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Con un campeonato de microfútbol, Iglesia realiza “acto simbólico por la paz en Buenaventura”
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Este domingo 02 de octubre, en el Día Internacional de la No Violencia, se llevó a cabo en la ciudad del principal puerto marítimo de Colombia, el “acto simbólico por la paz en Buenaventura”, liderado por monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, obispo de esta Iglesia particular.
Según explicó el prelado, a partir de las 9 de la mañana y durante todo el día en el Barrio Juan XXIII, se desarrollaron una serie de actividades religiosas, deportivas, recreativas y musicales, con la participación de la comunidad en general, resaltando de manera especial, la asistencia de integrantes de las bandas de los ‘Shotas’ y los ‘Espartanos’, quienes en días pasados decidieron acogerse a un proceso local de paz. Entre ellos jugaron un campeonato de microfútbol, portando unas camisetas que tenían una simbología, como signo de compromiso por la paz.
Este es un programa piloto que inició hace mes y medio y que incluye un cese al fuego, el mismo se materializó este domingo con un partido de fútbol y contó con la intermediación de la Iglesia Católica.
ENTREVISTA A MONS. RUBÉN DARÍO JARAMILLO MONTOYA
Ofrecemos la transcripción de la entrevista que Caracol Radio Cali, realizó a monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, en la que explica el papel facilitador que la Iglesia está ofreciendo en esta zona del país, entre bandas delincuenciales, que permitan llegar al cese de la violencia. También se refirió a los diálogos pastorales que desde todas las regiones del país se vienen liderando.
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PERIODISTA
En Buenaventura ya han comenzado a darse pasos para ver si es posible lograr la paz entre los grupos delincuenciales que se enfrentan en las calles de Buenaventura, que protagonizan la preocupación de los habitantes en los barrios, también a los comerciantes les genera inseguridad, las extorsiones y demás, pero como ya lo había contado Caracol radio desde la semana pasada y con la mediación de la Iglesia Católica se ha logrado que se den pasos para que por lo menos haya un cese de agresiones y se haga o se cumpla un cese también de esto de las fronteras invisibles que hay en algunos barrios y que se establecen entre estas organizaciones delincuenciales.
Son pasos esperanzadores los que se están dando en Buenaventura y por eso queremos hablar con el señor obispo Rubén Darío Jaramillo, monseñor Muchísimas gracias por acompañarnos.
Monseñor hay una gran expectativa en el país porque se avance en esta propuesta de una paz total y usted en esta semana que termina nos hizo un anuncio importante de los pasos que se han dado en Buenaventura, donde se requiere tanto de esa paz.
¿Qué es lo que se ha podido lograr con organizaciones como ‘Shotas’ y los ‘Espartanos’ en medio de los diálogos que se ha podido sostener con ellos?
MONSEÑOR
Hace más o menos mes y medio, hemos venido dialogando con estos grupos que han generado tanta violencia, llamados los ‘Shotas’ y los ‘Espartanos’ en Buenaventura, para que en el marco de esta paz total del Gobierno Nacional, puedan aceptar un cese al fuego que era el delito de más alto impacto que teníamos en Buenaventura.
En los últimos tiempos teníamos un promedio de 25 a 30 personas asesinadas cada mes y el registro del mes de septiembre que estamos culminando, es que apenas hay un homicidio. Esto es una disminución de más del 95% en este delito y esto es lo que nos anima a poder continuar acompañando este proceso. Ellos se han comprometido primero, a dejar los homicidios, ojalá terminar el año en cero estos meses que faltan, cero homicidios por parte de ellos; y segundo, quitar las fronteras invisibles, porque las comunidades no podían pasar de un lugar a otro, había restricción, ellos mismos las habían colocado y ahora deciden que todos pueden movilizarse por todas partes.
Ellos quieren ayudar a la paz de Buenaventura, ellos saben lo que ha implicado para la comunidad esa situación tan compleja, pero también han manifestado que quieren ya la paz, que están cansados de la guerra y que quieren apostarle a algo diferente en lo que ellos y sus familias van estar bien, en paz y con vida, porque es lo más importante.
