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'Hechos 29' Colombia: un acercamiento a los fundamentos espirituales, pastorales, sociales y técnicos de la misión digital
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Este 11 y 12 de julio, los cerca de cien creadores de contenido digital que viven la experiencia de ‘Hechos 29’ Colombia, participaron en diversas sesiones de formación, enfocadas en fundamentos espirituales, pastorales, sociales y técnicos de su misión evangelizadora.
Experimentar el amor de Dios: el punto de partida en la misión
La jornada del jueves 11 de julio inició con una Eucaristía presidida por monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo de la Diócesis de Pasto y presidente de la Comisión Episcopal de Comunicaciones y Tecnologías. En su homilía compartió con los misioneros digitales tres componentes esenciales para llevar a cabo su labor evangelizadora en estas plataformas: experimentar y compartir el amor de Dios; proclamar que Dios está siempre presente, comunicar e impulsar la paz desde y en el mundo digital. Así lo expresó:
"Primero, cualquier tipo de evangelización tiene que tener como punto de partida una experiencia de amor. Si nosotros no hemos experimentado el amor de Dios en nuestra vida, lo que hacemos está privado de sentido. Podemos tener 50 millones de seguidores, miles de reproducciones por minuto, pero si no hay amor, no sirve de nada (…) En segundo lugar, proclamar que Dios no es ausente, que Dios es presencia. Quizás no lo sintamos o experimentemos de las maneras que quisiéramos, porque hoy es muy frecuente perder la imagen de Jesucristo, pero Jesús llega de las maneras más sencillas e inesperadas. También ustedes hoy son llamados por el Señor a proclamar esa presencia de Dios entre aquellos hombres y mujeres que hacen su vida en los ambientes digitales. (…) En tercer lugar, el Señor nos dice que tenemos que ser portadores de paz. Colombia, particularmente, vive hace 70 años un conflicto irracional, pero más allá de eso, hoy nadie puede expresarse sin que lo etiqueten y eso sea motivo de odio o de ataque. Impulsen un lenguaje de amor, donde a la agresión no se responde sino con bendición”.
El sentido teológico y sinodal de la misión digital
Más tarde, monseñor Lucio Ruiz, Secretario del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, centró su intervención en el protagonismo de la misión digital en el contexto del Sínodo de la Sinodalidad. Además, insistió en la necesidad de trascender la visión instrumental de la labor que realizan los creadores de contenido católico, para encontrar y comunicar el verdadero sentido de su misión, a la que describió como una misión de amor:
“Hay que salir de lo práctico para ir a lo profundo, para tener fundamentos. Más allá de los “post”, necesitamos tener fundamentos bíblicos, teológicos y canónicos (..) Tenemos que ser Iglesia en salida, y si este es un medio para llegar, un lugar, hay que hacerlo (…) Es una gran responsabilidad, también es llevar a Jesús a las periferias existenciales, donde la gente no tiene a Jesús”.
El representante del Vaticano en ‘Hechos 29’ insistió en la necesidad de consolidar la pastoral digital, “porque es una nueva manera de estar presentes en la sociedad, de llegar en la vida cotidiana con la palabra de Jesús”. Al respecto, fue enfático en afirmar que los entornos digitales también hay que reconocerlos desde una dimensión teológica; entender que una red “no es un simple instrumento sino que es un lugar teológico, donde Dios encuentra a la persona”.
Monseñor Lucio invitó a los misioneros a ser conscientes de la necesidad de crear comunidades que transciendan los dispositivos, donde se puedan propiciar los encuentros personales para construir verdaderas relaciones humanas, especialmente ante la capacidad de convocatoria que tienen: “En la red hay tantos que sufren y buscan consuelo, hay que saber escuchar a la gente”, precisó.
La evangelización digital en la acción pastoral de la Iglesia
Durante la jornada, monseñor Juan Carlos Cárdenas también facilitó una actividad formativa. En ella, profundizó en la necesidad de integrar la evangelización digital en la acción pastoral. Reconoció que, aunque es un camino que apenas empieza a recorrer la Iglesia y que desafía tanto a los creadores de contenido como a los obispos y a diversas estructuras, es necesario dar pasos de apertura, escucha, acompañamiento, articulación y formación integral desde lo teológico, lo pastoral y lo técnico.
