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Ipiales: Fiesta Patronal en honor a Nuestra Señora del Rosario de Las Lajas
Tags: nuestra señora del rosario de las lajas las lajas diócesis de ipiales monseñor josé salúl grisales pregón Iglesia
Con el pregón se dará inicio el próximo 31 de agosto a la celebración patronal diocesana en honor a Nuestra Señora del Rosario de Las Lajas, uno de los santuarios catalogados como el más hermoso del mundo, así lo dio a conocer el obispo de la Diócesis de Ipiales, José Saúl Grisales Grisales, quien extendió la invitación para que esta sea una fiesta por la vida y la paz.
“Iniciaremos con el pregón una gran fiesta por la vida y por la paz, clamando realmente para que todos nosotros seamos constructores de paz, comunicadores de este don que nace de nuestra relación con Dios y por supuesto, de vivir bajo el amparo maternal de la Santísima Virgen María, reina y señora de la paz”.
Pregonar significa anunciar, es por ello que toda la comunidad de Las Lajas, saldrá a comunicar que las fiestas llegaron y que esperan a todos los peregrinos para compartir en familia el homenaje a la Virgen de las Lajas. Para ello se ha preparado una agenda especial donde está el quincenario, actividades religiosas, culturales, deportivas y musicales.
“Estaremos así celebrando día a día con las comunidades cristianas que nos estarán visitando, con las instituciones, grupos de sectores de Las Lajas y grupos que hacen presencia en el municipio de Ipiales, quienes también quieren honrar a la madre de Dios”.
Según dijo el obispo esta fiesta Patronal de Nuestra Señora de Las Lajas, que se extenderá hasta el 17 de septiembre, espera recibir delegaciones y peregrinos de todo el territorio nacional, así como también del hermano país ecuatoriano y otros países del mundo.
Agregó igualmente, que la invitación es a vivir con fe y amor filial esta festividad mariana, anunciando además, que estarán presentes los obispos que hacen parte de la provincia eclesiástica de Popayán. (La Arquidiócesis de Popayán, las Diócesis de Ipiales, Pasto, Tumaco y los Vicariatos Apostólicos de Guapi y Tierradentro).
Historia Nuestra Señora del Rosario de las Lajas
María Mueses de Quiñónez, fue la protagonista de la aparición de la imagen de la virgen del Rosario de las Lajas. En el año 1754 María Mueses de Quiñónez, popularmente conocida como “La Juana” descendiente de los caciques de Potosí, población distante a 3 Km. del Santuario.
Cuando por los peñascos abismales de las Lajas, María transitaba por aquel paraje solitaria, temerosa y aturdida; se refugió entonces en la cueva natural al margen del rio, impresionada de oír de las gentes que en dicho puente se aparecía el demonio, invoca el auxilio de la Virgen del Rosario. Siente entonces que alguien le toca en la espalda... vuelve asustada y nada ven sus ojos... se apodera de ella el sobresalto y sale presurosa.
Algunos días más tarde la Sra. Mueses regresa de Ipiales, llevando a sus espaldas su pequeña hija Rosa, sordo-muda de nacimiento, y al llegar a la cueva se sentó a descansar, en un momento la niña le dice “mamita, vea esa mestiza que se ha despeñado con un mesticito en sus brazos y dos mestizos a los lados. María sorprendida estaba oyendo hablar por primera vez a su hijita, pero no veía nada de lo indicado, luego abandonaron el lugar y caminaron a Ipiales. En Ipiales informo de lo ocurrido a sus patrones de apellido Torresano, originarios de Pasto; estos no le creyeron.
Cumplida su misión casera, retorna su camino hacia su casa de Potosí pasando por las Lajas, en el momento de pasar por el lugar de los acontecimientos; María oye cuando Rosa le grita ¡Mamita la mestiza me llama!, colmada de sorpresa continuó con su hija el camino, ya de nuevo en Potosí, María pensaba en lo acontecido, cuando se dio cuenta que Rosa había desaparecido de su casa, la buscó ansiosa, pero fue en vano.
Con la intuición que caracteriza siempre a las madres, corrió a darle alcance por el camino de los sucesos. Era verdad, pues al llegar a la cueva encontró a su hija arrodillada al pie de la mestiza, jugando cariñosa y familiarmente con el rubio mesticito desprendido de los brazos de su Madre.