PERIODISTA
P/ Monseñor hay una particularidad en esto y es que son dos grupos que se enfrentan, que obviamente con sus enfrentamientos generan unas consecuencias para las comunidades y que ya el enfrentamiento con la fuerza pública viene posterior. ¿Cómo se logra poder acercarlos, cómo fue ese proceso, que permitiera que ellos dijeran esto “no queremos más y vamos a parar estos enfrentamientos” y las fronteras invisibles que no sigan afectando a la comunidad?
MONSEÑOR
Lo más importante era generarles confianza, de que ellos podían confiar en el proceso mismo y eso es lo que hemos hecho, acercarnos, darles confianza de que es verdad que se puede vivir en paz, de que no es necesario que ellos estén en una guerra absurda, porque en el fondo nos estamos matando nosotros mismos. Hacerles entender que la guerra no es el camino, que ellos no están consiguiendo nada, o les queda la cárcel, la muerte o la salida civilizada, negociar y hablar.
Definitivamente ellos también quieren apostarle a una paz verdadera en Colombia. Porque Buenaventura mejora su nivel de calidad de vida y vendrá la inversión, se ganará confianza también para que los empresarios puedan generar empleo, que es lo que más necesitamos en este Puerto, el turismo se va activar, entonces son noticias muy buenas y trascendentales para un Puerto que ha ocupado el puesto número 13 como la ciudad más violenta del mundo.
PERIODISTA
Qué nos puede decir, sin que esto afecte las confidencialidades que tienen este tipo de diálogos. ¿Qué nos puede decir de los voceros y líderes de estas dos organizaciones, cómo los percibe usted, alejándose por un momento de que son líderes de una organización que lideran acciones violentas, que han sido causantes de ese terror en Buenaventura? ¿Usted que ha podido percibir de ellos al mirarlos a los ojos, que ha podido encontrar?
MONSEÑOR
Yo veo el cansancio de la guerra, la guerra no trae sino dolor y sufrimiento y ante todo, ellos están esperanzados en sus hijos y nos dicen por favor hagan algo, el Estado colombiano tiene que hacer algo con los niños y los jóvenes, no queremos que ellos terminen donde estamos nosotros, ellos están pensando en sus hijos, en niños, niñas, en jóvenes que están creciendo y que saben que su papá está en lo que nosotros llamamos "en el cuento" y dicen, “no, mi niño no puede sufrir tanto”, entonces quieren terminar esta situación, quieren acabar con esta ola de violencia.
Ellos saben que tienen una deuda con la justicia colombiana y están esperando que el Estado colombiano pruebe una normatividad hacia ellos o unas penas alternativas, una justicia especial para la paz para ellos y que ya se está construyendo en diálogos con el Alto Comisionado para la Paz, esperando que esto pueda darse y que podamos entre todos ir avanzando en ese proceso de construir una paz por regiones, por zonas y ante todo una paz que nos lleve a todos a vivir diferente y a vivir mejor.
PERIODISTA
Usted ha podido hablar con el Alto Comisionado, ¿él ya conoce directamente estos avances, que ha dicho él?
MONSEÑOR
Hemos hablado con el doctor Iván Danilo Rueda Rodríguez, hemos tenido unas conversaciones para poder apoyarnos, porque realmente esto hace parte de unos diálogos nacionales, donde hay según cuentas, 23 bandas, de las cuales ya 10 se han acogido al proceso del cese al fuego, que han decidido no más asesinatos en sus territorios.
Se está discutiendo otros tipos de beneficios para todos, frente al robo y la extorsión, eso se sabe que es de acabarse, queremos también que eso disminuya o que se acabe, esto debe acabarse, estos jóvenes están pidiendo empleo para poder vivir, sostener a sus familias, ellos pagan arriendo, tienen sus necesidades básicas, entonces queremos ojalá ofrecerles capacitación, estudio, proyectos productivos y empleo formal, de esa manera podríamos pensar que podemos avanzar para que se acabe definitivamente todo tipo de delitos, el robo y la extorsión que afectan tanto a los comerciantes en todos los niveles.
