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Falleció el Cardenal Pedro Rubiano Sáenz
En la mañana de este lunes, 15 de abril, a sus 91 años de edad, falleció en la ciudad de Bogotá, el cardenal Pedro Rubiano Sáenz, arzobispo emérito de Bogotá. El purpurado fungió como presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) durante tres periodos (1990 – 1993; 1993-1996; 2002-2005) y sirvió a la Iglesia durante casi 68 años de vida sacerdotal. Fue creado Cardenal Diácono de la Iglesia Católica Universal en el Consistorio del 21 de febrero de 2001 en el pontificado del papa Juan Pablo II.
Entre sus múltiples roles destacados, el cardenal fue vicepresidente de la Comisión Católica Internacional de Migraciones y Refugiados en Ginebra desde 1983 hasta 1989.
De manera especial, el 4 de agosto de 1995, el cardenal Rubiano Sáenz fundó la Comisión de Conciliación Nacional bajo el propósito de poner al servicio del país, una instancia social y políticamente diversa que ayudara a buscar soluciones políticas al conflicto armado colombiano, acompañar los esfuerzos de paz y establecer escenarios de confianza para el encuentro con diversos actores.
Los restos mortales del señor cardenal Pedro Rubiano Sáenz estarán en cámara ardiente, a partir del martes 16 de abril, de 9 de la mañana a 5 de la tarde, en el Seminario Mayor de San José de la Arquidiócesis de Bogotá ubicado en la carrera 7 No. 93A – 50. Las exequias se llevarán a cabo el día miércoles, 17 de abril, a las 10 de la mañana, en la Catedral Primada de Bogotá.
A través de un comunicado, la presidencia de la CEC, ha invitado al pueblo colombiano a unirse en oración por su Pascua.

Además, a través de un videomensaje y en nombre de los demás obispos del país, el cardenal Lui José Rueda ha destacado la obra y misión del cardenal Pedro Rubiano:
Biografía
El Eminentísimo Señor Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, nació el 13 de septiembre de 1932 en Cartago (Valle del Cauca).
Realizó sus estudios de primaria en el Colegio de María Auxiliadora - Madres Franciscanas de Cartago y en el Colegio Ramírez, dirigido por Miguel A. Ramírez Cartago.
El primer año de Bachillerato lo realizó en el Colegio Diocesano de Santa Teresita, Bitaco, dirigido por el Padre Alejandro Cardona Fontal. Los demás años de Bachillerato los cursó en el Seminario Menor de Cali y el Seminario Menor de Popayán.
Inició los estudios de filosofía en el Seminario Mayor de Popayán y los de teología en la Universidad de Laval en Quebec (Canadá). En esta misma Universidad obtuvo la licenciatura en Sagrada Teología, posteriormente efectuó estudios de Ciencias Sociales y Doctrina Social de la Iglesia en el Instituto de Estudios Sociales de Santiago de Chile (ILADES).
Recibió la ordenación Sacerdotal de manos del Excelentísimo Monseñor Julio Caicedo y Téllez, el 8 de julio de 1956 en la Capilla del Seminario de San Pedro en Cali.
En el ejercicio del ministerio sacerdotal ha desempeñado los siguientes oficios:
- Vicario Cooperador de la Parroquia de San Fernando Rey.
- Capellán de la Escuela de Aviación Militar Marco Fidel Suárez.
- Fundador de la Parroquia de San Pedro Claver, en el barrio la Independencia en Cali.
- Fundador y Párroco de la Parroquia de Nuestra Señora de la Providencia, en Cali.
- Tesorero y Vicario de Pastoral de la Arquidiócesis de Cali.
- Profesor y capellán en el Colegio de Santa Librada.
- Asistente espiritual en el Colegio Luis Camacho Perea en Cali.
- Miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social. Fue Presidente de la misma Comisión del 17 de septiembre de 1975 al 1° de junio de 1981.
- Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia en el período de 1987 a 1990.
- Vicepresidente de la Comisión Católica Internacional de Migraciones y Refugiados en Ginebra de 1983 a 1989.
- Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, primer período de 1990 a 1993 y reelegido para el período de 1993 a 1996.
- Fue elegido nuevamente en julio de 2002, Presidente de la Conferencia Episcopal para el período 2002 – 2005.