Este episodio pasó inadvertido porque no le creían a la Sra. Mueses, hasta que Rosa murió, María llevó el cadáver de su hija donde la virgen Mestiza y le pidió con la fe del carbonero, que resucite a Rosa. María más sorprendida que antes avisó en Ipiales a la familia Torresano, al cura y otras personas. Fue cuando se organizó una peregrinación con gran cantidad de gente de Ipiales y se dirigieron a la gran cueva de roca, distante de unos 7 Km. Y vieron con emoción, por primera vez a la virgen de las Lajas, tal como la vemos hoy, era el 15 de septiembre de 1.754 fecha en la cual se celebra todos los años su fiesta tradicional.
“Tomado, El constructor de Nariño No. 1 VII congreso de constructores”
Historia del Santuario Nuestra Señora de las Lajas
El precioso santuario estilo gótico está edificado sobre el lugar del milagro en Guáitara, en los Andes colombianos, a 7 kms de la ciudad de Ipiales y 11 kms. del puente de Rumichaca que une Colombia y Ecuador. Es un lugar de extraordinaria belleza, escogido por la Madre para prodigar su amor. La Basílica también es una obra preciosa edificada sobre la pendiente del río. La imagen se encuentra en el punto central sobre el altar. Cada 16 de septiembre, fecha de su aparición, millares de peregrinos acuden al santuario para honrar la Virgen y rezar junto con ella.
Uno de los más populares benefactores del templo de las Lajas fue "el ciego Rivera", quien sin la luz de sus ojos recorrió campos, pueblos y ciudades mendigando dinero para comprar materiales con los cuales construirle el santuario a Nuestra Señora. Es el amor a la Madre que no repara en sacrificios, con tal de poder levantarle un templo digno de tan Gran Benefactora. Nos podemos imaginar cómo le habrá recompensado Ella en la eternidad.
El arquitecto Espinoza la construyó con obreros que no sabían nada de construcción. Labradores campesinos, a los cuales él tenía que enseñarles desde; el modo como se hace una formaleta hasta la proporción en que hay que mezclar la arena y el cemento. Pero la buena voluntad pudo más que las dificultades que se presentaban. Y trabajando fueron aprendiendo. Qué hermoso que cuando nos presentemos a Jesucristo en el día del juicio para que nos señale nuestro puesto en la eternidad, le podamos oír decir: "He oído a mi Madre hablar bien de ti".
Historia de los cuatro Templos
Según la relación hecha por algunos historiadores desde la aparición de la Santísima Virgen hasta nuestros días, el tiempo transcurrido se puede catalogar en cinco épocas bien definidas por los aspectos diferenciales de cada una:
Primera: Que abarca la construcción de una choza de madera y pajas, con una duración de 40 años, según lo afirma el historiador ecuatoriano señor Benjamín Endará.
Primer templo: inició la construcción de la primera iglesia pajiza por Fray Gabriel Villafuerte en 1.754
Segunda: En la construcción de una capilla con materiales de ladrillo y cal, la que terminaba con una cúpula; época en que ya pudo llevar el nombre de arquitectónica en su más simple expresión y en donde actuaron sacerdotes al servicio del Santuario.
Segundo Templo: El 21 de abril de 1.769 Eusebio Mejía y Navarro (Cura obrero), inicia la construcción del segundo templo, que terminó 7 años más tarde.
Tercera: En el ensanchamiento del edificio en dirección S.O., con la intervención del arquitecto, señor Mariano Aulestía. Construcción que ha durado una centuria que ha causado siempre la admiración de los peregrinos por su mérito intrínseco y su atrevida construcción.
Tercer Templo: (1859 – 1893) Construido por el padre José María Burbano España y Lara.
Cuarta: En el proyecto de una plazoleta.
Cuarto Templo: El 1 de enero de 1.916 se da inicio a la bendición de la primera piedra del actual templo, participan de su construcción los Capellanes: José María Cabrera, Ángel María Chamorro, Justino C. Mejía y Mejía y los arquitectos; Lucindo Espinosa (nariñense) y Gualberto Pérez (Ecuatoriano).
