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¿Qué implica la Pastoral Digital para la Iglesia colombiana? 'Hechos 29' dejó varias claves
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Entre el 9 y el 14 de julio se vivió en Colombia ‘Hechos 29’; un espacio de fraternidad, escucha, espiritualidad y formación, que reunió en Bogotá a 130 evangelizadores digitales provenientes de 21 países de América Latina, Estados Unidos, España e Italia. Aunque se trató de la quinta versión, es la primera vez que una Conferencia Episcopal acoge su realización; aspecto que, sin duda, representa un importante paso en el camino hacia la consolidación de la Pastoral Digital en la Iglesia colombiana.
El evento se clausuró con un festival de música y adoración al que asistieron más de 1.700 personas. Además de los evangelizadores, miembros de ministerios musicales y fieles laicos de diferentes zonas del país, que aceptaron el llamado para unirse a ‘Hechos 29’ a través de este espacio.
La Iglesia colombiana abre caminos en la misión digital
Monseñor Lucio Ruiz, Secretario del Dicasterio para la Comunicación, quien compartió con los participantes el proceso del Sínodo Digital y algunas ideas asociadas al sentido esencial de su misión bajo una mirada teológica, también sumó importantes elementos a esta reflexión. Destacó el liderazgo de la Iglesia colombiana en este propósito:
“Colombia está, de alguna manera, muy avanzada, porque ha entendido el desafío de poder habitar este nuevo espacio y, desde ahí, el desafío de ser una Iglesia misionera en salida. El hecho de que hoy esté un obispo como monseñor Juan Carlos Cárdenas representando al episcopado, que les haya dirigido a todos a la palabra de una manera tan linda; es dando y recibiendo, pidiendo y dando, es un signo muy grande. Es un signo muy grande de un camino que se va caminando con madurez, con determinación. No nos habíamos dado cuenta de esta realidad de la misión en un espacio que es nuevo, pero la Iglesia nunca le tuvo miedo a descubrir espacios nuevos en Asia, en África, en Oceanía, en América Latina”.
Por su arte, la hermana Xiskya Valladares, misionera digital y madre sinodal, compartió que ‘Hechos 29’ también se configuró como un espacio para irle dando vida a lo que se propone en el Sínodo sobre la Sinodalidad en términos de misión digital:
“La sinodalidad es caminar juntos, es escucharnos mutuamente, es corresponsabilidad, es participación, y todos esos elementos se viven en ‘Hechos 29’. Entonces es un momento en el que podemos concretar, de algún modo, esa sinodalidad”.
En cuanto a la consolidación de la Pastoral Digital en Colombia, la religiosa destacó el liderazgo de la Iglesia colombiana a partir de hechos concretos, como la creación de un equipo que desde ya impulsa la misión digital y que ha hecho posible traer ‘Hechos 29’ al país:
“Me parece que el Espíritu está inspirando muy bien, o sea, está suscitando y haciendo descubrir la necesidad de esa misión digital para para que podamos llevar el mensaje del Evangelio más allá de los que vienen a la parroquia, de lo que están ya en las catequesis; a toda esa gente que no participa de manera presencial y que muchos de ellos, al final, se integrarán en la comunidad eclesial, en la comunidad presencial”.
De igual forma, el padre Carlos David Quiva García (@padrecarlosquiva), coordinador de la Pastoral Digital de Venezuela, compartió que, para él, lo más significativo de este encuentro de evangelizadores digitales en Colombia ha sido ver el interés de los obispos, como pastores de la Iglesia, por apoyar a los evangelizadores digitales.
Frente a los pasos para seguir consolidado la evangelización digital en la Iglesia, el sacerdote comentó: “El primer paso es la integración, poderse integrar como comunidad digital, como comunidad misionera y evangelizadora. Y luego, por supuesto, el apoyo y el respaldo de sus pastores, que va junto a esa obediencia a la Iglesia. Trabajar en conjunto con nuestra Madre Iglesia, cada quien, desde sus diócesis, desde la Conferencia Episcopal; poder ir en comunión con lo que nos van orientando”.
