, mayor resultado en la misión se ha de encontrar. Solo quien sabe mirar con mirada limpia y escuchar con corazón prudente, puede ser testigo.Recomendaciones prácticas y litúrgicas a tener presente en el respectivo domingo:El lunes 12 hay una oportunidad para celebrar la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana y así continuar con eco la celebración del domingo.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaHoy nuevamente el Señor nos ha preparado una fiesta y un banquete y espera que todos podamos hacer parte de esta convocatoria. El Banquete de la Eucaristía nos hace pensar en el amor infinito de Dios que nos espera y nos atrae, nos conduce y nos acompaña en la peregrinación de la vida. Acudamos todos a este banquete y dejemos que el Señor nos alimente y nos lleve a prados frescos.Monición a la Liturgia de la PalabraLa salvación es un don que Dios da y en la Palabra de Dios es presentado como una invitación, como una llamada a participar del banquete, del festín. Abramos nuestros oídos para escuchar y atender la llamada del Señor.Oración universal o de los fielesPresidente: Convocados a este banquete de fiesta, presentemos al Señor nuestra oración.R/. Pastor de tu pueblo, escucha nuestra oración.1.Padre santo que has preparado un pueblo bien dispuesto, acompaña la labor de nuestros pastores y haz que siempre sepan conducir a su pueblo hacia pastos frescos. Oremos al Señor.2.Padre santo, que en tu Hijo nos has fortalecido, acompaña a nuestros gobernantes para sepan construir estructura s de paz y justicia para todos. Oremos al Señor.3.Padre santo, tú que abres la puerta a todos los hombres, haz que todos sepamos acoger a los pobres y necesitados y les mostremos nuestra caridad viva y eficaz. Oremos al Señor.4.Padre santo, tú que nos has llamado a tu Iglesia, haz que siempre vivamos en comunión y demos frutos de vida para experimentar los beneficios de tu salvación. Oremos al Señor.Presidente:Padre santo, escucha nuestra oración no permitas que nos veamos privados de tu banquete. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Vie 2 Oct 2026
Tendrán respeto a mi hijo
VIGESIMOSÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO4 Octubre 2026Primera lectura: Is 5,1-7Salmo: Sal 80(79),9 y 12.13-14.15-16.19-20 (R. cf. 15c)Segunda lectura: Flp 4,6-9Evangelio: Mt 21,33-43I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN:IntroducciónEl Domingo XXVII del tiempo durante al año en la liturgia de la Palabra se presenta una lectura eclesiológica de la realidad de la viña, que siempre alude a elección y a vida en comunidad. La sinodalidad, como rostro eclesial presenta la invitación al compromiso y a dar frutos, de acuerdo con lo que Dios ha sembrado y ha preparado.Las lecturas van trazando un horizonte claro de comprensión de la tarea y la misión de la Iglesia en el mundo:•“La viña del Señor de universo es la casa de Israel”. Dios ha preparado toda una historia desde la elección de su pueblo. No hay descuido en la preparación y en el proceso, todo ha sido signo de la bondad de Dios, pero no siempre los resultados ha sido los esperados.•“La viña del Señor es la casa de Israel” En el salmo se reconoce la elección, pero se reconoce la necesidad de invocar al Señor porque no se quiere estar solos ni abandonados.•“Pónganlo por obra y el Dios de la paz estará con ustedes”. Pablo invita a que la fe sea comprometida y fiel al Depósito transmitido.•“Arrendará la viña a otros labradores”. El Evangelio de Mateo plantea que el pueblo elegido no ha dado los frutos esperados y que por eso hay una decisión de apertura. No es un modelo de sustitución sino de continuidad, para que se experimente la conversión.1.Lectio:¿Qué dice la Sagrada Escritura?Los capítulos 19 al 25 de Mateo presentan el camino hacia Jerusalén y el discurso escatológico de Jesús. Jesús debe enfrentar a las autoridades judías, máxime cuando hace su entrada a Jerusalén y permanece allí. Nos encontramos en una sección del Evangelio de Mateo (21,28-22,14) que trae 3 parábolas de advertencia: La de los dos hijos (21,28-32), los arrendatarios homicidas (21,33-46) y los invitados al