Tomando como punto de partida la iniciación de la monumental obra del puente para formar la plaza, anotamos que el Ilmo. Señor Moreno concibió la idea de levantar un templo, de acuerdo con las facilidades modernas y que pudiera satisfacer las exigencias del pueblo católico. Los pasos dados por el Santo Prelado fracasaron por la falta de pericia de los constructores de ese tiempo, y luego, el sucesor Ilmo. Medina, contrató al ingeniero civil Dr. Gualberto Pérez, quien levantó los planos del puente, y los de un templo nuevo de mayor capacidad. Terminados y aceptados estos, el Dr. Gualberto Pérez encargo la ejecución de la obra al señor comandante don Abraham Giacometi. Avanzada la obra, al constructor se le cayó el puente, atrasando la obra por algún tiempo. Con la pérdida de algunos miles de pesos que ya se habían invertido.
Posteriormente, pasado aquel desastre y concluido el puente, procedieron a la construcción de una serie de galerías, junto al antiguo Santuario, con el fin de formar la planta del nuevo templo.
Según los planos del Dr. Gualberto Pérez había que levantar tres series de galerías, hasta llegar a la planta. Estos planos se encuentran en el archivo de la Capellanía. Esta serie de galerías tenían por objeto llenar el vació hasta la superficie, por medio de las bóvedas de cañón, sostenidas estas por grandes machones corridos y superpuestos, formando a la vez los verticales que debían sostener las columnas del nuevo templo.
Después del terremoto
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Hacemos historia de salvación desde la parroquia
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Mar 1 Sep 2026
Papa León XIV invita a rezar en septiembre por el cuidado del agua: “un regalo universal, un derecho sin fronteras”
La intención mensual de oración del Papa llama a custodiar este don de Dios con gratitud, justicia y responsabilidad, y a defender el derecho de todos a acceder al agua sin desigualdad.En septiembre, el papa León XIV invita a la Iglesia y a las personas de buena voluntad a unirse en oración por el cuidado del agua, para que aprendamos a custodiarla con gratitud, justicia y sobriedad, reconociendo en ella un don sagrado que sostiene la vida y que compromete a todos con la responsabilidad, la solidaridad y el cuidado de la creación. Esta propuesta del Papa coincide con el Tiempo de la Creación 2026, que se celebrará entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre y cuyo lema es “Agua Viva”.La intención es promovida por la Red Mundial de Oración del Papa, a través de la iniciativa Reza con el Papa, que cada mes convoca a millones de personas a orar por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.La invitación del Santo Padre parte de una convicción profundamente arraigada en la fe cristiana: el agua es un don de Dios. Es fuente de fecundidad, frescura y esperanza; calma la sed, fecunda la tierra y limpia las heridas. Pero, además, posee un significado especial para los cristianos, pues en el Bautismo se convierte en signo de la gracia y del amor de Dios que renuevan la vida.La cartilla preparada para acompañar esta intención recuerda precisamente el lugar central que ocupa el agua en la liturgia y en los sacramentos. En la Vigilia Pascual, por ejemplo, el agua bautismal está vinculada al misterio de Cristo Resucitado y se convierte en signo de vida nueva.Por ello, custodiar el agua es también custodiar la vida. No se trata únicamente de proteger un recurso natural indispensable, sino de reconocer que su cuidado está estrechamente relacionado con la dignidad humana, particularmente con la realidad de quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad.El agua es un don, no una posesiónUno de los ejes centrales de la reflexión propuesta por la Red Mundial de Oración del Papa es reconocer que el agua no puede ser entendida únicamente desde una lógica de posesión o aprovechamiento.La cartilla lo expresa así: “El agua es don, no posesión. Es fuente de vida, no instrumento de poder”. Custodiarla con gratitud y justicia significa, por tanto, proteger a los más vulnerables, defender la dignidad humana y alabar al Creador.Esta perspectiva también recoge la enseñanza del papa Francisco en la encíclica Laudato si’, donde se advierte que el acceso al agua potable y segura constituye un derecho humano básico, fundamental y universal. El documento señala, además, que la contaminación de las fuentes hídricas y el uso desmedido del recurso afectan de manera especial a las poblaciones más pobres.La reflexión invita así a mirar una realidad marcada por la desigualdad: mientras algunas personas tienen acceso permanente y abundante al agua, otras deben recorrer grandes distancias para conseguirla o enfrentan las consecuencias de su escasez y contaminación.En la oración mensual, el papa León XIV pone rostro a