De creadores de contenido a misioneros digitales; de la búsqueda de seguidores, a la construcción de comunidades
Una de las prioridades del encuentro fue sensibilizar y empoderar a los creadores de contenido sobre la importancia de su rol como misioneros digitales; una misión que transciende aquellas herramientas y plataformas tecnológicas que les han permitido hasta hoy tener una importante acogida e impacto; que apela mucho más a lo humano, lo cultural y lo teológico; y donde sus audiencias o seguidores deben ser consideradas verdaderas comunidades de fe.
Para alcanzar dicho propósito en ‘Hechos 29’, fue fundamental acercar a los creadores de contenido a dimensiones asociadas a la doctrina, evangelización y sinodalidad. En este sentido, la participación de representantes de la Conferencia Episcopal de Colombia, de la Arquidiócesis de Bogotá y del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano permitió enriquecer el abordaje de temas como la integración de la evangelización digital en la acción pastoral de la Iglesia, inteligencia artificial y casos de éxito de apostolados digitales. Además, la protección de menores y prevención abusos desde la realidad de estas plataformas y lenguajes.
“Las técnicas de evangelización son buenas, pero ni siquiera la más perfecta podría remplazar la acción del Espíritu Santo”, así lo indicó la consagrada y también misionera digital Verónica Brunkow, durante su charla sobre la espiritualidad del misionero digital. Recordó a los participantes que un corazón que no está fortalecido en la oración y construyendo una relación íntima con Dios, no podrá evangelizar adecuadamente. Se refirió a la importancia de entregar a Él los proyectos a los cuales sienten llamado, para que sea Dios quien los guíe.
La hermana Xiskya también mencionó que, para transcender esa creación de contenidos, es fundamental que, entre la multiplicidad de carismas y maneras de hacer las cosas, los evangelizadores digitales, busquen formas de unirse. De acuerdo con la religiosa nicaragüense, solo de esta manera podrán dar testimonio y evangelizar.
El padre Byron Cadmen Palma (@soy_un_sacerdote_millenial), compartió que para él, ser evangelizador digital consiste en “pedirle permiso a Cristo y a su Iglesia de participar de un deseo de Dios. Y segundo, darle permiso a Cristo y a su Iglesia de que ocupen mi humanidad. Como decía Santa Isabel de la Trinidad ser una naturaleza suplementaria, es decir, que Cristo venga y que encarne en mí su misión, porque es la misión de Él, su amor, su deseo de llegar a las almas y de salvarlas”.
Por su parte, el padre Oswaldo Agudelo (@manualparaneamorare) mencionó que la Iglesia Católica debe modernizarse para llegar especialmente a más jóvenes, pero que esto debe darse en sus medios, más no en sus mensajes. Mencionó que el mensaje es el mismo dado hace 2.000 años por Jesucristo.
Tocar la tierra y conmoverse ante el sufrimiento humano, para descubrir la verdadera misión al tocar las pantallas
La cuota de experiencia social y caritativa más importante para los misioneros estuvo a cargo de la Arquidiócesis de Bogotá. La jurisdicción les abrió las puertas de diferentes obras pastorales del ‘Distrito de la Misericordia’; una serie de espacios ubicados en el barrio Las Cruces de la capital colombiana, donde brindan atención y apoyo a personas de escasos recursos o en situaciones de vulnerabilidad, como habitantes de calle, enfermos, niños y niñas, presos, entre otras. El hecho significó para los creadores digitales una oportunidad única de sensibilización e inspiración, desde su faceta más humana y con una visión clara de su papel en la evangelización.
En este sentido, el sacerdote mexicano José Juan Montalvo, conocido en redes como ‘Padre Borre’ y fundador de esta iniciativa, les recordó a los misioneros que “no deben ser solo buenos con las manos para tocar las pantallas, sino que también deben ser buenos con las manos para tocar la tierra, y conmoverse con la necesidad y el sufrimiento del hermano”. También destacó que este es el primer ‘Hechos 29’ en el que se le dedica un espacio a las obras sociales, ya que es fundamental para su formación integral.