- Presidente de la Comisión de Conciliación Nacional.
Fue preconizado Obispo de Cúcuta el 3 de junio de 1971, por el Papa Pablo VI. Recibió la ordenación Episcopal en la Catedral de Cali el 11 de junio de 1971, de Su Excelencia Angelo Palmas, Nuncio Apostólico en Colombia. Fue Obispo de Cúcuta hasta el 26 de marzo de 1983.
Nombrado Arzobispo Coadjutor de Cali con derecho a sucesión por el Papa Juan Pablo II el 26 de marzo de 1983.
Arzobispo Metropolitano de Cali desde el 7 de febrero de 1985, por sucesión, por renuncia de Monseñor Alberto Uribe Urdaneta. Recibió el Palio Arzobispal, de manos del Excelentísimo Señor Angelo Acerbi, Nuncio Apostólico en Colombia, el 26 de enero de 1986 en la Catedral de Cali.
Fue Administrador Apostólico de Popayán del 22 de abril de 1990 hasta el 25 de enero de 1991.
Trasladado a la Arquidiócesis de Bogotá el 27 de diciembre de 1994 y tomó posesión de la Sede Primada de Colombia el 11 de febrero de 1995.
En el Consistorio del 21 de febrero de 2001 fue creado Cardenal Diácono de la Santa Iglesia Católica.
El Santo Padre le aceptó la renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Bogotá, el día 8 de julio de 2010.
La familia, camino de reconciliación y constructora de paz
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54 misioneros de la Diócesis de Sonsón-Rionegro compartieron fe, servicio y escucha con comunidades del Vaupés
La Misión Diocesana Sinodal 2026 reunió a sacerdotes, religiosas y laicos de la Diócesis de Sonsón-Rionegro con comunidades amazónicas del Vicariato Apostólico de Mitú, en una experiencia que fortaleció la comunión entre Iglesias hermanas y renovó el compromiso misionero de la Iglesia en Colombia.Entre el 6 y el 13 de junio de 2026, cincuenta y cuatro misioneros de la Diócesis de Sonsón-Rionegro viajaron hasta el Vicariato Apostólico de Mitú, en el departamento del Vaupés, para vivir una intensa experiencia de evangelización, encuentro y servicio junto a las comunidades indígenas y amazónicas de esta región del país.La iniciativa hizo parte de la Misión Diocesana Sinodal, una de las expresiones concretas del actual Plan Diocesano de Pastoral de la diócesis antioqueña, y se desarrolló en el marco del proceso de hermanamiento misionero que la Iglesia en Colombia viene promoviendo entre distintas jurisdicciones eclesiásticas para fortalecer la comunión, la corresponsabilidad y la cooperación evangelizadora.Los participantes —sacerdotes, religiosas y laicos provenientes de parroquias, movimientos apostólicos y comunidades eclesiales— fueron distribuidos en doce comunidades pertenecientes a la Parroquia Catedral María Inmaculada, la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, la Parroquia San Pablo Apóstol y la Cuasiparroquia Santa Laura Montoya.Durante una semana realizaron visitas casa a casa, encuentros con familias, acompañamiento a enfermos y adultos mayores, celebraciones litúrgicas, catequesis, espacios de escucha, encuentros con niños y jóvenes, formación de agentes pastorales y diversas actividades de animación misionera.Sin embargo, para quienes participaron, el principal fruto de la experiencia fue mucho más allá de las acciones pastorales desarrolladas.Un encuentro que transformó a todosLa misión permitió el encuentro entre dos Iglesias particulares con realidades distintas, pero unidas por una misma fe y una misma vocación evangelizadora.Los misioneros llegaron al Vaupés con el propósito de anunciar el Evangelio, pero también con la disposición de escuchar, aprender y compartir la vida de las comunidades. A su vez, los pueblos amazónicos abrieron las puertas de sus hogares y de sus tradiciones, ofreciendo el testimonio de una fe vivida en medio de grandes desafíos geográficos, sociales y pastorales.Las comunidades compartieron con los visitantes su profundo sentido comunitario, su capacidad de resiliencia, el respeto por la memoria de los mayores y una relación armónica con la creación que forma parte esencial de su identidad cultural y espiritual.Este intercambio de experiencias se convirtió en una auténtica vivencia de sinodalidad, donde el caminar juntos