esta realidad al recordar a quienes “no tienen agua limpia, que caminan kilómetros para encontrarla, que enferman por su escasez”. Y pide que los creyentes sean capaces de defender el derecho de cada hermano y hermana “a beber sin miedo, sin desigualdad”.Una responsabilidad que comienza en lo cotidianoLa intención de oración también invita a revisar la manera en que cada persona se relaciona con el agua.La cartilla propone algunas actitudes concretas para vivir esta intención: valorar el agua como don de Dios, evitar el desperdicio, unir la fe con el compromiso ecológico, educar con el ejemplo e interceder por quienes no tienen acceso a ella.Se trata de comprender que el cuidado de la casa común no es una tarea desligada de la experiencia cristiana. La fe lleva también a reconocer la responsabilidad que cada persona tiene frente a los bienes de la creación.En este sentido, la cartilla retoma una advertencia de Laudato si’ sobre el desperdicio del agua. El problema, señala, no se presenta únicamente en los países desarrollados, sino también en lugares con grandes reservas hídricas. Por eso, el cuidado del agua requiere igualmente procesos educativos y culturales que ayuden a tomar conciencia de la gravedad del desperdicio en contextos de desigualdad.A esto se suma el impacto de la contaminación y de diversas actividades humanas sobre los recursos hídricos. La cartilla advierte que estas acciones pueden deteriorar la calidad del agua, poner en riesgo las reservas subterráneas y alterar el curso de grandes ríos. Frente a estos desafíos, propone un compromiso colectivo de responsabilidad, lucidez y solidaridad para preservar condiciones de vida dignas para todos.“Peregrinos de lo esencial”La oración propuesta por el papa León XIV invita también a una transformación personal. El Papa pide que el Espíritu Santo haga de los creyentes “peregrinos de lo esencial”, capaces de vivir con sobriedad, denunciar el derroche y la contaminación y defender el derecho de cada persona al agua.Esta llamada conecta el cuidado de la creación con una actitud evangélica de sobriedad y solidaridad. Cuidar el agua supone aprender a utilizarla responsablemente, pero también mirar más allá de los propios hábitos para reconocer las necesidades de quienes no tienen garantizado este bien indispensable.De esta manera, la intención de septiembre propone un camino que une oración, conversión personal, responsabilidad social y compromiso con la vida. La invitación del pontífice es a mirar el agua con una conciencia renovada: recibirla con gratitud, utilizarla con sobriedad, protegerla con responsabilidad y defenderla con justicia, especialmente pensando en quienes sufren por no tener acceso a ella. Porque, como recuerda la cartilla, “que nuestro cuidado del agua sea un signo de amor por el Creador”.Oración por el cuidado del aguaEn el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.Señor de la Vida,Tú nos diste el don del agua,fuente de fecundidad, frescura y esperanza.Ella calma la sed, fecunda la tierra y limpia las heridas.Te damos gracias porque tambiénella es símbolo de tu gracia y de tu amorque nos renueva por medio del Bautismo.Hoy te pedimos que nos enseñes a custodiarlacon gratitud, justicia y responsabilidad.Te pedimos perdón por haberla convertido en mercancía,olvidando que es un regalo universal,un derecho sin fronteras, destinado a todos tus hijos.Vemos con dolor a tantos hermanos y hermanasque no tienen agua limpia,que caminan kilómetros para encontrarla,que enferman por su escasez.Que tu Espíritu nos transforme en peregrinos de lo esencial,capaces de vivir con sobriedad,denunciando el derroche y la contaminación,defendiendo el derecho de cada hermano y hermanaa beber sin miedo, sin desigualdad.Haz que nuestro cuidado del aguasea signo de amor al Creadory compromiso con la vida de los más pobres,educando nuevas generaciones que valoreny protejan los recursos de la Tierra.Amén.Vea el Video del Papa:
Vie 28 Ago 2026
Mons. Ariel Lascarro Tapia será el Administrador Apostólico del Vicariato de San Andrés y Providencia
El nombramiento, realizado por el papa León XIV y dado a conocer por el Dicasterio para la Evangelización, se produce tras el traslado de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias a la Diócesis de Yopal.El papa León XIV nombró a monseñor Ariel Lascarro Tapia, obispo de Magangué, como Administrador Apostólico del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia, designación que fue dada a conocer por el Dicasterio para la Evangelización de la Santa Sede este 27 de agosto, tras la posesión canónica de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como obispo de Yopal.Con este nuevo encargo, monseñor Lascarro Tapia asumirá temporalmente el gobierno eclesiástico y el acompañamiento pastoral del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia, mientras