banquete de bodas (22,1-14), estas tres parábolas van dirigidas a las autoridades judías del templo que han rechazado la misión de Jesús. El texto de este domingo tiene paralelo en Mc 12,1-12 y Lc 20,9-19.Las autoridades del pueblo representadas en los arrendatarios de la viña (que representa a Israel), han manejado a su maño lo que se les había encargado y ya el evangelista muestra que se disponen también a acabar con el Hijo (que es Jesús) del dueño de la viña (que es Dios).El texto de Mateo cita en el 33 un texto de Isaías 5,1-2 sobre la preparación de la viña (Israel). La expresión “lo sacaron de la viña y lo mataron” es un anticipo de la pasión y la no sepultura.El v.42 menciona una cita del salmo 118,22-33 siguiendo el texto griego de los LXX.En el contexto de la liturgia dominical, el salmo responsorial brinda las luces para entender el mensaje cuando dice que “la viña del Señor es la casa de Israel” y así se entiende la primera lectura como una puesta en marcha de esa preparación que ha hecho Dios pero que, según el Evangelio, no pudo recoger lo que esperaba. La asegunda lectura nos pone en óptica de una vida basada en la oración, pero comprometida en las obras de justicia. Ya el Evangelio recoge todo para indicar que la bondad del Señor permite la elección y el cuidado, pero que es necesario asumir las responsabilidades en fidelidad y generosidad.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Este domingo es un domingo que podría centrar su reflexión desde la imagen de la Iglesia como viña y allí el papel de todos en la comunidad podría ser lo que afirmó el Papa Benedicto XVI al ser elegido: “sencillo y humilde trabajador en la viña del Señor”.Si la imagen de la viña define la Iglesia hoy, es apenas plausible que se reconozca que la viña es propiedad del Señor y que todos somos labradores en ella y que todo lo que se haga se hace como “siervos inútiles”, en la fidelidad y la generosidad.Ser discípulo, que había sido definido desde las bienaventuranzas como un camino de pobreza, se configura ahora como una pobreza que en fidelidad reconoce qué le pertenece al Señor y qué le corresponde en misión a los labradores.¿Qué decir de esta Palabra?•La obra del Señor es maravillosa pero la libertad humana no siempre es coherente con esa bondad del Señor. Mientras la bondad siembra un producto de uvas de calidad, las malas decisiones humanas pueden producir uvas amargas. Dios espera que las obras del hombre sean siempre en el marco de la justicia.•Los hombres han de suplicar al Señor que no olvide nunca la viña: la proteja, la pode, la abone y le de vida.•Las obras de justicia que se esperan nacen de una transmisión de la fe: lo que se aprende produce resultados en buenas obras y Dios concede la paz.•Dios bendice a su pueblo y espera que sea fiel y produzca con generosidad, pero si la elección es olvidada y rechazada por los hombres, entonces la bendición y la elección se amplían y benefician a muchos.Una Iglesia sinodal esta siempre dispuesta a dejarse llevar por el Señor y sabrá siempre responder a sus mociones. Ser viña y ser labrador recuerda que Dios es el Señor y dueño, que es el verdaderamente absoluto y que nada ni nadie puede ocupar su lugar.Una Iglesia sinodal es una Iglesia que produce frutos en la justicia y en la caridad y sabe que la Palabra de Dios se hace carne en la historia, tal como expresa de la Biblia el Papa león en la Exhortación Dilexi te: “estas páginas han interpelado los corazones de los cristianos a amar y a realizar obras de caridad, como semillas fecundas que no cesan de producir fruto.” (DT 34).