¿Qué pasos pueden empezar a dar las jurisdicciones en el camino de la misión digital?
La participación de monseñor Juan Carlos Cárdenas, obispo de Pasto, en ‘Hechos 29’ Colombia fue un signo concreto del interés y compromiso de la Iglesia colombiana, desde los mismos obispos, en la evangelización digital. Al hablar con el prelado, quien es, además, el presidente de la Comisión Episcopal de Comunicaciones, indicó cuatro pasos que se deben dar en ese camino de consolidación de la Pastoral Digital en Colombia:
1. Reconocimiento y valoración. Reconocer a los evangelizadores digitales que hay dentro de cada jurisdicción y darles el valor que se merecen, ya que están prestando un servicio y atendiendo a un llamado de Dios.
2. Generar espacios de encuentro y escucha. Son esenciales para construir confianza y establecer relaciones.
3. Acompañar para orientar. Superar los miedos de ambos lados y las estructuras para reconocer la hermandad y trabajar desde una misión común: aprovechar el continente digital para comunicar más y mejor la Buena Nueva.
4. Reflexión mutua y paciente para ir descubriendo en el discernimiento qué es lo que Dios espera de este movimiento para la Iglesia y cuál es el lugar para ella.
La hermana Xiskya compartió también tres pasos fundamentales que se deben seguir dando a nivel institucional para lograr hacer de la Iglesia colombiana, una Iglesia presente en el entorno digital:
“El trabajo tiene que ser acompañar doctrinalmente a esos misioneros dándoles formación, no solo técnica, porque la formación técnica creo que la tienen más que cubierta en general, sino una formación en evangelización (…) Y luego, formación espiritual, que tiene que ser muy orientada a la misión digital, con los riesgos espirituales que ella supone. Y, por último, creo que hay que crear encuentros, tanto litúrgicos como de convivencia. Quizás en la parte litúrgica, oraciones, el envío misionero y en la parte del de la convivencia, encuentros regionales, al estilo ‘Hechos 29’”.
Misioneros digitales: testimonios del amor de Jesucristo en la red
Varios de los evangelizadores que participaron de este encuentro, compartieron sus motivaciones a la hora de evangelizar por medio de las redes sociales. Entre ellos, la venezolana Ayram Edery (@manualparaenamorarse); mencionó que, igual que cuando una persona se enamora y quiere contar esa buena noticia a todas las personas, así mismo ella, una vez se enamoró de Dios, quiso llevar esa Buena Noticia a más personas para que también lo conocieran y se enamoraran de él:
“¿Qué me motiva? La pasión por el Señor, porque hace siete años, cuando tuve ese encuentro, no conocía nada. Yo sentí algo tan grande, un amor tan grande, que yo necesitaba contarlo”.
De igual forma, Anderson Monsalve (@soyandersonmonsalve), compartió que ‘Hechos 29’ fue un lugar de encuentro donde todos pudieron aprender de todos y así apreciar la variedad de dones, carismas y llamados que hay dentro de la Iglesia en este continente digital. Para él, cada evangelizador es un testimonio de vida que Dios pone en el mundo digital para tocar más corazones.
“La palabra que más se ha utilizado en las charlas es escucha. Yo pienso distinto a ti, tú lo haces de una manera diferente, entonces yo aprendo de ti y tú aprendes de mí, nos apoyamos. Eso es muy bonito porque es como una fraternidad, un lugar de hermandad, de escucha, de conversación, de tener un camino juntos. Es ser Iglesia y hacer Iglesia.”
Tras ‘Hechos 29’ Colombia, los misioneros digitales están aún más inspirados para llevar el mensaje de amor y misericordia de Cristo a cada rincón del continente digital. Este evento ha sentado las bases para que cada misionero comprenda su rol en la evangelización digital, enfrentando los desafíos y oportunidades que se presentarán de cara al ‘Jubileo de Misioneros Digitales e Influencers católicos’ que se llevará a cabo en julio del 2025, en Roma.