El obispo de Pasto y presidente de la Comisión de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia afirmó también que sus actividades como evangelizadores no pueden ser pasajeras. “Para no vivir del momento sino suscitar la memoria en el camino porque eso también lleva a una reflexión (…) Desde allí hay que crear comunidades, la Iglesia es un tejido de relaciones humanas”, mencionó.
Monseñor Juan Carlos invitó a los misioneros digitales a compartir ideas sobre qué deben hacer los evangelizadores digitales para integrarse en la vida pastoral de la Iglesia. Ante ello, obtuvo respuestas como: conocer los planes pastorales de sus jurisdicciones eclesiásticas, saber sobre eclesiología, acercarse y construir relaciones de confianza con quienes hacen parte de las estructuras de la Iglesia, vivir la sinodalidad, tener sentido comunitario y adaptabilidad cultural.
El prelado también les consultó sobre lo que, desde su perspectiva, deben hacer los obispos y ministros ordenados, para integrar la acción evangelizadora en los contextos digitales. Sobre este punto aportaron ideas como: escuchar, abrirse a la novedad, dejar a un lado los prejuicios sobre la labor del misionero digital, acompañarlos, tenerlos en cuenta y promoverlos.
Misioneros digitales, llamados a educar a sus audiencias
La jornada de este viernes, 12 de julio, inició con una charla de Guadalupe Batallán (@lupebatallan), activista provida y escritora argentina, quien ha profundizado sobre temas relacionados con la sexualidad. La autora del libro “Calladita te ves más bonita”, compartió con los misioneros digitales realidades de la industria pornográfica, que tiene una presencia de grandes y peligrosas proporciones en las plataformas digitales; temas que, según indicó, los misioneros digitales deben conocer para ayudar a prevenir y educar entre sus audiencias.
De acuerdo con Guadalupe, es fundamental aprovechar el poder comunicativo que tienen los creadores de contenido para generar mayor conciencia sobre este tipo de realidades. Reconoció que aunque aspectos como las relaciones existentes entre la industria pornográfica y el aborto han sido poco estudiados, es importante que los evangelizadores puedan profundizar en ellos.
Más adelante, fray Antonio Carrón de La Torre, coordinador de las áreas de educación, apostolado social y comunicación de la Orden de Agustinos Recoletos, se unió de manera virtual a la jornada. El sacerdote español invitó a los evangelizadores a establecer relaciones plenamente humanas, aún tratándose de entornos digitales; remarcó la necesidad de que dichas relaciones estén basadas en la confianza, el respeto, la corresponsabilidad, el amor y la misericordia.
El agustino también les insistió en la importancia de asumir y brindar una educación afectivo-sexual mucho más consciente entre sus seguidores, de tal forma que se puedan ayudar a prevenir excesos y abusos:
“Hay que insistir en más y mejor educación afectivo-sexual, especialmente porque los entornos digitales son entornos de relación, donde los afectos entran en juego”, expresó.
Durante su intervención, fray Antonio también habló de los retos que representan aspectos propios de la labor de los creadores de contenido, como las deepfakes, la privacidad, la propiedad intelectual, el sesgo, las injusticias y la brecha digital.
Evangelización y emprendimiento
Durante este jueves Mauricio Artieda Casiinelli, fundador de Catholic Link, la plataforma que difunde contenidos educativos con enfoque en la evangelización, abordó el vínculo existente entre evangelización y emprendimiento. Esto, partiendo de la relevancia que tiene para los creadores de contenido implementar acciones que les ayuden a sostener su misión evangelizadora en las redes sociales, desde ámbitos como el técnico y el del recurso humano.
El experto en comunicación digital expresó que la labor de los misioneros requiere inversión de tiempo y recursos. Por lo que dijo que, siempre y cuando sean modelos de emprendimiento conscientes, éticos y accesibles para todos, se pueden implementar acciones de marketing que permitan “hacer un mayor bien”; desde la posibilidad de que su mensaje evangelizador llegue a más personas y de mejor manera.