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?El Documento final del Sínodo expresa que “Una espiritualidad sinodal exige también ascesis, humildad, paciencia y disponibilidad para perdonar y ser perdonado.” (DFS 43) y por eso para orar es necesario fortalecer esa espiritualidad sinodal que recuerdas siempre que la Iglesia es un cuerpo y que vive en un entorno que muchas veces puede ser hostil y hasta dañino para el fruto bueno y abundante de sus hijos.Es prioritario orar para saber dar buenos frutos en la humildad, una ayuda es el salmo 1:1 Dichoso el hombreque no sigue el consejo de los impíos,ni entra por la senda de los pecadores,ni se sienta en la reunión de los cínicos;2 sino que su gozo es la ley del Señor,y medita su ley día y noche.3 Será como un árbolplantado al borde de la acequia:da fruto a su tiempoy no se marchitan sus hojas;y cuanto emprende tiene buen fin.4 No así los impíos, no así;serán paja que arrebata el viento.5 En el juicio los impíos no se levantarán,ni los pecadores en la asamblea de los justos.6 Porque el Señor protege el camino de los justos,pero el camino de los impíos acaba mal.Para contemplar en este domingo sirve recordar la insistencia del Evangelio: “arrendará la viña a otros labradores” porque invita a tomar decisiones claras y contundentes para vivir el discipulado en la fidelidad.Esta decisión exige un modo concreto de vida, que implica la humildad para saber que el Señor es el todo de la existencia.Para contemplar en este domingo es necesario asumir una máxima: “el que no renuncia no puede ser discípulo” y por eso la mayor súplica de la comunidad en esta liturgia debe dirigirse al Señor con la intención de saber elegir, saber tomar las mejores decisiones para asumir con seriedad el compromiso del discipulado.La misión es posible si se hace en comunión con la Iglesia y en fidelidad al mandato del Señor, pero ello no será comprendido sin un proceso de abandono y de obediencia.El encuentro con Cristo en este domingo nos hará salir más convencidos de la misión y mucho más dispuestos a ser peregrinos, a no calcular más allá de lo necesario para poder responder a la voluntad de Dios. Calcular será discernir y tomar decisiones, pero nunca podrá ser la seguridad de que todo procede del cálculo, ya que la obra la dirige el Señor.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaLa Iglesia, viña del Señor y campo de labranza, necesita labradores fieles y perseverantes. Hoy en el día del Señor venimos a reunirnos como asamblea para cantar las alabanzas del Señor y experimentar la vida que brota del misterio pascual de Cristo. Ser Iglesia nos convoca y la Eucaristía nos envía para poder transitar la vida con la fe de los discípulos. Participemos con fe en esta celebración.Monición a la Liturgia de la PalabraPara obedecer es necesario escuchar, para ser fieles es necesario disponerse en el amor y en la cercanía con el Señor. Abramos nuestros oídos para atender la voz del Señor y dejemos que nos revele su voluntad y nos confíe la misión.Oración universal o de los fielesPresidente: A Dios que ha sabido ser Pastor y viñador en medio de su pueblo, presentemos nuestra oración.R/. Ven a visitar tu viña y escúchanos.1.Tú que has preparado el campo de tu Iglesia y has dispuesto todo para que produzca frutos de justicia y paz, fortalece la misión de los ministros ordenados, de los religiosos y los laicos, para que en fidelidad se pueda vivir la entrega generosa. Oremos al Señor.2.Tú que has sembrado tu viña para que produzca frutos de bondad, acompaña la labor de los gobernantes y así la humanidad experimente el florecimiento de la justicia y la paz. Oremos al Señor.3.Tú que custodias los corazones, fortalece a los necesitados y a quienes experimentan la vulnerabilidad de la vida, para que puedan ser agentes de fraternidad y produzcan obras de justicia. Oremos al Señor.4.Tú que nos has entregado a tu Hijo, Jesucristo, ilumina nuestra vida para que podamos fortalecer nuestras comunidades y seamos labradores eficaces y fieles de tu viña. Oremos al Señor.Presidente:Padre santo, que tu bondad sea nuestra fortaleza y siempre visites tu viña, la sepa que tu diestra plantó. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Vie 25 Sep 2026
Vosotros no recapacitasteis ni le creísteis
VIGESIMOSEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.27 Septiembre 2026Primera lectura: Ez 18,25-28 Salmo: Sal 25(24),4-5ab.6-7. 8-9 (R. cf. 6a) Segunda lectura: Flp 2,1-11 Evangelio: Mt 21,28-32. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIgual que el domingo anterior, el Evangelio nos propone nuevamente una parábola. Jesús, aproximándose a su Pasión y Muerte, encuentra en la explanada del Templo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo que se acercan a Él. Ante ellos contará, según Mateo, tres parábolas relacionadas con el rechazo al Mesías: la que hoy escuchamos; la de los viñadores malvados, que leeremos el próximo domingo (21, 33-45); y la del banquete de bodas, cuyos invitados desprecian la invitación. La parábola de los viñadores es central porque en ella aparece el Hijo, sacado fuera de la viña y asesinado, lo cual corresponde a la experiencia histórica de Jesús: eso fue, en efecto, lo que sucedió.La primera lectura nos presenta un breve texto del profeta Ezequiel que responde a una polémica del pueblo, que afirma: “No es justo el proceder del Señor”. El profeta replica: “Escucha, casa de Israel: ¿es injusta mi conducta o no es más bien injusta la de ustedes?”. Luego subraya la importancia de la actitud de quien reconoce sus acciones y está dispuesto a cambiar: “si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”.En la segunda lectura retomamos la carta a los Filipenses, cuya lectura iniciamos el domingo pasado. Hoy encontramos un pasaje especialmente profundo. En el capítulo 2, el apóstol cita un himno muy antiguo de la primera comunidad cristiana, que proclama el abajamiento y la exaltación de Cristo: Él se despoja de sí mismo, asume la condición de esclavo y se hace obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Pero Dios lo exalta y le otorga “el Nombre que está sobre todo nombre”. Pablo recuerda este himno acompañado de una gran invitación: “Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús”. Esta es la clave: Jesús es el modelo de vida del cristiano; asumamos sus mismos sentimientos.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La primera parábola ―de la serie de tres del capítulo 21 de Mateo― nos invita a reflexionar sobre el rechazo que sufrieron los profetas antes de Jesús (la del próximo domingo mostrará el rechazo dirigido al mismo Señor). El Maestro lo resume con claridad: “Vino Juan a ustedes enseñándoles el camino de la justicia y no le creyeron”. Juan Bautista, el último y más grande de los profetas, quien preparó directamente el camino del Mesías, anunció el camino de la justicia, es decir, la adhesión fiel al querer de Dios. Sin embargo, ustedes, autoridades, no le creyeron. En cambio, publicanos, prostitutas y muchos pecadores sí acogieron su predicación, se convirtieron y cambiaron de vida. Ustedes, por el contrario, no se arrepintieron. Así, han rechazado la profecía: el mensaje de Dios transmitido a través de los profetas hasta Juan.La parábola presenta a dos hijos que reciben un mismo mandato del padre. Uno responde que sí, pero finalmente no cumple; el otro dice que no, pero luego recapacita y realiza lo que se le pidió. Como ocurre en muchas parábolas, todo concluye con una pregunta: ¿Quién de los dos hizo la voluntad del padre? ¿El que dijo sí solo de palabra o el que, con hechos, obedeció? La respuesta es evidente, por eso contestan: “El primero”, el que actuó.Jesús añade entonces: ustedes, ante Juan Bautista, han asumido una actitud de aparente aceptación; dijeron que sí, pero no creyeron, no se arrepintieron ni cambiaron de vida. Por eso, publicanos y prostitutas los preceden en el Reino de Dios: ellos sí escucharon y se dejaron transformar.Jesús se dirige, como hemos visto, a las autoridades judías de Jerusalén, que rechazan su enseñanza. Y les advierte: son más capaces de acoger el Reino quienes, aun siendo pecadores, escuchan y están dispuestos a cambiar. Ustedes, en cambio, refugiados en sus propias seguridades religiosas, permanecen iguales. No hay apertura, no hay verdadero camino de conversión pastoral.