PERIODISTA
En esta tarea de mediación, de trabajo humanitario, de búsqueda de la paz que hace la Iglesia a través suyo en Buenaventura, usted que representa también de alguna manera el sentir de la comunidad, ¿hay pasos con otros grupos, vendrán buenas noticias sobre este particular?
MONSEÑOR
Hay otros grupos que ya son organizados, como el ELN, las disidencias de las FARC, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, que tenemos en este territorio y todos los demás grupos, digamos tienen ya una ruta que el Estado colombiano se está reuniendo y está avanzando en eso.
Nosotros como Iglesia también acompañamos algunos procesos a nivel del episcopado, queremos aprovechar los diálogos pastorales, estos diálogos desde la Iglesia para ir construyendo todo un estado en función de la paz y esto es muy importante porque no se trata solo de un grupo, sino de hablar con todos. Los diálogos son rutas distintas porque el Estado reconoce unos grupos organizados que han tenido un tinte político, en el sentido de que van contra el Estado colombiano y hay otros grupos que son las bandas criminales, que no están con ninguna ideología, no están luchando contra el Estado, sino que tienen un interés económico y de territorio de poder. Detrás de todo esto en el corazón de las personas termina habiendo un orgullo, una prepotencia, unos deseos de tener más que el otro, y esto es propio de un corazón que está triste, que está solo, que está golpeado.
Porque son jóvenes que tienen unas familias disfuncionales, que son familias donde no ha habido un sentido de amor, de cariño, no ha habido autoridad en sus hogares, les ha faltado la educación, no han tenido oportunidades y finalmente terminan en esto. Que si esas personas hubiesen tenido las oportunidades que hemos tenido otros, como nosotros, quizá no estuvieran pasando en eso. Lo importante es que nosotros podamos tratar las raíces del problema con nuestros niños y jóvenes para ofrecerles alternativas, oportunidades en el Pacífico. Tenemos el deporte, la gastronomía, el turismo, la parte portuaria, la ecología, tenemos todo el sentido de esta biodiversidad, que nos enriquece en el Pacífico, si proyectamos todo a los jóvenes y niños hacia el desarrollo de todos esos campos, pues ya no habrá campo para la guerra. A veces se llega ahí, simplemente porque estamos en unas circunstancias en esos barrios, en esas zonas más periféricas y más pobres y terminan engrosando esas bandas, que es lo que más nos interesa arrancar y llegar hasta la raíz del problema para que no seguir generando jóvenes metidos en las bandas criminales.
PERIODISTA
Le insisto en esa licencia que ha dado el gobierno para que la regiones tengan protagonismo, un ejemplo de ello son los llamados “diálogos regionales incluyentes”, en ese escenario que ha permitido el gobierno, particularmente en Buenaventura, acercamientos con el ELN y disidencias, para también conocer y pulsar un poco cuál es el pensamiento de ellos y también si hay disposición.
MONSEÑOR
Hay disposición, todavía no hemos empezado estos diálogos en nuestra región, el 18 de octubre vendrá la vicepresidenta, la doctora Francia Márquez, para iniciar los primeros diálogos regionales vinculantes en Buenaventura.
PERIODISTA
Es decir con ELN y disidencias todavía no hay acercamientos.
MONSEÑOR
Hay unos acercamientos generales a nivel nacional y la Iglesia está acompañándolos, nosotros acompañamos y facilitamos los procesos. Lo estamos haciendo y lo hemos venido haciendo porque para nosotros es importante el tema de la paz integral, pero digamos en la particularidad de las regiones todavía no.
