Pasar al contenido principal

obispos colombianos

Lun 9 Feb 2026

Obispos colombianos inician la CXX Asamblea reafirmando su compromiso con los pobres, la paz y la cultura del cuidado

Este 9 de ferbrero, durante la instalación oficial de la CXX Asamblea Plenaria, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C., invitó a caminar como una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa, capaz de ofrecer esperanza y orientación ética en un contexto marcado por diversas formas de violencia, exclusión y sufrimiento.Una Iglesia llamada a ser testigo de una paz desarmadaInspirado en el magisterio del Papa León XIV, monseñor Múnera recordó que la paz que brota de Jesucristo resucitado no responde a la lógica de la violencia ni de la imposición, sino al poder transformador de la bondad. “La bondad es desarmante”, afirmó, al evocar el estilo de Jesús, cuya lucha fue desarmada incluso en medio de contextos históricos, políticos y sociales adversos.En este horizonte, señaló que la Iglesia en Colombia está llamada a ser profeta y testigo de esta novedad, escuchando el dolor ajeno y ayudando a liberar a la sociedad del engaño de la violencia, para que la paz de Cristo se traduzca en justicia, reconciliación y dignidad humana.Amor hacia los pobres y cultura del cuidadoOtro de los ejes centrales del mensaje fue la opción preferencial por los pobres, entendida como una experiencia profundamente evangélica. Citando al Papa León XIV, el presidente de la CEC recordó que “los más pobres no son meros objetos de compasión sino maestros del Evangelio”, y que servirlos no es un gesto de superioridad, sino un encuentro entre iguales donde Cristo mismo se revela y es adorado.Desde esta misma convicción, monseñor Múnera situó el compromiso de la Iglesia con la cultura del cuidado, la prevención de abusos y la atención integral a las víctimas. Señaló que esta tarea hace parte de la misión y razón de ser de la Iglesia, llamada a proteger la dignidad de toda persona, especialmente de quienes han sido heridos, excluidos o vulnerados.En este contexto, manifestó que la Iglesia en Colombia ha venido fortaleciendo procesos de formación, prevención y acompañamiento en todas las jurisdicciones eclesiásticas, así como dedicando tiempo, personas competentes y esfuerzos institucionales para responder con responsabilidad y coherencia a los desafíos pastorales y jurídicos que plantea esta realidad. Estas acciones —indicó— se desarrollan en el marco del respeto al ordenamiento jurídico del país y de los derechos de todas las personas involucradas, como expresión concreta de la misión evangelizadora y del compromiso con el bien común.Al citar palabras recientes del Papa León XIV, recordó que “no podemos cerrar los ojos ni los corazones a la crisis ocasionada por los abusos sexuales”, y que muchas veces el dolor de las víctimas se ha visto agravado por no haber sido acogidas ni escuchadas. Estas palabras, afirmó, comprometen a la Iglesia colombiana a perseverar en la prevención, el trato adecuado de cada caso y la atención prioritaria a las víctimas, empeñándose en ser creíble ante una sociedad que reclama coherencia de vida y acciones eficaces frente a toda forma de injusticia.Reavivar la esperanza en los presbiteriosEn coherencia con el tema central de esta CXX Asamblea Plenaria, monseñor Francisco Múnera destacó que buena parte de las reflexiones de la semana estarán orientadas a reavivar la esperanza en los presbiterios del país, entendidos como vínculos de comunión para vivir la fidelidad en el servicio, la fraternidad y la misión.Recordando la enseñanza del Concilio Vaticano II, recientemente evocada por el Papa León XIV, subrayó que “la anhelada renovación de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes”, e invitó a fortalecer el acompañamiento pastoral para que los presbíteros puedan vivir su vocación con alegría, gratitud y responsabilidad, dando testimonio de que es posible ser sacerdotes felices en el seguimiento de Cristo.Un mensaje con proyección al paísEl mensaje de instalación concluyó confiando los trabajos de la Asamblea a la intercesión de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y de San José, y elevando una oración por los frutos pastorales de este encuentro, en favor de la reconciliación, la paz y el amor concreto y eficaz hacia los pobres, los débiles y los sufrientes.Con este llamado, la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano se abre como un espacio de discernimiento pastoral que busca iluminar, desde la fe y la responsabilidad ética, el servicio de la Iglesia al país y su aporte a la construcción de una sociedad más justa, reconciliada y esperanzada.