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? Cuántas veces escuchamos decir: “Si Dios existiera, no permitiría la maldad en el mundo”, lo cual equivale a afirmar: “No es recto el modo de actuar del Señor”. Sin embargo, la respuesta sigue siendo la misma: lo que no es correcto es nuestro modo de pensar y de actuar. Por eso es fundamental la actitud de quien reconoce lo que hace y cambia cuando es necesario; a esto podemos llamarlo “la importancia del examen de conciencia”. Quien descubre su error y se convierte se adhiere verdaderamente al Señor. Pero si persistimos en un comportamiento equivocado, rechazamos asumir “los sentimientos y las actitudes de Cristo”, aun cuando creamos servir a la religión y al anuncio del Evangelio.También aquí corremos el riesgo de ubicarnos entre quienes “ya actúan bien”, los que creen no necesitar conversión ni revisar su vida a la luz de los sentimientos y las actitudes de Jesús. Es indispensable una renovación de la mentalidad. En cambio, cuando reconocemos que podemos parecernos más a los publicanos y a las prostitutas de la parábola, se abre para nosotros la posibilidad real de cambiar.En lugar de resistir la presencia de Jesús y su palabra, acojamos en el corazón la exhortación de Pablo: “Tengan entre ustedes los sentimientos propios de una vida en Cristo Jesús”. Es decir, aprendamos a pensar como Cristo y a asumir sus actitudes: Él, el Hijo obediente, dice “sí” y cumple lo que dice. Ese es el modelo verdadero que debemos imitar. Para avanzar en ese camino, procuremos que la meditación diaria nos encuentre con la Palabra de Dios en nuestras manos.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Para vivir lo que reflexionamos anteriormente, lo mejor es hacer propio el salmo 24 que proclamamos en la liturgia de este domingo:“Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas, haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando.Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.El Señor es bueno y recto y enseña el camino a los pecadores, hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes”.MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACION DE LOS FIELES Introductoria de la MisaHoy, el Señor nos reúne para celebrar la Eucaristía en este Domingo XXVI del Tiempo Ordinario, invitándonos a abrir el corazón a su Palabra viva. Jesús nos presenta la parábola de los dos hijos para recordarnos que no basta decir “sí”: es necesario responder con obras, con un camino real de conversión. Dios, que es ternura y misericordia, nos enseña sus sendas y nos llama a asumir los sentimientos de Cristo, el Hijo obediente que se entrega por amor. Venimos como somos, con fragilidades y búsquedas, pero con el deseo sincero de dejar que Él transforme nuestra vida. Que esta celebración nos disponga a cambiar, a escuchar de verdad y a caminar en fidelidad. ¡Bienvenidos!A la liturgia de la Palabra Hoy, al disponernos a escuchar la Palabra de Dios, recordamos que cada instante de nuestra vida es un tiempo de gracia, una oportunidad ofrecida por el Señor para caminar hacia Él. Dios no quiere la muerte del pecador, sino que cada uno descubra el sendero que conduce a la vida. Por eso, san Pablo nos invita a dejarnos transformar interiormente, a asumir los mismos sentimientos de Cristo Jesús, cuyo amor se manifestó más en obras que en palabras. Abramos el corazón a esta llamada silenciosa pero firme, que nos impulsa a convertirnos, a abandonar nuestros caminos estrechos y a acoger la misericordia que Dios derrama generosamente sobre todos. Dejemos que su Palabra ilumine hoy nuestra historia.Oración de los fieles Presidente: Hermanos, oremos por los hijos que dicen “sí” y por aquellos que solo saben decir “no” a la invitación para trabajar en la viña del Padre. Y supliquemos todos juntos: Escúchanos, Señor.Por el Papa León y por los obispos que nos confirman en la fe, por los presbíteros y diáconos que nos sirven, y por todos los discípulos de Cristo. Oremos al Señor.Por los que buscan agradar a Dios, por los pecadores que se alejan del mal y por los justos que dejan de ser buenos, oremos al Señor.Por las personas muy seguras de sí mismas, por aquellos que reconocen su fragilidad y por todos los que se levantan cuando caen, oremos al Señor.Por nuestra asamblea del domingo, por sus miembros más activos y fieles, y por los que se niegan a servir a la comunidad, oremos al Señor.Oración conclusivaSeñor, Padre santo, haz nacer en cada uno de nosotros los mismos sentimientos de tu Hijo, que se entregó a la muerte por la humanidad, por Jesús Cristo nuestro Señor. Amén.