Después del terremoto
Mié 2 Sep 2026
Hacemos historia de salvación desde la parroquia
Mar 25 Ago 2026
Vie 28 Ago 2026
Mons. Ariel Lascarro Tapia será el Administrador Apostólico del Vicariato de San Andrés y Providencia
El nombramiento, realizado por el papa León XIV y dado a conocer por el Dicasterio para la Evangelización, se produce tras el traslado de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias a la Diócesis de Yopal.El papa León XIV nombró a monseñor Ariel Lascarro Tapia, obispo de Magangué, como Administrador Apostólico del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia, designación que fue dada a conocer por el Dicasterio para la Evangelización de la Santa Sede este 27 de agosto, tras la posesión canónica de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como obispo de Yopal.Con este nuevo encargo, monseñor Lascarro Tapia asumirá temporalmente el gobierno eclesiástico y el acompañamiento pastoral del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia, mientras el Santo Padre dispone el nombramiento de su nuevo obispo, responsabilidad que ejercerá simultáneamente con su servicio pastoral al frente de la Diócesis de Magangué.Un servicio durante la sede vacanteEl Administrador Apostólico es quien recibe el encargo de gobernar temporalmente una Iglesia particular que se encuentra en sede vacante. En el ejercicio de esta misión, asume las responsabilidades propias del gobierno pastoral y administrativo de la jurisdicción, de acuerdo con las normas del derecho de la Iglesia y las disposiciones establecidas para su nombramiento.Entre sus responsabilidades se encuentran la atención a la vida pastoral de la Iglesia particular, el acompañamiento de sus comunidades, la administración de sus asuntos y la promoción de la comunión eclesial durante el período en que la sede permanece vacante.Un Vicariato directamente sujeto a la Santa SedeEl Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia comprende el territorio del departamento Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y tiene su sede en la ciudad de San Andrés.Esta circunscripción eclesiástica hace parte de la Provincia Eclesiástica de Cartagena. Sin embargo, por su naturaleza de Vicariato Apostólico, está directamente sujeta a la Santa Sede.Esta condición explica que, ante la vacancia de la sede, el Santo Padre haya confiado a un obispo el servicio de Administrador Apostólico para garantizar la continuidad del gobierno y de la vida pastoral de esta jurisdicción, mientras se adelanta el proceso para designar a su nuevo pastor.Monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias ya inició su ministerio en YopalLa sede del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia quedó vacante tras el nombramiento de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como obispo de Yopal.El pasado 29 de junio, el papa León XIV lo nombró para esta nueva misión episcopal, después de haber estado al frente del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia desde 2016.El 27 de agosto, monseñor Sanabria Arias tomó posesión canónica como obispo de Yopal, en una celebración realizada en la Catedral San José de esta ciudad, dando inicio a su ministerio episcopal al servicio de la Iglesia particular de Casanare.Monseñor Ariel Lascarro TapiaMonseñor Ariel Lascarro Tapia nació en El Carmen de Bolívar el 3 de noviembre de 1967. Fue ordenado sacerdote el 22 de octubre de 1994 y ha desempeñado diferentes servicios pastorales y eclesiales.El 21 de noviembre de 2014 fue nombrado por el papa Francisco como obispo de Magangué, Iglesia particular a la que continúa sirviendo.
Jue 27 Ago 2026
Monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias inició su ministerio como nuevo obispo de Yopal
En una celebración marcada por la comunión episcopal, sacerdotal y laical, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias asumió este jueves 27 de agosto el pastoreo de la Diócesis de Yopal, luego de su nombramiento por parte del papa León XIV el pasado 29 de junio.La Catedral San José de Yopal fue escenario este jueves 27 de agosto de la posesión canónica de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como tercer obispo de la Diócesis de Yopal. La celebración reunió a obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, autoridades civiles y militares, delegaciones parroquiales, movimientos apostólicos, fieles laicos y familiares del nuevo pastor.Como metropolitano de la provincia eclesiástica a la que pertenece la Diócesis de Yopal, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, tuvo a su cargo la lectura de las letras apostólicas mediante las cuales el papa León XIV confió a monseñor Sanabria Arias esta nueva misión pastoral.El nombramiento había sido anunciado por la Santa Sede el pasado 29 de junio. Hasta entonces, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias se desempeñaba como vicario apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, servicio que ejerció desde 2016 y desde el cual ahora llega a la Iglesia particular de Yopal. La celebración contó también con la presencia de los anteriores pastores de esta diócesis: monseñor Misael Vacca Ramírez, actual arzobispo de Villavicencio, y monseñor Édgar Aristizábal Quintero, actual obispo de Duitama-Sogamoso. A ellos se sumaron los obispos de la Provincia Eclesiástica de Tunja y otros pastores de diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país, como expresión de la comunión que caracteriza la vida de la Iglesia. En representación de la Nunciatura Apostólica en Colombia, estuvo monseñor In Je Hwang.También acompañaron la celebración sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos provenientes del Vicariato Apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, comunidad eclesial que acompañó a monseñor Sanabria durante los años de su ministerio episcopal en el Caribe colombiano.“Más que un territorio le entregamos una misión”Durante la celebración, el padre Jeison Andrey Salguero, quien estuvo al frente de la diócesis como administrador diocesano durante el periodo de sede vacante, dio la bienvenida al nuevo obispo en nombre de la comunidad eclesial de Yopal.Al recordar la historia de esta Iglesia particular y agradecer el servicio de quienes la han pastoreado, destacó que monseñor Sanabria Arias recibe una diócesis con fortalezas y desafíos, comunidades que necesitan ser revitalizadas, sacerdotes que entregan generosamente su vida, familias que buscan permanecer firmes, jóvenes que esperan ser escuchados y personas que necesitan experimentar el rostro misericordioso de Cristo.“Más que una estructura, hoy queremos entregarle una familia; más que una institución queremos entregarle un pueblo y más que un territorio le entregamos una misión”, expresó el sacerdote.El administrador diocesano manifestó además la disposición del clero y de las comunidades para caminar junto al nuevo obispo, poniendo a su servicio sus dones, experiencia y voluntad de trabajar por una Iglesia “más unida, más cercana, más servidora, más misionera”.La Diócesis de Yopal permanecía en sede vacante desde el 19 de julio de 2024, fecha en la que monseñor Édgar Aristizábal Quintero dejó esta jurisdicción para asumir como obispo de Duitama-Sogamoso.Una Iglesia que reconoce a Cristo como único PastorEn su primera homilía como obispo de Yopal, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias centró su reflexión en el mandato misionero de Jesús: “Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio”, afirmando que con estas palabras comienza su ministerio episcopal en la diócesis casanareña.A partir de las lecturas proclamadas durante la celebración, presentó tres aspectos que, según explicó, definen su comprensión de la misión episcopal.El primero es reconocer a Dios como el único y verdadero Pastor. Recordó que el obispo no es dueño de la comunidad, sino colaborador del Buen Pastor, llamado a guiar, escuchar y acompañar al pueblo de Dios. En este sentido, retomó una reflexión del papa Francisco para señalar que el obispo debe saber estar “al frente” para orientar, “en medio” para escuchar y “detrás” para acompañar y levantar a quienes puedan quedar rezagados.El segundo eje planteado por el nuevo obispo es el propósito de avanzar hacia una Iglesia sinodal, en la que todos los bautizados puedan participar activamente en la misión evangelizadora.