Mar 3 Feb 2026

El 2026, un año clave para consolidar la implementación del Sínodo de la Sinodalidad en la Iglesia colombiana

A finales del mes de enero, la Secretaría General del Sínodo ha dirigido una carta a los obispos de todo el mundo en la que destaca la importancia del año 2026 como un momento decisivo en la fase de implementación del Sínodo de la Sinodalidad en las Iglesias locales.El mensaje, firmado por el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo; el cardenal Luis Antonio G. Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización; el cardenal Claudio Gugerotti, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales; y monseñor Filippo Iannone, O. Carm., prefecto del Dicasterio para los Obispos, invita a fortalecer los procesos ya iniciados y a consolidar, en la vida ordinaria de las diócesis y parroquias, el estilo y las orientaciones recogidas en el Documento final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.Cabe recordar que el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, forma parte del Consejo General de la Secretaría General del Sínodo, desde donde acompaña de manera directa el camino sinodal de la Iglesia universal. Su participación en este organismo refuerza el vínculo entre el proceso sinodal y la realidad pastoral de la Iglesia en Colombia.Un tiempo decisivo en el camino sinodalAunque esta carta de la Secretaría General del Sínodo está dirigida formalmente a los obispos, interpela a todo el Pueblo de Dios —fieles laicos, consagrados, sacerdotes y agentes pastorales—. Recuerda que el período comprendido entre junio de 2025 y diciembre de 2026 está dedicado a la implementación del Sínodo en las Iglesias particulares. En este marco, el año en curso constituye la última etapa de este tiempo de puesta en práctica y consolidación, con la mirada puesta en las asambleas de evaluación previstas para 2027.La sinodalidad, parte de la vida pastoral ordinariaLa Secretaría General del Sínodo subraya que este camino debe asumirse como parte integral de la vida pastoral ordinaria y no como una iniciativa paralela. Por ello, anima a los obispos a garantizar el tiempo y los medios necesarios para que la implementación del Sínodo no quede relegada ni se delegue únicamente a oficinas o grupos particulares, sino que se viva de manera concreta en diócesis, parroquias y comunidades.Prioridades para el trabajo pastoral en 2026De manera particular, la carta invita a las Iglesias locales a:- Continuar y fortalecer los procesos sinodales ya iniciados, o a ponerlos en marcha allí donde aún no se haya hecho.- Apoyar el trabajo de los equipos sinodales y de los organismos de participación, reconociendo su papel en la animación y el discernimiento eclesial.- Promover experiencias concretas de práctica sinodal, integradas en la pastoral cotidiana y no como iniciativas extraordinarias.- Comenzar a recoger los frutos del camino recorrido, también en clave narrativa, con miras a la fase de evaluación.Mirando hacia las asambleas de evaluaciónLa carta recuerda el horizonte del proceso sinodal y el calendario previsto para 2027. En el primer semestre se celebrarán las asambleas de evaluación en las diócesis, llamadas a releer el camino recorrido a nivel local. En el segundo semestre, se realizarán las asambleas a nivel de las Conferencias Episcopales, como preparación para las asambleas continentales previstas para 2028.El año 2026 se presenta así como un tiempo de preparación fundamental para que estas instancias se desarrollen de manera ordenada, participativa y verdaderamente fecunda.Recursos al servicio de la implementación en ColombiaEn sintonía con este llamado de la Iglesia universal, la Conferencia Episcopal de Colombia ha puesto a disposición de las diócesis, parroquias y agentes pastorales diversos recursos pedagógicos y pastorales a través del micrositio del Sínodo de la Sinodalidad (https://sínodo.cec.org.co). Estos materiales buscan acompañar y facilitar el proceso de implementación durante esta etapa clave.Entre los recursos disponibles se encuentran:-Fase de implementación del Sínodo de la Sinodalidad en la Iglesia colombiana.-“10 claves para la implementación del Sínodo de la Sinodalidad”, propuestas por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, como guía pastoral para las Iglesias particulares.-Materiales sobre las funciones de los Equipos Sinodales, fundamentales para la animación y articulación del proceso.-Una propuesta para integrar la sinodalidad al año litúrgico (ciclo A), que ayuda a vincular este camino con la vida celebrativa y pastoral de las comunidades.Estos recursos constituyen una ayuda concreta para que la Iglesia en Colombia pueda vivir el año 2026 como un tiempo fecundo de discernimiento, corresponsabilidad y renovación misionera, en comunión con toda la Iglesia y bajo la guía del Espíritu Santo.