el Santo Padre dispone el nombramiento de su nuevo obispo, responsabilidad que ejercerá simultáneamente con su servicio pastoral al frente de la Diócesis de Magangué.Un servicio durante la sede vacanteEl Administrador Apostólico es quien recibe el encargo de gobernar temporalmente una Iglesia particular que se encuentra en sede vacante. En el ejercicio de esta misión, asume las responsabilidades propias del gobierno pastoral y administrativo de la jurisdicción, de acuerdo con las normas del derecho de la Iglesia y las disposiciones establecidas para su nombramiento.Entre sus responsabilidades se encuentran la atención a la vida pastoral de la Iglesia particular, el acompañamiento de sus comunidades, la administración de sus asuntos y la promoción de la comunión eclesial durante el período en que la sede permanece vacante.Un Vicariato directamente sujeto a la Santa SedeEl Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia comprende el territorio del departamento Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y tiene su sede en la ciudad de San Andrés.Esta circunscripción eclesiástica hace parte de la Provincia Eclesiástica de Cartagena. Sin embargo, por su naturaleza de Vicariato Apostólico, está directamente sujeta a la Santa Sede.Esta condición explica que, ante la vacancia de la sede, el Santo Padre haya confiado a un obispo el servicio de Administrador Apostólico para garantizar la continuidad del gobierno y de la vida pastoral de esta jurisdicción, mientras se adelanta el proceso para designar a su nuevo pastor.Monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias ya inició su ministerio en YopalLa sede del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia quedó vacante tras el nombramiento de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como obispo de Yopal.El pasado 29 de junio, el papa León XIV lo nombró para esta nueva misión episcopal, después de haber estado al frente del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia desde 2016.El 27 de agosto, monseñor Sanabria Arias tomó posesión canónica como obispo de Yopal, en una celebración realizada en la Catedral San José de esta ciudad, dando inicio a su ministerio episcopal al servicio de la Iglesia particular de Casanare.Monseñor Ariel Lascarro TapiaMonseñor Ariel Lascarro Tapia nació en El Carmen de Bolívar el 3 de noviembre de 1967. Fue ordenado sacerdote el 22 de octubre de 1994 y ha desempeñado diferentes servicios pastorales y eclesiales.El 21 de noviembre de 2014 fue nombrado por el papa Francisco como obispo de Magangué, Iglesia particular a la que continúa sirviendo.
Jue 27 Ago 2026
Monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias inició su ministerio como nuevo obispo de Yopal
En una celebración marcada por la comunión episcopal, sacerdotal y laical, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias asumió este jueves 27 de agosto el pastoreo de la Diócesis de Yopal, luego de su nombramiento por parte del papa León XIV el pasado 29 de junio.La Catedral San José de Yopal fue escenario este jueves 27 de agosto de la posesión canónica de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como tercer obispo de la Diócesis de Yopal. La celebración reunió a obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, autoridades civiles y militares, delegaciones parroquiales, movimientos apostólicos, fieles laicos y familiares del nuevo pastor.Como metropolitano de la provincia eclesiástica a la que pertenece la Diócesis de Yopal, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, tuvo a su cargo la lectura de las letras apostólicas mediante las cuales el papa León XIV confió a monseñor Sanabria Arias esta nueva misión pastoral.El nombramiento había sido anunciado por la Santa Sede el pasado 29 de junio. Hasta entonces, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias se desempeñaba como vicario apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, servicio que ejerció desde 2016 y desde el cual ahora llega a la Iglesia particular de Yopal. La celebración contó también con la presencia de los anteriores pastores de esta diócesis: monseñor Misael Vacca Ramírez, actual arzobispo de Villavicencio, y monseñor Édgar Aristizábal Quintero, actual obispo de Duitama-Sogamoso. A ellos se sumaron los obispos de la Provincia Eclesiástica de Tunja y otros pastores de diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país, como expresión de la comunión que caracteriza la vida de la Iglesia. En representación de la Nunciatura Apostólica en Colombia, estuvo monseñor In Je Hwang.También acompañaron la celebración sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos provenientes del Vicariato Apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, comunidad eclesial que acompañó a monseñor Sanabria durante los años de su ministerio episcopal en el Caribe colombiano.