se expresó en la escucha mutua, el respeto por la diversidad y el reconocimiento de los dones presentes en cada comunidad.El Vicariato Apostólico de Mitú: una Iglesia con rostro indígena y corazón amazónicoLa experiencia permitió a los misioneros acercarse a una de las realidades eclesiales más singulares del país.El Vicariato Apostólico de Mitú está ubicado en el corazón de la Amazonía colombiana y acompaña pastoralmente a comunidades distribuidas a lo largo de extensos territorios atravesados por selvas, ríos y grandes distancias. En esta región habitan 27 pueblos indígenas que conservan sus lenguas, tradiciones y formas ancestrales de organización comunitaria.La presencia de la Iglesia en el territorio es fruto de más de un siglo de labor misionera iniciada por los Misioneros Montfortianos en 1914 y continuada posteriormente por los Misioneros Javerianos de Yarumal, quienes han contribuido al anuncio del Evangelio, la promoción humana, la educación y el acompañamiento de los pueblos amazónicos.Actualmente, el vicariato es pastoreado por monseñor Medardo de Jesús Henao del Río, quien impulsa una Iglesia cercana a las comunidades indígenas, comprometida con el diálogo intercultural, la evangelización y el cuidado de la casa común.A pesar de la riqueza humana y espiritual de este territorio, persisten importantes desafíos relacionados con las grandes distancias, las limitaciones de conectividad, la escasez de agentes pastorales y diversas situaciones de vulnerabilidad que afectan especialmente a las comunidades más apartadas.Una misión nacida del hermanamiento entre IglesiasLa presencia de los misioneros de Sonsón-Rionegro es fruto de un proceso más amplio de cooperación eclesial que la Iglesia colombiana ha venido fortaleciendo durante los últimos años.El programa de hermanamiento misionero entre jurisdicciones eclesiásticas busca compartir recursos humanos, experiencias pastorales y apoyo solidario entre diócesis, vicariatos apostólicos y otras circunscripciones eclesiásticas del país.En este contexto, la relación entre la Diócesis de Sonsón-Rionegro y el Vicariato Apostólico de Mitú se ha consolidado como una experiencia significativa de comunión y corresponsabilidad evangelizadora.La misión de este año también refleja el espíritu del actual plan pastoral de la diócesis antioqueña, orientado por el lema “Por una Diócesis Sinodal: Comunión, Participación y Misión”, que promueve una Iglesia en salida, donde sacerdotes, religiosos y laicos asumen conjuntamente la tarea de anunciar el Evangelio.Una escuela de sinodalidad y esperanzaLas condiciones propias del territorio amazónico se convirtieron también en parte del aprendizaje. Los desplazamientos por río, las lluvias frecuentes, las limitaciones logísticas y la sencillez de la vida cotidiana permitieron a los participantes descubrir nuevas formas de vivir la misión desde la cercanía y la fraternidad.Muchos de los misioneros coincidieron en señalar que la Amazonía no solo recibe evangelizadores, sino que también los forma. Allí aprendieron que la misión comienza escuchando, que la presencia vale tanto como las palabras y que las periferias tienen mucho que aportar a toda la Iglesia.La experiencia confirmó además el protagonismo de los laicos en la tarea evangelizadora. Personas de distintas edades, procedentes de movimientos, comunidades y parroquias, asumieron con generosidad el llamado misionero, evidenciando que la misión es responsabilidad de todo el Pueblo de Dios.Un signo para la Iglesia en ColombiaLa Misión Diocesana Sinodal 2026 representa un testimonio concreto de la Iglesia que promueve hoy el magisterio eclesial: una Iglesia cercana, misionera, participativa y capaz de construir puentes entre comunidades diversas.Más que una actividad concreta, la experiencia vivida entre la Diócesis de Sonsón-Rionegro y el Vicariato Apostólico de Mitú se presenta como un signo de esperanza para la Iglesia colombiana, mostrando que la comunión se fortalece cuando las Iglesias particulares comparten sus dones, caminan juntas y se comprometen con quienes enfrentan mayores desafíos evangelizadores.