Vie 30 Ene 2026

La Diócesis de Vélez inicia una nueva etapa pastoral con la posesión de su tercer obispo: Mons. José Camilo Arbeláez Montoya

Este 29 de enero, en la Catedral de Nuestra Señora de las Nieves, monseñor José Camilo Arbeláez Montoya tomó posesión canónica como tercer obispo de la Diócesis de Vélez. En la ceremonia estuvo presente el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, quien dio lectura pública a las bulas pontificias emitidas por el Santo Padre que oficializan su nombramiento y autoridad pastoral.La celebración contó con la presencia de los obispos de la Provincia Eclesiástica de Bucaramanga, de monseñor Marco Antonio Merchán Ladino, anterior obispo de Vélez, así como de otros prelados provenientes de diversas diócesis del país. También participaron sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, fieles laicos y autoridades civiles, militares y académicas de la región.Una diócesis que acoge a su nuevo pastorAl inicio de la ceremonia, el presbítero José Ricardo Santos Rodríguez, administrador diocesano durante el tiempo de sede vacante, dio la bienvenida al nuevo obispo y presentó el rostro actual de la Iglesia particular de Vélez, próxima a cumplir 23 años de erección canónica. Recordó que la diócesis está conformada por 33 parroquias, atendidas por 36 sacerdotes organizados en cuatro arciprestazgos, y subrayó el compromiso del presbiterio y de los laicos de caminar en comunión y sinodalidad.“Hoy elevamos nuestra gratitud a Dios y junto al salmista decimos: El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres. Gracias, monseñor, por su sí a Dios”, expresó, al tiempo que aseguró al nuevo obispo la colaboración y cercanía del presbiterio y de las comunidades para continuar el camino evangelizador iniciado por sus antecesores.La cercanía del Papa y el sentido del ministerio episcopalPrevio a la lectura de las bulas (cartas apostólicas), el Nuncio Apostólico transmitió el saludo y la bendición del Santo Padre al pueblo de Dios que peregrina en Vélez, destacando la solicitud pastoral del Papa por esta joven diócesis. Calificó la posesión canónica como “un acontecimiento solemne en la historia diocesana”, al acoger a un pastor que, con la plenitud del sacerdocio, es llamado a ser “prolongación personal de Cristo Buen Pastor”.Monseñor Rudelli invitó al nuevo obispo a vivir su ministerio desde la fidelidad a la vocación, recordando palabras recientes del Papa León XIV: toda vocación nace del encuentro personal con Cristo y se sostiene en la memoria viva de esa llamada. Subrayó que el obispo, antes de guiar al rebaño, permanece siempre discípulo del Maestro, llamado a apacentar con gozo, a promover la unidad y a servir en comunión con toda la Iglesia.Enseñar, santificar y gobernar desde el amorEn su primera homilía como obispo de Vélez, monseñor José Camilo Arbeláez expresó su gratitud al Santo Padre por la confianza recibida, al Nuncio Apostólico por su cercanía y a quienes lo acompañaron durante el tiempo de vacancia. Dirigiéndose al presbiterio y al pueblo fiel, manifestó su plena disponibilidad para compartir las tareas de la evangelización y caminar junto a la comunidad.Inspirado en la Sagrada Escritura y en la tradición de la Iglesia, recordó que el ministerio episcopal se comprende como “el oficio del amor”, según san Agustín, y se concreta en las tres tareas fundamentales de enseñar, santificar y gobernar. Señaló que el obispo está llamado a ser el primer predicador del Evangelio con la palabra y el testimonio de vida, viviendo en profunda comunión con la Palabra de Dios, de la cual es servidor.Al referirse a la santidad como fundamento del ministerio pastoral, afirmó que esta no es un ideal opcional, sino una necesidad para la Iglesia y para el mundo de hoy. Citando a diversos santos y maestros espirituales, insistió en que la autoridad moral del obispo brota de su vida de oración, de la caridad y de la coherencia entre fe y vida.Un gobierno pastoral al servicio de los más vulnerablesMonseñor Arbeláez subrayó que el gobierno pastoral no es un honor, sino un servicio, inspirado en el modelo de Jesucristo, Buen Pastor. En este contexto, afirmó que su misión tendrá como prioridad la atención a los pobres, a quienes sufren y a los marginados, en sintonía con el magisterio reciente del Papa. Destacó la importancia de ejercer el ministerio con mansedumbre, paciencia, capacidad de escucha y cercanía, promoviendo la corresponsabilidad de sacerdotes, religiosos y laicos.Asimismo, evocó la imagen bíblica del pastor que guía y protege con la vara y el cayado, señalando que la Iglesia está llamada a custodiar la fe y, al mismo tiempo, a acompañar con misericordia los caminos difíciles de las personas y de las comunidades.Una Iglesia llamada a vivir en PentecostésEl nuevo obispo explicó el sentido de su lema episcopal, “Ven, Espíritu Santo”, como una súplica permanente para que la acción del Espíritu renueve la vida y la misión de la diócesis. Recordó que no hay evangelización sin el Espíritu Santo y expresó su deseo de promover una experiencia constante de Pentecostés en la Iglesia particular de Vélez, abierta a los dones, carismas y frutos que edifican la comunión.Monseñor José Camilo hizo referencia a la identidad cultural y rural de la región veleña, resaltando la fortaleza y la esperanza de un pueblo que, aun en medio de dificultades naturales y sociales, se levanta y camina con alegría. Invitó a que la diócesis sea “una Iglesia viva, que respire el aroma de Cristo y anuncie la resurrección con la fuerza del Espíritu Santo”.Bajo el amparo de Nuestra Señora de las NievesAl concluir, monseñor José Camilo Arbeláez confió su ministerio episcopal a la intercesión de la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Nieves, patrona de la diócesis, así como a san José y a san Francisco de Sales, maestro de la caridad pastoral. Pidió la oración de los fieles para vivir esta nueva misión con humildad, entrega y fidelidad al Evangelio.