“Más que un territorio le entregamos una misión”Durante la celebración, el padre Jeison Andrey Salguero, quien estuvo al frente de la diócesis como administrador diocesano durante el periodo de sede vacante, dio la bienvenida al nuevo obispo en nombre de la comunidad eclesial de Yopal.Al recordar la historia de esta Iglesia particular y agradecer el servicio de quienes la han pastoreado, destacó que monseñor Sanabria Arias recibe una diócesis con fortalezas y desafíos, comunidades que necesitan ser revitalizadas, sacerdotes que entregan generosamente su vida, familias que buscan permanecer firmes, jóvenes que esperan ser escuchados y personas que necesitan experimentar el rostro misericordioso de Cristo.“Más que una estructura, hoy queremos entregarle una familia; más que una institución queremos entregarle un pueblo y más que un territorio le entregamos una misión”, expresó el sacerdote.El administrador diocesano manifestó además la disposición del clero y de las comunidades para caminar junto al nuevo obispo, poniendo a su servicio sus dones, experiencia y voluntad de trabajar por una Iglesia “más unida, más cercana, más servidora, más misionera”.La Diócesis de Yopal permanecía en sede vacante desde el 19 de julio de 2024, fecha en la que monseñor Édgar Aristizábal Quintero dejó esta jurisdicción para asumir como obispo de Duitama-Sogamoso.Una Iglesia que reconoce a Cristo como único PastorEn su primera homilía como obispo de Yopal, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias centró su reflexión en el mandato misionero de Jesús: “Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio”, afirmando que con estas palabras comienza su ministerio episcopal en la diócesis casanareña.A partir de las lecturas proclamadas durante la celebración, presentó tres aspectos que, según explicó, definen su comprensión de la misión episcopal.El primero es reconocer a Dios como el único y verdadero Pastor. Recordó que el obispo no es dueño de la comunidad, sino colaborador del Buen Pastor, llamado a guiar, escuchar y acompañar al pueblo de Dios. En este sentido, retomó una reflexión del papa Francisco para señalar que el obispo debe saber estar “al frente” para orientar, “en medio” para escuchar y “detrás” para acompañar y levantar a quienes puedan quedar rezagados.El segundo eje planteado por el nuevo obispo es el propósito de avanzar hacia una Iglesia sinodal, en la que todos los bautizados puedan participar activamente en la misión evangelizadora.“Una Iglesia sinodal nos invita a caminar juntos”, afirmó, señalando tres desafíos concretos: reconocer que la verdad se busca comunitariamente bajo la guía del Espíritu Santo; superar las polarizaciones y convertir las tensiones en oportunidades para el discernimiento; y promover un estilo participativo en el que laicos y consagrados tengan voz activa en la misión de la Iglesia.Para monseñor Sanabria, la sinodalidad implica vivir desde la “mentalidad de Cristo”, poniendo en el centro la comunión y el servicio.Santidad y misión para una Iglesia abierta a su territorioEl tercer aspecto de su reflexión estuvo dirigido especialmente al presbiterio de Yopal. El nuevo obispo subrayó que la santidad de los evangelizadores es indispensable para anunciar a Jesucristo y construir una Iglesia sinodal.También destacó que la misión de la Iglesia se extiende hacia todos aquellos que están llamados a creer y participar en ella, recordando que la misión evangelizadora no es tarea exclusiva de los ministros ordenados, sino que involucra a todo el pueblo de Dios.En esta perspectiva, invitó a fortalecer tanto la unidad al interior de la diócesis como su compromiso misionero hacia el territorio. Recordó el legado de los jesuitas, agustinos recoletos, capuchinos y otros religiosos que contribuyeron a la evangelización del Casanare, así como el testimonio de san Ezequiel Moreno, quien recorrió estos territorios llaneros con espíritu misionero.Al referirse a la identidad de la región, monseñor Sanabria destacó la riqueza natural de la Orinoquía y la necesidad de promover una ecología integral que involucre a las comunidades, trabajadores, empresarios, arroceros, ganaderos y petroleros, poniendo en el centro la dignidad humana y, particularmente, a las personas más pobres.“Que seamos una región acogedora, que valora su biodiversidad y la protege”, expresó.El nuevo obispo de Yopal también tuvo presente a las comunidades que atraviesan situaciones de sufrimiento en Colombia y llamó a no olvidar a las familias afectadas por diferentes catástrofes y situaciones difíciles.Al concluir su homilía, encomendó su ministerio y la vida de la Diócesis de Yopal a Nuestra Señora de los Dolores, pidiendo su protección para acompañar la misión evangelizadora de esta Iglesia particular.