Jue 25 Jun 2026
"Tendamos nuestra mano solidaria a Venezuela": Iglesia Católica en Colombia llama a la solidaridad con los afectados por los terremotos
En un mensaje dirigido a los colombianos, el Episcopado invitó a transformar la cercanía con el pueblo venezolano en ayuda concreta para las familias afectadas por la tragedia y habilitó, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, un canal para recibir aportes destinados a apoyar la atención humanitaria de las comunidades damnificadas.Ante la emergencia humanitaria provocada por los terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio, los obispos colombianos hicieron un llamado a la solidaridad nacional con las miles de personas afectadas por la tragedia. La invitación está dirigida a fieles católicos, comunidades eclesiales y ciudadanos de buena voluntad que deseen sumarse a esta respuesta fraterna impulsada por la Iglesia Católica en Colombia.A través de un nuevo mensaje firmado por la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), los prelados expresaron su cercanía con el pueblo venezolano y convocaron a los colombianos a brindar apoyo a quienes hoy afrontan las consecuencias de esta emergencia.Un llamado a responder con generosidadEn este mensaje especial, los obispos recuerdan que el sufrimiento de las comunidades afectadas interpela la conciencia y la fraternidad de todos los pueblos, especialmente de quienes comparten vínculos históricos, culturales y eclesiales con Venezuela.“Invitamos a los fieles católicos, a las comunidades eclesiales y a todas las personas de buena voluntad a manifestar su solidaridad mediante una respuesta generosa, organizada y oportuna, que contribuya a atender las necesidades de quienes han sido golpeados por esta emergencia”.La convocatoria busca sumar esfuerzos para aliviar el sufrimiento de las familias afectadas y contribuir a la atención de las necesidades más urgentes derivadas de esta tragedia.Canal disponible para ayudar a través de la IglesiaLas personas que deseen canalizar sus aportes económicos a través de la Iglesia Católica en Colombia para apoyar a las comunidades afectadas por los terremotos en Venezuela podrán hacerlo a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana.Para ello, se ha dispuesto la siguiente cuenta bancaria:Cuenta de ahorros No. 081789224 Banco de BogotáTitular: Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Los recursos recaudados serán destinados a apoyar la atención de las necesidades humanitarias más urgentes de las personas y comunidades afectadas por esta emergencia.Una expresión de fraternidad entre pueblos hermanosLos obispos colombianos destacaron que esta convocatoria surge de la cercanía histórica, humana y eclesial que une a Colombia y Venezuela, así como del compromiso cristiano de acompañar a quienes atraviesan momentos de dolor y dificultad.“Como pueblo hermano e Iglesia hermana, seguimos caminando junto a Venezuela en la fe y la esperanza, tendiendo nuestra mano solidaria para acompañar su dolor y contribuir a la reconstrucción de aquello que ha sido afectado”.El mensaje concluye invitando a las comunidades católicas del país a mantener la oración por las víctimas, sus familias, los damnificados y quienes trabajan en las labores de atención y recuperación, confiando al pueblo venezolano a la protección de la Santísima Virgen María y pidiendo al Señor fortaleza y esperanza para superar esta difícil situación.