Mié 28 Ene 2026

Los obispos de Colombia reafirman la fe católica en Jesucristo y llaman al respeto por las creencias religiosas

Los obispos de la Iglesia Católica en Colombia, como pastores que expresan el sentir de millones de fieles en el país, reiteraron su fe en Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador, y recordaron que el respeto por las creencias religiosas es un principio protegido por el ordenamiento constitucional colombiano.Así lo manifestaron a través del comunicado COM–CEC–040/26, emitido este martes 28 de enero por la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), en el que los prelados reafirmaron que para la Iglesia Católica “Jesucristo es el Hijo único de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, centro de nuestra fe y esperanza”.En el mensaje, firmado por la Comunidad de Presidencia de la CEC, los obispos subrayan que Jesucristo no puede ser entendido únicamente como un personaje histórico o un referente moral, sino como el Salvador en quien la Iglesia cree y a quien confiesa. En este sentido, recuerdan que “la fe cristiana se fundamenta en la revelación de Dios en la persona de Jesucristo, tal como lo testimonian las Sagradas Escrituras y la Tradición viva de la Iglesia”.La Conferencia Episcopal también enfatiza que Colombia, como Estado social de derecho y laico, tiene el deber de garantizar el respeto por las convicciones religiosas de sus ciudadanos. Al respecto, el comunicado señala que “la laicidad del Estado no implica desconocer o deslegitimar las creencias religiosas, sino asegurar la libertad de todos para profesarlas y vivirlas sin discriminación”.Los obispos recuerdan que este principio está respaldado por la Constitución Política de 1991, la Ley Estatutaria de Libertad Religiosa (Ley 133 de 1994) y la jurisprudencia de la Corte Constitucional, las cuales establecen la obligación del Estado de respetar la autonomía de las confesiones religiosas y abstenerse de intervenir en asuntos doctrinales.En ese contexto, los obispos afirman que “ninguna autoridad civil está llamada a emitir juicios de carácter teológico sobre las creencias de los ciudadanos”, recordando así la separación entre las competencias del Estado y el ámbito propio de la fe. Asimismo, invitan a los fieles católicos a profundizar en el conocimiento de Jesucristo mediante la lectura del Evangelio y del Catecismo de la Iglesia Católica, y exhortan a quienes tengan inquietudes o preguntas sobre la fe cristiana a acudir a fuentes serias y autorizadas, evitando interpretaciones superficiales o descontextualizadas.Finalmente, la Conferencia Episcopal de Colombia reitera su respeto por las instituciones y autoridades legítimamente constituidas y su compromiso con la construcción de la paz y la convivencia social, al tiempo que hace un llamado a “respetar la fe y las convicciones religiosas de millones de creyentes, como expresión del pluralismo y de la dignidad humana”.

