Hace un año

Por: Mons. Fabio Suescún Mutis - Sería un desperdicio histórico si la imagen y las enseñanzas del papa Francisco se hubieran ido sobre las alas del avión de regreso a Roma. Hace un año los colombianos recibimos este maravilloso regalo: tener con nosotros y entre nosotros al pastor de la Iglesia Universal.

El Papa desde un principio se interesó por la suerte de un país agobiado por la violencia y sus daños colaterales. Se ofreció a colaborar a hacer cuanto estuviera de su parte para ser solidario en caminos de esperanza.

De ahí que lo esperamos dispuestos a dar con él “el primer paso” hacia una convivencia reconciliada.

El papa Francisco vino a acercarnos a Jesús, como misionero de la Buena Noticia del amor de Dios. Traía en su conciencia el deber de padre y pastor de reafirmar los esfuerzos para una reconciliación nacional que alejará la violencia, la muerte y la injusticia. Sabía que debía dar su aporte desde la enseñanza de Jesús, más allá de cualquier interés de grupo. La paz es para todos y un bien al cual todo ciudadano tiene derecho.

El “primer paso” consistía en colocar una semilla de perdón y reconciliación para seguir avanzando en un camino que no es fácil. Consolidar un ambiente de paz lleva tiempo, exige paciencia y perseverancia. Debe beneficiar a todos y es obra de todos.


El Papa desde un principio se interesó por la suerte de un país agobiado por la violencia y sus daños colaterales


Reafirmó el Papa Francisco su constante invitación a instaurar “una cultura del encuentro”. Lo había dicho en la Universidad del Cairo en abril de 2017: “La única alternativa a la barbarie del conflicto es la cultura del encuentro”.

En la plaza de Bolívar dio una definición de la cultura del encuentro: “Cultura del encuentro es saber que más allá de nuestras diferencias, somos todos parte de algo grande que nos une y nos trasciende, somos parte de este maravilloso país”. Lo contrario al encuentro es la distancia, la exclusión, la indiferencia, la polarización y en una palabra, es el pecado que lleva a la división, a mantener conflictos no superados, al descarte y a la corrupción.

Cuando se recuerda la Visita esperada y gozada del Papa Francisco, hace un año, surge una pregunta lógica: ¿qué tanto ha calado y sigue calando su imagen y su enseñanza?

Da la impresión que al no superarse las divisiones y enfrentamientos políticos, para muchos se trató de flor de un día.


+ Fabio Suescún Mutis
Obispo Castrense de Colombia

Posted by Admin9834

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