Espacios de fundamentación y prática en UNIMINUTO
Al cierre de la jornada, los evangelizadores digitales visitaron la UNIMINUTO. Allí participaron en talleres prácticos sobre temas esenciales para fortalecer aún más sus habilidades como misioneros digitales, entre ellos: herramientas de análisis de textos bíblicos, la dimensión social de la evangelización, eclesiología Lumen Gentium y producción audiovisual audio. También, participaron en una conferencia central denominada “La Biblia y la evangelización digital” brindada por el padre Fidel Oroño Consuegra, cjm., Decano de la Faultad de Estudios Bíblicos, Pastorales y de Espiritualidad de dicha institución educativa.
Vea a continuación algunos de los mejores momentos y testimonios:
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Iglesia Católica se une a la jornada de oración “Colombia, un solo corazón”, por las víctimas del terremoto
La Conferencia Episcopal de Colombia anima a las parroquias y comunidades eclesiales del país a unirse este viernes 28 de agosto a la jornada nacional de oración “Colombia, un solo corazón”, en memoria de las víctimas del terremoto del pasado 10 de agosto y como expresión de solidaridad con las familias y comunidades afectadas.La Iglesia Católica en Colombia se unirá este viernes 28 de agosto a la jornada nacional de oración “Colombia, un solo corazón”, convocada desde la Capellanía de la Presidencia de la República, para elevar una plegaria por quienes han sufrido las consecuencias del terremoto que el pasado 10 de agosto afectó diferentes regiones del país.En este contexto, la Conferencia Episcopal de Colombia anima a las parroquias, comunidades y demás espacios de oración a participar de esta jornada, haciendo de ella un momento de comunión, memoria y solidaridad con quienes viven el dolor de la pérdida, la incertidumbre y las consecuencias de la emergencia.La participación de la Iglesia en esta iniciativa se inscribe en un camino de oración que las comunidades católicas del país han venido recorriendo desde los primeros días de la emergencia. El pasado 16 de agosto, la Conferencia Episcopal de Colombia había convocado directamente a una Jornada Nacional de Oración con quienes viven el dolor de la pérdida, la incertidumbre y las consecuencias del terremoto. A esta intención se han sumado también diversas jurisdicciones eclesiásticas, que han promovido celebraciones, velatones, momentos de oración y otras expresiones de cercanía con las comunidades afectadas.Una oración por las víctimas, sus familias y quienes sirvenPara acompañar esta jornada, la Conferencia Episcopal de Colombia ha dispuesto un subsidio litúrgico que puede ser utilizado por las parroquias y comunidades que deseen unirse a la iniciativa.El material propone como texto bíblico de referencia las palabras del Salmo 46: “El Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre presente en la angustia”. Desde esta perspectiva, la oración reconoce el sufrimiento provocado por el terremoto, pero también invita a poner la esperanza en Dios y a fortalecer la solidaridad entre los colombianos.La oración universal incluida en el subsidio contempla distintas intenciones: por quienes perdieron la vida y por sus familias; por los damnificados, heridos y demás víctimas; y por quienes continúan prestando su servicio en medio de la emergencia, entre ellos los organismos de socorro, miembros de la Fuerza Pública, personal de salud y voluntarios.Asimismo, invita a dar gracias por la respuesta de solidaridad que ha unido a Colombia y a la comunidad internacional en torno a las personas afectadas, y a pedir que esta solidaridad pueda mantenerse como respuesta concreta ante el sufrimiento de los hermanos.La oración final pide especialmente por el descanso eterno de los fallecidos, el consuelo de las familias, la recuperación de las víctimas y los heridos, y el sostenimiento de quienes han resultado damnificados, así como por todos aquellos que continúan acompañándolos y atendiéndolos.Unirse como Iglesia y como paísCon esta jornada, la Iglesia Católica en Colombia renueva su cercanía con las comunidades que han sufrido las consecuencias del terremoto y anima a mantener viva la oración por ellas.Las parroquias y comunidades que deseen participar pueden incorporar el subsidio litúrgico preparado para esta jornada, disponible para su consulta y uso.