Lun 26 Ene 2026

En Medellín, monseñor José Camilo Arbeláez Montoya recibió la ordenación episcopal como obispo de Vélez

En una solemne celebración eucarística realizada en la Catedral Metropolitana de Medellín, monseñor José Camilo Arbeláez Montoya recibió la ordenación episcopal como nuevo obispo de la Diócesis de Vélez, jurisdicción a la que fue nombrado por el Papa León XIV el pasado 14 de noviembre de 2025.La celebración fue presidida por monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, quien actuó como obispo ordenante principal, acompañado por monseñor Mauricio Vélez García, obispo auxiliar de Medellín, y por otros 18 obispos de distintas jurisdicciones del país. Entre ellos, se encontraban monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de este organismo, como expresión de la comunión y colegialidad episcopal de la Iglesia en Colombia.El episcopado, una consagración para el servicio y la misiónDurante la homilía, monseñor Tobón subrayó que la ordenación episcopal “no es una simple transmisión de poderes litúrgicos, magisteriales o jurídicos”, sino una consagración que configura profundamente al obispo con Cristo Pastor y lo incorpora sacramentalmente a la sucesión apostólica. En este contexto, afirmó que se trata de una entrega total, que implica “vivir única y totalmente para servir”, en una profunda identificación entre la vida personal y la misión confiada.El Arzobispo de Medellín recordó que la unción recibida llama al obispo a anunciar el Evangelio y a llevar esperanza especialmente a los más pobres y heridos, y destacó que la misión eclesial solo se comprende desde la amistad con Cristo: “Existimos para servir a otros. Estamos enviados para dar un fruto que permanezca”.“Mira las personas que el Señor te entrega para amarlas”Dirigiéndose al nuevo obispo, monseñor Tobón lo invitó a asumir el ministerio episcopal desde la caridad pastoral y la confianza en la gracia de Dios. Lo exhortó a no dejarse dominar por el peso de las responsabilidades, sino a centrar su mirada en las personas y comunidades que le serán confiadas, particularmente en la Diócesis de Vélez, llamada a seguir creciendo en su tarea evangelizadora.Recordó además que el episcopado es un don que, aunque enriquece personalmente al consagrado, está orientado ante todo al servicio del Pueblo de Dios, y que la fidelidad a esta misión se sostiene en “la caridad que todo lo sufre y todo lo soporta, la caridad que no pasa jamás”.Acción de gracias y disponibilidad al servicio de la IglesiaAl finalizar la celebración, monseñor José Camilo Arbeláez expresó su gratitud a Dios por la vocación recibida, evocando el momento de su ordenación sacerdotal, ocurrida hace 30 años en la misma Catedral Metropolitana. “Hoy de nuevo me postro para unirme una vez más a Jesucristo, que me vuelve a llamar”, afirmó, reconociendo con humildad la responsabilidad que asume como obispo.Manifestó su agradecimiento al Papa León XIV por la confianza depositada en él y expresó su plena comunión con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia universal. Asimismo, pidió la gracia de ser “un siervo fiel, guiado por la inspiración del Espíritu Santo”, capaz de reflejar el amor de Cristo en su ministerio pastoral.La vocación, una historia tejida en la familia y en la IglesiaEl nuevo obispo destacó el papel fundamental de su familia en su camino vocacional, afirmando que en ella aprendió “las primeras letras del alfabeto de la fe, la gramática del amor”. Agradeció también a sus formadores, a las comunidades parroquiales donde ha servido, a sus hermanos sacerdotes y a las distintas realidades eclesiales que han marcado su ministerio.De manera especial, expresó su gratitud a la Arquidiócesis de Medellín, a la Renovación Carismática Católica y a la Fundación “Pan y Paraíso”, donde ha acompañado durante años a niños de comunidades vulnerables, experiencia que —según afirmó— le ha permitido reconocer el rostro de Cristo en los más pequeños.Posesión en la Diócesis de VélezLa ceremonia de posesión canónica de monseñor José Camilo Arbeláez Montoya se llevará a cabo el próximo jueves 29 de enero en la Catedral Nuestra Señora de las Nieves del municipio de Vélez.