“Una Iglesia sinodal nos invita a caminar juntos”, afirmó, señalando tres desafíos concretos: reconocer que la verdad se busca comunitariamente bajo la guía del Espíritu Santo; superar las polarizaciones y convertir las tensiones en oportunidades para el discernimiento; y promover un estilo participativo en el que laicos y consagrados tengan voz activa en la misión de la Iglesia.Para monseñor Sanabria, la sinodalidad implica vivir desde la “mentalidad de Cristo”, poniendo en el centro la comunión y el servicio.Santidad y misión para una Iglesia abierta a su territorioEl tercer aspecto de su reflexión estuvo dirigido especialmente al presbiterio de Yopal. El nuevo obispo subrayó que la santidad de los evangelizadores es indispensable para anunciar a Jesucristo y construir una Iglesia sinodal.También destacó que la misión de la Iglesia se extiende hacia todos aquellos que están llamados a creer y participar en ella, recordando que la misión evangelizadora no es tarea exclusiva de los ministros ordenados, sino que involucra a todo el pueblo de Dios.En esta perspectiva, invitó a fortalecer tanto la unidad al interior de la diócesis como su compromiso misionero hacia el territorio. Recordó el legado de los jesuitas, agustinos recoletos, capuchinos y otros religiosos que contribuyeron a la evangelización del Casanare, así como el testimonio de san Ezequiel Moreno, quien recorrió estos territorios llaneros con espíritu misionero.Al referirse a la identidad de la región, monseñor Sanabria destacó la riqueza natural de la Orinoquía y la necesidad de promover una ecología integral que involucre a las comunidades, trabajadores, empresarios, arroceros, ganaderos y petroleros, poniendo en el centro la dignidad humana y, particularmente, a las personas más pobres.“Que seamos una región acogedora, que valora su biodiversidad y la protege”, expresó.El nuevo obispo de Yopal también tuvo presente a las comunidades que atraviesan situaciones de sufrimiento en Colombia y llamó a no olvidar a las familias afectadas por diferentes catástrofes y situaciones difíciles.Al concluir su homilía, encomendó su ministerio y la vida de la Diócesis de Yopal a Nuestra Señora de los Dolores, pidiendo su protección para acompañar la misión evangelizadora de esta Iglesia particular.
Jue 27 Ago 2026
Iglesia Católica se une a la jornada de oración “Colombia, un solo corazón”, por las víctimas del terremoto
La Conferencia Episcopal de Colombia anima a las parroquias y comunidades eclesiales del país a unirse este viernes 28 de agosto a la jornada nacional de oración “Colombia, un solo corazón”, en memoria de las víctimas del terremoto del pasado 10 de agosto y como expresión de solidaridad con las familias y comunidades afectadas.La Iglesia Católica en Colombia se unirá este viernes 28 de agosto a la jornada nacional de oración “Colombia, un solo corazón”, convocada desde la Capellanía de la Presidencia de la República, para elevar una plegaria por quienes han sufrido las consecuencias del terremoto que el pasado 10 de agosto afectó diferentes regiones del país.En este contexto, la Conferencia Episcopal de Colombia anima a las parroquias, comunidades y demás espacios de oración a participar de esta jornada, haciendo de ella un momento de comunión, memoria y solidaridad con quienes viven el dolor de la pérdida, la incertidumbre y las consecuencias de la emergencia.La participación de la Iglesia en esta iniciativa se inscribe en un camino de oración que las comunidades católicas del país han venido recorriendo desde los primeros días de la emergencia. El pasado 16 de agosto, la Conferencia Episcopal de Colombia había convocado directamente a una Jornada Nacional de Oración con quienes viven el dolor de la pérdida, la incertidumbre y las consecuencias del terremoto. A esta intención se han sumado también diversas jurisdicciones eclesiásticas, que han promovido celebraciones, velatones, momentos de oración y otras expresiones de cercanía con las comunidades afectadas.Una oración por las víctimas, sus familias y quienes sirvenPara acompañar esta jornada, la Conferencia Episcopal de Colombia ha dispuesto un subsidio litúrgico que puede ser utilizado por las parroquias y comunidades que deseen unirse a la iniciativa.El material propone como texto bíblico de referencia las palabras del Salmo 46: “El Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre presente en la angustia”. Desde esta perspectiva, la oración reconoce el sufrimiento provocado por el terremoto, pero también invita a poner la esperanza en Dios y a fortalecer la solidaridad entre los colombianos.La oración universal incluida en el subsidio contempla distintas intenciones: por quienes perdieron la vida y por sus familias; por los damnificados, heridos y demás víctimas; y por quienes continúan prestando su servicio en medio de la emergencia, entre ellos los organismos de socorro, miembros de la Fuerza Pública, personal de salud y voluntarios.Asimismo, invita a dar gracias por la respuesta de solidaridad que ha unido a Colombia y a la comunidad internacional en torno a las personas afectadas, y a pedir que esta solidaridad pueda mantenerse como respuesta concreta ante el sufrimiento de los hermanos.La oración final pide especialmente por el descanso eterno de los fallecidos, el consuelo de las familias, la recuperación de las víctimas y los heridos, y el sostenimiento de quienes han resultado damnificados, así como por todos aquellos que continúan acompañándolos y atendiéndolos.Unirse como Iglesia y como paísCon esta jornada, la Iglesia Católica en Colombia renueva su cercanía con las comunidades que han sufrido las consecuencias del terremoto y anima a mantener viva la oración por ellas.Las parroquias y comunidades que deseen participar pueden incorporar el subsidio litúrgico preparado para esta jornada, disponible para su consulta y uso.
Mié 26 Ago 2026
“Educar y servir”: monseñor Diego Luis Rendón Urrea recibió la ordenación episcopal
En una celebración marcada por la acción de gracias, la comunión eclesial y el llamado al servicio, monseñor Diego Luis Rendón Urrea recibió este 25 de agosto la ordenación episcopal como nuevo obispo de Jericó. La Eucaristía tuvo lugar en la Catedral Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, de Santa Rosa de Osos, diócesis en la que desarrolló buena parte de su ministerio sacerdotal.La celebración reunió a arzobispos y obispos, entre ellos monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente de la CEC, quienes acompañaron la ceremonia en representación de la Presidencia del episcopado colombiano. También estuvieron presentes sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, familiares, autoridades civiles y fieles de distintas comunidades que han acompañado el camino vocacional y ministerial del nuevo obispo.Para la Diócesis de Santa Rosa de Osos, la celebración tuvo un significado particular. Monseñor Luis Albeiro Maldonado Monsalve, obispo de esta Iglesia particular y primer ordenante, destacó que se trataba de un momento en el que “nuestra diócesis de Santa Rosa entrega un hijo para servir a la hermana Iglesia de Jericó”. El prelado resaltó además que la presencia de las distintas comunidades eclesiales constituía una expresión de la unidad y la fe que vinculan al pueblo de Dios y un impulso para la misión de la Iglesia en Colombia.Del bautismo al ministerio episcopalEl ministro consagrante principal fue monseñor Jairo Jaramillo Monsalve, arzobispo emérito de Barranquilla, quien 59 años atrás había bautizado a Diego Luis Rendón Urrea en la Catedral de Rionegro. Durante la homilía, recordó este particular recorrido vocacional y presentó la ordenación episcopal como la continuidad de un camino que comenzó en el bautismo, pasó por el ministerio sacerdotal y ahora alcanza la plenitud del sacramento del Orden.“No se trata de un ascenso”, afirmó monseñor Jaramillo, al explicar que el episcopado supone una configuración más profunda con Cristo, Cabeza, Pastor y Esposo de la Iglesia. Desde esta perspectiva, recordó que el obispo está llamado a enseñar, santificar y gobernar, entendiendo el gobierno eclesial como un servicio al pueblo de Dios.El arzobispo emérito de Barranquilla invitó al nuevo obispo a asumir estas tareas desde la oración, la comunión, la cercanía y la misericordia. Le pidió ser “hombre de Dios antes que hombre de gestión” y mantener la oración como una prioridad de su vida pastoral, para que las comunidades puedan reconocer en su pastor a un hombre que intercede por ellas.También lo exhortó a cuidar la comunión con el Papa, los obispos, los sacerdotes, la vida consagrada, los seminaristas, los laicos y las autoridades, así como a mantener una especial cercanía con quienes viven situaciones de pobreza, enfermedad, privación de la libertad o abandono.“Sal a las periferias”, fue otra de las invitaciones dirigidas a monseñor Diego, animándolo a visitar las veredas y parroquias y a estar cerca de quienes sufren. El llamado estuvo acompañado por una exhortación a ejercer el ministerio con “entrañas de misericordia” y con la actitud del Buen Pastor.En este contexto, monseñor Jaramillo afirmó que el pueblo de Dios que peregrina en Jericó espera al nuevo pastor “no con miedo, sino con mucha esperanza”, y encomendó su ministerio a la intercesión de la Virgen María.Una historia vocacional marcada por la educación y el servicioEn sus palabras al finalizar la celebración, monseñor Diego Luis Rendón Urrea expresó su gratitud al Papa León XIV por el llamado al ministerio episcopal y a los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, familiares, formadores y comunidades que han acompañado su camino vocacional.De manera especial, recordó su tierra natal, Rionegro; sus años de juventud y formación; la experiencia pastoral vivida en la Diócesis de Riohacha; y su paso por la Diócesis de Santa Rosa de Osos, donde ejerció como presbítero y desarrolló diversos servicios pastorales y educativos.También recordó los 15 años de servicio en la Fundación Universitaria Católica del Norte, institución desde la que vivió, según sus propias palabras, la misión de “evangelizar educando”.Este recorrido encuentra una síntesis en el lema que acompañará su ministerio episcopal: “Educar y servir” —Docere et servire—, inspirado en el capítulo 13 del Evangelio de san Juan, donde Jesús, Maestro, lava los pies de sus discípulos.Para monseñor Diego, este lema expresa el propósito de una vida entregada a formar y cuidar al pueblo de Dios. “Porque amar es servir”, afirmó, al explicar que el servicio exige sacrificio y que la verdadera entrega nace de mantener los ojos fijos en Jesús.Una Iglesia que habla el lenguaje del amorEn sus primeras palabras como obispo, monseñor Diego también hizo referencia al llamado del Papa León XIV a promover el diálogo, la reconciliación y la paz, y a ser ejemplo de comunión y fraternidad.Ante los desafíos del tiempo presente, señaló que la Iglesia está llamada a ofrecer una respuesta desde el amor: “ser una Iglesia que hable el lenguaje del amor para sanar heridas, construir puentes y anunciar con fuerza el Reino de Dios en unidad”.Con esta disposición, inicia una nueva etapa de su servicio pastoral, dejando la Diócesis de Santa Rosa de Osos para ponerse al servicio de la Iglesia particular de Jericó.De Santa Rosa de Osos a JericóMonseñor Diego Luis Rendón Urrea fue nombrado por el papa León XIV el pasado 13 de julio como octavo obispo de Jericó. Esta Iglesia particular del suroeste antioqueño tiene una profunda tradición espiritual y misionera y es reconocida, entre otros aspectos, por ser la tierra natal de santa Laura Montoya, primera santa colombiana.La ordenación episcopal celebrada en Santa Rosa de Osos constituye así un nuevo paso en el camino hacia su ministerio como pastor de esta comunidad. La Diócesis de Jericó ha señalado que su posesión canónica está prevista para el 5 de septiembre de 2026, en la Catedral Nuestra Señora de las Mercedes de Jericó.Al encomendar este nuevo servicio, monseñor Diego puso su ministerio bajo la protección de la Santísima Virgen María, Reina de los Apóstoles y Madre de las Misericordias; de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de Jericó; de san José y de santa Laura de Jericó, así como de los beatos Marianito de Jesús, Juan Bautista Velásquez y Jesús Aníbal Gómez.“Gracias a todos y por favor continúen orando por mí”, pidió finalmente el nuevo obispo, al comenzar este camino de servicio a la Iglesia de Jericó.