Mié 26 Ago 2026
“Educar y servir”: monseñor Diego Luis Rendón Urrea recibió la ordenación episcopal
En una celebración marcada por la acción de gracias, la comunión eclesial y el llamado al servicio, monseñor Diego Luis Rendón Urrea recibió este 25 de agosto la ordenación episcopal como nuevo obispo de Jericó. La Eucaristía tuvo lugar en la Catedral Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, de Santa Rosa de Osos, diócesis en la que desarrolló buena parte de su ministerio sacerdotal.La celebración reunió a arzobispos y obispos, entre ellos monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente de la CEC, quienes acompañaron la ceremonia en representación de la Presidencia del episcopado colombiano. También estuvieron presentes sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, familiares, autoridades civiles y fieles de distintas comunidades que han acompañado el camino vocacional y ministerial del nuevo obispo.Para la Diócesis de Santa Rosa de Osos, la celebración tuvo un significado particular. Monseñor Luis Albeiro Maldonado Monsalve, obispo de esta Iglesia particular y primer ordenante, destacó que se trataba de un momento en el que “nuestra diócesis de Santa Rosa entrega un hijo para servir a la hermana Iglesia de Jericó”. El prelado resaltó además que la presencia de las distintas comunidades eclesiales constituía una expresión de la unidad y la fe que vinculan al pueblo de Dios y un impulso para la misión de la Iglesia en Colombia.Del bautismo al ministerio episcopalEl ministro consagrante principal fue monseñor Jairo Jaramillo Monsalve, arzobispo emérito de Barranquilla, quien 59 años atrás había bautizado a Diego Luis Rendón Urrea en la Catedral de Rionegro. Durante la homilía, recordó este particular recorrido vocacional y presentó la ordenación episcopal como la continuidad de un camino que comenzó en el bautismo, pasó por el ministerio sacerdotal y ahora alcanza la plenitud del sacramento del Orden.“No se trata de un ascenso”, afirmó monseñor Jaramillo, al explicar que el episcopado supone una configuración más profunda con Cristo, Cabeza, Pastor y Esposo de la Iglesia. Desde esta perspectiva, recordó que el obispo está llamado a enseñar, santificar y gobernar, entendiendo el gobierno eclesial como un servicio al pueblo de Dios.El arzobispo emérito de Barranquilla invitó al nuevo obispo a asumir estas tareas desde la oración, la comunión, la cercanía y la misericordia. Le pidió ser “hombre de Dios antes que hombre de gestión” y mantener la oración como una prioridad de su vida pastoral, para que las comunidades puedan reconocer en su pastor a un hombre que intercede por ellas.También lo exhortó a cuidar la comunión con el Papa, los obispos, los sacerdotes, la vida consagrada, los seminaristas, los laicos y las autoridades, así como a mantener una especial cercanía con quienes viven situaciones de pobreza, enfermedad, privación de la libertad o abandono.“Sal a las periferias”, fue otra de las invitaciones dirigidas a monseñor Diego, animándolo a visitar las veredas y parroquias y a estar cerca de quienes sufren. El llamado estuvo acompañado por una exhortación a ejercer el ministerio con “entrañas de misericordia” y con la actitud del Buen Pastor.En este contexto, monseñor Jaramillo afirmó que el pueblo de Dios que peregrina en Jericó espera al nuevo pastor “no con miedo, sino con mucha esperanza”, y encomendó su ministerio a la intercesión de la Virgen María.Una historia vocacional marcada por la educación y el servicioEn sus palabras al finalizar la celebración, monseñor Diego Luis Rendón Urrea expresó su gratitud al Papa León XIV por el llamado al ministerio episcopal y a los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, familiares, formadores y comunidades que han acompañado su camino vocacional.De manera especial, recordó su tierra natal, Rionegro; sus años de juventud y formación; la experiencia pastoral vivida en la Diócesis de Riohacha; y su paso por la Diócesis de Santa Rosa de Osos, donde ejerció como presbítero y desarrolló diversos servicios pastorales y educativos.También recordó los 15 años de servicio en la Fundación Universitaria