Jue 27 Ago 2026
Iglesia Católica se une a la jornada de oración “Colombia, un solo corazón”, por las víctimas del terremoto
La Conferencia Episcopal de Colombia anima a las parroquias y comunidades eclesiales del país a unirse este viernes 28 de agosto a la jornada nacional de oración “Colombia, un solo corazón”, en memoria de las víctimas del terremoto del pasado 10 de agosto y como expresión de solidaridad con las familias y comunidades afectadas.La Iglesia Católica en Colombia se unirá este viernes 28 de agosto a la jornada nacional de oración “Colombia, un solo corazón”, convocada desde la Capellanía de la Presidencia de la República, para elevar una plegaria por quienes han sufrido las consecuencias del terremoto que el pasado 10 de agosto afectó diferentes regiones del país.En este contexto, la Conferencia Episcopal de Colombia anima a las parroquias, comunidades y demás espacios de oración a participar de esta jornada, haciendo de ella un momento de comunión, memoria y solidaridad con quienes viven el dolor de la pérdida, la incertidumbre y las consecuencias de la emergencia.La participación de la Iglesia en esta iniciativa se inscribe en un camino de oración que las comunidades católicas del país han venido recorriendo desde los primeros días de la emergencia. El pasado 16 de agosto, la Conferencia Episcopal de Colombia había convocado directamente a una Jornada Nacional de Oración con quienes viven el dolor de la pérdida, la incertidumbre y las consecuencias del terremoto. A esta intención se han sumado también diversas jurisdicciones eclesiásticas, que han promovido celebraciones, velatones, momentos de oración y otras expresiones de cercanía con las comunidades afectadas.Una oración por las víctimas, sus familias y quienes sirvenPara acompañar esta jornada, la Conferencia Episcopal de Colombia ha dispuesto un subsidio litúrgico que puede ser utilizado por las parroquias y comunidades que deseen unirse a la iniciativa.El material propone como texto bíblico de referencia las palabras del Salmo 46: “El Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre presente en la angustia”. Desde esta perspectiva, la oración reconoce el sufrimiento provocado por el terremoto, pero también invita a poner la esperanza en Dios y a fortalecer la solidaridad entre los colombianos.La oración universal incluida en el subsidio contempla distintas intenciones: por quienes perdieron la vida y por sus familias; por los damnificados, heridos y demás víctimas; y por quienes continúan prestando su servicio en medio de la emergencia, entre ellos los organismos de socorro, miembros de la Fuerza Pública, personal de salud y voluntarios.Asimismo, invita a dar gracias por la respuesta de solidaridad que ha unido a Colombia y a la comunidad internacional en torno a las personas afectadas, y a pedir que esta solidaridad pueda mantenerse como respuesta concreta ante el sufrimiento de los hermanos.La oración final pide especialmente por el descanso eterno de los fallecidos, el consuelo de las familias, la recuperación de las víctimas y los heridos, y el sostenimiento de quienes han resultado damnificados, así como por todos aquellos que continúan acompañándolos y atendiéndolos.Unirse como Iglesia y como paísCon esta jornada, la Iglesia Católica en Colombia renueva su cercanía con las comunidades que han sufrido las consecuencias del terremoto y anima a mantener viva la oración por ellas.Las parroquias y comunidades que deseen participar pueden incorporar el subsidio litúrgico preparado para esta jornada, disponible para su consulta y uso.