Jue 22 Ene 2026

IV Aniversario Episcopal

Por P. José Antonio Díaz Hernández - Un día como hoy, hace cuatro años, estábamos acogiendo al pastor que el Espíritu Santo había desposado con esta pequeña porción del Pueblo de Dios: Monseñor José Mario Bacci Trespalacios. Podemos decir que era su particular historia de salvación, que a partir de ahora se escribiría en esta Iglesia Particular de Santa Marta.Durante este tiempo, nos hemos sentido acompañados con su presencia de padre y pastor, contagiados por la ilusión evangelizadora que desprende, que sabemos, no le viene de otra fuente, sino del mismo Cristo. Con inmensa alegría, en este día 25 de enero, todos los sacerdotes de su querida diócesis de Santa Marta queremos felicitarle, al tiempo que agradecemos a Nuestro Señor Jesucristo, Buen Pastor, el don de su persona y ministerio.Quisiera nuevamente recordar aquella conocida frase del Sermón 340,1 de San Agustín, quien dijo: «Para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano». Querido Monseñor José Mario, usted ha encarnado de manera muy particular esta exigencia de ser ejemplo de obispo y pastor que se entrega en el ejercicio del ministerio con mucho amor, sin olvidar nunca la caridad pastoral de Cristo, que se hace servidor de muchos, compañía cercana, y camino para sus sacerdotes.Pero además, su aniversario episcopal se celebra providencialmente unido a la festividad de la conversión del Apóstol de los Gentiles, San Pablo. El Apóstol realizó, en efecto, de manera extraordinaria aquella identificación con Jesucristo (cf. Gal 2,19-20) que hizo posible en su caso lograr el verdadero objetivo de la caridad pastoral, señalado por Juan Pablo II: participar de la caridad pastoral de Jesucristo (Exhortación apostólica postsinodal Pastores Dabo Vobis, de Juan Pablo II, n. 23). Toda la vida del Apóstol, desde que fue alcanzado por Cristo hasta el final, se configuró con quien lo llamaba a una tarea de evangelización, vivida desde el amor, dedicada al servicio en la entrega de su propia vida. El apóstol Pablo es sin duda un ejemplo para la vivencia del ministerio episcopal por su dedicación incansable al Evangelio. Pablo, figura excelsa y casi inimitable, pero en cualquier caso estimulante, se nos presenta como un ejemplo de entrega total al Señor y a su Iglesia.Que la mirada tierna y compasiva de Nuestra Madre la Virgen María, le siga inspirando en la ardua tarea de pastorear a las personas que le han encomendado. Sienta el aprecio y el cariño del Pueblo de Dios, por medio de sus presbíteros, religiosos, religiosas y laicos, así como de tantos hombres y mujeres de buena voluntad que de verdad, le quieren.P. José Antonio Díaz HernándezSacerdote de la Diócesis de Santa Marta

Lun 19 Ene 2026

Monseñor Jesús Alberto Torres toma posesión en medio de un urgente clamor por la paz en el Guaviare