Católica del Norte, institución desde la que vivió, según sus propias palabras, la misión de “evangelizar educando”.Este recorrido encuentra una síntesis en el lema que acompañará su ministerio episcopal: “Educar y servir” —Docere et servire—, inspirado en el capítulo 13 del Evangelio de san Juan, donde Jesús, Maestro, lava los pies de sus discípulos.Para monseñor Diego, este lema expresa el propósito de una vida entregada a formar y cuidar al pueblo de Dios. “Porque amar es servir”, afirmó, al explicar que el servicio exige sacrificio y que la verdadera entrega nace de mantener los ojos fijos en Jesús.Una Iglesia que habla el lenguaje del amorEn sus primeras palabras como obispo, monseñor Diego también hizo referencia al llamado del Papa León XIV a promover el diálogo, la reconciliación y la paz, y a ser ejemplo de comunión y fraternidad.Ante los desafíos del tiempo presente, señaló que la Iglesia está llamada a ofrecer una respuesta desde el amor: “ser una Iglesia que hable el lenguaje del amor para sanar heridas, construir puentes y anunciar con fuerza el Reino de Dios en unidad”.Con esta disposición, inicia una nueva etapa de su servicio pastoral, dejando la Diócesis de Santa Rosa de Osos para ponerse al servicio de la Iglesia particular de Jericó.De Santa Rosa de Osos a JericóMonseñor Diego Luis Rendón Urrea fue nombrado por el papa León XIV el pasado 13 de julio como octavo obispo de Jericó. Esta Iglesia particular del suroeste antioqueño tiene una profunda tradición espiritual y misionera y es reconocida, entre otros aspectos, por ser la tierra natal de santa Laura Montoya, primera santa colombiana.La ordenación episcopal celebrada en Santa Rosa de Osos constituye así un nuevo paso en el camino hacia su ministerio como pastor de esta comunidad. La Diócesis de Jericó ha señalado que su posesión canónica está prevista para el 5 de septiembre de 2026, en la Catedral Nuestra Señora de las Mercedes de Jericó.Al encomendar este nuevo servicio, monseñor Diego puso su ministerio bajo la protección de la Santísima Virgen María, Reina de los Apóstoles y Madre de las Misericordias; de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de Jericó; de san José y de santa Laura de Jericó, así como de los beatos Marianito de Jesús, Juan Bautista Velásquez y Jesús Aníbal Gómez.“Gracias a todos y por favor continúen orando por mí”, pidió finalmente el nuevo obispo, al comenzar este camino de servicio a la Iglesia de Jericó.
Mié 26 Ago 2026
Falleció monseñor Francisco Antonio Nieto Súa, obispo emérito de Engativá
La Iglesia en Colombia agradece a Dios por la vida y el ministerio de un pastor que sirvió durante más de cinco décadas, en distintos ámbitos de la vida eclesial y en varias regiones del país.La Conferencia Episcopal de Colombia comunica con profundo pesar el fallecimiento de monseñor Francisco Antonio Nieto Súa, obispo emérito de Engativá, ocurrido en la noche de este martes 25 de agosto, a los 77 años de edad.Nacido en Panqueba, Boyacá, el 17 de septiembre de 1948, monseñor Nieto dedicó más de cinco décadas al servicio de la Iglesia, primero como sacerdote y posteriormente como obispo. Su ministerio pastoral lo llevó a acompañar comunidades en Bogotá, Soacha, San José del Guaviare y Engativá, además de prestar diversos servicios en la formación de sacerdotes y en otros ámbitos de la vida eclesial.La velación se realizará a partir de las 3:00 p. m. de este miércoles 26 de agosto en las Salas de La Candelaria, ubicadas en la calle 98, en Bogotá.Las exequias se celebrarán el viernes 28 de agosto, a las 11:00 a. m., en la Catedral San Juan Bautista, ubicada en el barrio La Estrada, en Bogotá. La Eucaristía será presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá.Un ministerio marcado por la formación y el servicio pastoralMonseñor Francisco Antonio Nieto cursó sus estudios de primaria en su municipio natal y posteriormente realizó el bachillerato en el Colegio José Joaquín Ortiz de Tunja. Ingresó luego al Seminario Mayor San José de la Arquidiócesis de Bogotá, donde adelantó los estudios de Filosofía y Teología.El 30 de noviembre de 1973 recibió la ordenación sacerdotal por imposición de