PERIODISTA
Monseñor usted ha mencionado, porque me parece que es bien importante que también se incluyan otros sectores que han sido afectados por la violencia en Buenaventura. ¿Usted qué percibe en los comerciantes, en los empresarios? en su contribución también a que cesen estos hechos de violencia, pues también además como diría, además de producir sus negocios, también ellos aporten algo o generen más empleo y ayuden a superar los problemas de hambre que tiene Buenaventura en algunas zonas. ¿Cómo los percibe, los siente comprometidos usted que ha podido hablar con ellos?
MONSEÑOR
Es un tema como de feed-back, pero ¿qué significa esto? que, si hay seguridad, hay inversión, hay empleo y hay compromiso. Pero a veces los comerciantes fuera de pagar todo lo que tienen que hacer ante las autoridades legalmente constituidas, les toca pagar unas vacunas, unas extensiones, entonces se ven más afectados, pero en el caso de parar esta guerra, hay un ánimo muy grande entre los empresarios de Buenaventura de aportarle y contribuir con la paz, porque ellos son los primeros beneficiados, si hay turismo, si hay gente, si hay emprendimiento, los empresarios van a ganar más, ellos están dispuestos a aportar en la medida de sus posibilidades.
Ya hemos hablado con los gremios, con algunas empresas portuarias y ellas están muy interesadas en que este proceso avance, porque con la paz todos ganamos y con la guerra, todos perdemos. Hay buen ánimo, estamos esperando ya que el Estado colombiano, en los distintos niveles, para que ellos puedan primero, avanzar en darle una normatividad jurídica al proceso; y segundo, den una inversión social. Los mismos jóvenes están pidiendo que se mejoren las escuelas, los puestos de salud, que se logre en los distintos barrios mejorar el alcantarillado, el agua, están pidiendo lo que cualquier ciudadano. Por eso yo creo que es un tema de atención integral en todos los aspectos, para que podamos hablar de un desarrollo para todos.
PERIODISTA
Monseñor este será un fin de semana y particularmente este domingo donde se desarrollarán varias actividades, de esas que acercan la Iglesia a la comunidad, muchas actividades donde usted también puede percibir, pulsar, palpar lo que la gente le preocupa y quiere. ¿Qué tiene previsto para este domingo?
MONSEÑOR
Este domingo vamos a hacer algo que hemos denominado el gran “acto simbólico de la paz para Buenaventura” y es donde estos dos grupos, van a mostrarle a la ciudadanía que ya no se están enfrentando, sino que quieren construir la paz y por eso se han establecido unos cuadrangulares, son los campeonatos de microfútbol, justo en el barrio donde más ha habido enfrentamientos entre estas dos bandas, donde antes se tiraban bala, ahora van a tirar goles y vamos entonces hacer un cuadrangular de microfútbol entre ellos y vamos a hacer una olla comunitaria, en el Barrio Juan XXIII, que aquí le llamamos cariñosamente Juancho.
Vamos a tener unos juegos de mesa, porque la gente del común, los niños, los jóvenes y los adultos mayores les gusta mucho este tipo de juegos, vamos a tener artistas, estamos invitando a todos los artistas de Buenaventura y hay un compromiso de todos ellos de aportarle a este proceso, vamos a tener eucaristía a las 2 p.m. por lo tanto es una actividad donde se le va a decir a la comunidad de Buenaventura, que no es simplemente unas declaraciones, sino que es una realidad y lo van a poder ver ahí, directamente con este acto simbólico que vamos a tener para decirle a la comunidad que estas bandas han decidido bajar las armas, bajar este odio, esta guerra y apostarle a la paz.
PERIODISTA
¿Monseñor y van a hacer goles y a jugar fútbol los integrantes de estas bandas?
MONSEÑOR
Goles por la paz, eso es lo que queremos con la ayuda de Dios, vamos a estar allí en este pequeño campeonato, entre los mismos muchachos de los grupos, que como decía antes que no se podían ver juntos, vamos a tener unas camisetas de compromiso por la paz de gran simbología, de construcción de paz para nuestra ciudad.
PERIODISTA
Monseñor nos alegra hablar con usted que en medio de la realidad hay una esperanza y que los pasos que usted ha dado con todo su equipo de trabajo, usted liderando a la comunidad, están viéndose estas manifestaciones de paz y que ojalá se consoliden plenamente para el bien de Buenaventura.
MONSEÑOR
Muchas gracias a ustedes y decirle a toda la comunidad yo le quiero pedir mucha oración a toda la comunidad, que le pidamos a Dios por la paz, es posible construir la paz, si lo estamos haciendo en Buenaventura y llevamos este tiempo tan largo ya sin homicidios, se puede hacer en Cali, se puede hacer en nuestras regiones, de deponer las armas, ese camino de la violencia no puede seguir en una región tan linda, con tantas posibilidades como tenemos nosotros en el valle, en Colombia y podremos ser una gran ciudad o un gran país si nos lo proponemos, si ayudamos y entre todos construimos unas condiciones diferentes, que Dios los bendiga.
"Agua pasó por aquí, cate que no te vi"
Mié 14 Oct 2026
Con María en el mes de las misiones
Lun 5 Oct 2026
Mar 13 Oct 2026
La Iglesia colombiana se une en oración por el papa León XIV tras confirmarse su diagnóstico de cáncer pulmonar
El examen del tejido extirpado durante una cirugía torácica confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar. Según informó la Santa Sede, la intervención concluyó sin complicaciones y el Santo Padre despertó con normalidad. La Iglesia Católica en Colombia se une en oración por su salud e invita a todos los fieles del país a acompañarlo espiritualmente.La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó este martes 13 de octubre sobre la evolución del papa León XIV, luego de la intervención de cirugía torácica a la que fue sometido, según lo previsto. El procedimiento consistió en la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica asistida por video.En el comunicado, se confirma que el examen histológico realizado durante la intervención permitió establecer el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, "como se sospechaba a partir de las pruebas preoperatorias".Sobre el desarrollo de la cirugía, la Santa Sede precisó que el Santo Padre permaneció aproximadamente tres horas en el quirófano y que la intervención tuvo una duración cercana a los 90 minutos. El comunicado señala que "la intervención fue exitosa y no hubo complicaciones".Tras el procedimiento, el Papa "se despertó con normalidad" y, después de un breve periodo de observación, regresó a su habitación en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli, conocido como Hospital Gemelli, según el informe médico.La Iglesia en Colombia se une en oración por el Santo PadreAnte esta noticia, la Iglesia Católica en Colombia expresa su cercanía espiritual al papa León XIV y se une en oración por su salud y recuperación. La Conferencia Episcopal de Colombia invita a sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y a todos los fieles del país a elevar sus oraciones a Dios por el Santo Padre, pidiendo que lo fortalezca en este momento y acompañe su proceso de recuperación.Asimismo, anima a las comunidades parroquiales, movimientos apostólicos y familias a hacer de la oración una expresión de comunión eclesial, esperanza y cercanía con el pontífice, encomendándolo a la protección maternal de la Virgen María.Vea a continuación el mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia:
Vie 9 Oct 2026
Pastoral Fronteriza de Colombia y Ecuador llama a proteger a las comunidades y sus territorios
Al concluir el Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, en Tumaco, las Iglesias advirtieron sobre las violencias que afectan a las comunidades, el control territorial y las amenazas ambientales. También pidieron a ambos Estados y a los actores sociales e internacionales articular respuestas que garanticen los derechos humanos, la protección humanitaria y la construcción de paz.Las Iglesias de Colombia y Ecuador hicieron un llamado a fortalecer la cooperación binacional para proteger la vida y los derechos humanos en los territorios fronterizos, afectados por dinámicas de violencia, economías ilegales, desplazamiento y deterioro ambiental. La exhortación hace parte del comunicado final del Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, celebrado en Tumaco, con la participación de representantes de las ocho jurisdicciones eclesiásticas que acompañan esta región, Cáritas Ecuador y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.En el documento, las Iglesias advierten que la frontera no puede entenderse únicamente como una línea que separa dos países, sino como un territorio compartido por pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y campesinas, familias y personas migrantes que buscan protección y oportunidades. Desde esta perspectiva, señalan que el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, el tráfico de armas, la extorsión y la trata de personas se entrecruzan con disputas por corredores estratégicos y formas de control territorial y social.Uno de los puntos de alerta del comunicado es que la disminución de los hechos violentos registrados no necesariamente significa que haya disminuido el sufrimiento de las comunidades. El miedo, el confinamiento y el control social pueden mantener ocultas situaciones que afectan la vida cotidiana de la población. Ante este panorama, las Iglesias reiteran que no pueden normalizarse estas violencias y expresan su especial preocupación por las comunidades indígenas y afrodescendientes, las familias campesinas, las personas migrantes y refugiadas, las mujeres y los niños, niñas y adolescentes.El mensaje también relaciona la protección de la vida humana con el cuidado de la casa común. La minería ilegal, los cultivos ilícitos, la deforestación, la contaminación de los ríos y las fuentes de agua, así como los efectos de la variabilidad climática, ponen en riesgo la salud, la alimentación y la permanencia de las comunidades en sus territorios.Frente a estos desafíos, el comunicado plantea que la seguridad fronteriza no puede limitarse al control de los pasos ni a respuestas exclusivamente militares. Si bien reconoce la responsabilidad de los Estados de proteger a la población, garantizar derechos, fortalecer la justicia y enfrentar las redes criminales, subraya que la construcción de paz también requiere oportunidades dignas, instituciones cercanas, protección humanitaria, cuidado ambiental y fortalecimiento del tejido comunitario.Como parte de los compromisos del encuentro, las Iglesias acordaron fortalecer tres líneas de trabajo: la lectura permanente de la realidad fronteriza y la conservación de la memoria de sus pueblos; la acción pastoral y comunitaria para proteger la vida, construir paz y reconciliación, responder a las necesidades humanitarias y cuidar la casa común; y la articulación e incidencia binacional mediante el trabajo con las comunidades y el diálogo con instituciones públicas, organizaciones sociales, cooperación internacional y otros actores.El documento recoge, además, un llamado fraterno a las autoridades de Colombia y Ecuador para que, junto con las organizaciones sociales y la cooperación internacional, impulsen respuestas coordinadas. Las Iglesias advierten que las dinámicas que atraviesan la frontera superan la capacidad de respuesta de un solo país y que la protección de la vida exige corresponsabilidad y decisiones centradas en las personas y las comunidades.Este proceso se apoya en 34 años de trabajo conjunto de las Iglesias particulares de Colombia y Ecuador frente a las violencias, las crisis humanitarias y las distintas formas de exclusión en estos territorios. La consolidación de una instancia binacional permanente busca fortalecer ese camino de cooperación, acompañamiento y solidaridad.Al concluir el encuentro, las Iglesias renovaron su compromiso de permanecer junto a las comunidades, acompañar a quienes sufren y fortalecer sus capacidades para resistir a la violencia y construir esperanza. Su mensaje final reafirma una convicción que orienta esta misión compartida: «Allí donde los límites políticos separan, el Evangelio nos llama a reconocernos hermanos».Vea a continuación la lectura del mensaje final por monseñor Franklin Misael Betancourt, obispo de Tumaco:Le puede interesar: Iglesias de Colombia y Ecuador avanzan hacia una agenda común para consolidar la pastoral fronteriza
Jue 8 Oct 2026
Obispos eméritos de Colombia analizaron los desafíos de la inteligencia artificial a la luz de Magnifica Humanitas
Durante el encuentro anual, 18 obispos eméritos profundizaron en la encíclica Magnífica Humanitas, del papa León XIV, y compartieron reflexiones sobre la dignidad humana, la misión evangelizadora y las realidades que interpelan a la Iglesia en Colombia.Del 5 al 6 de octubre, 18 obispos eméritos de Colombia se reunieron en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), en Bogotá, para reflexionar sobre los desafíos actuales de la Iglesia y compartir aportes desde su experiencia pastoral.Uno de los ejes centrales del encuentro fue el estudio de la encíclica Magnífica Humanitas, del papa León XIV, con especial atención a los interrogantes éticos y humanos que plantea el desarrollo de la inteligencia artificial y sus implicaciones para la misión evangelizadora de la Iglesia.El cardenal Jorge Enrique Jiménez Carvajal, arzobispo emérito de Cartagena, destacó la importancia de comprender estas transformaciones y discernir cómo aprovechar las posibilidades de la tecnología para anunciar el Evangelio, sin perder de vista el valor de la inteligencia humana y las capacidades que hacen posible la comunicación, el perdón y el amor.«El trabajo nuestro es anunciar la Buena Noticia de Jesucristo», señaló el cardenal, al explicar que los medios tecnológicos pueden contribuir a esta misión, pero también suscitan preguntas sobre el lugar de la persona humana en una sociedad cada vez más mediada por algoritmos y máquinas.Por su parte, monseñor Iván Marín López, arzobispo emérito de Popayán, invitó a leer y estudiar la encíclica, subrayando que la dignidad humana debe orientar el uso de los avances tecnológicos. También recordó la importancia de la doctrina social de la Iglesia y sus principios en ámbitos como el trabajo, la familia y la educación.En este contexto, monseñor Marín expresó la necesidad de promover criterios claros para el uso de la inteligencia artificial en los entornos educativos, de manera que los estudiantes puedan aprovechar estas herramientas sin perder su capacidad de pensar críticamente ni quedar expuestos a la manipulación.Una reflexión que parte de la experiencia pastoralEl encuentro también permitió compartir experiencias y reflexiones sobre distintas situaciones eclesiales y sociales que interpelan a la Iglesia, así como dialogar sobre los desafíos de la evangelización y el servicio pastoral en el país.La jornada fue coordinada por el cardenal Jorge Enrique Jiménez Carvajal y monseñor Iván Marín López, con el acompañamiento de la Presidencia de la CEC y del Departamento de Animación de la Comunión y la Sinodalidad.Al explicar el sentido de esta reunión, monseñor Marín destacó los vínculos espirituales, afectivos y pastorales que unen a los obispos eméritos, así como su interés por mantenerse al tanto de la vida de la Iglesia, estudiar los documentos del Papa y de la Conferencia Episcopal y continuar aportando desde sus posibilidades.El cardenal Jiménez, por su parte, describió esta etapa como una oportunidad para recordar el camino recorrido y renovar el sentido del servicio a las comunidades, especialmente a las personas necesitadas de orientación y esperanza.Un servicio pastoral que continúaAunque han concluido su responsabilidad directa en el gobierno de una diócesis, muchos obispos eméritos mantienen una participación activa en la vida de la Iglesia: acompañan procesos pastorales, orientan retiros espirituales, ofrecen conferencias y apoyan a comunidades en sus lugares de residencia.Actualmente, la Iglesia en Colombia cuenta con 49 obispos eméritos. El encuentro, que se realiza anualmente en la sede de la CEC, busca ofrecerles un espacio de reflexión conjunta y recoger sus aportes para la misión pastoral de la Iglesia en el país.La reunión concluyó con el propósito de seguir poniendo la experiencia, el conocimiento y la vida de oración de los obispos eméritos al servicio de la Iglesia, en comunión con sus pastores y con los desafíos de la evangelización en el contexto actual.
Mié 7 Oct 2026
Presidente del Episcopado Colombiano participa en encuentro sobre las familias convocado por el papa León XIV en el Vaticano
Monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, participa en este encuentro convocado por el papa León XIV, que reúne del 7 al 14 de octubre a presidentes de Conferencias Episcopales, representantes de las Iglesias Católicas Orientales, parejas, familias y expertos.El papa León XIV inauguró este miércoles 7 de octubre, en la Sala Pablo VI del Vaticano, el encuentro “Diez años después de Amoris laetitia: anunciar el Evangelio con las familias de hoy”, convocado con motivo del décimo aniversario de la exhortación apostólica del papa Francisco sobre el amor en la familia.En esta cita participa monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, junto con representantes de las Conferencias Episcopales de distintos países, de las Iglesias Católicas Orientales, parejas, familias y expertos.El encuentro se desarrolla hasta el 14 de octubre como un espacio de escucha, diálogo y discernimiento pastoral sobre las transformaciones que viven las familias y sobre las respuestas que la Iglesia está llamada a ofrecer ante estos nuevos escenarios. La iniciativa busca recoger las experiencias de las Iglesias locales durante los últimos diez años y reconocer caminos que permitan anunciar el Evangelio a las familias y con las familias.Durante la apertura, el papa León XIV invitó a los participantes a escuchar atentamente la experiencia concreta de las familias y a dejarse interpelar por sus realidades, especialmente por aquellas marcadas por la fragilidad, pero también por la esperanza y la capacidad de resiliencia. “Sin duda, tenemos mucho que aprender de las familias”, señaló el Pontífice, al plantear la necesidad de discernir cómo las experiencias actuales pueden orientar la acción pastoral de la Iglesia.El Papa puso especial atención en las nuevas generaciones y en las circunstancias que inciden en sus decisiones sobre el amor, el matrimonio y la vida familiar. Entre ellas mencionó la inseguridad económica, la migración, la violencia, la soledad y otras formas de fragilidad emocional, que pueden afectar las posibilidades que los jóvenes imaginan para su futuro.En este contexto, León XIV llamó a preguntarse qué buscan las personas en medio de los cambios culturales, qué revelan sus alegrías, esperanzas, tristezas y preocupaciones, y en qué medida el lenguaje y las prácticas pastorales de la Iglesia logran acompañarlas y abrir caminos.Cinco ejes para el discernimiento pastoralEl itinerario temático propuesto para el encuentro está estructurado en cinco núcleos de reflexión, que parten de la experiencia concreta de las familias y de la acción de las Iglesias locales.El primero aborda “Las familias de hoy: realidad, belleza y desafíos”, con el propósito de discernir los signos de los tiempos a partir de sus experiencias y del compromiso pastoral de la Iglesia. El segundo se concentra en los jóvenes y el descubrimiento de la vocación matrimonial, buscando identificar formas de acompañarlos en el reconocimiento del valor del matrimonio.El tercer eje propone profundizar en la vida matrimonial, particularmente en los primeros años, como un periodo decisivo para consolidar el vínculo y afrontar los cambios propios del comienzo de la vida familiar. El cuarto está dedicado a las familias que atraviesan situaciones de dificultad, con especial atención al acompañamiento de quienes viven experiencias de sufrimiento, abandono, separación, divorcio, pobreza o violencia.Finalmente, el quinto eje plantea a las familias cristianas como sujetos de la misión de la Iglesia, reconociendo su aporte a la transmisión de la fe, al acompañamiento de otras familias y a la vida de las comunidades cristianas y de la sociedad.Estos temas serán abordados mediante testimonios, meditaciones, presentaciones, conversaciones, trabajos en grupo y momentos de oración, en un ambiente de discreción y confidencialidad.Una mirada pastoral hacia los próximos añosSegún ha explicado el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida encuentro no constituye una nueva Asamblea del Sínodo de los Obispos ni busca elaborar un documento que sustituya a Amoris laetitia. Las reflexiones serán recogidas posteriormente en un informe elaborado por una comisión, que será discutido por la Asamblea y entregado al Santo Padre.A diez años de la exhortación apostólica, el propósito es reconocer lo que las Iglesias locales han aprendido en el acompañamiento a las familias y discernir nuevos caminos pastorales frente a realidades como las guerras, las migraciones, las crisis sanitarias, la soledad y otras situaciones que han transformado la vida familiar.