En una solemne Eucaristía celebrada en la parroquia Catedral de San José del Guaviare, monseñor Jesús Alberto Torres Ariza tomó posesión canónica como nuevo obispo de esta Iglesia particular amazónica, que por más de un año había estado en sede vacante.El inicio del ministerio episcopal de monseñor Torres se da en paralelo a un grave hecho de orden público. El mismo día de su posesión, junto con monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, Delegado para las Relaciones Iglesia-Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, emitieron un comunicado expresando "profunda consternación" por los enfrentamientos en el municipio de El Retorno que dejaron 26 combatientes muertos y generan alto riesgo para la población civil.La liturgia de posesión estuvo presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli. Como signo de comunión episcopal, monseñor Torres Ariza estuvo acompañado por cinco obispos de jurisdicciones vecinas: monseñor Álvaro Mon Pérez, C.Ss.R., vicario apostólico de Puerto Carreño; monseñor Jorge Enrique Malpica Bejarano, obispo de Granada; monseñor Raúl Alfonso Carrillo Martínez, vicario apostólico de Puerto Gaitán; monseñor Joselito Carreño Quiñones, M.X.Y., vicario apostólico de Inírida; y monseñor Óscar José Vélez Isaza, obispo de Valledupar, diócesis de origen del nuevo prelado. Esta presencia subrayó la dimensión de comunión y corresponsabilidad en la misión evangelizadora en la Orinoquía y la Amazonía colombianas.Un obispo misionero para una diócesis amazónicaEn su homilía, monseñor Torres Ariza asumió su ministerio con un claro acento misionero y pastoral. Recordó que su nombramiento es respuesta a una llamada de Cristo y del Santo Padre, comprometiéndose a “una entrega total y generosa” a la Iglesia: “En la persona del Santo Padre reconozco la llamada que me hace el Señor Jesús para una entrega total y generosa de mi persona”.Presentándose como hijo de La Guajira, evocó sus raíces culturales y eclesiales para resaltar que llega al Guaviare con espíritu de servicio y cercanía: “Vengo como misionero porque el Señor Jesús me envió sobre su heredad, para elegir al pueblo del Señor y librarlo de las manos de los enemigos que lo rodean”. Reconoció la riqueza multicultural del territorio, destacando la convivencia entre pueblos indígenas y comunidades provenientes de distintas regiones del país.El nuevo obispo delineó su comprensión del ministerio episcopal como una triple misión: padre, pastor y maestro. Subrayó que quiere ejercer una paternidad cercana y misericordiosa: “Estoy llamado a ser padre para todo el pueblo santo de Dios que peregrina en estas tierras…Un padre para que todos sus hijos se puedan acercar confiadamente con sus gozos y esperanzas, sus alegrías y tristezas”.Como pastor, se comprometió a caminar al frente de su pueblo, siguiendo el modelo de Cristo Buen Pastor, con especial solicitud por los pobres, los vulnerables y quienes viven en situación de periferia. Y como maestro, afirmó que su tarea será anunciar con valentía a Jesucristo vivo, haciendo de la Palabra de Dios norma de vida para la comunidad.Inspirado en el documento Querida Amazonía del Papa Francisco, monseñor Torres compartió “sueños pastorales” para la diócesis: una Iglesia comprometida con los pobres, respetuosa de la riqueza cultural y ambiental de la Amazonía, promotora de vocaciones, familias cristianas abiertas a la vida y comunidades parroquiales dinámicas y misioneras al servicio de la sociedad.El llamado del Pastor en un territorio bajo presiónEste mensaje de esperanza contrasta con la cruda realidad que vive el territorio. El mismo día de su posesión, monseñor Torres Ariza y monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado de la Conferencia Episcopal para las Relaciones Iglesia–Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, emitieron un comunicado ante la grave situación de orden público registrada en la zona rural del municipio de El Retorno (Guaviare), donde recientes entre presentados entre disidencias de las Farc dejaron 26 personas muertas y sembraron nuevamente el temor entre la población civil.En el texto, la Diócesis de San José del Guaviare y la Delegación para las Relaciones Iglesia–Estado expresaron su “profunda consternación” por los hechos y se unieron al llamado del Papa León XIV por “una paz desarmada y desarmante”.El comunicado advirtió que estas confrontaciones “no causan sino mayor sufrimiento de la población, alta victimización, confinamiento y desplazamiento de comunidades indígenas y campesinas, así como la pérdida de la vida de combatientes y no combatientes”, y generan un clima de miedo que impide la convivencia pacífica.La Iglesia hizo un llamado a los actores armados para que respeten el Derecho Internacional Humanitario y la vida de la población civil, e invitó al diálogo y la concertación como caminos para la reconciliación. Asimismo, expresó su cercanía espiritual: “Nos unimos en oración por las personas y comunidades del Guaviare, para que alcancen la protección que necesitan y se desarmen los corazones de los violentos”.Según las autoridades, los combates responden a una disputa por corredores estratégicos para movilidad y economías ilegales en el Guaviare. La Defensoría del Pueblo ha mantenido desde junio de 2025 una alerta por el riesgo para las comunidades, advirtiendo que la confrontación ha elevado a nivel crítico los riesgos en municipios como El Retorno y Calamar.Vea a continuación la transmisión de la ceremonia de posesión:

Jue 15 Ene 2026

Papa León XIV designa a monseñor Luis Manuel Alí Herrera como Vicario en Santa María la Mayor

El Papa León XIV nombró a monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo colombiano y actual Secretario de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, como Vicario del Arcipreste de la Basílica Papal de Santa María la Mayor, una de las cuatro basílicas mayores de Roma y uno de los santuarios marianos más importantes de la Iglesia Católica.El nombramiento se realizó este jueves 15 de enero, conforme al artículo 4 §1 del Estatuto vigente del Capitolo Liberiano, organismo que rige la vida litúrgica, pastoral y espiritual de la basílica. En su nueva función, monseñor Alí Herrera colaborará estrechamente con el cardenal Rolandas Makrickas, Arcipreste de Santa María la Mayor desde julio de 2025, en la coordinación de la actividad de los canónigos y en la atención pastoral de la comunidad vinculada al templo. Asimismo, podrá actuar en representación del Arcipreste en caso de ausencia o impedimento.Continuidad en la protección de menoresLa Santa Sede confirmó que, de manera simultánea, monseñor Alí Herrera continuará desempeñándose como Secretario de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, cargo que ocupa desde marzo de 2024. Este organismo, creado por el Papa Francisco, tiene como misión asesorar al Santo Padre y promover en toda la Iglesia políticas y buenas prácticas para la prevención y atención de abusos contra menores y personas vulnerables.Relevancia de Santa María la MayorLa Basílica Papal de Santa María la Mayor es el santuario mariano más antiguo de Occidente. Fundada en el siglo IV, conserva elementos de su arquitectura paleocristiana y alberga importantes tesoros de la tradición cristiana, entre ellos la venerada imagen de la Salus Populi Romani, ante la cual los Papas suelen orar antes y después de sus viajes apostólicos.Por su carácter extraterritorial y su peso histórico y espiritual, la basílica ocupa un lugar central tanto en la liturgia universal como en la vida eclesial y diplomática de la Santa Sede.Un lugar de especial significado también para el Papa FranciscoAdemás de su relevancia histórica y espiritual, Santa María la Mayor ha adquirido en los últimos años un significado particular en el pontificado del Papa Francisco. El Santo Padre dispuso que, tras su muerte, fuera sepultado en esta basílica y no en las Grutas Vaticanas, como ha sido la costumbre de los pontífices durante más de un siglo. Su tumba se encuentra en la Capilla Paulina de Santa María la Mayor y se caracteriza por su sencillez: una lápida sobria con su nombre papal en latín, “Franciscus”.¿Quién es monseñor Luis Manuel Alí Herrera?Monseñor Luis Manuel Alí Herrera nació en Barranquilla el 2 de mayo de 1967. Es licenciado en Teología y Psicología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y fue ordenado sacerdote en 1992. En 2015 fue nombrado Obispo Auxiliar de Bogotá por el Papa Francisco.Entre 2021 y 2024 se desempeñó como Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia. Desde 2015 ha estado vinculado a la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, primero como miembro y, desde 2024, como su Secretario. En agosto de 2025 fue designado también miembro del Dicasterio para el Clero.Significado del nombramiento para Colombia y la Iglesia universalLa nueva misión encomendada a monseñor Alí Herrera como Vicario del Arcipreste de Santa María la Mayor constituye un reconocimiento a su trayectoria pastoral y a su compromiso con la vida eclesial. Además, refuerza la presencia de un pastor colombiano en una de las sedes más simbólicas de la Iglesia universal, vinculando la tradición milenaria de la basílica con los desafíos pastorales contemporáneos.