manos del entonces arzobispo de Bogotá, cardenal Aníbal Muñoz Duque.Durante sus primeros años de ministerio ejerció como vicario parroquial de la Sagrada Eucaristía, en Bogotá, y de San Bernardino, en Soacha. Posteriormente fue párroco de Santa Lucía, en Bogotá.Entre 1980 y 1983 amplió su formación en Roma, donde obtuvo la licenciatura en Historia de la Iglesia en la Pontificia Universidad Gregoriana. A su regreso a Colombia se vinculó al Seminario Mayor San José de Bogotá, donde durante más de una década ejerció como director, formador y profesor.Posteriormente fue párroco de San José de Calasanz y, desde diciembre de 2000, vicario episcopal para la Zona Pastoral del Espíritu Santo de la Arquidiócesis de Bogotá. En diferentes momentos también se desempeñó como arcipreste y fue miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores de esta jurisdicción.Su trayectoria y servicio a la Iglesia fueron reconocidos en 2007, cuando recibió la distinción de Capellán de Su Santidad.El ministerio episcopal: del Guaviare a EngativáEl 22 de octubre de 2008, el papa Benedicto XVI lo nombró obispo titular de Teglata de Numidia y auxiliar de la Arquidiócesis de Bogotá. Recibió la ordenación episcopal el 17 de noviembre de ese mismo año.En 2011 fue nombrado obispo de la Diócesis de San José del Guaviare, sede que asumió canónicamente el 11 de marzo. Durante ese mismo año, la XCI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Colombia lo designó como delegado ante el Consejo Directivo del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA).El 26 de junio de 2015, el papa Francisco lo nombró obispo de Engativá. Tomó posesión canónica de esta sede el 27 de julio del mismo año y allí permaneció como pastor durante casi nueve años.Al cumplir los 75 años de edad, monseñor Nieto presentó su renuncia al oficio de obispo diocesano, conforme a lo establecido por el Código de Derecho Canónico para los obispos que alcanzan esta edad.El 29 de junio de 2024, el papa Francisco nombró a monseñor Germán Medina Acosta como nuevo obispo de Engativá. Monseñor Nieto continuó como administrador apostólico de la diócesis hasta el 23 de agosto de 2024, cuando su sucesor tomó posesión canónica de la sede. Desde entonces, permaneció como obispo emérito de Engativá.Su interés por la comunicación al servicio de la evangelizaciónEntre los distintos ámbitos de servicio que marcaron su ministerio, monseñor Francisco Antonio Nieto tuvo un particular interés por las comunicaciones y su aporte a la misión evangelizadora de la Iglesia.Hizo parte de la Comisión Episcopal de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia, desde donde acompañó iniciativas relacionadas con la presencia de la Iglesia en los medios y con el uso de la comunicación como herramienta para anunciar el Evangelio.También estuvo vinculado a Cristovisión, donde fue miembro del Consejo Superior y presidente de la Junta Directiva, contribuyendo al desarrollo de este proyecto de comunicación católica.Su interés por la historia de la Iglesia estuvo igualmente presente a lo largo de su trayectoria. Fue miembro de las Academias de Historia Eclesiástica Nacional y de Bogotá, ámbitos desde los cuales cultivó el estudio y la memoria de la vida de la Iglesia en Colombia.Una vida entregada al servicio de la IglesiaCon su partida, la Iglesia en Colombia despide a un pastor que durante más de cinco décadas hizo de su ministerio sacerdotal y episcopal un camino de servicio a Dios y a las comunidades que le fueron confiadas.La Conferencia Episcopal de Colombia expresa sus condolencias a sus familiares, a la Diócesis de Engativá, a la Arquidiócesis de Bogotá, a las comunidades que acompañó durante su ministerio y a todos quienes compartieron con él su camino de servicio eclesial.Los obispos de Colombia elevan su oración por el eterno descanso de monseñor Francisco Antonio Nieto Súa y piden al Señor que conceda consuelo y fortaleza a quienes hoy lamentan su partida. Con esperanza cristiana, la Iglesia encomienda su vida a Dios, confiando en la promesa de la resurrección.Monseñor Francisco Antonio Nieto Súa, obispo emérito de Engativá, descanse en la paz de Cristo.
Mar 25 Ago 2026
Dona Nobis 2026: la colecta de la Iglesia Católica en Colombia que este año también llegará a las diócesis afectadas por el terremoto
La Conferencia Episcopal de Colombia presenta oficialmente Dona Nobis 2026, la colecta anual que invita a los fieles a contribuir al sostenimiento de la misión evangelizadora en el país. Este año, la iniciativa también sumará esfuerzos a la respuesta de la Iglesia ante la emergencia ocasionada por el terremoto del pasado 10 de agosto. La jornada central será el domingo 30 de agosto.“Una Iglesia, una misión, una esperanza que nos une” es el lema de Dona Nobis 2026, una jornada de oración y solidaridad promovida por la Conferencia Episcopal de Colombia para fortalecer el trabajo que desarrollan las distintas áreas del pastorales en las jurisdicciones eclesiásticas y desde las instancias nacionales de la Iglesia .En el mensaje de lanzamiento, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, explica que esta colecta permite respaldar la labor evangelizadora que se realiza en el país, tanto desde las Iglesias particulares como desde los diferentes departamentos del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano.“Dona Nobis es la colecta que cada año propone la Conferencia Episcopal de Colombia para que, juntos, podamos sostener la misión de la Iglesia en nuestro país: anunciar el Evangelio, acompañar a nuestras comunidades y estar cerca de quienes más lo necesitan”.Una colecta para sostener la misión evangelizadoraLos aportes de Dona Nobis contribuyen al desarrollo de diversas acciones pastorales en áreas como catequesis, liturgia, formación de agentes, familia, promoción y defensa de la vida, estado laical y comunicaciones, entre otras.Asimismo, permiten respaldar la misión de los diez vicariatos apostólicos del país, ubicados en territorios donde la presencia eclesial responde a importantes desafíos pastorales y sociales, y contribuir al sostenimiento de obispos eméritos que, después de años de servicio, requieren este apoyo.“Esta misión se hace posible a través de cada Iglesia particular, pero también gracias al trabajo que se articula a nivel nacional desde los diferentes departamentos del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano”, señala monseñor Múnera.Este año, la solidaridad también se suma a la respuesta ante el terremotoLa edición 2026 adquiere una dimensión particular debido a la emergencia que vive el país tras el terremoto del pasado 10 de agosto.Por esta razón, lo recaudado durante la jornada también llegará a las diócesis más afectadas, con el propósito de respaldar los procesos de atención y recuperación que adelantan junto a las poblaciones que han sufrido las consecuencias de la emergencia.“Ante tantas familias y comunidades que han vivido las fuertes consecuencias del terremoto, queremos que la solidaridad de toda la Iglesia también se haga aquí presente. Por eso, lo recaudado durante la colecta también llegará a las diócesis más afectadas, para apoyar los procesos de atención y recuperación a sus comunidades”, explica el presidente del episcopado colombiano.Esta dimensión de la Colecta Dona Nobis se articula con “Con Colombia, hasta el último rincón”, iniciativa de la Conferencia Episcopal de Colombia y del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana que busca movilizar la solidaridad y articular la respuesta de la Iglesia Católica ante la emergencia.La estrategia tiene como centro a las comunidades y busca poner las capacidades pastorales e institucionales de la Iglesia al servicio de quienes más lo necesitan. En este contexto, las diócesis y sus equipos locales continúan acompañando a las poblaciones afectadas y participando en los procesos de atención y recuperación.Tres maneras de sumarse a Dona NobisLa Conferencia Episcopal de Colombia propone vivir esta jornada a través de tres acciones concretas: orar, donar y difundir.Los fieles están invitados, en primer lugar, a orar por la misión de la Iglesia y por las comunidades que atraviesan situaciones de dificultad.También pueden realizar su aporte el domingo 30 de agosto en las parroquias de todo el país o, en cualquier momento, mediante los canales habilitados por la Conferencia Episcopal de Colombia.Los aportes pueden hacerse en línea a través de www.cec.org.co/donanobis o mediante consignación o transferencia bancaria:Bancolombia – Cuenta de ahorrosNo. 963-000014-99A nombre de: Conferencia Episcopal de ColombiaNIT 860.021.725-1Banco de Bogotá – Cuenta de ahorrosNo. 078-34683-0A nombre de: Conferencia Episcopal de ColombiaNIT 860.021.725-1Finalmente, la CEC invita a difundir la campaña, para que más personas conozcan esta iniciativa y puedan vincularse a la jornada.Al hacer este llamado, monseñor Francisco Múnera recuerda que Dona Nobis es también una oportunidad para renovar el sentido de pertenencia a una misma comunidad de fe y expresar, mediante gestos concretos, la solidaridad con quienes más lo necesitan:“Los invito a vivir esta jornada como una oportunidad para compartir, para sentirnos parte de una misma Iglesia y para seguir llevando esperanza ‘Con Colombia, hasta el último rincón’”.Vea a continuación el mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia: