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obispos colombianos

Mar 12 Mayo 2026

El Papa León XIV nombra nuevo Vicario Apostólico para Tierradentro: P. Homero Marín Arboleda, C.M.

La Santa Sede ha dado a conocer el nombramiento del padre Homero Marín Arboleda, C.M., como nuevo Vicario Apostólico de Tierradentro, en el departamento del Cauca. Hasta ahora, el sacerdote colombiano se desempeñaba como párroco de la parroquia “Blessed John Mazzucconi”, en la Isla Woodlark, y de la parroquia San Antonio de Padua en Gusaweta, isla Kiriwina, pertenecientes a la Diócesis de Alotau-Sideia, en Papúa Nueva Guinea.El padre Marín Arboleda, a quien el Santo Padre León XIV le ha encomendado esta misión, no es ajeno a la realidad de Tierradentro. Desde los primeros años de su ministerio sacerdotal, fue párroco, formador y rector en comunidades y seminarios de ese territorio de misión.El Vicariato Apostólico de Tierradentro, confiado desde comienzos del siglo XX a la Congregación de la Misión (Padres Vicentinos), continúa así su camino evangelizador bajo el acompañamiento de un sacerdote de esta misma comunidad, fundada por San Vicente de Paúl.Un pastor cercano a la realidad de TierradentroLa relación pastoral del padre Homero Marín Arboleda con Tierradentro se remonta a 1987, en Vitoncó.En 1988 fue nombrado vicerrector y profesor del Seminario Mayor y Menor Indígena de Páez, además de párroco en Willa, población del entonces territorio de la Prefectura Apostólica de Tierradentro. Entre 1988 y 1993 ejerció nuevamente como párroco en Vitoncó.Posteriormente, en 1994, asumió como párroco en Willa, rector del Seminario Menor y profesor del Seminario Mayor Indígena de Páez. Su presencia prolongada en esta región le permitió compartir de cerca la vida de las comunidades indígenas y campesinas, así como acompañar los desafíos pastorales, sociales y culturales propios de una jurisdicción misionera marcada históricamente por la diversidad étnica, las dificultades geográficas y las situaciones de violencia.Una vida sacerdotal marcada por la misiónEl padre Homero Marín Arboleda nació en Circasia, Quindío, el 17 de noviembre de 1959.Ingresó a la Congregación de la Misión (Padres Vicentinos) en Medellín, donde realizó su proceso de formación inicial entre 1980 y 1983. Cursó estudios de Filosofía en el Seminario La Milagrosa de Medellín y de Teología en el Seminario Villa Paúl de Funza (Cundinamarca).Realizó su primera profesión religiosa el 2 de febrero de 1982 y la profesión perpetua el 24 de noviembre de 1984. Fue ordenado sacerdote el 21 de noviembre de 1987.Entre 1994 y 1996 adelantó estudios de Misionología en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma. Posteriormente fue consejero provincial de la Congregación de la Misión en Colombia y rector del Seminario La Milagrosa.Desde el año 2001 ha desarrollado su labor misionera en Papúa Nueva Guinea, donde ha ejercido diversos servicios pastorales y de gobierno dentro de la misión vicentina. Allí fue vicerrector del seminario de Bomana, párroco de “Holy Name of Jesus” en Bomana, superior de la Misión Vicentina en ese país y, más recientemente, párroco de San Antonio de Padua en Gusaweta, isla Kiriwina, y de “Blessed John Mazzucconi”, en la Isla Woodlark.Un vicariato con profunda identidad misioneraEl Vicariato Apostólico de Tierradentro es una jurisdicción eclesiástica de carácter misionero encomendada por la Santa Sede a la Congregación de la Misión. Depende del Dicasterio para la Evangelización y posee una configuración canónica particular que responde a las características pastorales y territoriales propias de esta región.Las primeras acciones evangelizadoras en Tierradentro se remontan al siglo XVII con la presencia de misioneros jesuitas y posteriormente franciscanos. A comienzos del siglo XX, el territorio fue constituido como misión y confiado oficialmente a los Padres Vicentinos.El 13 de mayo de 1921, la Santa Sede estableció a Tierradentro como Prefectura Apostólica. Décadas más tarde, el 17 de febrero de 2000, el papa San Juan Pablo II elevó esta jurisdicción a Vicariato Apostólico mediante la bula Sollicitam curam.La historia reciente de este territorio ha estado marcada por grandes desafíos pastorales y humanitarios. Entre ellos, el terremoto y la avalancha ocurridos el 6 de junio de 1994, tragedia que ocasionó la muerte de cerca de 1.150 personas y destruyó buena parte de la infraestructura eclesial y comunitaria de la región.Igualmente, el vicariato ha afrontado las consecuencias de la violencia armada que por años afectó a las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes presentes en el territorio. En medio de estas realidades, la Iglesia ha mantenido una presencia cercana, misionera y comprometida con la defensa de la vida, la reconciliación, la promoción humana integral y la construcción de paz.Tras la renuncia de monseñor Óscar Augusto Múnera Ochoa, aceptada por el Santo Padre el 20 de julio de 2024, el Vicariato Apostólico de Tierradentro ha estado bajo la administración apostólica de monseñor Marco Antonio Merchán Ladino, obispo de Neiva.

Lun 11 Mayo 2026

Obispos agradecieron la misión de monseñor Paolo Rudelli en Colombia durante Eucaristía de despedida

El encuentro, celebrado en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia, reunió a obispos y colaboradores del Secretariado Permanente del Episcopado para agradecer el servicio pastoral y diplomático del ahora Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado de la Santa Sede.En un ambiente de fraternidad, comunión y gratitud, la Conferencia Episcopal de Colombia celebró el pasado viernes 8 de mayo una Eucaristía de acción de gracias por la misión desempeñada en el país por monseñor Paolo Rudelli, quien desde el pasado mes de abril asumió sus nuevas responsabilidades como Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, tras ser nombrado por el Papa León XIV.Aunque monseñor Rudelli ya había concluido oficialmente su servicio como Nuncio Apostólico en Colombia, regresó al país para compartir este momento de encuentro y despedida con los obispos colombianos, así como con diferentes servidores eclesiales y colaboradores de la Nunciatura.La celebración eucarística, presidida por el propio monseñor Rudelli en la sede del Episcopado Colombiano, reunió a cardenales, arzobispos, obispos y vicarios apostólicos provenientes de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país, quienes quisieron expresar personalmente su cercanía y agradecimiento por el servicio prestado a la Iglesia que peregrina en Colombia.Durante su homilía, el representante pontificio expresó la profunda gratitud que deja su paso por el país:“Me despido de esta misión de Nuncio Apostólico en Colombia con el corazón lleno de gratitud por la experiencia de fe que he podido vivir en estos dos años y medio”.En un mensaje marcado por un tono cercano, espiritual y pastoral, monseñor Rudelli evocó las múltiples visitas realizadas a diócesis, arquidiócesis y vicariatos apostólicos, destacando el testimonio de fe encontrado en las comunidades y el compromiso evangelizador de la Iglesia colombiana en medio de las complejas realidades sociales del país.Inspirado en el libro de los Hechos de los Apóstoles, aseguró haber sido testigo de “páginas vivas” de la acción de Dios en Colombia:“He sido testigo de estas páginas que ustedes, como sucesores de los apóstoles, están ayudando a escribir: páginas donde vemos anuncio del Evangelio, conversiones, milagros, pero también una Iglesia cercana a las personas golpeadas por la violencia y las necesidades de la vida”.El diplomático de la Santa Sede destacó especialmente dos dimensiones que, según expresó, marcan profundamente la vida de la Iglesia en Colombia: el impulso evangelizador y el compromiso social con quienes más sufren.“Donde el pueblo sufre, ahí la Iglesia está presente. Un anuncio del Evangelio que no transforme la vida sería vacío; pero un compromiso social que olvide el Evangelio se volvería estéril”.Monseñor Rudelli también se refirió al nuevo servicio que desempeña junto al Santo Padre en Roma, asegurando que acoge esta misión desde la fe y la obediencia eclesial:“Vivo este nuevo llamado como una forma de seguir sirviendo a la Iglesia, ahora más cerca del Santo Padre, permaneciendo en el amor del Señor”.Además, animó a los obispos colombianos a vivir su misión pastoral desde la alegría del Evangelio, incluso en medio de las complejidades propias del tiempo actual:“Les deseo que puedan experimentar esta alegría profunda, que es la alegría del Señor, la alegría de participar en su llamado y en su misión”.La cercanía del Santo Padre a través de monseñor RudelliAl finalizar la celebración, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, dirigió unas palabras en representación del colegio episcopal colombiano, agradeciendo el servicio prestado por monseñor Rudelli y resaltando su estilo pastoral, fraterno y cercano.El purpurado recordó que la misión del nuncio apostólico consiste en fortalecer la comunión entre las Iglesias locales y el sucesor de Pedro:“Con sus visitas a los vicariatos apostólicos, diócesis y arquidiócesis, nos hizo sentir muy cercanos al Santo Padre”.El cardenal Rueda valoró especialmente la capacidad de escucha, el espíritu de diálogo y la actitud prudente con la que monseñor Rudelli acompañó a la Iglesia en Colombia:“Su estilo, sabio y fraterno, nos anima y fortalece. No se impone, no sustituye ni obstaculiza nuestra misión; al contrario, es un vínculo eclesial que ayuda al discernimiento y a la comunión”.En su intervención, el Arzobispo de Bogotá evocó además algunas de las características que el Papa Francisco señaló como esenciales en la misión de un nuncio apostólico: ser hombre de Dios, hombre de Iglesia, hombre de celo apostólico y hombre de reconciliación. Virtudes que —afirmó— “brillaron de manera especial” en el ministerio de monseñor Rudelli en Colombia.Asimismo, destacó la dimensión misionera y pastoral de su servicio, así como su sensibilidad frente a los desafíos sociales y eclesiales del país:“Fue un servicio atento a los signos de la Iglesia y de la sociedad colombiana”.Al concluir su mensaje, el cardenal Rueda aseguró la cercanía espiritual y la oración permanente del Episcopado colombiano por la nueva misión confiada a monseñor Rudelli en la Santa Sede:“Lo recordaremos siempre con la alegría de sabernos hermanos en el seguimiento de Jesucristo. Que tenga una buena siembra y abundante cosecha para la mayor gloria de Dios y el bien de toda la Iglesia”.La celebración estuvo marcada por un profundo sentido de comunión eclesial y reconocimiento agradecido hacia quien, durante su servicio en Colombia, recorrió diversas regiones del país acompañando de cerca la vida de las comunidades, escuchando sus realidades y fortaleciendo los vínculos de unidad entre la Iglesia colombiana y el Santo Padre.Vea a continuación algunos de los momentos más especiales de la celebración:

Vie 8 Mayo 2026

Iglesia en Colombia promoverá tres webinars para acompañar el voto consciente, libre y esperanzador en las elecciones presidenciales 2026

Bajo el propósito de acompañar a los colombianos en el ejercicio consciente, libre y esperanzador del voto presidencial de 2026, el Servicio Episcopal para el Perdón, la Reconciliación y la Paz (SERP) de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) realizará una serie de webinars denominada “Iglesia, Ciudadanía y Paz. Un faro de esperanza en el momento electoral”.Se trata de una iniciativa pastoral a través de la cual la Iglesia Católica en Colombia busca ofrecer espacios de reflexión, discernimiento y formación ciudadana inspirados en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia, promoviendo la participación responsable, la cultura del encuentro y el compromiso con el bien común. Serán transmitidos a través del canal de Youtube y la página de facebook de la CEC.El SERP es un organismo creado por la Conferencia Episcopal de Colombia para articular, ampliar y fortalecer el trabajo de la Iglesia por la reconciliación y la paz del país, recogiendo además la experiencia desarrollada durante cerca de 30 años por la Comisión de Conciliación Nacional. Este Servicio busca promover procesos de escucha, educación y acompañamiento en torno al perdón, la reconciliación y la construcción de paz, con especial atención a las realidades de los territorios y de las comunidades más afectadas por la violencia y la fragmentación social.De acuerdo con la Secretaría Técnica del SERP, esta serie de encuentros virtuales “no nace del interés de la Iglesia en la política partidista”, sino de la convicción de que “el perdón, la reconciliación y la paz no son aspiraciones privadas, sino condiciones necesarias para que una sociedad pueda elegir con libertad, con conciencia y con esperanza”.Tres webinars para acompañar la conciencia ciudadanaLa serie ha sido concebida como un itinerario pastoral integrado por tres momentos formativos y de reflexión, orientados a iluminar distintas dimensiones de la participación ciudadana desde la fe, la reconciliación y la esperanza.En cada webinar se buscará ofrecer criterios de discernimiento inspirados en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia para fortalecer la conciencia ciudadana en medio del actual momento que vive el país, marcado, en parte, por altos niveles de desconfianza institucional y crecientes tensiones en el debate público.El primero de ellos, titulado “La política como vocación: evangelizar lo político desde la fe”, se realizará el próximo lunes 11 de mayo a las 6:00 p.m. y contará con la participación de monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado de la Conferencia Episcopal para las Relaciones Iglesia-Estado. Este webinar buscará profundizar en la responsabilidad moral de participar activamente en la vida política, especialmente a través del voto, entendido como una expresión de amor al prójimo y compromiso con el bien común.Posteriormente, la serie continuará el martes 19 de mayo con el webinar “Elegir con conciencia: voto, reconciliación y bien común”, centrado en el discernimiento ético del voto desde criterios como la justicia, la reconciliación y la paz, con especial atención a la participación de los jóvenes y al fortalecimiento de una cultura democrática alejada del miedo y del odio.El itinerario concluirá el lunes 25 de mayo con “Votar desde la esperanza: una decisión libre, consciente y en paz”, un espacio orientado a acompañar a los ciudadanos para que puedan ejercer su derecho al voto desde la libertad interior, la serenidad y la confianza, especialmente en contextos marcados por la incertidumbre, la desinformación o la desesperanza.Una propuesta pastoral en favor de la reconciliación y la pazDesde su creación, el SERP ha buscado fortalecer la respuesta pastoral de la Iglesia frente a las distintas violencias y fracturas sociales que afectan al país, promoviendo caminos de reconciliación desde las regiones y articulando el trabajo de obispos, sacerdotes, expertos de la sociedad civil y agentes pastorales.“El SEPRP no responde a estos desafíos con un programa de educación cívica. Responde con lo que sabe hacer: tender puentes, sanar heridas, iluminar conciencias y mantener viva la esperanza de que una Colombia mejor es posible”, se señala desde la iniciativa.En ese sentido, la serie de webinars pretende ofrecer un espacio de reflexión serena y de formación ciudadana inspirado en principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia, como la dignidad humana, el bien común, la solidaridad, la subsidiariedad y la construcción de la paz.InvitaciónLa Conferencia Episcopal de Colombia invita a párrocos, agentes pastorales, jóvenes, comunidades parroquiales, líderes sociales y ciudadanos en general a participar en estos espacios virtuales, que serán transmitidos a través de los canales institucionales de la CEC y de otras jurisdicciones eclesiásticas del país.

Jue 30 Abr 2026

La Voz del Pastor | 3 de mayo de 2026

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 14, 1-12

Lun 27 Abr 2026

Ante crisis humanitaria en varias regiones, Conferencia Episcopal de Colombia hace llamado urgente: “Nada justifica la violencia”

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de su Comunidad de Presidencia, expresa su profundo dolor, consternación y preocupación ante el recrudecimiento de la violencia y la crisis humanitaria que afectan a departamentos como Huila, Cauca, Valle del Cauca, Nariño y Meta.En el comunicado, los obispos rechazan los recientes hechos que han cobrado vidas humanas y dejado múltiples personas heridas, incluyendo población civil, líderes sociales y comunidades vulnerables. Estos hechos, advierten, “hieren la dignidad humana y quebrantan el derecho fundamental a la vida” .Rechazo a la violencia y defensa de la vidaEl mensaje reitera que “nada justifica la violencia” y advierte que toda acción armada contra la población civil constituye “una grave ofensa a Dios y una ruptura del orden moral y social”. En esa misma línea, subraya que “la vida humana es sagrada y debe ser protegida en toda circunstancia” .Asimismo, expresa su cercanía con las víctimas, sus familias y las comunidades afectadas —especialmente indígenas, afrodescendientes y campesinas—, y reafirma su compromiso de acompañar su dolor y ser presencia de esperanza en medio de la adversidad.Llamados urgentes: actores armados, Estado y sociedadEn el comunicado, los obispos exhortan a quienes promueven y ejecutan acciones violentas a “cesar inmediatamente todo acto que atente contra la vida” y a actuar conforme a los principios del derecho internacional humanitario . También advierten que persistir en la violencia “solo profundiza el sufrimiento del pueblo y destruye el tejido social”.De igual forma, instan a las autoridades a redoblar esfuerzos para garantizar la protección de la población, el acceso a bienes esenciales y una presencia integral en los territorios. A la sociedad en general, le recuerdan la necesidad de no caer en la indiferencia y de “organizar la solidaridad y construir caminos de reconciliación”.Los obispos enfatizan que "la crisis humanitaria exige respuestas urgentes, coordinadas y sostenibles".Oración, esperanza y acción desde las comunidadesEl comunicado convoca a intensificar la oración por la paz en Colombia y a promover acciones concretas de ayuda humanitaria en favor de las poblaciones afectadas.Este pronunciamiento emitido por la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia se suma a los llamados realizados desde distintas regiones del país por obispos como los de Cali y Popayán, articulando una voz común que insiste en la defensa de la vida y en la urgencia de responder, desde todos los sectores, a la crisis humanitaria que vive el país.

Lun 27 Abr 2026

Entre la promesa y la profecía: acercamiento teológico y discernimiento geopolítico sobre Israel, Irán y Medio Oriente

Por Mons. Mario de Jesús Álvarez Gómez - En el complejo entramado de las relaciones internacionales contemporáneas, pocos escenarios suscitan una atención tan sostenida, una inquietud tan profunda y, simultáneamente, interpretaciones de carácter tan trascendente como la tensión persistente entre el Estado de Israel y la República Islámica de Irán. A primera vista, se trata de una confrontación inscrita en dinámicas de orden geoestratégico, disputas de influencia regional y divergencias ideológicas de carácter estructural. No obstante, en determinados contextos eclesiales y religiosos, dicha realidad es leída a la luz de las Sagradas Escrituras, como si los acontecimientos contemporáneos pudieran identificarse, sin mediaciones hermenéuticas, con la realización directa de designios proféticos previamente anunciados.Tal aproximación exige, por consiguiente, un ejercicio de discernimiento particularmente riguroso, sereno y teológicamente responsable. No se trata de establecer correspondencias inmediatas o asociaciones superficiales entre denominaciones antiguas y configuraciones estatales modernas, sino de examinar con prudencia si el texto bíblico ofrece fundamentos sólidos para una lectura que vincule estos acontecimientos con un cumplimiento profético específico.Para abordar adecuadamente esta cuestión, resulta necesario retornar al trasfondo bíblico en el que aparece Persia, entidad histórica que guarda relación geográfica y cultural con el actual Irán. En la Sagrada Escritura, Persia no se presenta como enemiga de Israel, sino, de manera significativa, como instrumento providencial en la economía de la restauración del pueblo elegido. La figura del rey Ciro constituye, en este sentido, un hito de particular densidad teológica. El profeta Isaías proclama: “Así dice el Señor a Ciro, su ungido, a quien ha tomado de la mano para someter ante él a las naciones y destronar a los reyes; para hacer que las ciudades se rindan y no le cierren las puertas…” (Is 45,1). La designación de un soberano extranjero con el título de “ungido”, categoría de profunda resonancia mesiánica, manifiesta la soberanía absoluta de Dios, quien actúa más allá de las fronteras visibles de su pueblo y dispone incluso de autoridades no israelitas para el cumplimiento de sus designios salvíficos.Esta perspectiva se confirma en el libro de Esdras, que recoge el decreto de Ciro, rey de Persia, autorizando el retorno del exilio y la reconstrucción del templo en Jerusalén: “Habla Ciro, rey de Persia: El Señor, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha encomendado construirle un templo en Jerusalén, que está en la región de Judá. El que de ustedes pertenezca a ese pueblo, que su Dios lo acompañe y suba a Jerusalén, que está en la región de Judá, a reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel” (Esd 1,2-3). Este testimonio no solo evidencia una relación históricamente favorable entre Persia e Israel, sino que introduce una clave teológica fundamental: la historia de las naciones no se encuentra fuera del señorío divino, sino integrada en su misterioso y providente designio.A la luz de este trasfondo, resulta metodológicamente delicado establecer una identificación directa entre la Persia bíblica y el Irán contemporáneo en términos de enemistad profética. Aun cuando existe una continuidad geográfica e histórica, la configuración política, religiosa y cultural de los Estados modernos no puede ser equiparada de manera automática con los imperios del mundo antiguo. La recta hermenéutica exige, en consecuencia, distinguir con precisión entre tipología bíblica, lenguaje simbólico y cumplimiento literal de las profecías.No obstante, determinados enfoques interpretativos recurren a los capítulos 38 y 39 del libro de Ezequiel, que describen la visión de una coalición de naciones que se levanta contra Israel en los últimos tiempos. En dicho contexto se menciona a Persia: “Persia, Etiopia y Libia van con ellos, todos con escudos y cascos” (Ez 38,5). Este pasaje ha sido objeto de diversas lecturas a lo largo de la tradición exegética, particularmente en momentos históricos marcados por tensiones internacionales.Con todo, es necesario reconocer que la interpretación de estos textos no es unívoca. Una corriente exegética los comprende en sentido futurista y literal, identificando a los pueblos mencionados con entidades estatales contemporáneas. Otra tradición hermenéutica, de carácter más simbólico y teológico, entiende estos oráculos como expresiones propias del lenguaje apocalíptico, cuyo objetivo principal no es delinear con precisión el mapa geopolítico del futuro, sino proclamar la permanente oposición entre las fuerzas del mal y el designio de Dios en la historia. En esta última perspectiva, “Persia” no designaría necesariamente una nación moderna concreta, sino una representación paradigmática de realidades históricas que, en diversos momentos, se oponen al pueblo de Dios.En este horizonte de complejidad interpretativa debe situarse también la dimensión política del conflicto actual. La relación entre Israel e Irán se encuentra determinada por factores múltiples: consideraciones de seguridad nacional, equilibrios de poder regional, estrategias de disuasión, así como redes de alianzas internacionales. La República Islámica de Irán ha desarrollado una política exterior que entra en abierta tensión con la existencia y seguridad del Estado de Israel, mientras que este último percibe en determinados programas militares y nucleares una amenaza de carácter existencial. Tales dinámicas pertenecen, en sentido estricto, al ámbito de la geopolítica contemporánea, y no pueden ser reducidas, sin más, a categorías exclusivamente teológicas o proféticas.En este mismo contexto regional, es necesario ampliar la mirada hacia otros escenarios que integran este entramado de tensiones. La situación en Gaza, tras periodos de intensa conflictividad seguidos de intervalos de relativa contención, ha constituido durante años un foco de grave crisis humanitaria y política, con profundas repercusiones para la estabilidad regional. De igual modo, la realidad del Líbano reviste una particular gravedad y complejidad, especialmente en lo relativo a la presencia de actores armados, no estatales, con significativa capacidad de incidencia militar y política. Las dinámicas que se desarrollan en la frontera norte de Israel no pueden ser comprendidas de forma aislada, sino en el contexto de una red más amplia de relaciones, influencias y confrontaciones indirectas que atraviesan todo el Oriente Medio, configurando un escenario de inestabilidad prolongada y estructural.A este ya complejo entramado se suma la presencia de actores extrarregionales cuya influencia resulta determinante en la configuración del equilibrio estratégico global. Entre ellos, los Estados Unidos de América ocupan un lugar central como principal aliado del Estado de Israel, no solo en el ámbito de la cooperación militar y tecnológica, sino también en el plano diplomático y político. Esta relación, consolidada a lo largo de décadas, introduce una dimensión adicional al conflicto, al situarlo dentro de un sistema internacional más amplio en el que las decisiones de las grandes potencias inciden directamente en la estabilidad del Medio Oriente. En consecuencia, la interacción entre actores regionales y extrarregionales configura un escenario de elevada complejidad, que exige ser abordado con especial rigor analítico y prudencia interpretativa.Sería igualmente incompleto, sin embargo, omitir la influencia que ejercen las narrativas religiosas en la configuración simbólica de estos conflictos. Tanto en determinadas corrientes del Judaísmo y del Islam, como en ciertos sectores del pensamiento cristiano, existen marcos interpretativos que atribuyen a los acontecimientos históricos un significado de carácter espiritual o escatológico. Aunque tales lecturas no determinan de manera directa las decisiones políticas de los Estados, sí influyen en la percepción colectiva de los acontecimientos, contribuyendo en ocasiones a intensificar la carga emocional y simbólica de las tensiones existentes.En este contexto surge una cuestión de notable relevancia teológica: ¿Es legítimo afirmar que la actual tensión entre Israel e Irán, enmarcada en un escenario regional más amplio que incluye Gaza y el Líbano, y en un contexto internacional donde intervienen también potencias como los Estados Unidos, se puede entender como el cumplimiento directo de una profecía bíblica específica? Una aproximación responsable desde nuestra fe exige responder con prudencia y reserva. Si bien las Escrituras contienen referencias a Persia y presentan visiones de conflicto que pueden resonar con la actualidad, no se encuentra en ellas una identificación explícita, inequívoca y directa de los acontecimientos contemporáneos como cumplimiento literal de dichos oráculos.El riesgo de una lectura precipitada o excesivamente literalista de la profecía ha sido advertido reiteradamente a lo largo de la tradición eclesial. La historia muestra numerosos intentos de correlacionar acontecimientos políticos concretos con textos apocalípticos, muchos de los cuales han derivado en interpretaciones erróneas o en lecturas reduccionistas de la complejidad histórica. La sana teología invita, por el contrario, a una hermenéutica marcada por la humildad, el discernimiento y la conciencia de los límites del conocimiento humano ante el misterio del actuar divino en la historia.En última instancia, el valor permanente de los textos proféticos no reside en la precisión cronológica de los acontecimientos que describen, sino en la proclamación de verdades teológicas fundamentales: la soberanía absoluta de Dios sobre la historia, la firme certeza de su justicia y la esperanza escatológica de una restauración plena de la creación. Estas verdades, lejos de quedar circunscritas a contextos históricos determinados, iluminan de manera constante la comprensión creyente de la realidad.Desde esta perspectiva, más que precipitarse a establecer identificaciones definitivas entre los textos sagrados y la coyuntura contemporánea, se impone una actitud de discernimiento eclesial sereno, que reconozca tanto la profundidad espiritual de la historia como la complejidad irreductible de los procesos políticos. De este modo, la reflexión creyente no se orienta hacia la especulación, sino hacia la comprensión responsable, el juicio prudente y la incesante búsqueda de la paz en el mundo, que continúa desenvolviéndose bajo el misterio providente de Dios. En esta línea entendemos y acogemos, como hijos de la Iglesia, el llamado a “una paz desarmada y desarmante” como nos lo viene pidiendo, desde su primer saludo el Papa León XIV. No nos dejemos confundir ni por profecías apocalípticas ni por ataques rastreros a la Sagrada Persona del Papa. Nuestra misión es luchar por hacer claro el Evangelio que siempre será un juicio de paz, armonía, fraternidad y convivencia serena entre las naciones. Y, sintamos como un bálsamo de frescura, la bienaventuranza que nos asegura la filiación divina: “Dichosos los que construyen la paz, porque Dios los llamará sus hijos” (Mt 5, 9).+Mario de Jesús Álvarez GómezObispo de Istmina-Tadó

Lun 20 Abr 2026

El Buen Pastor entra por la puerta en el aprisco de las ovejas

Por Mons. José Libardo Garcés Monsalve - El próximo domingo estamos llamados por la Iglesia en su liturgia a contemplar a Jesu¬cristo Buen Pastor que tiene preocupación por cada una de las ovejas y sobre todo por aquella que está perdida. Para la misión del pastoreo en su nombre ha dejado instituido el sacerdocio ministerial, indicando a quien ha elegido que entre por la puerta al aprisco donde están las ovejas y camine delante de ellas, tal como lo enseña el Evangelio: “el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca” (Jn 10, 1 - 3); indicando con ello que todos debemos disponernos a entrar por la puerta que es Jesucristo Buen Pastor que da la vida por las ovejas.En la Iglesia tenemos la certeza de estar en el aprisco más seguro para recorrer el camino de la vida cristiana, porque Jesucristo Buen Pastor está con nosotros. Pero además un bautizado, elegido por Dios para el sacerdocio, ayuda al cuidado del rebaño para que nadie se pierda, cumpliendo con el mandato misionero del Señor: “vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos” (Mt 28, 19 - 20).La misión del Buen Pastor es anunciar el Evangelio, entregando la vida por las ovejas, no las abandona cuando están en peligro y va en busca de ellas cuando se han perdido. Esas actitudes del sacerdote, Buen Pastor, muestran la actitud misericordiosa de Jesús que va en busca de quien se ha perdido, “¿quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar a la descarriada hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros lleno de alegría, y al llegar a casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: ¡alégrense conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido!” (Lc 15, 4 - 6).Desvelarse por la oveja perdida es la misión de la Iglesia en su tarea evangelizadora, que a tiempo y a destiempo predica a Jesucristo, con la finalidad que sea conocido y que todos reciban la salvación. Ese es el designio amoroso del Padre, Él quiere que todos nos salvemos: “esto es bueno y grato a los ojos de Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1Tim 2, 3 - 4); de nuestra parte corresponde disponernos a escuchar la voz del Señor y seguirlo, transformando nuestra vida en Él, mediante un proceso de conversión que cada día debemos emprender.De esta actitud amorosa del Padre misericordioso que nos entrega a Jesucristo Buen Pastor, tiene que brotar una actitud contemplativa en cada uno de nosotros, porque es la intimidad de la oración a solas con Él, lo que refuerza en nosotros el llamado a seguirlo, abandonando comportamientos pecaminosos, para poder escuchar la voz del Señor, reconocer la puerta segura que nos lleva a la salvación: “yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante” (Jn 10, 9 - 10).Jesucristo para continuar la obra de la salvación se ha quedado con nosotros en cada uno de los sacerdotes, quienes, participando de su único sacerdocio, hacen visible al Buen Pastor, siendo pastores del Pueblo de Dios, cuidando cada oveja que se les ha encomendado como misión, saliendo en busca de aquella que se ha perdido y viviendo como Buen Pastor, presencia de Jesucristo en medio del redil y no como quien se salta la puerta comportándose como un extraño; porque “a un extraño no lo seguirán las ovejas, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños” (Jn 10, 5). Cada sacerdote que presta su servicio en las parroquias de nuestra Diócesis de Cúcuta, ha entrado al ministerio sacerdotal y a la misión de ser pastores, por la puerta que es Jesucristo Buen Pastor, que ha elegido a cada uno para esta misión; la Iglesia lo ha llamado y enviado en su nombre a cuidar el rebaño que se la ha confiado.El próximo domingo al celebrar a Jesucristo Buen Pastor que ha dado la vida por todos nosotros en la cruz, es también un día para agradecer al Señor por cada uno de nuestros sacerdotes, que dejándolo todo han sabido escuchar la voz del Pastor Supremo, entrar por la Puerta que es Jesucristo, para cumplir la misión en el mundo de pastorear al pueblo de Dios con los sentimientos de Jesucristo, dando la vida por las ovejas que han sido puestas bajo su cuidado.Agradecemos a Dios el don de cada uno de los sacerdotes de nuestra Diócesis de Cúcuta y también de las vocaciones, para que el Señor siga enviando obreros a su mies a cumplir con el mandato misionero: “vayan y hagan discípulos, celebrando la Resurrección”. Oremos por los seminaristas que se encuentran en nuestro Seminario Mayor San José, para que sepan responder al llamado del Señor y se vayan configurando con Jesucristo Buen Pastor. Pidamos la gracia de la renovación sacerdotal para nuestro presbiterio, que nos comprometa a todos en la salida misionera, a ir en búsqueda de la oveja perdida y poderla retornar a tomar el alimento que ofrece Jesucristo en la Eucaristía. Pongámonos bajo la protección y amparo de la Santísima Virgen María y del Glorioso Patriarca San José, pidiendo por todos los sacerdotes para que seamos fieles a Jesucristo y a la Iglesia, en el pastoreo que se nos ha confiado.Felicitaciones a todos los sacerdotes en este día.En unión de oraciones,reciban mi bendición.+José Libardo Garcés MonsalveObispo de la Diócesis de Cúcuta

Vie 17 Abr 2026

La Iglesia Católica en Colombia se pronuncia sobre la publicación de la Sentencia SU-184 de 2025

La Conferencia Episcopal de Colombia, a través de su Departamento de Comunicaciones, da a conocer el primer comunicado oficial a propósito de la publicación de la Sentencia de Unificación SU-184 de 2025 por parte de la Corte Constitucional, relacionada con el derecho de petición de información por parte de periodistas.