Jue 25 Jun 2026
Episcopado colombiano expresa su cercanía espiritual y solidaridad con Venezuela tras los devastadores terremotos
La Iglesia en Colombia manifiesta su cercanía espiritual y solidaridad con el pueblo venezolano luego de los devastadores terremotos registrados el 24 de junio, una tragedia que ha dejado más de 160 personas fallecidas, cientos de heridos y graves afectaciones materiales en distintas regiones del país.El mensaje fue enviado por la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) a monseñor Jesús González de Zárate Salas, arzobispo de Valencia y presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, como expresión de comunión eclesial ante una emergencia que enluta a toda la nación.Una Iglesia que acompaña en medio del dolorEn su comunicación, los obispos colombianos reafirmaron la cercanía de la Iglesia con quienes hoy sufren las consecuencias de esta tragedia y aseguraron su oración por las víctimas, sus familias y las comunidades afectadas.“Conocedores de la emergencia en la que se encuentra el pueblo venezolano, a causa de los terremotos del día de ayer, la Iglesia Católica en Colombia se solidariza con el pueblo venezolano, en primer lugar, a través de la oración, y con sentimientos de profundo dolor y espíritu de comunión eclesial”.Condolencias para las familias y comunidades afectadasEl Episcopado Colombiano expresó también su pesar por la pérdida de vidas humanas y su cercanía con quienes enfrentan el impacto de la emergencia, especialmente las familias que han perdido seres queridos, viviendas o medios de sustento.“Expresamos a Su Excelencia y, a través suyo, a todos los afectados, nuestras más sinceras condolencias por la irreparable pérdida de los fallecidos, a quienes encomendamos a Dios Misericordioso para que les conceda el descanso eterno; así como acompañamos, con respeto y solidaridad, a las comunidades y familias que perdieron a sus seres queridos, sus viviendas y medios de sustento”.Reconocimiento a quienes sirven en la emergenciaLos obispos dirigieron también una oración y una palabra de aliento a los equipos de rescate y a las numerosas personas e instituciones que participan en la atención de los damnificados, destacando que este momento exige una respuesta solidaria que trascienda fronteras.“Enviamos nuestra bendición a los equipos de rescate y a todos los que se unen desde Colombia y otros países a las iniciativas para responder a esta situación que pone a prueba la solidaridad”.Confiados a la protección de Nuestra Señora de CoromotoEl mensaje concluye con una invocación a Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela, para que acompañe al pueblo venezolano en esta hora de sufrimiento y fortalezca los esfuerzos de recuperación y esperanza.
Mié 24 Jun 2026
Tras las elecciones presidenciales, obispos destacan la participación ciudadana y convocan a la unidad nacional
Luego de la jornada electoral celebrada el pasado 21 de junio y tras la conclusión del proceso de escrutinio, la Conferencia Episcopal de Colombia agradece a Dios por el desarrollo pacífico de las elecciones presidenciales, destaca la participación ciudadana y llama a todos los colombianos a trabajar unidos en la construcción del futuro del país.A través de un mensaje dirigido al pueblo colombiano, los obispos expresan su gratitud por la manera como transcurrió la jornada democrática en todo el territorio nacional y valoran el compromiso de los ciudadanos con el ejercicio electoral.Una jornada que fortalece la democraciaLos prelados destacan el ambiente pacífico en el que se desarrollaron las elecciones y el incremento en la participación ciudadana, elementos que, según señalan, reflejan la fortaleza institucional del país y el avance de la sociedad colombiana en su madurez democrática.“Valoramos el ejercicio electoral realizado este 21 de junio y el modo pacífico como transcurrió la jornada en todo el territorio nacional con una creciente participación de los ciudadanos”, expresan los obispos en el mensaje.Asimismo, afirman que estos hechos “dan prueba de la solidez de nuestras instituciones democráticas y del proceso de madurez en el que vamos avanzando como sociedad”.Oración por quienes han sido elegidos para gobernar el paísLa Conferencia Episcopal felicita a Abelardo de la Espriella y a José Manuel Restrepo, elegidos Presidente y Vicepresidente de la República, respectivamente.Los obispos manifestan su cercanía espiritual con los nuevos mandatarios y aseguran su oración para que el servicio que asumirán al frente de la nación contribuya al bienestar de todos los colombianos.“Les ofrecemos nuestra oración para que en el ejercicio de su servicio al país podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad”, señalan, retomando las palabras de la Primera Carta a Timoteo.Un llamado a la unidad y al compromiso compartidoMás allá de los resultados electorales, el mensaje episcopal invita a los colombianos a reconocer lo construido como nación y a asumir juntos la responsabilidad de seguir edificando el futuro del país.Los obispos recuerdan que Colombia es una tarea compartida que exige la participación de todos los sectores sociales y llaman a valorar la diversidad como una oportunidad para fortalecer la convivencia y la búsqueda del bien común.En este sentido, evocan las palabras del papa León XIV, quien señala que “en la pluralidad de voces y visiones, existe una posibilidad luminosa: la de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad”.“Colombia nos necesita a todos”El mensaje concluye con una invitación a avanzar con esperanza y sentido de corresponsabilidad en la construcción del país.“Avancemos juntos con esperanza en la construcción del país que anhelamos. Colombia nos necesita a todos”, expresan los obispos.Vea a continuación la lectura del mensaje por parte del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia: